sábado, 4 de octubre de 2014

Mendoza: Un fallo respalda a los periodistas mendocinos

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza respaldó el piso mínimo del sueldo de los trabajadores de prensa local que establece el artículo 59 del Convenio Colectivo de Trabajo de 1975
Por: María Eva Guevara
En una movilización sin precedentes en la historia y a través de constantes reclamos y protestas de todo tipo, los trabajadores de prensa agremiados les dijeron a las patronales de las grandes empresas periodísticas que en Mendoza tenían que cumplir con la ley, es decir, pagar el salario según el Convenio Colectivo de Trabajo 17/75. La respuesta tardó mucho en llegar, y fue hace un año atrás, en el contexto de una reunión paritaria; allí, lo que los abogados representantes de los medios de comunicación dijeron es que no tenían presupuesto para cumplir el Convenio, y si bien no hablaron de emergencia económica, tampoco ofrecieron alternativas.
Así las cosas, el escenario de la puja dio un vuelco inusitado en el aparatoso fango de las usinas corporativas de difusión y demostración de lo que es el poder. Costó entre 24 y 48 horas descubrir el mecanismo de la trampa, o sea qué había detrás de un pedido de juicio político contra el juez de la Suprema Corte de Justicia Carlos Böhm. Eso ocurrió el 30 de enero, de la mano de dos legisladores provinciales, Gustavo Valls y Patricia Gutiérrez, ocupando espacios centrales en radio, televisión y por supuesto, fueron “la tapa” de la prensa escrita.
Dos días después, mientras la cobertura mediática no hacía más que instalar el tema de una supuesta insania del juez Böhm, los abogados del Grupo Uno fueron hasta el Poder Judicial a solicitar la recusación de ese juez en un juicio emblemático para los trabajadores de prensa de Mendoza, como es el caso Assumma, en el que la sala laboral de la Corte integrada por los ministros Hernán Salvini, Carlos Böhm y Pedro Llorente tenía que ratificar por segunda vez la vigencia de la escala salarial de prensa, el art. 58 del CCT 17/75.
Apartar al juez Böhm de una causa sensible para las patronales. Recordemos que el último juicio político que se hizo en Mendoza fue para la destitución del gobernador Alberto Martínez Baca, lo cual fue fogoneado por una coalición de sectores conservadores. Por el otro, se daba un golpe “suave”, esa nueva modalidad de desestabilización sobre la instancia judicial, más precisamente, sobre la más alta esfera de ese poder del Estado que es la Suprema Corte de Justicia de Mendoza.
Hay un cúmulo de hechos que respaldan la embestida de los empresarios de los principales medios de comunicación de Mendoza contra el art. 58, o sea, la escala salarial de prensa, del CCT 17/75. Fue llamativo que aquel 30 de enero se afirmara que Böhm tenía 78 años de edad, cuando en verdad tenía 74, y que el mismo error se replicase en todos los artículos periodísticos. Y luego, en el recinto legislativo, en todas las horas que duró el debate, ya no hubo cobertura alguna; caído el juicio político, ni la situación de los expedientes laborales ni la encrucijada de hacia dónde se inclinaría la Sala II de la Suprema Corte de Justicia fueron objeto de noticia por disposición de los empresarios de medios.
La Suprema Corte de Justicia recogió el guante y tomó dos decisiones cruciales, una fue convocar a una audiencia pública y la otra fue disponer la resolución de la controversia por el tribunal en pleno, y no por la Sala II. Fue a partir de allí que la transparencia del funcionamiento de la Justicia fue el eje que permitió ordenar una verdadera disyuntiva para la democracia: o se cedía a la presión de los grupos de poder, tal como sucedió con los amparos que prosperaron en Mendoza contra la presencia de la señal de la TV pública y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, o bien se procedía con alguna coherencia en relación a los criterios sostenidos en la jurisprudencia, que siendo nutridos y a favor del trabajador de prensa, si se iban a modificar, con más razón se iba a prestar atención al aporte de pruebas y a la exposición de argumentos de valor decisivos como son los basados en la Constitución y en los Pactos y Tratados Internacionales de Derechos Humanos.
La audiencia pública se realizó el 9 de abril, si bien no hubo confrontación o debate, allí las partes tuvieron posibilidad de exponer cada una a su turno, sus argumentos. Se tomó el caso de una trabajadora despedida por el diario Los Andes como causa de referencia y fueron habilitados los cuestionamientos que vienen esgrimiendo las patronales en casi todos los expedientes, sólo que en forma de pregunta abierta: ¿es que el artículo 58 del CCT se encuentra alcanzado o derogado por las leyes nacionales de Convertibilidad y de Emergencia Económica que prohibieron toda cláusula de actualización monetaria?
