ACTUAR Rosario fue una de las primeras organizaciones en expresar públicamente su rechazo. En un comunicado denunció que la decisión constituye "una expresión autoritaria más de esta gestión municipal", a la que acusó de manejar de manera discrecional presupuestos y fondos públicos, además de incumplir mecanismos previstos por la propia ordenanza que creó el programa. Entre las principales objeciones señalaron que se violó el artículo 8 de la Ordenanza Nº 8951/2012 al definir el espectáculo de 2026 sin convocar a la Comisión Asesora.
El cuestionamiento excede el procedimiento administrativo. Para gran parte de la comunidad teatral y cultural rosarina, la obra elegida no representa la identidad artística de la ciudad, reproduce estereotipos y formas explícitas de violencia de género presentadas bajo el recurso del humor negro y responde a una estética que consideran ajena al espíritu con el que fue creada la Comedia Municipal.
Desde la Secretaría de Cultura y Educación defendieron la decisión. Explicaron que la presente edición abordará por primera vez el género de la comedia musical mediante la puesta en escena de "Yiya, el musical", con dramaturgia de Osvaldo Daniel Bazán, música de Alejandro Gustavo Sergi Galante y coreografías de Alejandro Ibarra y Ricky Pashkus. Argumentaron que la propuesta adquiere un significado especial porque este año se conmemora el centenario de la primera manifestación del teatro musical en las artes escénicas argentinas y sostuvieron que la elección busca ampliar los lenguajes escénicos dentro del programa.
Según la cartera cultural, la obra está destinada a un público adulto interesado en relatos inspirados en hechos reales y en el cruce de lenguajes contemporáneos. También defendieron la utilización del humor negro como un recurso para articular entretenimiento y reflexión, promoviendo —según expresaron— una mirada crítica sobre aspectos sociales, culturales y simbólicos de la historia reciente.
Sin embargo, esa explicación dejó abiertos numerosos interrogantes que los trabajadores culturales consideran centrales. Nunca se precisó quiénes tomaron la decisión ni bajo qué criterios se modificó el sentido original del programa establecido por la ordenanza. Tampoco se informó en qué instancia fue seleccionada "Yiya, el musical", por qué se optó por una obra que no pertenece a Rosario ni a la región, cuánto costó la adquisición de sus derechos, cuál es el presupuesto anual destinado a la Comedia Municipal, qué porcentaje representa esa compra dentro de la producción total ni por qué la Comisión Asesora no fue convocada para participar de una definición que la normativa contempla.
La transparencia, en el centro del conflicto
La entidad destacó especialmente que el Concejo hubiera aprobado el pedido de explicaciones dirigido al secretario de Cultura y Educación y sostuvo que esa decisión establece un precedente importante al exigir un informe detallado sobre las decisiones que, según denuncian, fueron tomadas de manera discrecional.
Lejos de considerar cerrado el conflicto, la organización advirtió que el camino recién comienza y que la discusión busca resguardar las futuras producciones que se desarrollen en el marco del programa. Por eso convocó nuevamente a la comunidad artística a sostener la participación colectiva, aun en un contexto de incertidumbre y temor que, reconocieron, atraviesa a parte del sector.
"La única herramienta que tenemos para defendernos es colectiva", expresaron en su mensaje, donde invitaron a dialogar, debatir y mantenerse presentes para garantizar que las políticas culturales financiadas con recursos públicos sean transparentes, democráticas y justas. El comunicado concluyó reafirmando el sentido de pertenencia que dio origen al programa: "La Comedia Municipal Norberto Campos es de todos los trabajadores y trabajadoras independientes de la ciudad de Rosario".
Ver también: La elección de "Yiya" desata una fuerte polémica en la Comedia Municipal Norberto Campos, La elección de "Yiya" desata una fuerte polémica en la Comedia Municipal Norberto Campos
El cuestionamiento excede el procedimiento administrativo. Para gran parte de la comunidad teatral y cultural rosarina, la obra elegida no representa la identidad artística de la ciudad, reproduce estereotipos y formas explícitas de violencia de género presentadas bajo el recurso del humor negro y responde a una estética que consideran ajena al espíritu con el que fue creada la Comedia Municipal.
