Por: Sofía Naranjo*
El Arroyo Ludueña vuelve a ser escenario de una discusión urgente y necesaria sobre cómo habitamos, conocemos y planificamos nuestros territorios. En la Quinta de Funes, Sitio de Memoria, se realizó el segundo mapeo colectivo para su recuperación, una jornada de trabajo colaborativo donde vecinos, organizaciones, sector privado y equipos científicos del CONICET se reunieron para construir una mirada integral sobre la cuenca.
El objetivo es realizar un mapeo integral que identifique la situación actual de la cuenca y permita diseñar estrategias de gestión que involucren a todos los actores del territorio. Del encuentro participaron instituciones, funcionarios y referentes del sector productivo no solo de Funes, sino también de localidades vecinas como Roldán, Pérez e Ibarlucea. El objetivo fue visibilizar las percepciones de los distintos actores sobre el Ludueña y las posibilidades de transformarlo.
La metodología del mapeo permite volcar la información recolectada en materiales técnicos y en un mapa digital de acceso público. Estos insumos pretenden ser herramientas concretas para la toma de decisiones y la elaboración de políticas públicas regionales, buscando una coordinación eficiente entre la inversión privada y la infraestructura del curso de agua. Esta instancia en la ciudad representa la segunda de tres jornadas planificadas, tras un primer encuentro realizado en Rosario. El objetivo final es fortalecer los vínculos entre los habitantes, las empresas y los organismos de decisión. La actividad no se suspende por lluvia y los interesados deben registrarse a través del formulario oficial para participar de este espacio de planificación urbana.
En este marco, la jornada dejó también un saldo profundamente alentador desde lo humano y lo colectivo. Fue una instancia de trabajo muy provechosa, en la que se acercó gente con mucho conocimiento técnico e histórico, tanto funenses como personas de familias de la ciudad, que pudieron dar cuenta de cómo era Funes hace varias décadas y de las transformaciones que atravesó.
También participaron personas con mucho interés, que se acercaron principalmente a escuchar y aprender sobre el arroyo. En ese intercambio, se hizo evidente que el Ludueña moviliza y conmueve cada vez más a la comunidad, algo que resulta sumamente significativo en términos de construcción ambiental.
El encuentro además sirvió para fortalecer los espacios de trabajo colectivos en defensa del ambiente y los derechos humanos que ya vienen funcionando en Funes. Que estos espacios sean conocidos, que se visibilicen sus actividades y que más personas puedan sumarse y ser parte, constituye uno de los logros más importantes de la jornada.
El arroyo Ludueña es un curso de agua dulce que atraviesa distintas localidades y desemboca en el río Paraná. Muchas veces es invisibilizado, pero tiene una gran biodiversidad porque funciona como corredor biológico entre esa Pampa y los humedales del delta del Paraná. Entonces realmente, pese a todas las problemáticas y lo golpeado que está ese arroyo, tiene una potencialidad de poder recuperarse y de poder recuperar, mantener y recuperar toda la biodiversidad que hoy todavía alberga.
Y esta actividad de mapeo viene en ese sentido. Todos los vecinos, vecinas, actores de todos los lugares de la sociedad, funcionarios, personas que se desarrollan en el sector privado, que estén en contacto con este arroyo, porque viven cerca, porque lo visitan o porque en algún momento de sus vidas lo visitaban, lo frecuentaban, pescaban, por el motivo que sea, pueden venir a aportar este mapeo que tiene la finalidad de recabar esa información que muchas veces o está invisibilizada o no está valorada porque no viene del lado de los expertos. Hoy está, pero está desperdigada en distintos documentos y notas.
La idea también es poder centralizar en esta actividad y además poder generar redes de trabajo, ya que es un encuentro presencial donde el intercambio se va a dar de manera natural y es también lo que queremos dentro del objetivo de esta actividad. Tiene el objetivo de que todos, con la misma voz, podamos brindar nuestros conocimientos, nuestra opinión sobre lo que le está sucediendo y sobre las posibilidades que hay para transformar, entendiendo que el futuro no está dado y que desde la ciudadanía y desde cada uno podemos aportar para hacer ese futuro diferente.
Este mapeo es una herramienta que apunta a una investigación que estoy haciendo en mi tesis doctoral, una investigación más amplia, donde hago foco en los humedales que están en las zonas bajas o zonas inundables de la cuenca del Ludueña. Y eso está directamente relacionado con dónde no es riesgoso urbanizar y dónde sí, porque con una lluvia fuerte o en un contexto de mayor lluvia o de eventos más extremos, hay muchas chances de que una casa termine bajo el agua. Entonces, sabiendo cuáles son las zonas bajas, donde ya hay otros ecosistemas como los humedales, que cumplen funciones muy importantes para evitar que el resto de Funes y el resto de Rosario, aguas abajo de esa cuenca, se inunden, esto es una herramienta fundamental para planificar la urbanización en un contexto de cambio climático que ya estamos viviendo, con alertas amarillas constantes y eventos cada vez más impredecibles.
