viernes, 18 de septiembre de 2026

Un proyecto que abrió un debate más amplio: seguridad, adolescentes y reclutamiento criminal en Rosario

Un proyecto que parecía destinado a expresar respaldo al Código Procesal Penal Juvenil de Santa Fe terminó abriendo una extensa discusión sobre seguridad, menores, crimen organizado, estadísticas y políticas de Estado. María Eugenia Schmuck defendió la gestión provincial y reclamó "dejar de hacer diagnósticos"; la oposición cuestionó la baja de la edad de punibilidad y pidió un debate más profundo. En el medio, aparecieron datos, experiencias territoriales y fuertes cruces políticos.

"Hay que opinar sobre estos temas", había planteado la presidenta del Concejo Municipal, María Eugenia Schmuck al presentar el proyecto. Lo que siguió fue una de las discusiones más extensas de la sesión. La presidenta del Concejo bajó del estrado y desde una banca habló primero para explicar el sentido de la iniciativa y volvió luego a bajar del estrado para responder a sus pares. El expediente finalmente fue aprobado por mayoría reglamentaria, aunque con ocho votos negativos y una abstención.

El debate comenzó con una definición política de Schmuck. El proyecto que impulsaba buscaba expresar el beneplácito del cuerpo por el dictado del Código Procesal Penal Juvenil de Santa Fe y por las condiciones que, según el oficialismo, permitieron la aplicación inmediata de la nueva Ley Penal Juvenil nacional.

Pero antes de entrar en el articulado, Schmuck eligió poner el expediente en el contexto de la crisis de violencia que atravesó Rosario.

"Nosotros venimos de una época muy complicada, hace no menos de tres años la ciudad enterraba pibes, contaba muertos", sostuvo. Y agregó que entonces "había alrededor de 300 muertos, éramos récord Guinness en materia de violencia urbana, teníamos 20 patrulleros en la calle".

Desde allí construyó el argumento central de su intervención: si durante años la violencia y el crimen organizado fueron uno de los principales problemas de Rosario, los concejales debían discutir también las herramientas con las que el Estado pretende enfrentarlos.

"No es progre decir que se imputen a los menores de 16 años, pero la verdad es que en la ciudad de Rosario, desde los 14 hasta los 18 años, estos pibes eran utilizados por las bandas criminales para extorsionar, para asesinar, para generar el período de violencia más oscura que vivimos en la ciudad en democracia", expresó la integrante del bloque Unidos por Rosario.

"Cuando venimos de esa situación, en donde la mayoría de las víctimas y la mayoría de los que perpetraban esos delitos eran adolescentes, hay que opinar sobre estos temas", afirmó.
En ese marco, Schmuck planteó que en la provincia de Santa Fe la Ley Provincial N.º 14.228, que establece que estas situaciones queden bajo la órbita de la Secretaría de la Niñez, en lugar del Ministerio de Seguridad, como ocurría anteriormente. Schmuck vinculó esta disposición con la Ley N.º 12.967, que establece el principio del interés superior del niño como eje para la intervención del Estado.

La referencia a los "300 muertos" es uno de los puntos que luego quedó expuesto al contraste con las estadísticas oficiales. La serie del Observatorio de Seguridad Pública para el departamento Rosario registra 290 homicidios en 2022 y 262 en 2023, mientras que el registro de 2024 descendió a 92.

La precisión geográfica tampoco es menor: esos números corresponden al departamento Rosario y no exclusivamente al municipio. En la infografía anual de 2024 del Observatorio de Seguridad Pública se consignaron 79 homicidios ocurridos específicamente en la ciudad de Rosario, mientras que otros hechos correspondieron a localidades del departamento. 

No se trata de una diferencia meramente semántica. El departamento Rosario incluye, además de la ciudad, localidades como Villa Gobernador Gálvez, Granadero Baigorria, Pérez, Funes, Alvear, Piñero y otras. Por eso, cuando se utiliza una cifra departamental para describir exclusivamente a la ciudad, es necesario hacer esa aclaración.

El dato de 2022, de todos modos, sí marca un punto de inflexión: el propio Gobierno provincial reconoce ese año como el pico histórico de la tasa de homicidios de la ciudad, con 25 homicidios cada 100.000 habitantes. 

La discusión, entonces, quedó planteada desde el comienzo entre dos planos: el recuerdo de una Rosario atravesada por una violencia extrema y la necesidad de utilizar estadísticas precisas para describirla.

Salinas: "¿Qué carajos hacemos con esos pibes?"
El concejal de Ciudad Futura, Antonio Salinas, anticipó el voto negativo de su bloque, pero dedicó buena parte de su intervención a explicar por qué. Su planteo fue que el Concejo estaba discutiendo un proyecto que había cambiado varias veces y que, en su recorrido, había terminado mezclando situaciones, diagnósticos e instrumentos diferentes.

"Ya se está volviendo costumbre en este recinto discutir cuestiones que no se sabe bien qué estamos discutiendo", advirtió.

Salinas explicó que había preparado tres argumentaciones diferentes porque, según señaló, el proyecto había atravesado tres etapas.

Primero, dijo, había sido una declaración de preocupación por una situación que finalmente no ocurrió: la decisión de una jueza de la provincia de Buenos Aires que había declarado inaplicable el nuevo régimen. Para Salinas, aquella resolución no tenía impacto jurídico directo sobre Santa Fe ni sobre Rosario.

Después, explicó, el proyecto se transformó en un beneplácito por la supuesta preparación de la provincia para aplicar el nuevo régimen penal juvenil.

Y allí planteó una de sus principales objeciones: afirmó que, tras realizar "tres o cuatro llamados a operadores del sistema judicial", recibió como respuesta que tampoco tenían conocimiento suficiente sobre la infraestructura, los cargos, los recursos humanos y los dispositivos que el proyecto daba por existentes y preparados.

"Entonces también es honesto decir que estamos celebrando o declarando el beneplácito por algo que, por lo menos nosotros como concejales, desconocemos", sostuvo.

Por eso reclamó que el propio Concejo utilizara sus comisiones y el recinto para convocar a funcionarios y operadores del sistema y conocer en detalle qué dispositivos existen, dónde están y con qué recursos cuentan.

Pero su intervención rápidamente pasó del expediente a una discusión mucho más amplia. Salinas cuestionó la tendencia a debatir seguridad mediante "instrumentos aislados" y no a partir de estrategias integrales.

"Venimos diciendo hace tiempo que el problema de la ciudad, de la provincia y del país hace un tiempo es que venimos discutiendo mal las cosas, medio hasta de manera maniquea, tratando de generar posiciones contradictorias solamente para oponernos o, en todo caso, oponernos a la oposición", afirmó.

Desde allí habló desde su propia experiencia territorial. "Milito hace 25 años en los barrios populares", recordó. Y planteó que no podía reducirse el debate a quién está preocupado por la violencia y quién no.

"¿A quién no le preocupa la muerte joven? ¿A quién no le preocupa los asesinatos de los jóvenes que mataban o eran muertos en enfrentamientos?", preguntó.

Salinas contó además que buena parte de su militancia estuvo vinculada al estudio de estas problemáticas y reivindicó un enfoque que, según dijo, tiene poca tradición en la cultura securitaria argentina: la prevención social del delito.

Reconoció la reducción de los homicidios y utilizó una metáfora para diferenciar esa mejora de la resolución de las causas profundas.

"Nos gusta mucho una frase que dice que bajó la fiebre, es decir, la tasa de homicidios bajó. ¿Quién puede negar que la tasa de homicidios bajó?", señaló.

Pero inmediatamente planteó la segunda parte de la cuestión: "Ahora también hay que atacar las causas profundas de la enfermedad, o sea, cuáles son esas causas que generan la violencia en nuestra ciudad."

Su argumento se concentró especialmente en una franja etaria que consideró crítica: los adolescentes de entre 11 y 16 años. Según explicó, en esa etapa se combinan problemas de conformación subjetiva con dificultades concretas del sistema educativo.

Afirmó que la deserción y el ausentismo escolar se multiplican "por cuatro o por cinco" entre los 11 y los 16 años y describió una situación que, según su experiencia territorial, deja a muchos adolescentes fuera de las instituciones.

"Los pibes y las pibas son muy grandes para volver a sus escuelas primarias, donde quizás han repetido dos o tres veces, entonces el sistema de educación primaria muchas veces los termina expulsando y son muy chicos para entrar a los EMPAS", explicó.

Y puso un ejemplo concreto de Nuevo Alberdi. Relató el trabajo realizado en una escuela que, según contó, el propio Ministerio de Educación terminó reconociendo como el EMPA más grande de la provincia de Santa Fe en cantidad de ingresos, permanencia y egresados.

"Me enorgullece profundamente decir que a más de 500 y 600 jóvenes hemos atravesado, hemos cortado, interceptado destinos que parecían irreductibles y se han modificado, han conseguido buenos laburos, han ido a la universidad, han estudiado tecnicaturas", afirmó.

El ejemplo también le permitió mostrar el problema que encuentra con adolescentes más chicos. Contó que madres de chicos de 13, 14 y 15 años se acercan preocupadas y que muchas veces la respuesta que reciben es que esos adolescentes todavía no pueden ingresar al EMPA, porque el sistema establece determinadas edades para el acceso.

Así llegó a una de las preguntas centrales de su exposición: "Entonces evidentemente los pibes entre 11 y 16 son muy grandes para volver a la escuela primaria y muy chicos para ir al EMPA, quedan a la intemperie. Entonces yo pregunto qué hacemos con esos pibes, yo también quiero discutir seriamente todas estas cuestiones", agregó.

Salinas también contó que venía trabajando con una fundación de Buenos Aires y destacó especialmente que se trataba de personas que pensaban políticamente distinto a él. "Me gusta entrevistar y juntarme con gente que piensa bastante distinto a lo que pienso yo", explicó.

Entre esas conversaciones mencionó a un especialista en seguridad que, según relató, se reconocía de derecha y había sido asesor del Banco Mundial. De esa conversación recuperó una definición que consideró especialmente significativa después de haber trabajado en países afectados por el narcotráfico.

Según Salinas, ese especialista le había planteado que la política de prevención social del delito más efectiva para reducir la escalada de violencia consiste en "estrangular la capacidad de reclutamiento de las bandas narco".

La expresión se convirtió en uno de los conceptos centrales de su intervención. Pero Salinas no se quedó en el diagnóstico. Preguntó directamente qué políticas están implementando actualmente los distintos niveles del Estado para conseguirlo.

"¿Cuáles son las políticas que hoy están en curso en nuestra provincia, en nuestra ciudad, en nuestro país para estrangular concretamente la capacidad de reclutamiento de las bandas narco?"

Su preocupación era que los adolescentes fueran reclutados cada vez a edades más tempranas y que la única respuesta institucional terminara siendo bajar progresivamente la edad de ingreso al sistema penal.

"¿Qué vamos a hacer? ¿Cada vez los vamos a meter en cana más temprano? Puede ser una opción, digo, discutámosla", planteó. Pero inmediatamente propuso otra perspectiva. "Quizá se puede construir instituciones, políticas públicas que los recluten antes y uso esa palabra a propósito: reclutemos antes", sostuvo.

La idea, explicó, sería intervenir antes sobre los chicos que están en situaciones de vulnerabilidad, pero también sobre aquellos que ya comenzaron a delinquir o que ya están involucrados en hechos violentos.

"Trabajemos sobre los pibes que delinquen, sobre los pibes que matan, pensemos cuál es esa mejor propuesta", agregó.

El concejal también llevó la discusión al terreno concreto de las condiciones de encierro. Recordó que el nuevo régimen establece que los jóvenes no deben permanecer alojados en las mismas instituciones carcelarias que los adultos y preguntó si esas condiciones estaban efectivamente garantizadas.

Para fundamentar la preocupación, mencionó una resolución del Ministerio Público de la Defensa, la 240, que —según relató— había sido señalada por su asesora, la doctora Jessica Pellegrini, como un documento que advertía sobre las condiciones de encierro de adolescentes y la necesidad de garantizar que no fueran alojados bajo las mismas condiciones que los adultos.

"Bueno, trabajemos eso. O sea, pensemos eso al libro abierto, traigamos funcionarios provinciales, municipales", propuso. De esta manera, Salinas volvió a su planteo inicial: discutir el sistema completo y no solamente el instrumento penal.

¿Qué hacer cuando el Estado llega tarde y un adolescente ya cometió un delito? ¿Qué dispositivos existen? ¿Cómo se garantiza una respuesta diferenciada? ¿Y cómo se evita que otros adolescentes lleguen hasta ese punto?

Pero, sobre todo, insistió en la necesidad de actuar antes. "¿Cómo estrangulamos la capacidad de reclutamiento de las bandas narcos?", volvió a preguntar.

Según sostuvo, las organizaciones sociales vienen realizando esfuerzos importantes en esa dirección, pero advirtió que observa pocas políticas públicas específicamente orientadas a cortar esa capacidad de captación.

