martes, 22 de agosto de 2006
Condenan a TelAm y al Estado a indemnizar a un ex coordinador
Los jueces Elsa Porta y Roberto Eiras, integrantes de la Sala III de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, en los autos caratulados “Pousa Rodolfo Ernesto c/Sistema Nacional de Medios Públicos S.E. y otro s/Ley 12.908”, entendieron que el artículo 43 inciso “d” de la Ley 12.908 es alcanzada por los agravamientos indemnizatorios, y que además el actor se desempeñó para ambas demandadas, por lo que incrementaron la suma de la condena contra ambas accionadas solidariamente.
Un ex coordinador ejecutivo de TelAm y Sistema Nacional de Medios Públicos Sociedad del Estado, inició acciones judiciales a fin de obtener la indemnización laboral correspondiente por el despido sin causa.
A raíz de una serie de contradicciones del magistrado de primera instancia entre lo sentenciado y lo resuelto, ambas partes interpusieron recurso de apelación. Las demandadas se agraviaron que debieran abonar indemnización alguna, que tampoco corresponde diferencia salarial alguna en razón de los decretos 896/2001, 1060/2001 y 957/2001.
Agregaron que si bien el juez de grado reconoció que el S.A.C. no puede ser utilizado para el cálculo de la antigüedad, en su parte resolutiva aplica el criterio inverso. Criticaron también, que el a quo entendiera que ambas debían responder, ya que cada una de las accionadas imputaron a la otra de la responsabilidad de cumplir la condena dispuesta.
Respecto del último agravio, TelAm había afirmado que el contrato laboral del actor se celebró y terminó dentro de la órbita del Canal 7 del Sistema Nacional de Medios Públicos S.E. Esta última, por el contrario, consideraba que le correspondía a TelAm hacerse cargo del litigio en razón del Decreto 2507/2002.
Este decreto transfería a TelAm todos los juicios en trámite en los que haya participado el Sistema Nacional de Medios Públicos.
Por su parte, el actor criticó que no haya considerado el magistrado de primera instancia al preaviso –artículo 43 inciso “d” de la Ley 12.908- como parte del agravamiento indemnizatorio previsto en el artículo 16 de la Ley 25.561.
La Cámara desestimó la mayoría de los agravios de las demandadas. Hizo lugar a la no correspondencia de la diferencias salariales por los decretos 896/2001, 1060/2001 y 957/2001 –dejando a salvo la opinión personal-, en virtud de lo resuelto la Corte Suprema de Justicia de la Nación en este punto.
Le recordó la alzada a los demandantes, que es criterio del Alto Tribunal de la Nación, que si se produce una contradicción entre los fundamentos y el resolutorio, debe primar lo establecido en el resolutorio, por lo que confirmó la aplicación del S.A.C. en el cálculo de la antigüedad.
Respecto de la solidaridad de la condena, la Cámara entendió que ”no asiste razón a las quejosas pues el accionante actuó como coordinador ejecutivo periodístico de Sistema Nacional de Medios Públicos S.E. no sólo en una unidad Télam, sino también en Radio Nacional y Canal 7, entre noviembre de 2001 y marzo o abril de 2002... y la notificación del despido fue emitida por Sistema Nacional de Medios Públicos S.E.”, debiendo responder ambas más allá de las acciones entre estas.
Los magistrados hicieron lugar a la queja del agravamiento del preaviso, por lo que elevaron la condena a $229.476,04.
Por ello, la Cámara Nacional del Trabajo, modificó parcialmente la sentencia de primera instancia, ordenando a TelAm y al Sistema Nacional de Medios Públicos S.E. la suma de $229.476,04 más los intereses moratorios fijados en el fallo de grado.
Fuente: Diario Judicial
domingo, 20 de agosto de 2006
Mirá vos...
Formas del pan, secreto de las cosas
Raúl González Tuñón
Martes, 18:10. La reunión de comisión comienza con diez minutos de retraso. Es increíble. Nunca, claro, es menos de media hora. Cediendo un resquicio a mi vanidad, me pregunto: ¿Será un avance de la puntualidad de antaño en desmedro de la impuntualidad de hoy? Embalado, avanzo: Los sesentistas-setentistas, ¿estaremos cambiando hábitos ochenta-noventistas?. No logro enfervorizarme, me lo impide un modesto ataque autocrítico, en dos movimientos:
1.- Si sólo fuera respeto al horario...
2.- Nosotros: ¿No tendríamos que cambiar algunos hábitos?.
Además, sigo firme en la nueva costumbre que inauguré hace dos días: no confundir más golondrina con verano; por lo tanto decido esperar antes de sacar conclusiones; por otra parte, no se trata de una competencia, sino de intentar una nueva síntesis; me digo y sé que es un lugar común tan repetido como desvirtuado, pero suelo enunciarlo para que no crean que soy de esos sesentistas que se pasan jurando que esa generación de militantes no tiene igual; faltaba más, no soy de ésos. Bueno, a veces...
Hoy la reunión promete ser tranquila, aprovecharé para observar gestos, actitudes, palabras que me ayuden a conocer mejor a mis sorprendentes compañeros, algunos conocidos de varios años, otros casi flamantes, todos activistas de esta especie de isla solidaria, que no solitaria, que es Aire Libre, Radio Comunitaria, Centro de Comunicación y Educación Popular, y varias cosas más. Entonces, ya está decidido: hablar poco, escuchar mucho y mirar atentamente hasta la mínima expresión para traducirla en ideología, sabiendo los riesgos de toda traducción, incluyendo las que se ocultan bajo el rótulo de interpretaciones.
Hemos juntado tres mesas tipo de café para lograr una rectangular; me acomodo en la del medio para ver mejor a todos. A mi izquierda, se sienta Estela, a mi derecha, Jaquelin; en las puntas y del otro lado de las mesas se han sentado, en el sentido de las agujas del reloj, los históricos: Luisa, Beto, Claudia, Poyo, Claudio. Qué gente macanuda, me digo para mí y dejo para alguna oportunidad decírselos a ellos, que no se la crean demasiado... Pero sí, son buenos; años y años de esfuerzo e imaginación, lograron que, paso a paso, se pasara de transmitir desde diversas cocinas caseras a hacerlo desde este local, propio y comunitario, que nos cobija. Han trabajado mucho y bien. Los escucho.
Luisa, tesorera, después de retar al Poyo, pide la palabra para informar acerca del estado de las cuentas; detalla rigurosamente los gastos, plantea las necesidades para la próxima actividad y reta al Poyo, ya que no recordaba si lo había hecho. Anuncia que el balance está algo atrasado, pero que tuvo una reunión con el joven que lleva los libros y le exigió que pusiera el trabajo al día. Como el chico se puso triste, en seguida lo invitó a comer, pobre muchacho... Por la voluntad y el cariño que pone en cada tarea, esta mujer podría haber militado en los sesenta, en los setenta, le susurro a Estela; claro, ya lo pensé, responde (casi siempre la misma respuesta, casi siempre me sorprende mi lentitud).
Beto, informa de su viaje a Mar del Plata, donde fue invitado para participar de un Seminario sobre producción radial. Después de dejarnos boquiabiertos con su despliegue de tecnicismos, nos informa de cambios en la programación, y la marcha del informativo mañanero, con dos o tres salidas de
Claudia pide atención, atención, (faltó que dijera niños) para informarnos acerca de un nuevo programa de capacitación, que se sumará a los de operadores radiales, de computación, de diseño gráfico, etc. Creo entender que éste es para buceo marítimo con tendencia comunicacional hacia los delfines, programa que están dibujando, perdón se excusa, armando conjuntamente con el Poyo y Jaquelin, que asiente con la cabeza para que no creamos que es charlatana.
Aunque pensando en otros tiempos me distraigo, podría jurar que la docente irredenta prosigue así: si logramos que aprueben el programa informa con firmeza desconocida en ella, tan tímida nuestra red de pescados inteligentes crecerá y crecerá, se exalta (raro tan modosita). Fíjense, chicos nos dice cediendo al vicio profesional que con este programa redondearíamos una propuesta en educación comunicacional que parte de la tierra y llega al mar expandiéndose por el aire, que es libre, y si es libre es nuestro, concluye apasionadamente, cosa que me asombra en ella, tan medida y retraída. A falta de mar, concluye el informe, los trabajos prácticos se harán en el río, en jurisdicción de la isla El Espinillo; por supuesto, ella supervisará todo personalmente, para lo cual esos ejercicios prácticos se deberán hacer entre las 3 y 5 de la mañana, lapso en que no tiene nada que hacer. Voluntad no le falta, precisamente. Que no me digan que esta mina no es setentista pura, casi digo; pero me callo, no vaya a ser que me acusen de publicitar el voluntarismo...
El Poyo, después de cebar un mate y dárselo, como siempre, al que tiene al lado (¿en qué ranchada lo habrá aprendido?, me pregunto a diario), nos cuenta que ayer estuvo el Secretario de Comunicaciones de Surinam, según creí entender, y este mediodía el presidente de una asociación de radios intergalácticas, según registré. Por supuesto, después de hablar con él y con Claudia, ambos visitantes se sintieron en deuda con la radio, con los pobres, con el planeta, lloraron arrepentidos por ser tan egoístas y se ofrecieron a donar dos horas por día de trabajo voluntario; Jaquelin quedó encargada de elaborar un programa a distancia, apropiado para ellos; Poyo estableció una línea de comunicación directa con los dos, les pasó la carpeta de programación para la mañana y espera que, al menos, saquen un decreto de necesidad y urgencia para que no paguemos impuestos, ni en Surinam, ni en Marte. Ah, sigue, recién se acaba de ir la concejala que busca barrio. Por último comenta también sin reírse que cierto Instituto ha prometido responder a nuestra propuesta, sin falta, la semana próxima, como todas las semanas.
Advierto que he comenzado a conocer las costumbres de Poyo. Sí; antes que lo dijera, yo sabía que en estos días estuvieron personajes importantes. Lo supe por su aspecto y su indumentaria. Aclaro: Poyo se inscribe en la misma línea de elegancia de Beto, pero sólo que más selectivamente. Se afeita y se peina cuando su pareja se lo exige, selectivamente. Como estaba solo, esa pista me hizo fácil imaginar lo probable de las visitas a la radio. La otra pista era el calzado: si lo llaman para algún reportaje televisivo (fue a varios) o viene a la radio algún personaje público de relevancia, él se pone las ojotas playeras que le regalara el Negro Nuñez en el 85, cuando lo llenaba de buena ideología. Poyo es un gran organizador, no descuida ningún flanco, ni desprecia ningún aporte, me dice Estela aprovechando que el ruido del mate que logró expropiar amortigua el sonido de su voz; sí, le escribo por no tener mate; nos hubiera venido bien hace treinta y cinco años; además, no quiero comparar, pero ideológicamente, éste es de los nuestros; por la edad podría ser ochentista, pero no le es. Ojo: seguimos sin decirlo, para que nadie crea (o sospeche) que somos de los que insisten en levantar posturas ideológicas semejantes a las que nos empujaban a cambiar el mundo hace más de treinta años, o que nos preocupamos en descubrir hermandades ideológicas en todos los que nos caen bien; ¿nosotros?, no, para nada, apenas somos cronistas...
Jaquelin en un esfuerzo de oratoria que nos deja perplejos, habla tres minutos y medio casi sin parar; nos cuenta de los progresos de los cursos que se brindan, destacando la muy buena onda de los capacitadores; agrega no puedo jurarlo pero estoy casi seguro que se ha planteado una campaña para aumentar la cantidad de cursos y avisa: todo aquel que se acerque será convocado a enseñar algo, interdisciplinariamente. «A capacitar se ha dicho», es la consigna de la hora; si no entendí mal, propone que Fernando, que es diseñador gráfico, dé cursos de oratoria, y ahí no sé; y que Cris, todóloga inquieta de a mil por hora, enseñe yoga reflexivo. Vaya a saber a quién le propondrá dar baile flamenco radial... Mientras ruego que no sea a mí, escucho el susurro de Estela: esta piba no es noventista para nada; me hace acordar a... Cierto, tal vez un poco más flaca...
Claudio, hasta esta reunión encargado de las actas, es rigurosamente honesto; literalmente: le pone ausente sin aviso al que no venga, así se rumoree que el susodicho esté en terapia intensiva, o dedicando sus esfuerzos a subir la escalera caracol que lleva a la biblioteca cargando 2.324 libros. Eso sí, hay que reconocerlo: en la reunión no estaban y el acta debe decir la verdad; como cronista es veraz y la verdad, se sabe, es inflexible. Luego señaló los 245 errores que cometimos en los últimos 3 años, y concedió 4 aciertos parciales que se dieron en el mismo lapso. ¿Por qué será tan concesivo? juego mentalmente. Este crítico-autocrítico sí que nos hubiera venido bien en los sesenta-setenta. Excelente periodista, tiene uno de los mejores programas de informaciones y comentarios; estoy buscando la forma de decírselo sin darle oportunidad a que me diga que no está de acuerdo. Hoy, dijo dos chistes seguidos: nos paramos y aplaudimos emocionados. Él, apenas se sonrojó. Grande, maestro, te incorporamos a la lista, pero no te lo vamos a decir; para no provocar discusiones epocales...
