martes, 25 de noviembre de 2014

Repudiaron despidos y sanciones en las empresas de Daniel Vila y José Luis Manzano

En Mendoza se realizó una manifestación en solidaridad por los despidos de trabajadores de prensa. Contra el atropello patronal a las libertades sindicales y el incumplimiento de leyes laborales. Periodistas, referentes políticos y artistas repudiaron los despidos y sanciones en medios de Daniel Vila y José Luis Manzano

Trabajadores de prensa de una multitud de medios mendocinos, referentes políticos y artistas se manifestaron este mediodía en el kilómetro cero de Mendoza en solidaridad con los trabajadores despedidos por los empresario José Luis Manzano y Daniel Vila en el diario UNO.
En la manifestación se repudió el atropello patronal a las libertades sindicales y al incumplimiento de leyes laborales, ya que los empresarios se niegan a pagar lo que dicta el Convenio Colectivo de Trabajo. Cuando los periodistas de UNO reclamaron sus derechos, la empresa los despidió.
Doce fueron los periodistas despedidos desde fines de octubre por el ex ministro menemista y su socio Vila. Los primeros cuatro fueron por reestructuración de la empresa mientras que los ocho restantes fueron despedidos como represalia contra las medidas de fuerza dispuestas en el marco de la legislación laboral para reclamar la reincorporación de sus compañeros.
Además, hubo una decena de trabajadores que fueron sancionados con suspensiones por la misma razón, que tiene como objetivo amedrentar a los empleados de las empresas del holding para evitar reacciones ante nuevos atropellos patronales.
Fotos: Coco Yañez
Fuente: ExplicitoOnLine

En las radios públicas de Mendoza
Este martes 25/11 retoman las medidas de fuerza los periodistas de las radios dependientes del Estado Nacional.
Los trabajadores de LV8 Radio Libertador, LV4 Radio San Rafael y LV19 Radio Malargüe, junto al Sindicato de Prensa de Mendoza, continúan reclamando por el cumplimiento de la escala salarial de prensa (Art. 58 del C.C.T. 17/75), ratificada por el Plenario de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza el 23 de Setiembre pasado. El martes 25, miércoles 26 y jueves 27 de Noviembre se realizará retención de tareas con lectura de un comunicado para informar a la población en torno a la situación que atraviesan los trabajadores de prensa de la provincia, y los motivos del plan de lucha.

Red PAR
Tal como lo advertimos en el documento final de nuestro IX Encuentro Nacional de la Red Par, continúa en Mendoza la precarización laboral de periodistas. Por ello, mediante el presente comunicado deseamos expresar nuestro absoluto apoyo a las compañeras y compañeros despedidos/as, suspendidos/as y acosados/as este año, tanto en medios públicos como privados. De igual manera, expresamos nuestro repudio a estas iniciativas espurias y antidemocráticas con las que se atenta la fuente laboral que da sustento a más de 40 familias de profesionales de prensa.
Que estas acciones se lleven adelante con la misma ilegitimidad e impunidad en ámbitos públicos como privados, da cuenta de cómo se encuentra desprotegido el periodismo, tanto en lo que concierne a los derechos laborales de quienes lo practicamos, como en el derecho a la información y la comunicación de todos/as los/as ciudadanos/as.
De esta manera, durante el 2014 los y las profesionales de prensa no sólo han sido precarizados/as (una realidad histórica por cierto), sino también perseguidos/as por sus afinidades ideológicas o sindicales.
En el caso de la Universidad Nacional de Cuyo, tras la asunción de las nuevas autoridades electas por voto directo, en el mes de agosto, se decidió, con absoluta arbitrariedad, “NO RENOVAR” algunos contratos de profesionales de Señal U –el canal de la Universidad- y de Edición UNCUYO –su publicación digital-. Sin ningún tipo de explicación o notificación formal, se procedió a señalar “a dedo”, quiénes continuaban y quiénes no, a sabiendas de que hacia el 2015 la situación nuevamente se tornaría inestable e impredecible. Esto se verifica efectivamente en la actualidad cuando en el canal universitario se dan a conocer de a uno las nuevas “no renovaciones” de contratos a partir del 31 de diciembre.
Por su parte, los medios privados son otro ámbito de maltrato y presiones para nuestros/as colegas. El caso más resonante por estos días ha sido la sucesión de despidos y suspensiones llevadas a cabo en el Multimedios Uno, ante el reclamo de sus trabajadores/as por el incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo, cuya vigencia ha sido ratificada por la Corte Suprema de Justicia de Mendoza. Estas actitudes son sin dudas un explícito ataque a la libertad de expresión, la libertad sindical y el derecho a huelga, con el agravante de no acatar la conciliación obligatoria dictada por la subsecretaría de Trabajo de la Provincia la pasada semana.
Desde las radios públicas LV8, LV19 y LV4, las trabajadoras y los trabajadores de prensa también hacen oír su voz a través de un plan de lucha que es censurado por el resto de los medios de comunicación en forma corporativa. También motiva el paro por 72 horas, que hoy llevan a cabo, el incumplimiento del Convenio Colectivo de Trabajo 17/75 por parte de Radio y Televisión Argentina, SE.
Este ataque de las empresas mediáticas a quienes desempeñamos nuestro trabajo dignamente está dejando sin sustento a las niñas y niños que integran nuestras familias con lo cual se están violando no sólo leyes provinciales y nacionales sino también tratados internacionales de los cuales nuestro país es signatario. De esta manera, la violencia mediática se hace manifiesta no sólo a través de lo que comunican muchos de estos medios, sino también hacia sus trabajadores y trabajadoras.
Ante todo lo expuesto, como periodistas, amantes de nuestra profesión, comprometidas con una comunicación plural, respetuosa y diversa; que defendemos el derecho a la comunicación, a la libertad de expresión y a trabajar en condiciones dignas, denunciamos como RED PAR a los ámbitos públicos y privados que atentan contra el desempeño laboral de nuestros/as compañeros/as, afectando el sustento diario de nuestras familias. Nos solidarizamos y comprometemos en esta lucha que es, hoy más que nunca, de todos y todas.
Red PAR –Mendoza-
Periodistas de Argentina en Red por una comunicación no sexista

Pronunciamiento contra los despidos en UNO Medios:
La Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social (FAdeCCoS) se solidariza con los trabajadores despedidos y suspendidos de Diario Uno y repudia enérgicamente la persecución desarrollada contra periodistas que ejercieron libremente el derecho a huelga. Asimismo, invita al Multimedios a que acate la conciliación obligatoria dictada por la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia de Mendoza, permitiendo el ingreso de los comunicadores a sus puestos hasta tanto el conflicto tenga una resolución.
Convencidos de que este tipo de prácticas no solo violan los derechos laborales vigentes, sino las libertades de prensa y expresión, producto de la invisibilización del conflicto a la opinión pública, apelamos a la racionalidad para que Uno Medios resuelva en los ámbitos dispuestos por la autoridad laboral un conflicto que lesiona, por los derechos que se vulneran, a la ciudadanía toda.
Federación Argentina de Carreras de Comunicación Social

La prensa periódica provincial durante la última dictadura militar argentina (1976-1983)

Por: Marcelo Borrelli (CONICET-UBA)*
El impulso para la elaboración de este Dossier nace de dos causas convergentes: la necesidad de integrar en un mismo espacio una serie de trabajos sobre la prensa provincial durante la última dictadura militar argentina que a priori estaban dispersos y, en segunda medida, la convicción de que se trata de un campo de estudio aún parcialmente indagado y dentro del cual este Dossier pretende ser un aporte que indique el fecundo tramo aún por recorrerse. Esta afirmación se basa incluso en los preparativos para la compilación de los artículos; si bien en algunos casos se trata de resultados de investigaciones en curso, en otros han sido especialmente escritos para esta convocatoria. Asimismo, en la búsqueda de trabajos académicos que abordasen para esta época diarios relevantes en la historia de la prensa nacional no hemos podido hallar aportes de significación, por ejemplo, sobre La Voz del Interior de Córdoba y La Gaceta de Tucumán de la provincia homónima, ambos de destacada actuación y vasta influencia en sus provincias respectivas. Estas ausencias, por caso, señalan sin duda el camino por transitar que mencionábamos.
De todas formas, sí se ha podido organizar el presente Dossier de manera de contar con el análisis de periódicos que abarcan diferentes regiones del territorio nacional y, allende lo territorial, se trata de diarios con una tradición consolidada y fuertes lazos con los diferentes sectores de la ciudadanía local. Esto se observa al revisar sus fechas de fundación: cuatro de los diarios analizados nacieron en la última parte del siglo XIX (La Capital de Rosario en 1867; Los Andes de Mendoza en 1883; El Día de La Plata en 1884 -solo dos años después de la fundación de la ciudad- y La Nueva Provincia de Bahía Blanca en 1898), mientras que el diario Río Negro de la ciudad de General Roca (Río Negro) se publicó por primera vez a inicios del siglo XX, en 1912. El diario más “joven” de los aquí estudiados es el jujeñoPregón, nacido en 1956 pero que rápidamente se ubicó como el periódico más influyente de la provincia. Todos los diarios analizados se continúan editando, con lo cual cinco de ellos han pasado el centenario de vida en el difícil mercado de la prensa gráfica nacional.
En relación a los temas o acontecimientos que se tratan en cada uno de los artículos, hemos procurado que se diera cuenta tanto de problemáticas locales o nacionales -como de la articulación entre ambas- y que se abarcara todo el periodo dictatorial o bien ciertos sub-periodos considerados clave. Así, nos encontraremos con trabajos que indagan la línea editorial de los periódicos durante los años de 1976 a 1983 (César Arrueta y Marcelo Brunet con Pregón de Jujuy y Laura Luciani con la cuestión local en La Capital), otros que trabajan sobre sub-periodos (César Díaz, Mario Giménez y María Marta Passaro conEl Día en la transición hacia la democracia en 1982-1983; Laura Rodríguez Agüero con el diario Los Andes y la cuestión represiva en los años 1975-1978 y Ana Belén Zapata con La Nueva Provincia y la “lucha antisubversiva” desde 1975 a 1977), o quien lo hace frente a acontecimientos puntuales (Alfredo Azcoitia sobre Río Negro y el conflicto Beagle). Aunque sin pretensión de exhaustividad, la compilación que aquí presentamos sí abarca un abanico de temas cruciales del periodo dictatorial que son una sólida plataforma para el impulso de futuras investigaciones.
Entendemos que estas posibilidades de estudio sobre los medios provinciales durante la dictadura se abren en varios campos, algunos de las cuales son abordados en este Dossier y otros merecen profundizarse, a saber: cómo fue la relación de los diarios provinciales con los gobernadores militares (Canelo, 2011) y civiles durante la dictadura; qué rol cumplieron los órganos de prensa en el intento dictatorial de crear una fuerza política afín con sede en los partidos políticos provinciales más conservadores; qué relación tenían estos periódicos con los sectores dominantes de las provincias; cómo editorializaron e informaron sobre la represión teniendo en cuenta la influencia operativa de los Cuerpos de Ejército -u otros asentamientos de la Armada y la Fuerza Aérea- en cada una de las regiones del país, como también la incidencia que las organizaciones político-armadas habían tenido en la política local y la trayectoria previa de la conflictividad política y sindical en la provincia, entre otros aspectos; cuál fue su evaluación en torno a las políticas económicas de la dictadura, especialmente en lo referido a la afectación de las economías locales o regionales; de qué manera dialogaron con sus pares porteños en lo atinente a los temas nacionales y cómo respondieron ante las restricciones al ejercicio informativo, entre algunos de los temas posibles.
A continuación, junto con la presentación de los artículos que conforman este Dossier, esbozaremos algunas ideas en torno a su contribución para comprender la actuación de la prensa en la época y resaltaremos indicadores de significación para ampliar el campo de estudios de los medios provinciales durante la dictadura.
El artículo de Arrueta y Brunet analiza una selección de notas del diario jujeño Pregón durante todo el periodo dictatorial, de 1976 a 1983. Los autores lo conciben como un diario de referencia dominante de la provincia de Jujuy, característica que se observa en dos particularidades: su función legitimadora-mediática y la acción directa en la política local. La primera de ellas se refiere a la capacidad simbólica del diario de ubicarse como el representante más acabado de los valores ligados a la “jujeñidad”, por lo cual todas aquellas personalidades que quieren ejercer un rol público de importancia en la sociedad jujeña deben visitar la redacción del diario para lograr legitimarse. La segunda excede el ejercicio de la influencia con el que todo diario cuenta como actor político (Borrat, 1989) y se basa en la participación de su propietario Annuar Jorge en la política local como fundador de un movimiento político y funcionario electo para el ejercicio de diversos cargos provinciales y nacionales.
En lo relacionado a la actuación del diario durante la dictadura, los autores destacan la simpatía que su dueño manifestó por el nuevo gobierno de las Fuerzas Armadas desde el mismo golpe de Estado del 24 de marzo y que en términos generales perduró durante todo el gobierno militar. Desde 1976 a 1981 se destaca un discurso legitimante de lo actuado por el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional” (PRN) para luego, ante la descomposición del poder castrense, ubicarse en una postura favorable hacia una transición democrática moderada en el periodo 1982-1983, en la que el propio diario, en tanto actor político y como desprendimiento de su función de acción directa, se adjudicó un rol relevante. De la primera etapa cabe destacar el análisis sobre la visita de Videla a la provincia en junio de 1977, donde se expresa su función legitimadora-mediática en la reunión del director de Pregón con el presidente militar. De la segunda etapa sobresale la reorientación de su línea editorial, en principio -y como ocurrió con la mayoría de los medios de prensa de la época- aparecen tímidamente las noticias vinculadas a la violación de los derechos humanos y a las huellas del terrorismo de Estado, mientras que, acompañando el giro ocurrido en la política nacional, las crónicas sobre la actividad política partidaria se revitalizan en la superficie redaccional. Su posición favorable a la restauración democrática convivirá con la reivindicación del golpe de 1976 y la demanda por una pronta “superación” del pasado conflictivo, actitud acorde con su visión política conservadora y tradicionalista.
Este trabajo nos permite enfatizar algunas cuestiones clave para el análisis de la prensa periódica en la etapa dictatorial. En principio, la cercanía de los dueños de los medios con las Fuerzas Armadas como elemento contextual fundamental para comprender su posición editorial (lo cual requiere indagar, como veremos en el trabajo de Zapata sobre La Nueva Provincia, con qué sector de las facciones castrenses en pugna se tenía un acercamiento privilegiado). En segunda medida, en torno al aspecto provincial, el peso del diario como fuente de legitimación interna y su autoarrogación como una suerte de cancerbero de las costumbres y tradiciones de “lo jujeño” es un elemento de ineludible consideración para estudiar el rol que cumplen otros medios de este tipo. Su pretendido enraizamiento con la identidad local es un capital simbólico que seguramente pocos actores de la sociedad civil pueden ostentar, y su utilización en beneficio propio y para aprobar o desaprobar la acciones de los demás sectores políticos y sociales es un factor explicativo de su posición institucional privilegiada.
El texto de Azcoitia estudia las representaciones de “lo chileno” construidas por el diario Río Negrodurante el conflicto entre Argentina y Chile por el canal de Beagle entre los años 1977-1978. El análisis se inicia en mayo de 1977, momento en que se conoció el fallo arbitral de la corona británica que favorecía a Chile en torno al litigio sobre la navegación en el canal de Beagle y la adjudicación de las islas Picton, Lennox y Nueva. El laudo abrió un periodo de incertidumbre y negociaciones donde comenzarán a incidir -en el caso argentino- las disputas internas entre las Fuerzas Armadas, con los sectores más “duros” acicateando los argumentos del nacionalismo territorialista para perjudicar una salida negociada y favorecer su posición dentro del gobierno militar y en el juego inter e intra armas (Canelo, 2008; Novaro y Palermo, 2003). Al menos hasta fines de 1977 el diario mostró una posición más optimista hacia un posible acuerdo diplomático en torno al conflicto, y en sus notas principales se manifestaron con claridad las dos visiones en pugna frente al fallo: la de los “impugnadores” y la de los “conciliadores”. Junto con esta escisión prontamente se pusieron en juego dos figuras vinculadas a la relación argentino-chilena: la de los “países hermanados” por su cercanía territorial, intercambio comercial y cultural, junto a la de la “amenaza” que en el caso argentino se basaba en la construcción de un “otro” chileno siempre presto a “mutilar” el territorio nacional. El artículo posteriormente estudia en detalle las continuidades y desplazamientos de Río Negro en virtud de la decisión del gobierno militar argentino de rechazar el laudo, de los encuentros entre Videla y Pinochet en 1978, de la posterior creación de comisiones negociadoras para resolver el litigio y de la tensión creciente entre los países frente al fracaso de esta vía que pondrá a la guerra en un horizonte inmediato -y que solo logró sortearse con la propuesta papal de una mediación-. En este devenir de acontecimientos se revela como una invariante discursiva de Río Negro su apelación a una resolución pacífica del litigio.