Como activo para la cultura jurídica general tanto de periodistas como de trabajadores y estudiantes universitarios, la audiencia pública fue muy celebrada. Meses más tarde, a la hora de votar, el Dr. Alejandro Pérez Hualde dijo que contó con calificada concurrencia. El primer orador fue el abogado Carlos Varela por la Asociación de Derechos Humanos Xumek, quien contextualizó el debate y planteó una perspectiva de análisis no desde el punto de vista del derecho de propiedad sino de la sociedad civil, dada la importancia que tienen los medios de comunicación. Varela señaló que esta no era una mera discusión entre privados sino que tiene el plus del interés social en la transparencia de las decisiones, celebró que el Tribunal haya abierto sus puertas para escuchar distintos argumentos y de esa manera arribar a la mejor decisión posible y se refirió a la suspensión del artículo 58 por efecto de la dictadura militar que suspendió todos los convenios colectivos, recordando que fue con Raúl Alfonsín, en 1984, que dichos instrumentos se revalidaron aunque “lamentablemente la historia que afectó la institucionalidad que fueron las crisis económicas desde 1991 en adelante harán que se instaure la ley 23.928 que establecía un régimen de convertibilidad del austral, luego otra vez la crisis que llevó a otra ley, la de Emergencia Económica, más las modificaciones del régimen de la ley nacional de empleo en el año 2000, harán que aparezcan las dudas sobre la vigencia de este convenio colectivo”, precisó, aunque a su juicio la escala salarial es válida y no puede ser derogada por las leyes mencionadas.
Por último, Varela mencionó jurisprudencia, el ya famoso caso de Orlando Assuma, quien lo escuchó con atención entre el público. Ese caso sentó un precedente importante en cuanto al cumplimiento de las leyes salariales, al igual que el caso Ruarte, donde si bien los jueces no le dieron la razón al trabajador, sí se manifestaron en favor de la vigencia del artículo 58 del Convenio.
Luego llegó el turno del diputado nacional Héctor Recalde, en representación de la Federación de Trabajadores de Prensa (FATPren). Muchos observadores comentaron que era lo más parecido a una clase magistral de derecho laboral. Recalde hizo un repaso de la Ley de Contrato de Trabajo y de lo que significó para la historia argentina que en noviembre de 1984 se pusieran en vigencia los convenios colectivos de trabajo que se habían celebrado con anterioridad a la dictadura militar, algo que fue sólo fue posible unos meses después cuando se pusieron en funcionamiento otras herramientas que permitían la aplicación de dichos convenios. Recalde puntualizó que hubo entonces dos convocatorias a discutir convenios colectivos y que debía ponderarse que el sector patronal comprendido en el ámbito de este convenio contó con dos oportunidades abiertas por sendas normas legales cuya constitucionalidad tampoco viene el caso analizar –sostuvo–, ya que lo importante es que dichas vías no fueron empleadas para procurar la caducidad del artículo 58. ¿Que cuáles eran esas dos oportunidades? Una fue la ley 25.013 de 1998 que contemplaba la posibilidad de generar nuevos convenios colectivos y la caducidad de convenios anteriores, salvo pactos en contrario, con el sólo trámite de que una de las partes signatarias plantease la solicitud. La otra posibilidad, que tampoco emplearon las patronales, fue la que se abrió con la ley de flexibilización laboral –la famosa “Ley Banelco”–.
Al concluir Recalde, expuso el profesor y especialista en derecho a la información Dr. Damián Loreti. Lo hizo en representación del Sindicato de Prensa de Mendoza. Dijo entre otras cosas que el trabajo de los comunicadores es un deber social además de un derecho y les debe ser retribuida su labor de manera correspondiente, cosa que no sucede por estos días, donde los trabajadores de prensa perciben salarios mínimos, incluso de 2.000 pesos, lejos de lo establecido por el artículo 58. Loreti hizo mucho hincapié en los principios de justicia que los tribunales tienen que respetar, principios que son fundamentales en la jurisprudencia internacional como lo es el de fijar condiciones más favorables a la situación del trabajador y someter a un examen más restrictivo aquello que venga a empeorar dicha situación.
Por su parte, el Dr. Héctor Garófoli, por la Universidad Nacional de Cuyo –representó a la carrera de Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales–, hizo un reconocimiento a la audiencia pública como un hecho beneficioso y un buen punto de partida para permitir la interacción entre la sociedad y el Poder Judicial en causas que competen a la misma, pidió además que se reconociera a los comunicadores sociales como mediadores entre los hechos y la sociedad, y destacó que la comunicación es un derecho humano fundamental. También recordó a los 130 periodistas desaparecidos en la última dictadura, haciendo lo mismo con el conocido caso de José Luis Cabezas que viene a recordar que esta profesión también implica un riesgo. Por último remarcó el hecho de que las empresas periodísticas prohíben la difusión de informaciones sobre despidos masivos de empleados y conflictos como este y que los salarios en Mendoza están en depresión en cuanto a otras provincias que sí cumplen con el convenio colectivo.
Cinco meses después de esa histórica audiencia se dio a conocer el fallo de carácter plenario, que no fue unánime: los magistrados Carlos Böhm, Jorge Nanclares, Alejandro Pérez Hualde y Omar Palermo votaron en favor del planteo de los trabajadores; Mario Adaro y Herman Salvini lo hicieron en contra, mientras que Pedro Llorente, presidente de la Corte Suprema, se abstuvo de votar. Como se preveía, los medios no difundieron los argumentos del fallo, básicamente hicieron una mención, aunque el diario Los Andes fue más allá al afirmar en la noticia que lo decidido “podría afectar profundamente la sustentabilidad económica de las empresas periodísticas independientes de la provincia y con ello producir un menoscabo institucional a la libertad de expresión y al sistema democrático”.
El Dr. Alejandro Pérez Hualde se expresó sobre la constitucionalidad de todo el Laudo 17/75, rebatió los argumentos que vienen esgrimiendo las patronales en cuanto a un “autoritarismo de origen” –en 1975 había un gobierno constitucional, pero la ley del arbitraje obligatorio es de un gobierno de facto– y señaló una cuestión muy importante. Explicó que durante los años de inmovilidad del salario mínimo vital y móvil (entre 1993 y 2003 estuvo en 200 pesos) las patronales dijeron que hubo un apartamiento de la norma del Laudo para acordar aumentos superiores, pero lo que viene a demostrar, según Pérez Hualde, es que si había un momento para cuestionar el contenido de la norma era ese, siempre de común acuerdo.
Además agregó: “No se ha demostrado en los autos, sobre la base de los cuales se ha convocado el plenario, ni fue tampoco –siquiera– invocado en la audiencia pública, que el resultado salarial que produce la aplicación de la norma sea excesivo en términos comparativos con otros sectores laborales. Si el salario que surge de la aplicación del artículo en los casos concretos fuera notoriamente apartado de los parámetros salariales de otros medios periodísticos o de actividades similares o comparables; podría existir la posibilidad de que la norma que aparece como ajustada al orden constitucional produzca resultados arbitrarios o exorbitantes, reñidos con lo racional. Nada se ha argumentado en ese sentido sino que se ha puesto el acento en la economía propia de cada una de las empresas de medios involucrados, en su capital y en su nivel de actividad, pero no en el resultado propiamente remunerativo del salario comprendido en la norma que se ataca. No es posible, por ello, fundar la inconstitucionalidad en esa información sólo parcial y unilateral sobre los parámetros en juego”.
Por su parte, el Dr. Carlos Böhm dejó claramente señalado el sentido y la validez del sistema de fijación del salario mínimo que opera como un “piso” a la hora de negociar el básico de convenio. En base al principio de progresividad, afirmó, “no se puede ni se debe someter al trabajador a condiciones de trabajo en baja a las ya acordadas o vigentes. La idea de la negociación y de su resultado positivo en un convenio es, justamente, perseguir la movilidad de ese piso en beneficio y no en perjuicio del colectivo de los trabajadores”. También añadió que si “el convenio colectivo no sirve como instrumento de redistribución de la riqueza, entonces no sirve para nada, es descalificable, traiciona su naturaleza al servir como medio de consolidación normativa de la superioridad de las empresas”.
También rebatió otro argumento de la patronal, al recordar que en 1975 todas las empresas del sector llevaron el tema a la Justicia Federal y la Cámara Federal les desestimó el recurso, y que contra esa resolución fueron a la Corte Suprema de Justicia de la Nación –en pleno año 1976–, que también les rechazó el planteo. Böhm reseñó todos los acuerdos conformes a la normativa vigente donde libremente las empresas han tomado parte, por ejemplo, el acuerdo celebrado por el Sindicato de Prensa de Mendoza y las empresas Jorge Estornell S.A., Nihuil S.A., TV. Río Diamante S.A. y Supercanal S.A., y por separado, con la empresa Diario Los Andes –Hermanos Calle S.A.– en el 2008; el acuerdo celebrado en el año 2013 entre el mismo sindicato y casi todas las empresas de Mendoza así como también la negociación del CCT 541/2008 donde participó la Asociación de Diarios del Interior de la República Argentina (ADIRA), oportunidad en la cual expresamente se excluyó de su alcance a la provincia de Mendoza por regirse según el Convenio Laudado Nº 17/75.
Por su parte, el Dr. Omar Palermo realizó una interpretación sobre la aplicación del art. 58 del Laudo 17/75 desde la perspectiva de los derechos humanos, y respetando el principio de progresividad y la prohibición de regresividad en materia de derechos económicos, sociales y culturales. Palermo destacó “el derecho al salario como un derecho humano fundamental proclamado y protegido por distintos instrumentos internacionales de derechos humanos. Recordó: la Declaración Universal de Derechos Humanos –art. 23–, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre –art. XIV–, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales –arts. 6 y 7– y el Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales –art. 7a–.
Palermo afirmó que existe un núcleo de protección insoslayable a la hora de las interpretaciones, que el Laudo 17/75 introdujo avances valiosos ya que vino a mejorar la situación salarial de los trabajadores del sector en nuestra provincia, equiparándolos a otros trabajadores de la misma actividad que, en otros lugares, habían logrado mejoras de las condiciones laborales mediante la negociación colectiva, y que el piso mínimo, vital y móvil es a fin de evitar que los empleados del sector se vean afectados por una desvalorización desmedida de su remuneración.
“Desconocer la vigencia de una norma laboral, en este caso el art. 58 del Laudo 17/75, que nació al amparo de la ley y que determina la movilidad del salario para un sector determinado de los trabajadores, implicaría un retroceso arbitrario que echa por tierra los avances logrados en el ámbito de derecho del trabajo y del derecho internacional de los Derechos Humanos”, concluyó Palermo.
Fuente: Revista Veintitrés
Ver anterior: Histórico fallo de la Corte a favor de los Trabajadores de Prensa

Análisis crítico a cinco años de la sanción de la Ley de Servicio de Comunicación Audiovisual

Por: Gerardo Milman*
Al cumplirse la semana próxima cinco años de la promulgación de la ley de medios, vale la pena preguntarnos si sus logros están a la altura de lo que el Gobierno esperaba. ¿Puede ser considerada una plataforma adecuada para el progreso técnico de las comunicaciones y un bien público efectivo para la promoción del pluralismo?
Diversos objetivos previstos por la norma no se cumplen. El principal es que en nuestro país no existe aún el ejercicio del derecho de sus habitantes a acceder libremente a la información pública. El Gobierno ha hecho del ocultamiento uno de sus principales activos, impide a los contribuyentes conocer qué destino se le da a los fondos que aportan y concibe a la aplicación de esta ley como un mecanismo para hacer que la realidad encaje con su relato. A este esfuerzo se destinan millones de pesos que podrían ser utilizados para acrecentar capacidades técnicas e infraestructura. Así se le permitiría a las empresas brindar servicios que las obliguen a competir con precios a la baja, apuntando a la universalidad de sus prestaciones.
La ley brega por el desarrollo equilibrado de una industria nacional de contenidos. A un lustro de su entrada en vigencia no se observa búsqueda activa de equilibrio alguno sino, por el contrario, la aplicación de un criterio discrecional mucho más centrado en disputas sobre derechos de propiedad que en la democratización de la palabra y el real interés por los usuarios.
El Gobierno ha incumplido lo resuelto por el fallo de la Corte Suprema con respecto a la igualdad de trato debida hacia las empresas que tienen la obligación de adecuarse a la norma. Se demoran deliberadamente adecuaciones que a otros les son exigidas y se facilita la emergencia de nuevos grupos vinculados a los gobiernos nacionales, provinciales y municipales políticamente alineados. La democratización de la palabra ha resultado una paradoja de sesgo expropiador: se ha intentado pasar del "monopolio privado de naturaleza concentrada" a un nuevo modelo de concentración oligopólico integrado por amigos del poder que, a pesar de semejante respaldo, no logra la credibilidad suficiente medida en rating. Hoy el 80% de los dueños de medios mantienen negocios con el Gobierno. Un gobierno que llegó a dictar una ley para eximir de impuestos a los medios gráficos dejando, deliberadamente, a cinco fuera de tal beneficio.
También la ley falla en cuanto a su pretendido objetivo antidiscriminatorio en materia de género: la mujer continúa siendo tratada como objeto sexual en los programas de mayor audiencia y subvalorada en cuanto a sus capacidades en muchas empresas.
La administración y el manejo del espectro radioeléctrico son caóticos. Basta con sintonizar una radio legal durante un trayecto en una autopista para advertir cómo, en cuestión de minutos, se le superponen varias emisoras "piratas".
Mención especial merece la conversión de la vieja Argentina Televisora Color de la dictadura en esta triste Televisión Pública. Ambas fueron convertidas en emisoras del partido de gobierno. Mientras ayer el partido militar tapaba la realidad de la época más nefasta del país contándonos la victoria de la Guerra de Malvinas, hoy el kirchnerismo hace uso y abuso de la cadena nacional, maneja Fútbol para Todos con fines propagandísticos y emplea los recursos públicos para la promoción de obras y funcionarios. Hace apología de su gestión en un país donde la inflación, la inseguridad y la pobreza, según nos explican, son sensaciones, obra de conspiradores o pura fantasía.
En sintonía con la partidización de lo público se ha puesto en marcha un plan para crear un sindicato de locutores adictos. Para concretarlo, el oficialismo otorga carnets de locutores a lo largo y a lo ancho del país por el mero hecho de asistir a cursos locales de dos jornadas de duración. No es que estemos en contra de la pluralidad sindical, pero lo que parece poco ético es el intento deliberado de degradar al ISER (que debería ser una institución académica estatal independiente del Poder Ejecutivo) para dejar "cuadros" instalados en medios diseminados por todo el país para cuando el gobierno abandone el poder. En un año y medio se han entregado 1500 carnets a "locutores" que no cuentan con la formación mínima necesaria.
Otra cuestión dramática es el desconocimiento que el Gobierno tiene sobre la realidad del mercado de las comunicaciones. Prueba de eso son los 134 concursos que, en los últimos diez meses, tuvieron que ser declarados fracasados porque no había destinatarios aptos para cumplir con las requisitorias mínimas exigidas en los pliegos.
En estos cinco años ha quedado demostrado que estamos frente a un plan sistemático para acallar algunas voces y potenciar la propia. Lo que el Gobierno blandía como pluralidad de voces no era más que su pretensión de propiciar la existencia de más voces sosteniendo lo mismo, es decir, multiplicar repetidores o replicantes.
Las autoridades que lleguen al poder en 2015 deberán corregir estos desvíos autoritarios, disminuir el tenor reglamentarista de una ley que queda siempre a la zaga del cambio tecnológico y pensar toda modificación con la mirada puesta en los usuarios mucho más que en la disputa por la propiedad de los medios.
*Director por la oposición en el AFSCA
Fuente: Diario La Nación

viernes, 3 de octubre de 2014

Comunicado de la Asamblea de Prensa de Radio Nacional Buenos Aires

Los trabajadores de Prensa de Radio Nacional Buenos Aires, reunidos en Asamblea, luego de un amplio intercambio de ideas, resolvieron:
Ante la cantidad de irregularidades que ocurren en las distintas áreas que conforman la Gerencia Periodística, reiterar la exigencia para que se dignifique la tarea de los compañeros regularizando la situación de fraude laboral a la que son sometidos los contratados normalizando las categorías de los compañeros según sus funciones, proveyendo todos los elementos necesarios para su desempeño profesional (teléfonos celulares, grabadores, móviles adecuados, viáticos, etc.), mejorando las condiciones edilicias y de higiene y seguridad del Informativo; restituyendo un Estudio en condiciones al Servicio de Radiodifusión Argentina al Exterior (RAE) y garantizando la cobertura de todas las misiones periodísticas, a fin de evitar la utilización indebida de audios de la televisión y eventualmente de otras radios.
Insistir sobre confección de una Estructura que contemple todas las áreas periodísticas.
Asimismo, y ante un nuevo proceso de renovación del mandato de los integrantes de la Comisión Interna, la Asamblea designó a los compañeros Luis Leoni, Lourdes Marchese, Pedro Mendoza y Néstor Borro para constituir la Junta Electoral y fijar la fecha de los comicios.
Comisión Gremial Interna de la UTPBA en Radio Nacional

