domingo, 2 de noviembre de 2014

Preocupación por la continuidad laboral de trabajadores de prensa

La asamblea de trabajadores de Diagonales, portal digital recientemente transferido por Infofin S.A. a otra firma, manifestamos nuestra preocupación por la situación de tres compañeros que no fueron incluidos en el proceso de traspaso y cuya continuidad laboral –creemos- está en riesgo
Llegamos a esta situación después de tres meses de incertidumbre que incluyeron una presunta venta de la firma Infofín S.A. –propietaria de la marca Diagonales- de parte del Grupo Veintitrés, encabezado por Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, a Loro Comunication, de Daniel Olivera.
En el camino, la empresa abrió un proceso de retiros voluntarios al que se acogieron 13 compañeros de un total de 27. Una vez concluido el mismo, se produjo la cesión del medio a otro grupo empresario pero incluyendo sólo a 11 de los 14 trabajadores de Diagonales, por lo cual tres compañeros continúan en la firma Infonfin S.A., la cual tras el desprendimiento de Diagonales no posee ningún medio en la ciudad de La Plata.
Por ello, los trabajadores de Diagonales nos mantenemos en alerta y pedimos a los responsables de Infofin S.A. que garanticen la continuidad de los tres compañeros. Además, exigimos que de manera urgente se regularice el pago de los aportes jubilatorios a todo el plantel que en los registros de Anses figuran impagos, en la mayoría de los casos, desde 2009 a la actualidad.
Trabajadores de Diagonales

El mapa de intereses cruzados detrás del proyecto de Ley de Telecomunicaciones

Telefónica, empresa que está ‘vinculada’ con las investigaciones por Ciccone y la efedrina, retiene Telefe. Martínez, en Telecom, con vía libre para el cable. Clarín tendría más competencia
Por: Gabriel Ziblat
“La velocidad con la que presentaron el proyecto obedece a la pelea política”. La conclusión no es de un opositor, sino de un funcionario oficialista que reconoce que el proyecto de ley Argentina Digital, con el que el Gobierno promete liberalizar el mercado de las telecomunicaciones, se inscribe como un capítulo más de la batalla abierta con el Grupo Clarín, al tiempo que afecta intereses cruzados de otros importantes grupos económicos.
La convergencia digital es una medida necesaria y defendida desde todos los sectores políticos. El problema es cómo implementarla sin generar fuertes desequilibrios. Telefónica aparece como la principal beneficiada. Tenía dificultades para seguir conservando Telefe, algo que la Afsca seguía esquivando tratar pero que tenía que afrontar luego de rechazar la adecuación voluntaria de Clarín. El proyecto no sólo le permitiría a Telefónica seguir controlando el canal de mayor rating sino que también podría empezar a prestar un servicio de TV paga (en otros países de la región tiene TV satelital). En el último año, la empresa, de capitales españoles, quedó envuelta en importantes casos judiciales: por un lado, Movistar fue allanada por estar sospechada de adulterar registros de llamados de funcionarios involucrados en la causa que investiga el tráfico de efedrina, y por el otro, un ex gerente de Telefe, Gabriel Bianco, atestiguó en la causa Ciccone que presentó a los dueños de la empresa con Amado Boudou en un estudio de TV.
Telecom y Claro, las otras dos “telcos” principales, también quedan bien perfiladas con el proyecto, ya que podrán incorporar la televisión a sus servicios de telefonía e internet que ya prestan. El caso de la primera es especial. El empresario mexicano David Martínez compró el 22% de las acciones de Telecom Argentina y sólo necesita el visto bueno del Gobierno para quedarse con el control de la empresa. Además, tiene el 40% de Cablevisión, algo que según la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual no podría mantener, pero con el nuevo proyecto no habría incompatibilidad. Además, sus fondos de inversión tienen en su cartera deuda argentina y en su momento Martínez declaró que aceptaría el cambio de sede de pago, lo que nunca ocurrió.
Desde el Grupo Clarín ya salieron a decir que el proyecto busca “destruir” Cablevisión/Fibertel, la principal fuente de ingresos del multimedio. La empresa es dominante en el terreno audiovisual pero queda relegada a un lejano cuarto lugar en el plano de las telecomunicaciones. Durante cinco años logró trabar la aplicación de la Ley de Medios, y se encaminaba a dividirse en seis, bajo su criterio, pero el Gobierno decidió aplicarle la adecuación de oficio. El viernes, la Justicia frenó parcialmente esa medida pero rechazó otro pedido del grupo para frenar la licitación de frecuencias 4G. El problema es que Cablevisión quería entrar al negocio de la telefonía móvil pero no jugó en la licitación aduciendo que el pliego favorecía a los actores existentes y no a los entrantes, y que había que pagar en dólares.

