Comenzaron los trabajos en la zona rural de esta ciudad para la construcción de la nueva plata transmisora de LT 23 Radio San Genaro, emisora próxima a cumplir 60 años en el aire del centro del país.
El objetivo de esta importante inversión, es llegar más lejos y mejor, para afianzar la presencia en 5 provincias argentinas.
La estación de Amplitud Modulada que opera en la frecuencia de 1550 KHz desde la ciudad de San Genaro, Provincia de Santa Fe, desde enero de este año es propiedad del titular de Solo Campo TV, Gastón Vaschetto, quien además posee desde el 2018 Radio Mitre Cañada de Gomez AM 1620.
"La Radio nunca pasa de moda, se amigó con las nuevas tecnologías digitales y después de la pandemia se potenció. Por eso aceptamos el desafío de ingresar en LT23 y ahora redoblamos la apuesta, vamos a destinar los recursos necesarios para montar una planta transmisora con la útlima tecnología para posicionar al medio entre los líderes de la provincia".
Hoy día, la radio transita una nueva etapa a partir de este 2024, donde cumplirá sus primeros 60 años en el aire de la región. Y antes de fin año tiene previsto inauguar nueva planta transmisora. Su nuevo propietario es Gastón Vaschetto. La inversión estimada del proyecto es de US$ 100 mil y consiste en la apertura de nuevos estudios de radio en el complejo Solo Campo TV, ubicado en Perito Moreno 470 y la construcción de la instalación de transmisión, ubicada en un terreno de 1 ha. a 4 km. del Club Sportivo Rivadavia, donde estuvo ubicada la antena desde los inicios de la radio. Este cambio permitirá ampliar la frecuencia y la radio tendrá un alcance de 180 km, cuando antes alcanzaba los 100 km.
"LT23 Radio San Genaro no renunciará jamás a sus orígenes de radio agraria, de radio de gente de campo y de pueblo, de radio de gente común, porque hacia esa gente irá nuestro mensaje", sostienen.
Historia
LT23 es una emisora que nace por iniciativa de don Nillson Maritano, quien junto a un grupo de dirigentes del sector agrícola funda esta emisora en ocasión de llevarse a cabo la "Fiesta Provincial del Trigo", en las instalaciones del Club Sportivo Rivadavia, quedando inaugurada sus transmisiones un 19 de Setiembre de 1964, e identificándose como "LT23 AM 1550 Radio San Genaro Norte". En ese entonces, San Genaro Norte (también llamada San Jenaro Norte) era una localidad ubicada en el departamento San Jerónimo, con la particularidad que se encontraba separada de otro pueblo lindero llamado San Genaro, ambos divididos por el paso de la Ruta Provincial N° 65.
Pocos años después de su salida al aire, la estación obtuvo su licencia oficial a través del Decreto N° 1870 del año 1969, que adjudica la misma en favor de la firma "Radio San Jenaro Norte S.A.", quedando autorizada a emitir en la frecuencia de 1550 KHz, siendo su primer director el Sr. Nillson Rogelio Alderio Maritano. A lo largo de los años, LT23 fue reconocida como la "primera emisora agraria del país", hasta que en 1976, el socio Rubén José Cavallera, se convierte en el nuevo director y la transforma en un emblema para la radiofonía de la región, la provincia y el país en todos los aspectos: informativa, publicitaria, popular, con móviles y transmisiones deportivas desde cualquier punto del país. Hacia fines de 1999, el paquete accionario se transfiere una vez más en favor de Daniel Omar Palazzolo y Carlos Alberto Malatini, quedando este último con el cargo de Director. A partir de ese momento, la emisora pasó a denominarse "AM 1550 Radio Regional". En 2006 se produce la unificación de las ciudades de San Genaro y San Genaro Norte, bajo la denominación de "San Genaro".
La emisora creció y su popularidad fue afianzandose por las transmisiones de las categorías regionales de automovilismo. Las recordadas Limitada 28, Limitada Sanfasina, Karting y TC 4000, hoy Car Show, la cobertura de los deportes zonales, información general y programación agropecuaria a la que contribuyen sus 20 corresponsales de toda la región, Las Rosas, Coronda, Totoras, Gálvez, Las Parejas, Armstrong, entre otras.
En un movimiento que ha generado sorpresa, el municipio de Concordia ha implementado una nueva política de comunicación que centraliza todas las declaraciones a la prensa en la figura del intendente, Francisco Azcué (radical). Según un memorándum emitido el 26 de mayo de 2024, se establece que el presidente municipal será el único contacto de comunicación periodística, requiriendo que todas las Secretarías, Subsecretarías y áreas dependientes soliciten autorización expresa para cualquier entrevista o nota de opinión periodística. Esta autorización será gestionada por la Dirección de Prensa bajo la supervisión del intendente.
Funcionarios del municipio han intentado minimizar las críticas que ven en esta medida un intento de monopolizar la comunicación, limitar la transparencia y la libertad de expresión, bajo alguna reprimenda. Argumentan que la política propuesta simplemente continúa con la práctica establecida durante las inundaciones, donde el intendente actuó como el vocero principal.
No obstante, esta medida plantea serias dudas sobre su viabilidad cuando se trata de una cuestión que excede lo coyuntural como una creciente del Río Uruguay y aborda todos los aspectos de una gestión, y la pregunta ineludible es cuál es el verdadero propósito detrás de "establecer la línea editorial de comunicación por parte de este municipio a la comunidad".
Los críticos señalan que centralizar todas las respuestas en una sola persona podría ser impracticable, dado que el intendente ya tiene a su cargo el poder ejecutivo y numerosas responsabilidades. Además, cuestionan si esta política busca imponer una narrativa homogénea y sincronizada que priorice un "relato de la realidad" de la gestión municipal por encima de los hechos.
La medida también deja interrogantes sobre si esa "línea editorial" implicará una restricción a la libertad de información, a la labor periodística, la transparencia y la democracia en el ámbito local.
A medida que las plataformas de medios digitales se vuelven más dinámicas y populares cada año, el periodismo sólido es ahora más importante que nunca. Ahora mismo no solo las redacciones desvelan e informan de las noticias, sino que los periodistas ciudadanos de todo el mundo, gracias a las tecnologías digitales que están en constante expansión, son capaces de presentar historias a través de las plataformas de redes sociales y otras formas digitales. La manera de consumir las noticias se transforma cada año.
¿Por qué el periodismo digital?
Es importante para los periodistas aprender a informar con responsabilidad, ética y verdad. Varios estudios periodísticos influyentes demuestran que los consumidores de noticias globales ansían cada vez más informes profundos y hechos neutrales e imparciales.
En 2021, un estudio del American Press Institute reveló que el 67 % de los estadounidenses cree que "más hechos nos acercan a la verdad". Además, el último informe de Digita News Reports, elaborado por el Instituto Reuters para el Study of Journalism, descubrió que más de la mitad de su muestra global dijo "estar preocupada por las noticias verdaderas o falsas que se encuentran en Internet". El estudio del DNR también señala que "los editores reconocen cada vez más que la supervivencia a largo plazo pasa por una conexión más fuerte y profunda con el público en línea".
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El Sindicato de Prensa de Misiones (SiPreM) alertó sobre la difícil situación que atraviesa el sector en la provincia con una "precarización total sin paritariazas", que vienen denunciando junto a la FATPren, y se sumó al acampe que distintos gremios realizan hace nueve días por mejoras salariales con epicentro en la ciudad de Posadas.