En el cierre de la reunión, distribuimos algunas tareas que se anotan cuidadosamente: Claudia les pide (es un decir...) a Bernardo y a Nicolás que repartan volantes propagandizadores de nuestras actividades. Los convence para que cubran un pequeño espacio: desde el río hasta Circunvalación hacia el oeste, hasta el arroyo Saladillo en el sur, hasta el control para el norte; claro, empezando a las seis de la mañana (hora que en general los chicos ya están desayunados y peinados, listos para el aporte). Estos pibes también pintan lindo, empiezo pero me freno porque ya, antes que se vaya, debo chantajear hábilmente al Poyo para que, aprovechándome de su compañerismo, nos arrime hasta Córdoba y Solís, con lo cual nos ahorramos media hora. En los pocos minutos que dura el viaje, hablamos de... la radio, claro; mejor, de Aire Libre.
Ya en el 110, comentamos la reunión con Estela y concluimos remedando a Fellini en que la nave va. Nosotros, que hace ya varios años la abordamos en plena navegación, tratamos de acompasar nuestro ritmo al del conjunto y, remada más, remada menos, creemos haberlo logrado. En casa, mientras brindábamos por la isla solidaria y sus constructores, el diálogo fue sencillo y breve:
Estamos bien en la radio.
Y, con esta gente...
La organización no es muy ortodoxa, no está diseñada en ningún manual, pero funciona.
Y..., tal vez que de esta manera se manejan las radios comunitarias...
¿Vodecí?. Mirávo... (Somos rosarinos)
Estaba pensando... ¿cuando se hable de cuestiones ideológicas, les decimos que podemos jurar que por su comportamiento son, propiamente, sesentistas-setentistas?
Ni en joda, vamos a parecer unos veteranos nostálgicos forzando semejanzas. Mejor y como anunciar estoy seguro es síntoma de polémico certecismo les comentamos: nos parece que ustedes representan la buena onda del nuevo siglo. Total, no mentimos.
Cierto, para qué alardear; de últimas, con otras formas, es el mismo pan...
Mirá vos...
Relato de Manuel Suárez, compañero de trabajo de nuestra casa.
© 2001 - Aire Libre
viernes, 9 de junio de 2006
San Luis: Clausuraron TVC Mercedina
Por: Gustavo Senn, gustavosenn@argentina.com
Ese día, los empleados del canal hicieron un piquete frente al lugar donde trabajaban, reclamando que no se cierre su fuente laboral. Por su parte, los abonados pedían que les devuelvan el dinero que les han cobrado de la cuota, porque esta es ya la seguda oportunidad en que pasan por la misma situación, pero esta vez podría ser definitiva, según trascendió.
El conflicto implica a dos sectores empresariales poderosos de la argentina, por una parte al denominado Grupo Vila - Manzano, oriundo de Mendoza, propietario del Supercanal, que fue quien interpuso la primera demanda en contra de TVC Mercedina. La empresa clausurada se le adjudica al grupo empresario de Victorio Américo Gualtieri, conocido en la argentina más que por su vinculación con los medios, por su presencia permanente en la obra pública. En San Luis es también conocido por las falencias que presentaron los diques que construyó, principalmente uno que es emblemático, el de Nogolí.
Monopolio de los medios
En una conferencia de prensa que brindó Diego Sosa, el gerente de programación de TVC, acusó a su competidor de "querer mantener el monopolio de los medios" y también adelantó que utilizarían todos los medios legales a su alcance para "revertir el cierre".
En un parte de prensa que se distribuyó, señala que "TVC Mercedina S.A. pone en conocimiento de los abonados y de la comunidad de Villa Mercedes que a instancia de la firma Supercanal S.A. el juzgado federal de la ciudad de San Luis ha ordenado el cumplimiento de una medida cautelar dictado en los autos caratulados Supercanal S.A. contra TVC Mercedina S.A. s/ expte. 402/05 en virtud de la cual se ordena la clausura de nuestra empresa".
"La extrema medida supera los límites imaginables y desde el punto de vista estrictamente legal nos vemos impedidos transitoriamente de evitar tamaña sanción, aunque desde ya adelantamos que no bajaremos los brazos y lucharemos en el campo judicial y administrativo para demostrar que la deleznable maniobra realizada por Supercanal... no es mas que la respuesta a la sana competencia."
En otro párrafo del comunicado denuncia cómplice al propio ComFeR (Comité Federal de Radiodifusión) diciendo: "maniobras arteras y oscuras en las que ha participado abiertamente el ComFeR han derivado en una injusta sanción..."
Contrasentido
El contrasentido es que en la ciudad de San Luis, tanto TVC Puntana, como Carolina Cable Color, la dos empresas más fuertes, que se reparten la porción más amplia del mercado, son propiedad del grupo Gualtieri. También aquí está presente el otro grupo empresario, a quien se le adjudica la propiedad del canal de cable que está en el sector sur de la ciudad: CTV.
En Juana Koslay, la empresa oligopólica, eligió a Carolina Cable Color -el mas costoso de los dos servicios- para que lleve la señal a los abonados.
En el caso del barrio Cerros Colorados, esa empresa consiguió torcer el deseo de los vecinos de mantener su espacio aéreo libre de cableado, ya que el Concejo Deliberante, sin atender al pedido del 60% de las familias que allí viven y lo dejó asentado con su firma, derogó una ordenanza que obligaba al tendido subterráneo.
Esa misma norma legal, junto a otra que la complementaba, obligaba a Telefónica de Argentina a realizar el tendido bajo tierra, permiso concedido por la gestión de Nora Videla, un día antes que fuese sancionada la medida consensuada por los vecinos y el Concejo Deliberante.
Fuente: Periodistas en la Red
Los vecinos reclaman la reapertura de TVC Mercedina
Vecinos de La Ribera interpretan que Supercanal le “falta el respeto” a la comunidad. Consideran que la empresa que ejerce el monopolio de la televisión por cable “urdió maniobras” que desencadenaron el cierre de TVC Mercedina
Pese a los reclamos y gestiones los vecinos de La Ribera nunca pudieron conseguir que Supercanal les extendiera el servicio de televisión por cable. Finalmente TVC Mercedina lo hizo, pero se encontraron el viernes pasado con la sorpresiva interrupción de la señal, situación que relacionan con las “maniobras urdidas por la empresa” que hace 13 años ejerce el monopolio en la explotación del servicio en la ciudad.
"Supercanal le falta el respeto a la comunidad” sostuvo Carlos Marinelli, uno de los vecinos de La Ribera, quien recordó que desde hace tres años “los vecinos iniciamos las gestiones e intentamos en varias oportunidades pedir que Supercanal extendiera el servicio, pero la respuesta fue siempre negativa. Nos daban como respuesta que no les convenía”.
Marinelli contó que “cuando TVC Mercedina comenzó a emitir la señal en nuestro barrio, sorpresivamente Supercanal apareció ofreciendo el servicio con dos meses gratis. Y agregó: “Nosotros entendemos que todas las empresas tienen igual derecho de trabajar y nosotros la posibilidad de elegir qué servicio queremos”.
Algunos de los vecinos y abonados a TVC participaron en la manifestación que se realizó en la tarde del lunes y concluyó con el corte de la Autopista Serranías Puntanas para reclamar la “pronta solución al conflicto y la reapertura de la empresa”.
El corte no fue total pero atrajo la atención de los cientos de conductores que circulan por esa ruta internacional. La actividad de los manifestantes se limitó a “frenar” los vehículos, distribuir folletos y explicar la situación que están padeciendo. Participaron de la protesta integrantes del gremio de la UOCRA, concejales, entre ellos Sandra Zabala y Roberto Rovira, como también empleados, abonados y encargados de la empresa sancionada por la Justicia Federal.
La situación generada por un fallo que desencadenó en el cierre de la nueva empresa de cable el viernes, por supuesto incumplimiento de la Ley de Radiodifusión, tuvo una notoria repercusión en la comunidad. Además de abonados y empleados de la empresa, el Municipio y el Concejo Deliberante se manifestaron en apoyo a la libre competencia y en rechazo al monopolio.
Ayer, el concejal del PJ Aldo González Funes brindó también su postura con respecto a la situación que atraviesa la empresa TVC Mercedina. Dijo que “en San Luis lo que prevalece es la inversión y la fuente de trabajo. Es una política de estado que siempre manejó la Provincia y, como consecuencia, también en el Municipio”.
El concejal, quien asumió en el cargo en diciembre pasado, comentó a El Diario que había estudiado detenidamente la situación: “Teniendo en cuenta a las dos empresas que prestaban el servicio de televisión por cable en la ciudad, Supercanal y TVC Mercedina, el Municipio había intentado darles un tratamiento igualitario, porque, en principio, ninguna de las dos reunía los requisitos suficientes para estar habilitadas. Lo que pasa es que, en ciertos casos, el Estado tiene que aplicar criterio y en este sentido la postura del Municipio fue beneficiar a la comunidad para no dejarla sin el servicio de televisión por cable”.
Sostuvo que la Intendencia “a cada una de las empresas les dio la posibilidad de que comenzaran a funcionar mientras completaban los requisitos, fundamentalmente las habilitaciones del Comfer. Existen decretos del Municipio al respecto y compromisos de las empresas que avalan esta afirmación”.
Comentó que en el caso de TVC Mercedina “tenía una licencia que había caducado y el Municipio le pidió una actualización. Pero, para no privar a la comunidad de un nuevo canal y apostar a la sana competencia le fijó un año de plazo para que el Comfer le actualice la licencia” y señaló que la situación de Supercanal “no es del todo clara” ya que la firma “absorbió los bienes de CTC, que sí tenía licencia del Comfer. Esta licencia venció en 2002 y creo que el trámite de actualización como de transferencia de licencia no está cumplido”, agregó.
González Funes dijo que “en las audiencias con los empresarios de TVC se les pidió que así como el Estado Municipal le concedió un año de plazo para que completaran la documentación, se garantizara la estabilidad laboral a toda la gente del canal hasta que se solucione el tema”. “En ese aspecto estamos dispuestos a acompañarlos porque entendemos que hay que defender el trabajo, como también a los consumidores”, concluyó.
Supercanal, en silencio
César Aguilar, gerente de Supercanal (una empresa que pertenece al grupo de multimedios de José Luis Manzano y Daniel Vila), al ser consultado por El Diario y FM Tiempo, se excusó: “No queremos, ni creemos que tenemos la obligación de salir a decir nada. Por el momento no vamos a hacer ninguna declaración”.
Desde el principio la postura de la gerencia de la única empresa de televisión por cable que está funcionando en la ciudad de Villa Mercedes fue de neto ataque hacia su competidora, ya que el año pasado “acusó” al Comfer porque TVC no estaba “cumpliendo” con la Ley de Radiodifusión, lo que motivó una resolución del comité en contra de la nueva firma.
Fuente: El Diario de la República
viernes, 2 de junio de 2006
Comisión en defensa de la libertad de expresión: La comunicación, un derecho humano
viernes, 26 de mayo de 2006
Diga “whisky”, Osvaldo
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| Osvaldo Bayer |
Un fotógrafo jovencito se entremete en el barrio de Belgrano, llega a una casa sencilla de la calle Arcos y toca el timbre. Abre Osvaldo. El fotógrafo le dice: “De Página/12, don Osvaldo”. Osvaldo arruga un poco el ceño y le dice al pibe no me digás “don”, eso se le dice a los estancieros o a los mafiosos, grandes enemigos míos de toda mi vida y con los cuales jamás pienso arreglar nada. El fotógrafo casi se cae sentado o, si se prefiere, de culo y le dice a Bayer (porque de él estamos hablando): “Vea, señor Bayer”, dice, “yo lo respeto mucho y para mí respetar a alguien es decirle ‘don’”. “Vas mal, pibe”, le dice Bayer. “El respeto no es sumisión. Respetar es una cosa, someterse otra. Someterse, jamás”. Será aconsejable decir que Osvaldo se ha levantado torcido esta mañana porque le ocurrieron dos cosas poco gratas con una amante que tiene. 1) Le sonrió y ella no le devolvió la sonrisa; 2) Le tiró un beso y ella nada, fría y despectiva ni lo miró. “¿Qué pasa, Marlene?”, preguntó Osvaldo. “Ayer no me dijiste ‘buenas noches’, ingrato”, dice la Dietrich, desde el retrato que cuelga exactamente sobre la camita en la que Osvaldo, cuando anda en soledades, suele dormir. “Te pido mil perdones”, arruga Osvaldo. “Venía atormentado. Hay días y hay noches así. En que a uno se le da por creer que el monumento a Roca se queda ahí. Hasta el fin de los tiempos, Marlene. Y eso me pone mal”. Pero Marlene, nada. Ni una sonrisa, nada. Osvaldo lo sabe: Marlene es fiera y dura, una alemana de aquéllas. De modo que mal no le viene esta intempestiva aparición del fotógrafo de Página/12. Acaso le mejore esta mañana con tristezas.
–Bueno, pibe –le dice–. ¿Qué querés?