El primer mapeo lo hicimos en la Vecinal de Empalme Graneros, que sería el último tramo de la cuenca del arroyo antes de encontrarse con el Paraná. Ahora nos estamos centralizando en la zona media de la cuenca. Es por eso que nos encontramos en Funes, pero la convocatoria es abierta para la gente de Roldán, para la gente de Ibarlucea, para la gente de Pérez, que están en la zona intermedia de la cuenca. Y vamos a hacer un tercer mapeo en la zona de la naciente del arroyo en los meses siguientes.
La verdad es que lleva mucho tiempo interpretar los mapas que se van generando y luego analizar qué puedo decir de lo que los grupos trabajaron. El arroyo es el mismo, pero tiene problemáticas específicas a lo largo de su curso. Lo que notamos mucho en Rosario es que está muy inaccesible el arroyo para la comunidad, dado que a veces son lugares vandalizados, inseguros, donde no hay mantenimiento de la vera del arroyo y hay microbasurales. Entonces, claramente la gente no va, no tiene ganas de ir.
Hay un principio muy importante en la educación ambiental que es: no se cuida lo que no se conoce. Si no podemos acercarnos al arroyo y conocer toda la vida que todavía hay —lagartos, tortugas, un montón de tipos de aves— nunca lo vamos a cuidar y nunca vamos a poder revertir la situación de que el arroyo pueda florecer.
La idea también es poder centralizar en esta actividad y además poder generar redes de trabajo, ya que es un encuentro presencial donde el intercambio se va a dar de manera natural y es también lo que queremos dentro del objetivo de esta actividad. Tiene el objetivo de que todos, con la misma voz, podamos brindar nuestros conocimientos, nuestra opinión sobre lo que le está sucediendo y sobre las posibilidades que hay para transformar, entendiendo que el futuro no está dado y que desde la ciudadanía y desde cada uno podemos aportar para hacer ese futuro diferente.
Este mapeo es una herramienta que apunta a una investigación que estoy haciendo en mi tesis doctoral, una investigación más amplia, donde hago foco en los humedales que están en las zonas bajas o zonas inundables de la cuenca del Ludueña. Y eso está directamente relacionado con dónde no es riesgoso urbanizar y dónde sí, porque con una lluvia fuerte o en un contexto de mayor lluvia o de eventos más extremos, hay muchas chances de que una casa termine bajo el agua. Entonces, sabiendo cuáles son las zonas bajas, donde ya hay otros ecosistemas como los humedales, que cumplen funciones muy importantes para evitar que el resto de Funes y el resto de Rosario, aguas abajo de esa cuenca, se inunden, esto es una herramienta fundamental para planificar la urbanización en un contexto de cambio climático que ya estamos viviendo, con alertas amarillas constantes y eventos cada vez más impredecibles.
El primer mapeo lo hicimos en la Vecinal de Empalme Graneros, que sería el último tramo de la cuenca del arroyo antes de encontrarse con el Paraná. Ahora nos estamos centralizando en la zona media de la cuenca. Es por eso que nos encontramos en Funes, pero la convocatoria es abierta para la gente de Roldán, para la gente de Ibarlucea, para la gente de Pérez, que están en la zona intermedia de la cuenca. Y vamos a hacer un tercer mapeo en la zona de la naciente del arroyo en los meses siguientes.
La verdad es que lleva mucho tiempo interpretar los mapas que se van generando y luego analizar qué puedo decir de lo que los grupos trabajaron. El arroyo es el mismo, pero tiene problemáticas específicas a lo largo de su curso. Lo que notamos mucho en Rosario es que está muy inaccesible el arroyo para la comunidad, dado que a veces son lugares vandalizados, inseguros, donde no hay mantenimiento de la vera del arroyo y hay microbasurales. Entonces, claramente la gente no va, no tiene ganas de ir.
Hay un principio muy importante en la educación ambiental que es: no se cuida lo que no se conoce. Si no podemos acercarnos al arroyo y conocer toda la vida que todavía hay —lagartos, tortugas, un montón de tipos de aves— nunca lo vamos a cuidar y nunca vamos a poder revertir la situación de que el arroyo pueda florecer.
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*Licenciada en Biotecnología y Máster en Ciencias Biológicas con orientación en Ecología, becaria de CONICET y miembro del Taller Ecologista