La secretaria General del SiPreM, Marina Almirón, expresó en diálogo con Somos TelAm que los trabajadores de prensa de Misiones se encuentran "totalmente precarizados", con "salarios de miseria" y que por ello se sumaron al acampe ubicado sobre la avenida Uruguay (uno de los principales accesos al centro posadeño) para reclamar que "se abra una mesa de diálogo y paritarias".
"Venimos a mostrar lo que sucede en nuestro sector y, en particular, dentro de Multimedios SAPEM con la precarización total que hay de los compañeros monotributistas, contratos sin relación de dependencia y todo tipo de desmanejos", explicó la dirigente del gremio de prensa.
Con una paritaria que no se logra abrir desde noviembre del año pasado, el gremio volvió a pedir la "reapertura de la mesa de diálogo" pero se encuentran frente a una "patronal que no da respuestas y todos los canales de negociación cerrados", afirmó Almirón.
La secretaria General remarcó que "hay cosas que hace mucho tiempo no se hablan porque se tenía miedo" pero que "ahora salen a la luz" para contar "lo que sucede dentro de Multimedios SAPEM" que involucra a LT17 Radio Provincia y Canal 12, así como la situación de los trabajadores precarizados en LT 46 Bernardo de Irigoyen y LT 85.
"Desde la pandemia la patronal mandó a todos los trabajadores a sus casas y empezaron a elegir quién volvía y quién no, quedó un grupo adentro y el resto está en sus casas. Ahora ni siquiera dan aumentos", repasó Almirón.
También argumentó que en años anteriores había una mesa de diálogo gracias a la cual "las paritarias iban saliendo" porque había un "diálogo abierto con el gobierno, con el Ministerio de Economía y con la patronal para negociar".
"Ahora todos esos canales se nos cerraron al igual que un montón de otros gremios que no tuvieron más diálogo. Nos dicen ‘no hay plata’ y no nos dan nada", expresó la dirigente gremial.
Por ello, uno de los principales reclamos del SiPreM es que Multimedios SAPEM, con su sede central ubicada en La Rioja 2186 de la ciudad de Posadas, "abra la mesa de diálogo y las paritarias".
Asimismo, Almirón denunció que existe un "bloqueo mediático" en la provincia a través de la formación de la red de medios "encabezada por el presidente de Multimedios SAPEM, Raúl Castaño".
"El pantallazo del sector de prensa en la provincia es muy difícil. Raúl Castaño formó una red de medios por la cual a todos los medios pequeños de Misiones se les da una plata y tienen que publicar lo que ellos dicen. Es un bloqueo mediático, pero ahora no les salió", sostuvo Almirón.
Por otra parte, la secretaria General de la SiPreM argumentó que "los medios independientes reciben una pauta del gobierno provincial importante y lo que menos hacen es pagarle al personal lo que corresponde, cuando es gracias a los trabajadores y al fruto de su trabajo que reciben pauta o subsidios existentes".
"El trabajador de prensa en Misiones está totalmente precarizado. El gobernador (Hugo) Passalacqua no pincha ni corta, los que cortan acá ‘la torta’ son el ministro de Hacienda de la provincia, Adolfo Safrán, y Raúl Castaño, que tienen el diálogo cerrado y no les debe haber gustado nada que hayamos salido a la calle a contar lo que le sucede a los compañeros que la están pasando muy mal económicamente", expresó Almirón.
Solidaridad con TelAm y Radio Nacional
En la motorhome rodeada de sillas, reposeras y toldos de los trabajadores nucleados en la SiPreM sobre la calle Uruguay pueden verse carteles que piden "recomposición salarial ya para los trabajadores precarizados" en la provincia y también pancartas en "defensa de TelAm y Radio Nacional".
"Nos preocupa lo que está pasando en TelAm y Radio Nacional. Nos solidarizamos con todos sus trabajadores que sabemos lo mal que la deben estar pasando enfrentando una guerra psicológica diaria al no saber qué es lo que va a suceder con sus trabajos", refirió Almirón sobre el conflicto a nivel nacional que transitan los medios públicos.
Además, la dirigente gremial expresó el apoyo de la SiPreM a los distintos sectores que están en lucha en Misiones, como "la lucha sin fin de los docentes", los trabajadores de la salud y judiciales o la policía que "parecía que iba a llegar a un acuerdo este viernes, pero no se logró".
"Hay muchos gremios que se fueron sumando a esta lucha y a este reclamo para cobrar salarios dignos y no de miseria", completó.
Primer periódico. La Gazeta de Buenos Ayres sirvió a los aires de la libertad bien entendida
Por: Julio Petrarca. Defensor de los lectores de Diario Perfil
"El pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de estos se interesa en que todos conozcan la execración con quienes miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir sus delitos. El pueblo no debe contentarse con que sus jefes obren bien, debe aspirar a que nunca puedan obrar mal".
El texto transcripto corresponde al primer número de La Gazeta de Buenos Ayres, primer periódico creado con los aires de libertad que iniciaron el proceso de separación de estas tierras del reino de España. Fue una decisión valiosa para la difusión de ideas y noticias, fruto de la febril vocación independentista germinada el 25 de mayo de 1810. Vale la pena dedicar algunos minutos a recordar el valor que dieron Mariano Moreno, Manuel Alberti, Luciano de Monteagudo y otros a las ideas llegadas desde Europa, con algunas consignas que debieran mantenerse inconmovibles en estos tiempos: libertad para pensar y actuar, fraternidad para estrechar vínculos solidarios, igualdad ante la ley y en las relaciones humanas.
Un puñado de días separó el 25 de mayo del primer número de La Gazeta, publicado el 7 de junio (fecha elegida para celebrar en la Argentina el Día del Periodista). No es casual que haya habido una urgencia semejante: las ideas revolucionarias necesitaban de un medio que les sirviera de respaldo y afirmación ciudadana. Guardando las distancias, es la tarea que hoy cumple el periodismo independiente, entendiendo por tal el que mantiene una saludable distancia del poder, sean quienes fueren los que lo ejercen.
Podemos elegir medios y periodistas confiables para separarlos de otros más comprometidos con la defensa a ultranza de lo que hace, dice y propone el gobierno (el actual y los que lo precedieron). A quienes ejercemos este oficio de comunicar con la mayor cercanía a la verdad, nos provoca cierta vergüenza ajena el ver y escuchar a personajes que ocupan medios de gran influencia en la población para servir de partenaires a quienes ejercen el poder.
En algún tiempo no lejano, las aguas se dividían entre la prensa alineada con los gobiernos y periodistas que actuaban en la vereda opuesta. Así se profundizó una grieta que va más allá de lo ideológico y lo político: una grieta entre modelos democráticos. Hoy ya no es así: la grieta está abierta entre quienes defienden los valores de la democracia y los que la entienden como un obstáculo para la imposición de un modelo distinto, autocrático, personalista.
La frase impresa en la portada de La Gazeta es muy reveladora de las motivaciones que llevaron al 25 de Mayo como fecha inicial del proceso independentista de nuestro país. Se atribuye al historiador romano Cornelio Tácito y dice: "Tiempos de rara felicidad son aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo".
Vendría bien que la tomaran en cuenta los que hacen del periodismo un ejercicio de mala praxis.
La provincia arde en lucha. Al reclamo de trabajadores de salud, educación y fuerzas de seguridad, anoche se sumó el sector universitario. El pueblo sale a las calles para decir que no se aguanta más. Mientras los medios locales ocultan esta realidad, trabajadores de prensa denuncian la precarización laboral que padecen.
En la tierra colorada, lxs periodistas y comunicadores, muchos que durante las campañas electorales son sobreexplotados para que ganen los que ganan desde hace dos décadas, pagan para trabajar.
