sábado, 26 de marzo de 2016

“Paren las rotativas”, la última tapa en papel de ‘The Independent’

El periódico británico 'The Independent' publicó su última edición impresa. A partir de mañana apostará exclusivamente a una versión digital para hacer frente a la crisis de la prensa
El diario británico 'The Independent', cuyas ventas se han desmoronado en los últimos años, aparece este sábado por última vez en papel, pues a partir de ahora apostará exclusivamente por una versión digital para hacer frente a la crisis de la prensa.

Los empleados del diario enviaron el viernes por la noche a la imprenta por última vez su periódico, y luego colgaron fotos en las redes sociales de sus equipos dando golpes con la mano en la mesa, una tradición para saludar la partida de un colega.

En su última edición impresa, 'The Independent' afirma que la gente se acordará de su "audaz transición" hacia el formato 100% digital como un "ejemplo a seguir para otros diarios del mundo".

"Hoy, se detuvieron las rotativas, la tinta está seca y pronto el papel dejará de arrugarse (...) Un capítulo se cierra pero otro se abre, y el espíritu de The Independent seguirá floreciendo", agregó.

El dueño del diario, el británico de origen ruso Evgeny Lebedev que había anunciado el mes pasado el abandono de la edición impresa, escribió que el periodismo "se ha transformado completamente", por lo que 'The Independent' "también debía cambiar".

Como muchos diarios, The Independent -fundado en 1986- tuvo que enfrentarse a la caída estrepitosa del número de lectores de su edición impresa. Al final vendía unos 40.000 ejemplares, el diario nacional con menos ventas del país.

En su apogeo, en 1989, este diario de centro-izquierda, célebre por sus titulares políticamente comprometidos y por la importancia que acordaba a la fotos, llegó a vender más de 420.000 ejemplares diarios.

En 2003, llevó a cabo una encarnizada campaña contra la intervención británica en Irak junto a Estados Unidos, igual que otro diario de centro-izquierda, The Guardian.

En un editorial, este último rinde homenaje a The Independent, al que califica de "diario realmente excepcional", señalando que ha padecido los profundos cambios del mercado de la publicidad en los últimos años, con un desplazamiento de los ingresos hacia sitios como Facebook.

El último número en papel de The Independent incluyó cuatro suplementos que trazan la historia del periódico, primer diario nacional que desaparece de los kioscos británicos desde Today en 1995.

The Independent es, además, el primer gran diario nacional británico que da este paso del papel a la edición exclusivamente digital, ya tomado por el diario español Público o el francés La Tribune, que sale en papel una vez a la semana.

El grupo propietario de 'The Independent', Esi Media, va a vender su popular versión resumida, llamada "i", al grupo Johnston Press.

Se espera que la venta genere unos 25 millones de libras (32 millones de euros), según los medios británicos, una suma que será invertida en su sitio web.

Su página, que atrae a cerca de 70 millones de visitantes al mes, ya es rentable y espera un incremento en los ingresos de alrededor del 50% este año.

Sin embargo, Esi Media ya ha advertido de que habrá despidos; en total, unas 150 personas trabajan actualmente para el diario.
Fuente: Agencia AFP

El último diario en papel

Santa Fe: proponen gravar con un impuesto a Netflix

"No es para encarecer el servicio, sino para que las empresas dejen una porción de lo que ganan en Santa Fe”, dijo el diputado socialista, y recordó que con parte de lo recaudado se creará un fondo de estímulo a la producción audiovisual
El diputado provincial, Rubén Galassi, dio argumentos sobre el proyecto de ley que propone gravar con Ingresos Brutos la comercialización electrónica de entretenimiento audiovisual (películas, series, música, juegos, videos, entre otros).

“La empresa Netflix, de Estados Unidos, cobra su servicio y el ciento por ciento se lo lleva a su casa central, y en Santa Fe no deja absolutamente nada, por eso planteamos habilitar a la Secretaría de Ingresos Públicos, para aplicar en el concepto de Ingresos Brutos, un tributo, no recargar el servicio, sino descontarles algo de lo que cobran para que quede en la provincia”, detalló el legislador provincial del bloque socialista.

“En Santa Fe la televisión por cable no está gravada con Ingresos Brutos, pero tienen otra realidad, dan cientos de puestos de trabajo, consumen y pagan servicios, y son motores de la industria cultural, porque están obligados a generar espacios que muestran lo que sucede en nuestra realidad”, dijo Galassi.

El legislador del socialismo aclaró que el objetivo “no es encarecer el servicio, sino que la empresa deje una pequeña porción en Santa Fe”, y en este sentido aclaró que Netflix cuenta con una “tarifa internacional, y no creo que hagan una especial para los santafesinos”.

Además, el diputado provincial explicó que la norma propone crear un Fondo Estímulo para la Producción Audiovisual Santafesina, afectando el 25 por ciento de lo que se recaude para promover el desarrollo de las industrias de base cultural.

Por otra parte, Galassi estimó que hoy en la provincia la compañía norteamericana cuenta con unos 50 mil abonados. “La única información que tenemos es que en Argentina hay unos 550 mil suscriptores, y Santa Fe, en general, representa entre el 8 y el 10 por ciento tomando población y PBI, por lo que podemos estimar que entre 40 y 50 mil santafesinos al presente consumen estos servicios”.

Detalles del proyecto
El proyecto de ley, en su primer párrafo detalla: “Incorporase al artículo 177 del Código Fiscal de la Provincia de Santa Fe – Ley 3456 y modificatorias, el siguiente apartado: La comercialización de servicios de suscripción online para acceder a toda clase de entretenimiento audiovisual (películas, series, música, juegos, videos, entre otros) que se transmita desde Internet a televisores, computadoras, dispositivos móviles y otros conectados”.

En tanto, en su artículo tercero pide que se cree en “la órbita del Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe un Fondo Estímulo para la Producción Audiovisual Santafesina, el cual será destinado a estimular el desarrollo de las industrias de base cultural de la provincia, afectándose el 25 por ciento de lo recaudado”.
Ver también: Netflix tendrá que financiar películas y series de televisión europeas con sus ingresos, “Netflix compite de manera desleal porque no paga impuestos”

TV o no TV, ésa es la cuestión

Por:  Damián Loreti, Diego de Charras y Luis Lozano*
El pasado 27 de diciembre de 2015 el Poder Ejecutivo Nacional dispuso la exclusión de los servicios de televisión por suscripción (con o sin vínculo físico) de los alcances de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y los redefinió como Servicios de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Servicios de TIC). En palabras más sencillas, la distribución de televisión por cable y aérea codificada dejó de ser objeto de consideración de la ley que regula la televisión. Esto que, a primera vista, puede ser considerado una mera distinción administrativa o burocrática tiene profundas consecuencias ventajosas para los cableoperadores concentrados, pero sumamente perjudiciales para los productores de señales, las televisoras abiertas, los pequeños cableoperadores y los trabajadores de los medios. Y, fundamentalmente, para las audiencias y la ciudadanía en general. Algunas de esas consecuencias ya fueron descriptas en “El Decreto 267 y el fin de los debates”, en este caso propondremos un recorrido de algunos otros aspectos a la luz del derecho comparado a fin de demostrar que los mejores ejemplos no respaldan la iniciativa. La TV es TV.

En el caso de México, la propia autoridad de aplicación (Instituto Federal de las Telecomunicaciones, tomado como modelo por el DNU 267 en sus considerandos) publica en su página web destinada a los usuarios lo siguiente: Aclaramos que el cable es un “servicio de televisión restringida” según la reciente Ley Federal de Telecomunicaciones. En el caso chileno, se habla de servicios limitados de televisión; en España, de servicios de difusión de televisión por cable. Pero, a su vez, se aclara: Los prestadores del servicio de comunicación electrónica podrán serlo también de comunicaciones audiovisuales, estando sometidos a la presente Ley en cuanto prestadores de este servicio. Es decir, si el servicio es audiovisual, la norma que rige es la de audiovisuales, aun cuando se trate de operadores convergentes. Esto refiere específicamente a la determinación de obligaciones vinculadas a la garantía de diversidad y pluralismo que alcanzan a los Estados nacionales.

Dentro de las obligaciones más importantes se ubican las conocidas como must carry y must offer, surgidas de la regulación estadounidense. Se trata de dos caras de una misma moneda. En el primer caso los cableoperadores están obligados a incorporar en su grilla determinadas señales, dispuestas por la normativa correspondiente, para la distribución en sus redes. En el segundo, los productores de determinadas señales tienen el deber de ofrecerlas a los distribuidores del servicio de cable para que sean difundidas. Ambos tipos de obligaciones son aceptadas en todo el mundo.