Vila-Manzano, al acecho en el 4G
Cablevisión quería entrar al negocio de la telefonía móvil, pero no jugó en la licitación de 4G que se subastó el viernes aduciendo que el pliego favorecía a los actores existentes y no a los entrantes, y que había que pagar en dólares. El lugar para nuevos actores lo ocupó Arlink, de Daniel Vila y José Luis Manzano, que en la pata audiovisual presentaron un plan para dividir sus empresas (y así adecuarse a la ley), pero ahora se presentan en conjunto (Afsca rechazó el plan de Clarín diciendo que había vínculo societario entre miembros de las unidades 1 y 2). Los resultados y la forma de pago de la subasta del 4G recién se conocerán en quince días. Hubo ofertas por US$ 2.233 millones.
Fuente: Diario Perfil

Argentina Digital: Una ley para las telcos

Por: Gustavo Fontanals*
Al igual que Carlos Menem y Néstor Kirchner, Cristina Fernández elige el final de su mandato para intervenir en la configuración del mercado de las telecomunicaciones y radiodifusión. El proyecto Argentina Digital replica la principal falencia del marco normativo vigente: la capacidad discrecional del Ejecutivo sobre la toma de decisiones sectoriales, excluyendo a otros canales institucionales.
El Gobierno volvió a sorprender esta semana a propios y extraños con el anuncio del envío al Congreso de un Proyecto para una nueva Ley Nacional de Telecomunicaciones, al que denominó Argentina Digital. El mismo busca englobar bajo una misma normativa al vasto campo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), alentando la confluencia de redes de telecomunicaciones fijas, móviles y satelitales para la prestación de servicios de transmisión de voz, audio, video y datos en general. Y que, a diferencia de lo que sucede actualmente, permite a las empresas de telecomunicaciones ingresar en radiodifusión, especialmente a TV paga, habilitando así la denominada convergencia tecnológica (el Triple o Cuadruple Play, la provisión de todos los servicios por parte de un mismo proveedor). El texto modifica en ese punto a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA), aunque se cuida en remarcar que no contempla la regulación de radiodifusión y generación de contenidos, que seguirán bajo la órbita de la LCSA.
Nos proponemos aquí un análisis político institucional, que pase revista a las motivaciones potenciales y a los principales ejes regulatorios, para terminar enfocando en el esquema de toma de decisiones que emerge del proyecto. Por una cuestión de espacio, no nos dedicaremos a su desglose, para lo cual recomendamos los análisis de Juan Gnius, Fernando Krakowiak y Martín Becerra.

Los tiempos de la política
No deja de ser llamativo el momento elegido por el Gobierno para anunciar el proyecto. Por un lado, es entendible que se decida a avanzar antes del fin de su mandato en un campo de alta trascendencia y que presenta notorias falencias. Como referimos al analizar la convocatoria a la licitación de espectro, cuando se mira retrospectivamente las políticas de telecomunicaciones en la región se observa una fuerte coincidencia: los gobiernos salientes buscan cerrar las asignaciones u otras decisiones sectoriales de importancia que tienen al alcance de la mano. Esto les permite recaudar fondos fiscales y/o poner sobre la mesa su capacidad para intervenir en la conformación del mercado, condicionando la actuación de otros actores involucrados. En el caso argentino, eso se registró al final del Gobierno de Menem con su intención de reglamentar la liberalización de las telecomunicaciones y la convocatoria a la última licitación de espectro, o incluso estirándonos un poco al final del mandato de Néstor Kirchner con la sanción de la LSCA.
En este caso en particular no se trata específicamente de fondos fiscales (los que sí vienen con la subasta de espectro también en marcha), pero sí permite al Gobierno poner en evidencia su capacidad para avanzar sobre la configuración del sector, condicionando al resto de los actores involucrados. Lo que, como marcamos, no sólo impacta sobre telecomunicaciones, sino también sobre radiodifusión. Un poder considerable para un Gobierno amenazado por el "síndrome del pato rengo".
Por otro lado, no puede pasar desapercibido que el anuncio se haya hecho tan sólo dos días antes de que se concrete la mayor subasta de espectro de la historia, dado que implica un cambio radical del marco normativo al que se verán sujetas las empresas adjudicatarias. El Gobierno no dio ningún indicio de que evaluara avanzar con una nueva ley, ni abrió ninguna instancia de intercambio previo con los actores interesados, al menos públicamente (a diferencia del extenso proceso de foros federales de la LSCA). Esto ha dado lugar a dos interpretaciones distintas. Por un lado, que el proyecto y la habilitación del ingreso a TV paga es una herramienta de cambio de último momento con las telcos, que se mostraban renuentes a pagar en dólares por la subasta de espectro. O por el contrario, que las telcos ven con desconfianza el sorpresivo anuncio de cambio normativo a días de la subasta, por el que se sienten perjudicadas, planteando dudas sobre su participación. Poco podremos clarificar aquí sobre las intenciones mentadas de los decisores, pero no se puede negar que se trata de una coincidencia de tiempos sorprendente. Por otro lado, el proyecto parece redactado con alto nivel de generalidad, derivando gran parte de sus aspectos centrales a la reglamentación posterior, lo que lleva a preguntarse si no pasó muy rápidamente de los cajones a la mesa de negociaciones. Eso hace probable que reciba modificaciones y/o especificaciones de importancia durante el tratamiento legislativo.