Su propuesta final fue concreta: que el Concejo discuta y construya políticas destinadas a los chicos y chicas de entre 11 y 16 años, precisamente la franja que, según su experiencia, queda muchas veces en un vacío institucional entre la escuela primaria y los dispositivos para adultos.

Y cerró con una pregunta que terminó convirtiéndose en una de las frases más fuertes de toda la sesión: "Entonces, ¿qué carajos hacemos?"

Caruana: "No se trata de una visión blanda"
Leonardo Caruana, del Frente Amplio por la Soberanía, fue uno de los primeros en anticipar el rechazo del interbloque opositor. Sin embargo, su intervención no implicó desestimar la discusión sobre el problema de fondo.

Por el contrario, planteó la necesidad de profundizar el debate sobre qué ocurre con los adolescentes que ingresan al sistema penal y sobre la capacidad concreta del Estado para acompañar los cambios.

"No se trata de una visión blanda o de romantizar", aclaró. Y sostuvo que quienes cometen delitos deben enfrentar "la sanción y también la rehabilitación y el acompañamiento", con justicia tanto para quienes delinquen como para las víctimas.

Su preocupación se concentró especialmente en la implementación práctica de los cambios y en las dudas que existen entre los trabajadores de las distintas áreas involucradas. Según relató, trabajadores de niñez le transmitieron dificultades frente a la creación o transformación de dispositivos destinados a adolescentes que no correspondan a situaciones de privación de libertad.

En ese sentido, también mencionó pedidos de audiencia de trabajadores de Justicia Penal Juvenil que manifestaban incertidumbre frente a posibles modificaciones o disoluciones de áreas existentes. "Tenemos trabajadores de Justicia Penal Juvenil que nos están pidiendo posibilidad de audiencia porque sienten o han escuchado posibilidades de disolución o modificaciones de esas áreas, pero no tienen claridad en el cómo y en hacia dónde", señaló.

Caruana incorporó además las voces del Ministerio Público de la Acusación y de integrantes del Poder Judicial que, según su exposición, advertían sobre la falta de recursos y de jueces para afrontar las demandas que plantea el sistema. "El MPA habla que no tiene, que no cuenta con recursos, y jueces también dicen que no están en condiciones. Es decir que tenemos visiones ante un problema complejo, visiones contrapuestas", resumió.

El concejal planteó que el debate es necesario, pero advirtió que no debería quedar reducido a una disputa de carácter electoral. "Yo creo que es necesario, y por eso coincido en la necesidad de este debate, pero también en un debate que no quede solo porque a veces aparece en estos debates profundos solo una mirada de disputa electoral", sostuvo.

En ese marco, valoró como un dato relevante la reducción del índice de letalidad. "La verdad que haber bajado el índice de letalidad es un hecho importante y nadie va a estar en contra de esto y asumir ese rol", afirmó. Pero consideró que, a partir de allí, es necesario escuchar las distintas voces vinculadas con el funcionamiento del sistema.

Caruana recordó, además, experiencias previas de discusión pública en el Concejo vinculadas con problemáticas estructurales de la ciudad. "Yo he participado en audiencias públicas sobre suicidio, sobre salud mental", señaló, y anticipó que en los próximos días habrá también un debate sobre salud pública a partir de una jornada que fue votada por el cuerpo legislativo.

"¿Por qué no también escuchamos y contraponemos todas las voces?", planteó. Y puso como ejemplo el proceso de discusión que atravesó el sistema de salud rosarino durante las últimas décadas. "Rosario viene de debates estructurales. El propio sistema de salud hace 30 años se debatió con escuchar y escuchar a los equipos y escuchar para justamente poder abordar seriamente una ley que ya está y que puede generar acompañamiento de los distintos dispositivos con profundidad en la discusión", explicó.

Para el concejal, la discusión debería superar el esquema de posiciones enfrentadas y recuperar una instancia de debate más amplio. "Para salir del versus y encontrarnos en una audiencia para retomar ese debate estructural", propuso.

Por eso, planteó formalmente que el Concejo pueda funcionar como una "caja de resonancia" para una discusión que incluya a los distintos actores involucrados: "Una discusión profunda como caja de resonancia de los concejales, de las organizaciones de la sociedad civil, de jueces, de trabajadores de las distintas áreas, para seguir viendo cómo se aborda este tema".

Gigliani: "No hay nada para festejar"
Fernanda Gigliani, de Iniciativa Popular, tomó la palabra desde una posición crítica respecto de la nueva legislación y cuestionó que se intentara simplificar una problemática que, según planteó, requiere un análisis mucho más profundo.

"No es cierto" que el principal problema sean los menores que matan personas, sostuvo, y pidió mirar las estadísticas nacionales antes de construir una percepción general a partir de casos de enorme impacto público.

Según su intervención, los delitos cometidos por personas de entre 12 y 17 años representan una proporción muy pequeña del total: "ni siquiera es 0,45%. Es inferior", dijo y agregó que una parte importante está vinculada con delitos contra la propiedad.

También cuestionó el argumento de que la reducción de la edad de punibilidad constituye por sí misma una respuesta al reclutamiento de menores por parte de bandas criminales.

Para Gigliani, si las organizaciones utilizan a adolescentes para cometer delitos, el Estado también debe perseguir a los adultos que los reclutan y explotan. "Los organismos internacionales especializados en trata y explotación justamente recomiendan a los países que incorporen en sus legislaciones este tipo de conductas, pero no para revictimizar a ese menor, sino para que esos adultos que son los que buscan a los menores para cometer delitos sean también responsables", manifestó.

Gigliani cuestionó también el modo en que, a su entender, se utilizaron dos casos ocurridos en la provincia de Santa Fe para impulsar la discusión de una ley nacional. "Se utilizaron dos casos que fueron horrorosos, dolorosísimos, y que los dos se dieron en esta provincia", sostuvo.

En particular, se refirió a uno de los casos ocurridos en Rosario y puso el foco en la trayectoria de la adolescente involucrada. Señaló que la joven había sido incorporada en dos oportunidades al Sistema de Protección de Niños y Adolescentes, lo que, según planteó, daba cuenta de que se trataba de una menor cuyos derechos estaban siendo vulnerados y que había requerido la intervención estatal. También mencionó que había tenido internaciones por problemas neuropsiquiátricos.

"Esta piba estuvo dos veces en el sistema de protección y de repente pasa de víctima a victimaria, ¿qué tenemos que festejar? ¿Qué tenemos que festejar? No hay nada para festejar", cuestionó.

Y continuó con una definición tajante: "Esto es una tragedia, señora Presidenta, una tragedia".

Gigliani cuestionó que una mayor punibilidad pueda ser presentada como una respuesta a la violencia en los barrios y rechazó especialmente que esa respuesta recaiga sobre los adolescentes. "Yo no creo que realmente la salida de la violencia en nuestros barrios sea mayor punibilidad. Y mucho menos infantil, porque la realidad es que la mayoría de las víctimas son los menores", sostuvo.

En contraposición, planteó la necesidad de fortalecer las políticas públicas y la prevención. "Necesitamos más escuelas públicas equipadas, necesitamos más clubes de barrio, necesitamos más centros de atención de adicciones y necesitamos también una persecución real del crimen organizado, señora Presidenta", enumeró.

En ese punto, marcó lo que consideró una contradicción en la agenda del Congreso de la Nación. Según señaló, mientras se discutían herramientas para evitar que las organizaciones narcocriminales recluten a menores, el mismo Congreso avanzaba con una nueva versión del denominado régimen de "Inocencia Fiscal II".

"Los tipos que están organizados en bandas narcocriminales, los tipos que llevan adelante la trata de personas, los lavadores de guita, hoy festejan", afirmó.

Para Gigliani, esa situación expone una contradicción entre ambos debates: "Hace un rato estábamos haciendo una reflexión de cómo logramos que las bandas narcocriminales no recluten menores y, por otro lado, el mismo Congreso que hoy vota esta ley, vota la Inocencia Fiscal versión II para que todos estos delincuentes se hagan la fiesta y sigan creciendo y fortaleciéndose".

Finalmente, consideró que el contexto político nacional dificulta la posibilidad de abordar de manera seria la problemática. "Estamos en un momento muy complejo de la República Argentina y es muy difícil dar debates serios de esta manera", concluyó.

Volpe: recordó la frase "los narcos han ganado" y defendió las medidas de seguridad
El concejal de La Libertad Avanza, Franco Volpe, intervino brevemente y eligió otro eje. Recordó la frase del exministro de Seguridad de la Nación Aníbal Fernández, "los narcos han ganado", y cuestionó que recién ahora algunos sectores reclamaran una discusión profunda sobre la problemática de la violencia y el crimen organizado.

En sentido contrario, agradeció al Gobierno nacional por las medidas adoptadas en Rosario y sostuvo que esas políticas habían contribuido a recuperar el orden y la seguridad en la ciudad.

"No quería dejar pasar la oportunidad de agradecer al Gobierno Nacional por todas las medidas, por todas las políticas que han hecho volver el orden a Rosario, que han hecho volver la seguridad a Rosario y que hoy podamos festejar", afirmó, antes de adelantar su voto positivo.

Rey: la contradicción y el fracaso institucional
María Fernanda Rey, del Bloque Justicialista, introdujo una mirada diferente. Dijo tener una "contradicción muy grande", pero también "bronca" porque, a su entender, la discusión exponía un fracaso colectivo.

La pregunta que puso sobre la mesa fue directa: "¿Qué hace un chico de 14 años delinquiendo?"

Para Rey, si un adolescente de esa edad no está en la escuela, en un club o contenido por alguna institución, hay una falla social y estatal.

"Fracasamos como sociedad, pero también creo que ha fracasado el Estado", sostuvo.

Sin embargo, aclaró que no pretendía justificar el delito. "Si comete un delito debe pagar por lo que hizo", afirmó, incorporando expresamente la mirada de las familias de las víctimas.

Pero cuestionó que la respuesta pudiera reducirse a la cárcel. "Ahora bien, la consecuencia no puede ser solamente una celda", dijo.

Su posición terminó en una abstención. Consideró que el beneplácito no solucionaba el problema de fondo y pidió una discusión más profunda.

Schmuck responde
Después de las intervenciones opositoras, María Eugenia Schmuck volvió a tomar la palabra. Esta vez no para presentar el proyecto, sino para responder a las críticas.

Y allí apareció una de las principales tensiones de la sesión. "La discusión seria la da el debate", afirmó.

La presidenta del Concejo rechazó que un planteo sea considerado poco serio simplemente porque no coincide con una determinada posición política.

"Uno no es serio o menos serio según que no esté de acuerdo con lo que piensa el otro", sostuvo.

Schmuck reivindicó la posibilidad de utilizar un proyecto de beneplácito como disparador para discutir problemas que exceden las competencias estrictas del Concejo.

"Un beneplácito no resuelve ningún problema", reconoció utilizando palabras de María Fernanda Rey, pero agregó que puede servir como excusa para instalar una discusión sobre cuestiones centrales para Rosario.

Y lanzó una frase que sintetizó su postura: "Me parece que está bueno ponerle un poco más de seriedad a nuestra función y a nuestra responsabilidad, que es dar debates incómodos."

A partir de allí, el discurso cambió de tono. Schmuck defendió abiertamente la política de seguridad del gobierno provincial y sostuvo que existe una estrategia, planificación y decisión política.

"Hay estrategia, puede no gustarnos o no, pero hay estrategia", afirmó.

Mencionó el sistema Lince, la cárcel para presos de alto perfil, la coordinación entre los gobiernos provincial, municipal y nacional y la presencia de fuerzas federales.

También habló del Centro de Admisión y Derivación —CAD— ubicado en Ayacucho 651 y de un futuro Centro de Referencia para adolescentes.

Según explicó, esos dispositivos trabajan con equipos interdisciplinarios y con participación de Educación, Salud Mental y Niñez, dentro del paradigma de protección integral de derechos.

Schmuck también llevó la discusión hacia los mecanismos de control dentro del sistema penitenciario y puso como ejemplo el caso de un hombre condenado por un quíntuple femicidio, actualmente detenido en Piñero. Según relató, luego de que se le permitiera acceder a un teléfono en el marco de sus garantías, el detenido habría utilizado el dispositivo para comunicarse con una familiar mujer y amenazarla.

"Hay un femicida, un quíntuple femicida que está encerrado en Piñero que, cuando le dieron acceso, porque eran sus derechos de garantía, a un teléfono, ¿saben lo que hizo? Llamó a la sexta familiar mujer para decirle: 'Cuando salgo, te toca a vos'", relató.

A partir de ese episodio, cuestionó las condiciones bajo las cuales determinados detenidos acceden a dispositivos de comunicación. "No quiero que ese tipo tenga teléfono. Lo digo en serio. No quiero que tenga acceso a teléfono", afirmó, y agregó que sus contactos con el exterior deberían estar sujetos a controles estrictos: "Va a poder tener visitas absolutamente supervisadas".

El ejemplo le sirvió para volver sobre uno de los ejes de su intervención: la necesidad de discutir no solamente las normas, sino también cómo se aplican en la práctica. "Entonces, yo digo: discutamos en serio sobre los métodos, sobre los procedimientos", planteó.
El contrapunto por las estadísticas

Fue en esta segunda intervención cuando Schmuck respondió directamente a algunas de las afirmaciones de Gigliani y cuestionó que una estadística sobre delitos cometidos por adolescentes pudiera utilizarse para dimensionar por sí sola el fenómeno del reclutamiento criminal.

"¿Usted cree que los delitos que perpetran las bandas criminales que utilizan a menores son denunciados por alguien y están dentro de las estadísticas de los delitos a la propiedad privada?", preguntó. Y respondió: "No. Estamos hablando de investigación criminal, que no figura en las estadísticas".

La presidenta del Concejo sostuvo que parte de la magnitud del fenómeno se conoce a partir del trabajo territorial y no exclusivamente de las denuncias formalizadas. En ese marco, mencionó situaciones de explotación sexual y reclutamiento de menores que, según afirmó, habían sido denunciadas penalmente.

El intercambio derivó luego hacia otro indicador: las causas de muerte entre adolescentes y jóvenes. Gigliani había vinculado el debate con una discusión previa del Concejo sobre suicidio y salud mental, mientras que Schmuck sostuvo que los siniestros viales continúan siendo una de las principales causas de muerte en esos grupos etarios.

La discusión requiere, sin embargo, una precisión sobre los datos utilizados. Información oficial difundida posteriormente en el marco del programa "Rosario Habla de Suicidio" indicó que durante 2025 se registraron en toda la provincia de Santa Fe 448 suicidios, 306 muertes en siniestros viales y 210 homicidios. La tasa de suicidios fue de 12,7 casos cada 100.000 habitantes, frente a 9,8 cada 100.000 a nivel nacional. Por su parte, un informe del Ministerio Público de la Acusación contabilizó 964 muertes violentas en la provincia y señaló que los suicidios representaron el 46,5% de ese total.

Esos números no pueden trasladarse automáticamente a adolescentes y jóvenes de Rosario: corresponden al conjunto de la provincia y las estadísticas pueden abarcar poblaciones etarias diferentes. Pero sí agregan un elemento relevante al intercambio, porque muestran que las afirmaciones sobre las principales causas de muerte requieren especificar territorio, edad y período antes de establecer comparaciones.

Algo similar ocurrió al comienzo de la discusión, cuando Schmuck describió la situación de Rosario en los años anteriores como una etapa en la que la ciudad "enterraba pibes, contaba muertos" y había llegado a ser "récord Guinness en materia de violencia urbana". El debate posterior mostró que, además de discutir qué políticas aplicar, los concejales también tenían diferencias sobre qué indicadores permiten describir con mayor precisión la problemática.

Ese cruce terminó exponiendo una de las tensiones centrales de la sesión. Todos los sectores reclamaron la necesidad de un debate serio, pero justamente la utilización e interpretación de los datos se convirtió en uno de los puntos de mayor confrontación.

Fiatti: "La capacidad de reclutamiento se restringe eliminando la impunidad"
Fabrizio Fiatti, de Unidos por Rosario, llevó el debate al terreno político más explícito. A diferencia de los concejales que habían pedido evitar la grieta, sostuvo que existía una diferencia sustancial entre el oficialismo y la oposición.

Su pregunta apuntó directamente a los gobiernos anteriores: "¿Por qué no impulsaron un régimen que se hiciera cargo de este tema a lo largo de tantos años que ejercieron el gobierno nacional?"

Fiatti sostuvo que durante años existió una política que, a su criterio, evitó abordar el problema y acusó a sectores políticos, académicos e intelectuales de haber advertido el fenómeno sin actuar en consecuencia.

También cuestionó que frente a la problemática penal juvenil se respondiera únicamente con políticas educativas.

"Por supuesto que son necesarias", reconoció sobre las políticas educativas, pero agregó que las deudas pendientes no podían convertirse en una excusa para no discutir el sistema penal.

El eje de su argumento fue contundente: "La capacidad de reclutamiento se restringe, se achica, eliminando la impunidad". Para Fiatti, la nueva normativa debía ser entendida como parte de un proceso más amplio de fortalecimiento de la seguridad y de la Justicia.

Reivindicó el Código Procesal Penal Juvenil de Santa Fe y recordó que la provincia había avanzado en herramientas procesales antes incluso de contar con una legislación nacional específica.

Su argumento también se apoyó en el cambio de paradigma que implica pasar del viejo sistema tutelar a un sistema basado en un proceso penal con fiscalía y defensa, en línea con la Convención sobre los Derechos del Niño y el régimen de protección integral.

Según explicó, no se trata simplemente de detener adolescentes, sino de establecer cuándo corresponde una respuesta penal y cuándo deben intervenir mecanismos de educación, salud mental, protección y reinserción.

Martínez: del expediente al trabajo territorial
Ana Laura Martínez, del Bloque PRO, acompañó los argumentos de Fiatti y Schmuck, pero agregó un componente especialmente territorial.

Su intervención se concentró en las políticas que, según describió, se desarrollan desde las distintas secretarías municipales y provinciales.

Recordó los años de mayor violencia y afirmó que Rosario había atravesado también un abandono en materia de niñez y educación.

Su relato tomó una dimensión personal cuando recordó el trabajo territorial realizado junto a Jerónima, responsable de un centro comunitario de barrio Tablada cuyo hijo fue asesinado a los 17 años.

Martínez habló de adolescentes que no terminaban la escuela y terminaban presos o asesinados. Desde allí describió el programa Infancias Protegidas, su trabajo en barrios como Ludueña, Larrea y Empalme, y la articulación con escuelas, clubes, iglesias, organizaciones barriales y centros municipales.

Según señaló, el programa alcanza a cientos de chicos por año y se articula con los distintos Centros Cuidar. Su intervención introdujo una dimensión que atravesó buena parte del debate pero que no siempre quedó en primer plano: la prevención territorial.

"A través de la educación es donde van a tener la libertad, que es con el conocimiento", afirmó. Y cerró defendiendo la necesidad de fortalecer simultáneamente Justicia, educación, niñez y las políticas de prevención.

Pullaro defendió la nueva ley y vinculó la punibilidad con el reclutamiento narco
Damián Pullaro, de Unidos por Rosario, fue otro de los concejales que defendió explícitamente la nueva Ley Penal Juvenil. Explicó que el régimen establece un tratamiento diferenciado para delitos graves y sostuvo que la normativa era necesaria frente al uso de menores por parte de organizaciones criminales.

"Las bandas narco-criminales claramente tomaban menores entre 16 y 14 años porque eran inimputables", afirmó. Desde su perspectiva, hacer imputables a determinados adolescentes busca desalentar ese mecanismo de reclutamiento.

Pero también reivindicó las herramientas sociales y comunitarias. Mencionó clubes, vecinales, comedores, programas de capacitación laboral y oportunidades deportivas como espacios necesarios para evitar que los jóvenes queden disponibles para las organizaciones criminales.

Su intervención, sin embargo, subió el tono al cuestionar lo que denominó "garantismo bobo". En ese sentido, planteó: "Y si no, claramente digamos que estamos a favor del garantismo bobo, de que los pibes que matan no tienen que tener una condena ejemplar, que tienen que seguir siendo imputables".

Pullaro sostuvo además que, a su entender, la edad de imputabilidad debe contemplar la capacidad de comprensión del adolescente que comete un delito. "A mí me parece que la edad de imputabilidad, pensada como está, el menor que comete un delito tiene una total comprensión", afirmó.

En esa misma línea, cuestionó expresiones que, según dijo, banalizan la discusión sobre el régimen penal juvenil. "No nos estamos yendo por la rama, como ha dicho por ahí algún concejal en un encuentro que dijo que iba a terminar pibes en las cárceles de jardín de infantes", señaló.

También criticó el modo en que algunos legisladores, según su planteo, abordan la cuestión: "Y eso es lógico, pero es razonable que en momentos como este, donde chicos matan, matan, y hay legisladores que dicen 'pobres pibitos en chancleta', y eso hay que recordarlo, y es grave".

Finalmente, defendió que los adolescentes que cometen delitos graves reciban una sanción específica dentro del régimen juvenil. "Esos chicos que cometen delitos de mayores, teniendo un completo o una completa comprensión del acto criminal que están llevando adelante, tienen que tener una condena, que no es una condena de menor, que tampoco es una condena de mayor", sostuvo.

Una discusión que terminó siendo más grande que el proyecto
El texto aprobado sostiene que el Estado no puede permanecer indiferente frente a los delitos graves ni permitir que la edad de los adolescentes sea aprovechada por organizaciones criminales para procurar impunidad.

Al mismo tiempo, la declaración sostiene que la seguridad de la población y la protección integral de los derechos de niños, niñas y adolescentes no constituyen objetivos contrapuestos, sino responsabilidades estatales que deben ser atendidas simultáneamente.

En concreto, el Concejo Municipal expresó su beneplácito por el Código Procesal Penal Juvenil de Santa Fe, al considerar que permitió la aplicación inmediata de la nueva Ley Penal Juvenil nacional y que generó con anticipación las condiciones necesarias para su implementación, además de garantizar el debido proceso, proteger los derechos de las víctimas y brindar posibilidades de educación, resocialización y reinserción social a los adolescentes involucrados.

El expediente fue aprobado por mayoría reglamentaria, con el voto negativo de Julián Ferrero, Antonio Salinas, Agustina Gareis, Norma López, Mariano Romero, María Fernanda Gigliani, María José Poncino y Leonardo Caruana. María Fernanda Rey se abstuvo.

Pero el resultado de la votación fue casi la parte menos interesante de una discusión que expuso algo bastante más profundo.

Por un lado, el oficialismo reivindicó la reducción de los homicidios y la estrategia provincial de seguridad como evidencia de una mayor capacidad de intervención estatal. Del otro, varios concejales reclamaron no confundir la disminución de los homicidios con la resolución del problema estructural de la violencia y cuestionaron que la reducción de la edad de punibilidad pueda presentarse como una solución suficiente.

En el medio apareció una coincidencia transversal: nadie defendió que un adolescente que comete un delito grave deba quedar simplemente librado a su suerte. Las diferencias estuvieron en qué debe hacer el Estado después, cuándo debe intervenir el sistema penal, cuánto peso debe tener la privación de libertad, cómo se combate el reclutamiento criminal y qué políticas sociales deben acompañar la respuesta judicial.

La propia Schmuck había pedido al comienzo que el tema se discutiera porque "hay que opinar sobre estos temas". Y luego, ya desde su banca, volvió a defender esa idea frente a sus pares: "La seriedad se la da los argumentos y las posiciones".

Esa terminó siendo, paradójicamente, la principal característica de la sesión: el beneplácito fue apenas el punto de partida. El verdadero expediente fue el debate sobre qué hizo el Estado cuando Rosario contaba muertos, qué está haciendo ahora que los números bajaron y, sobre todo, qué políticas deben sostenerse para evitar que un adolescente reclutado por una organización criminal termine convertido en una nueva víctima o en autor de nuevos hechos de violencia.

Detrás de la disputa por una ley, una estadística o una consigna política, quedó flotando una pregunta que atravesó las distintas intervenciones: cómo combinar la protección de las víctimas, la persecución del crimen organizado, una respuesta penal diferenciada y políticas capaces de prevenir el reclutamiento de adolescentes.

El beneplácito fue apenas el expediente formal. El debate real quedó abierto.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

A 50 años de La Noche de los Lápices: Somos la memoria que sigue escribiendo

La movilización reunió a estudiantes secundarios y universitarios, junto a organizaciones sociales, políticas y sindicales, que recorrieron el centro de Rosario desde la plaza San Martín hasta Puerto Joven. A 50 años de La Noche de los Lápices, lxs estudiantes fueron protagonistas de una jornada atravesada por la memoria y los reclamos del presente. Durante el acto de cierre, leyeron un documento en el que recuperaron la historia de aquellos jóvenes, analizaron la situación actual de la educación y plantearon sus demandas. A continuación, el texto completo:
Hoy nos encontramos sobre este escenario a 50 años del último golpe de Estado cívico-militar que atravesamos en nuestra nación Argentina. Nos vemos reflejades en la significativa lucha que atravesaron les compañeres detenides-desaparecides de aquella Noche de los Lápices, ya que, a través del tiempo que nos toca atravesar, la memoria logra perdurar en todes les presentes en esta fecha. La marcha del día de hoy refleja la unidad que logramos construir, reivindicando las banderas de aquelles que hoy decidimos representar.

Contexto histórico
El 16 de septiembre de 1976, un suceso histórico marca la historia argentina: la Noche de los Lápices. Un grupo de efectivos policiales del Batallón 601, dirigido por el general Ramón Camps y Miguel Osvaldo Etchecolatz, organizaron un operativo para secuestrar a jóvenes de entre 16 y 18 años, de distintas pertenencias políticas.

En esa noche del 16 de septiembre, fueron secuestrados en la ciudad de La Plata María Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner, Daniel Alberto Racero y Horacio Ángel Ungaro. Dentro de este mismo operativo, el 17 de septiembre fueron detenidas Emilce Moler y Patricia Miranda; y el 21 de septiembre, Pablo Díaz. Gustavo Calotti, que compartió el cautiverio con este grupo de jóvenes, había sido secuestrado el 8 de septiembre.

La mayoría de los jóvenes tenían militancia política. Muchos habían participado, durante la primavera de 1975, en las movilizaciones que reclamaban el BES (Boleto Estudiantil Secundario), un beneficio conseguido durante aquel gobierno democrático y que el gobierno militar de la provincia fue quitando de a poco, subiendo paulatinamente el precio del boleto a partir del golpe del 24 de marzo de 1976. Ellos querían un BES de 1 peso. Durante su secuestro, los jóvenes fueron sometidos a torturas y vejámenes en distintos centros clandestinos, entre ellos el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda. Seis de ellos continúan desaparecidos.

El secuestro y la tortura de lxs estudiantes no solo nos demuestra su falta física en la actualidad, sino también la manipulación política y mediática de las fuerzas del orden del régimen militar de Jorge Rafael Videla, teniente general y comandante del Ejército, además de presidente de facto durante esa etapa; Emilio Eduardo Massera, almirante y comandante de la Armada; y Orlando Ramón Agosti, brigadier general y comandante de la Fuerza Aérea.
Contexto Internacional

Habitamos en un mundo en el que la guerra es el verdadero negocio. Actualmente hay 110 conflictos armados, las cifras más altas desde la Segunda Guerra Mundial.

En un contexto donde el mundo está disputado por las potencias atómicas, y el imperio yankee busca poner a la Argentina como patio trasero de extracción por sus recursos naturales, esta no juega un rol secundario. Planteamos la solidaridad con todos los países oprimidos del mundo, particularmente con Palestina, Cuba y Venezuela, bajo el ataque de la tríada imperialista de Trump, Milei y Netanyahu. Abrazamos a nuestros hermanos latinoamericanos sufriendo la avanzada de la ultraderecha en nuestras tierras y seguimos el ejemplo de los pueblos que luchan contra las potencias imperialistas, como el pueblo boliviano e iraní.

El FMI funciona como una herramienta del imperialismo para impulsar una política de ajuste sobre el país. La plata que se llevan con la bicicleta financiera, o "Carry Trade", como le pusieron ahora para que suene copado, podría estar al servicio de las necesidades del pueblo.
Contexto Nacional
En Argentina estamos viviendo una gran crisis económica. Desde diciembre del 2023 cerraron 30.633 empresas argentinas, hubo 290.000 despidos y casi un 60% de las personas en situación de calle lo está desde que asumió Milei. La canasta básica es de $1.564.000, cuando un sueldo mínimo es de $376.600. En Rosario, un boleto de colectivo está $1.720. Entendemos que todas estas políticas económicas no salen solo de la Casa Rosada, sino que es un plan armado por actores externos que buscan abaratar nuestros recursos naturales y mano de obra. Los grandes empresarios buscan consolidar una Argentina con un desempleo alto, para utilizarlo como disciplinador social.

Desde que Javier Milei asumió la presidencia en 2023, no se ha realizado ninguna obra pública al servicio de la patria. Es una realidad que este gobierno gasta más en vuelos a Estados Unidos e Israel que en resolver los problemas de los argentinos y argentinas.

Todos los miércoles reprimen a quienes quieren señalar las políticas deshumanas que este gobierno ha tomado desde el primer minuto. Las jubiladas y los jubilados pierden sus medicamentos y jubilaciones, que alcanzan para poco con los aumentos casi nulos en comparación con la inflación. Si un gobierno tiene que vallar el Congreso para votar una ley, es porque esa ley no va a ser para el beneficio del pueblo.

Hoy tenemos un presidente que admira a una criminal de guerra y responsable de la muerte de todos los pibes que fueron a defender la patria en las Islas Malvinas. Odian tanto a su país que quisieron censurar a los argentinos y argentinas que fueron a reclamar frente a todo el mundo que estas islas son nuestras. También cambian su discurso a conveniencia de Trump, queriendo hacer política barata con uno de los temas más importantes para toda la nación.

"En la resistencia está todo hidalgo valor de la vida", Indio Solari.
Unidad obrero-estudiantil
Esa juventud heroica de los 60 y 70 no solo luchó por un boleto, sino también por un modelo de país distinto al que proponían las clases dominantes, en coacción con el imperialismo yanqui.

Fueron los combates librados por los trabajadores y estudiantes en el Cordobazo y el Rosariazo los que pusieron de manifiesto la naturaleza del movimiento social de oposición política, las aspiraciones del pueblo bajo la iniciativa proletaria.

La unidad obrero-estudiantil marcó el rumbo, el método y los blancos necesarios para la rebelión en nuestro país. Unidad obrero-estudiantil que, a más de 50 años, continúa marcando el camino.
Cultura

Transitamos un país en el cual la cultura es tan menospreciada y constantemente atacada como censurada. Ya pasado el mes mundialista, notamos cómo el gobierno nacional intentó censurar el reclamo histórico sobre Malvinas, atentando contra su propio país y contra un pedido popular. La sola muestra de un trapo con el mensaje "Las Malvinas son argentinas" provocó la unidad nacional que le tumbó la ley de Tierras a Javier Milei.

El desfinanciamiento escolar provoca que los espacios culturales en las escuelas desaparezcan todos los días, generando la deserción escolar que empuja a lxs pibxs al narcotráfico.

No podemos sentirnos orgullosxs de tener un presidente que ni siquiera sepa el nombre de quien fue nuestro libertador, demostrando la importancia de la cultura nacional en lxs jóvenes. De esta misma ignorancia parte el desfinanciamiento al INCAA, representando el 49,1% de recorte en presupuesto.

Los personajes que se posicionan en la vereda opuesta se apropian de figuras que han servido a los sectores populares de nuestro país, son los mismos que también tenemos que despedir, impactando de lleno en la felicidad nacional: Diego Maradona, Taty Almeida, el Indio Solari, entre otros.

El Indio Solari ha sido, y sigue siendo, uno de los grandes referentes de la cultura popular argentina. Su música logró poner en palabras aquello que muchxs sentían pero no siempre podían expresar: la desigualdad, la injusticia, la bronca y también la necesidad de seguir encontrando un lugar donde sentirse parte. Para lxs pibxs, el Indio no fue solamente un músico, sino un símbolo de identidad y de una cultura que se construye desde abajo, lejos de los privilegios y de quienes pretenden decidir qué debemos escuchar, pensar o sentir.

En un contexto donde la cultura es recortada, censurada y presentada como un gasto innecesario, defender a nuestros referentes populares es también defender nuestra memoria y nuestra identidad. Porque mientras haya pibxs que escuchen, cuestionen, se organicen y salgan a la calle, aquello que intentan silenciar seguirá sonando.
Salud mental 
La salud mental en lxs juventudes es un tema en riesgo. Estamos viviendo una pandemia de salud mental en la que las escuelas no cuentan con el cumplimiento correcto de la Ley 26.606, que dice en el Artículo 28° bis: "Garantizar la atención psicológica, psicopedagógica y médica de aquellos niños que la necesiten, a través de la conformación de gabinetes interdisciplinarios en todas las escuelas y la articulación intersectorial con las distintas áreas gubernamentales de políticas sociales".

El ministro de Educación de Santa Fe, José Goity, generó un fuerte debate al afirmar públicamente que "tener un psicólogo por escuela es imposible, pero si los hubiéramos tenido tampoco lo hubiéramos resuelto. Eso, aparte de que es un recurso no barato, tampoco lo resuelve", rechazando las propuestas de implementar profesionales de salud mental fijos.

El presidente Javier Milei, hace un mes, declaró en la televisión pública: "La estrategia de Gramsci de tomar la educación, de tomar los medios de comunicación, de tomar la cultura y el Estado, pasó a una etapa 2.0. Entonces tenés terroristas disfrazados de estudiantes, de periodistas, de profesores, de investigadores, etc.". En este estado, la escuela no se vuelve un lugar seguro para lxs estudiantes.
Género

En 2024 se registraron 247 víctimas de femicidio, travesticidio e instigaciones al suicidio. En 2025, unas 262 y, en lo que llevamos de 2026, unas 176. Eso suma alrededor de 685 víctimas de femicidio en casi 3 años. Tenemos un femicidio cada 34 horas, un intento cada 25 horas y en 2025 se registró un crimen de odio cada 38 horas.

La violencia a nivel global y nacional contra las mujeres y disidencias crece, y no solo se ve reflejada en la cantidad de femicidios, también se ve reflejada en nuestras aulas.

El desfinanciamiento nacional hacia la ESI es del 98%, eliminando la posibilidad del estudiantado de reconocer sus derechos sexuales, de identificar y prevenir violencias y de prevenir embarazos adolescentes, que representan del 11% al 13% del total de nacimientos.

Este año, a unos días del 3J, ocurrió el femicidio de Agostina Vega, una piba de 14 años asesinada por Claudio Barrelier, un conocido de su madre.

En Rosario fue asesinada Sophia Civarelli, de 22 años, por su pareja Valentín Alcida, que luego se suicidó. Ambos estudiaban en la Facultad de Psicología de la UNR.

Durante agosto, en Rosario, vivimos una seguidilla de femicidios. El 4 de agosto ocurrió el femicidio de Debora Bordón, asesinada por su exmarido; el 9 de agosto fue el travesticidio de Gabriela Banach, militante por los derechos travesti-trans, asesinada en su propio departamento; y el 19 de agosto vivimos el femicidio de Carina Candelas en su lugar de trabajo, también asesinada por su exmarido. El 20 de agosto, al día siguiente, ocurrió el intento de femicidio de Alison, de 18 años, por su expareja; estuvo varios días en estado crítico.

En Santa Fe, la senadora Carolina Losada busca impulsar una ley de falsas denuncias. En ella propone modificar el Código Penal argentino para endurecer las penas previstas por el delito de falsa denuncia y falso testimonio, cuando en Argentina casi el 50% ha sufrido violencia de género y el 77% de ellas no denuncia.

Ante la crisis, la salida que encuentran las pibas es la prostitución y la venta de contenido. ¿Qué futuro podemos pensar las pibas sin educación de calidad y un femicidio cada 34 horas?
Condiciones edilicias
Las condiciones edilicias no dan abasto para mantener a lxs estudiantes dentro de las escuelas. Bajo el poco financiamiento que hay a las escuelas públicas se encuentran resguardados lxs pibes. Mientras el gobierno de la provincia financia y gasta plata en los Juegos Sudamericanos, en cárceles y en seguir llenándose los bolsillos, lxs chicxs se ven bajo un lugar que no los aboca a seguir el cursado diario.

Este año, la escuela número 5032 Nigelia Soria recibió, a través de un faltazo convocado por el CENS, $2.800.000 pesos para arreglar un salón que fue clausurado y luego $600.000 pesos para arreglar el piso de un salón que viene con los pisos levantados hace más de 10 años, compartiendo el edificio con el terciario de teatro 5029. No bajaron la plata hasta que se viralizó por redes sociales.

La escuela de Teatro Popular número 6029 no cuenta con edificio propio desde la creación del secundario, compartiendo el espacio con el Colegio Nacional 1. Les prometieron un traslado a un edificio nuevo, el cual nunca llegó.

En todas las escuelas de la provincia encontramos la falta de algo fundamental para el estudio digno.
Persecución política y responsables
Hoy, lxs estudiantes secundarixs somos silenciadxs cuando intentamos ayudar a nuestrxs compañerxs, cuando buscamos organizarnos e involucrarnos. Con métodos distintos a los del pasado buscan callar el grito revolucionario que caracteriza a la juventud. La censura hacia los Centros de Estudiantes es un acto de persecución política.

Como también lo es bajar la edad punible a 14 años. Sabemos que esta supuesta solución que proponen nuestros gobiernos, tanto nacional como provincial, no soluciona nada. Lxs pibxs que dejan la escuela y caen en el crimen porque no tienen para comer merecen una vida digna y no estar en una cárcel común donde no existe la reincorporación social.

¿Es posible vivir en un país y una ciudad en donde se persiga a lxs jóvenes? Lxs estudiantes repudiamos las irregularidades del caso de Giovani Mvogo, demostrando cómo la policía de nuestra ciudad se mantiene impune, dándoles el poder de hacer y deshacer a gusto.

Asimismo, vemos la impunidad de ministros y gendarmes culpables del caso de Pablo Grillo, quien recibió un impacto directo de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza, dejándolo en terapia intensiva por 83 días.

Lxs estudiantes repudiamos la condena y proscripción de la compañera, 2 veces presidenta y una vez vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, considerándola injusta, arbitraria y servil al poder.

Hoy, buscan apartar de la política a todos los líderes populares para que ningún otrx se atreva a levantar los sueños de sus compañerxs. Así como no pudieron borrar a las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, así como no pudieron borrar a esos pibes y pibas, ni borrarnos a nosotrxs.

Hoy les gritamos en la cara que queremos la libertad de Cristina, Milagro Sala y todxs lxs presxs políticxs para levantar nuevamente la Argentina.

Hacemos responsables a nuestro gobernador Pullaro por hostigar a lxs estudiantes y docentes, al presidente Javier Milei por permitir que intereses extranjeros como el F.M.I. y Donald Trump tomen el control de nuestro país. Hacemos responsable a cada uno de estos personajes por la persecución de un pueblo.

Mientras tanto, frente a todas estas problemáticas nos encontramos lxs estudiantes secundarios, pero no damos el brazo a torcer y seguimos acá. Pero, de todos modos, a 50 años del último golpe de Estado cívico-militar, continuamos el ejemplo de lxs pibes del 16S y multiplicamos su lucha.

Porque mientras haya pibxs que escuchen, cuestionen, se organicen y salgan a la calle, los lápices seguirán escribiendo.
María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini: Presentes, ahora y siempre.
Fotos: AMSAFE y Señales

martes, 15 de septiembre de 2026

Una pauta, dos respuestas y un pedido de informes bloqueado: el caso La Derecha Diario tuvo su punto final en el Concejo

El oficialismo, el socialismo y La Libertad Avanza rechazaron en la Comisión de Presupuesto y Hacienda que el Ejecutivo informe por qué y para qué contrató servicios a través de Madero Media Group, que en 2025 tenía entre sus socios a Fernando Cerimedo. Lo que comenzó como un pedido para conocer el destino de fondos públicos, aprobado inicialmente y luego bloqueado, terminó en un duro cruce político con acusaciones de operación, referencias a trolls, medios de comunicación, Nacho Levy y cuestionamientos sobre el control de la información en Rosario.
Lo que comenzó como una contratación de publicidad institucional durante algunos meses de 2025 terminó convertido en uno de los debates políticos más incómodos de las últimas semanas en el Concejo Municipal de Rosario.

La pregunta original era relativamente sencilla: ¿por qué y para qué la Municipalidad de Rosario contrató servicios con La Derecha Diario a través de Madero Media Group y qué recibió a cambio?

La respuesta, sin embargo, no llegó por la vía administrativa que reclamaba la oposición. Primero hubo silencio cuando se conoció la pauta otorgada en 2025. Después, un pedido de informes fue aprobado en comisión y llegó a confeccionarse el despacho. Pero el expediente no llegó al recinto. Dos semanas más tarde, el tema volvió a discutirse y el oficialismo modificó su posición. Este martes, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda, el pedido fue finalmente rechazado por mayoría.

La votación dejó de un lado a los concejales de Ciudad Futura y del bloque peronista que acompañaron la solicitud y del otro al oficialismo de Unidos por Rosario, el socialismo y a los representantes de La Libertad Avanza.

El debate duró alrededor de 33 minutos. Los micrófonos funcionaron de manera irregular, los concejales se interrumpieron permanentemente y en varios pasajes resultó difícil distinguir las intervenciones. En ese contexto, tres notas de El Eslabón sobre el tema terminaron ocupando buena parte de la escena. Carolina Labayru las exhibió y mencionó en distintos momentos durante la discusión, cuestionando lo que consideró una operación política contra el municipio. En varios de esos pasajes, además, levantó y mostró un ejemplar del semanario.

La pregunta que volvió a la comisión
La reunión comenzó con la lectura de la Orden 5, correspondiente al expediente 281.835/2026. Se trataba del pedido que encomienda al Departamento Ejecutivo informar sobre el destino de fondos correspondientes a publicidad y propaganda contratada con Madero Media Group. La iniciativa había sido impulsada por los concejales de Ciudad Futura Juan Monteverde, Antonio Salinas, Agustina Gareis y Julián Ferrero.

Ferrero recordó que el pedido ya había sido discutido y aprobado en una reunión anterior. "Debería haber llegado a la sesión pasada", planteó el concejal de Ciudad Futura. Según explicó, el despacho había sido confeccionado, pero luego el expediente no apareció en el recinto.

La primera explicación llegó de la presidenta de la comisión, Carolina Labayru. La concejala aseguró que la Municipalidad había contratado una pauta con un portal de noticias como parte de una campaña turística destinada a promover la ciudad y mostró documentación vinculada a los banners que, según sostuvo, habían sido publicados entre agosto y noviembre de 2025.

Con esa explicación, al menos en principio, el pedido de informes parecía tener allí mismo la respuesta que buscaba: se trataba de publicidad institucional, contratada para promocionar turísticamente a Rosario y efectivamente publicada. Pero, en lugar de que esa información fuera remitida formalmente por el Departamento Ejecutivo como respuesta al expediente, la discusión tomó otro rumbo. La explicación política reemplazó a la respuesta administrativa y lo que podía haber terminado en pocos minutos comenzó a convertirse en un áspero cruce sobre la contratación, la línea editorial del medio y la figura de Fernando Cerimedo.

"¿Cuál es el problema?", preguntó Labayru. "¿Que el municipio haya pautado con el diario La Derecha?". 

Ferrero respondió que el planteo no era ideológico. 

Turismo, salud y una respuesta que cambió durante el debate
Labayru explicó inicialmente que se trataba de una campaña turística. Más adelante, durante la discusión, Damián Pullaro afirmó que se trataba de una pauta de "salud", para luego volver a referirse a una pauta de turismo.

La diferencia puede parecer menor, pero adquirió relevancia porque el pedido de informes buscaba precisamente conocer qué servicio había contratado el municipio, cuál había sido su destino, quién había autorizado la contratación y qué contraprestación recibió el Estado municipal.

Para Ferrero, esa era la razón por la cual debía aprobarse el expediente. "No estamos manifestando un problema ideológico", sostuvo. "Queremos preguntarle al intendente para qué contrató esos servicios".

El concejal insistió en que la herramienta legislativa no implicaba una condena previa sobre la contratación, sino simplemente solicitar una explicación formal del Ejecutivo. "Es un simple pedido de informe", repitió varias veces.

Para el oficialismo, en cambio, la formulación del pedido y el modo en que Ciudad Futura había instalado públicamente el tema demostraban que detrás había una operación política.

El fantasma de Cerimedo
El nombre que convirtió una pauta publicitaria en un problema político fue el de Fernando Cerimedo. Actualmente detenido en Bolivia, Cerimedo está acusado en ese país por el intento de femicidio de su pareja y es investigado además por presunto enriquecimiento ilícito y narcotráfico. También ha sido señalado en distintos países de Latinoamérica como articulador de campañas políticas sucias y de estrategias de desinformación.

El nombre de Cerimedo fue, precisamente, uno de los puntos que el oficialismo y La Libertad Avanza cuestionaron del planteo opositor. Pullaro sostuvo que una contratación de publicidad debe analizarse como tal, independientemente de la línea editorial del medio o de las personas vinculadas a él, y calificó de "ridícula" la relación que Ferrero establecía entre la contratación y Cerimedo. Más adelante aclararía que no estaba defendiendo al empresario y que condenaba las conductas que se le atribuyen.

Para Ferrero, en cambio, el nombre de Cerimedo no aparecía como un elemento accesorio, sino como parte de la pregunta que buscaba que el Ejecutivo respondiera: qué empresa había sido contratada, qué servicios había prestado y por qué la Municipalidad había decidido contratarla. El concejal de Ciudad Futura cuestionó que el municipio hubiera contratado servicios a través de una empresa vinculada a una persona sobre la que pesan esas acusaciones e investigaciones. Y sostuvo que la única manera de despejar las dudas era aprobar el pedido de informes y permitir que el Ejecutivo respondiera formalmente.

Fue entonces cuando Pullaro introdujo una comparación que terminaría profundizando el conflicto: la eventual vinculación entre Ciudad Futura y Nacho Levy, hasta entonces uno de los principales referentes de La Garganta Poderosa. En 2026, luego de que se conocieran denuncias públicas de violencia psicológica y abuso emocional, la organización activó su protocolo de géneros y resolvió su desvinculación. Posteriormente, Levy reconoció haber ejercido violencia psicológica y pidió disculpas.

Pullaro sostuvo que sería tan válido —según su razonamiento— vincular a Ciudad Futura con Levy como relacionar la contratación de pauta con Cerimedo y, en la misma comparación, sumar innecesariamente a la organización La Garganta Poderosa. El planteo buscaba cuestionar que se estableciera una relación entre una fuerza política y las conductas atribuidas a una persona vinculada con una organización o un medio.

La comparación generó una inmediata reacción de María José Poncino. La concejala peronista cuestionó que se banalizara un tema de esas características al ponerlo en el mismo plano que una discusión sobre una contratación pública. Para Poncino, la cuestión concreta seguía siendo otra: determinar qué había contratado la Municipalidad, qué servicio había recibido y a qué se habían destinado los fondos públicos.

Más adelante, Pullaro aclaró que no estaba defendiendo a Cerimedo y que condenaba las conductas que se le atribuyen. Su argumento era que la referencia a esas acusaciones no resultaba necesaria para discutir una contratación. Poncino insistió, en cambio, en que justamente por tratarse de fondos públicos correspondía que el Ejecutivo respondiera formalmente el pedido de informes.

El Eslabón, protagonista inesperado
En medio de la discusión apareció otro actor: el semanario El Eslabón. Labayru tomó un ejemplar y lo mostró durante buena parte del debate. Su argumento fue que el municipio también pauta en medios cuya línea editorial es crítica del oficialismo.

"Mirén qué plurales que seremos", sostuvo, mientras exhibía una publicidad con la campaña Respeto  publicada en el semanario.

La concejala apuntó especialmente contra la edición que había dedicado cuatro páginas al caso de Cerimedo y cuestionó que Ciudad Futura utilizara esa cobertura como parte de una operación política.

Ferrero rechazó el planteo y sostuvo que lo publicado por un medio no tiene relación con el derecho de los concejales a pedir información sobre el gasto público.

La discusión llegó a un punto particularmente áspero cuando Labayru volvió a levantar el ejemplar y Ferrero le respondió que no debería incomodarla que un medio de comunicación publicara información que al oficialismo no le gustara. Para el concejal, la existencia de una pauta publicitaria no podía impedir la publicación de una noticia crítica.

Para Labayru, en cambio, la cobertura de El Eslabón demostraba que el pedido de informes estaba siendo utilizado como parte de una campaña política. 

La paradoja fue que la propia discusión sobre la libertad de prensa terminó ocupando buena parte de una reunión cuyo objeto formal era determinar el destino de una contratación publicitaria.

De la pauta a la discusión sobre el control de la información
Ferrero insistió en que el planteo no tenía que ver con la ideología de La Derecha Diario. Para el concejal de Ciudad Futura, los medios tienen derecho a sostener la línea editorial que quieran, pero eso no exime al Estado de explicar por qué contrató una pauta y qué servicios recibió a cambio.

En ese punto, la discusión volvió a desplazarse hacia la circulación de información en Rosario. Ferrero cuestionó que un tema que, según sostuvo, estaba siendo discutido en distintos países de Latinoamérica tuviera escasa o nula repercusión en los grandes medios locales. "Agarrar los 550 portales, que están controlados por ustedes, y no van a encontrar ninguna de estas noticias", afirmó, dirigiéndose al oficialismo. Y agregó: "De este tema (Cerimedo) se está hablando en toda Latinoamérica, menos en la ciudad de Rosario".

Labayru respondió: "Andá a preguntarle a los vecinos a ver si les importa".

Ferrero retomó entonces la palabra y profundizó su acusación: "Lo que se comunica o no se comunica en esta ciudad, está controlado por el intendente Pablo Javkin. Eso es así", sostuvo.

La discusión incorporaba así una dimensión mucho más amplia que la contratación de publicidad. Ferrero vinculaba el caso con lo que consideraba un problema de libertad de expresión y circulación de información en Rosario, mientras que el oficialismo buscaba presentar el pedido como parte de una operación política contra la Municipalidad. En ese cruce aparecieron también las referencias a trolls, campañas sucias, medios afines y presuntas presiones a periodistas.

La contradicción central: ¿pedido de informes u operación política?
La posición del oficialismo quedó sintetizada en una idea: no se estaba rechazando conocer información, sino rechazando el pedido porque consideraban que había sido utilizado políticamente.

Pullaro lo dijo de manera explícita: para el oficialismo, el problema apareció cuando el expediente dejó de ser, a su criterio, un pedido de informes de buena fe y comenzó a formar parte de una campaña.

Ferrero respondió que justamente la única manera de determinar si existía algún problema era aprobar el pedido y permitir que el Ejecutivo contestara formalmente.