–Tengo que sacarle una foto, señor Bayer.
–Bueno, vení. Pasá.
Entran y Osvaldo no le sirve un café porque tiene sobre las hornallas de la cocina 200 ejemplares de La Protesta que consiguió hace un par de días en el velorio de un anarquista. “Buen muchacho”, le comenta al fotógrafo, “aunque, a veces, se descarriaba escribiendo contra Di Giovanni. Como verás, Di Giovanni no le puso ni una sola bomba, ni una. Que si no, antes de ayer, no lo velábamos en su casa y en su cama y yo no birlaba esos 200 ejemplares que, honestamente, pibe, son un material invalorable. ¿Sos anarquista vos?” El fotógrafo se pone pálido y tose un par de veces. Al fin, dice: “No, señor Bayer. La verdá: soy peronista”. “Puta madre, pibe. Tan joven y ya extraviado. A ver, tomá”. Le da un ejemplar de La Protesta. –Leete esto. Por ahí levantás la puntería.
–¿Puedo? –farfulla el fotógrafo.
–Eso, ¿a qué viniste? –pregunta Osvaldo.
–A sacarle una foto, señor.
–¿Para?
–Para la tapa de Página/12.
–¿Para la tapa? Qué, ¿ya me dan por finado?
El fotógrafo le dice que no. Que se votó en la redacción y todos, por unanimidad, decidieron que quien debía salir de una vez por todas en la tapa del diario y quedar en ese número homenajeado para la eternidad era el hombre más moral de la vida de los argentinos, que vendría a ser usted, señor, remata el fotógrafo.
–¿Están en pedo? ¿A quién se le ocurrió eso? –se encrespa Osvaldo.
–A todos, señor.
–Bueno, andá y deciles que están equivocados. Que todos sabemos que el hombre más moral de la historia de los argentinos es Sábato. Con acento, eh.
Y Osvaldo larga una carcajada tan sonora que el fotógrafo se sienta en un banquito para no caerse. Osvaldo tose, se ahoga, le salen lágrimas jocundas y por fin se recuesta contra la pared.
–Esta bien –dice–. Lo hago por vos, pibe. Seguro que te pagarán unos pesos por esto.
–No muchos, señor.
–Sacá la foto, dale. Pero con una condición.
–La que quiera.
–Marlene posa conmigo.
–¿Es su esposa?
–Es mi amante –sonríe Osvaldo, con esa picardía tan limpia que le sale cuando sonríe así, como todos sabemos que sabe hacerlo.
Descuelga el retrato de la Dietrich y se sienta junto a la cocina, junto a los ejemplares de La Protesta y pone el cuadro de Marlene sobre sus rodillas y lo mira al fotógrafo.
–Así está perfecto, señor.
–Pibe, si me decís una vez más “señor”, no hay foto.
–¿Y cómo le digo?
–Me decís “Osvaldo”.
Entonces el fotógrafo dice:
–Diga “whisky”, Osvaldo.
Y saca la foto.
Después le pide que le firme el ejemplar de Severino Di Giovanni que escondía en la mochila, lo saluda y se va.
Osvaldo cuelga el retrato de Marlene.
–Mirá vos, Marlene. Quién diría: la tapa de Página/12. Y así, ¿no? En plena juventud.
Esa noche, ella, que lo ama como no amó a ninguno de los numerosos hombres de su agitada vida, se inclina sobre él y lo besa en la frente, en los ojos y, con mucha ternura, apenas como una brisa tibia, en los labios.
Osvaldo se duerme feliz. Y sueña su sueño preferido, el que sólo sueña cuando ella lo besa como lo ha besado. Sueña que es de noche y un rayo poderoso pulveriza para toda la eternidad el monumento a Roca.
viernes, 27 de enero de 2006
Manzano te escucha
Por Luis Balaguer y equipo de política de revista VeintitrésTiene causas judiciales abiertas y con condena: todas revelan escabrosas pinchaduras telefónicas, aprietes y extorsiones. Lo que no se dice sobre un ex menemista, reciclado en polémico empresario.
José Luis Manzano quiere quedarse con el estratégico y codiciado negocio del agua, nada menos que en la tercera provincia argentina, Santa Fe, donde ya controla la Terminal 6 del puerto, otra posición de poder e influencia. Esa ambición podría limitarse a las páginas de información empresaria de cualquier medio, si no fuera por que Manzano no es un empresario común.
Porque el origen de sus inversiones aún es uno de los secretos mejor guardados de la Argentina. Y porque detrás de sus emprendimientos se esconde una sórdida trama de escuchas ilegales y prácticas extorsivas que signaron su meteórica carrera ejecutiva, borrando cualquier vestigio de aquel político que asomó con perfil joven, renovador y progresista a la salida de la última dictadura militar.
Hecha La Ley
El ex ministro del interior de Carlos Menem –luego autoexiliado en EE.UU. donde anudó lazos con el anticastrismo de Miami, para volver con traje de hombre de negocios y lobbista audaz– controla un nada desdeñable conglomerado de medios de difusión en todo el país. Tiene emisoras de televisión, de radio, diarios y revistas, con el beneficio de que nunca hubo poder con voluntad de aplicar estrictamente los requisitos que la Ley de Radiodifusión exige a los adjudicatarios de licencias (Julio Bárbaro, titular del ComFeR, acaba de referirse en términos más que indulgentes a la personalidad de Manzano en el semanario Perfil). Por ejemplo, “acreditar capacidad patrimonial acorde con la inversión y demostrar el origen de los fondos”.
El ahora diputado Rafael Bielsa, cuando era síndico general de la Nación, en el año 2001 presentó una denuncia penal en su contra por lavado de dinero que aún duerme en el juzgado de Claudio Bonadío. De igual modo “no pueden ser deudores morosos de obligaciones fiscales”, y sin embargo tiene en sus firmas deudas y embargos de la AFIP.
Se exige además poseer una “idoneidad moral”, difícil de defender si se compila la historia de “travesuras” que derivaron en maniobras extorsivas o, como se denomina en la jerga de los servicios, de “aprietes”.
Tecnología de punta
Su paso por el poder político en los ’90 le dejó a Manzano una nutrida agenda de oscuros personajes de la SIDE, reforzados en tiempos más recientes cuando su íntimo amigo Miguel Angel Toma comandó la central de inteligencia en el gobierno de Duhalde. En cualquier pasillo político es vox populi la influencia que ejerce en segundas y terceras líneas donde abunda mano de obra dispuesta a pinchar teléfonos, filmar de manera clandestina y hasta recurrir a los servicios de un hacker informático.