Los ejes de la política
El Gobierno justificó el proyecto como respuesta a dos falencias notorias, que eran resaltadas por diversos sectores y pesaban sobre sus hombros: la existencia de un marco sectorial vetusto y fragmentado, que no da cuenta de los cambios registrados ni logra afrontar las evidentes falencias en la prestación de los servicios; y la exclusión de la convergencia tecnológica en la Ley Audiovisual. En este sentido, se propone reemplazar la totalidad de las normas que regulan el sector, que tienen como base el Decreto-Ley de Telecomunicaciones sancionado en 1972 por el Gobierno de Lanusse, complementado por una sucesión de regulaciones ad hoc que se fueron acumulando por más de 40 años (entre las que se destacan los contratos de privatización de ENTel y el Decreto 764/00 de Liberalización de las Telecomunicaciones).
Y apunta a incorporar buena parte de las recomendaciones y/o prácticas en boga para el sector a nivel mundial y regional, entre las que se destaca la consideración de las TIC como un derecho humano a ser solventado como servicio público por parte de operadores en competencia (privados, cooperativos y/o públicos), bajo la tutela de un Estado planificador que se sustenta en un fuerte poder regulador e interventor. Así, el Estado tiene la capacidad para otorgar o quitar las licencias de prestación de servicios o de uso del espectro radioeléctrico, direccionar recursos de inversión en redes por medio del programa de Servicio Universal y de la Coordinación con los gobiernos provinciales o municipales, fijar las tarifas mayoristas y finales, determinar si algún operador es preponderante e imponerle una serie de medidas asimétricas para contrarrestar su dominio, entre otras. Debemos destacar, sin embargo, que muchas de estas capacidades se encuentran enunciadas pero sin que se defina sus formas concretas de aplicación, las que se derivan a su reglamentación posterior por parte de la Autoridad de Aplicación.
A su vez, el proyecto reincorpora otra serie de medidas regulatorias que ya están presentes en la normativa por el Decreto 764/00, como las obligaciones de interconexión entre prestadores y de desagregación del bucle final o del abonado a precios regulados. Medidas que, remarquemos, han tenido una aplicación precaria o nula por más de una década, bajo la propia decisión del Gobierno. Y que, aunque positivas, presentan ahora un impacto menor frente a un mercado maduro con grandes operadores consolidados, y en el que el cambio tecnológico quitó atractivo a las redes locales de pares de cobre de las grandes operadoras.

