La Corporación para la Radiodifusión Pública (CPB, por sus siglas en inglés), la corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso para administrar la inversión del gobierno federal en la radiodifusión pública, anunció hoy que su Junta Directiva ha votado disolver la organización tras 58 años de servicio al público estadounidense.
La medida se produjo después de un anuncio realizado en agosto de que CPB cesaría sus operaciones al quedar claro que no se le restituirían los fondos. El año pasado, los legisladores del Partido Republicano votaron a favor de revocar aproximadamente 1.100 millones de dólares en fondos federales ya aprobados para CPB durante los próximos dos años fiscales.
La organización — que ayuda a financiar a PBS, NPR y 1.500 estaciones locales de radio y televisión, además de programas como "Plaza Sésamo" — tenía aproximadamente 100 empleados, la mayoría de los cuales fueron informados de que sus puestos serían eliminados al término del año fiscal, el 30 de septiembre. Permanece un pequeño equipo transitorio para gestionar el cierre.
"Durante más de medio siglo, la CPB existió para garantizar que todos los estadounidenses —independientemente de su lugar de residencia, ingresos o antecedentes— tuvieran acceso a noticias confiables, programación educativa y relatos locales", afirmó Patricia Harrison, presidenta y directora ejecutiva de la CPB. "Cuando la Administración y el Congreso retiraron el financiamiento federal, nuestra Junta enfrentó una responsabilidad profunda: que el acto final de la CPB fuera proteger la integridad del sistema de medios públicos y los valores democráticos, disolviéndose en lugar de permitir que la organización quedara sin fondos y vulnerable a nuevos ataques".
"Lo que ha ocurrido con los medios públicos es devastador", señaló Ruby Calvert, presidenta de la Junta Directiva de la CPB. "Tras casi seis décadas de un servicio innovador y educativo de televisión y radio públicas, el Congreso eliminó todo el financiamiento para la CPB, dejando a la Junta sin posibilidad de continuar con la organización ni de sostener el sistema de medios públicos que depende de ella. Aun así, incluso en este momento, estoy convencida de que los medios públicos sobrevivirán y de que un nuevo Congreso abordará su rol en nuestro país, porque hacerlo es fundamental para la educación de nuestros niños, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra democracia".
Autorizada por primera vez por el Congreso en virtud de la Ley de Radiodifusión Pública de 1967, la CPB ayudó a construir y sostener un sistema nacional de medios públicos compuesto por más de 1.500 emisoras de radio y televisión públicas de propiedad y gestión local. Bajo la administración de la CPB, los medios públicos se convirtieron en un recurso cívico de confianza: ofrecieron programación educativa como Mister Rogers’ Neighborhood, que ayudaron a generaciones de niños a aprender y crecer; brindaron alertas de emergencia que salvaron vidas durante desastres naturales y crisis; y respaldaron un periodismo riguroso y basado en hechos que expone problemáticas que afectan la vida cotidiana de las personas, conecta a las comunidades entre sí y fortalece la participación cívica.
La Junta de la CPB determinó que, sin los recursos necesarios para cumplir con sus responsabilidades establecidas por el Congreso, mantener la corporación como una entidad no funcional no serviría al interés público ni promovería los objetivos de los medios públicos. Una CPB inactiva y sin fondos podría haberse vuelto vulnerable a futuras manipulaciones o usos políticos indebidos, poniendo en riesgo la independencia de los medios públicos y la confianza del público, y exponiendo potencialmente a su personal y a los miembros de la Junta a riesgos legales por parte de actores de mala fe.
Si bien el capítulo de la CPB llega a su fin, la misión de los medios públicos perdura. Las estaciones locales, productores, periodistas y educadores de todo el país continuarán sirviendo a sus comunidades, informando al público y amplificando las voces locales.
Como parte de su cierre ordenado, la CPB completará la distribución responsable de todos los fondos remanentes de acuerdo con la intención del Congreso. Asimismo, brindará apoyo al Archivo Estadounidense de la Radiodifusión Pública para continuar con la digitalización y preservación de contenidos históricos, y los propios archivos de la CPB —que datan de la fundación de la organización en 1967— serán preservados en colaboración con la Universidad de Maryland y puestos a disposición del público.
"Los medios públicos siguen siendo esenciales para una democracia saludable", afirmó Harrison. "Nuestra esperanza es que los líderes y las generaciones futuras reconozcan su valor, defiendan su independencia y continúen la labor de garantizar que los medios confiables, educativos y centrados en la comunidad sigan siendo accesibles para todos los estadounidenses".
Acerca de la CPB
La Corporación para la Radiodifusión Pública es una corporación privada y sin fines de lucro creada por el Congreso en 1967, año en el que fue creada como parte de la ley de radiodifusión pública. Su nacimiento estaba amparado por la agenda política del entonces presidente Lyndon Johnson, bautizada como "la gran sociedad", y también daba respuesta al auge de la televisión privada. Ha contribuido a sostener las operaciones de más de 1.500 estaciones de televisión y radio públicas gestionadas localmente en todo el país. La CPB es la mayor fuente individual de financiamiento para la radio y la televisión públicas, así como para servicios digitales y móviles relacionados. Con la rescisión de los fondos federales para los años fiscales 2026 y 2027, la CPB se encuentra en proceso de cierre de sus operaciones. Para más información, visite www.cpb.org