En Estados Unidos los proveedores de televisión por cable deben incluir en su grilla a todos los canales locales de televisión que poseen licencia, que pidan estar cubiertos por dicha cláusula, y que sean de la categoría NCE (Non Commercial Educational). También existe un derecho de opción para los canales privados comerciales para ser retransmitidos por los cableoperadores entre la regulación must carry (sin derecho a cobro por ser retransmitidos) y los acuerdos bilaterales de retransmisión (retransmission consent election), con derecho a cobrar por dicho concepto. Así, según la Federal Communications Commission los operadores de cable: “deben reservar una porción específica de sus canales de estaciones de televisión comerciales y no comerciales locales. Un operador de cable con 12 o menos canales debe reservar hasta tres canales para emisoras comerciales de televisión locales y al menos un canal de una estación de radiodifusión de televisión educativa no comercial local. Los operadores de cable con más de 12 canales han de reservar un tercio de su capacidad de canal para las estaciones comerciales locales. Los sistemas de cable que tienen entre 13 y 36 canales deben llevar al menos uno, pero no tiene por qué llevar más de tres, estaciones de televisión locales no comerciales educativos. Los sistemas de cable con más de 36 canales deben llevar todas las estaciones de televisión locales educativas no comerciales que así lo soliciten”.

En un sentido similar, Canadá dispone la distribución obligatoria del canal de la comunidad local y las sesiones de la legislatura provincial en uno o en ambos idiomas oficiales en el servicio básico de los cableoperadores. También obliga a incorporar en la grilla otras estaciones canadienses de TV abierta de las cuales al menos 10 deberán ser estaciones locales o regionales abiertas. El operador de cable que esté obligado a incluir más de una señal de una estación de baja potencia puede optar por transmitir un canal PEG (Público, Educativo o Gubernamental). Para el armado de las grillas la prioridad la deben tener los servicios de televisión canadienses incluyendo todas las televisoras locales, regionales, provinciales y los servicios educativos.

En Brasil, los operadores de cable deben transmitir todos los canales disponibles en sus áreas de cobertura, los canales universitarios o de gestión compartida con las universidades y todo canal educativo-cultural, comunitario o de las organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro. Así como los canales legislativos de los municipios, estados, de la Federación (Cámara y Senado y todo otro canal de la administración pública).

En Chile, los permisionarios de servicios limitados de televisión deberán difundir en la región o localidad en que operen, y siempre que sea técnicamente factible, por lo menos cuatro canales regionales, locales y/o locales de carácter comunitario en sus respectivas grillas programáticas.

En México, por su parte, la autoridad exhorta a las audiencias: “En caso de que seas usuario de un servicio de televisión restringida terrenal (por cable), tienes derecho a recibir las señales de televisión abierta dentro de la misma zona de cobertura geográfica, de manera gratuita y no discriminatoria, en forma íntegra y sin modificaciones, simultánea, incluyendo la publicidad y con la misma calidad de la señal que se radiodifunde” y enfatiza... “¡Todos tenemos derecho a recibir señales radiodifundidas!”. Además la regulación obliga a transmitir los canales del gobierno federal, incluyendo el canal del Congreso y el canal de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En nuestro país, la ley 26.522 en su artículo 65 establecía que los operadores de cable debían incluir sin codificar las emisiones y señales de Radio Televisión Argentina Sociedad del Estado, de todas las emisoras y señales públicas del Estado nacional y en todas aquellas en las que el Estado nacional tenga participación; de una señal de producción local propia; de los servicios de televisión abierta de origen cuya área de cobertura coincida con su área de prestación de servicio; de las señales generadas por los Estados provinciales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipios y universidades nacionales que se encuentren localizadas en su área de prestación de servicio y también incluir un mínimo de señales originadas en países del Mercosur y en países latinoamericanos. Así como ordenar su grilla de programación de forma tal que todas las señales correspondientes al mismo género se encuentren ubicadas en forma correlativa y ordenar su presentación en la grilla dando prioridad a las señales locales, regionales y nacionales.