La convergencia tecnológica
A esto se suma uno de los puntos centrales que introduce el proyecto: la convergencia. Como analizamos en esta columna, el desconocimiento de la convergencia en la LSCA conllevó un fuerte desincentivo para el desarrollo de las redes cableadas, provocando que las principales empresas del sector (las grandes telefónicas pero también las principales cableras) pusieran un freno a su actualización tecnológica. Eso nos llevaba concluir la conveniencia de una normativa que distinguiera entre distribución y generación de contenidos, regulando en forma diferenciada cada esfera. Algo que, de forma un poco más laxa, propone este proyecto: no impide a las propietarias de las redes participar en la generación de contenidos, pero les exige la conformación de unidades de negocio separadas, prohibiendo la aplicación de ventas atadas, subsidios cruzados y otras "prácticas anticompetitivas".
Hay dos características fundamentales que se deben tener presente respecto a las redes de telecomunicaciones en la actualidad. Por un lado, que tras la digitalización la distinción histórica entre redes de telecomunicaciones y de TV por cable perdió sentido: con mayor o menor capacidad, ambas transportan datos, que pueden corresponder a diversos servicios. Eso determina que la convergencia sea inexorable, y hace obtuso pretender separar por ley aquello que la tecnología ha puesto junto. Pero hay otro dato crucial: la importancia de las economías de escala (a mayor cantidad de usuarios servidos, menores costos; a mayor tamaño de empresa, mayor capacidad de afrontar inversiones de envergadura con altos costos hundidos). De este modo, tanto por tamaño como por capacidad de diferenciación, existe una fuerte tendencia a la consolidación y concentración del mercado.
Frente a ello, la mejor forma de frenarla no es la imposición de límites normativos a los servicios y la cobertura de las redes, sino propiciar lo más posible la competencia de infraestructuras. Y es aquí que el Estado retoma una función esencial: se requiere una regulación pública que limite el abuso de posiciones dominantes, con foco en medidas de asistencia asimétrica para impulsar la competencia o, en su defecto, un control efectivo sobre el prestador preponderante o monopólico.
Es aquí donde se justifican muchas de las herramientas regulatorias introducidas en el proyecto, como la desagregación de redes, la prohibición de subsidios cruzados y la capacidad de imponer regulaciones asimétricas a los actores dominantes. A su vez, el proyecto mantiene la vigencia de las limitaciones de cobertura introducidas por la LSCA (el máximo de 24 licencias y el tope de 35 % del mercado nacional). Eso refuerza la posibilidad de que las telefónicas opten por concentrar su incursión en TV paga en las localidades más rentables, los principales centros urbanos, en los que obtendrían mayor valorización de las necesarias inversiones de red (hay que remarcar que para brindar IPTV se requiere de una conexión de banda ancha robusta, que permita transmitir señales de video a más de un televisor junto con el uso cotidiano que se haga de Internet). Por otro lado, tampoco hay que descartar que las grandes telefónicas se decidan por un sistema de TV satelital DTH al estilo de DirecTV, algo por lo que ya han optado en otros países de la región y que les permitiría contar con una única licencia con cobertura en todo el país.
Por otro lado, el proyecto no incorpora la principal demanda de los cableoperadores respecto a la convergencia, que ya fue aplicada en varios países: un período de transición que les permita tanto adaptar sus redes a servicios digitales como acceder a una cuota del mercado de telecomunicaciones antes de la apertura a la competencia.

El problema político-intitucional
Hay una salvedad crucial al proyecto con la que queremos concluir el análisis. Se trata de la forma en la que se replica la principal falencia del marco normativo vigente: la capacidad discrecional del Ejecutivo sobre la toma de decisiones sectoriales.
El Proyecto deriva a la Autoridad de Aplicación que designe el Ejecutivo la capacidad para tomar todas y cada una de las potestades de regulación que se le asignan al Estado. No se le pone nombre, pero se puede inferir que se trataría de una Secretaría o incluso un Ministerio de Comunicaciones. A la vez, se le adjudica a esa autoridad la capacidad para definir la reglamentación concreta de la mayoría de sus capacidades de regulación, y para modificarla. De este modo, a diferencia de lo que sucede en otros casos citados como referencia en el proyecto, no se prevé la conformación de un órgano de aplicación y regulación autónomo (como el Instituto Federal de Telecomunicaciones de México), de un organismo colegiado que contemple la integración de otros actores (como por ejemplo fue concebido el AFSCA con directores nombrados por la oposición) ni ningún otro canal institucional que contemple el acceso de otros organismos públicos (como el Congreso) o sociales (colegios profesionales, representantes académicos, asociaciones de usuarios o consumidores, etc) ni de los operadores del servicio. Tampoco se prevé, como en el caso de Colombia, la realización periódica de audiencias o consultas públicas, ni la presentación de agendas de trabajo.
De este modo, se vuelve a otorgar la plena capacidad de la toma de decisiones sobre las políticas sectoriales a la cúpula del Gobierno, y no sólo del presente sino también de los que le sigan. Y el problema principal no es la dependencia de lo correctas o erradas que sean las intenciones del Gobierno de turno. La experiencia de las décadas pasadas ha mostrado que esa concentración de la capacidad de decisión no significa la exclusión del resto de los actores interesados (entre los que se destacan las grandes operadoras). Sino que más bien resalta la conformación de un esquema de negociaciones informales con centro en la alta jerarquía política del sector: el Ministro de Planificación, el Secretario de Comunicaciones y sus intercambios con otros altos funcionarios del gobierno y con otros actores públicos o privados que coyunturalmente logran acceso. Un esquema del que por norma no emerge información pública, quitando toda posibilidad de transparencia y accountability. Y que aumenta considerablemente las oportunidades de captura del decisor y/o del regulador, que muchas veces quedan sujetos a intereses particulares de corto plazo (sean políticos, sean de negocios) que se imponen sobre objetivos sectoriales o sociales de más largo plazo. Es sobre ese punto que debemos llamar la atención, y sobre el que sería interesante que los legisladores pongan una señal de alerta.
*Politólogo. Investigador UBA. Especialista en telecomunicaciones
Fuente: Bastión Digital