Los derechos laborales, en los medios de comunicación de Misiones, no existen. Los viáticos son escasos e insuficientes -se ofrecen como herramienta de manipulación-. Los francos y los feriados no cuentan en las redacciones. La ley bases y la flexibilización laboral que busca aprobar Javier Milei en el Congreso, parece haber tomado a Misiones como el ejemplo a seguir.
Para algunos trabajadores de Multimedios SAPEM u otros medios privados, resulta humillante y hasta vergonzoso decir cuánto ganan. Sobre todo porque el oficialista Canal 12 y los que reciben sumas millonarias de pauta oficial son los medios de comunicación que contratan de las formas más irregulares y precarizadas a trabajadores con sueldos de entre 160 y 200 mil pesos.
Camarógrafos de móviles, editores, fotógrafos y asistentes del diario Noticias de la Calle ganan 160 mil pesos. Un salario de hambre. En el canal oficial la situación no es mejor, y hasta puede ser peor. Las condiciones de contratación son múltiples, en la gran mayoría de un nivel de precarización que mantiene en silencio y desorganizados a los trabajadores, y solo algunos logran acuerdos particulares para sobrevivir.
Están quienes tienen contrato con la Policía y son adscriptos al Canal 12. En la lógica propia del multimedio y avalado por el Ejecutivo provincial, esto significa que la policía de Misiones paga ese salario. Por dar solo uno de tantos ejemplos, esto lleva a que actualmente un policía que cubre policiales y judiciales, cobre muy por encima del salario de un periodista monotributista o contratado por la empresa Marandú Comunicaciones, que cumple funciones en Canal12.
Esos que ganan desde hace 20 años las elecciones provinciales y actualmente gobiernan mantienen un séquito de trabajadores muy bien amansados. A costa de maltrato, denigración, persecución, hostigamiento y censura. El miedo a perder el trabajo es tal que un salario de 180 mil pesos no está tan mal. Están también quienes supieron acomodarse de bufones y buchones. De esta manera, una cúpula de 3 personas malversa la caja del canal provincial a costa de empujar a sus trabajadores a la pobreza.
Ningún trabajador de medios de comunicación en la tierra colorada alcanza un salario que cubra la canasta básica, que en abril fue de 828 mil pesos. Hablo de los trabajadores que tiran cables y operan transmisiones, de los que posponen su vida por desgrabar un audio del gobernador, de los que fuera de horario buscan la primicia o le dan una vuelta al contenido para que una noticia se publique. Hablo de los trabajadores que sabemos que en Misiones no todo es color de rosa, como lo intenta imponer el canal oficial. Allí la censura reina, no podemos decir la verdad ni siquiera en nuestros ámbitos más personales o cercanos. A más de uno le pasó, que su jefe de forma simpática y cínica a la vez le sugiriera que borre determinado contenido de sus redes sociales personales. Hoy con solo imaginar ese apriete, da escalofríos.
Ser periodista, comunicador o trabajador de prensa en Misiones es una película de miedo. Miedo, porque no sabés cuándo te podés quedar sin trabajo. Por lo general quienes están contratados, lo están por seis meses. El mismo día en que te hacen firmar el contrato, te imponen refrendar tu renuncia sin fecha. Se preguntarán si existe prueba de esto. Lamento decirles que la secretaria que oficia el “trámite” no permite tomar fotografías.
Los obreros de la comunicación cubren con ojos vidriados de esperanza lo que algunos ya llaman el Misionerazo:
La provincia vive una de las crisis más agudas de los últimos 20 años. El descontento social, consecuencia de una larga asfixia económica a todos los trabajadores de la administración pública y a una gran parte del sector privado, ganó la calle en la última semana.
Movilizaciones, acampes, cortes de ruta y acciones de protesta de docentes, personal de salud y fuerzas provinciales de seguridad son noticia en la primera plana de los medios nacionales. Al estallido se sumaron empleados de ecología provincial, municipales, guardaparques, taxistas, judiciales y de energía, entre otros. En la tarde del miércoles 22 de mayo, estudiantes y trabajadores de la universidad llevaron la marcha de las antorchas hasta la Avenida Uruguay y Trincheras, donde se sitúa desde hace casi diez días el picante escenario de crisis que vive Misiones. Sumaron así la voz y el reclamo universitario a la larga lista de peticiones y urgencias que el Gobierno del Frente Renovador de la Concordia Social aún no respondió. Al panorama incierto que viven los misioneros, se suma la marcada ausencia del ministro de Hacienda, Adolfo Zafrán, quien debería dar explicaciones acerca del destino de la plata de los misioneros.
El blindaje mediático provincial es perverso. Esconde y silencia la realidad que vive la tierra colorada, más aún en este contexto en el que se levantan, a nivel nacional e internacional, voces misioneras que cuestionan el relato oficial del Frente Renovador.
El incondicional aparato de comunicación con el que cuenta el gobierno provincial, que spamea en radios, portales, canales y prensa gráfica relatos que llegan al absurdo de tan alejados de la realidad, se sostiene con el trabajo de miles de periodistas y comunicadores, históricamente condenados a la pobreza y malestar en su salud por la persecución, los aprietes y la precarización que sufren.
El trabajo periodístico en Misiones, la tierra sin mal, roza la esclavitud. ¿Por qué los trabajadores del sector aceptamos estas condiciones de trabajo? ¿Por qué no mandamos todo a la mierda y renunciamos? como nos han sugerido tantas veces, incluso los mismos jefes cuando se vieron cuestionados.
Porque el panorama es desolador y todavía más asfixiante. No hay trabajo, o los pocos puestos laborales en los medios ofrecen condiciones aún peores a las que ya vivimos actualmente. Entonces, la nula oportunidad de cambio laboral hace que prácticamente paguemos para ir a trabajar, mientras los empresarios oficialistas continúan abultando sus arcas, a costa del hambre de todo un pueblo trabajador.
*Carta abierta de una trabajadora de prensa de Misiones.
"En el día de hoy falleció el cineasta rosarino Mario Piazza", escribió su hermana Silvana, en Facebook.
“Me siento un mensajero de la escuela que llevaron adelante Olga y Leticia Cossettini”…
Nacido en Nueva York, el 23 de septiembre de 1956, vive en la ciudad de Rosario, Argentina, desde los diez meses de edad. Tenía 21 años cuando completó su cortometraje "Sueño para un oficinista" (1978), el que fue exhibido en los recitales del grupo de rock Irreal, que ejecutaba "en vivo" la banda sonora del film.
Fue director de los Concursos Municipales de Cine (1987 y 1988) y Presidente del Jurado del Festival Latinoamericano de Video de Rosario en sus cinco primeras ediciones, de 1993 a 1998.
Trabajó para la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario, desde su fundación, en 1984, hasta fines de 2016. Ha conducido el Taller de Producción Documental 2001 del Centro Audiovisual Rosario, dependiente de la Secretaría Municipal de Cultura, y en 2003 fue docente invitado de la Carrera Documental de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba.
Le han dedicado sendas muestras retrospectivas los festivales de Cine Súper 8 de Bruselas y de Barcelona (1984), la Escuela Municipal de Artes Plásticas "Manuel Musto" (1996), la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA (1999), el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (2001), el 8º Festival Latinoamericano de Video de Rosario (2001) y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba, 2007), la Universidad Abierta Interamericana sede Rosario (2010), el Departamento de Culturas Ibérica y Latinoamericana de la Universidad de Stanford (2015) y la sección de cine Super 8 del Festival de Cine de Mar del Plata (2016).
