Diego Giuliano, diputado nacional por la provincia de Santa Fe y presidente del Frente Renovador, observó con preocupación los temas que el gobierno había puesto en agenda para las sesiones extraordinarias del Congreso. Con una carrera que incluyó desde su paso como concejal en Rosario hasta ministro de Transporte de la Nación y convencional constituyente, Giuliano trabajó en producción, empleo, defensa de los derechos laborales y desarrollo regional. Hoy, aseguró, la situación requería atención inmediata.
Para él, la decisión del gobierno de avanzar con una reforma laboral representaba un retroceso claro en los derechos de los trabajadores. "Preocupante seguro y urgente es la decisión de llevarnos a retroceder un escalón en todo sentido, en el ámbito de los derechos laborales", explicó. Según Giuliano, esta orientación respondía a una concepción ideológica que ha ganado fuerza en ciertos ámbitos: la idea de que el mercado lo resuelve todo, de que hay que dejar que la riqueza crezca donde quiera y que luego se reparta por sí sola. "Eso no sucedió en ningún lugar del mundo y en ningún momento de la historia", señaló, y advirtió que cuando se aplica al mundo del trabajo, la consecuencia es evidente: bajar derechos para todos.
Giuliano sostuvo que la reforma laboral rompía un principio histórico del derecho laboral, que nació para equilibrar el desequilibrio entre empleadores y trabajadores. "Por más bueno que sea el empresario, no es lo mismo ser el dueño de una compañía que ser empleado de esa compañía. Hay otro poder de negociación", explicó, usando como ejemplo la marca Coca-Cola para ilustrar la diferencia de poder entre las partes.
El diputado reconoció que Argentina enfrentaba una profunda informalidad laboral. "Hay mucha gente que dice 'a mí no se me baja ningún derecho porque no tengo ninguno'", comentó. Por eso, insistió, la prioridad debería ser formalizar el trabajo y acompañar a las pymes para que puedan superar la burocracia y aumentar la cantidad de trabajadores en blanco. En este punto coincidía con propuestas que él mismo había defendido en el Frente Renovador y que, según aseguró, también habían sido planteadas por Sergio Massa. Sin embargo, enfatizó que formalizar el empleo no podía implicar reducir derechos para todos: "Formalizar bajando a todos unos escalones es un gravísimo error".
Cuando se le preguntó sobre la relación entre la reforma laboral y la situación económica, Giuliano fue contundente: "La economía es también una decisión. El plan económico del gobierno de Javier Milei está claro que va a una recesión en materia de consumo". Según él, la reforma laboral no podía separarse de esta realidad económica: cualquier cambio en los derechos de los trabajadores repercute directamente en la capacidad de consumo y en el equilibrio social del país, incluida la provincia de Santa Fe.
Economía y consumo en crisis
Giuliano continuó señalando que la actual política económica favorece a un grupo reducido que mejora su situación, muchas veces a expensas de quienes viven peor. "Hoy sostener, incluso para los sectores medios que silenciosamente están soportando estas políticas, es cada vez más difícil", advirtió. Según él, los gastos inflexibles de una familia —la luz, el agua, el saneamiento, el transporte y los impuestos— no paran de crecer, y este aumento constante limita el consumo interno, generando un retraso que afecta directamente al empleo.
El diputado fue categórico: ninguna consultora, ni siquiera las más cercanas al gobierno, sostenía que el consumo hubiera mejorado respecto al año anterior. Menos consumo, menos trabajo y menos oportunidades eran, a su juicio, la causa central de la recesión que percibía a diario en Rosario. Desde la circunvalación hasta el puerto, Giuliano observó la presencia cada vez más frecuente de containers con productos del exterior y notó que gran parte del trabajo era realizado por extranjeros. "No tengo nada contra el trabajo extranjero, porque es trabajo humano. Pero primero está el trabajo argentino", enfatizó. Para él, la apertura indiscriminada de importaciones, sumada a la retracción del consumo y de la construcción, genera una economía recesiva.