"Mientras relega a los medios comunitarios, el gobierno habilita una mayor concentración"

En una reunión en Villa Lugano con la cooperativa textil Trabajo Genuino, el diputado y candidato a presidente Alejandro Bodart (MST-Nueva Izquierda) afirmó: "Como ayer lo fue la Ley Chevron, la nueva Ley Telefónica es otro traje K hecho a medida para las multinacionales. Cristina Kirchner se desdice así de la postura que tuvo cuando hizo aprobar su ley de medios".
Bodart agregó: "Mientras relega a los medios alternativos y comunitarios, el gobierno quiere habilitar una mayor concentración y fortalecer los multimedios adictos. Para que se oigan ‘todas las voces’ hay que desenmascarar su doble discurso y avanzar a una genuina democratización comunicacional".

Dicen que Argentina Digital es “una ley para los amigos del poder”
Para el diputado Valdés, quien integra la Comisión de Libertad de Expresión, la ley enviada por el Ejecutivo nacional al Congreso es para generar negocios de los empresarios amigos y continuar la guerra personal con el Grupo Clarín
“La Ley de Telecomunicaciones presentada por el Gobierno viola la Ley de Medios y es un atentado a la democratización de la palabra”, señaló el diputado nacional Gustavo Valdés (UCR-Corrientes), integrante de la Comisión de Libertad de Expresión, y agregó que “la Ley de Medios, la Ley de Hidrocarburos y ahora la Ley Argentina Digital que promueve el Gobierno Nacional, no son normas destinadas a beneficiar a la sociedad, sino leyes para los empresarios amigos que les garanticen impunidad y negocios cuando los K no estén más en el poder”.
El legislador correntino piensa que se trata de “una ley está hecha para que las empresas de telecomunicaciones puedan participar del mercado audiovisual. Es una ley discriminatoria porque permitirá que las telefónicas ofrezcan Telefonía fija, Celular, Internet y Televisión por Cable en todo el país mientras que la Ley de Medios pone límites a las empresas Audiovisuales para ofrecer los mismos servicios”.
Valdés anticipó que “vamos a solicitar que se convoque a Martín Sabatella al Congreso para que explique porqué, desde el AFSCA no trataron los planes de adecuación de Telefé a la Ley de Medios, controlada por Telefónica, y si la demora fue para darle tiempo al Ejecutivo a presentar la Ley Argentina Digital que beneficia a la empresa española”.
“Al Gobierno Nacional solo le interesa manipular políticamente los contenidos de los medios de comunicación. La Ley de Medios y ahora la Ley Argentina Digital tienen un solo objetivo que es continuar su guerra personal con el grupo Clarín e instaurar un relato donde las voces de la oposición no tengan eco para que no se hable de Inflación, Recesión, Inseguridad y Pobreza, los verdaderos problemas de nuestro país”, finalizó el diputado el integrante de la comisión de Libertad de Expresión en el Congreso.
Fuentes: Parlamentario, Prensa Alejandro Bodart

Por la unidad de los trabajadores de prensa frente a la creciente precarización laboral