"Efectivamente, yo creo que hay una analogía entre las formas de un cineasta en sus películas y su forma de expresión verbal. Me gustaría ser más prolífico y también más locuaz. Pero a la vez no quiero resignar una cierta profundidad en los filmes que haga. Y eso demanda tiempo", Mario Piazza
Fue declarado Cineasta Distinguido de la Ciudad por el H. Concejo Municipal de Rosario, el 6 de octubre de 2004.
En diciembre de 2010 fue designado Presidente de la recién creada Asociación Rosarina de Documentalistas, ARDoc.
Entre 2001 y 2016 ha sido editor del boletín independiente Cineastas Rosarinos, que, distribuido por correo electrónico, estaba dirigido a los realizadores y estudiantes de medios audiovisuales de la ciudad de Rosario. Como una continuidad de ese boletín lleva adelante hasta el presente una página de Facebook con el mismo nombre y propósito.
En 2017, Piazza estrenó el documental Acha Acha Cucaracha, donde documentaliza el arte de Cucaño, un grupo alternativo que existió en la ciudad de Rosario, compuesto por jóvenes integrantes que dieron algo de luz a la época de la dictadura, atacando las bases culturales de una sociedad que había llegado a prohijar las peores atrocidades como si fueran males menores.
Todas las crónicas mencionan tu nacimiento en Nueva York y tu llegada definitiva a Rosario a los diez meses de edad. ¿Por qué naciste ahí, y por qué terminaste en Rosario?
A mi padre le salió en 1955, recién recibido como médico, una oportunidad de trabajo y desarrollo profesional en un hospital de Nueva York. Todavía no estaba casado con mi madre. De modo que se casaron medio "de apuro" y se fueron para esa ciudad. Allí fui concebido y parido, como un rosarino exiliado desde el inicio. Y una cierta sensación de "extranjeridad" me ha acompañado casi todo el tiempo, en casi todos lados.
En 1973 ganaste un premio nacional en las Olimpíadas matemáticas. Siendo que fue tu primer amor, ¿por qué la cambiaste por el cine? ¿Y cómo influyó la matemática en tus películas?
Estudié en Ciencias Exactas (en la Universidad Nacional de Rosario) pero no completé la carrera. Al principio tenía facilidad para las matemáticas y lo de la Olimpíada fue como un juego, los desafíos que planteaban los problemas de la competencia eran ésos. Pero la carrera no lo era, y en la medida en que avanzaba en los estudios cada vez me costaba más y cada vez menos entendía para qué quería aprender lo que estaba tratando de aprender. Ya había hecho mis primeros cortos y descubría mi vocación por el lado del cine, aunque en ese momento no le llamase vocación. Todavía no había escuelas de cine en Rosario ni en la provincia: la de Santa Fe acababa de cerrar. Estábamos bajo dictadura y el clima era bastante cerrado. Cuando cambiaron el plan de la carrera de Ingeniería y le agregaron un año, abandoné los estudios para dedicarme al cine por la propia, lo que significó poco menos que un salto al vacío.
Hoy ya ni me acuerdo cómo se resuelven una derivada o una integral, cosas que en su momento sí las supe. Pero pienso que acaso haber ejercitado la mente como para entender aquellas abstracciones puede haberme ayudado para pensar las cosas de otra manera y acaso esto pueda haberme servido en la realización de mis filmes.
Fernando G. Varea, responsable de espaciocine.wordpress.com, escribió: "Me vienen a la memoria varias anécdotas y recuerdos con Mario Piazza pero prefiero compartir esta nota publicada en 2017 en la que habló conmigo de toda su obra, desde sus primeros cortos hasta Acha Acha Cucaracha. En los últimos tiempos había comenzado a trabajar en un documental sobre Araldo Acosta, obrero de la construcción rosarino que llegó a dirigir dos largometrajes en super 8. Gran tristeza su partida"
Con ojos de videotape
Mario Piazza se apresta a estrenar un nuevo documental, Acha Acha Cucaracha, sobre Cucaño, el grupo rosarino de arte experimental. Un recorrido por la trayectoria y la mirada de un realizador audiovisual que está siempre atento a descubrir tesoros ocultos en la ciudad.
Un difusor de hechos semiolvidados por la historia oficial. Un descubridor de pequeños-grandes tesoros que guarda la memoria de la ciudad. Un cineasta que ha sabido expresar sus inquietudes alternando la vivacidad de la experimentación y el rigor del documental. Todo eso es Mario Piazza, quien acaba de terminar su nuevo trabajo, Acha Acha Cucaracha: buen pretexto para recorrer con él su valiosa obra.
Filmando por un sueño
Los comienzos de su vocación como realizador audiovisual se unen a sus estudios de ingeniería electrónica. "Tenía facilidad para las matemáticas —recuerda— y había un mandato familiar por el cual había que tener una profesión «seria». Mi padre era cirujano y mi abuelo ingeniero, así que empecé a estudiar ingeniería hasta que se me llenó el bocho de ecuaciones que no sabía para qué usaría". Consecuencia de aquello son hoy "cierto ejercicio del orden" y una afición por los sudokus.
Pronto llegaron los cortos en súper 8 El hombre de acero (1976) y Sueño para un oficinista (1978), con trazos de libertad y ensoñación inusuales en el cine argentino de la época. El primero, sobre un Superman sin suerte, "fue como un juego —comenta—, realizado en la Semana Santa del 76, a una semana de iniciada la dictadura". Filmaban con los actores disfrazados en la calle, despertando en una oportunidad la curiosidad de policías que bajaron de un patrullero para luego (por fortuna) continuar su camino.
El otro, Sueño para un oficinista, era una fábula urbana que planteaba la necesidad de zafar de una vida gris (algo que podría decirse que caracteriza a las personas retratadas en sus documentales). Sin colorímetro y con un par de escenas sobreexpuestas, el filme capitalizó errores a favor del clima onírico, ganándose el interés de un público impensado, ya que solía ser exhibido en recitales del grupo Irreal.
De esos primeros años son también dos trabajos que realizó junto al artista plástico Daniel Scheimberg: Historia de un pintor (1980) y Hacia un cubismo cinematográfico (1978). Para este último intentó reunir, con espejos y dos filmadoras, dos puntos de vista diferentes en un mismo encuadre, "algo que ahora —confiesa— puede hacerse fácilmente con una computadora".
Hacia el documental
Indagando en los motivos por los que jóvenes e intelectuales solían reunirse en el tradicional bar, Savoy (1980) surgió de un trabajo práctico para un taller, aunque influyó en los intereses de Piazza. "Cambié ficción por documental", reconoce.
Hoy esa suerte de encuesta puede valorarse como testimonio de la época: uno de los concurrentes, por ejemplo, pone en evidencia la falta de democracia con algo tan simple como su actitud sorprendida porque le están pidiendo su opinión sobre algo.
Después vino Papá Gringo (1983), surgido de un contratiempo: una demora imprevista para viajar a Brasil estimuló a Piazza a aprovechar la estadía forzosa en Bogotá para documentar la labor de un ciudadano estadounidense (a quien había conocido en un festival), que ayudaba a chicos librados a su suerte en las calles. Recuerda que, cartas mediante, prolongó su amistad con él, y que poco después Héctor Molina y Gustavo Postiglione harían Cabecita negra (1984), "de similar temática pero ya en Rosario y sin ningún «gringo» salvador".
La serena escuela de las Cossettini
Hoy muchos saben quiénes fueron las hermanas Olga y Leticia Cossettini, pero a mediados de los 80 la experiencia de estas educadoras en una escuela del barrio Alberdi no había tenido difusión suficiente. El aporte de La escuela de la señorita Olga (1991), que reunía testimonios de sus ex alumnos y de las propias educadoras, fue decisivo.