Según Giuliano, la lógica del gobierno frente a esta recesión era clara: bajar derechos laborales y permitir despidos baratos. "Ese es el objetivo de esta reforma laboral: despedir barato", advirtió, recordando experiencias similares durante los años 90. Explicó cómo quienes eran despedidos debían reinventarse con pequeños emprendimientos —un taxi, un kiosco, un remis— y cómo esto fracasaba si la economía no funcionaba. Para él, la solución es simple: impulsar la economía a través de producción y trabajo genuino. "El invento de que la riqueza se va a concentrar y luego se va a repartir por sí sola nunca ha sucedido", afirmó con firmeza.
Formalización y protección de empleos
En este contexto, Giuliano subrayó que la informalidad laboral seguía siendo un problema grave. Cada vez había más trabajadores en negro, sin derechos ni protección, y cualquier intento de reforma que redujera las garantías para todos terminaba afectando primero a quienes ya estaban en situación de vulnerabilidad. "Esto hay que reconocerlo", insistió, dejando claro que una reforma laboral que no priorice la formalización del empleo terminará perjudicando justamente a quienes más necesitan protección.
Giuliano reconoció que el trabajo en negro había crecido de manera significativa y apuntó a la presión que tanto empleadores como trabajadores habían sufrido en los últimos años. "Este problema tiene que tener una solución", afirmó, pero rechazó la idea de que la solución fuera bajar los derechos de todos. Para ilustrarlo, mencionó el ejemplo del llamado "banco de horas", que permitiría a las empresas ajustar la jornada laboral a su conveniencia: "Imagine discutir con el dueño de una empresa de transporte, diciéndole que tiene un proyecto de vida y que, en determinado horario, va a buscar a sus hijos a la escuela. Ahí se va a imponer un banco de horas sobre el trabajador, y eso retrae derechos", explicó.
Para Giuliano, la verdadera prioridad no era facilitar despidos baratos, sino evitar que la gente perdiera su empleo. Esto requería un plan económico que priorizara la producción local y no la importación indiscriminada, que desplaza a los trabajadores argentinos. Señaló cómo la globalización y el comercio internacional afectaban directamente a las familias: los productos importados podían parecer atractivos, pero al final, quien paga el costo es el consumidor local, que ve cómo se cierran fuentes de trabajo.
El diputado criticó también la transformación de la infraestructura industrial en depósitos de importación. Explicó que muchos empresarios, de buena fe, habían convertido naves de producción de heladeras y otros productos nacionales en depósitos para mercadería extranjera. "El empresario tiene manera de resolverlo; el que no tiene manera de resolverlo es el trabajador que estaba en esa línea de producción y que quedó despedido porque se terminó su trabajo", señaló, destacando lo que considera el verdadero problema de fondo: la pérdida de empleo genuino y de derechos laborales.
Giuliano no escatimó en su crítica a las políticas del gobierno. Afirmó que desarmar controles estatales y dejar un "todo contra todos" es una estrategia sencilla para las autoridades, pero que ignora las necesidades reales de los ciudadanos. Los gastos inflexibles, como educación, salud y justicia, no pueden ser postergados ni sacrificados en nombre de un modelo económico que solo promete beneficios para unos pocos. "Tarde o temprano, se va a vivir esto. Cuando te bajen derechos, te van a bajar calidad de vida", advirtió, recordando experiencias históricas en Argentina y el mundo: los años 90 con Menem, la dictadura con Martínez de Hoz… en todos los casos, reducir derechos y apostar a la importación por encima de la producción nacional fracasó.
Para Giuliano, la enseñanza es clara: cualquier intento de mejorar la economía a costa de los trabajadores termina debilitando a la sociedad en su conjunto. Y es esa defensa de los derechos laborales, junto con la protección del empleo local, la que considera central en su agenda legislativa.
Propuestas del Frente Renovador
Desde su espacio político, Diego Giuliano planteó con claridad que el objetivo era proponer y no retraer, salir de la fase del "no" y generar proyectos alternativos frente a lo que hoy ofrece el gobierno. Señaló que, cuando el Ministro del Interior recorre el país, lo necesario no era solo oposición, sino que también los gobernadores y quienes tienen ideas diferentes presenten alternativas concretas, algo que, a su juicio, en Argentina no se venía haciendo.El proyecto que impulsó el Frente Renovador buscó proteger la continuidad laboral de los trabajadores y enfrentar situaciones de interrupción de empleo sin reemplazar los derechos ya adquiridos. Giuliano explicó que se trató de un seguro complementario, diseñado para ayudar a empleadores y empleados a transitar períodos complicados sin romper con las indemnizaciones que marca la ley. "No tiene que ser sustitutivo de la indemnización que corresponde por ley. Tiene que ser complementario, ayudar a ambas partes a pasar el tramo de falta de trabajo, pero no puede ser una ruptura de los derechos laborales", precisó.
Además, el proyecto incluía un programa de empleo joven, pensado para incorporar al "nuevo trabajador" argentino, que se mueve entre el trabajo a distancia, las nuevas tecnologías y las plataformas digitales. Giuliano subrayó que la legislación vigente se había quedado atrás frente a estas transformaciones y que, en su momento, imaginar estas condiciones laborales habría requerido casi un acto de profecía. "¿Todo eso significa actualizar? Sí. ¿Queremos actualizar? ¿Queremos innovar? ¿Queremos formalizar trabajo? Sí", afirmó, mostrando la intención de su espacio de no solo proteger derechos, sino también modernizar la inserción laboral.
El diputado insistía en que el Estado debía tener un rol activo en este proceso. Recordó que el propio proyecto del gobierno planteó restricciones sobre impuestos coparticipables, lo que provocó que algunos gobernadores se quejaran de la supuesta pérdida de recursos propios. Frente a eso, Giuliano defendía la lógica de su propuesta: si la producción aumenta y crece la cantidad de trabajadores, la recaudación también mejora, generando un círculo virtuoso. "Claro que es bueno que el Estado fomente, invierta en nuevos trabajos, en nuevas tecnologías, apoyando a las pymes que tienen que emplear. Eso genera empleo formal y protege derechos al mismo tiempo", explicó.
Reforma laboral vs. derechos de los trabajadores
Para Giuliano, el proyecto de Javier Milei representó lo contrario de un avance: un círculo malicioso que va hacia atrás, en contraste con las propuestas de su espacio, que buscan escalar hacia arriba. Denunció que la iniciativa del gobierno nacional propone llevar a todos dos, tres o cuatro escalones hacia abajo, mientras que el Frente Renovador pretende justamente escalar los derechos y la protección de los trabajadores. Y sostenía que esto no es solo un ideal abstracto: "Sí, esto es posible", afirmó, al tiempo que advertía la falta de debate firme en la provincia de Santa Fe sobre cómo podrían verse afectadas sus industrias estratégicas.
El triángulo metal-mecánico santafesino, que lidera la región en América Latina, era uno de los ejemplos que Giuliano destacó. "Si permitimos que nuestros polos de producción compitan directamente con China o con metal-mecánica usada de Estados Unidos, claro que van a disminuir o incluso fundirse", explicó con preocupación. Para él, la solución no pasa por despedir barato, sino por evitar la competencia desleal y permitir que la producción nacional, que ya demostró su capacidad de competir, siga desarrollándose. Citó, como ejemplo, el sector agropecuario, donde la Argentina puede competir de igual a igual, y a veces mejor, con Estados Unidos, Australia o Europa; mientras que allí los subsidios favorecen a los productores europeos, al productor argentino se le quitan herramientas de competitividad.
En ese marco, Giuliano insistía en que el país tiene talento y energía, pero necesita invertir en educación y no retroceder en materia de derechos, porque eso inevitablemente repercute en el bienestar de la población. Además, advertía sobre un efecto colateral casi ignorado: la reforma laboral podría generar una industria del juicio sin precedentes, debido a que, aunque se modifique la ley, cambiar la Constitución requiere un procedimiento diferente. "Esa ley va a generar la industria del juicio más grande que usted haya conocido", afirmó con contundencia.
El legislador aseguró que algunas cámaras empresarias ya habían manifestado preocupación, como la CAME, que elaboró informes importantes alertando sobre los riesgos de la reforma. Sin embargo, subrayó que cada sector miró su propio interés y que era necesario considerar el esquema global, porque lo fundamental es proteger el bienestar del trabajador, que es inseparable de la producción. Abrir la puerta a despidos baratos no solo incrementa la demanda de litigios, sino que también afecta directamente la economía real.
Giuliano también destacó que actualmente existe un despido contenido en el país: las grandes empresas, sobre todo, prefieren esperar porque saben que, dentro de unos meses, despedir puede resultar hasta un 25 % más barato o menos oneroso. "Cuidado con estas decisiones, porque dañan el tejido social y también la producción", alertó, remarcando la interdependencia entre derechos laborales, estabilidad social y productividad nacional.
Ley de glaciares y protección ambiental
Otro tema que estará en discusión en las próximas sesiones extraordinarias del Congreso es la ley de glaciares, que según Giuliano debilita la protección ambiental y pone en riesgo los recursos hídricos del país. Algunos sectores defienden la norma argumentando que busca federalizar decisiones y atraer inversiones, pero para él, la realidad es otra: "Esto es abrir la puerta a un retroceso ambiental", aseguró.
Giuliano explicó que la Constitución Nacional establece claramente los mecanismos de protección ambiental. "Los pisos de protección ambiental los pone la Nación, los techos de protección los pone cada provincia", señaló, recordando que no todas las jurisdicciones tienen los mismos recursos naturales ni las mismas necesidades de preservación. "El piso lo pone la Nación. Usted no puede desarmar esos pisos, no los puede desarmar, porque es inconstitucional hacerlo", advirtió.
En su visión, promover la minería es legítimo y necesario para el desarrollo económico, pero siempre debe respetarse un equilibrio con el medio ambiente. Criticó la iniciativa de abrir áreas periglaciares —las zonas que circundan los glaciares y que requieren protección— para exploración minera: "Cuando se deterioran estas áreas, se deterioran también los glaciares, que son las reservas de agua dulce más importantes del mundo". Para Giuliano, la discusión debe centrarse en garantizar producción y trabajo sin comprometer los recursos de las futuras generaciones, un compromiso que definió como humano e intergeneracional.
Gobernadores y la aprobación de leyes
A nueve días del inicio de las sesiones extraordinarias, con el Ministro del Interior, Diego Santilli, recorriendo el país, surge una pregunta clave: "¿A cuántos gobernadores estamos de que estas leyes se aprueben?" Giuliano respondió con cautela, señalando que la situación era cambiante día a día. Relató la paradoja que observa en Santa Fe: "He visto gobernadores como el de la provincia de Santa Fe, que en Santa Fe dice una cosa, va a Buenos Aires y dice otra. En Santa Fe se queja porque las rutas están rotas, y en Buenos Aires se abstiene de votar un presupuesto en donde las obras de Santa Fe no están. Si el gobernador de Santa Fe se abstiene, le dice al Presidente: hagan lo que quieran. Imagínense que estamos en problemas".
Advirtió que, debido a la presión de los medios y la pauta oficial, esta situación pasa desapercibida, pero en la práctica, hay contradicciones que afectan la gobernabilidad y las decisiones legislativas: "Si lo que hace Pullaro en Santa Fe lo hacen otros gobernadores, estamos en graves problemas", concluyó. Mencionó también el caso del gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, quien aseguró su apoyo, aunque reconoció que aún faltaban votos en la Cámara de Diputados y que habrá que esperar para conocer el desenlace final.
No deben bajar derechos y destruir el tejido productivo
Con estas advertencias y reflexiones, Giuliano se prepara para las sesiones extraordinarias del Congreso, defendiendo una agenda que combina derechos laborales, protección ambiental y desarrollo productivo. Consciente de que cada decisión tendrá impactos directos en la vida cotidiana de los argentinos y en la preservación de los recursos para las futuras generaciones, el diputado llamó a no retroceder en materia de derechos y a impulsar políticas que prioricen la producción local y el empleo formal.
"Es posible proteger a los trabajadores, generar empleo y cuidar el medio ambiente. Lo que no es posible es bajar derechos, facilitar despidos y destruir el tejido productivo. Esa es la línea que tenemos que seguir", concluyó Giuliano, dejando claro que su espacio político buscará alternativas concretas y sostenibles frente a las iniciativas del gobierno.
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