La Comisión Interna y los trabajadores de prensa del noticiero de la Televisión Pública apoyamos la lucha de la Asamblea de trabajadores del Grupo Veintitrés y repudiamos enérgicamente la anunciada intención del grupo encabezado por Sergio Szpolski y Matías Garfunkel, de despedir a 10 trabajadores, ejecutando un ajuste que pretenden hacer pagar a los trabajadores, a pesar de los cuantiosos subsidios que reciben del Gobierno Nacional. De la misma manera nos solidarizamos con los trabajadores de prensa del diario Hoy de La Plata que fueron despedidos y luego reprimidos brutalmente por la policía bonaerense.
Asimismo, agradecemos profundamente el apoyo explícito que nos hicieron llegar los compañeros de TelAm, Radio Nacional, la Interradial y la Intercanal, y las agrupaciones Colectivo de Trabajadores de Prensa (CTP), la Naranja, y el Movimiento Sindical de Prensa (MSP) en nuestra lucha contra la persecución política, laboral y gremial emprendida contra los periodistas de la Televisión Pública por la gerencia de noticias a cargo de Carlos Figueroa y el buchón Víctor Taricco, así como por el despido de los 50 compañeros y compañeras de la Orquesta Estable de la RTA.
En este contexto de creciente precarización laboral, hacemos un llamamiento a los compañeros trabajadores de prensa de todos los medios, para unirnos y rechazar enérgicamente los intentos de utilización de nuestra fuerzas de trabajo y nuestro capital intelectual.
Comisión Interna y Trabajadores de Prensa del Noticiero de la TV Pública