Bernardo Ruti, ex secretario de Daniel Vila –principal socio de Manzano–, reveló en un viejo programa de Día D que las escuchas telefónicas incluían a la ex esposa de su empleador. Que los equipos básicos utilizados habían sido obtenidos por el ex ministro menemista tras su paso por Interior. Que se había sumado sofisticada tecnología para efectuar las intercepciones desde los móviles de Supercanal –empresa propiedad de Vila-Manzano–, cuando las camionetas simulaban hacer reparaciones en el tendido de cables.
El listado de “travesuras” no puede dejar de contemplar casos como los que siguen.
Combatiendo a la capital
En noviembre de 1997, el grupo empresario que lidera Manzano compró a la familia de Ovidio Lagos el 75% del paquete accionario del multimedios La Capital de Rosario, pero no pagó lo acordado.
Carlos María Lagos los denunció por administración fraudulenta, asociación ilícita y estafas. El juez Carlos Triglia reunió pruebas y pericias para demostrar el vaciamiento de la empresa mediante fraudulentos préstamos de La Capital al Grupo Uno de Manzano-Vila. "Se disponía a decretar procesamientos cuando comenzaron los problemas para el respetado juez. Le inventaron una causa por coimas para apartarlo de esta investigación. Y a pesar de ser sobreseído, su salud resultó minada. Falleció en abril del 2005.
“Esa injusticia lo marcó profundo. Le pegaron duro. La causa varió de rumbo y resultado. Una vieja y efectiva maniobra que esta gente ha implementado en otra provincia y con éxito”, denunció otro juez, Carlos Carbone, refiriéndose al caso del magistrado mendocino Luis Leiva, hostigado desde que ordenó prisión para Raúl Moneta, amigo y asociado del dúo Vila-Manzano.
En la acción civil, el Tribunal Arbitral de la Bolsa de Comercio de Rosario, en un laudo del prestigioso tratadista Jorge Mosset Iturraspe, resolvió que Manzano y Vila debían ser removidos del directorio de La Capital Multimedios por un vaciamiento cercano a los 20 millones de dólares, que fue el motivo para que se presentara en concurso preventivo. Entre otras anomalías expuso que un préstamo de 6 millones de dólares tomado por La Capital a través de un crédito del Banco Nación fue desviado hacia el Grupo Uno de Mendoza. Pero el mismo día que debía cumplirse la medida de remoción, otro juez, Jorge Scavone, ordenó suspenderla mediante una insólita acción cautelar.
Aquel veredicto también señalaba que simularon cancelar una deuda de 6 millones de pesos con La Capital entregando acciones de una compañía (Arlink), cuyo patrimonio era inferior a 100.000 pesos, y además que una firma de ellos (Uno Multimedios) cobraba y retenía indebidamente la facturación de La Capital. Objetó también préstamos usurarios contraídos en su favor cobrándole a La Capital intereses del 3.000%, cuando en esa época la tasa era del 18% anual.
Para despojar a Lagos de su parte urdieron un irregular aumento de capital. Cuando se celebró la asamblea de accionistas, le trabaron la puerta del ascensor a su representante, impidiéndole que hiciera su oferta de capitalización.
Posteriormente una jueza ordenó suspender el aumento de capital suscripto por una sociedad que controlaban, que pretendía cubrirlo aportando inmuebles que fueron sobrevaluados hasta en un 1.000%, según sentenció la magistrada. Al día siguiente de dictar esa resolución, fue objeto de campañas de prensa y de la propia Corte provincial, según denunciara la revista Rosario Express, que dirige Eduardo van der Kooy.
En otra causa penal la jueza Alejandra Rodenas los acusó de vaciamiento al transferir a precio vil las acciones de las empresas del holding La Capital a una sociedad recién constituida con un capital de 12 mil pesos llamada Business & Zares. El diario La Capital lo vendieron en 6,5 millones de pesos, cuando en el contrato suscripto con Lagos fue tasado en 32 millones de dólares. Pero, no obstante que la pericia contable dio por acreditados todos los delitos, extrañamente la magistrada resolvió archivar la causa luego de que el diario La Capital la emprendiera contra su hermano, objetando su desempeño al frente de un hospital público de Rosario.
En aquellas acciones judiciales Lagos fue representado por Ricardo Silberstein, decano de la Facultad de Derecho, contra quien lanzaron una feroz campaña atribuyéndole tráfico de influencias para acomodar a su hija. Por toda prueba dijeron haber recibido en forma anónima unos cassettes con escuchas telefónicas, que en realidad eran intercepciones ilegales. Una investigación realizada por la Universidad de Rosario dictaminó que no hubo irregularidades.
Escalando los Andes
En Mendoza, al poco tiempo de lanzar su diario Uno, en competencia con el centenario Los Andes, publicaron en la tapa “Los Andes, así no”, dando cuenta de que habían sido víctimas de un espionaje empresario. "En los días sucesivos, bajo el lema “Los Andesgate”, todos los medios del grupo difundieron escuchas telefónicas y videos –según ellos, avalados por la Justicia– con los que decían probar que un directivo de Los Andes había pretendido sobornar a la secretaria de Vila para obtener información sobre las pautas de la propaganda oficial del diario Uno.
La Suprema Corte de Justicia de Mendoza (Expediente Nº 79.441) confirmó las sentencias de primera y segunda instancia, condenando a Vila y a sus medios a indemnizarla, y dictaminando que las grabaciones telefónicas, que habían sido maliciosamente editadas, no fueron autorizadas por ningún juez como ellos difundieron, sino que, por el contrario, “fueron ilegales”, cometiendo “un acto civilmente antijurídico y culpable”, violatorio del “derecho a la intimidad y al honor”.
Control remoto
Manzano y Vila siempre quisieron comprar el Canal 9 de televisión de Mendoza, pero invariablemente se toparon con la negativa de su titular, Sigifredo Alonso, quien fue objeto de arteras campañas del desaparecido semanario El Guardián, de Moneta, con acusaciones difamatorias de todo tipo y tenor. Alonso denunció que era objeto de presiones para vender el canal, las que incluyeron un intento de secuestro. En dicha causa penal el juez Daniel Carniello ordenó la detención de Cristian Pérez Barceló, periodista de El Guardián y ahora en el staff de El Federal, a quien la Justicia le interceptó los teléfonos, surgiendo de las escuchas que las operaciones extorsivas eran dirigidas personalmente por Moneta. Y que había llamados cruzados con el diario Uno. Dos prostitutas testimoniaron que Barceló quiso contratarlas para “enganchar a Alonso y escracharlo en una filmación sexual”. La tecnología, a pleno.