"Esa historia se me cruzó en el camino —rememora—. Beatriz Vettori, que tenía un taller de arte para chicos y jóvenes, debía asistir a un encuentro internacional en Brasil y quería llevar un documento del ejemplo de la escuela de las Cossettini. Al principio había pensado en llevarlas a ellas, pero estaban muy ancianas. Entonces me pidió filmar testimonios que pudieran ser proyectados. Y lo hice en súper 8, que era lo que yo conocía. Cuando Tristán Bauer vio el material decidió apoyarme para hacer el documental en 16 mm".
El formato ayudó a la forma: los luminosos recuerdos parecían plasmarse de manera impar en el filme. "No sería lo que es sino fuera por esa imagen, esa textura", dice Piazza. Y piensa que, a la vez que hacía un documental, estaba retratando la escuela a la que le hubiera gustado asistir, o a la que le hubiera gustado que asistiera su hija.
En debates en escuelas, los estudiantes suelen asombrarse ante los recuerdos de los ex alumnos, así como por las tomas en colores de décadas atrás (registradas por iniciativa de Hilarión Hernández Larguía). Una de ellas consigna el momento en el que Olga Cossettini cuenta que cuando aquellos niños, ya hombres, armaron una cooperativa, les preguntaron dónde lo habían aprendido y respondieron: "En la escuela de la señorita Olga".
Mario recuerda también a Leticia: "Preciosa", dice, revelando que Bauer había quedado enamorado de ella y que, cuando la mujer asistió al estreno, cumplió el pedido de no hablar hasta después de la proyección, para no deslucir la película con su luz propia. No hace mucho, Mario Piazza descubrió fascinado en la web que La escuela... forma parte de una videoteca anarquista en Suiza.
Tras las huellas de Cachilo
Cachilo, el poeta de los muros (1999, documental sobre Higinio Maltaneres Cachilo, poeta marginal que escribía grafitis en paredes del centro rosarino, fallecido en 1991) fue su primer trabajo en video. El interés por el personaje partió de algunos rasgos en común: "No el arrojo de vivir en la calle —aclara—, sí la mezcla de ermitaño y persona necesitada de comunicación".
El primer paso fue salir con la cámara a registrar los escritos de Cachilo; luego recogió testimonios de quienes lo conocieron, incluyendo recordados referentes de la cultura rosarina como Norberto Campos y Gary Vila Ortiz.
Piazza había barajado la idea de hacer un documental tradicional, pero el filme fue ganado por las declaraciones en plena calle y las ocurrencias del barbado antihéroe. "En la edición fui podando las partes serias", se acuerda.
Cachilo, el poeta de los muros tuvo un concurrido estreno en el Centro Cultural Parque de España y, de algún modo, anticipó el estado de desamparo y desmoralización que asaltó a los argentinos meses después.
Echando a rodar la propia historia
Madres con ruedas (2006) fue, sin dudas, su proyecto más personal. Realizado junto a su mujer Mónica Chirife, abordó el desafío de la maternidad en mujeres con discapacidad motriz, incluyendo la experiencia de la propia pareja. "Con esta película me nació el concepto de reciclado —explica—. Mi vida junto a Mónica me limitaba para salir a la aventura así nomás. Entonces, asumir el tema de mi propia vida junto a ella era una forma de cumplir la vocación, convirtiendo lo que se tiene a mano en otra cosa".
Como en todos sus documentales, el afán informativo se cruza con la sensibilidad y el afecto que terminan ganando al espectador. Durante su exhibición en el cine Monumental, Mónica se presentaba al terminar cada función para escuchar los comentarios de la gente. "Me gustó que buscara ese feedback", evoca Mario.
Cuando viajaron a presentar la película a Brasilia, apenas llegados al cine se toparon con una espectadora que, al grito de "¡Mónica!", se mostraba encantada de descubrir a quien la había conmovido dentro de la sala. Algo similar ocurrió cuando Mundo Alas (2008) se presentó en Rosario y León Gieco (quien, evidentemente, había visto el filme) se acercó a saludarla como si la conociera.
A pesar de estas cálidas devoluciones, Piazza confiesa que la película no cumplió con algunas de sus expectativas: "Pensaba que iba a tener presencia en los festivales más importantes, o, como les ocurría a algunos colegas conciudadanos, que empezarían a convocarme de la TV estatal. Sirvió para tomar conciencia del propio lugar. Era como obligarme a algo que no era lo mío".
Piazza ataca de nuevo
Resulta más que apropiado que su nuevo documental tenga un título extraño: Acha Acha Cucaracha era el grito de guerra de Cucaño, juvenil grupo de arte experimental rosarino que provocaba con canciones y performances en lugares inesperados (como el bar VIP y la iglesia Nuestra Señora del Carmen en nuestra ciudad o la Plaza de la República en San Pablo), entre 1979 y 1982. Sin voz en off, con mínimos textos impresos para situar al espectador en el tema, agrupa testimonios de integrantes de aquella pandilla cuyas intervenciones fusionaban el desparpajo de los espectáculos de Tortonese y Urdapilleta con la modalidad de los escraches callejeros.
Piazza echó mano a sus pilas de papeles con anotaciones ("no tengo buena memoria y pienso que improbablemente vayan a servir alguna vez") y a algunos ensayos que se habían escrito sobre el tema. "Una de las primeras personas que entrevisté, Patricia Espinoza, Tero Gordo en el grupo Cucaño, sugirió que me hiciera una cuenta en Facebook. Y tenía razón: sirvió para la investigación y al poco tiempo me contactó Adriana Briff contándome un hecho cucaño que había presenciado".
Alguien sugiere en el filme que la declamación ideológica no basta si no se es revolucionario en términos de producción artística, reflexión que Piazza comparte, recordando lo dicho por Glauber Rocha: "Sería como envasar jugo de coco en botellas de Coca Cola". Admite que "algunos los acusaban de cierta frivolidad, pero el momento era bastante grave como para agregarle gravedad. A mí Cucaño me parece la respuesta más cabal al agobio de la dictadura. Ese modo irrespetuoso e irreverente era opuesto a la onda que querían imponer desde el poder".
En el filme no se ve ahora a los cucaños abatidos o arrepentidos: Carlos Ghioldi, Pepitito Esquizo, por ejemplo, aparece participando con entusiasmo de reivindicaciones sociales en la actualidad, y Marinero Turco (quien prefirió reservarse su nombre de pila) da su testimonio sonriente en medio de bártulos acumulados en el cuarto de una pensión. "Una de las ideas de la película era tender un puente entre los jovencitos que eran en aquella época, algunos con militancia en el PST, y los adultos que son ahora. En general, reivindican ese pasado", celebra Mario.
El rodaje le deparó sorpresas, como cuando Beatriz Vignoli se puso a cantar espontáneamente una canción que, dice el realizador, "me sonaba conocida pero no había tenido forma de encontrarla en internet". O el encuentro en Italia con Guillermo Giampietro, "uno de los cucaños fundamentales, autor del mágico nombre del grupo". O la posibilidad de sumar un único registro fílmico en súper 8, obra de colegas porteños. "Hubo un rollito perdido que tal vez aparezca más adelante, de una intervención de Cucaño. Aunque no sé si será verdad —se ríe—, ya que me lo comentó uno de los cucaños más mitómanos". Y resguarda el valor del mito, a partir de que en su filme alguien dice no estar seguro si un hecho sucedió realmente: "La creatividad de la gente, que dice recordar eventos que no ocurrieron, es como una extensión de la obra de Cucaño", comenta.