Algunos aspectos a resaltar. El diario cobijó la opinión de observadores que mostraron posiciones diversas y en algunos casos contrapuestas, lo cual en sí mismo es destacable en un contexto donde las pulsiones nacionalistas tendían a la homogeneización. Por otra parte, en su rol informativo el diario privilegió la preocupación por el cuidado en la relación con el país vecino y no comulgó con el nacionalismo exacerbado, belicoso y “antichileno” tan caro a los sectores más intransigentes de las Fuerzas Armadas y la opinión pública. Esto toma mayor dimensión aún cuando se tiene en cuenta que el propio Río Negro hizo saber de los titulares “alarmistas” de la prensa porteña hacia diciembre de 1978, cuando el conflicto escaló hasta su punto más álgido. Esa diferenciación del diario con la prensa nacional con sede en Buenos Aires marca una posición a tener en cuenta para quien esté interesado en estudiar la prensa provincial, porque de esa interlocución y toma de distancia con sus pares nacionales pueden desprenderse algunas consideraciones sobre su propia ubicación e identidad como medio en el mercado de la prensa gráfica. Por último, el trabajo de Azcoitia realiza un particular énfasis en las diferencias internas de las Fuerzas Armadas Argentinas que se expusieron públicamente ante el conflicto del Beagle. Se trata de una variable esencial para analizar la dictadura y, en particular, para comprender históricamente las elecciones editoriales de los medios gráficos que apostaron por alguna de esas facciones o que, sin poder obviarlas, trataron de mantener cierta equidistancia para no verse perjudicados por sus luchas, que en algunos casos adquirieron formas criminales.
El trabajo de Díaz, Giménez y Passaro presenta la política editorial del diario platense El Día durante la transición hacia la democracia, desde la derrota en Malvinas a mediados de 1982 hasta las elecciones de fines de 1983. Los autores analizan un espectro amplio de temas abordados por el diario, que van desde la actualidad de la vida política y económica hasta la situación del sindicalismo, la prensa o la educación. Aquí solo señalaremos algunos puntos sobresalientes. En primera medida, los autores describen a grandes rasgos las características del diario en el periodo 1976-1982, donde tendió a oscilar entre la crítica y el apoyo ante ciertas medidas del gobierno militar y se distinguió por su defensa de la vida político-partidaria pese al contexto dictatorial. Otro aspecto recurrente de su editorialización será la preocupación sobre el ejercicio de la libertad de prensa, tanto en la etapa de fuerte censura de la guerra de Malvinas, como ante proyectos como los de la empresa productora de papel para diarios Papel Prensa, que lo afectaba negativamente. Esta inquietud resurgirá durante la presidencia del general Reynaldo Bignone (1982-1983), quien decretó medidas de orden represivo y restrictivo para la libertad de prensa. Frente a la descomposición del poder militar pos Malvinas, El Día reforzará su discurso en favor de la pronta recuperación democrática y manifestará una marcada preocupación por la situación económica y el “intervencionismo” estatal en la materia. Ante ciertos acontecimientos ligados a la violencia política, se pondrá en posición de alerta y contrastará antagónicamente el “pasado violento” -que debía dejarse definitivamente “atrás”- con el “futuro democrático” que debía resguardarse, justamente, de la influencia negativa de aquel pasado. En consecuencia, las diversas leyes sancionadas por los militares que intentaron asegurar la impunidad de sus miembros sobre su responsabilidad en el terrorismo de Estado no merecieron la editorialización del diario. Y explícitamente le reclamó a la ciudadanía que fuera “prudente” ya que no había “culpables que castigar”, un emplazamiento restrictivo junto al cual sin embargo le indicaba que tendría un rol de “control republicano” indelegable en la democracia futura. Ante el reverdecer de la política partidaria y la competencia electoral les exigió a los dirigentes “moderación”, en lo que pareció ser una preocupación central del diario hacia el final de la dictadura. En definitiva, para El Día la consolidación de la democracia suponía no alentar antinomias ni juzgar el pasado violento, mientras se concentraba la atención de la ciudadanía en las tareas republicanas de la nueva etapa que se abría.
Uno de los puntos destacados por los autores es la importancia que exhibió en la editorialización del diario la cuestión de la libertad de prensa. No solo en el sentido de su advertencia frente a políticas comunicacionales negativas por parte del gobierno militar, sino también por su posición crítica sobre los privilegios que usufructuaron los diarios La Nación, Clarín y La Razón por su participación en Papel Prensa (Borrelli, 2011a). Este es un elemento crucial para analizar el mercado de la prensa gráfica, ya que la constitución de la empresa productora de papel produjo graves tensiones y divisiones hacia su interior, y mostró a un gobierno militar que activamente decidía favorecer a unos mientras perjudicaba a otros. También las medidas restrictivas y censoras de los militares tendieron a enajenar el apoyo de los medios de prensa y a ponerlos en posiciones defensivas. De manera que se vuelve sumamente interesante estudiar cómo fueron presentados estos temas desde los diarios provinciales, tanto por haber quedado fuera del negocio Papel Prensa como para indagar su concepción de la tarea periodística en un marco de restricciones a la libertad de prensa. Por último, del análisis de los autores se desprende el peso que tuvo en la posición del diario la demanda de impunidad para las Fuerzas Armadas, presentada además como una condición de posibilidad para la futura democracia. Esto nos llama a la reflexión sobre la legitimidad que exhibía este argumento pese a la descomposición del poder militar -sostenido por varios actores políticos, entre los que se contaban otros diarios-, como también lo hace el triunfo en las elecciones de octubre de 1983 del candidato que sostenía una posición contraria, que permite observar en cierta medida los límites de los medios para ejercer su influencia en la sociedad.
La contribución de Luciani se enfoca en el análisis de los editoriales y las cartas de lectores del diario La Capital atinentes a la gestión municipal de la ciudad de Rosario durante el periodo 1976-1983. Se trata de un diario que avaló los objetivos básicos del gobierno militar en torno al ordenamiento político, social y económico de la Argentina, así como también defendió abiertamente el “combate contra la subversión”. En esta línea, en el ámbito local apoyó con entusiasmo todas aquellas medidas de la intervención militar municipal que procuraron mantener el “orden público” con una impronta moralizadora y autoritaria-conservadora. Sin embargo, como bien detecta la autora, también su posición editorial mostró un perfil crítico en torno a la intervención militar en temas de gestión, desde la organización burocrática del municipio hasta la cuantía de un aumento del transporte público. Críticas -editoriales y de lectores- que no pasaron desapercibidas para los funcionarios militares, quienes en determinadas circunstancias le respondieron públicamente, reconociendo el peso que el diario tenía en la imposición de una agenda temática en la ciudad y como intermediario de las demandas de los rosarinos. Hacia 1981, con la asunción como intendente civil del demoprogresista Alberto Natale el diario optó por un rotundo aval, dentro de un giro editorial que impuso mayor distancia con la dictadura.
El artículo desarrolla un tema de sumo valor para estudiar la prensa provincial, como es la articulación entre la cuestión nacional con lo local. Las observaciones críticas de La Capital sobre la gestión municipal, en un marco general de apoyo a la dictadura, señalan los desplazamientos que tuvieron las políticas editoriales de los diarios hacia estos ámbitos donde podían esbozar una perspectiva un tanto más “independiente”. Aunque este desplazamiento fuera funcional al interés militar de reducir la discusión política a una mera cuestión de gestión municipal, no debe soslayarse la capacidad de estos discursos para erosionar, al menos tibiamente, la imagen de los militares como administradores eficientes de la cosa pública.
El trabajo de Laura Rodríguez Agüero nos traslada a la Mendoza de los años 1975 a 1978, para estudiar el tratamiento del periódico Los Andes a las noticias vinculadas a la “lucha antisubversiva” y a la represión en el ámbito local, que fue particularmente brutal. El arribo en 1968 a la subdirección del diario del periodista y escritor Antonio Di Benedetto es clave para comprender la actuación de Los Andes en la etapa previa al golpe de Estado. Desde 1974 operaban en la provincia bandas parapoliciales que secuestraban y mataban militantes de izquierda, mujeres en situación de prostitución o delincuentes comunes. También la policía mendocina participaba de estas acciones delictivas, en muchas ocasiones ligadas a negocios espurios. Los Andes dio cuenta tempranamente del accionar paraestatal y de las conexiones policiales con lo delitos. A partir del in crescendo represivo que se diera en todo el país a fines de 1975 -con la participación oficial de las Fuerzas Armadas en la represión desde octubre de ese año-, el diario publicará las denuncias de familiares sobre desapariciones y no cejará en su tarea periodística al buscar y publicar información sensible sobre los asesinatos y las desapariciones, incluso con los propios periodistas a la cabeza de las investigaciones. Debido a esta labor el conservador Los Andes se convirtió para muchos familiares de desaparecidos en el lugar donde radicar las denuncias. Di Benedetto pagó un alto costo por su ejercicio profesional, y el mismo 24 de marzo de 1976 fue detenido por las fuerzas militares, iniciando un periplo en la cárcel que incluyó torturas y simulacros de fusilamiento, para luego ser liberado y partir al exilio. El diario del que había sido subdirector no pidió por su libertad; más aún, mientras estaba detenido el 31 de mayo de 1976 lo dejó cesante (Gelós, 2010: 61). En sintonía con esta decisión, con el inicio de la dictadura Los Andes desistirá de publicar noticias sobre secuestros y desapariciones, plegándose a la actitud de los grandes diarios nacionales de autocensurarse en lo referido a la “lucha antisubversiva” (Borrelli, 2011b). Las escasas crónicas que informaban sobre “operativos antisubversivos” reproducían los términos de los comunicados oficiales que designaban al “subversivo” como alguien carente de humanidad. Complementariamente, el diario apoyará la visión refundacional de las Fuerzas Armadas en lo referido a la cruzada moralizadora y a la idea de que se estaba librando una guerra contra un enemigo interno en la que se disputaba la sustancia misma de la Nación.
La investigación de Rodríguez Agüero nos propone reflexionar sobre la relevancia que tenía para las Fuerzas Armadas el silenciamiento de la prensa en torno a la represión ilegal y hasta qué punto las empresas editoras tomaron la decisión explícita de no informar sobre lo que estaba ocurriendo. Lo sucedido con Di Benedetto es prístino sobre que la investigación periodística se daba de bruces con el ocultamiento y la negación que iban de la mano a la represión ilegal. Por otra parte, la actitud profesional de Di Benedetto -quien no tenía una militancia política específica- y sus colaboradores nos deben llamar la atención sobre cómo se adaptaron a un contexto sumamente difícil las trayectorias periodísticas, la ética en el ejercicio del periodismo y el apego a las prácticas ligadas al oficio. El caso de Di Benedetto seguramente se destaca por cierta excepcionalidad, cargado de una impronta ética que se revaloriza más aún observando las elecciones de quienes prefirieron la cautela u optaron por actitudes directamente reñidas con el deber profesional. En este sentido, también es un disparador para reflexionar sobre la actuación de los periodistas en la época, que lidiaron de diferentes maneras con la realidad socio-política que les tocaba vivir, así como con las empresas periodísticas en las que ejercían su labor (Muchnik, 2012; Borrelli, 2009 y 2010). Por último, tanto en este trabajo como en el de Zapata se propone un recorte temporal que abarca el fin del gobierno peronista de Isabel Perón y los años más álgidos del terrorismo de Estado, lo cual permite observar continuidades y rupturas en el tratamiento informativo de los periódicos en torno a la cuestión represiva.
En el último artículo que compone este Dossier, Ana Belén Zapata estudia la construcción del “delincuente subversivo” en La Nueva Provincia desde 1975 a 1977. La investigación de la autora adquiere una particular actualidad debido a que los estrechísimos vínculos de la familia Massot -dueña del diario- con las Fuerzas Armadas han colocado al accionar de La Nueva Provincia y sus directivos bajo investigación judicial. Su actual director Vicente Massot se encuentra imputado por delitos de lesa humanidad en una causa que investiga su responsabilidad en los asesinatos de los obreros gráficos y delegados sindicales del diario Enrique Heinrich y Miguel Angel Loyola en 1976 y la posible connivencia del diario con los servicios de inteligencia militar para promover “operaciones de acción psicológica”. La autora pone de relieve la consustanciación del lenguaje del periódico con el militar en lo relativo al “combate contra la subversión”, su vehemente prédica contra la “guerrilla asesina” o el “enemigo subversivo” -que debía ser “destruido allí donde se lo encuentre”- y, en contrapartida, la exaltación de los integrantes de las fuerzas de seguridad como “mártires”. Su adhesión y promoción del hálito refundacional del PRN se revela desde el titular en tapa del 24 de marzo de 1976: “Refundar la patria. Si Así lo Hiciéres que Dios os lo Premie: Si no, que os lo Demande”. Esa sentencia iniciática dejaba expuesta una cosmovisión compartida con los sectores más “duros” de las Fuerzas Armadas que la autora repasa a partir de diversas fuentes, entre las que cuentan testimonios judiciales. Otro elemento de vital importancia expuesto por la autora son las informaciones falsas sobre supuestos “enfrentamientos” que publicó La Nueva Provincia, o las fotografías de los “extremistas” que años después se comprobó fueron tomadas en sus lugares de detención clandestina. En definitiva, La Nueva Provincia es sin duda un caso paradigmático por sus vínculos con el actor militar y su actuación nos lleva a preguntarnos sobre la de la prensa gráfica en general, tanto en lo relacionado a la vinculación cotidiana con las fuerzas militares como en la verificación en su superficie redaccional de “operaciones de acción psicológica”.
Para finalizar deseamos agradecer a cada uno de los autores que respondieron de manera rápida y entusiasta a la convocatoria y tuvieron la mejor disposición durante todo el proceso de revisión de los artículos. Y, en especial, a Mirta Varela, coordinadora de la Red de Historia de los Medios, quien desde las primeras conversaciones sobre una eventual publicación ofreció un generoso apoyo para su concreción, así como también su atenta mirada ante las inquietudes que fueron surgiendo durante la organización. A través de ella hacemos extensible el reconocimiento a quienes forman parte de la Red por su labor cotidiana para dar a conocer investigaciones, fuentes y diversas contribuciones vinculadas a la historia de los medios de comunicación.

*Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Magíster en Comunicación y Cultura y Licenciado en Ciencias de la Comunicación (ambos UBA). Es Investigador Asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Es profesor de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA). Ha publicado diversos artículos en revistas nacionales e internacionales sobre la historia de la prensa durante la última dictadura militar argentina y sobre temas vinculados a la historia reciente. Publicó los libros: Voces y silencios: la prensa argentina y la dictadura militar (1976-1983) (EUDEBA, 2011, coordinado junto a Jorge Saborido); El “El diario de Massera”. Historia y política editorial de Convicción: la prensa del “Proceso” (Koyatun, 2008) y El fundamentalismo islámico (Dastin, 2006, junto a Mercedes Saborido). Actualmente se encuentra preparando la publicación del libro Por una dictadura desarrollista. Clarín frente a los años de Videla y Martínez de Hoz (1976-1981).


Nota sobre los autores
César Arrueta es Doctor en Comunicación por la Universidad Austral y docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Es investigador del CONICET y director de la Unidad de Investigación en Periodismo, Acción colectiva y Esfera Pública. Miembro de la UNIHR-ISHIR. Docente de postgrado en universidades de Argentina y Brasil.

Alfredo Azcoitia es profesor en Historia graduado de la Universidad Nacional del Sur y se desempeña como auxiliar docente en la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN). Es becario de la UNRN y la investigación para su tesis doctoral versa sobre el diario Río Negro y las representaciones sobre Chile.

Marcelo Brunet es Doctor en Comunicación por la Universidad Nacional de La Plata. Docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Docente de la sede Jujuy de la Universidad Católica de Santiago del Estero. Coordinador del Centro de Investigación en Comunicación de la UCSE-DASS. Miembro de la UNIHR-ISHIR.

César Luis Díaz es Doctor en Comunicación por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata (FPyCS-UNLP). Lic. en Historia (FHCE-UNLP). Profesor de grado y posgrado (FPyCS-UNLP). Director del Centro de Estudios en Historia/Comunicación/Periodismo/Medios (CEHICOPEME -FPyCS-UNLP). Autor de libros y artículos académicos. Integrante de Comités de diversas publicaciones científicas.

Mario Jorge Giménez es Profesor y Licenciado en Historia de la FHCE-UNLP. Docente e investigador de la FPyCS-UNLP. Miembro del CEHICOPEME- FPyCS-UNLP. Coautor de libros y artículos académicos. Es jurado evaluador y director de tesis de grado de la FPyCS.

Laura Luciani es Doctora en Humanidades (mención Historia) por la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Docente en la cátedra de Historia de América III de la carrera de Historia y en la cátedra Problemática del Pensamiento Latinoamericano y Argentino de la carrera de Antropología (FHyAr, UNR).

María Marta Passaro es Profesora en Historia (FHCE-UNLP). Docente, investigadora y doctoranda de la FPyCS-UNLP. Miembro del CEHICOPEME-FPyCS-UNLP. Ha publicado una veintena de artículos, participado en capítulos de libros y en jornadas y congresos. Es jurado evaluador y directora de tesis de grado de la FPyCS.

Laura Rodríguez Agüero es Licenciada y Profesora de Historia por la Universidad Nacional de Cuyo (UNcuyo). Doctora en Historia (Universidad Nacional de La Plata). Profesora en la cátedra Historia Argentina en el marco del Curso de Nivelación del Programa de Becas Escuelas Rurales y Pueblos Originarios (UNCuyo).

Ana Belén Zapata es Doctora en Historia (FAHCE-Universidad Nacional de La Plata). Docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Becaria posdoctoral del CONICET.

La ciudad en orden. El diario La Capital frente a la gestión municipal de Rosario en dictadura (1976-1983)

Por: Laura Luciani, Doctora en Humanidades (mención Historia) por la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Docente en la cátedra de Historia de América III de la carrera de Historia y en la cátedra Problemática del Pensamiento Latinoamericano y Argentino de la carrera de Antropología (FHyAr, UNR)



lunes, 24 de noviembre de 2014

Alberto Casiano Gollan 1918 - 2014

Alberto Casiano Gollan, nació en Rosario el 24 de febrero 1918. Fue el fundador, junto a Guillermo Strazza, Ernesto Daumas, Ramón Maidagan y Jaime Katester, de Canal 3. Más tarde consiguió la licencia de LT2 Radio General San Martín, que luego bautizaron como Radio2, Radio Cataratas, FM Vida y FM Plus. A los 90 años decidió crear Rosario3.com, el sitio web de Televisión Litoral. Presidió la la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas. Fue intendente de la ciudad de Rosario entre el 18 de mayo de 1971 hasta el 23 de septiembre de 1971 durante la dictadura militar del General Lanusse

Su hijo Alberto Ciro Gollan dio la noticia a través de su cuenta de Facebook: " A todos mis sinceros amigos les informo que acaba de fallecer mi padre. Lo único que puedo agregar es que a un padre se lo quiere por siempre. Todo le perdono, él sabrá perdonarme a mí. En paz quedaremos por siempre, padre e hijo. Que en paz descanse mi querido papi", pidió.
Alberto Lotuf, en su programa “A Diario” dijo: “A partir de ahora nacerá el mito, nacerá el recuerdo y quedará su obra”, mencionó Lotuf.
Alberto Casiano Gollan fue el mayor de cuatro hermanos nacidos de la unión entre el Dr. Alberto M. Gollan y Ana de Larrechea.
En su matrimonio con María Beatriz Tonazzi, fue padre de tres hijos, Beatriz María, Ana Cecilia y Alberto Ciro; y abuelo de 13 nietos y bisabuelo de 21 niños.
Se inició desde muy joven en el ámbito laboral y de manera muy comprometida fue auxiliar en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de Rosario, escribiente en la Policía de Rosario, auxiliar en el Banco de la Nación Argentina en Rosario, comprador de haciendas en el Frigorífico Swift, gerente de Tec-San SRL, gerente del Diario La Unión de Tucumán, trabajador en el obraje y explotación del quebracho de la familia Posse en Tucumán; viajante, gerente de sucursal y luego jefe de Créditos de Argentina de la empresa Alpargatas.
Fue director de Ismael Aviles SA, de Peters Hnos. S.A, director fundador de Cindor S.A., director de Lagos del Sur, Vice-Presidente de Aerotransporte Litoral Argentino (ALA), director de la empresa de aviación Austral S.A. Alberto Gollan comandó hasta sus últimos días una de las empresas más emblemáticas de la ciudad como lo es el multimedios Televisión Litoral (Canal 3, Radio2, LRH 253 Radio Cataratas, en la ciudad de Puerto Iguazú, Misiones, FM Vida, Ronda Vida, FM Plus y Rosario3).
Además Gollan fue miembro del Comité Permanente de Libertad de Expresión de la Asociación Internacional de Radio y Televisión (AIR) y participa de la Comisión Honoraria de la Fundación SITEA, (Sistema de Tele formación Avanzado) y socio de ARTEAR S.A. (Canal 13 Buenos Aires del Grupo Clarín).
Impulsó y organizó el FIAP (Festival Iberoamericano de Publicidad); fundó y presidió Galavisión (televisión por cable) en la ciudad de Rosario.
Entre sus múltiples funciones, fue Presidente de la Asociación de Teleradiodifusoras Argentinas (ATA) durante 7 años consecutivos, a partir de marzo de 1965, representando a dicha entidad en la 'II Semana de Estudios Superiores de Televisión' y en la '1ª Reunión de Productores Hispanoamericana de Televisión', celebradas en Santiago de Compostela del 26 de junio al 3 de julio de 1967, y en Santander en el año 1969.
Presidió las deliberaciones de la IX Asamblea General Ordinaria de la Asociación Internacional de Radio y Televisión (AIR), realizada en Buenos Aires del 29 de mayo al 3 de junio de 1967. Presidió la Delegación Argentina a la Asamblea General Extraordinaria de la Asociación Internacional de Radio y Televisión (AIR), realizada en Quito entre los días 12 y 17 de febrero de 1968. Fue nombrado Presidente de la Comisión Permanente de Defensa de la Democracia.
Ejerció el cargo de Intendente de la ciudad de Rosario entre el 18 de mayo de 1971 hasta el 23 de septiembre de 1971 durante la dictadura militar del General Lanusse.
Comunicado de Televisión Litoral S.A.:
El Directorio de Televisión Litoral S.A. comunica con hondo pesar y profunda tristeza que el Sr. Alberto Gollan falleció en la mañana del día de la fecha en su domicilio particular.
Su familia hace saber que la ceremonia fúnebre será de carácter estrictamente privado y agradece todas las muestras de afecto y cariño recibidas en este triste momento.
Además solicitan que no se envíe ningún tipo de ofrendas florales y alientan a utilizar esos recursos haciendo una donación a alguna institución que necesite de la generosidad de la comunidad.

Historias: La inauguración del 3
"Aquélla sí que fue una aventura. No teníamos ni idea de lo que era hacer televisión. Parecía una actividad interesante y nos decidimos a ponerla en práctica. En 1957 se había lanzado una licitación para otorgar la explotación de una frecuencia en esta región del país, pero nadie se había presentado. No estaba muy claro cómo era este negocio. Teníamos alguna noción de lo que estaba haciendo [Jaime] Yankelevich en Buenos Aires, pero no mucho más”, le dijo Gollan a la periodista Susana Reinoso de La Nación.
Había que estudiar con un poco de mayor detenimiento el asunto. En 1964, se volvió a hacer la convocatoria y esa vez sí recogimos el guante", recuerda Gollan sobre cómo se gestó el canal que realizó su primera emisión en Rosario, el 20 de junio de 1965, coincidiendo con los festejos del Día de la Bandera. Las primeras imágenes, en blanco y negro, se generaban en la planta transmisora ubicada en la avenida Godoy al 8000 de esa ciudad, desde un reducido estudio de 25 metros cuadrados de superficie, donde se emitían los primeros noticieros, con la conducción de Norberto Chiabrando, Ricardo Corvá y Julio César Orselli. Al poco tiempo, el espacio físico con que contaban para la producción de programas llevó a la instalación de los estudios en la sede de la hoy Sala Municipal Mateo Booz, entonces Instituto Tráfico, en San Lorenzo al 2200. Posteriormente, en 1973 inauguraron nuevas oficinas administrativas en la calle Dorrego 1042 y estudios de trasmisión en la avenida Godoy 8100.