Dilma Rousseff y Grupo Globo, una enemistad controlada

Por: Sebastián Lacunza, @sebalacunza
Un ciclo parece repetirse en la política brasileña. Mientras gobierna, el Partido de los Trabajadores mantiene una tensa convivencia con los principales medios de comunicación. Imposibilitados de implementar una intervención antimonopólica por contar en sus filas con menos de un quinto de los integrantes de la Cámara de Diputados, tanto Lula da Silva como Dilma Rousseff alternaron desde 2003 gestos agradables hacia la familia Marinho, propietaria del Grupo Globo, con denuncias por "la persecución contra el PT de la prensa conservadora" y algún esbozo de reforma.
La secuencia indica que aquello que entre elecciones reviste la forma de enemistad controlada vía pactos pasa a un alto voltaje pocos días antes de ir a las urnas. Ocurrió en 2010, antes de la victoria de Dilma Rousseff, y se reedita ahora, de cara a los comicios del domingo.
Samuel Lima, docente de Comunicación de la Universidad de Brasilia e investigador del Observatorio de Ética Periodística de la Universidad de Santa Catarina, escribe desde Brasil: "El comportamiento de los medios más importantes fue similar al de un partido político en cuanto a la oposición sistemática de las políticas públicas de los últimos doce años". En un país gigante como Brasil, la lista de multimedios no es extensa, con tres diarios generalistas "de calidad" entre Río de Janeiro y San Pablo, la presencia estelar de Globo en TV, el liderazgo de Veja en el mercado de revistas de actualidad y una diversidad mayor que la Argentina en el mercado de la TV paga, internet y la telefonía (ver gráfico).
Continúa Lima: "Los gobiernos de Lula (2003-2010) y Dilma (2010-2014) optaron por no enfrentar el monopolio de los medios comerciales. No obstante haber apoyado política y financieramente la Conferencia Nacional de Comunicación, realizada en 2009, no dieron curso a las 633 propuestas allí aprobadas".
El analista se refirió a la Conferencia de 2009, de la que participaron militantes políticos, sindicatos, universidades y organizaciones sociales, que impulsó una drástica modificación en la geografía del mercado de comunicación brasileño, que históricamente ha tenido fuerte impronta comercial y exigua presencia estatal.
Un año después de la citada conferencia, en el último año del mandato del fundador del PT, fue lanzado el Tercer Programa Nacional de Derechos Humanos que, en el capítulo de la comunicación, albergaba principios similares a los sostenidos en la entonces recientemente sancionada ley de medios argentina. La iniciativa cayó como una bomba neutrónica en plena campaña electoral de la que sería la primera presidencia de Dilma. La prensa tradicional hizo tronar el escarmiento: Lula se propone "liquidar el Estado de derecho e instalar en Brasil un régimen autoritario" (editorial de O Estado); "Quedan advertidos de que las tentativas de controlar a la prensa serán repudiadas y cualquier Gobierno que lo intente estará violando cláusulas pétreas de la Constitución" (Folha de San Pablo en una carta dirigida a Lula y Dilma publicada en tapa); "Esa deformación proviene de las convicciones de quienes continúan rumiando la idea totalitaria del leninismo" (Veja).
Finalmente, la sangre no llegó al río, y el episodio se saldó con una visita de Dilma a la casa de la hoy fallecida dueña del imperio Globo, Lily Marinho, para celebrar a "la señora D, la gran dama de la democracia".
Transcurrió un mandato completo de Rousseff sin novedades en el horizonte hasta que, días atrás, la presidenta desempolvó aquellas conclusiones de 2009 y 2010. "Los medios necesitan ser controlados del mismo modo que los puertos y el petróleo. La Constitución es muy clara cuando sostiene que no están permitidos los monopolios", indicó la mandataria en una entrevista con blogueros. Reforzó, claro, que una eventual legislación no afectará los contenidos periodísticos.
¿Se repetirá el ciclo de agitar el avispero durante la campaña para que luego todo quede igual? "Es clave saber a quién va a nombrar Rousseff en el Ministerio de Comunicaciones, si resulta reelecta. El actual ministro, Paulo Bernardo, es rehén de los grandes empresarios de medios. Tiene el hábito de conceder entrevistas exclusivas a Veja y a los diarios Folha y O Estado, en general defendiendo posiciones retrógradas y haciendo el coro al empresariado. Los anteriores nombrados por el Gobierno de Lula eran del mismo perfil o un poco peor, incluido un experiodista de TV Globo, Hélio Costa".
"Si lo plantea, Dilma tendrá apoyo popular. La bandera de la democratización y la regulación está bastante madura en el ámbito de los movimientos sociales, pero debemos suponer una reacción furiosa de los empresarios del sector y sus portavoces de la política. Va a ser un debate muy duro", anticipa el docente de Santa Catarina y Brasilia.
Lima compara a Globo con Clarín: "Las Organizaciones Globo son a Brasil lo que Clarín es para la Argentina. Son grupos que ejecutan un protagonismo antidemocrático, de matriz excluyente y monopólica. En el plano del Mercosur, cualquier avance democrático es visto como 'populista' y 'atrasado'".
No obstante, el docente advierte sobre cambios en los modos de consumo de medios de comunicación, que en algunos casos reproducen situaciones de concentración, pero en otros pueden alterarlas. Cita Lima que la encuesta oficial PNAD IBGE 2013 marcó que apenas el 50,1% de los domicilios brasileños tiene internet, lo que supone todo un campo por crecer, y puntualiza que la TV abierta, "y especialmente Globo", está perdiendo audiencia y, por lo tanto, "su poder de influir sobre la opinión pública".
Fuente: Diario Ámbito Financiero

El Comercio: "Falsificaron uno de los diarios más populares de Argentina"

Publica El Comercio de Perú: El Clarín trucho, como es llamado en las redes sociales, destaca en sus ocho páginas acuerdos sobre los fondos buitres
"El Presidente Macri le paga todo a los buitres". "El Presidente Massa le paga todo a los buitre". Con la misma tipografía y diseño que el verdadero diario, La Cámpora (agrupación política argentina de marcada orientación peronista y kirchnerista) distribuyó hoy en varios puntos del país un Clarín trucho (falso), según denunció el propio medio.
La edición de la publicación está fechada el viernes 11 de diciembre de 2015; es decir, un día después de la asunción del próximo presidente. Una versión asegura que Macri es jefe de Estado, mientras otro anuncia a Massa como el mandatario. Ambos dejan entrever que el kirchnerismo perdería las elecciones generales de octubre.
El Clarín trucho tiene ocho páginas en las que se publican artículos falsos firmados por periodistas del diario. Incluye secciones clásicas del matutino, como una réplica de la carta del editor, firmada por Ricardo Roa, la sección "Semáforo", con firma de Facundo Landívar, e historietas apócrifas con las firmas de Altuna, Sendra, Crist, Raznovich y Tabaré, según consignó el propio Clarín en su web.
En las dos versiones que circularon por las estaciones de Constitución y Retiro, en varias calles porteñas y en ciudades del interior como Córdoba y Mendoza, el título principal menciona un acuerdo con los holdouts.
"Fin de la crisis con los holdouts. El Presidente Massa le paga con todo a los buitres", dice el título principal. Está acompañado por un artículo de opinión firmado por Paul Singer, titular del fondo NML, elegido como "nuevo titular de YPF", y que dice: "Se acabó la gilada: llegó la hora de la verdad".
Hay una nota sobre el Fútbol para Todos, asegura que "el fútbol se financiará de palabra" y que en el torneo de Primera se disputará la "Copa Juez Griesa", en referencia al juez de Nueva York que falló contra la Argentina y a favor de los holdouts.
La edición lleva artículos con los títulos "No se cometen delitos en el país", "Sobra nafta por la caída del consumo" y "Cierre de fábricas en el país mejora la calidad del aire".
En la página 7, aparece una solicitada con la firma de La Cámpora y refiere al sitio www.lacampora.org. "Tu respaldo a la posición de la Presidenta y del país es cada día más importante", consigna. Y finaliza con las frases: "La Patria no se embarga" y "Tu futuro no se negocia".
"Este diario es una parodia de lo que estamos seguros que pasaría con nuestro país si se adopta una postura flexible con los fondos buitres. Aquellos que proponen soluciones mágicas lo hacen encubriendo los verdaderos problemas que causaría aceptar los términos extorsivos que nos quieren imponer. Mientras rifaban el país, el diario Clarín nos decía que el blindaje y el megacanje era buena noticia. Esto que usted leyó (chiste más, chiste menos) lo que nos diría si un presidente cerrara con los buitres: nos mean y dicen que llueve", aclara.

