lunes, 11 de junio de 2007

La radiodifusión no se hace por decreto...

Nadie podrá discutir la legitimidad de que una organización como Las Madres de Plaza de Mayo pueda acceder a una licencia de radiodifusión. Desde que irrumpió en el aire, la AM 530, La Voz de las Madres, dio muestras de haber llegado para ocupar un espacio que otras radios no contienen.

Hace años, en Aire Libre, Radio Comunitaria, Hebe de Bonafini me contó que la radio era un proyecto al que querían llegar. Mañana, al mediodía, el presidente Néstor Kirchner las recibirá y les dará una buena noticia: un decreto por el cual accederán a la licencia definitiva de su radio.

En la vereda de enfrente, los medios de siempre llenarán sus páginas y sus micrófonos para seguir tildando de ilegal al medio y cuestionando la forma en que consiguieron el permiso definitivo.

De este lado quedan sentimientos encontrados. Por un lado, la satisfacción de que Las Madres puedan consolidar una voz propia. Por otro, la incomodidad frente a un presidente que, una vez más, parece elegir el camino de los decretos para resolver lo que debería ser una política de Estado. El resto de los medios pertenecientes a entidades sin fines de lucro deberá esperar.

Los decretos de Menem que beneficiaron a la Iglesia, universidades, municipios y comunas amigas los critiqué en su debido momento. No puedo cambiar ahora de criterio porque quienes reciben el beneficio sean otros.

Argentina espera, después de tantos años de democracia, que nuestros legisladores sancionen de una vez una verdadera Ley de Radiodifusión.

En 1991 escribí:
"La radiodifusión no se hace por decreto; en democracia la tienen que hacer nuestros diputados y senadores, en leyes que contemplen las necesidades de toda la sociedad, como el derecho de las entidades intermedias a tener nuestra propia frecuencia de radio y televisión...

Por nuestro derecho a la comunicación y libertad de expresión.

Aire Libre, Radio Comunitaria, integrante de ARCo, Asociación de Radiodifusoras Comunitarias de la Ciudad de Rosario".
Todavía sostengo aquello que escribí entonces.

Y creo que Hebe, aun con el reconocimiento que significa esta licencia, tampoco bajará su bandera. Porque detrás de este decreto sigue estando la necesidad de una ley que frene los monopolios, que garantice las distintas expresiones de la sociedad y que nos permita ejercer, de verdad, el derecho a tener medios propios.

Son frases que hemos repetido tantas veces que corremos el riesgo de convertirlas en lugares comunes. Pero siguen siendo nuestro horizonte cada vez que enfrentamos un micrófono o una cámara.

Porque, de lo contrario, siempre aparecerá algún funcionario, creyéndose adalid de la moral y las buenas costumbres, dispuesto a darnos cátedra sobre cómo debemos ejercer nuestra libertad.

Y la libertad de expresión, cuando es verdadera, no se concede por decreto.
Claudio Andres De Luca

Otras Señales

Quizás también le interese: