A los 96 años falleció Armando Néstor Mettler Demerlier, uno de los grandes innovadores de Entre Ríos, inventor incansable y creador de la primera radio y del primer sistema de televisión por cable de Gualeguaychú. Su vida estuvo marcada por la curiosidad, la ciencia y un espíritu pionero que transformó la comunicación en la ciudad, dejando una huella indeleble en la historia tecnológica y cultural de la región.
Infancia y formación familiar
Mettler nació el 18 de julio de 1929 en Gualeguaychú, hijo de Ernesto Rodolfo Mettler y Catalina Jeroma, integrantes de una familia de origen suizo, proveniente del cantón de Saint Gallen, fronterizo con Alemania. Su bisabuelo llegó a Argentina con Aarón Castellanos, participando en la colonización de Santa Fe, mientras que su abuelo arribó al país a los cuatro años. Desde entonces, la familia se caracterizó por su espíritu aventurero, inventivo y pionero.
Armando fue el mayor de seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres. Durante su infancia vivió en Larroque, donde cursó sus primeros estudios en la Escuela N.º 54 "Córdoba". El almacén de ramos generales de su padre, que también vendía maquinaria agrícola, marcó su vocación técnica y científica desde los primeros años. "Mi padre vendía maquinarias que llegaban en grandes cajones y había que armarlas. Así aprendí a ser amigo de las herramientas y descubrí mi pasión por la ciencia y la inventiva", recordaba.
Desde joven mostró gran curiosidad y capacidad técnica. Estudió fotografía, encuadernación, radio, televisión y energía solar. Montó un taller de electricidad donde reparaba arranques de autos, dínamos y alternadores, experiencias que luego aplicó a sus inventos y a la instalación de televisores y antenas.
Primeros contactos con la mecánica y la televisión
En una entrevista, Armando relató que durante su infancia, la vida en Larroque estaba profundamente ligada al campo: camiones cargados de granos cruzaban el pueblo, la actividad era constante y el taller de su padre, anexo al almacén, estaba siempre lleno de maquinaria para armar. "A los catorce años ya dirigía el taller con cuatro operarios adultos a cargo. Además, ya estaba recibido en radio y televisión", contaba.
Su primer contacto con un televisor fue casi por casualidad. "Compré un televisor Admiral importado de Estados Unidos, que fue el primero de Gualeguaychú. En aquel tiempo, ni siquiera había corriente alterna en la ciudad, así que tuvimos que hacer un convertidor de corriente continua a alterna para que funcionara", explicaba. También recordó los desafíos de la baja tensión eléctrica: la televisión funcionaba mejor después de las doce de la noche, cuando las vidrieras se apagaban y la tensión aumentaba.
Un año antes ya había comenzado a fabricar las célebres antenas "Camet" —sigla de Casa Mettler—, que pronto se difundieron por todo el país. Cuando finalmente logró captar la señal de Canal 7 desde Buenos Aires, decidió colocar el televisor en la vidriera de su taller, en la entonces calle Perú N° 8, para compartir el hallazgo con sus vecinos.
La respuesta fue inmediata y multitudinaria: noche tras noche, una cuadra entera se reunía frente al local para presenciar, por primera vez, imágenes en movimiento llegadas desde cientos de kilómetros. La concurrencia fue tal que debieron intervenir inspectores y policías para ordenar el tránsito. Así, gracias a la curiosidad y la audacia de Mettler, Gualeguaychú descubrió la televisión.
En un decreto del Ente Nacional de Comunicaciones se dejó constancia de que Armando Néstor Mettler figuró originalmente como socio de Alejandro Romay en la licenciataria del actual Canal 9 Litoral, con sede en Paraná, señal creada por el llamado "zar de la televisión" —apodo icónico de Romay— en 1985. Sin embargo, tras sucesivos aumentos de capital de la empresa, Mettler no ejerció el derecho de acrecer previsto por la Ley de Sociedades Comerciales, al igual que otros socios minoritarios, quedando así desvinculado del emprendimiento. De este modo, su participación formó parte de la etapa fundacional del canal, aunque no se proyectó en el tiempo.
Ver también: Canal 8 Telechú de Gualeguaychú fue habilitado por la AFSCA, Una telenovela espera la incorporación de canal local en la grilla de Cablevisión para salir al aire
La llegada de la televisión a Gualeguaychú
En 1953, Mettler protagonizó un acontecimiento que quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva de Gualeguaychú: trajo desde Estados Unidos un televisor Admiral, uno de los más avanzados de su tiempo. La ciudad, sin embargo, aún funcionaba con corriente continua, incompatible con el equipo. Fiel a su espíritu inquieto y creativo, lejos de desistir, diseñó y construyó con sus propias manos un convertidor que permitió ponerlo en funcionamiento.
"Cuando comenzamos a captar las primeras imágenes, fue una sensación imborrable hasta hoy", contaba, evocando cómo él y un grupo de amigos entusiastas colocaban el televisor en su taller y observaban las primeras transmisiones. En su taller, ubicado en la calle Camila Nievas, entre Urquiza y 25 de Mayo, vecinos curiosos llenaban la cuadra.
En 1953, Mettler protagonizó un acontecimiento que quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva de Gualeguaychú: trajo desde Estados Unidos un televisor Admiral, uno de los más avanzados de su tiempo. La ciudad, sin embargo, aún funcionaba con corriente continua, incompatible con el equipo. Fiel a su espíritu inquieto y creativo, lejos de desistir, diseñó y construyó con sus propias manos un convertidor que permitió ponerlo en funcionamiento.
"Cuando comenzamos a captar las primeras imágenes, fue una sensación imborrable hasta hoy", contaba, evocando cómo él y un grupo de amigos entusiastas colocaban el televisor en su taller y observaban las primeras transmisiones. En su taller, ubicado en la calle Camila Nievas, entre Urquiza y 25 de Mayo, vecinos curiosos llenaban la cuadra.
Un año antes ya había comenzado a fabricar las célebres antenas "Camet" —sigla de Casa Mettler—, que pronto se difundieron por todo el país. Cuando finalmente logró captar la señal de Canal 7 desde Buenos Aires, decidió colocar el televisor en la vidriera de su taller, en la entonces calle Perú N° 8, para compartir el hallazgo con sus vecinos.
La respuesta fue inmediata y multitudinaria: noche tras noche, una cuadra entera se reunía frente al local para presenciar, por primera vez, imágenes en movimiento llegadas desde cientos de kilómetros. La concurrencia fue tal que debieron intervenir inspectores y policías para ordenar el tránsito. Así, gracias a la curiosidad y la audacia de Mettler, Gualeguaychú descubrió la televisión.
En un decreto del Ente Nacional de Comunicaciones se dejó constancia de que Armando Néstor Mettler figuró originalmente como socio de Alejandro Romay en la licenciataria del actual Canal 9 Litoral, con sede en Paraná, señal creada por el llamado "zar de la televisión" —apodo icónico de Romay— en 1985. Sin embargo, tras sucesivos aumentos de capital de la empresa, Mettler no ejerció el derecho de acrecer previsto por la Ley de Sociedades Comerciales, al igual que otros socios minoritarios, quedando así desvinculado del emprendimiento. De este modo, su participación formó parte de la etapa fundacional del canal, aunque no se proyectó en el tiempo.
El nacimiento de la radio: LP4, LT41 y FM Sur
El paso a la radio comenzó con transmisiones experimentales en 1963 con LP4 Radio Gualeguaychú. La primera transmisión pública, durante el aniversario de la ciudad, fue el 18 de octubre de 1964 con LT 4 Radio Gualeguaychú, operando solo por un día. La persistencia de Mettler permitió que, en 1972, finalmente obtuviera la licencia de LT 41 Radio La Voz del Sur Entrerriano, inaugurando la AM el 1° de septiembre de 1973. Más tarde fundaría FM Sur, la primera emisora de frecuencia modulada de la ciudad.
"Los equipos de la radio siempre fueron de excelente calidad, porque entendí que la mejor forma de hacer buena radio era con buenos equipos. Hacíamos transmisiones de exteriores que para la época eran sumamente novedosas", recordaba. Por LT41 pasaron voces históricas de la ciudad, como Ángel Vicente Araoz, Chichito Lapalma, Pablo Amores, Teresita Ferrari y Carmelo Muñoz. También recordó los viajes en casillas rodantes para transmitir carreras de Fórmula 5 en Concepción del Uruguay y Gualeguay, siempre en directo.
Con el tiempo, Mettler se fue cansando de "lidiar con la radio; se hizo complicado y en 1995 surgió la posibilidad de vender las radios a una gente de Rosario con experiencia y recorrido. Fue una decisión difícil, pero creo que correcta". Desde entonces, reconocía: "Escucho poca radio, casi nada. No porque haya malos periodistas, sino porque a mí siempre me gustó ser parte de la radio". Quien adquirió LT41 La Voz del Sur Entrerriano y la FM Stereo Sur fue Eduardo Carlos Gurovici, periodista proveniente de la histórica LT2 y de Canal 3 de Rosario, donde ocupó cargos gerenciales.
En 1964, ante la cantidad de televisores y problemas con las antenas, Mettler impulsó la televisión por cable, convirtiéndose en uno de los primeros sistemas del mundo junto con Alemania y Canadá, y en el primer canal de cable de Argentina y Sudamérica. "Traje cables de Canadá en 1964 que todavía están funcionando", contaba.
Su creatividad resolvió un desafío fundamental: en lugar de instalar miles de antenas individuales de veinte metros, construyó una antena colectiva de casi 200 metros para distribuir la señal por cable al vecindario. Esta idea fue el precursor del video cable local.
En 2014, logró finalmente la autorización del canal de aire Canal 8 Telechú, con cobertura de Gualeguaychú, Larroque y Urdinarrain. Sin embargo, lamentaba la falta de cumplimiento de los grandes multimedios y su enojo era con Cablevisión, del Grupo Clarín que se negaba a cumplir con la Lay Audiovisual que obligaba a ubicar en la grilla los canales locales: "Son consecuencias de la monstruosidad, la irresponsabilidad y la indolencia que tienen los grandes grupos comunicacionales. Estos grupos no son controlados de manera debida y esa situación, que viola la ley, ocurre porque no hay controles ni responsabilidades. Ni siquiera me dejan extender cables en la ciudad. Así es la realidad".
Reflexiones sobre medios y comunicación
Mettler era consciente del valor de los contenidos y la responsabilidad en la comunicación. "Hoy el acceso a la tecnología es mucho más fácil que antes, pero los contenidos son más chabacanos y triviales. No hay que descender en la calidad de las ideas; hay que ser liberal y abierto a todos los pensamientos, pero cuidando las formas que son parte de las esencias", reflexionaba.
Para él, la autonomía del pensamiento y la firmeza en los valores eran esenciales. "Tenemos que tomar conciencia del hecho extraordinario de los medios de comunicación que están al alcance de las manos y de la clase de contenido que vamos a poner a disposición de las audiencias", afirmaba.
Vida cotidiana, hábitos y longevidad
Mettler mantenía hábitos estrictos y saludables. Terminaba de cenar y trabajaba en sus inventos hasta la medianoche, despertando siempre a la misma hora. "Hay que respetar la naturaleza, caminar, tener orden y escuchar al cuerpo. Debe hacer cincuenta años que no tomo ningún medicamento", contaba. La memoria y la estabilidad de los movimientos eran, para él, indicadores fundamentales de salud.
Además, mantenía su pasión por los vehículos y las casillas rodantes, algunas equipadas con televisores para poder viajar sin perder contacto con la señal. Siempre estuvo activo, combinando trabajo, curiosidad y disciplina.
Innovaciones y patentes
Inventor incansable, Armando registró 12 patentes, entre ellas un motor de bajo consumo con tres patentes. También desarrolló proyectos vinculados a energías limpias y al cuidado del medio ambiente. "A veces me siento fuera de foco, pero no por atrasado, sino por adelantado. Varias cosas tendrían que estar hechas, pero en Argentina cuesta encontrar gente con capital y conocimiento suficiente", reflexionaba.Legado y cierre
Armando "Monyo" Mettler falleció el 7 de enero de 2026, dejando una huella imborrable en la historia tecnológica, cultural y comunicacional de Gualeguaychú y la provincia de Entre Ríos. Trajo la televisión, fundó la primera radio AM y FM de la ciudad, desarrolló innovaciones técnicas y patentes, y mantuvo siempre un compromiso ético con la comunicación.
Su historia demuestra que la curiosidad, la perseverancia y la pasión por la ciencia pueden transformar no solo la tecnología, sino también la vida de toda una comunidad. Como él mismo dijo: "Por la historia nos pusimos en un lugar privilegiado".
Con su muerte, Gualeguaychú despide a uno de los constructores silenciosos de su identidad comunicacional, un hombre que convirtió la pasión por la electrónica en historia viva de la radio y la televisión local.
Fuentes: El Argentino, AhoraElDía, Archivo Señales