Desde la Secretaría de Cultura y Educación defendieron la decisión. Explicaron que la presente edición abordará por primera vez el género de la comedia musical mediante la puesta en escena de "Yiya, el musical", con dramaturgia de Osvaldo Daniel Bazán, música de Alejandro Gustavo Sergi Galante y coreografías de Alejandro Ibarra y Ricky Pashkus. Argumentaron que la propuesta adquiere un significado especial porque este año se conmemora el centenario de la primera manifestación del teatro musical en las artes escénicas argentinas y sostuvieron que la elección busca ampliar los lenguajes escénicos dentro del programa.
Según la cartera cultural, la obra está destinada a un público adulto interesado en relatos inspirados en hechos reales y en el cruce de lenguajes contemporáneos. También defendieron la utilización del humor negro como un recurso para articular entretenimiento y reflexión, promoviendo —según expresaron— una mirada crítica sobre aspectos sociales, culturales y simbólicos de la historia reciente.
Sin embargo, esa explicación dejó abiertos numerosos interrogantes que los trabajadores culturales consideran centrales. Nunca se precisó quiénes tomaron la decisión ni bajo qué criterios se modificó el sentido original del programa establecido por la ordenanza. Tampoco se informó en qué instancia fue seleccionada "Yiya, el musical", por qué se optó por una obra que no pertenece a Rosario ni a la región, cuánto costó la adquisición de sus derechos, cuál es el presupuesto anual destinado a la Comedia Municipal, qué porcentaje representa esa compra dentro de la producción total ni por qué la Comisión Asesora no fue convocada para participar de una definición que la normativa contempla.
La transparencia, en el centro del conflicto
Ese conjunto de dudas terminó trasladándose al Concejo Municipal. A partir del reclamo de actores, actrices y trabajadores de las artes escénicas, el concejal Leonardo Caruana, del Frente Amplio por la Soberanía, presentó un pedido de informes dirigido a la Secretaría de Cultura y Educación. La iniciativa fue aprobada durante la última sesión del cuerpo.
Antes de llegar al recinto, el tema había sido debatido en la Comisión de Cultura y Educación, donde representantes de distintas agrupaciones teatrales expusieron su preocupación por la convocatoria de la duodécima edición de la Comedia Municipal Norberto Campos. Allí cuestionaron especialmente la selección de una producción desarrollada en Buenos Aires por considerar que no fortalece la producción artística local ni promueve el trabajo de los y las artistas de la ciudad. También reclamaron que se respete el espíritu de la Ordenanza Nº 8951/2012, concebida precisamente para impulsar la creación teatral de Rosario.
El conjunto de las intervenciones de concejales y concejalas sobre el tema pudo escucharse este sábado en Señales. Al defender el pedido de informes durante la sesión, Caruana explicó que la iniciativa nació de los planteos formulados por las trabajadoras y los trabajadores de las artes escénicas en distintos ámbitos, incluida la propia Comisión de Cultura. El objetivo, sostuvo, es aportar mayor claridad sobre una convocatoria que tiene un valor simbólico especial para la comunidad artística porque el Programa Comedia Municipal "Norberto Campos" "surge de la militancia, de la lucha y de la participación del movimiento cultural rosarino".
El concejal describió que la decisión adoptada por el Ejecutivo generó "diferencias, malestares y tensiones" dentro del propio movimiento teatral, conflictos que —recordó— fueron expresados con claridad durante las audiencias realizadas en el Concejo. Si bien reconoció que existieron instancias de diálogo y una respuesta oficial que incluso fue leída en la comisión, sostuvo que todavía resultan necesarias mayores precisiones sobre aspectos centrales de la convocatoria.
En ese sentido, enumeró los principales puntos sobre los que el Ejecutivo deberá responder. El pedido solicita conocer los criterios utilizados para seleccionar "Yiya, el musical" como obra de la duodécima edición; cuál fue el rol de la Comisión Asesora durante ese proceso; cuál es el presupuesto destinado al Programa Comedia Municipal y qué porcentaje de esos recursos corresponde a la compra de los derechos de la obra. También requiere que la Secretaría de Cultura fije posición frente a las críticas expresadas por trabajadores y trabajadoras del sector, quienes sostienen que el texto teatral reproduce estereotipos de género y escenas de violencia explícita contra mujeres y disidencias.