El Clarín trucho que llegó a Rosario en su versión Massa (hay versión Macri para Buenos Aires y Cobos para Mendoza):



El otro Clarín trucho que llegó:
Cómo respondió Clarín a la campaña de La Cámpora
Tras la campaña de la organización liderada por Máximo Kirchner contra los fondos buitres, el diario se sintió "atacado" por el mensaje. ¿Qué publicó?
Amplio revuelo causó en el Grupo Clarín la publicación de La Cámpora de tres ejemplares truchos del Diario Clarín que parodiaron como sería “Un día como hoy pero en diciembre de 2015” si llegaran a la presidencia Macri, Massa o Cobos.

Así respondió Clarín
Órdenes cruzadas, celulares que no pararon de sonar hasta el mediodía y hasta “insultos” entre las máximas autoridades del Grupo, se pudieron oír en la redacción del diario entorno a que línea editorial seguir para dar repuesta al "ataque de La Cámpora".
Según informaron a este medio, empleados de la propia redacción del matutino, se pudo saber que durante las primeras horas del día al conocerse la noticia de la circulación de los ejemplares “truchos” reinaba el desconcierto, sin embrago se decidió rápidamente salir a contestar para tratar de ganar la agenda.
Fue así así que rápidamente, en su portal web Clarín.com decidió subir la nota en rechazo bajo el título "Nuevo ataque K a Clarín: La Cámpora reparte un diario trucho".
Tan sólo minutos después de publicada la primer respuesta a La Cámpora, habrían empezado los cruces y desencuentros entre los principales jefes de editoriales del diario, Ricardo Roa, editor general adjunto y Ricardo Kirschbaum, editor general, cuando este último le remarcó la necesidad de “bajar un poco el nivel de importancia” que se le estaba dando a la noticia y decidió cambiar el titular a tan sólo un “Ataque a Clarín: La Cámpora reparte un diario trucho".
“Estos pendejos no se merecen que los levantemos tanto”, indicó una empleada, se escuchó decir a un ofuscado Kirschbaum detrás de los vidrios de la oficina.
Sin embargo, con el paso de las horas y al ver que la publicación tomaba cada vez mayor dimensión en las redes sociales y otros medios de comunicación, los telefonazos comenzaron a llegar desde la cúpula máxima del grupo.
Allí fue cuando el propio CEO de Clarín, Héctor Magnetto, en boca de uno de sus principales accionistas Lucio Rafael Pagliaro, habría decidido que modifiquen inmediatamente el titular para cambiar el sentido editorial de la noticia y poner en foco no al diario, sino a los candidatos en cuestión.
Allí fue cuando “a los gritos” literal, según comentó una redactora, llegó la orden de vincular la noticia con el diputado del Frente Renovador, Sergio Massa cambiando el titular a "La Cámpora ve a Massa presidente y ataca a Clarín en un diario trucho" y posteriormente a "La Cámpora ataca a los candidatos opositores".

Tapa del diario que causó revuelo
“No le den protagonismo a La Cámpora péguenlos con Massa y después con el resto - en alusión a Macri y Cobos - así salen a contestar ellos no sean b….”, fue la orden que se bajó a los redactores WEB.
Para contextualizar, señaló uno de los empleados, que no quiso darse a conocer por el temor lógico de tener alguna reprimenda laboral, “Hubo más revuelo que el día que salió la ley de medios. Yo no soy K pero tampoco me pongo la camiseta del Grupo, pero como decía Kirchner hoy en Clarín si estaban nerviosos”, bromeó.
Fuente: InfoNews

El impacto del nuevo Código Civil para los trabajadores: "Un claro retroceso"

El Congreso Nacional sancionó una reforma integral del Código Civil y Comercial de la Nación que consolida el principio de autonomía de la voluntad (presume que las partes de un contrato discuten libremente desde una posición de igualdad, aunque sean desiguales en fuerzas y recursos económicos). Ese criterio, que en muchos campos del derecho puede representar avances sustantivos, en el mundo del trabajo significa un grave retroceso que debilita derechos conquistados por los trabajadores.
Todavía con una Ley de Contrato de Trabajo sancionada hace 40 años y mutilada rápidamente por la dictadura militar, la democracia tiene pendiente un nuevo diseño de las leyes de trabajo, con un sentido protectorio. En ese contexto, el nuevo código representa un claro retroceso, que contradice incluso el avance de algunas reformas parciales de las leyes laborales dictadas después de 2003.

El nuevo texto legal:
a.- Permite la creación de empresas bajo la figura de “la sociedad unipersonal de responsabilidad limitada”. El empleador responde ante los créditos laborales sólo con el patrimonio afectado a esa sociedad. Hasta ahora, respondía con todo su patrimonio. En el gremio de prensa son moneda corriente la creación de razones sociales fantasmas (Grupo Szpolski, Grupo Olmos) para eludir las obligaciones asumidas con los trabajadores. El nuevo Código facilita esas operaciones de fraude.
b.- Crea nuevas formas de contratos asociativos entre empresas (Uniones Transitorias, Consorcios de Cooperación, etc) en las que se limita la responsabilidad de los empresarios ante las demandas laborales.
c.- Equipara jerárquicamente las normas del llamado Orden Público laboral con las del Código Civil y Comercial, eliminando así el criterio de la especialidad de las normas del trabajo (art. 963, inciso a).
d.- Flexibiliza el concepto de “remuneración” que aparece ahora utilizado en contratos civiles y comerciales como los contratos de Locación de Obra y de Servicios (art. 1251 y 1257), Mandato (art. 1322), Depósito (art. 1357), Agencia (art. 1479 y 1486) Concesión (arts. 1502 y 1507).
Ahora van a existir prestaciones denominadas “remuneración” que no son consecuencia del contrato de trabajo. Se avanza así en confusos criterios de interpretación entre aquello que es y que no es “remuneración”, con incidencia en la discusión de suplementos en las paritarias laborales.
e.- Reduce del plazo de prescripción para que los trabajadores reclamen sus créditos laborales (art. 2541).
En un contexto de la actividad signado por los despidos, la precarización y la persecución gremial, y con un sindicato ausente y que ha cumplido un año sin autoridades elegidas por el voto, este retroceso legislativo debilita la posición de los trabajadores de prensa.
Fuente: Colectivo de Trabajadores de Prensa

Contra los periodistas: El enojo como fórmula política

Posar la mirada sobre ciertas problemáticas es un indiscutible derecho y un cometido legítimo de la prensa, pero en el gobierno provincial hay quienes lo interpretan como un acto de de alineamiento contra la gestión, o de mala fe
Por: Hernán Lascano
Hace más de veinte años, cuando éramos estudiantes en la Escuela de Comunicación Social, con varios compañeros que hoy trabajan en medios de prensa fuimos a una conferencia del periodista Rogelio García Lupo. Al terminar la charla este veterano y sobrio maestro del oficio aceptó venir con nosotros al café de la entrada a la Siberia. No recuerdo el contenido de la conferencia pero algo que nos dijo en el bar se quedará conmigo para siempre. Era un consejo sobre cómo situarnos frente al cumplido o a la crítica. "Un periodista --decía-- debe ser cauteloso ante el elogio de un dirigente político, de un magistrado, de un empresario. Porque lo que expresa el elogio es la coincidencia del que opina y no necesariamente que el trabajo esté bien hecho. Lo mismo vale para la crítica, que a veces molesta no porque uno haya hecho algo mal, sino porque pudo haber dado en el blanco".
La sugerencia de García Lupo vuelve a la memoria a propósito de las condiciones de disputa política que marcan el campo de la enunciación periodística en el presente. Los ejemplos son tan cotidianos que es ocioso hacer un inventario. Pero lo que prevalece en el terreno interpretativo de la dirigencia política es que todo aquello que no refrenda el punto de vista propio es efecto de deficiencia, operación interesada o mala fe. Un producto siempre digno de sospecha.
En estos días es notoria la incomodidad que expresa el gobierno del Frente Progresista frente a una publicación de un diario porteño respecto a los trámites que desarrolla una comisión investigadora legislativa en relación a una serie de hechos violentos entre los que destaca el asesinato mafioso del narcotraficante Luis Medina. En esa nota surge el testimonio de la madre de Medina señalando que su hijo la había consultado sobre su intención supuesta de hacer aportes económicos al gobierno provincial para obtener beneficios. También aparece la mención de la madre de la novia de Medina quien señala que escuchó a su yerno hablando de hacer aportes a funcionarios del gobierno provincial.
Que la nota en cuestión tiene imprecisiones y errores es algo corroborable. Que los contenidos tienen un fortísimo poder desacreditador para el gobierno provincial que fue buscado por las fuentes de esa nota es otra cristalina evidencia. Que la mujer que brinda el principal testimonio es una histórica militante del PJ colaboradora de un dirigente que integró una facción criminal de ese partido no es menos cierto. Pero junto a esas verdades constatables también hay otras.
Esas otras cosas son episodios muy perturbadores en la actualidad de la provincia de Santa Fe. Entre ellos están las disputas entre facciones delictivas que acrecentaron las ejecuciones mafiosas, la habilitación municipal de un boliche a un narco mediante testaferros luego revocada y el atentado criminal contra la vivienda del gobernador de la provincia.
Aunque algunos hagan un aprovechamiento tendencioso y deshonesto de la carga emotiva que implica analizar estos sucesos, enunciar estas problemáticas no equivale a lanzar acusaciones. Posar los ojos sobre ellas es un indiscutible derecho y un cometido legítimo de la prensa. Se trata de hechos de interés público indudable que producen incertidumbre, aflicción y voluntad genuina de saber.
Y son cosas que razonablemente requieren explicaciones. Pero frente a todo esto no pocos dirigentes del oficialismo provincial reaccionan ofendidos, viendo en todo afán de indagar sobre estas cuestiones un propósito malintencionado o innoble. El periodismo que trata de examinar los acontecimientos de su época con buena fe rápidamente debe salir al cruce de esa agresiva noción de las cosas.
Hacer política es básicamente contender en el campo discursivo. Y para prevalecer allí hay que imponerse con argumentos. Fue de ese modo que el Frente Progresista se constituyó en opción de gobierno desde hace dos períodos en la provincia.
No estamos hablando de episodios de entrecasa sino de hechos sensibles de dominio público. Y los que ocupan posiciones en la administración pública no deben enojarse cuando se les piden explicaciones que son, ni más ni menos, el acervo distintivo de un sistema republicano y democrático.
Todo es motivo de discusión. Pero hoy se impone desde ciertos sectores del gobierno la idea ingenua de que si un periodista pregunta o se interesa sobre determinados fenómenos que incomodan al gobierno se está colocando más allá del bien. Jugando de alguna manera "del lado de los malos".
Ese no es un problema de los periodistas.
El lingüista Marc Angenot dice que el discurso social está atravesado por formas cognitivas que prescriben formas de conocer, de razonar y de valorar. El discurso político, en tanto, organiza en cada época los límites de lo decible y lo escribible. En un momento, dice Angenot, los discursos antes provistos de aceptabilidad y encanto pueden perder su eficacia social. Es el momento en que las estrategias discursivas merecen revisarse.
Los esquemas persuasivos que alguna vez funcionaron para lograr adhesiones van derecho al naufragio cuando todo el problema se identifica en el error, la impostura o la mala fe del otro. Se trata menos de rezongar que de pararse en una plataforma política para desde allí convencer. Esa es la lucha política. Persistir en que el otro no ve las cosas como son, se come operaciones de los malos y busca el artificio espectacular no solamente indica una ofensiva forma de subestimación. Discursivamente es también cavarse la propia fosa.
Dar una legítima discusión sobre una posición política con la que no se coincida e incluso hacerlo con vehemencia es una cosa auspiciosa. Otra cosa es considerar que todo señalamiento con el que no se acuerde es producto de malicia, ineptitud o impericia. Lo que dice la madre de Medina en una comisión legislativa o en una causa judicial puede o no ser cierto. El periodismo idóneo habrá de contrastarlo en su sinuoso contexto. Pero un camino asegurado a la ruina es pretender que esos dichos no existen o que quien haga referencia a eso juega sucio. El gobierno haría un favor a su futuro revisando otras cosas. Por ejemplo cómo ampliar su restringida disponibilidad de voces para abordar los hechos históricos de su tiempo y dar su noción de ellos en la contienda política. Eso, dice Angenot, se hace hablando, motivando, demostrando, convenciendo. Abordando el problema en su complejidad más que ofuscándose como actitud metódica con aquellos que lo nombran.
Fuente: Diario La Capital

Alerta por amenazas y aprietes de un intendente a periodistas

Como en sus tres gestiones anteriores el Intendente Julio Moisés no cesa de perseguir a este medio de comunicación, tanto a su propietario como a sus periodistas por el solo hecho de reflejar la realidad de San Pedro de Jujuy. Ante la misma información que se reflejo en medios provinciales y nacionales, al único medio que envió este pedido de informe fue a nuestro canal, que hace recordar a épocas nefastas donde la libertad de expresión y de información no existía. Rechazamos y repudiamos este tipo de proceder, para acallar nuestro trabajo periodístico, como refleja el lema de FoPeA (Foro de Periodismo Argentino) " Si me callan, no te sirvo "
FoPeA: Alerta por amenazas y aprietes a periodistas
El Foro de Periodismo Argentino (FoPeA) alerta sobre la preocupante situación que están viviendo periodistas de la ciudad de San Pedro de Jujuy, quienes afirmaron haber sido víctimas de amenazas, aprietes y hostigamientos de diversa índole durante las últimas semanas
Según las denuncias que recibidas a través del Monitoreo de Libertad de Expresión de FoPeA, el periodista Marcelo Pastore, conductor del noticiero RTV Noticias, fue amenazado a principios de este mes en el marco de una investigación que desarrolló sobre los robos crecientes en la zona y la escasez de personal policial para atender a la población. “Dejá de joder con el jefe de la Policía de la provincia y acordate que tenés tres hermosos hijos”, le dijo el hombre que lo amenazó por teléfono.
Posteriormente, el periodista y su mujer Juana Leiva –que es productora del programa– informaron a FoPeA que tuvieron que modificar su rutina familiar y personal, como por ejemplo, suspender la asistencia de sus hijos al colegio. También, afirmaron que la policía, en lugar de protegerlos, los hostiga a través de sus móviles, que manifiestan comportamientos llamativos como retirarse cuando Pastore y familia llegan a los lugares que frecuentan.
Por otro lado, en el marco de las investigaciones de Pastore, el propietario del canal RTV, Rolando Elguero, denunció que personas desconocidas ingresaron a mediados de mes en el restaurante de su hija, donde “revolvieron todo” sin llevarse nada; este fin de semana rompieron un vidrio de su auto sin tampoco robar nada del interior.
Elguero afirmó también que fue víctima de comportamientos atípicos por parte de personal policial, como presentarse armados –y sin identificación a la vista– en el mencionado restaurante para pedir una documentación de rutina.
Por último, Elguero recibió el viernes 26 de septiembre una carta del intendente de San Pedro, Julio Moisés, en la que solicitó un “informe” sobre César Argañaraz, conductor del programa “Punto de encuentro”.
Utilizando el membrete del municipio, Moisés requirió al propietario de RTV a entregarle información del vínculo comercial y/o contractual que lo une a Argañaraz, copias de su carnet de periodista así como fotocopia del DNI y su domicilio personal, información sobre la que el intendente no tiene ninguna injerencia.
Para realizar el pedido, Moisés argumentó que Argañaraz habría difamado a él y a su hijo, entre otras acusaciones. FoPeA rechaza este tipo de prácticas que generan una clara presión a la labor periodística, atentan contra la libertad de expresión, impulsan la censura y la autocensura y expresan, además, un abuso de autoridad inadmisible.
FoPeA alerta a la comunidad jujeña sobre esta difícil y preocupante situación que están atravesando periodistas de San Pedro. A la vez, urge y exige a las autoridades municipales y provinciales, incluyendo a la Policía de Jujuy, a arbitrar todos los mecanismos necesarios para garantizar la integridad de los periodistas afectados y de su entorno familiar, así como el libre ejercicio de la profesión.
En una comunicación telefónica, el Dr. Juan Cardozo, secretario de Gobierno de Jujuy (en representación del ministro de Gobierno, Alberto Matuk, quien se encontraba de viaje) manifestó a FoPeA el compromiso del gobierno provincial en la atención del caso.

Otras Señales

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