sábado, 1 de noviembre de 2014

Ámbito Financiero: de Julio Ramos a Orlando Vignatti, una caída anunciada

Aquel Ámbito Financiero de los años dorados, que se erigía en un elegante edificio sobre la calle Paseo Colón, mantiene hoy sólo su estructura atada con alambres. Fundado el 9 de diciembre de 1976, en plena dictadura militar, bajo la directiva de Julio Ramos pronto se situó como el matutino económico favorito de los argentinos, con una marcada línea editorial que representaba al sector empresarial. Pero luego del fallecimiento de su fundador, el diario perdió su rumbo
Por: Clara Trueba
Bajo el ala de un grupo empresario rosarino liderado por Orlando Vignatti, el matutino comenzó a caer en el abismo. Sus trabajadores cobran el aguinaldo en cuotas, la patronal aún les debe dos meses de los retroactivos de las paritarias del 2014, teniendo en cuenta que son víctima a diario de “aprietes” y pésimas condiciones edilicias. Como si fuera poco, la reciente desvinculación de su Gerente General Gustavo Isack y el Gerente de publicidad Gabriel Topola, invaden la redacción y cada rincón del edificio de Ámbito Financiero de dudas e incertidumbre sobre su futuro y el de sus trabajadores.
La celebración de los 30 años del periódico marcaría un corte transversal en su historia. Es que en 2006, tras una larga enfermedad, murió Julio Ramos. Fue entonces que todas sus acciones pasaron a manos de sus hijos y de su ex mujer, la modelo Silvana Suárez. Un año y medio después, su familia decidió vender la empresa que había fundado Ramos a Orlando Vignatti, un empresario desconocido y hasta el momento socio de Manzano-Vila en el diario La Capital de Rosario. Con el desembarcó de los nuevos dueños fueron muchas las caras nuevas y muchas las pérdidas. El legendario Jefe de Redacción Roberto García renunció a su puesto por no compartir la línea editorial que traían los nuevos dueños.
Luego de nueve meses, bajo la flamante directiva, el diario sufrió un importante rediseño a fines de 2008 al igual que su página web. Lejos de los años de abundancia en los que se vivía en la era menemista, el diario experimentó una fuerte modificación en su línea editorial y se vio más alineada al gobierno nacional, lo que hizo perder miles de lectores. De hecho se provocó un verdadero hecho histórico. Por primera vez en la historia de Ámbito, el Cronista Comercial logró en 2011 superar a su eterno opositor en ventas.
Ámbito Financiero ya no es vocero de la comunidad de negocios con eje en las finanzas, que fue la esencia del diario desde su lanzamiento y lo que lo llevó al éxito, ni participa de la polémica política-económica como en los años de Julio Ramos, su fundador. Esto hizo que El Cronista Comercial, en manos de Francisco De Narváez, haya encontrado el nicho que le permite la decadencia de Ámbito.
Pocos meses después de haber adquirido el diario Ámbito Financiero, a fines de 2008, Orlando Vignatti le compró a Sergio Szpolski el legendario Buenos Aires Herald. Su personal se mudó al edificio de Paseo Colón en una redacción improvisada en donde los trabajadores ni siquiera gozan de ventanales. Durante el 2009 el empresario rosarino adquirió también El Tribuno de Tucumán, La Tribuna de Chaco y el diario El Ciudadano de Rosario, conformando así el Grupo Ámbito.
El nuevo acercamiento al kirchnerismo colocó al grupo en otra situación en torno a la publicidad oficial. Actualmente el diario cuenta con el 50% de la pauta oficial y el otro 50% restante es de entidades privadas. Según investigaciones de los medios opositores, entre Ámbito Financiero (Editorial Amfin) y Buenos Aires Herald, la empresa recibió $59,6 millones entre el segundo semestre de 2009 y el primero de 2013.
A pesar de eso, la empresa siempre encuentra excusas para no pagarle en tiempo y forma a sus trabajadores, que por primera vez en su historia han logrado conformar una comisión interna para pelear por sus derechos. El grupo empresario rosarino acostumbró a sus empleados a depositarles el aguinaldo en sus cuentas bancarias en cuotas y en algunas ocasiones hasta los sueldos. Desde la nueva gestión en adelante la planta de empleados no tiene los aportes al día. Lo mismo sucede con las obras sociales: es común que a sus trabajadores les corten la prepaga por la falta de pago de parte de la empresa. En la actualidad Ámbito Financiero le debe dos meses de retroactivo a sus trabajadores, hecho que su comisión interna denunció en el Ministerio de Trabajo. A través de incontables reuniones con la patronal, sus delegados informaron en asamblea que la empresa tiene “voluntad de pago” y en ese marco presentó un plan de pago de acá a enero 2015, dividido en tres cuotas, lo que fue rechazado por sus trabajadores y generó aún más indignación. Además, los trabajadores de prensa Ámbito suman un reclamo básico edilicio: ante cada lluvia, emergen de los techos de la redacción verdaderas cataratas, los baños están en estado deplorable y la humedad parece ganar terreno en cada una de las paredes del edificio, que supo de glamour en la década del 90. Pero no termina sólo acá: los trabajadores sufren a diario la falta de papel higiénico, toallas de papel y hasta vasos para tomar agua. Así todo, ante las constantes faltas de la empresa, sus directivos suelen mandar mails "intimidando" a sus trabajadores ante los mínimos reclamos, logrando así el debilitamiento de la asamblea y la división en la lucha de los trabajadores.
Así todo, la asamblea del grupo ha logrado cambios esenciales en la empresa. Hace poco menos de dos años todos sus empleados estaban categorizados por debajo de las tareas que empleaban. De hecho, una de las luchas ganadas por sus trabajadores está relacionada con los empleados de la página web, quienes hace poco más de 4 años estaban encuadrados en comercio y trabajaban más horas de las que les correspondía con sueldos muy por debajo de los de prensa. Hoy los “punto com” trabajan 7 horas y siguen luchando por la categorización correspondiente a las tareas que desempeñan.
Los empleados están mal pagos, la redacción se reduce en número de gente a cada año pero el trabajo por el contrario se acrecienta y en manos de unos pocos. Para dar un ejemplo, una sección como agro está acéfala y apenas cuenta con un periodista avocado en ella. A lo que debe sumarse además los constantes rumores de venta que generan un clima de inestabilidad permanente. Un claro ejemplo fue a principios de este año, cuando Orlando Vignatti decidió vender la planta en donde se imprime el diario, ubicada en el barrio de La Boca, a los hermanos Raúl y Alejandro Olmos, dueños del diario Crónica y de Buenos Aires Económico (BAE). El vaciamiento, con numerosos despidos de la planta también fue una realidad que golpeó de lleno a los trabajadores, sobre todo a los que integran el encuadramiento de los trabajadores gráficos.
Desde aquel momento los rumores de una posible compra por parte de los hermanos Olmos (propietarios de Crónica y BAE) es constante, aunque sus directivos jamás se lo confirmaron a los trabajadores. De hecho, el miércoles pasado, el CEO Gustavo Isack se desvinculó de la empresa y generó un mar de dudas. Las causas son poco claras. Lo cierto es que la relación entre Isack y Vignatti jamás fue buena y en los pasillos de ámbito se rumoreaba que tras una intensa auditoría, su dueño descubrió algunas irregularidades.
La realidad es que la llegada de nuevos directivos es inminente. Mientras tanto, sus trabajadores luchan por sueldos más dignos, mejores condiciones laborales y para evitar el vaciamiento de la empresa, bajo el apoyo inexistente de un gremio como es el de UTPBA. Su secretario gremial Jorge Muracciole, fue parte de las peleas de ámbito, sobre todo en la lucha por el pago correcto del aguinaldo. Pero ahora, tras malos manejos de su gremio y los constantes actos de corrupción se alejó de la lucha de los trabajadores.
Fuente: La Izquierda a Diario