Estas obligaciones, junto con otras –como la del abono social del cable que Argentina había tomado del modelo estadounidense– han desaparecido. La preocupación del Estado nacional por el sistema de televisión por suscripción (que supera el 80% de penetración en hogares) sólo se limita a la facturación de las empresas. Y las consecuencias ya se hacen sentir. Apenas 60 días después de la promulgación del decreto 267, el cableoperador con posición dominante en el mercado, Cablevisión-Multicanal, borró de su grilla correspondiente al abono básico al canal Telesur, la señal de televisión pública de la que participan los Estados de Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela. Del mismo modo, los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba (SRT), que mantienen un litigio con Cablevisión-Multicanal por el cual lograron la incorporación en la grilla de su señal de noticias cba24n, ahora plantearon la inconstitucionalidad de las últimas reformas, en tanto avalan su exclusión.

Estos efectos concretos demuestran de qué manera la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual funcionaba como un piso de garantía de derechos sin el cual se profundizan las asimetrías en el acceso al debate público. La Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (ratificada en nuestro país por Ley 26.035) establece que la distribución de contenidos es una industria cultural. En la Argentina ha dejado de serlo y –por consiguiente– la obligación de garantizar diversidad y pluralidad de contenidos cuidando el trabajo nacional brilla por su ausencia.
*Docentes e investigadores (UBA). Cátedra de Derecho a la información
Fuente: PáginaI12

Luis Puenzo: "En este momento, el poder de represión son los medios"

El realizador reestrenó ‘La Historia Oficial’, un filme sobre la dictadura y el primero en ganar un Oscar para Argentina
Por: Ramiro Barreiro
Se pensó en 1983, se comenzó a rodar en 1984 y se estrenó en 1986. El jueves, a 20 años de ver la luz y a 40 del golpe militar, La Historia Oficial se reestrenó con imagen restaurada 4K, sonido estereofónico 5.1 y nuevas copias digitales de altísima calidad. Luis Puenzo, el director, cuenta a El País los avatares de una película de ficción que se filmó de manera casi documental, con escenas filmadas en su propia casa, en horas clandestinas y con manifestaciones, fotos, pancartas y fichas que refieren a los desaparecidos reales. Por todo eso, Hollywood le entregó el Oscar a la mejor película extranjera en 1986.

¿Se podría hacer esta película hoy?
Si, en Argentina se puede hacer la película que quieras. Con la gente de mi equipo conversamos sobre eso y dudábamos si éramos capaces de hacerla. No por la censura, sino por nuestra capacidad y te tengo que decir que no sé. No sé si a mí mismo ahora me saldría esta película. Tiene que ver con el momento en que la escribimos, como lo hicimos y la calentura con que la hicimos. Con Aida Bortnik (la guionista) nos propusimos escribirla como si hubieran pasado 15 años del golpe. Como no hicieron en Europa con el genocidio de la Segunda Guerra, salvo poquitas películas. La idea era ver esto como si todo hubiera pasado pero nunca terminó de pasar, ni siquiera ahora.

¿Cree que Argentina ha hecho mucho por la recuperación de la memoria?
Si. Para darse cuenta uno se puede referir a España con la guerra civil, cuando el juez Baltasar Garzón intentó investigar lo echaron a patadas. España ha revisado muy poco su memoria histórica con respecto a las atrocidades de la guerra, Francia ha mirado muy poco acerca de las atrocidades en Argelia y muy pocos países, que han participado activamente en una especie de terrorismo de Estado internacional contra países de Medio Oriente y Latinoamérica, han hecho muy poco para revisar sus propios genocidios.

La Historia Oficial habla acerca de la sociedad civil y su responsabilidad en el golpe, ¿Qué película habría que hacer ahora?
Esta misma. Hubo una concatenación sincrónica de golpes militares en toda América Latina, con ministros de economía y militares a su servicio criados en las mismas dos escuelas, la de Milton Friedman y la de las Américas, respectivamente. Esos tipos están muy presentes en la Argentina de hoy, inclusive en el gobierno actual. Pero también están presentes en España, en Alemania e hicieron el desastre de Grecia. Es como dice Serrat: “entre estos tipos y yo hay algo personal”. Ese es el eje de la película. Alguna vez me preguntaron cómo pudimos tener tan clara la situación en 1983. Simplemente contábamos lo que veíamos con respecto a los chicos desaparecidos y los responsables del golpe.