La época era oscura y la memoria tiende a la nostalgia, sin embargo Acha Acha Cucaracha —subtitulada Cucaño ataca de nuevo— tiene momentos risueños: "Siempre es bueno pasarla un poco mejor, dentro de lo posible. Una adustez demasiado acendrada es medio fascista, contraria al sentido de lo que uno está retratando", dice Piazza.
Más allá de la importancia de haber contado con el sostén de Espacio Santafesino ("un privilegio"), flotan la inquietud del apoyo estatal a expresiones libertarias o contestatarias ("En el museo español Reina Sofía se presentó una investigación que incluía a Cucaño, lo cual es planteado en la película como paradójico") y la pregunta: ¿en qué expresiones culturales podría decirse que subsiste hoy el espíritu de Cucaño? "No sé —duda—. Habrá que ver qué pasa cuando la vean los jóvenes ahora".
Nota publicada el 5 de febrero de 2017, en el Suplemento Más del diario La Capital
El cine, como un juego
Mario Piazza es director, cineasta, documentalista, realizador audiovisual, aunque él prefiere definir su oficio como un juego, que disfruta tanto como cuando resolvía problemas matemáticos en la secundaria
Por: Marcela Isaías
Mario Piazza es director, cineasta, documentalista, realizador audiovisual, aunque él prefiere definir su oficio como un juego, que disfruta tanto como cuando resolvía problemas matemáticos en la secundaria. Las maestras y los maestros lo conocen más por ser el autor de La escuela de la señorita Olga, un documental que hace memoria sobre la tarea pedagógica de las hermanas Cossettini. Y por estos días por el estreno de la película sobre Cucaño (Acha Acha Cucaracha), la historia de arte experimental que protagonizaron jóvenes rosarinos en plena dictadura. "La mirada la he posado sobre gente que intenta una alternativa, que lleva adelante su propio modo de hacer las cosas", dice cuando habla de las personas o hechos a los que sale al encuentro con su cámara.
Mario Piazza nació en 1956 en Nueva York y desde 1998 tiene también la nacionalidad argentina. "La historia contada de forma graciosa es que mis padres se casaron de apuro, pero el apuro no era que mi madre estaba embarazada sino que a mi padre le salió una oportunidad de ir a trabajar a un hospital de EEUU. Vivieron dos años en Nueva York, justo para encargarme y parirme allá. Volví con 10 meses. Mi hermana Silvana ya estaba encargada, nació en Rosario, ella es mixta", se divierte contando esa historia.
Una sola vez volvió a su lugar de nacimiento. Fue hace 33 años, pasó frente a la casa donde estuvo de bebé con su familia y se sacó una foto para el recuerdo.
La escuela primaria la cursó en el Colegio San Bartolomé, más conocido como Colegio Inglés, y el secundario en el Politécnico, donde disfrutaba resolviendo problemas, tanto que hasta fue campeón de una de las olimpíadas de matemática. Más tarde se anotó en la carrera de ingeniería electrónica, que cursó por tres años. A esa altura ya había descubierto que lo suyo pasaba por tener una cámara en mano. La práctica y una particular sensibilidad para relacionarse con el mundo y su humanidad completaron su perfil de realizador audiovisual.
No es la primera vez que lo cuenta, pero no deja pasar la oportunidad cada vez que puede para repetir que haber filmado La escuela de la señorita Olga le permitió de alguna manera participar de una escuela que le hubiese gustado tener.
¿Cómo pasaste de la matemática al cine?
Había una cosa en común entre una y otro, porque aquello de la olimpíada de matemática y la resolución de esos problemas eran como un juego, y eso es algo común con el hacer cine. No es que yo fuera un devoto de la matemática... Me resultaba fácil la resolución de problemas, eran para mí como las páginas de entretenimiento de un diario.
Y cursaste tres años de ingeniería...
Fue como una continuidad porque la Facultad de Ingeniería forma parte del mismo edificio que el Politécnico. Hice hasta 5º año en la secundaria, había una opción de hacer dos años más para recibirse de técnico, pero yo quise pasar a la facultad, a ingeniería electrónica. Me fue fácil porque tenía cierta facilidad. Pero esa facilidad se me fue acabando, a la vez que surgía que la vocación mía venía por otro lado. Para 1978 ya había hecho una pequeña peliculita, Dolor de cabeza; luego El hombre de acero y después Sueño para un oficinista, que tuvo más trascendencia. El estreno de esa película lo pensé como mi despedida de la facultad. Fue cuando dejé la facultad para dedicarme exclusivamente al cine. Había una ambivalencia de parte de mis viejos. A mi padre, fundamentalmente, no lo convencía que no siguiera una carrera de las "serias" ("se usaba ese término", aclara y se ríe) y además no existía la carrera de cine. Cuando se abrió la Escuela de Cine, aquí en Rosario, entré en el plantel docente ¡Con lo que me hubiera hecho falta unos seis años antes tener una escuela de cine a la que ir como alumno!
¿Y cómo te formaste?
Con la práctica. El súper 8 para mí fue una escuela. Filmaba y filmaba muchas operaciones, algo que tenía que ver con la profesión de mi viejo, que era cirujano. Filmaba muchas operaciones que les servían a los médicos y a mi viejo para mostrarles a los colegas en los congresos. Eso me dio práctica de la cámara. Pero antes que eso creo que fue importante la familiaridad que tenía con la cámara desde chiquito, porque mi viejo tenía una filmadora de 8 mm, tenía la cercanía de una cámara y alguna vez la usé. Hay una foto que tengo, que guardo como tesoro en mi estudio que con 8 o 10 años, no sé exactamente, estoy empuñando una cámara, mirando por el visor. Creo que en ese momento no había osado a tocar el botón, era cara la película. No es como ahora que no pasa nada si grabás, antes, con el fílmico, era un pequeño presupuesto.
¿Te acordás lo que viste esa primera vez?
Ni me acuerdo de esa situación, salvo a través de la foto. Estábamos junto al río, en una parte de arena, estoy sentado en el Bergantín, en el auto que teníamos, en el asiento de atrás, que se podía retirar y poner como sofá en cualquier momento y lugar, en este caso en la arena.
Además de la práctica, del oficio, ¿qué más buscabas para formarte?
Leí libros y estaba abonado a una revista específica sobre súper 8. Para nosotros era casi como una fe, una mística con el súper 8. Pensábamos que íbamos a hacer como una especie de revolución. Ahora, visto a la distancia, era tan limitado en comparación con el digital, pero en ese momento era lo que nos ponía el cine a nuestro alcance. Para hacer cine de 35 mm había que estar dentro de la industria y atenerse a las reglas de la producción del sistema. El mismo 16 mm era muy caro. El súper 8 era una manera de democratizar el cine. Como dijo Jean Cocteau "el cine será un arte cuando sus elementos sean tan baratos como lápiz y papel".
Ahora los chicos filman, juegan, experimentan con el celular...
Me hace acordar a la frase de una entrevista para la película de Cucaño (Acha Acha Cucaracha) que no entró. Es con el científico Marcelo Roma, que es bioquímico. Asociando su profesión con su experiencia en Cucaño coincidió en este concepto: "La verdad surge de la libertad". Fue precioso pero no le encontré lugar para meterla. Es material para los extras de un dvd o una segunda parte. Filmamos 48 horas de película, para una hora y 15 final. Eso nos lo permite la tecnología, porque el súper 8 no, ni qué hablar otros formatos cinematográficos 16, 35... prohibitivos.
¿Cómo fue tu experiencia como profesor?