Finalmente, el planteo legislativo incorpora una discusión de fondo sobre el sentido mismo de la política cultural. Caruana pidió explicaciones acerca del aporte que la pieza seleccionada realiza a la cultura local, a su difusión y a la construcción de la memoria colectiva, objetivos que la ordenanza fundacional del Programa Comedia Municipal estableció como principios rectores y que, según denuncian los sectores teatrales, hoy aparecen en discusión.
El debate fue ampliándose a medida que tomaban la palabra los distintos bloques políticos. Más allá de los matices, la mayoría de las intervenciones coincidió en que la discusión excedía la elección de una obra en particular y abría un interrogante más profundo sobre el rumbo de la política cultural de Rosario, el cumplimiento de la ordenanza que regula la Comedia Municipal y el lugar que el Estado decide otorgar a la producción artística local.
¿Qué modelo cultural decide promover el Estado?
Antes de llegar al recinto, el tema había sido debatido en la Comisión de Cultura y Educación, donde representantes de distintas agrupaciones teatrales expusieron su preocupación por la convocatoria de la duodécima edición de la Comedia Municipal Norberto Campos. Allí cuestionaron especialmente la selección de una producción desarrollada en Buenos Aires por considerar que no fortalece la producción artística local ni promueve el trabajo de los y las artistas de la ciudad. También reclamaron que se respete el espíritu de la Ordenanza Nº 8951/2012, concebida precisamente para impulsar la creación teatral de Rosario.
El conjunto de las intervenciones de concejales y concejalas sobre el tema pudo escucharse este sábado en Señales. Al defender el pedido de informes durante la sesión, Caruana explicó que la iniciativa nació de los planteos formulados por las trabajadoras y los trabajadores de las artes escénicas en distintos ámbitos, incluida la propia Comisión de Cultura. El objetivo, sostuvo, es aportar mayor claridad sobre una convocatoria que tiene un valor simbólico especial para la comunidad artística porque el Programa Comedia Municipal "Norberto Campos" "surge de la militancia, de la lucha y de la participación del movimiento cultural rosarino".
El concejal describió que la decisión adoptada por el Ejecutivo generó "diferencias, malestares y tensiones" dentro del propio movimiento teatral, conflictos que —recordó— fueron expresados con claridad durante las audiencias realizadas en el Concejo. Si bien reconoció que existieron instancias de diálogo y una respuesta oficial que incluso fue leída en la comisión, sostuvo que todavía resultan necesarias mayores precisiones sobre aspectos centrales de la convocatoria.
En ese sentido, enumeró los principales puntos sobre los que el Ejecutivo deberá responder. El pedido solicita conocer los criterios utilizados para seleccionar "Yiya, el musical" como obra de la duodécima edición; cuál fue el rol de la Comisión Asesora durante ese proceso; cuál es el presupuesto destinado al Programa Comedia Municipal y qué porcentaje de esos recursos corresponde a la compra de los derechos de la obra. También requiere que la Secretaría de Cultura fije posición frente a las críticas expresadas por trabajadores y trabajadoras del sector, quienes sostienen que el texto teatral reproduce estereotipos de género y escenas de violencia explícita contra mujeres y disidencias.
Finalmente, el planteo legislativo incorpora una discusión de fondo sobre el sentido mismo de la política cultural. Caruana pidió explicaciones acerca del aporte que la pieza seleccionada realiza a la cultura local, a su difusión y a la construcción de la memoria colectiva, objetivos que la ordenanza fundacional del Programa Comedia Municipal estableció como principios rectores y que, según denuncian los sectores teatrales, hoy aparecen en discusión.
El debate fue ampliándose a medida que tomaban la palabra los distintos bloques políticos. Más allá de los matices, la mayoría de las intervenciones coincidió en que la discusión excedía la elección de una obra en particular y abría un interrogante más profundo sobre el rumbo de la política cultural de Rosario, el cumplimiento de la ordenanza que regula la Comedia Municipal y el lugar que el Estado decide otorgar a la producción artística local.