¿Cómo analiza la visita de Obama?
Es a propósito. Obama tiene un premio Nobel por la paz que no le corresponde, porque mientras lo ganó, bombardeaba Medio Oriente. Es un hombre que amparado en su premio Nobel intenta acercarse a Cuba y hacer buena letra. ¿Qué periodista le va a preguntar sobre la escuela de las Américas, Allende o el Plan Cóndor sin que lo echen? Ninguno. Y son responsabilidades concretas de ese país. El departamento de Estado no ignora todo esto y el hecho que venga en estas fechas es una provocación.

¿Siente algún temor de que lo logrado con respecto a la recuperación de la memoria de pasos atrás?
Sin dudas. Mi otra película muy política es La Peste. Está basada en el libro de Albert Camus, quien nos enseñó, mirando el holocausto en la Segunda Guerra la parábola maravillosa de que el microbio nunca se va del todo, que permanece en los pañuelos, en los papeles, en las cajas. Y que el día menos pensado las ratas vuelven a salir a la ciudad, dichosas. Esta parábola de Camus se puede aplicar al 24 de marzo, a La Historia Oficial y a La Peste. Esto es así, el microbio permanece y aparece de pronto, y a los argentinos nos pasó en las elecciones de noviembre: el microbio apareció de nuevo. Es cíclico y este ciclo también termina. Los ciclos históricos por ahí duran 50 o 100 años. Cuando se mire este ciclo histórico se va a ver que arrancó desde los años del fin de la ilusión, a fines de los 60 con la muerte de Guevara, el mayo francés del 68, el Cordobazo de la Argentina, los jóvenes de Chicago y la separación de los Beatles. Luego vinieron los 70, y empezó este ciclo que va a terminar en 20 o 30 años. Estamos en ese mismo ciclo, no se fue. Y muchas veces requirió de los militares al servicio de las corporaciones, que luego fueron reemplazados por los medios de comunicación. En este momento, el poder de represión son los medios.

En la película hay una escena recordada en la que una familia discute acerca del gobierno de facto, ¿Cómo ve a la familia argentina hoy?
Esa escena esta filmada en una casa humilde de San Fernando que tiene un taller adosado a la vivienda. Es una familia típica argentina hija de la inmigración, con un viejo republicano español como padre, como fueron muchos de nuestros abuelos. Esa familia sigue existiendo y sigue siendo la familia típica argentina y hoy esa familia diría lo mismo. Hoy tendrían la misma discusión. Hugo Arana (uno de los protagonistas) dice que los que van a pagar los dólares que se afanaron los militares, los van a pagar los pibes. Y eso se puede decir hoy mismo, ¿Sabes quién va a pagar el arreglo con los fondos buitres? Los pibes.

¿Debemos seguir mirando con resquemor la tan aclamada grieta ideológica?
Con miedo, nada. Hay que discutir y hay que debatir. A veces en esa discusión se gana o se pierde pero hay que seguir haciéndolo.

Usted trabaja con sus hijos, ¿Se dan ese tipo de discusiones?
Yo creo que es muy lindo trabajar con la familia pero no es sencillo. Tenemos diferencias generacionales. Mi familia siempre fue muy trip. Nosotros viajamos juntos siempre, desde que son chiquitos. Han estado en filmaciones desde que tenían 4 años y han dormido en los cestos de las películas en los laboratorios. Y así como ellos me acompañaron a mí, yo lo hice con ellos. Tuvimos que aprender a trabajar juntos porque al tener como muy mezclada la cosa padre e hijo hay un montón de ejes complicados y difíciles de manejar pero no nos achicamos en la primera discusión porque aparte la disputa política es algo que nos gusta y llevamos muy encarnado. Tengo amigos españoles y franceses que muchas veces se asustan cuando discutimos. Piensan que nos estamos peleando para siempre. En realidad no pasa nada y es parte de nuestra identidad, y también me pasa con mis hijos.

Como ganador de un Oscar, ¿Cómo considera el papel del cine argentino en el mundo?
Es importante. Siempre fue un cine periférico, emergente, de país pequeño. En este momento tiene más presencia que antes. Cualquier cineasta joven hoy piensa en el exterior, en San Sebastián y el resto de los festivales. Estamos más fuertes y más cerca. Tenemos una ley de cine envidiada y proteccionista que ojalá nos dure y no suceda lo que paso en España con la ley Miró.