Nunca di clases. Salvo unos pequeños cursos, tallerista, de cine documental. Y una vez que conté a los alumnos mi experiencia de la visita a la Escuela de Cine en Cuba, pero nunca tuve una materia, una cátedra a mi cargo. No sé cómo se hacía, tal vez por el temperamento pero también el hecho de que no había aprendido cine en una escuela. Había profesores que aprendieron a dar clases sin haber ido a una escuela (de cine), pero yo no sabía cómo enseñar cine. Quizás hay una especie de desconfianza a que se pueda enseñar cine. Hay algunos cineastas que opinan... ¡Ah pero si fue nada menos que Manuel Antin, que es director de una Escuela de Cine, que dice que el cine no se aprende en un aula sino en los pasillos de la escuela.
Hay todavía alguna resistencia a llevar el cine a las escuelas, salvo para ver ciertas películas y documentales. ¿Por qué crees que ocurre eso?
Y cuando se ven documentales son los didácticos. De repente me acuerdo de una frase de Leticia (Cossettini) que esta al final de la película (La escuela de la señorita Olga): "Resulta siempre peligroso abrir los ojos a alguien para que se encuentre con la verdad". Puede ser que venga por ese lado. Si fuera por mí llevo más cine a la escuela, pero no soy ministro... A propósito de ministros, ¿cómo le pusieron tantos votos? Si el tipo ha dicho como un logro de la gestión de él "que cada día hay un nuevo pibe preso".
¿Qué te provocan esos dichos de Esteban Bullrich?
Horror, espanto.
La escuela de la señorita Olga; Madre con ruedas; Cachilo, el poeta de los muros y Acha Acha Cucaracha (Cucaño) ¿Qué tienen en común y qué las distingue a cada una?
Tienen en común que las hice yo y que algo de uno se expresa a través de los documentales. Uno retrata una realidad, pero desde un propio punto de vista. Un documental registra el encuentro de una persona, el realizador, con otra persona, una realidad o un hecho. Lo que tienen en común las distintas películas que hice es el realizador; y un punto de vista, la mirada. La coincidencia puede ser esa: que la mirada la he posado sobre gente que intenta una alternativa, que lleva adelante su propio modo de hacer las cosas. Ya sea las maestras Cossettini con esa forma de enseñar distinta al común de las escuelas de la época. La querida amada Mónica que sobrellevó su adversidad para ser mamá nada menos y para amar a uno que está aquí presente. Y Cachilo, el poeta de los muros, tan jugado y admirado por muchos actores de la cultura rosarina por su osadía. Que podría ser que deviniera de la locura, pero en todo caso admirado por su actitud extrema de abandonar todo para dedicarse a su arte. Y los Cucaños! Nueva película, reciente estrenada. Me fascina el hecho de que se trataba de muchachos de 17 años, muy jóvenes, que actuaron por el impulso interior, como reacción también al clima asfixiante en el que se estaba viviendo. Ellos salían a la vida, como yo también lo estaba haciendo, en medio de un clima muy opresivo en que se estaba viviendo y pese a todo hicieron la suya, y atacaron las bases culturales de una sociedad que le había dado pie a la dictadura.
El hombre de la Cámara
Publicó la Escuela Provincial de Cine y Televisión "Leonardo Favio":
Con profundo pesar, comunicamos la noticia del fallecimiento de nuestro amigo y ex compañero Mario Piazza.
Mario fue uno de los fundadores de nuestra Escuela.
Asimismo, un pionero autodidacta del cine rosarino. Generoso como pocos, no dudaba en compartir sus conocimientos y sus equipos con aquellos que lo requiriesen.
Incansable realizador, desde los tiempos de “Sueño de un oficinista”, pasando por “Cachilo, el poeta de los muros”, la laureada “La Escuela de la Señorita Olga” hasta llegar a “Acha Acha Cucaracha”.
Acompañó al grupo Irreal en aquél épico viaje en tren a Buenos Aires, buscando la consagración de la que luego sería la Trova Rosarina.
Fundador del Festival de Cine Rosarino a fines de los años ‘80, fue también un destacado profesional del cine médico, medio al que accedió de la mano de su padre, un eminente médico cirujano. En los tiempos en que los celulares con cámara eran inimaginables, Mario con su Súper 8 se sumergía en los campos operatorios, siendo sus filmaciones reconocidas internacionalmente en un sinfín de congresos de medicina.
Por su parte, su abuelo, el ingeniero Ernesto Daumas, fue precursor de la televisión mecánica en Rosario, además de asociado fundador de Televisión Litoral S.A.Televisión Litoral S.A. Vale decir, que Mario tenía ya sus influencias audiovisuales heredadas de su abuelo.
Mario enviudó a temprana edad. De su primer matrimonio resultó padre de su única hija.
En la Escuela Provincial de Cine y Televisión fue un docente dedicado, durante muchos años a cargo de la preservación del patrimonio audiovisual. De hecho, lo desvelaba el afán por la conservación del acervo del cine.
Ya jubilado, su salud se fue deteriorando progresivamente hasta el triste desenlace de la fecha, paradójicamente en el Día del Cine Argentino.
No exageramos si decimos que con Mario Piazza se va un auténtico pionero, al que mucho le debe la cultura de ciudad.
Desde la EPCTV acompañamos a la familia y sus allegados, a la vez que comunicamos que su despedida tendrá lugar mañana viernes 24 en Caramuto, calle Córdoba al 2.900.
¡Hasta siempre, Mario! QEPD.
Cuando se conoció su fallecimiento, colegas y amigos en sus redes lo despidieron:
Héctor "Nene" Molina: "A las nueva y viejas generaciones del cine. He aquí uno de los imprescindibles. Hasta siempre Mario querido".
Tamara Smerling: "En Rosario, a los veinte años, además de periodista, quería ser documentalista. Por eso peregrinaba hasta la casa de Mario Piazza, que ahí se ve, repleta de cosas, muchas fotografías, muchas cámaras de cine, posters, libros, Super8, que se abrían con su dulzura y su mirada única y sensible. Entre otras obras conmovedoras y maravillosas hizo "La escuela de la señorita Olga", "Acha acha cucaracha" (sobre el grupo Cucaño), "Cachilo, el poeta de los muros" y "Madres sobre ruedas", sobre su amada Mónica (y que tanto me enseñó muchos años después sobre mi Lucía). Hasta siempre, querido Mario, de Vertov al CineOjo creo que todos estarán prontos para recibirte en este Día del Cine Nacional tan especial: cuánto para aprender y todavía por luchar"
Néstor Zapata: Siempre nos hizo falta Mario. Su humildad, su honestidad, su talento. Nosotros y el Cine lo vamos extrañar. Un irremplazable.
Emilio Cartoy Diaz: El querido Mario Piazza. Que tanto trabajo para el cine, la educación, la formación, nuestro querido Festival Latinoamericano de Video y luego Festival de Cine de Rosario desde el 93. Por el CAR (Centro Audiovisual Rosario). Y tantas iniciativas, tutorias, docencias... HLVS
Gustavo Caro: "La escuela de la señorita Olga y Madres con ruedas son dos de los mejores documentales argentinos que vi. Mario Piazza tenía una mirada única, propia de quien habita con firmeza su lugar en el mundo. Sin dudas el suyo fue Rosario, ciudad desde dónde supo inventarse un espacio para dar cuenta de que el cine no tiene ciudadanía, nacionalidad ni domicilio fijo. Como el rock, el cine es una cuestión de actitud nos demuestran sus películas. Parte ineliduble del cine rosarino -una de esas invenciones provincianas que este país suele ignorar por inercia-, Mario fue un realizador lúcido, luchador y con una independencia creativa que pocos cineastas alcanzan en el mundo. Su enorme compromiso con el cine lo llevó a ser docente y desde ahí alimentar la posibilidad cierta de que el lenguaje cinematográfico encuentre en Rosario un lugar para descubrir y desarrollar una nueva mirada, libre y autónoma de toda influencia hegemónica. De esas cosas hablamos mientras comíamos milanesas en "El Palacio de la papa frita" en Buenos Aires, allá por fines de los noventa. Único encuentro personal que tuve con él gracias a la invitación de nuestro común amigo Maximiliano Gonzalez y que atesoro profundamente en mi memoria. Bastó y sobró para recoger el aprendizaje. Hasta siempre, maestro".