¿Qué modelo cultural decide promover el Estado?
La concejala María José Poncino, del bloque Peronista, acompañó con su firma el pedido de informes impulsado por Leonardo Caruana y sostuvo que el conflicto obligaba a reflexionar sobre el modelo cultural que el Municipio busca expresar a través de sus decisiones. A su entender, la cuestión no era menor porque ponía en discusión "la política cultural de nuestra ciudad" y, en consecuencia, el tipo de valores que el Estado decide promover cuando financia determinadas producciones.
La edil planteó que el Programa Comedia Municipal "Norberto Campos" constituye una política pública destinada a fortalecer el teatro rosarino, generar trabajo, visibilizar a los trabajadores y trabajadoras de la cultura y reivindicar una comunidad artística que considera una referencia nacional. Desde esa perspectiva, sostuvo que toda decisión institucional implica respaldar determinadas voces e identidades culturales.
Poncino aclaró que el debate no pasaba por censurar Yiya, el musical, sino por comprender de qué manera esa elección contribuía a cumplir los objetivos para los cuales fue creada la Comedia Municipal. Dijo compartir la preocupación expresada por Caruana respecto del mensaje que transmite la obra y del eventual incumplimiento de la ordenanza vigente. "No se trata de censurar una obra, sino de asumir la responsabilidad que tiene el Estado y que tiene este Concejo sobre aquello que decide promover", afirmó.
La concejala insistió en que el Estado debe destinar recursos para fortalecer la producción cultural rosarina y consolidar la identidad local. En ese marco, consideró necesario esclarecer si la decisión fue producto de una construcción participativa o de una determinación unilateral que termina invisibilizando la producción artística existente en la ciudad. Según expresó, existe una "dicotomía" entre el espíritu del programa y la decisión de sostener una producción concebida fuera de Rosario. Para Poncino, el pedido de informes también representa el reclamo de una comunidad amplia integrada por actores, actrices, dramaturgos, directores, productores y trabajadores culturales que merecen ser visibilizados.
Cuando la comunidad artística deja de ser escuchada
La edil planteó que el Programa Comedia Municipal "Norberto Campos" constituye una política pública destinada a fortalecer el teatro rosarino, generar trabajo, visibilizar a los trabajadores y trabajadoras de la cultura y reivindicar una comunidad artística que considera una referencia nacional. Desde esa perspectiva, sostuvo que toda decisión institucional implica respaldar determinadas voces e identidades culturales.
Poncino aclaró que el debate no pasaba por censurar Yiya, el musical, sino por comprender de qué manera esa elección contribuía a cumplir los objetivos para los cuales fue creada la Comedia Municipal. Dijo compartir la preocupación expresada por Caruana respecto del mensaje que transmite la obra y del eventual incumplimiento de la ordenanza vigente. "No se trata de censurar una obra, sino de asumir la responsabilidad que tiene el Estado y que tiene este Concejo sobre aquello que decide promover", afirmó.
La concejala insistió en que el Estado debe destinar recursos para fortalecer la producción cultural rosarina y consolidar la identidad local. En ese marco, consideró necesario esclarecer si la decisión fue producto de una construcción participativa o de una determinación unilateral que termina invisibilizando la producción artística existente en la ciudad. Según expresó, existe una "dicotomía" entre el espíritu del programa y la decisión de sostener una producción concebida fuera de Rosario. Para Poncino, el pedido de informes también representa el reclamo de una comunidad amplia integrada por actores, actrices, dramaturgos, directores, productores y trabajadores culturales que merecen ser visibilizados.
Cuando la comunidad artística deja de ser escuchada
Desde Ciudad Futura, Agustina Gareis puso el foco en las audiencias que la Comisión de Cultura mantuvo con representantes del sector teatral. Explicó que buscaba trasladar al recinto la voz de quienes participaron de esos encuentros y sostuvo que las preocupaciones expresadas por el colectivo artístico merecían ser escuchadas.
Según reconstruyó, los actores y actrices manifestaron que la Municipalidad no habría cumplido con la Ordenanza Nº 8951, particularmente con los artículos 6 y 8. Recordó que este último establece la conformación y convocatoria de una Comisión Asesora integrada por docentes, profesionales e instituciones vinculadas al teatro rosarino para intervenir en el proceso de selección. Sin embargo, relató que quienes históricamente participaron de ese espacio aseguraron desconocer si fueron convocados otros integrantes, quiénes integraron efectivamente la comisión o si esa instancia llegó a realizarse.
Gareis recordó que la Secretaría de Cultura informó al Concejo que la Comisión Asesora sí había sido convocada, aunque señaló que, según los testimonios recogidos, esa afirmación no podía verificarse con claridad. "Se dice una cosa, pero después en los hechos no se puede comprobar", resumió, antes de volver sobre las críticas al contenido de la obra y sobre el malestar expresado por la comunidad teatral.
Para la concejala, el conflicto también refleja una forma de gobernar "a espaldas" de quienes producen cultura en Rosario. Destacó que durante las once ediciones anteriores de la Comedia Municipal no se habían registrado cuestionamientos de estas características y sostuvo que el procedimiento adoptado este año hizo que muchos actores y actrices se sintieran agredidos tanto en el ejercicio de su profesión como en el reconocimiento de su trabajo.
La Comedia Municipal nació de la participación y no puede perder ese origen
Según reconstruyó, los actores y actrices manifestaron que la Municipalidad no habría cumplido con la Ordenanza Nº 8951, particularmente con los artículos 6 y 8. Recordó que este último establece la conformación y convocatoria de una Comisión Asesora integrada por docentes, profesionales e instituciones vinculadas al teatro rosarino para intervenir en el proceso de selección. Sin embargo, relató que quienes históricamente participaron de ese espacio aseguraron desconocer si fueron convocados otros integrantes, quiénes integraron efectivamente la comisión o si esa instancia llegó a realizarse.
Gareis recordó que la Secretaría de Cultura informó al Concejo que la Comisión Asesora sí había sido convocada, aunque señaló que, según los testimonios recogidos, esa afirmación no podía verificarse con claridad. "Se dice una cosa, pero después en los hechos no se puede comprobar", resumió, antes de volver sobre las críticas al contenido de la obra y sobre el malestar expresado por la comunidad teatral.
Para la concejala, el conflicto también refleja una forma de gobernar "a espaldas" de quienes producen cultura en Rosario. Destacó que durante las once ediciones anteriores de la Comedia Municipal no se habían registrado cuestionamientos de estas características y sostuvo que el procedimiento adoptado este año hizo que muchos actores y actrices se sintieran agredidos tanto en el ejercicio de su profesión como en el reconocimiento de su trabajo.
La Comedia Municipal nació de la participación y no puede perder ese origen
La intervención de Norma López, del bloque Comunidad, trasladó la discusión hacia la historia misma de la Comedia Municipal. La concejala recordó el proceso colectivo que dio origen a la Ordenanza Nº 8951 y describió un Concejo colmado por integrantes de la comunidad artística durante su tratamiento. Dramaturgos, actores, actrices, escenógrafos, bailarines y representantes de teatros independientes participaron activamente —evocó— de un debate que fue modificando el texto original hasta convertirlo en una herramienta construida desde la participación organizada.
López rememoró también que fue en esas mismas gradas donde surgió la propuesta de bautizar el programa con el nombre de Norberto Campos, figura profundamente ligada a la tradición cultural rosarina. Recordó además la presencia de Alejandra Darín, entonces secretaria general de la Asociación Argentina de Actores y Actrices, quien acompañó el tratamiento legislativo de una iniciativa que, según destacó, despertó expectativas en todo el sector teatral nacional.
A más de una década de aquella aprobación, sostuvo que la ordenanza continúa plenamente vigente y advirtió que la Secretaría de Cultura no puede actuar de espaldas a quienes le dieron origen. Según expresó, algunos de los procedimientos previstos para garantizar la participación comunitaria no habrían sido respetados. Insistió en que la Comisión Asesora encargada de evaluar y monitorear el programa "a todas luces no fue convocada, al menos en la forma en que debe hacerlo", y remarcó que no alcanzan conversaciones informales cuando la norma exige mecanismos institucionales.
Para López, el cumplimiento estricto de la ordenanza no constituye un formalismo burocrático sino la garantía de una distribución equitativa de oportunidades para actores, actrices, dramaturgos, escenógrafos, vestuaristas, bailarines y el conjunto de los oficios teatrales. Por eso pidió revisar el procedimiento seguido para la contratación de "Yiya, el musical". Aclaró que no cuestiona el género musical —"a mí los musicales me encantan", dijo—, sino que entiende que ninguna decisión puede quedar por fuera de la normativa y del proceso participativo que le dio origen. Incluso propuso que, si el Ejecutivo considera necesario modificar el funcionamiento del programa, abra ese debate en el Concejo junto a toda la comunidad cultural.
López rememoró también que fue en esas mismas gradas donde surgió la propuesta de bautizar el programa con el nombre de Norberto Campos, figura profundamente ligada a la tradición cultural rosarina. Recordó además la presencia de Alejandra Darín, entonces secretaria general de la Asociación Argentina de Actores y Actrices, quien acompañó el tratamiento legislativo de una iniciativa que, según destacó, despertó expectativas en todo el sector teatral nacional.
A más de una década de aquella aprobación, sostuvo que la ordenanza continúa plenamente vigente y advirtió que la Secretaría de Cultura no puede actuar de espaldas a quienes le dieron origen. Según expresó, algunos de los procedimientos previstos para garantizar la participación comunitaria no habrían sido respetados. Insistió en que la Comisión Asesora encargada de evaluar y monitorear el programa "a todas luces no fue convocada, al menos en la forma en que debe hacerlo", y remarcó que no alcanzan conversaciones informales cuando la norma exige mecanismos institucionales.
Para López, el cumplimiento estricto de la ordenanza no constituye un formalismo burocrático sino la garantía de una distribución equitativa de oportunidades para actores, actrices, dramaturgos, escenógrafos, vestuaristas, bailarines y el conjunto de los oficios teatrales. Por eso pidió revisar el procedimiento seguido para la contratación de "Yiya, el musical". Aclaró que no cuestiona el género musical —"a mí los musicales me encantan", dijo—, sino que entiende que ninguna decisión puede quedar por fuera de la normativa y del proceso participativo que le dio origen. Incluso propuso que, si el Ejecutivo considera necesario modificar el funcionamiento del programa, abra ese debate en el Concejo junto a toda la comunidad cultural.
Entre las respuestas oficiales y las dudas que aún persisten
Como presidenta de la Comisión de Cultura, Alicia Pino, del bloque Socialista, aportó detalles sobre las gestiones realizadas desde ese ámbito. Confirmó que la comisión recibió en audiencia a actores y actrices que expusieron con claridad sus cuestionamientos, principalmente respecto del contenido de "Yiya, el musical", definida durante esos encuentros como una comedia musical de humor negro.
Tras esas reuniones, explicó, la comisión solicitó información a la Secretaría de Cultura. Si bien el Ejecutivo respondió algunos de los interrogantes, Pino reconoció que persistieron dudas que finalmente quedaron reflejadas en el pedido de informes impulsado por Caruana.
La concejala detalló que, según la información remitida por el secretario de Cultura, la Comisión Asesora sí fue consultada durante el proceso de selección y también intervino Argentores en la disponibilidad de la pieza. Agregó que la adquisición de los derechos no tuvo costo, salvo el pago de 30 mil pesos en concepto administrativo, monto que —según indicó— incluso tendría devolución.
Pese a esa respuesta oficial, Pino reconoció que seguía existiendo una incomprensión entre las partes. Recordó que, por iniciativa de la Comisión de Cultura, se organizó una reunión entre los representantes del sector teatral y el secretario de Cultura, aunque consideró que aún resultaba necesario ampliar la información pública sobre todo el procedimiento. Por esa razón anunció que acompañaría el pedido de informes.
Al mismo tiempo, planteó una reflexión sobre el contenido de las obras financiadas con recursos públicos. Coincidió en que el Concejo no tiene facultades para censurar expresiones artísticas, pero sostuvo que sí corresponde preguntarse si determinados contenidos pueden promover conductas sociales que el Estado no comparte. Reconoció que conocía parcialmente el texto de la obra a partir de los testimonios de los propios actores y actrices, aunque entendió que cualquier evaluación debe realizarse contemplando el sentido integral de una propuesta artística.
La presidenta de la Comisión de Cultura también destacó el fuerte desarrollo cultural de Rosario y recordó la diversidad de actividades que actualmente impulsa el Teatro La Comedia, mencionando propuestas vinculadas a Antonio Berni, música latinoamericana y música cubana. Por eso consideró que no advertía un alejamiento general de la Secretaría de Cultura respecto de las políticas culturales desarrolladas hasta el momento y manifestó su expectativa de que el diálogo y una mayor información permitieran alcanzar un entendimiento.
Finalmente informó que la Comisión de Cultura ya había concedido una nueva audiencia solicitada por actores y actrices, por lo que anticipó que el tema continuaría siendo tratado en las semanas siguientes. También aclaró que, de acuerdo con la documentación recibida hasta ese momento, la Secretaría sostenía haber respetado la ordenanza, haber consultado a Argentores y haber contado con la participación de la Comisión Asesora. Sin embargo, explicó que precisamente el pedido de informes buscaba conocer cómo fue conformada esa comisión y brindar mayores precisiones sobre un procedimiento que seguía generando interrogantes.
Un rechazo sin matices al contenido de la obra
La concejala María Fernanda Rey, del bloque Justicialista, intervino brevemente para sumar su firma al expediente, aunque dejó en claro su posición sobre el contenido de la obra. Dijo no compartir una mirada neutral sobre la propuesta y calificó a "Yiya, el musical" como "un espanto" y "un horror de muy mal gusto". Sostuvo además que la producción resulta incompatible con el trabajo que desarrolla la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Concejo, razón por la cual consideró necesario expresar públicamente su rechazo.
Unanimidad para exigir explicaciones al Ejecutivo
Con el respaldo de todos los bloques, la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, puso finalmente el expediente a consideración del cuerpo. El pedido de informes fue aprobado por unanimidad, incorporando además las firmas de diversos bloques y dejando plasmado un amplio consenso político sobre la necesidad de que el Ejecutivo municipal brinde explicaciones acerca del procedimiento seguido para la selección de la obra.
El reclamo sigue en escena y convoca a fortalecer la organización colectiva
Tras esas reuniones, explicó, la comisión solicitó información a la Secretaría de Cultura. Si bien el Ejecutivo respondió algunos de los interrogantes, Pino reconoció que persistieron dudas que finalmente quedaron reflejadas en el pedido de informes impulsado por Caruana.
La concejala detalló que, según la información remitida por el secretario de Cultura, la Comisión Asesora sí fue consultada durante el proceso de selección y también intervino Argentores en la disponibilidad de la pieza. Agregó que la adquisición de los derechos no tuvo costo, salvo el pago de 30 mil pesos en concepto administrativo, monto que —según indicó— incluso tendría devolución.
Pese a esa respuesta oficial, Pino reconoció que seguía existiendo una incomprensión entre las partes. Recordó que, por iniciativa de la Comisión de Cultura, se organizó una reunión entre los representantes del sector teatral y el secretario de Cultura, aunque consideró que aún resultaba necesario ampliar la información pública sobre todo el procedimiento. Por esa razón anunció que acompañaría el pedido de informes.
Al mismo tiempo, planteó una reflexión sobre el contenido de las obras financiadas con recursos públicos. Coincidió en que el Concejo no tiene facultades para censurar expresiones artísticas, pero sostuvo que sí corresponde preguntarse si determinados contenidos pueden promover conductas sociales que el Estado no comparte. Reconoció que conocía parcialmente el texto de la obra a partir de los testimonios de los propios actores y actrices, aunque entendió que cualquier evaluación debe realizarse contemplando el sentido integral de una propuesta artística.