¿No es un poco frívolo?
No, porque hubo de todo. El cine argentino es reconocido en el mundo por películas como XXY, que hizo mi hija (Lucía Puenzo) y gano el premio de la crítica en Cannes. Está bien que haya de todo, a mí me encanta que coexistan en cartel La Historia Oficial y Me Casé con un Boludo.
Foto: Juanjo Bruzza
Fuente: El País

viernes, 25 de marzo de 2016

La comunicación de Mauricio Macri, medios y redes

Martín Becerra reflexiona en su blog Quipu, sobre la nota publicada por Clarín: “Macri volvió a entregar contenido exclusivo a un medio extranjero”
Por Martín Becerra, @aracalacana
La estrategia de comunicación de un gobierno es siempre motivo de interés, ya que es una superficie que revela concepciones más profundas sobre lo público. Es lógico que el debate se reactive con Mauricio Macri: hoy salió en Clarín una nota de Juan Marcos Bouthemy, intitulada “Macri volvió a entregar contenido exclusivo a un medio extranjero”. La nota resume planteos sobre algunos de los ejes formales del “relato macrista” y los coloca en el marco de la competencia entre medios tradicionales y empresas de redes sociales digitales.

La nota critica que “el equipo de comunicación de Macri” haya difundido exclusivamente a través de la cuenta de Macri en la red Snapchat varios contenidos de la organización de los actos por la visita del presidente estadounidense, Barack Obama, a la Argentina. Como ese contenido no fue ofrecido en simultáneo a medios tradicionales para que pudieran también usarlo en sus aplicaciones móviles, la nota afirma que el gobierno privilegia unas plataformas sobre otras, distorsionando la competencia.

El autor define a Snapchat como “un medio extranjero cuya plataforma no favorece la reproducción libre de sus contenidos en otros medios” y recuerda que el pasado 1 de marzo la comunicación presidencial “había entregado en exclusiva a Facebook la transmisión de la llegada del presidente a la Asamblea Legislativa”. Ello conduce sospechar sobre “la disposición del equipo de comunicación de Macri de garantizar el libre acceso a la información pública”, toda vez que las actividades públicas de Macri como presidente son actos de Estado.

Aunque la confusión de redes sociales con medios de comunicación resulta, en apariencia, rústica, hay tres puntos a resaltar de la nota como contribución al tema abordado:

En primer lugar, el reconocimiento, desde las páginas (papel y digital) de un medio tradicional, de la dificultad de sobrellevar la disputa por la atención pública con las redes sociales digitales. La atención pública, que migra hacia las redes sociales y hacia espacios desprogramados en los que los usuarios deciden qué, cuándo y cómo acceder a un banco de contenidos más vasto que el que ofrecen los medios tradicionales, también desplaza la inversión publicitaria hacia las redes.

La disputa -de la que la nota es síntoma- es desigual no tanto porque las empresas gestoras de las redes sociales digitales sean extranjeras, como sostiene la nota, sino fundamentalmente porque las redes crean y vinculan incesantemente contenido local e inmediato y, más aún, percepción local combinada con una escala global de operaciones. Y también por otros motivos igualmente importantes: porque las redes sociales digitales logran al mismo tiempo ser en parte producidas por los usuarios en una combinación novedosa y explosiva de atención a lo largo del día, capilaridad, significación personal y masividad que supera el alcance de los medios tradicionales; porque además rompen con la programación y la jerarquía editorial de los medios, reemplazándola por una clasificación algorítmica que se presume (y no es) aséptica y que podría ostentar con mayor fundamento la bandera de la “independencia”; y, finalmente, porque integran (embeben), descomponiendo su orden, los contenidos de los medios tradicionales, ante lo cual éstos carecen de alternativa: o se prestan a esa integración iconoclasta –discutiendo las condiciones con inédita debilidad- o, para decirlo de un modo dramático, perecen.

En segundo lugar, la importancia asignada por la comunicación política a las redes sociales, que es por supuesto previa a la asunción de Macri como presidente y tiene ejemplos jugosos en todo el mundo. Así como la televisión fue identificada como un factor disciplinador del discurso político que condicionó sus modos y sus tiempos, la comunicación en las redes sociales debe respetar formatos que se prestan a inferencias sobre la brevedad y la liviandad. La historia de la comunicación política enseña que el dispositivo dispone (valga la redundancia); sin embargo, con un mismo dispositivo distintos proyectos y distintos políticos ensayan usos también diferentes y, por supuesto, obtienen resultados dispares.

