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El hecho tiene origen en el conflicto por la tierra que mantiene esta familia de puesteros, que vive y produce en ese campo desde hace mas de cuarenta años, y que sustenta a esta familia de doce miembros, muchos de ellos menores de edad, donde vivieron y trabajaron sus padres y el empresario que quiere adueñarse de esas tierras.
Hace aproximadamente diez días la comunidad organizada de esa zona, miembros de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, pararon el desmonte del campo natural, y en defensa de su posesión hecharon a la topadora del empresario y le prohibieron el acceso a la zona.
A partir de ese momento realizaron una denuncia en la Tercera Fiscalía Correccional, a cargo en ese momento por la Fiscal Sustituta Elena del Carmen Alcaraz Villegas.
Esta fiscal, presionó a Blanca Montenegro de Quiroga, tratándola de usurpadora. Es parte de la idea que tiene la mayoría de la justicia de la provincia, que ve en los campesinos y puesteros el atraso y la barbarie, y en el Agronegocio el “que trae el progreso”, haciendo claro alusión al viejo refrán “civilización o barbarie”. Esta misma civilización que destruye nuestro monte, envenena nuestros ríos y produce alimentos para exportar, dejando a nuestro pueblo sin comida y sin medios para subsistir dignamente.
De todas formas la fiscal ordenó claramente que la topadora podía seguir desmontando pero “sin acercarse a la casa ni a los corrales”, por lo que el hecho es claramente un atropello y un delito agravado sobre la familia, sobre sus medios de producción y sobre una cultura campesina que pretenden destruir y eliminar.
Este no es un hecho aislado en nuestro país y en nuestra provincia, la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, ha denunciado en numerosas oportunidades el saqueo de los bienes naturales, el desalojo a campesinos en muchos lugares de la provincia por parte de empresarios, varios de ellos extranjeros (caso de los malayos en Malargüe, los españoles en Alvear, españoles también en San Martín) amparados por la justicia, que pretenden sacar de sus tierras a personas que viven y trabajan desde hace, en algunos casos, más de 80 años.
Sostenemos que, como Blanca Montenegro, con su puesto y su campo alimenta a toda su familia (10 hijos), las comunidades campesinas e indígenas son productoras de alimentos sanos, son actores del desarrollo y son guardianes de los valores campesinos y defensores del territorio.
Esta es otra cara de la inseguridad, donde los pobres no tienen acceso a la justicia, y sus derechos son violados sistemáticamente: el derecho a vivir en su tierra produciendo alimentos para todos.
Junto a la casa destruida hemos levantado una carpa por la dignidad campesina para seguir defendiendo lo que es nuestro.
Tierra, Agua y Justicia para los excluidos del campo
Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra, Movimiento Nacional Campesino Indígena
Informe de Radio Cuyum:
Fuente: Radio Comunitaria Cuyum, Mendoza / Correo electrónico: radiocuyum@yahoo.com.ar