La presidenta de la Comisión de Cultura también destacó el fuerte desarrollo cultural de Rosario y recordó la diversidad de actividades que actualmente impulsa el Teatro La Comedia, mencionando propuestas vinculadas a Antonio Berni, música latinoamericana y música cubana. Por eso consideró que no advertía un alejamiento general de la Secretaría de Cultura respecto de las políticas culturales desarrolladas hasta el momento y manifestó su expectativa de que el diálogo y una mayor información permitieran alcanzar un entendimiento.
Finalmente informó que la Comisión de Cultura ya había concedido una nueva audiencia solicitada por actores y actrices, por lo que anticipó que el tema continuaría siendo tratado en las semanas siguientes. También aclaró que, de acuerdo con la documentación recibida hasta ese momento, la Secretaría sostenía haber respetado la ordenanza, haber consultado a Argentores y haber contado con la participación de la Comisión Asesora. Sin embargo, explicó que precisamente el pedido de informes buscaba conocer cómo fue conformada esa comisión y brindar mayores precisiones sobre un procedimiento que seguía generando interrogantes.
Un rechazo sin matices al contenido de la obra
La concejala María Fernanda Rey, del bloque Justicialista, intervino brevemente para sumar su firma al expediente, aunque dejó en claro su posición sobre el contenido de la obra. Dijo no compartir una mirada neutral sobre la propuesta y calificó a "Yiya, el musical" como "un espanto" y "un horror de muy mal gusto". Sostuvo además que la producción resulta incompatible con el trabajo que desarrolla la Comisión de Igualdad y Derechos Humanos del Concejo, razón por la cual consideró necesario expresar públicamente su rechazo.
Unanimidad para exigir explicaciones al Ejecutivo
Con el respaldo de todos los bloques, la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck, puso finalmente el expediente a consideración del cuerpo. El pedido de informes fue aprobado por unanimidad, incorporando además las firmas de diversos bloques y dejando plasmado un amplio consenso político sobre la necesidad de que el Ejecutivo municipal brinde explicaciones acerca del procedimiento seguido para la selección de la obra.
El reclamo sigue en escena y convoca a fortalecer la organización colectiva
Las organizaciones teatrales sostienen que la aprobación del pedido de informes abre una nueva etapa en la defensa de la Comedia Municipal Norberto Campos. Lejos de dar por saldada la discusión, llamaron a fortalecer la participación colectiva para garantizar el cumplimiento de la ordenanza y la transparencia en las políticas culturales.
Tras la votación unánime del Concejo Municipal, ACTUAR Rosario celebró el resultado como "un gran paso". A través de sus redes sociales informó que el reclamo viene siendo impulsado junto a la Asociación Argentina de Actores y Actrices Delegación Rosario, el Movimiento VEA Teatro Rosarino y artistas autoconvocados, con el objetivo de preservar el espíritu original de la Comedia Municipal Norberto Campos y garantizar que continúe siendo una herramienta destinada a los trabajadores y trabajadoras de las artes escénicas de Rosario.La entidad destacó especialmente que el Concejo hubiera aprobado el pedido de explicaciones dirigido al secretario de Cultura y Educación y sostuvo que esa decisión establece un precedente importante al exigir un informe detallado sobre las decisiones que, según denuncian, fueron tomadas de manera discrecional.
Lejos de considerar cerrado el conflicto, la organización advirtió que el camino recién comienza y que la discusión busca resguardar las futuras producciones que se desarrollen en el marco del programa. Por eso convocó nuevamente a la comunidad artística a sostener la participación colectiva, aun en un contexto de incertidumbre y temor que, reconocieron, atraviesa a parte del sector.
"La única herramienta que tenemos para defendernos es colectiva", expresaron en su mensaje, donde invitaron a dialogar, debatir y mantenerse presentes para garantizar que las políticas culturales financiadas con recursos públicos sean transparentes, democráticas y justas. El comunicado concluyó reafirmando el sentido de pertenencia que dio origen al programa: "La Comedia Municipal Norberto Campos es de todos los trabajadores y trabajadoras independientes de la ciudad de Rosario".


