En este sentido, y a pesar de la profesionalidad del equipo de comunicación de Macri (en rigor, los equipos), sus productos repiten hasta ahora ciertos reflejos adquiridos en la campaña electoral, con mensajes lubricados por una lógica difusionista y un estilo liviano que es eficaz cuando se propone desacralizar espacios institucionales y promover empatía y proximidad en algunos sectores –masivos y de todas las clases sociales- a través de la incorporación del imaginario cotidiano y de la esfera de lo íntimo en la política mayor, que en elaborar respuestas a situaciones críticas o a planteos adversos por fuera del sarcasmo de algún funcionario o del silencio. Ese silencio, como el abuso del recurso testamentario (la “herencia recibida”) por ahora funcionan en el plano de lo verosímil, pero son reveladores de una de las fallas de la comunicación macrista que, ante un escenario adverso en la opinión pública, pasará su factura.

En tercer lugar, la nota acierta al marcar que la difusión de contenidos del presidente en forma exclusiva en una plataforma (lo mismo podría decirse si fuera un medio de comunicación privado, es decir, no público) contraviene el derecho republicano de acceso a la información pública y la exigencia consecuente, para el gobierno, de difundir sus actos en forma accesible para toda la ciudadanía. No todos usan Snapchat ni tienen la obligación de hacerlo. El principio que hace tiempo guía a los servicios públicos en Europa acerca de que el contenido de relevancia para la ciudadanía debe estar disponible para todos, en el momento en que cada uno quiera acceder, es un buen orientador: si la comunicación presidencial ubicara todo el contenido en un sitio de acceso público y luego el material fuera adaptado por sus equipos a las distintas redes y medios, el problema se zanjaría en beneficio de una concepción abierta de lo público.

La arquitectura del crimen

Un edificio, un centro clandestino, un espacio de memoria
Una producción integral del Ministerio de Innovación y Cultura, a través del programa Señal Santa Fe, que explora las marcas de la represión política en la ex sede de la Jefatura de Policía de Rosario.

A fines del la última dictadura cívico militar una operación de camuflaje tiene lugar en el Servicio de Informaciones, una oficina de la ex Jefatura de Policía de Rosario que funcionó como centro clandestino de detención en pleno centro de la ciudad.

Una intervención arquitectónica que no está registrada en los planos, que confunde el relato de los sobrevivientes, que oculta las huellas de los crímenes de lesa humanidad. Una reforma edilicia que, al mismo tiempo, sirve para retomar la actividad burocrática de las fuerzas de seguridad con el retorno democrático.
A partir de imágenes y archivos inéditos, documentos históricos y testimonios de los sobrevivientes, el documental permite revelar un método y dar cuenta de la importancia de la preservación de los espacios de memoria para garantizar la transmisión de hechos fundamentales de nuestra historia contemporánea.
Estreno el 22 de abril

Clarín enojado: "Macri volvió a entregar contenido exclusivo a un medio extranjero"

Clarín.com analiza la comunicación presidencial, sostiene que las actividades de su equipo de comunicación "en algunas redes sociales generan preguntas sobre el acceso a la información pública y la relación del Gobierno con la prensa". Lo cierto que tanto Clarín, La Nación -en medios gráficos- son quienes reciben mayor atención del gobierno macrista. Con la firma de Juan Marcos Bouthemy, el digital edita:
Una novedad de esta semana fue la cobertura “íntima” de la visita de Barack Obama a Buenos Aires que hicieron los que manejan la comunicación del presidente argentino a través de Snapchat. En esa nueva red social, que apunta específicamente a audiencias jóvenes a través de videos cortos y fugaces, difundieron imágenes de los preparativos y realización de la recepción que Mauricio Macri brindó a su par estadounidense en la Casa Rosada.

Fue la primera vez que el equipo de comunicación del presidente argentino siguió con dispositivos móviles los pasos de funcionarios y asistentes a través de Snapchat, y logró hacerlo hora-a-hora y con el tono distendido y colorido que pregona esa plataforma para dispositivos móviles.

Para ver esos videos, que mostraban desde la preparación de decoraciones hasta comentarios de ministros y embajadores, y desde un saludo de la primera dama hasta el histórico ingreso de Barack Obama a la casa de gobierno, los usuarios debían acceder a Snapchat desde sus teléfonos.
El resto de los medios no recibieron ninguna de esas imágenes ni tuvieron permisos para registrar esa “intimidad”. Snapchat tuvo la exclusiva y el resto de los medios digitales y televisivos intentó ingeniar formas (nada sencillas) de capturar y reproducir las imágenes para sus audiencias.
El equipo de Macri cubrió el evento con “un teléfono”, que accedió a perspectivas excepcionales del acontecimiento histórico, y no se la entregó a ninguno de los canales de televisión argentinos. Ni siquiera publicó esa cobertura a través de las cuentas de Mauricio Macri o Casa Rosada en Twitter, Facebook o Youtube (salvo breves extractos). Y tampoco ofreció las imágenes a las aplicaciones para dispositivos móviles de los principales medios digitales argentinos: ni los usuarios de las apps de Clarín, La Nación, Infobae o TN.

De esta novedad pueden desprenderse, al menos, sospechas sobre la disposición del equipo de comunicación de Macri de garantizar el libre acceso a información pública. La cita del presidente argentino con Barack Obama es un acto de Estado, así como lo son prácticamente todas las actividades que hace Macri desde el 10 de diciembre de 2015. La realización de una cobertura audiovisual oficial y su entrega a un medio extranjero como Snapchat, cuya plataforma no favorece la reproducción libre de los contenidos en otros medios, no es la forma más conveniente de hacer publicidad de los actos de un gobierno republicano y democrático.

Lo mismo había hecho el equipo de comunicación presidencial hace pocas semanas. El 1 de marzo, con motivo de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, habían entregado en exclusiva a Facebookla transmisión de la llegada del presidente a la Asamblea Legislativa. El resto de los medios tuvieron que depender de las reglas de esa red social para el uso de contenidos (bastante menos laxas que, por ejemplo, las de Twitter o Youtube).

A esta situación se llega, en parte, porque en el sector de la prensa aún muchos no se han acostumbrado a considerar a Facebook, Snapchat, Instagram, Twitter o Youtube como medios de comunicación, así como lo son Clarín, Telefe o radio Mitre. A la vez que compiten por la misma pauta publicitaria, compiten por tener los mejores contenidos periodísticos. Y a un gobierno no le corresponde favorecer el negocio o la cobertura de uno sobre otros; sino lo contrario.

Macri es el presidente más popular del mundo en Facebook, y el nuevo Gobierno, que ya cumplió 100 días, parece muy interesado en involucrarse en estas plataformas digitales, en relaciones que tocan y exceden lo periodístico. En especial con Facebook, que es una red social para reencontrarse con amigos lejanos y también una de las siete empresas más grandes del planeta y que se expande en numerosos negocios.

La Casa Rosada organizó esta semana que la pregunta de un usuario de Facebook fuera leída a Obama y al presidente argentino en una conferencia de prensa en la que sólo dos periodistas profesionales de medios argentinos fueron autorizados a hacer preguntas. Y en enero, el Gobierno ya había anunciado que se prepara para utilizar la aplicación “Facebook at work” como parte de las reformas de modernización del Estado.
Hay quienes argumentan que esas transmisiones y videos en Facebook y Snapchat correspondían a la comunicación de Mauricio Macri y no de la Casa Rosada. Sin embargo, está menos claro para quién y con qué fines trabaja el equipo que produjo estos contenidos, que a quién le corresponde difundir este tipo de actividades del gobernante. Además,la mismísimas cuentas oficiales de Casa Rosada en Twitter y Facebook, por ejemplo, se encargaron de difundir la cobertura entregada en exclusiva a Snapchat.
Y en uno de esos posteos, incluso, el Gobierno promete directamente que en Snapchat “vas a poder ver momentos del día y lugares que habitualmente no aparecen en otros medios”.

El Estatuto del Periodista Profesional: alcances, vigencia y asignaturas pendientes

Hoy 25 de marzo, celebramos el Día del Trabajador de Prensa de la República Argentina, que recuerda la creación, en 1944, del Estatuto del Periodista Profesional (Ley N° 12.908). Damián Loreti y Luis Lozano repasan el marco legal que ampara la actividad de los trabajadores de prensa 

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