Condenan a periodista por comentarios que dejaron en su blog

El periodista Marcelo Bertona deberá indemnizar con $10.000 a Diego Bobato. El demandado fue responsabilizado por los agravios contra el ex titular del (Instituto Atlético Central Córdoba) IACC, Diego Bobato, publicados en “elbardelagloria.blogspot.com”
El periodista Marcelo Bertona fue condenado por la Justicia de Córdoba a indemnizar al expresidente de Instituto, Diego Bobatto, por insultos que dejaron en su blog contra el exdirigente.
La Cámara 5° Civil y Comercial dispuso que Bertona tiene que pagar 10 mil pesos más intereses a Bobato por "daño moral" ocasionado por los insultos que dejaron los comentaristas en su blog El bar de la Gloria, según difundió el diario Comercio y Justicia.
El fallo, que lleva la firma de los camaristas Claudia Zalazar, Rafael Aranda y Joaquín Ferrer, sostiene que "sin menoscabar ni dejar de reconocer lo fundamental del derecho la libertad de expresión y su carácter de 'piedra angular de la democracia' (...) la misma debe ser ejercida dentro de ciertos límites, sin menoscabar o lesionar derechos de terceros".
En su voto, Zalazar sostiene que se debe ponderar "que el demandado reviste la profesión de periodista, por lo que debió saber y tener en cuenta las consecuencias que el uso indiscriminado del blog podría traer aparejadas; lo que agrava en definitiva su responsabilidad por el uso del mismo".
En cuanto al monto de la indemnización, los camaristas rechazaron la queja de Bobato por considerarlo insuficiente. "No puede pretender el accionante ocupar un lugar preponderante en uno de los principales club del fútbol local y no ser objeto de crítica alguna", pues "la mayor exposición necesariamente importa estar sujeto a un mayor nivel de críticas".
En diálogo con radio Mitre, el periodista expresó: "Me responsabilizan a mí por los daños morales que sufrió (Bobatto). Pero yo tengo la conciencia tranquila que no tuve que pedirle perdón de algún argumento, es simplemente mi responsabilidad de no haber controlado la opinión de la gente".
Fuente: Diario La Voz

Trabajadores del diario Páginas del Sur en estado de "Alerta y Movilización"

Tras varias asambleas realizadas en los últimos días, el Sindicato de Trabajadores de Prensa del Oeste del Chubut -filial de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPren)-, en conjunto con los trabajadores del diario Páginas del Sur UHF Patagonia SRL y empresas "satélites" afines a la nombrada, decidió declararse en estado de "alerta y movilización" ante el reiterado incumplimiento salarial y violación a los convenios colectivos de trabajo que regula la actividad por parte de la empresa
El estado de "alerta y movilización" es a la espera de la audiencia que deberá convocar la Secretaría de Trabajo de la provincia, delegación Esquel, la que fue notificada por el Sindicato, con fecha 30 de octubre, de dichas irregularidades y violaciones a leyes laborales.
Además de la falta de pago de salarios en tiempo y forma, los trabajadores de Paginas del Sur denuncian el incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo Nº 541/08; la falta de pagos de aguinaldos y extras, no pago de incrementos salariales acordados por FATPren en julio último, aplicando la escala salarial 2013; no pago de feriados y/o otorgamiento de francos compensatorios; falta de pago de antigüedad y no reconocimiento de años trabajados "en negro"; incumplimiento de los aportes jubilatorios y obra social que corresponden por ley; trabajadores en "negro" y otras irregularidades.
Asimismo, los trabajadores denuncian permanente maltrato laboral, verbal y psicológico, con reiteradas amenazas de despidos ante algún planteo o reclamo sobre los incumplimientos antes mencionados.
Por este motivo el Sindicato de Prensa informó a la cartera laboral que de no haber una rápida solución a la demanda de los trabajadores de Páginas del Sur, se continuará en el plan de lucha con medidas de acción directa consistentes en retención de servicios, paros por hora, sección, turno y/o jornada laboral.
El Sindicato de Prensa también informó que la dirigencia de la FATPren en Buenos Aires sigue de cerca el desarrollo del conflicto que afecta a 12 trabajadores de esa empresa y viajaría en los próximos días para encabezar los reclamos, al tiempo que otros sindicatos de la ciudad se hicieron eco de la situación de los trabajadores de prensa, brindando su apoyo y respaldo a las acciones que se tomen.
Federación Argentina de Trabajadores de Prensa

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