Sus socios 
En “La trama secreta de la radiodifusión argentina”, Ricardo Horvath recordó como obtuvo LT2 Radio General San Martín “La radio LT2 le fue otorgada a Televisión Litoral S.A. en octubre del´82 por Decreto 1.004. La firma ya poseía el Canal 3 de dicha ciudad y era integrada por Alberto Casiano Gollan, un conocido radiodifusor que además se dedica a la importación de series norteamericanas de tevé y titular de dicho canal; el empresario industrial Ernesto Juan Daumas; Carlos Leopoldo Lagos (director y accionista del diario rosarino La Capital); Jaime Katester (comerciante y ex director del desaparecido vespertino Hoy); Rodolfo P. Dianda (ex director de la aerotransportadora ALA); Manuel Luis Cansino (abogado, asesor del diario La Capital); Carlos E.R. Stein Couzier (miembro de una empresa yerbatera); Juan José Bertagni; Francisco Tonazzi; Susana Menoni de Cardozo, Antonio Rodríguez Goyanes, Alberto Olidio Meneghello; Avelino Méndez; Ernesto Carlos Daumas; Jorge Washington Lagos (Secretario del director del diario La Capital); Sady Raúl O. Trabuchi (de la Sociedad Rural de Rosario) y Roberto Montserrat (del directorio del Banco Montserrat)”, destacó Horvath.
Exultante
Más tarde, cuando se enteró que el Gobierno prorrogó todas las licencias de TV abierta, de radio y TV por cable, mediante el decreto 527/05, Alberto Gollan, “poderoso hombre de la TV rosarina, competidor de Telefónica”, según La Nación “estaba exultante”.

Descendencia
A los 90 años decidió crear Rosario3.com, el sitio web de Televisión Litoral y puso a pilotear la iniciativa a dos de sus nietos, Ignacio Méndez y Marcos Quaranta.

"Soy un defensor de la televisión local"
"Soy un luchador y un defensor de los productos televisivos locales", le dijo a Carolina Baroffio del Diario Uno de Mendoza, en marzo del 2008.
En su crónica Baroffio describió “Invitado por Daniel Vila, presidente de UNO Medios, el empresario mediático compartió un almuerzo tradicional que recreaba las costumbres de la Vendimia, la mayor celebración de los mendocinos.   
Una grata sorpresa se llevaron los demás invitados cuando lo vieron llegar. Como la periodista del canal América, Mónica Gutiérrez, quien consideró a Alberto Gollan "un referente de los medios del interior del país".
Sobre la llamada crisis de la televisión abierta, Gollan remarcó que "son etapas en las que nos vamos amoldando a las nuevas tendencias, hoy la televisión no es el único medio porque también está Internet, y ahí tenemos que estar nosotros, aggiornándonos".
Cuando habla de la televisión es como si hablara de su propia vida. "Son casi 50 años que voy a cumplir en poco tiempo, es mi hogar, es como un matrimonio que se juró amor para siempre", sostuvo Gollan con la emoción contenida en su mirada.
Hombre del "interior del interior", aseguró que su lugar para hacer televisión es lejos de la Capital Federal. "Nací en el Interior y moriré allí, no tuve ni tengo por qué hacer lo que hago en Buenos Aires. Si en Rosario también se puede hacer televisión, como en Mendoza", sostuvo.
Pero, claro está, el empresario es un gran conocedor de las mediciones de rating y de los horarios prime time que regulan el éxito de cualquier canal de TV. Es consciente de las dificultades que surgen para ofrecerle al televidente productos locales.
El factor local. Sin embargo, nunca soportó la idea de tener un canal que sólo repita la programación de señales del aire porteña. "El día que dejemos de tener programación local, como país vamos a pasar a ser nada más que una repetidora de lo que pasa en Buenos Aires. Y yo estoy en contra de eso. Siempre he peleado por la gente del interior, me he peleado con los más fuertes para darle lugar a lo nuestro. Pero si vos gritás, te escuchan", aconsejó a los jóvenes productores televisivos.
"Con tenacidad e ingenio, uno siempre consigue lo que quiere, y hay mucho por hacer para mejorar la televisión que tenemos. Por ejemplo, este espectáculo de la Vendimia tiene que estar en la televisión de Mendoza, y también deberían conocerlo en el resto de los canales del interior", concluyó Gollan en la nota del UNO Mendoza.
40 años con Néstor Kirchner y Cristina Fernández
Cuando Canal Tres cumplió 40 años el entonces presidente Néstor Kirchner concurrió a la celebración en la Bolsa de Comercio de Rosario donde se realizó un almuerzo al que asistieron 450 invitados. "Esta empresa no se vendió a pesar de la tentación económica y las presiones. Defendiendo así, con los hechos, en las buenas y en las malas, las identidades culturales de nuestra región y nuestra patria", sostuvo el presidente de la emisora, Alberto Gollan, en el discurso que inició apenas arribó la comitiva presidencial que llegó a los festejos con un par de horas de retraso, según la crónica que publicó el Diario La Nación.
"Lo vengo a felicitar en nombre del pueblo argentino. Si este hombre pudo durante 40 años difíciles tener esta empresa en pie, ahora los argentinos hemos decidido crecer y el sueño de tener un empresariado fuerte será posible, no tengo dudas", contestó Néstor Kirchner cuando le tocó hacer uso de la palabra.
Entre otras personalidades, estuvieron presentes el presidente de la República, Néstor Kirchner; su esposa, la senadora Cristina Fernández; el vicepresidente Daniel Scioli; los ministros Alberto Fernández, Julio De Vido, Aníbal Fernández; el canciller Rafael Bielsa; el gobernador santafecino, Jorge Obeid; el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz; el presidente del Concejo de esa ciudad, Agustín Rossi, gran cantidad de diputados nacionales y provinciales y el titular de la Bolsa de Comercio rosarina, Federico Boglione.
Gollan, estaba conforme con la cuota de producción propia que lograba el canal. Le dijo a Ricardo Marín de La Nación: “llega a un 30 por ciento aproximadamente de lo que ponemos en pantalla”. “Esa es una proporción justa. Es imposible por los costos producir más en este momento. Nosotros recibimos gran parte de la producción que realiza o que compra a productoras independientes Canal 13 de Buenos Aires. La porción que hacemos acá es la necesaria y suficiente para cubrir la demanda de noticias locales que damos en nuestros noticieros y un poco más de programas de entretenimientos y periodísticos. Más es imposible, el mercado hoy da para esto”, calculó Gollan.

Un pasado turbio
"Gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la Justicia tenían contacto con el Comando", dijo el teniente coronel retirado Juan Daniel Amelong ante el Tribunal Oral Federal 1 (TOF1) de Rosario, en un juico por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, que "es un secreto a voces" la participación de civiles en el terrorismo de Estado. "Es un secreto a voces que gente de la sociedad, eclesiásticos, empresarios y de la justicia tenían contacto con el Comando", dijo Amelong.
Los dichos de Amelong fueron en la línea de la declaración testimonial que un rato antes brindó ante el tribunal el periodista y escritor rosarino Carlos Del Frade, propuesto por la Fiscalía. En su declaración, Del Frade sostuvo que "los militares son los títeres del poder económico".
"La mujer de Agustín Feced (fallecido jefe de la Policía rosarina durante la dictadura) dijo que Alberto Gollan (propietario de Televisión Litoral de Rosario) y el presidente de Acindar se reunían con Feced dos veces a la semana para analizar la marcha" del proceso, indicó Del Frade.
“El 28 de diciembre de 1976 Leopoldo F. Galtieri recibió en el Casino de Oficiales del II Cuerpo de Ejército a la prensa rosarina. Tras las palabras del General se pronunciaron Alberto Gollan de Canal Tres y Carlos O. Lagos de La Capital. “Estamos orgullosos de poder acompañar a usted y a la fuerza que representa en esta tarea en que están empeñados. Nosotros los periodistas apoyaremos siempre esta labor”, expresó Gollan, según publicó Del Frade en su libro “Matar para robar. Luchar para vivir”, Editorial Ciudad Gótica. Abril 2004.

"El Ciudadano Gollan"
En julio de 2007 el periódico "El Eslabón" publicó una nota titulada "El Ciudadano Gollan", en donde da cuenta de una denuncia judicial contra el dueño del Canal 3 de esa ciudad, Alberto Gollan, por supuestas "irregularidades" e "ilegalidades" cometidas en el manejo de Televisión Litoral SA, empresa que controla ese canal, entre otros medios. Según El Eslabón, la denuncia ("presentada por los doctores Pedro Figueroa Casas y Alberto Romano, ingresada el 7 de febrero pasado en el juzgado Civil y Comercial de la 5ª Nominación") cuestiona "las maniobras empresariales cometidas por el magnate de Canal 3, Alberto Gollan, y reseña al estilo de la novela de Orson Welles, su ascenso como gigante de los medios, 'la cadena de irregularidades' con las que el empresario intenta desplazar a sus socios y alzarse con todas las acciones del grupo, y los modos de evadir el reparto de las utilidades de uno de los pulpos multimediáticos más grandes de la región". Agregó el periódico que la acción la iniciaron los socios minoritarios de Gollan "entre los que se encuentran Claudio Katester, Desiree Katester y Ernesto Daumas", ya que se les fue negado el balance contable de la firma e información sobre "operaciones de venta" realizadas, según la demanda.
Su oposición a los cambios que impulsaba la Alianza
Alberto Gollan: "Si De la Rúa firma el decreto, Canal 3 deberá cerrar o convertirse en repetidora"
El titular de Televisión Litoral le mencionó a La Capital en 2001 que confiaba en que el presidente (de la Rúa) "no cometerá esa barbaridad". A la salida de la audiencia pública convocada por el ComFeR, en el Centro Cultural Parque España, se negó a hablar con Aire Libre, Radio Comunitaria, “Avelino (Méndez, vicepresidente de TVL) lo dijo todo, no tengo más que agregar, gracias”, dijo cuando abandonaba el lugar.
En la nota de La Capital Alberto Gollan, “habló sin pelos en la lengua sobre las consecuencias de la futura ley de radiodifusión”, editó el diario y siguió “Tanto es así que adelantó que, de sancionarse el proyecto, a Canal 3 le quedan dos caminos: "O ser una repetidora o cerrar". Además, dijo que "la ley actual es obsoleta", pero que la que está motorizando el ComFeR (Comité Federal de Radiodifusión), con su interventor Gustavo López a la cabeza, "es un avasallamiento" para los canales del interior. Sin embargo, vio una pequeña luz de esperanza en esta problemática: "No creo que el presidente (Fernando) De la Rúa firme el decreto. Confío en su equilibrio, y que no va a cometer esa barbaridad".
La ley de radiodifusión Nº22.285 surgió en la dictadura y es la que sigue vigente por estos días. Con el fin de reemplazarla, el gobierno nacional -a través del Comfer- ya tiene en trámite parlamentario una iniciativa que mueve a polémica. Es que mientras para el gobierno la propuesta intenta una federalización de los medios, de acuerdo a la óptica de la mayoría de los empresarios de comunicación del interior sólo se trata de una concentración del tratamiento de la información. Y de ser así, los nuevos canales se convertirían en meras repetidoras de Capital Federal.
Gollan, que lleva 37 años al frente de Canal 3 y del grupo de Televisión Litoral, es uno de los que se opone a la iniciativa oficial. En una entrevista con La Capital, dialogó sin tapujos sobre este tema en compañía del vicepresidente de la empresa, Avelino Méndez.