La última novedad de la causa por el intento de secuestro de Alonso es que uno de los identikits se corresponde con la fisonomía de Marcelo “El Negro” Salcedo, un ex agente exonerado de la Policía de Mendoza, ahora custodio del grupo Manzano-Vila.
Modus Operando
En marzo del 2005, la Cámara Argentina de Anunciantes advirtió, en referencia clara pero sin señalar con nombre propio, que desde un medio de comunicación había presiones a una empresa. En buen criollo, la traducción era esta: información abundante sobre aumentos desmedidos de precios de la firma Unilever era la fachada para exigir publicidad. Unilever está entre las empresas que más invierten en ese rubro y expresamente había excluido de su pauta a América TV, donde Manzano ya era hombre fuerte.
La metáfora menemista de las “casualidades permanentes” calza como anillo al dedo ante la repetición de casos y mecanismos. Baste citar como último ejemplo de este resumido muestreo el de Magna Inversora. Bajo ese nombre estaban reunidos empresarios mendocinos que se asociaron a Moneta para participar en la privatización del entonces estatal Banco de Mendoza. Un grupo de esos empresarios se rebeló a mitad de camino y querelló a Moneta por administración fraudulenta. Curiosamente, el periódico El Guardián comenzó a “ocuparse” de empresarios ligados a Magna, que
–curiosamente también– fueron vendiendo sus acciones.
El último en resistir fue Jacques Matas. Lo doblegaron publicando supuestos amoríos, suyos y hasta de una nuera. Cuando el control de Magna fue uniforme, tomó el timón Daniel Vila. Su primer acto fue desistir la demanda contra Moneta. Hasta el cierre de esta edición, Manzano no respondió los llamados de Veintitrés
Así se pinchan los teléfonos
Hay, por lo menos, tres maneras de “pinchar” el teléfono en una empresa. La primera, con un empleado infiel y con conocimientos técnicos, a través del cual se intervienen las líneas telefónicas con la instalación de un transmisor en el tubo del teléfono. De acuerdo con la calidad del micrófono, se puede escuchar la conversación a una distancia que va de los 100 a los 500 metros.
El segundo método es intervenir la línea en la central telefónica respectiva. Para ello se necesita la connivencia de algún empleado o ex empleado de una empresa de telefonía que pueda identificar el lugar donde está el “cable par y terminal”, que es donde se colocará el grabador o el micrófono. Si es con grabador, hará falta cambiar el cassette con frecuencia diaria.
El tercer método es la intervención de las líneas telefónicas que se hace a partir de una autorización judicial. En estos casos, el espionaje se realiza desde la oficina de Observaciones Judiciales de la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE), conocida como “OJOTA”. Allí, los espías cuentan con un sistema de escuchas legales que monitorea al mismo tiempo entre 5.000 y 7.000 números telefónicos. Según un especialista consultado por Veintitrés, este sofisticado sistema fue provisto al Estado argentino por la empresa Siemens. La computadora de “OJOTA” está conectada con todas las centrales telefónicas del país. Y su funcionamiento es bastante simple: apenas se dicta la orden judicial, los hombres de la SIDE escriben el número de teléfono en el software, presionan “enter” y la línea ya está “pinchada”.
Para las escuchas de conversaciones en teléfonos celulares se utilizan equipos denominados “receptores pasivos”, que monitorean hasta cien líneas en simultáneo. Tienen forma de maletín, y son carísimos. En nuestro país, las empresas que los fabrican los venden principalmente a organismos oficiales. Aunque también los pueden adquirir particulares, previa firma de un contrato avalado por un escribano público.
Qué bueno son los malos negocios
Según el Boletín Oficial de Mendoza, la finca que José Luis Manzano tiene en su Tupungato natal, fue rematada por deudas laborales. El predio está a nombre de Integra Consultores y Servicios, la sociedad que fundó con su ex pareja la modelo Alejandra Masilo cuando regresó al país luego de su exilio dorado en Estados Unidos. Al momento de comprarlo, la valuación fiscal era de 27.372 pesos. El precio de escritura fue 110 mil pesos. Y sin embargo, para la operación, Manzano recibió un generoso crédito de 1,2 millones por parte del Banco Credicoop.
Curiosamente, mientras remataba esa propiedad –remate, imagen de quebranto, de padeceres económicos– en otra subasta huellas manzanistas adquirían por 1,5 millones un importante viñedo de 220 hectáreas en San Rafael, que era de la Bodega Suter. Fuentes judiciales ligadas a ese expediente aseguran haber visto al ex diputado Jorge Matzkin y al propio Manzano en el remate y en la toma de posesión.
El síndico del concurso de Suter desmintió que Manzano fuera el comprador, sin embargo la conformación societaria de Asmac lo contradice. Figura en rol protagónico Patricia Gloria Azura, ex esposa de Miguel Ángel Toma y antes de eso secretaria privada de Manzano en la Cámara de Diputados. Azura aparece también en la creación de Grupo Vitivinícola de Tupungato, la empresa con la cual Manzano elabora su vino Altus.
Fuente: Revista Ventitres
sábado, 24 de diciembre de 2005
Brindar por brindar: Qué nadie nos quite lo brindado
Brindemos.
Brindemos todo lo que podamos brindar.
Brindemos por brindar.
Brindémonos.
Que todo el mundo brinde lo mejor que tenga para brindar.
Que cada uno brinde su aporte.
Que el mundo brinde oportunidades; que los economistas brinden soluciones; que los comerciantes brinden mejores precios; que la escuela brinde herramientas que sirvan; que el fútbol brinde espectáculo; que los políticos no brinden espectáculo.
Que los horóscopos brinden buenas noticias en Amor; que los pronósticos no brinden fantasía; que los hospitales públicos brinden la mejor atención; que las empresas privatizadas brinden mejores servicios.
Que los vecinos se brinden ayuda; que los padres brinden apoyo a los maestros; que los maestros brinden apoyo a sus alumnos; que los alumnos se brinden ayuda entre ellos.
Que los automovilistas no brinden mucho si van a conducir; que la televisión brinde algo más.
Que se les brinde tierra a los sin tierra, techo a los sin techo, alimento a los subalimentados.
Que los sueños brinden realidad; que la realidad brinde algunos sueños.
Que la industria brinde trabajo bien remunerado.
Que las fronteras no brinden muros; que a las víctimas se les brinde justicia.
Que los lectores sigan brindando su tiempo para la lectura.
Que los libros brinden libertad.
Que los libreros brinden ofertas.
Que la historia brinde lecciones.
Que la naturaleza nos brinde sus disculpas; que nadie tenga que pedir disculpas por brindarse a su propia naturaleza.
Que los gobernantes se brinden a los ciudadanos.