El argumento opositor fue simple: si la contratación era regular y la campaña estaba debidamente documentada, la respuesta municipal podía despejar cualquier sospecha.

La respuesta oficialista fue la contraria: el pedido, tal como había sido presentado y comunicado, ya contenía una interpretación política sobre la contratación.

En medio de esa disputa quedó una cuestión difícil de soslayar: el mismo expediente que había obtenido respaldo en una reunión anterior dejó de contar con ese acompañamiento cuando regresó a la comisión.

La explicación sobre el expediente que no llegó al recinto
El socialista Manuel Sciutto intentó explicar que el procedimiento legislativo requiere la firma del despacho para que un proyecto pueda avanzar.

Su intervención se produjo en uno de los pasajes más confusos de la reunión, con varios concejales hablando simultáneamente.

Ferrero insistió en que el pedido había sido estudiado, discutido y aprobado previamente.

Para Sciutto, si el despacho no había sido firmado, el trámite todavía no estaba completo.

Para Ferrero, la explicación no despejaba por qué un expediente que había sido acordado en comisión no había llegado a la sesión. Ese punto se convirtió en otro de los interrogantes de la jornada.

El antecedente de la Asociación 29 de Abril
Pullaro también introdujo en el debate otro caso, ahora relacionado con publicidad política: la Asociación Civil 29 de Abril.

El concejal cuestionó que Ciudad Futura no hubiera planteado, según su argumento, un pedido similar sobre esa organización y sus vinculaciones con publicidad electoral.

La referencia apuntó a una investigación sobre el uso de fondos de esa asociación en publicidad digital durante la campaña electoral de 2025.

La discusión sobre ese expediente, sin embargo, no respondía directamente a la pregunta que se estaba tratando en la comisión: qué había contratado la Municipalidad de Rosario con Madero Media Group.

La incorporación de ese antecedente volvió a mostrar cómo el debate se había desplazado desde una cuestión administrativa hacia una disputa más amplia sobre las relaciones entre política, publicidad, medios y campañas electorales.

"No vamos a ser partícipes de una operación política"
La Libertad Avanza terminó de inclinar la votación. Franco Volpe explicó que su bloque originalmente había acompañado el pedido porque entendía que se trataba de un pedido de informes común.

Volpe sostuvo además que La Libertad Avanza está en contra de la pauta publicitaria y planteó que, si el objetivo era conocer cómo se distribuye la publicidad oficial, el pedido debería haberse extendido a otros medios, incluido El Eslabón.

"¿Por qué no hicimos también un pedido de informe por El Eslabón?", preguntó. Para el concejal libertario, el hecho de que el pedido estuviera concentrado en La Derecha Diario demostraba que no se trataba de un control general sobre la publicidad oficial.

Ferrero respondió que el pedido no tenía como objetivo auditar toda la pauta municipal, sino conocer una contratación específica que había llamado la atención al analizar la rendición de cuentas.

Poncino: "Es solamente un pedido de informes"
María José Poncino tomó la palabra desde una posición diferente y cuestionó especialmente los modos utilizados durante la reunión. La concejala sostuvo que la respuesta podía haber sido mucho más sencilla.

"Es aprobar un pedido de informes", resumió. También cuestionó que información que debería llegar formalmente desde el Ejecutivo fuera respondida en la comisión por la concejala que la preside.

Para Poncino, el Ejecutivo podía contestar directamente cuánto se gastó, qué servicio se contrató, quién lo autorizó y cuál fue la contraprestación. No hacía falta, sostuvo, transformar el pedido en una batalla política.

"Cada uno hace su pantomima política", planteó, recordando que oficialismo y oposición utilizan el recinto, las redes sociales y los medios para defender sus posiciones.

Pero eso, agregó, no debería impedir que un concejal utilice una herramienta legislativa para pedir información.

El final: mayoría en contra
Después de más de media hora de cruces, la comisión llegó a la votación. Labayru votó en contra. Pullaro también. Sciutto acompañó el rechazo. Lo mismo hicieron Franco Volpe y Lautaro Enriquez, de La Libertad Avanza. Ferrero votó a favor. Poncino también.

Por mayoría, el pedido de informes quedó rechazado.

La consecuencia concreta es que el Concejo no avanzará, por esta vía, en la solicitud formal al Ejecutivo para que informe por qué contrató publicidad con Madero Media Group, qué servicios recibió, quién autorizó la contratación y cuál fue el destino específico de los fondos.

Lo que había comenzado como una pregunta sobre una pauta publicitaria terminó, así, convertido en una disputa sobre medios de comunicación, libertad de expresión, trolls, campañas digitales, vínculos políticos y la utilización de la publicidad oficial.

Y dejó además una pregunta política que no fue respondida durante la comisión: si la contratación fue una pauta publicitaria ordinaria y la Municipalidad cuenta con toda la documentación que acredita su finalidad, ¿por qué no permitir que el Ejecutivo responda formalmente el pedido de informes?

La comisión eligió otra respuesta: rechazarlo. El expediente queda cerrado, pero la discusión probablemente no.

Ver también: Fernando Cerimedo: el hombre sin cargo que llegó al corazón del poder en Bolivia

lunes, 14 de septiembre de 2026

Cuando el poder también escribe las noticias

Edgardo Carmona, secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, analiza la crisis de los medios en Rosario y la región: concentración empresarial, pauta oficial, precarización laboral y pérdida de autonomía de las redacciones. En una extensa conversación, advierte sobre las fronteras cada vez más difusas entre información, propaganda y negocio, y reivindica el derecho de la sociedad a saber qué ocurre
"Desolador". Esa es la palabra que Edgardo Carmona elige en Señales para describir el panorama de los medios de comunicación en Rosario y la región. Para el secretario general del Sindicato de Prensa Rosario, el contexto actual es "realmente muy preocupante", no solamente por la crisis económica que atraviesa al sector sino también por la manera en que los medios están interviniendo en la percepción que la sociedad tiene de lo que ocurre.

Carmona lleva cuatro décadas trabajando en la prensa y conoce de cerca las tensiones entre el periodismo, el poder político y el poder económico. Por eso evita, dice, caer en afirmaciones absolutas sobre la influencia de los medios. Sin embargo, considera que el escenario actual obliga a revisar esa cautela.

"Yo nunca quise ser muy absoluto con la influencia de los medios, me parece que a lo mejor es un pensamiento de alguien que trabaja en los medios", explica.

Pero inmediatamente después plantea su diagnóstico: "Yo creo que los medios hoy influyen brutalmente para que la gente esté adormecida, tenga un relato mentiroso, que no condice con lo que ocurre".

La precisión, para Carmona, está en no meter a todos los medios en una misma bolsa. Habla específicamente de los medios masivos y del peso que tienen en la construcción de sentido.

"Yo creo que los medios masivos hoy colaboran fundamentalmente para que ocurra lo que ocurra en nuestro país y en la región también", sostiene.

Ese proceso se desarrolla, además, en un momento marcado por una creciente concentración empresarial. Para Carmona, no se trata de una novedad absoluta. Los medios siempre mantuvieron una relación conflictiva con el poder político y económico, pero la dimensión que adquirió esa relación es diferente.

Una mirada desde cuatro décadas de periodismo
Su experiencia profesional le permite recorrer ese proceso en perspectiva. "Yo tengo 40 años que laburo en el diario La Capital", recuerda.

Desde esa mirada, señala que los medios de comunicación estuvieron históricamente atravesados por disputas ideológicas y políticas. En las democracias modernas, explica, siempre existió una tensión entre los medios y los distintos poderes. Incluso antes de que aparecieran los grandes conglomerados empresariales, los medios gráficos ya ocupaban un lugar central en las discusiones sobre el rumbo de las sociedades.

La propia historia argentina sirve como ejemplo. Desde la Revolución de Mayo, recuerda Carmona, los medios gráficos participaron activamente en las disputas ideológicas sobre el proyecto de país.

Más adelante, en Estados Unidos, comenzó a consolidarse otro modelo: el de los medios masivos sostenidos por la publicidad y presentados bajo la idea de una prensa independiente y generalista, capaz de ofrecer distintas posiciones.

Pero incluso ese modelo estuvo atravesado por intereses económicos y políticos. Los medios dependen de la publicidad privada y, en muchos casos, de la pauta oficial. Los gobiernos también utilizan la publicidad estatal como una herramienta de relación con los medios.

Carmona recuerda que cuando ingresó a trabajar en el diario La Capital, la dependencia respecto de la publicidad oficial era relativamente baja. "La Capital debería depender de la publicidad oficial en un 10%", calcula.

Esa proporción, entiende, hacía más difícil que la pauta pudiera convertirse en un mecanismo directo de condicionamiento. Las diferencias entre los medios estaban entonces más vinculadas con sus líneas editoriales y con las posiciones que cada empresa decidía adoptar.

Hoy, en cambio, observa una situación distinta. "La pauta oficial es poderosa, es potente entre los medios de comunicación, y entonces condiciona muchísimo también la información", afirma.

A ese factor le suma la concentración empresarial. Carmona considera que algunos grupos tienen una influencia que se acerca al monopolio, o que, al menos, configuran un escenario de fuerte concentración oligopólica.

"Hoy el multimedios de La Capital y Televisión Litoral son realmente, te diría yo, monopolios, por un oligopolio, un oligopolio donde tiene mucho peso y mucha influencia", plantea.
La autonomía de las redacciones
En ese punto aparece una experiencia que le sirve para ilustrar el contraste entre distintas culturas periodísticas. En Señales se escucha un testimonio de Fernando Belzunce, especialista en medios y director del Grupo Correo en España, una empresa que administra nueve diarios de cabecera. Allí le llamó la atención la importancia que todavía se le asigna a la existencia de diferentes perfiles editoriales dentro de un mismo grupo.

En la mesa estaba Federico Cioni es el Jefe de Producto Digital y Audiencias del diario El Litoral, una función que, se explicó allí, tiene una incidencia decisiva en la organización de los contenidos. "Es la persona que decide qué nota va arriba, cuál se baja, qué sube".

El problema aparece cuando esa capacidad editorial convive con el uso extendido de publinotas y contenidos producidos por terceros. Sobre esta situación, el conductor de Señales le preguntó a Belzunce cómo se trabaja en las redacciones cuando los gobiernos municipales o provinciales envían información para ser publicada y, sobre todo, cómo se diferencia ese material de la producción periodística propia.

La respuesta del especialista español fue concreta. Explicó que cuando una empresa paga por una información de interés comercial, ese contenido debe identificarse como patrocinado y diferenciarse del resto.

Pero, según el criterio que transmitió, la información enviada directamente por un municipio o una institución no debería publicarse simplemente como si se tratara de material periodístico producido por la redacción. "No solemos hacer eso", fue su definición. "Esas cosas no se publican".

Para el dirigente gremial, la diferencia no es menor.

También en Estados Unidos, recuerda, existieron empresas propietarias de varios periódicos que mantenían la identidad y las líneas editoriales de cada publicación. Incluso podían competir entre sí aunque pertenecieran al mismo grupo y circularan en una misma ciudad.

Carmona rescata una anécdota contada por un periodista argentino que trabajó en Estados Unidos y que, según recuerda, refleja hasta dónde podía llegar esa separación entre la propiedad de un medio y su línea editorial.

El episodio tiene como protagonista a la dueña de un periódico.

Un día recibió un llamado del secretario de Estado. Ella estaba bañándose cuando le avisaron que un funcionario de semejante jerarquía quería hablar con ella. Salió rápidamente del baño, se puso una bata y atendió el teléfono.

Del otro lado, el secretario de Estado comenzó a cuestionar la tapa del diario. La mujer escuchó en silencio. Cuando el funcionario terminó, respondió: "Mire, se equivocó, no me tiene que llamar a mí, llámelo al editor del diario". Y cortó.

Para Carmona, la anécdota expresa una idea central: el propietario puede tener el control económico de un medio, pero eso no debería significar necesariamente que intervenga en sus decisiones editoriales.

"Era esta cuestión de la presidencia del dueño con respecto a las líneas editoriales y a las elecciones", resume.

Dice que existen historias similares en España, en Inglaterra y alrededor de la BBC, todas vinculadas con la autonomía de las redacciones frente a los intereses de quienes administran las empresas.

En Rosario, en cambio, Carmona observa que la dependencia económica de los medios respecto del poder puede producir una distorsión creciente. La relación con los gobiernos provinciales y municipales, sostiene, debería estar mucho más claramente diferenciada de la producción periodística.

"Hay una falta de filtro", afirma. Para él, debería existir una identificación clara de aquello que es información periodística y aquello que es propaganda. La frontera tiene que ser visible para el lector.

La consecuencia de no hacerlo, advierte, afecta directamente a los propios medios. "Daña el medio, por supuesto. Daña la credibilidad, daña la relación del lector con el medio", sostiene.

Las redes sociales, lejos de ocultar esa situación, hacen que las diferencias sean cada vez más evidentes. La circulación inmediata de información permite que los lectores comparen, cuestionen y detecten con mayor facilidad cuándo un contenido tiene detrás una operación comercial, política o institucional.