¿Qué implica la nueva ley de radiodifusión para los canales del interior?
Primero un avasallamiento de lo que son las expresiones del interior de la Argentina. O sea, el país no puede seguir así, que lo único importante sea la Capital Federal mientras las provincias están marginadas.

¿La situación es tan grave que hasta podemos hablar de reducción de personal?
Sí, y el personal de Canal 3 lo sabe. En Rosario hay dos alternativas, el mercado no da para más canales. La prueba la tiene en Córdoba, donde hay tres canales, de los cuales uno está fundido y el otro semifundido. Nosotros acá cuidamos el centavo. Yo superviso las compras personalmente, ya que no es el momento de invertir dinero si no se justifica.

¿Qué personal tiene actualmente Televisión Litoral?
Acá tenemos 150 empleados, pero hay 50 más que son independientes, y también se le agrega el personal de limpieza y de vigilancia que no depende de nosotros, pero indirectamente sí. En realidad, contando las familias de cada uno, de esta empresa comen 500 personas.

Pero, ¿ante qué escenario se encontraría Canal 3 si De la Rúa firma el decreto que habilita la instalación de más canales en el interior del país?
Acá hay dos alternativas, la primera es convertirnos en una repetidora, que estaría a cargo únicamente del personal técnico, con una manija que se sube a la mañana y se baja a la noche. O sea, dejar únicamente el personal indispensable para que salga una señal al aire y que venga por satélite. Y la otra es directamente cerrar el canal.

¿O sea que usted no descarta la posibilidad de cerrar Canal 3?
No, y es gravísimo. Le digo más, si lo primero no funciona (en referencia a ser una repetidora), después de tantos años de trabajo yo no puedo llegar a fin de mes y decirle al personal que no puedo pagar, ni llegar a un litigio porque la empresa no tiene dinero. No puedo tener gente en la calle porque no cobra. Acá hay una relación afectiva, hay gente que hace más de treinta años que está acá adentro. Tengo una relación familiar con toda la gente de la empresa.

¿Quién está atrás de este proyecto de ley que impulsa el gobierno?
Acá hay una multinacional, y no sé qué otros intereses que quieren tener una cadena donde Rosario, por ejemplo, sea un polo de venta y toda la plata se vaya a Buenos Aires.
El oficialismo argumenta que con esta nueva ley de radiodifusión habrá más posibilidades para las producciones locales independientes, y que esto generaría más fuentes de trabajo.
Es mentira, es todo mentira. Al contrario, va a disminuir el trabajo. Es más, cuando dicen que no van a poner repetidoras es un cuento. Porque al poner un canal acá, pondrán un testaferro, y será una repetidora.

¿Qué pasaría con la programación local de Canal 3?
Le puedo dar el ejemplo con "De 12 a 14". Allí trabajan 80 personas. Es un programa que lleva 18 años ininterrumpidos, y en Rosario se ve más que el programa de Tinelli (Videomatch). Y si se aprueba la ley, forzosamente "De 12 a 14" tiene que terminar.
¿Y los programas especiales del 3, como la entrega de los premios Magazine, que tiene tanta respuesta del público?
Desaparece, porque no habrá dinero ni pantalla para hacerlo.

¿Qué opina del artículo del proyecto gubernamental que propone más programación local?
Nosotros tenemos el 30 por ciento de programación local. Somos el canal que más produce en el interior. Y estamos dentro de las exigencias que pide la nueva ley. Le digo más, los canales porteños no producen. Ellos compran lo que hacen las grandes productoras y también les compran los derechos para todo el país. O sea lo amortiza todo el interior.

¿Hay un ejemplo de esta situación?
Hay muchísimos, pero uno es el caso de "El sodero de mi vida". Nosotros no podemos comprar ese programa. Se lo compra Artear (el 13) a Adrián Suar con derechos para todo el interior, y a su vez Suar lo vende en toda Latinoamérica y donde puede.

¿Cómo se financian los canales?
Con la publicidad, y si no hay publicidad no tenemos ingresos. Es lo único que hay.

¿Y entonces cuál es la salida?
Que le exijan mayor eficiencia a los medios. Que tengan las producciones que nosotros tenemos. Televisión Litoral tiene cuatro repetidoras, en El Trébol, Venado Tuerto, Rufino y Pergamino. Podemos poner cinco más, pero no lo hacemos porque las repetidoras dan pérdidas. Y la repetidora es una carga. Fíjese que ningún canal de Buenos Aires las tiene y nosotros sí.

Ahora, convengamos que la ley de radiodifusión como está tampoco puede quedar.
No, la ley actual es obsoleta. Pero en Estados Unidos para hacer la ley de radiodifusión estuvieron 15 años discutiendo. Allá se puede poner un canal en una plaza siempre y cuando sea redituables de lo contrario, no lo ponen.

¿Cree que el presidente Fernando De la Rúa va a estampar finalmente la firma en el decreto?
No sé si lo va a firmar. En realidad no creo que lo firme.

¿Por qué lo dice tan seguro?
Tuve la oportunidad de hablarlo con él en persona. Y yo confío en el equilibrio del presidente de la República. No creo que cometa esta barbaridad.

“Nuestro trabajo es comunicar; no hacer política”
Testigo y actor privilegiado de una Rosario a la que ha visto cambiar de escala varias veces en sus 95 impecables años (el famoso “¿dónde hay que firmar para llegar así...?”), Alberto Gollan sigue creyendo en los sueños, que son el motor de todo. Fundador de Canal 3, sigue comandando como hace casi medio siglo la empresa que ha crecido y es una marca registrada de Rosario.
Por: Néstor Fenoglio, nfenoglio@miradorprovincial.com
Decir que Don Alberto Gollan tiene 95 años ya alcanzaría para escucharlo hablar sin preguntar nada. Pero además este señor, de una memoria y fortaleza física increíbles, no fue mero espectador durante casi un siglo. Fue y es actor principal de buena parte de los cambios en Rosario. Ligado desde siempre con los medios de comunicación, fundó hace casi medio siglo el Canal 3 para apuntalar el nacimiento y crecimiento de la televisión en la provincia y en el país.
Gollan comanda Televisión Litoral que incluye Radio 2, Canal 3, FM Vida, Rosario3.com). Nos recibe en su despacho (con un ventanal imponente que da un parque aún más imponente, que incluye una cancha de golf), en avenida presidente Perón al 8.000, una zona que antes era “todo campo” y que ahora forma parte del crecimiento del Gran Rosario.
Don Alberto muestra una vieja hoja de almanaque: 24 de febrero de 1918. El día de su nacimiento. Así que la charla discurre aquí y allá, anárquica, casi sin preguntas: no hacen falta. Conversador nato y afable; también él pregunta de vez en cuándo. Preguntas para el interlocutor y preguntas retóricas que le sirven para continuar su relato.
En la conversación, sin intervenir casi, está su sobrino, que luego nos lleva a recorrer las instalaciones donde funcionan un canal de televisión y las radios. Y nos dice, riéndose que los análisis médicos de su tío Alberto “le dan mejor que los míos...y ¡me lleva treinta años!
A ver, hagamos un ejercicio de memoria... ¿De qué cosas se acuerda de su niñez?
Y... me acuerdo vagamente del año 1921 o 1922. Ese año nació el padre de éste (señala a su sobrino, directivo de la empresa), que nació en la misma casa que nací yo, en San Martín, entre San Lorenzo y Urquiza. Lo que más me acuerdo es después, cuando nos fuimos a vivir a una casa de calle Sarmiento entre San Lorenzo y Santa Fe. Siempre recuerdo, porque lo viví, que no había taxis. No había autos. O había muy pocos. Mi abuelo tenía un Ford T, mi padre un Chevrolet. Pero para ir de un lugar a otro la gente iba con el coche de caballo. Toc, tac, toc, tac (imita con las palmas sobre el escritorio el sonido de los cascos de los caballos) sobre el empedrado. Había tranvía. Yo me acuerdo que cuando aparecieron los primeros taxis, los mateos le pusieron taxi también a sus coches a caballo. Y aparecieron ahí los ómnibus, a los que se entraba por atrás. Yo me acuerdo patente de todo eso.
Me acuerdo de los empedrados, que hoy se mantiene, porque en muchos casos se le puso una capita de asfalto arriba y nada más. Pero todo eso venía como material de lastre de los barcos.
Yo me acuerdo también cuando empezaron a hacer el Palacio Fuentes (en Santa Fe y Sarmiento). Y después el Correo, con esas grandes vigas de hierro.
Todo esto (muestra a su alrededor) era campo-campo, chacra, quinta. De Rosario a Fisherton eran todas quintas, plantaciones de duraznos, manzanas. El puerto recibía barcos mucho más chicos que los actuales. Y se cargaba en bolsas, no a granel como ahora. Estaban los estibadores. Un barco estaba una semana cargando. Y los estibadores eran muy importantes. Había especialistas en cargar y en ubicar bien las bolsas para que el barco no se diera vuelta...

¿Y dónde estudió? ¿Qué cosas hacía de joven en los ratos libres?
Estudié primero en la escuela Sarmiento y después fui al La Salle y me recibí de bachiller en Santa Fe en la Inmaculada. El padre de Barletta, por ejemplo, era compañero mío. Rodolfito Freyre era también compañero mío. Rosario tenía 250 mil habitantes. Hoy tiene un millón y medio. Hice muchas cosas, muchos deportes. En el colegio era arquero, y después fui remero: Fui jugador de rugby, jugué en la primera de Atlético de Rosario, jugué a la paleta y luego al golf.