Que las personas se brinden confianza; que los que se brindan por entero al prójimo sean festejados.
Que a nadie le falte un festejante con quien brindar.
Que el pasado nos brinde experiencia; que la experiencia no nos brinde sólo canas.
Que el Primer Mundo brinde un buen trato al Ultimo Mundo; que no se brinden acuerdos en desacuerdo con el mundo.
Que haya más brindados y menos blindados.
Que brindar por la paz sea más que una frase hecha.
Que la política brinde la posibilidad de evitar las guerras.
Que ningún gobernante, por brindar de más, inicie una guerra.
Que los soldados brinden en sus casas con sus familias.
Que la familia brinde un lugar para ser feliz.
Que la vida nos brinde siempre otra oportunidad.
Que todo el mundo brinde.
Que cada uno brinde su aporte.
Brindemos.
Brindemos todo lo que podamos brindar.
Brindémonos.
Antes del brindis, después del brindis, brindemos un tiempo mejor.
Brindemos un futuro.
Brindemos mañana: que todas las Noches pueden ser Buenas, si cada uno brinda al mundo lo mejor que tiene para brindar.
Nadie nos quita lo brindado.
martes, 22 de noviembre de 2005
El odio nuestro de cada día
El odio es una enfermedad grave que no recibe esa consideración como problema de salud pública. Tanto es así que prácticamente no existen investigaciones sanitarias sobre la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del odio. En cambio, si echamos un vistazo a los medios de comunicación, comprobamos que el odio o, más bien, las consecuencias del mismo, nutren un gran número de sus noticias. Los sucesos del 11-S en Nueva York, 11-M en Madrid y 7-J en Londres y los homicidios por violencia doméstica constituyen la parte visible del "iceberg del odio". Visualizan una tendencia que, aparte de su constante repercusión mediática, está muy presente en nuestra cotidianidad política, laboral y familiar. En otras palabras, y desde una perspectiva epidemiológica, el odio es una enfermedad social que afecta a la salud de las personas y que es muy prevalente en las sociedades modernas.
El sujeto que odia persigue, en pensamiento o acción, la destrucción del sujeto u objeto en el que proyecta su odio, lo que suele generar un doble problema de salud: en la persona que odia y en la odiada. Cualquier estrategia orientada a esa destrucción, incluida la mentira, le es válida al que odia, tanto, que suele acabar creyéndosela como argumento para ganar adeptos y justificar pensamientos y acciones violentas. Hay personas que odiar es lo que mejor saben hacer y en la práctica del odio refuerzan su carácter y su personalidad.
Ninguna de ellas ha demostrado gran eficacia, entre otras posibles hipótesis, porque el odio es un sentimiento que se retroalimenta y reproduce constantemente, necesita confirmarse de forma continuada, cohesiona grupos cerrados y se crece ante la presencia del sujeto odiado. Por ello quizá convendría abordar el estudio del odio desde una perspectiva más científica que, aparte de evaluar los resultados obtenidos por la adopción de intervenciones sociales o represivas de prevención primaria, valorara la utilización de pruebas diagnósticas y tratamientos farmacológicos específicos.
El odio constituye un problema de salud mental, que está relacionado con rasgos de tipo fóbico y obsesivo. Las personas que odian tienen alterada la capacidad de percepción y juicio, por lo que convendría evaluar si los sujetos que lo padecen presentan una alteración en los neurotransmisores cerebrales propios de esas condiciones clínicas. El objetivo de la prevención secundaria consistiría en detectar y diagnosticar el odio y, así, poder tratarlo. Para ello se necesitan estudios científicos para los que el tamaño de la muestra no tendría que ser un problema.
La presencia cotidiana del odio ha supuesto que la generación de nuestros hijos crezca normalizándolo y que puedan pensar que la violencia es un sentimiento y un patrón de actuación propio del ser humano e, incluso, adecuado cuando las personas o instituciones tienen que resolver disparidades de criterio o disputas. Un ejemplo de ello lo vemos en las denominadas películas o series para niños. No se puede considerar una película recomendable para niños aquella en que en las primeras escenas matan a la madre y a todos los hermanos del protagonista. Si eso es así, ¿por qué cambiar de opinión cuando esa película se llama Buscando a Nemo? Este mismo argumento puede aplicarse a la mayor parte de la publicidad, juegos de ordenador y series etiquetadas como "aptas para el público infantil".
Los niños y jóvenes adultos crecen socializándose con personajes y situaciones en donde el odio y la violencia son la norma, por lo que, posiblemente, una estrategia efectiva de prevención primaria debería cuestionar el actual modelo educativo y enfatizar en las aulas estrategias específicas para convertir a nuestros hijos en ciudadanos cívicos y democráticos. Las escuelas deben asumir la responsabilidad moral de educar ciudadanos responsables y no transferir ésta a las familias. Poseen la experiencia, los profesionales y el tiempo para hacerlo.
La relativización e indiferencia moral que generan el odio dificultan la prevención.Pensar que el problema del odio se va a solucionar en las familias o con represión es un error que ya han cometido otros países, sobre todo si se tiene en cuenta que el odio es una enfermedad mental.
También es un error pensar que la adopción de patrones de conducta permisivos reconducirá la situación. Educar en valores supone, en una primera instancia, tener un concepto social responsable de lo que está bien y de lo que está mal y saber transmitir esos valores mediante la representación cotidiana de los mismos. Las escuelas, los medios de comunicación y el ocio juegan un papel muy importante en la creación y transmisión social de esos valores. En ese contexto, tendríamos que evitar caer en el dilema sobre si las ciencias duras, y carentes de ideología,-matemáticas, físicas o químicas- son más importantes que las humanidades -historia, literatura- en la educación y formación en valores, porque, quizá, la situación sea la inversa. En otras palabras, la tendencia a ignorar aquello que no es abordable mediante estrategias de pensamiento racional puede ser una de las causas por las que la ciencia es tan negligente con el estudio del odio, asume opiniones como hechos y transfiere las responsabilidades educativas a las familias.
Desde una perspectiva de salud pública, aparte de la intervención escolar, una buena estrategia de educación sanitaria para prevenir el odio y sus consecuencias en la sociedad española sería la sanción de la mentira y de las acusaciones o rumores infundados. La excesiva permisividad con la que se toleran y se consienten la mentira y el voceo en nuestra sociedad, así como la aceptación acrítica de opiniones y eslóganes que carecen de argumentación, contribuyen a retroalimentar conductas basadas en el odio. Y si el odio ha de ser un problema, debería serlo para el que odia, no para el o los odiados.
Albert J. Jovell. Universidad Autónoma de Barcelona (ajjovell@telefonica.net).
Fuente: Diario El País