Daniel Calvo: "Con mucho pesar acabo de enterarme del fallecimiento de Mario. Uno de los primeros en documentar en imágenes el incipiente movimiento cultural rosarino de los últimos años de los 70 y primeros de la década de los 80. "Sueño de un oficinista" con música de Irreal fue la primera película rosarina que tuvo música hecha especialmente por una banda de la aldea. Incansable buscador y creador de proyectos, peregrino habitué de oficinas y despachos buscando apoyos y proponiendo realizaciones. Eterno apasionado del cine. Descansa en paz Mario Piazza".
Centro Cultural de La Toma: "Desde La Toma, despedimos a un gran compañero, un artista del pueblo, solidario con las luchas de los trabajadores, una persona de una sensibilidad extraordinaria. En el día del Cine Argentino falleció nuestro querido Mario Piazza. Sus películas quedan como testimonio de un artista que el paso del tiempo hará más gigante su figura. Muchos años motorizó los encuentros de la agrupación de documentalistas y periódicamente se reunía en el establecimiento en manos obreras. Ha sido un orgullo compartir y ser testigos directos de su creatividad y poder humildemente, colaborar en alguna de sus realizaciones. Compañero Mario, Presente. Ahora y Siempre"
Patricia Dibert, locutora: "Me da mucha pena despedir a gente valiosa que tiene más para dar.... Tenía 67 años muchos dedicados al documental. Hoy partió #mariopiazza, siempre con ganas de producir, hurgar, investigar, enseñar, registrar la memoria audiovisual de esta ciudad. Cito "Madres con ruedas", "La escuela de la Señorita Olga", "Acha Acha Cucaracha" sobre Cucaño, pero "El poeta de los muros" es mi preferida por su sensibilidad, su empatía, xq mira por una hendija. En el Día del Cine Nacional, y a 40 años de la escuela de cine, se va uno de sus cradores fundacionales. Mario Piazza, inmenso documentalista rosarino. Qué pena Rosario".
Claudio Perrín: "Un grande del cine Rosarino y Santafesino se nos fué! Abrazos Mario Piazza! Te vamos a extrañar mucho... el cine no es igual sin vos dando vueltas...".
Eduardo Montes-Bradley: "¡Se fue el Sordo! Lamento infinitamente su piante, y voy a extrañar nuestras charlas y el compartido afecto por las ironías. Gracias por la compañía de todos estos años".
Los oficiales israelíes citaron la nueva ley de medios al realizar la confiscación de equipo de la agencia. La presión de Estados Unidos les hizo dar marcha atrás
Los palestinos evacuan el hospital Kamal Adwan tras un ataque israelí, en medio del conflicto en curso entre Israel y el grupo islamista palestino Hamas, en Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza, el 21 de mayo de 2024
Las autoridades israelíes confiscaron el martes un equipo de cámaras perteneciente a Associated Press (AP), pero luego dieron marcha atrás ante la condena generalizada de grupos de medios de comunicación y las críticas incluso de su aliado más próximo, Estados Unidos.
El ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, dijo que había ordenado a los funcionarios que anularan la decisión original y devolvieran el equipo confiscado, a la espera de una decisión del Ministerio de Defensa, que según dijo, deseaba examinar la cuestión.
"The Associated Press condena en los términos más enérgicos las acciones del gobierno israelí para cerrar nuestra transmisión en vivo de larga data que muestra una vista de Gaza y confiscar los equipos de AP", indicó la agencia en un comunicado.
El Ministerio de Comunicaciones israelí había acusado antes a la agencia de noticias AP de infringir la ley al proporcionar una emisión en directo a Al Jazeera, a la que impuso una prohibición temporal a principios de mes, acusándola de poner en peligro la seguridad nacional.
La ley, aprobada en abril, permite al Gobierno ordenar a las emisoras extranjeras el cese temporal de sus operaciones por motivos de seguridad nacional.
AP declaró en un comunicado que se le había ordenado cerrar una emisión en directo que mostraba una vista de Gaza desde la ciudad israelí de Sderot.
"El cierre no se basó en el contenido de la transmisión sino más bien en un uso abusivo por parte del gobierno israelí de la nueva ley de radiodifusión extranjera del país", añade la nota. AP instó a las autoridades israelíes a que le devuelvan sus equipos y le permitan restablecer su transmisión en vivo de inmediato.
"Obviamente, esto es preocupante y queremos enterarnos de lo que pasó", dijo a la prensa la portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, en el avión del presidente Joe Biden, quien viajaba este martes a New Hampshire.
#ÚLTIMAHORA Oficiales israelíes confiscan equipos de @AP y eliminan tomas en vivo del norte de Gaza, citando una nueva ley de medios
"El cierre no se basó en el contenido de la retransmisión, sino más bien en un uso abusivo del Gobierno israelí de la nueva ley de radiodifusión extranjera del país", reprochó la vicepresidenta de comunicaciones corporativas de AP, Lauren Easton.
"Instamos a las autoridades israelíes a que devuelvan nuestro equipo y nos permitan restablecer nuestra transmisión en vivo de inmediato", continuó Easton, que resaltó la importancia del "periodismo visual" de AP para informar a medios en todo el mundo, incluido Al Jazeera.
Antes de que Israel confiscara el equipo para retransmitir en directo de AP, las autoridades emitieron una orden verbal contra la agencia que esta desoyó. Según un comunicado del Ministerio de Comunicaciones, citado por el medio Times of Israel, AP ya había sido advertida la semana pasada de que no estaban legalmente autorizada para proporcionar material a Al Jazeera.
Continuaremos "llevando a cabo acciones coercitivas en la medida necesaria para limitar las transmisiones que perjudiquen la seguridad del Estado", dice el comunicado, en el que sugiere además que AP estaba tratando de "rastrear" los movimientos de las tropas en Gaza, pese a la censura militar que limita este tipo de contenidos.
Por su parte, el líder de la oposición en Israel, Yair Lapid, dijo en la red social X que en el Gobierno "se están volviendo locos", y defendió el prestigió de Associated Press: "es un medio de comunicación estadounidense que ha ganado 53 premios Pulitzer", escribió.
Las autoridades se basaron en la conocida como ‘Ley Al Jazeera’, debido a la cual, desde mayo, medios extranjeros pueden ser obligados a dejar de retransmitir en Israel -forzando el cierre de sus oficinas, la confiscación de equipos o el bloqueo de sus webs- por supuestos motivos de seguridad nacional.
Al poco de aprobarse esta ley, el Gobierno israelí, encabezado por Benjamín Netanyahu, procedió al allanamiento y cierre de las oficinas de Al Jazeera en Jerusalén el 5 de mayo, día en el que interrumpió también su canal televiso en el país.
El 14 de mayo, el Ministerio de Defensa de Israel ordenó impedir la emisión de la cadena catarí también en el territorio palestino ocupado de Cisjordania.
Al Jazeera es uno de los pocos medios con una extensa red de trabajadores en Gaza, y con su cierre Israel dificulta todavía más la cobertura de una guerra y catástrofe humanitaria en la que ya han muerto más de 35.400 palestinos.