¿Y cuándo se interesó por la televisión?
Hacia fines del cincuenta y principios del sesenta. En la época en que traemos la televisión y ponemos esto, nadie creía que pudiera andar. Me acuerdo que cuando le comenté la idea a un posible inversionista, me dijo que yo estaba loco. Y después ese señor, que era uno de los empresarios más ricos en ese entonces, se fundió. Y nosotros acá estamos. La televisión ya era un éxito en Estados Unidos. Pero acá no la veían. Yo arranco con todo esto en el cincuenta y algo.
Pero hasta ahí había hecho muchas cosas antes. Yo he trabajado en empresas grandes. Trabajé en el Swift. Trabajé en la fábrica de alpargatas, llegué a ser el jefe de cobranzas de toda la fábrica. Yo ya tenía experiencia en negocios. Y cuando vi la cuestión de la tele me gustó. Lo que vi era una cosa del futuro. Se veía venir. Y pasa todo el tiempo. Las cosas empiezan así: alguien ve algo donde la mayoría todavía no. Las cosas cambian todo el tiempo. ¡Y lo que va a cambiar todavía!
Una vez en España iba en auto con unos amigos. Y uno me dice, “¿querés hablar por teléfono?”. Y me sacaron un celular. Yo no los había visto nunca. Era grande así (abre sus manos), un ladrillo, pero ahí estaba. A alguien se le había ocurrido y mire ahora lo que son los celulares. Yo lo sé encender y apagar. Pero lo agarra un pibe y hace de todo...

¿Cómo fue ese comienzo, entonces, en el caso de Canal 3?
Cuando nos dieron la licencia, yo era amigo de Goar Mestre, de Canal 13 y ellos me enseñaron todo. No sabíamos un pito de esto. Nos enseñaron lo que era una programación, una cobertura, todo. Y aprendimos.
En el 65 largamos. Pero ya trabajábamos desde mucho antes con la idea. La licencia fue un año antes, pero desde comienzos de la década del sesenta estábamos ya metidos en esto. Era tal el entusiasmo que tenía, que yo fui a la inauguración de Canal 13 en Buenos Aires. Usted no había nacido y usted tampoco (nos señala a mí y a José Caputto, gerente comercial de Mirador Provincial, que me acompaña). El año antes, el 64, apareció el Canal 5, se apuraron. De arranque entonces ya éramos dos canales. Nosotros esperábamos unos equipos de la Philips que venían de Europa.
Claro, todo era nuevo. Acá en Rosario no había ni un televisor. Había que esperar que la gente comenzara a comprarlos. Pero enseguida sucedió eso.
Lo que pusimos acá, en este lugar, fue el área de transmisión. Pero aparte habíamos puesto acá al principio la parte administrativa y después nos dimos cuenta de las dificultades para llegar. Todo era campo, para llegar acá había que saltar charcos, cruzar alambrados, grandes descampados...

Eligió un área -las comunicaciones- donde los cambios han sido constantes y revolucionarios. El negocio cambia día a día, aparecen nuevos actores y nuevas tecnologías todo el tiempo...
Así es. Todo cambia, todo el tiempo. Siempre estamos buscando que hay de nuevo. Es lo que hay que hacer. Ha habido épocas en que el mundo se estancó, en que pasaron largos años sin grandes novedades. Pero este siglo ha sido tremendo. Piense: yo escuché por primera vez una onda sonora a través de una piedrita galena, que se pinchaba y se escuchaba (hace una onomatopeya) “mi mi mi” y eso lo escuché yo y todavía vivo. ¡Todas las cosas que pasaron en el aire desde entonces! Nosotros transmitimos en el año 69 por coaxil y nos mandaron el alunizaje. Acá lo transmitimos. Y lo tomó Córdoba. ¿Por qué? Porque no había estaciones en el medio. Hoy día hay miles, es imposible. Está lleno de interferencias. Hoy hay incontables radios FM.

¿Cómo se llevó con la política?
Nunca me metí en política. Nunca tomamos partido. Y yo creo que debe ser así. Usted no puede ser arte y parte. Mire la campaña política actual: parte de la campaña la paga la provincia y por el otro lado, parte la paga la nación. Vienen, preguntan, el espacio vale tanto. Pagan y nada más. No nos metemos ni editorializamos. Y por eso nos hemos podido mantener. Creo que somos el único medio que sigue con la misma gente con la que empezó. Nuestro trabajo es comunicar, no hacer política. Si no, cortamos con esto y hacemos política. Pero no se puede las dos cosas.

...Sí, pero el poder tiende a querer controlar a los medios, incluso a comprarlos...
... no le digo que no. A nosotros nos quisieron comprar varias veces. Pero no quisimos. Nunca pensé en vender. Y yo mentiría si dijera que nos ha presionado algún gobierno. Ninguno vino acá a decirnos usted tiene que hacer esto o lo otro. Los conozco a todos. Pero no nos hemos metido, no es nuestro trabajo. Lo nuestro es entretener, informar; no opinar. Que opinen los demás. Con el tema del atentado contra Bonfatti, y con cualquier otro, que digan las cosas otros; nosotros, no.

Siente que le quedaron cosas por hacer... 95 años, ya es un número... (risas)
Siempre queda algo por hacer. Siempre. Hay que soñar, siempre. Si no, uno se aburre. Todo está en los sueños. Y yo me siento feliz. Sería un injusto si dijera que no estoy contento. Yo agradezco a la vida enormemente todo lo que me ha dado. Me ha dado mucho más de lo que esperaba. No digo que uno no pasa momentos feos. Pero ustedes van a ver que después nos acordamos de los buenos momentos. Y usted mismo se acuerda de cosas lindas y no feas. Seguro. Las lastimaduras se arreglan.

El Padre Ignacio
Mientras esperábamos, en la antesala, sale del despacho de Don Gollan el mismísimo Padre Ignacio. Afable, cálido como siempre, se acercó y nos saludó. Luego, nuestro entrevistado se refirió al carismático sacerdote. “Es un muy buen amigo nuestro. Es muy buena persona. El viene todos los jueves porque graba aquí. Y tomamos un café juntos y charlamos. Conversamos de muchas cosas. Es un tipo muy bien. Muy prudente, agradable. Da gusto.
Le quieren hacer notas de todas partes. Y yo bromeo con él. Le dije que me tenía dar en el testamento la exclusividad absoluta para hacer sus estampitas. Me hago millonario vendiéndolas. (se ríe).

Rosario y Santa Fe
“La ciudad de Rosario es muy linda, está muy bien. Y me siento muy rosarino. Y eso que tengo raíces santafesinas también, eh: Gollan y Larrechea son de Santa Fe. Piense que cuando todos ellos estaban en Santa Fe, siglos atrás, Rosario no existía. Mi abuela nació en Rosario. Y mi mamá también. El resto era de Entre Ríos o Santa Fe, pero de familias santafesinas. Cuando mi mamá nació acá, en rosario, había 60.000 personas, nada más. Mire ahora.
La primera vez que fui a Santa Fe, fue en auto, pero en camino de tierra. Era una huella por donde ahora va la ruta 11. ¿Sabe quién hizo esa ruta? Los demócratas progresistas. Molinas”.
El poder de Don Alberto 
En los ´80  Guillermo Strazza (hijo), titular de Cablehogar, montó una antena para en un edificio céntrico para que el viejo Canal 7 se pudiera volver a ver en la ciudad. Cuentan que por impulso de Gollan la Comisión Nacional de Comunicaciones procedió clausurar las emisiones "clandestinas" y a incautar el transmisor.

Durante la intendencia de Hermes Binner, el director de Comunicación Social de la municipalidad, Rubén Galassi lanzó desde una entrevista en el diario El Ciudadano la intención del municipio de tener una radio pública, pero esta no prosperó por la fuerte negativa del titular de Televisión Litoral, Alberto Gollán, que se lo hizo saber al propio Binner.

¿Por qué lacapital.com levantó una nota sobre el rating de la TV rosarina?
Se publicó en Señales: El jueves a mediodía LaCapital.com.ar publicó una nota llamada "Los números de la TV rosarina tras la partida de Orselli de "De 12 a 14"". La crónica desmenuza los datos de la planilla de rating de la televisión local donde Canal 3 (Televisión Litoral) pierde, y por varios puntos, frente a Canal 5 (Grupo Telefe).
Horas después "Los números..." era desaparecía de la web y en su reemplazo editan "El acuerdo nacional entre Alfonsín y Binner "definitivamente está olvidado".
En el primer piso de Sarmiento 763, sede del decano de la prensa argentina, se escuchó decir que "Don Alberto" llamó a responsable de sección para pedirle que levante esa nota, cosa que ocurrió.
Don "Google" permite que quede una versión en su memoria y también ver que otros medios la habían levantado.
"El acuerdo nacional..." solo tiene dos comentarios, el resto se dedican al tema de las partidas en Canal 3 (Julio Cesar Orselli y Luis Novaresio), la pantalla del 5 y otras opiniones sobre la TV local.
Los números de la TV rosarina tras la partida de Orselli de "De 12 a 14"
El noticiero de Canal 5 se queda con la batalla del mediodía, también a la noche "Telefé Noticias" le gana al "Telenoche" de Alberto Lotuff casi por seis puntos de rating. En tanto "Bien temprano" se impone al ciclo conducido por Sergio Roullier
Los mediodías de la televisión rosarina experimentaron grandes cambios. En "De 12 a 14", el "clásico de los mediodías" de Canal 3, se fue el "clásico de clásicos", Julio Orselli. En la vereda de enfrente, Canal 5, finalmente, cambió el horario de su programa insignia, el noticiero del mediodía, pasó de las 13 a las 12. La incógnita, la pregunta del millón era cómo iban a afectar estas modificaciones a las mediciones de la audiencia.
Al final se supo qué pasó. Ayer se conocieron los números del rating que corresponden a la segunda semana de mayo, según las mediciones de Ibope. Y el clásico tiene un ganador: "Telefe noticias", el informativo que conducen Ariel Bulsicco y Sonia Marchessi, por la pantalla del canal de avenida Belgrano. Con un promedio de unos 18 puntos de rating diarios, se ubicó segundo en el ranking, precedido por el que fue, hasta el desembarco de Marcelo Tinelli, el programa más visto de la televisión nacional, "Los Únicos", la ficción de Pol-ka.
"De 12 a 14" sufrió fuertemente la ausencia de Julio Orselli, quien hasta esta temporada había sido su conductor y la cara del programa. El magazine de noticias, en los últimos años y por motivos diferentes, había perdido a varios miembros de su equipo original, entre ellos Carlos Bermejo y Luis Novaresio. Pero el golpe que significó la partida de su hombre fuerte impactó en las mediciones de audiencia: el envío rozó los diez puntos de rating, poco más que la mitad de lo que midió su rival.
En la competencia nocturna, en la que Canal 3 apostó fuerte, ampliando a dos horas a "Telenoche", tampoco le alcanzó para ganar. El noticiero del 5, que conducen Cristián Lavallén y Gaby Peralta, con un promedio de 15,5 puntos de rating, resultó ganador. Entretanto, al canal de Alberto Gollan, que para ganar la noche armó un "dream team" con Alberto Lotuff a la cabeza, no le alcanzó. Pese al gran esfuerzo de producción, orilló apenas los 9 puntos.
La mañana también fue para el 5. "Bien temprano", el programa que Susana Rueda conduce de 7 a 9, por la pantalla de Telefe volvió a imponerse a "De 7 a 8", el envío del 3 que tiene a Sergio Roullier como mascarón de proa. Con una diferencia importante: cosechó un promedio de 6 puntos de rating, tres veces más que su rival, que promedió los 2 puntos.
La revelación de la temporada, en la que la nueva Ley de Medios le dio un nuevo impulso a la programación local, fue "Los días contados", el programa que conduce Pablo Feldman pegadito al noticiero del mediodía del 5. En su desembarco en la pantalla promedió los 15 puntos de rating. Un debut más que auspicioso.
En cambió, en la competencia el regreso de "El club del 3", que conducen Tito y Pelusa, no llegó al punto de rating, ubicándose como el programa rosarino menos visto por los rosarinos. Acaso porque el público se cansó de las payasadas.
Alberto Gollan junto al rector de la Universidad Nacional de Rosario, Darío Maiorana y el exvicerrector, Eduardo Seminara (hoy diputado Nacional del FpV)
Un caluroso fin de febrero de 2009 "le preparó un almuerzo" con empresarios a Cristina Fernández
En Punto Biz, Mariano Galíndez, escribió “La presidente Cristina Fernández se hizo un lugar ayer en su visita a Rosario para almorzar con un selecto grupo de empresarios de la ciudad.
El lugar del encuentro fue el living principal de la casa del dueño de canal 3, Alberto Gollan, y duró dos horas.
Cristina llegó al encuentro acompañada por el ministro de Planificación, Julio de Vido, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el diputado nacional, Agustín Rossi. También se sentaron en la mesa el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, y el intendente de Rosario, Miguel Lifschitz.
Como anfitrión, Gollan fue el que armó la lista de empresarios invitados y, según contaron desde su oficina, el gobierno nacional no sugirió nombres ni puso reparos cuando conoció quiénes serían los comensales por el lado de los hombres de negocios.
Gollan invitó a René Francovigh (Francovigh), Manuel Rodríguez (La Virginia), Osvaldo Paladini (Paladini) y Federico Boglione (Los Lazos). También estuvieron Avelino Méndez (Canal 3) y Martín Méndez (Neoris).
Según contaron desde Canal 3, el único ausente con aviso fue el presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario, Jorge Weskamp, que el viernes pasado (cuando se frustró por la tormenta la visita de la jefa de Estado) también había avisado que la Bolsa no iba a concurrir.
Los helicópteros de la Nación y la Provincia estacionados en el parque de la casa de Gollan y un numeroso grupo de asesores del gobierno completaron la postal del almuerzo.
Como entrada se sirvió salmón, luego se comió lomo y el postre fue un plao con frutas y helado. Se sirvió vino y gaseosas, pero lo que más se tomó fue agua mineral.
A la hora de las presentaciones en la mesa, Cristina demostró saber bien quienes eran los empresarios con los que hablaba y estaba al tanto de los negocios principales de cada uno.
Cristina casi monopolizó la charla y todas las fuentes consultadas por punto biz coincidieron en que se trató de una reunión cordial, con diálogo fluido y de trato ameno y respetuoso. Si bien se tocaron algunos temas ásperos, como el conflicto con el campo, no hubo cruces de ningún tipo.
La dinámica del almuerzo fue la siguiente: los empresarios tiraban un tema sobre la mesa (ninguno fue duro al hacer los planteos y tampoco fue de punta contra el gobierno) y la presidenta (o eventualmente alguno de sus ministros) respondía. Binner y Lifschitz metían bocadillos. Cristina también puso sobre la mesa sus preocupaciones: desempleo y situación social. Es más, le pidió a cada uno de los empresarios que cuente como está la situación laboral de su empresa.
En rigor, fue Binner el que hizo poner colorados a los empresarios ya que luego de regalarle a la jefa de Estado una canasta con productos regionales le acercó una caja de productos de Ilolay. “Te los manda desde Rafaela Alfredo Curiotti”, les dijo frente a los empresarios de la ciudad que habían caído al almuerzo con las manos vacías.
“Estos son de tu competencia y vos no trajiste nada. ¿Los como?”, le sonrió Cristina a Federico Boglione. Todos miraron a Paladini, quien prometió enviar una caja de fiambres Premium.
Si bien se habló de generalidades y no se especificó tema o aspecto puntual de algún problema, el conflicto campo-gobierno se puso sobre la mesa.
Los empresarios le pidieron a Cristina que se solucione el conflicto con el campo porque eso mejoraría las expectativas de la gente. Semejante señal de confianza, dijeron, alentaría el consumo y la inversión porque el escenario de conflicto lleva a todos a quedarse en stand by.
En ese momento, Binner metió un bocadillo y dijo que esa conducta conservadora de consumidores y empresarios se siente especialmente en Santa Fe por las idiosincracia de la gente, sobre todo en el interior.
Los empresarios también instaron a resolver el conflicto agropecuario poniendo especial énfasis en que, más allá de las medidas que se tomen, el objetivo sea que se generen las condiciones productivas para que se vuelvan a reactivar las economías regionales y los pueblos. Y alertaron sobre la llegada de más pobres a las grandes ciudades si eso no ocurre. Fue ahí cuando Lifschtiz mostró su preocupación por el aumento de las migraciones internas y el impacto que causa en la atención social que debe afrontar el municipio.
Como respuesta, Cristina dio a entender que el campo tiene que ver cómo cambia de interlocutores con el gobierno o de trato con el gobierno y aseguró que en las charlas privadas con la Mesa de Enlace se habla de una manera más constructiva, tranquila y de buena gana, pero que cuando salen a los medios los ruralistas le tiran con todo y esa agresividad, asegura, le molesta. Dejo bien en claro que mientras los dirigentes sean tan duros por la tele y hagan política desde los medios pegándole al gobierno se va a dificultar la posibilidad de un entendimiento.
En materia agropecuaria, Paladini también expuso problemas que se están generando en su sector a la hora de recibir los subsidios acordados con el gobierno.
A De Vido no hubo quien le pregunte sobre el proyecto Circunvalar, el avance de la hidrovía o las necesidades viales de accesos a los puertos, pero Francovigh lo consultó sobre el panorama energético.
El ministro contó que se está invirtiendo u$s 1 M al mes para poner en funcionamiento Atucha II, que estará operando para octubre de 2010 aportando la energía necesaria.
Francovigh y Gollan también aprovecharon para resaltarle a la presidente que no es lo mismo ser un empresario en el interior que en Buenos Aires. En ciudades más chicas, dan la cara todos los días, están mano a mano con sus empleados y la ciudad permanentemente y “tienen todos los huevos puestos en la misma canasta” haciendo énfasis en que sus intereses y negocios no están afuera.

Un oxímoron seductor y difícil de explicar
Trabajar en la diaria con Gollán era descubrir que un oxímoron no es sólo una creación literaria. Creativo, informado, siempre presente, culto y atento al progreso a veces, obsesivo hasta la terquedad y obcecado en otras
Por: Luis Novaresio
Trabajar en la diaria con Gollán era descubrir que un oxímoron no es sólo una creación literaria. Creativo, informado, siempre presente, culto y atento al progreso a veces, obsesivo hasta la terquedad y obcecado en otras. Atento a escuchar siempre pero intransigente en ocasiones, aunque se le dieran razones distintas. Cálido en su decir sin dejar de sentirse con derecho a recibir el trato de “usted” y el “don” delante de su nombre de pila.
A las 6 de la mañana llamaba para preguntarle al conductor de su radio si había leído un suelto de un diario perdido. A las 10, planteaba una reunión con sus editores para discutir desde los temas hasta los títulos de su mimado “de 12 a 14”. Paseaba por los estudios de televisión acompañando a sus invitados célebres guiándolos por sus amadas instalaciones de avenida Perón. A la noche (a cualquier hora, la verdad) cabía el llamado de teléfono para no olvidar algo de la agenda del día siguiente. Todos los días. Todos. Los lunes, siempre, había reunión a las 4 de la tarde con sus gerentes y algunos periodistas: con el irrepetible Nacho Suriani (¡años de gloria de Radio Dos!) se peleaban por la mirada de una opinión de coyuntura o por el recuerdo de un país que no terminaba de parir. Gollán fue el reflejo de “el negocio atendido por sus dueños”. En primera persona, siempre. Para bien y para mal. Hacer medios por el deseo de hacer medios. Sin intenciones secundarias. Vocación, de las que hoy no abundan.
Sabía que todos los presidentes, los gobernadores, intendentes, empresarios y personajes de la cosa pública lo habían escuchado. Sabía escuchar pero, sobre todo, se ganó el hacerse escuchar. No renegaba de lo hecho, ni siquiera de su paso fugaz por la función pública o de sus opiniones en tiempos controversiales. “Los errores, si los hubo, no se lloran. Se enmiendan”, solía decir. Se sentía en paz con eso.
Lo conocí cuando él tenía casi 70 años. Había sembrado en un campo suyo unos árboles que servirían para producir madera después de 6 lustros. Una inveterada metáfora de hacer planes hasta su último instante de fuerza. Como desafiando al tiempo. Y parecía que iba a poder. Es seguro que no lo consiguió con la inmortalidad.
No lo es menos que sobrevivirá como el recuerdo de un hombre intenso que amaba lo que hacía y que lo emprendía con una pasión que, me dijo cuando nos vimos por última vez, lo desvelaba: la utopía por un devenir mejor. Quizá otro oxímoron. Tan seductor y difícil de explicar como fue trabajar con él.

Lamentos, vía Twitter





















Fuentes: Rosario3, La Capital, Mirador Provincial, La Nación, Archivo Señales, Punto Biz

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