Por eso Carmona reclama mayor cuidado y una discusión de fondo sobre la independencia de los medios. "Yo creo que habría que ser mucho más cuidadoso con eso", plantea.

Y va más allá: "Yo creo que habría que trabajar por la independencia de los medios, yo creo que hay que pelear por una verdadera libertad de expresión".

En su concepción, el principio es sencillo: "Los medios de comunicación deberían estar al servicio de la gente".

El desafío de sostener un medio
El problema es que esa aspiración convive con una dificultad que atraviesa a prácticamente todo el sistema: cómo sostener económicamente una empresa periodística.

El desafío alcanza tanto a los medios comerciales como a los no comerciales. "El gran desafío es cómo monetizar para poderlos hacer viables", reconoce.

La discusión, entonces, no puede reducirse a elegir entre independencia y supervivencia económica. El verdadero desafío consiste en encontrar una manera de conjugar ambas dimensiones: "Conjugar la independencia, la libertad de expresión, el derecho a la información de la gente con lo comercial".

Carmona no cree que la tensión sea insoluble. Los medios, recuerda, siempre tuvieron que resolver de alguna manera la contradicción entre las necesidades económicas de una empresa y las obligaciones informativas del periodismo.

La diferencia está en la voluntad de hacerlo. "Siempre con imaginación y con dignidad y con un laburo se puede", sostiene. Para él, esa búsqueda no debería implicar resignar los principios básicos del oficio. "Los medios no pueden abandonar la ética que los impulsa", afirma.

Porque, en última instancia, su función excede la lógica empresarial: "Ellos son servidores de la sociedad".

Y esa responsabilidad tiene incluso un reconocimiento institucional. Carmona recuerda que, cuando se habla específicamente de los diarios, existe una protección legal vinculada con la actividad periodística.

"Los diarios tienen leyes que los protegen desde el Estado para asegurar la libertad de expresión", señala.

En esa paradoja parece concentrarse buena parte de su preocupación: medios protegidos por la sociedad y por el Estado para garantizar la libertad de expresión, pero sometidos al mismo tiempo a una creciente concentración económica y a relaciones cada vez más estrechas con los poderes políticos y empresariales.

Para Carmona, la discusión sobre el futuro de la prensa no puede separarse de esa tensión. La supervivencia económica de los medios es necesaria, pero no puede convertirse en la razón para abandonar aquello que, desde su perspectiva, justifica su existencia: informar con independencia, distinguir información de propaganda y preservar el derecho de la sociedad a saber qué ocurre realmente.
Los beneficios del Estado y la obligación de informar
Pero para Carmona la protección de la libertad de expresión no se limita a declaraciones de principios. También tiene una dimensión material, económica y legal.

Los propios medios gráficos, recuerda, han sido históricamente beneficiarios de políticas específicas del Estado destinadas a garantizar su funcionamiento.

Pone como ejemplo el régimen laboral y previsional. "Los medios gráficos, los diarios no pagan lo mismo, no tributan igual que la radio, por ejemplo, o que los canales de televisión", explica.

Según señala, mientras un medio común afronta alrededor de un 25 por ciento de aportes sobre su masa salarial, los diarios pagan cerca del 8 por ciento.

A eso suma otros beneficios construidos a lo largo del tiempo en nombre de la libertad de expresión y la libre circulación de las ideas, entre ellos los vinculados con el sistema previsional y, en otra época, el subsidio al papel.

La lógica detrás de esas políticas, entiende, era proteger a los medios para que pudieran cumplir una función social: informar.

El problema aparece cuando esos beneficios dejan de estar asociados a esa responsabilidad.

"Y resulta que después todos esos beneficios los transforman en negocio propio, dejan de informar, hacen pura mercancía, transforman la información en un bien transable y terminan mintiendo", sostiene.

La conclusión es tajante: "Básicamente mintiendo. ¿Al servicio de quién? De su interés". En esa diferencia ubica una de las principales disputas del sindicalismo de prensa. "Ellos buscan hacer negocio y nosotros periodismo", resume.

No lo plantea solamente como una consigna gremial, sino como una diferencia de concepción sobre la actividad. "Nosotros lo planteamos como uno de nuestros lemas, hoy es nuestra pelea, es que queremos hacer periodismo, ellos solo quieren negocios".
Salarios, salud y precarización
Pero para poder hacer periodismo también hace falta poder vivir del trabajo. Por eso, en la misma discusión, aparecen los salarios.

"Queremos salarios dignos, porque no se puede vivir y hacer periodismo si uno no puede llegar a fin de mes", afirma. La situación económica se cruza, además, con otro problema que afecta directamente a los trabajadores: la salud.

Carmona sostiene que las empresas periodísticas tienen que devolver los aportes que retienen de los salarios y que luego no depositan en tiempo y forma. "Hoy es un tema en el cual las empresas periodísticas también tienen que devolver lo que han retenido", señala.

El mecanismo que describe es sencillo y, al mismo tiempo, grave: las patronales descuentan de los salarios los aportes sindicales y los correspondientes a las obras sociales, pero no necesariamente transfieren ese dinero de inmediato.

"Especulan con tu propio dinero, pasan meses y meses y meses", denuncia.

El problema adquiere una dimensión concreta cuando se trata de garantizar la atención médica de los trabajadores y sus familias. "Nosotros tenemos la obligación de darle salud a la gente", explica.

Y plantea una situación imposible de resolver desde la perspectiva del trabajador: "Yo no puedo decirle a un compañero que se interna, no puedo ir al sanatorio y decirle, esperame 6 meses hasta que me paguen".

Ese conflicto laboral se desarrolla, además, dentro de un escenario nacional que Carmona considera particularmente adverso para la salud.

Describe al gobierno de Javier Milei que "asfixia la salud pública", que también "asfixia las obras sociales" y que, según su mirada, busca transformar la salud en "un mercado especulativo y financiero con los seguros de salud".

En ese marco, entiende que los incumplimientos de las empresas agravan todavía más la situación. "Los empresarios abusan de esta política, retienen la plata de los trabajadores y no la depositan", afirma.

El resultado es que la salud de sus familias se convirtió en "otra gran preocupación de los trabajadores de la comunicación". Para Carmona, todos esos factores terminan componiendo un mismo escenario: "Es un combo muy complejo".

El derecho a la información
La conversación vuelve entonces a un concepto que para él atraviesa toda la discusión: el derecho a la información. Carmona considera que todavía no está suficientemente instalado en la sociedad como un derecho propio. Hay una razón concreta para esa falta de percepción.

En un país donde buena parte de la población pelea diariamente por llegar a fin de mes, comer o conservar un trabajo, la información puede aparecer como un bien abstracto, menos urgente que las necesidades materiales.

"Un bien que parece abstracto, que es la información, pareciera que no vale la pena defenderlo", observa. Hasta que ese derecho se vuelve una necesidad personal. Hasta que alguien tiene un problema, necesita hacerlo público y descubre que no encuentra un medio dispuesto a contarlo. "Hasta que te toca, hasta que tenés un problema, querés contarlo y no tenés dónde", dice.

Para Carmona, la responsabilidad no recae solamente sobre las empresas periodísticas. También alcanza al sistema político en su conjunto. No distingue demasiado entre las distintas identidades partidarias cuando habla de este problema.

"La política en general partidaria, cuando está en la oposición denuncia la falta de información, pero cuando es oficialismo, también le interesa manipular la información", sostiene.

Por eso considera que la defensa del derecho a la información debería ser una cuestión de principios, por encima de las conveniencias circunstanciales de cada gobierno.

"Yo creo que es una cuestión de principio que todos deberíamos asumir como una base de una democracia con densidad", plantea.

Su razonamiento es directo: sin libertad para informarse, tampoco existe una verdadera libertad para elegir. "Si no hay libertad, si no hay posibilidad de enterarse de lo que pasa, no hay capacidad para elegir", afirma.

Y entiende que el problema excede las fronteras argentinas: "Me parece que lo está pasando no solamente en la Argentina, sino en muchos espacios".

Medios locales y experiencias del exterior
En ese punto vuelve a mirar hacia Europa y hacia las políticas que, con distintas modalidades, buscan preservar los medios regionales.

Carmona reconoce que también existe allí una crisis de valores y observa el crecimiento de una ola política de derecha que, según su perspectiva, eventualmente terminará. Pero sostiene que en buena parte de Europa persiste una idea que considera fundamental: proteger las publicaciones locales y regionales.

El mecanismo puede incluir impuestos a grandes multinacionales y corporaciones, junto con partidas fijadas por ley destinadas a sostener a los medios de menor escala.

El objetivo, explica, es impedir que las grandes cadenas nacionales terminen asfixiando a las publicaciones que cubren la vida cotidiana de comunidades más pequeñas.

Como ejemplo menciona Nueva York, donde, según relata, el Estado paga la mitad de los salarios de los diarios regionales para garantizar su supervivencia frente a las grandes cadenas nacionales.

La razón de esas políticas, para Carmona, es preservar algo que considera irremplazable: la información de proximidad. "Hay un valor a defender, que es la información local, que la gente sepa qué pasa en su entorno, qué pasa en su pueblo", afirma.

Esa dimensión territorial del periodismo constituye, a su entender, uno de los principales bienes democráticos que deberían protegerse.
De las FM a Internet
La historia reciente de los medios argentinos le sirve para recordar otras promesas de democratización que terminaron, al menos parcialmente, frustradas.

Hubo un momento en que las radios de Frecuencia Modulada aparecieron como una irrupción capaz de multiplicar las voces y democratizar la comunicación.

"Pensamos que las FM democratizaban, era una irrupción fenomenal de democratización", recuerda. Con el paso del tiempo, sin embargo, quedaron muy pocas emisoras con una verdadera independencia respecto de los grandes grupos.

Por eso Carmona hace una distinción particular cuando habla del trabajo de Aire Libre, Radio Comunitaria al que reconoce "con una característica independiente".

En su diagnóstico, la mayoría de las FM terminó repitiendo la agenda de los grandes medios y manteniendo relaciones comerciales con ellos. Después llegó Internet.

La web parecía ofrecer una nueva posibilidad de democratización: una estructura más horizontal, con intercambio permanente y participación directa de los usuarios. Otra vez apareció la expectativa de que la tecnología podía modificar la concentración tradicional del sistema.

Pero también esa expectativa se frustró. "Mentira, las redes también se piramidizan, se manipulan, se ordenan", sostiene Carmona. Incluso la participación puede convertirse en una mercancía: "Vos pagás, tenés más participación".

No oculta la frustración que le provoca ese proceso. Sin embargo, introduce un matiz. Reconoce que Internet todavía puede permitir una búsqueda más profunda de información.

Una persona que disponga de tiempo, capacidad e inteligencia para rastrear distintas fuentes puede eventualmente acercarse más a la realidad.

El problema es precisamente ese: la cantidad de tiempo y esfuerzo que requiere encontrar aquello que no aparece en la superficie. "Tenés que tener eso, mucho tiempo, porque está oculta", dice.

Carmona sintetiza allí una de sus críticas centrales al ecosistema contemporáneo de medios y plataformas.

La libertad puede presentarse como la posibilidad de que cualquiera diga cualquier cosa, mientras que la información relevante queda enterrada entre miles de contenidos. "Creo que el perfeccionamiento es, dejemos que digan lo que quieran, digamos que eso es libertad y después ocultémoslo", plantea.

En su lectura, ese podría ser el nuevo mecanismo de control: no necesariamente prohibir una información, sino hacer que encontrarla resulte cada vez más difícil. "Entonces me parece que ese es el eslogan de los nuevos medios electrónicos".

Por eso insiste en una idea que aparece una y otra vez a lo largo de su relato: "La verdad es que hay que buscarla".

La información pública y la pauta oficial
El acceso a la información pública constituye otra de las batallas que, recuerda, demandaron años de trabajo.

La conquista de leyes que permitieran acceder a información estatal fue, para el periodismo, una herramienta fundamental. Pero Carmona observa ahora un retroceso: existen gobiernos que no solamente incumplen esas normas, sino que directamente dejaron de publicar información que antes estaba disponible.

En la charla se menciona un caso concreto: El último gobierno que se animó a publicar las planillas de publicidad oficial y cuánto recibía cada medio fue el de Omar Perotti. "Este gobierno lo desactivó", afirma. En el ámbito municipal nunca existió un mecanismo equivalente.

Para Carmona, esos datos no son accesorios. Saber cómo se distribuye la publicidad oficial permite conocer una parte importante de la relación entre el Estado y los medios. Por eso considera necesario volver a poner el tema en discusión.

Su organización, cuenta, impulsó durante años distintas iniciativas legislativas. Muchas de ellas, admite, resultan difíciles de plasmar en el actual escenario político, que caracteriza como un contexto de "ultraderecha, neofascista, de establecer políticas antipopulares".

Entre esas iniciativas hay una que considera central: una ley que regule la distribución de la publicidad oficial. La idea es terminar con la discrecionalidad de los gobiernos.

"No puede haber arbitrariedad", sostiene. "No puede estar distribuida la plata de los santafesinos, de los argentinos, de los rosarinos, como se le ocurre al gobierno de turno".

Para él, la publicidad oficial debería cumplir una función mucho más amplia que la de transmitir propaganda institucional. Podría convertirse en una herramienta para sostener la diversidad del sistema de medios.

"La publicidad oficial debe ser una palanca de subsidio a la pluralidad informativa", afirma. En otros países, explica, la publicidad estatal se dirige incluso prioritariamente hacia los medios que cuentan con menos recursos.

La lógica es diferente: no se trata solamente de financiar una campaña de comunicación del gobierno, sino de utilizar parte de esos recursos para garantizar que existan distintas voces. "Hay una intención de subsidiar la pluralidad", insiste.

Por eso considera que una ley de regulación de la publicidad oficial debería ser "un pilar fundamental".

Gravar a las grandes plataformas
Pero su propuesta no termina allí. También plantea una política de alcance nacional destinada a gravar a las grandes plataformas y cadenas internacionales. El objetivo sería utilizar esos recursos para sostener a los medios pequeños, cooperativos y también a otros medios que atraviesan dificultades.

Carmona menciona específicamente a Google y Meta. "Hay que gravar a Google, a Meta", afirma. Sostiene que parte de esos recursos debería regresar al ecosistema periodístico.

El argumento de las grandes plataformas, explica, es que utilizan contenidos producidos por los medios. Desde su perspectiva, esa misma relación puede servir como fundamento para establecer un mecanismo de financiamiento.

La prioridad estaría puesta especialmente en los medios comunitarios y cooperativos, para que puedan sobrevivir y sostener sus proyectos.

Pero Carmona introduce un cambio respecto de su planteo anterior: entiende que, dadas las condiciones actuales, también los grandes medios necesitan algún tipo de política de sostenimiento.
Los medios de los sectores populares
Al mismo tiempo, cree que existe una responsabilidad que corresponde a los propios sectores populares y a las organizaciones sociales.

No alcanza con crear medios para expresar las posiciones particulares de cada organización. La comunicación, sostiene, tiene que trascender esa lógica. "Los medios no son para decir lo que cada uno quiere, o sí, pero eso no trasciende", explica.

La función verdaderamente importante es contarle a la sociedad qué está ocurriendo, investigar y construir una agenda capaz de interpelar al conjunto. En su visión, esa agenda debería estar vinculada con las grandes discusiones de un país: la independencia, la soberanía y la capacidad de elegir.

"La importancia de los medios es contarle a la gente lo que le pasa, tratar de averiguar realmente cuál es la agenda para un país que quiere independizarse, que quiere volver a tener soberanía, que quiere poder volver a elegir", sostiene.

Advierte, sin embargo, que las organizaciones populares suelen caer en una dinámica diferente. Cuando crean una radio o un medio propio, muchas veces buscan contar fundamentalmente aquello que les sucede a ellas mismas. El problema es que esa agenda difícilmente alcance una dimensión social más amplia.

"Nosotros generalmente, cuando ponemos una radio, ponemos un medio, por embargo, queremos contar lo que a mí me pasa, y eso también no tiene trascendencia", afirma.

La tarea pendiente, entonces, sería encontrar una manera de unificar agendas, discutir colectivamente cuáles son los temas importantes y construir medios capaces de hablarle a una sociedad más amplia.

"Me parece que también definir, desde los sectores populares, cómo unificamos agendas, cómo discutimos lo importante, sería un salto de calidad", plantea.

El periodista como supuesto privilegiado
En ese escenario de crisis económica y transformación de los medios aparece, inevitablemente, otra discusión: la situación de los trabajadores de prensa. Carmona sabe que existe una percepción social muy alejada de la realidad cotidiana de quienes trabajan en el sector.

"Hemos escuchado muchas veces a muchos compañeros el salario de hambre que reciben", señala. Una parte de la sociedad, sostiene, todavía imagina a los periodistas como trabajadores privilegiados, con buenos salarios y una vida cómoda.

Esa percepción puede alimentarse, además, de lo que aparece en las redes sociales. "Por ahí la gente no tiene en cuenta, piensa que nosotros somos unos privilegiados que ganamos mucho, que nos va todo muy bien", explica.

Para Carmona, detrás de esa sensación existe una realidad mucho menos visible: trabajadores de prensa atravesados por salarios insuficientes, problemas de cobertura médica, precarización y empresas que, mientras reclaman condiciones para sostener sus negocios, incumplen obligaciones con quienes producen diariamente la información.

La disputa que describe, entonces, no es solamente por mejores condiciones laborales. Es también una disputa por el sentido mismo del periodismo. "Ellos buscan hacer negocio y nosotros periodismo", resume Carmona.

En esa frase condensa buena parte de su mirada sobre el presente de los medios: la pelea por salarios dignos, por la salud de los trabajadores, por la independencia editorial, por la transparencia en el uso de la publicidad oficial, por la supervivencia de los medios pequeños y regionales y, finalmente, por el derecho de la sociedad a recibir información que le permita comprender aquello que ocurre a su alrededor.

Para Carmona, todo forma parte de una misma discusión. Porque si informar es un servicio a la sociedad, proteger a quienes informan y garantizar las condiciones para que puedan hacerlo con independencia no constituye un privilegio del periodismo. Es, en su concepción, una condición básica para que una democracia pueda ser verdaderamente libre.

La fantasía del periodista famoso
Hay, para Carmona, una fantasía instalada alrededor de los trabajadores de prensa. Él mismo reconoce que nunca hizo un estudio específico sobre el origen de esa apreciación, pero arriesga una hipótesis: la confusión puede haber surgido con la irrupción televisiva de grandes periodistas y, también, de figuras que construyeron su popularidad a partir del espectáculo.

"La gente compró la idea de que el periodista es famoso, que tiene una vida fantástica", explica. Esa imagen, sostiene, pertenece cada vez más al pasado. La televisión también atraviesa una crisis profunda en términos de audiencia y consumo, y ya resulta mucho más difícil que un periodista pueda construir una fortuna a partir de su trabajo.

En Rosario y en el interior, de hecho, nunca fue habitual que los periodistas alcanzaran ingresos extraordinarios. Algunos lograban despegarse de la media, pero la diferencia salarial con Buenos Aires siempre fue enorme. 

Por eso, recuerda, muchos de los periodistas consagrados de Rosario terminan trasladándose a la capital. "La diferencia salarial es monstruosa entre los grandes medios y los medios del interior", afirma. Pero detrás de las figuras visibles existe una enorme cantidad de trabajadores que permanecen fuera de esa vidriera.

Son cientos de periodistas, productores, técnicos y trabajadores de la comunicación que perciben salarios muy bajos. "Atrás de esos tipos que se ven, hay cientos de trabajadores de comunicación, de prensa, que ganan dos pesos", dice Carmona.

La situación, asegura, no es diferente de la que atraviesa buena parte de la clase trabajadora argentina.

El sindicato reclama un piso salarial mínimo de un millón y medio de pesos, mientras existen compañeros que trabajan por 700 mil, 800 mil, 500 mil o 600 mil pesos. "Los sueldos no alcanzan ni para pagar el alquiler y vivir los diez primeros días del mes", resume.

Y tampoco es un problema exclusivamente rosarino. "Esto no es solo Rosario, es todo el país", sostiene. La situación, además, se ha deteriorado incluso en Buenos Aires.

Carmona observa una creciente desvalorización de la actividad periodística por parte de las empresas editoriales y de medios, particularmente en lo relacionado con la importancia que se le asigna a la comunicación, la calidad profesional y el cumplimiento del deber ético de informar con veracidad.

Admite que existen excepciones. Algunas, incluso, no coinciden con su propia mirada ideológica, pero realizan, a su juicio, un periodismo valioso. 

Sin embargo, el cuadro general le parece preocupante. "Hoy los sueldos en Buenos Aires también son paupérrimos", afirma. Muchos trabajadores necesitan dos o tres empleos para sobrevivir y aun así el dinero no alcanza.

La comparación con otros sectores de la economía aparece inevitablemente: la crisis también golpea a los textiles, a los trabajadores afectados por las importaciones y a innumerables actividades.

Pero Carmona introduce una diferencia que considera decisiva. "Ninguna de estas empresas de la comunicación están en crisis. Ninguna tiene problema económico", plantea. 

Desde su perspectiva, el problema no es la falta de recursos sino la manera en que esos recursos son administrados y distribuidos. Si se analiza la evolución patrimonial de las principales empresas de medios durante la última década, sostiene, "te caerías de espalda del crecimiento patrimonial".

Carmona acusa a esas compañías de utilizar los medios de comunicación como herramientas para ampliar su poder económico. Los describe como instrumentos de "extorsión, de apriete y de acumular negocios".
Mapa de medios del Grupo Clarín del 2022 - Fuente CEPA

Concentración y poder económico
El caso del Grupo Clarín aparece entonces como el ejemplo más evidente. El histórico conflicto alrededor de su concentración mediática y el llamado "monopolio argentino" constituyen, para Carmona, solamente una parte de una estructura mucho más amplia.

El diario puede mantener o no grandes niveles de circulación en papel, pero el verdadero poder del grupo, sostiene, está en otro lugar. "Hoy Clarín sostiene su diario, no le importa mucho si vende mucho papel, mucho tiraje o no, pero se quedó con el monopolio de la telecomunicación en la República Argentina", afirma.

El volumen económico, la capacidad de negocios y el poder de fuego que eso representa son, según su descripción, "siderales". Y Clarín no sería una excepción.

Carmona menciona también a los multimedios La Capital y a Televisión Litoral. En ese universo, ubica a Gustavo Scaglione como una de las figuras empresariales de mayor peso en el sistema de medios argentino. "Hoy Gustavo Scaglione es, te diría sin temor a equivocarme, el tipo que más medios tiene en el país", sostiene.

A la concentración mediática le suma una capacidad de desarrollar negocios paralelos.

Menciona, entre otros ejemplos, las operaciones vinculadas con el estadio multipropósito de la ex Rural, y asegura que existen muchas otras actividades empresariales que exceden ampliamente el negocio periodístico.

Para Carmona, esa diversificación permite comprender mejor dónde está el verdadero poder de estos grupos. "No son empresas con problemas, son empresarios que no le importa a la gente, además, ni la que vive en Rosario ni la que trabaja en sus medios", afirma.

La consecuencia, en su lectura, tiene dos caras simultáneas: "Por lo tanto, mienten por un lado, perjudican al rosarino y por el otro lado hambrean a su gente".

Cuando el gobierno escribe la noticia
La discusión sobre las condiciones laborales conduce inevitablemente hacia otra cuestión: la relación entre los medios y los gobiernos. Carmona considera que allí se encuentra una de las mayores distorsiones del sistema actual.

Cuenta que ha mantenido discusiones públicas y privadas con funcionarios vinculados a la distribución de la publicidad oficial, tanto del gobierno municipal como del provincial. Algunas de esas discusiones fueron también compartidas con el gremio de prensa de Santa Fe.

Su diagnóstico sobre la provincia es contundente: "Lo que pasa en la provincia es vergonzoso, en todos los planos". 

Para explicar por qué, recurre a una escena que considera particularmente reveladora y que, advierte, quizá no sea dimensionada en toda su gravedad por quien no trabaja dentro de un medio.

Los gobiernos de esta provincia, de todos los niveles, tienen los capuchones para los micrófonos, con los logos de cada señal. Hacen la nota y la mandan hecha para que los medios la pasen "como si fuera una nota periodística hecha por nosotros". Eso también pasa, según Carmona, en los diarios y en las redes.

Para Carmona, existe una diferencia fundamental entre publicar información oficial y convertir un contenido producido por un gobierno en una supuesta noticia elaborada por el medio. La primera es legítima. La segunda es, a su entender, una vulneración ética.

Un gobierno puede comunicar una decisión, difundir una obra, presentar una política pública o expresar su propia posición. Esa información debe ser publicada, si resulta de interés público, pero claramente identificada como la voz oficial.

A partir de allí, corresponde al medio hacer su trabajo: analizarla, contrastarla, buscar la contracara y determinar si aquello que afirma el gobierno es verdadero. "Lo que se está publicando es la opinión del gobierno y está bien que se publique la opinión", explica.

Pero el medio tiene la responsabilidad de "analizarla, publicar la contracara de esa información, y si la información es veraz, también tendrá la responsabilidad de decirlo".

Otra cosa completamente diferente es recibir la información ya producida por los departamentos de propaganda de los gobiernos y publicarla como si hubiera sido generada por la propia redacción. "Eso es absolutamente inaceptable", afirma.

Lo define como "una trampa, una mentira, un engaño" y, además, como un negocio. Porque el medio no realiza esa operación de manera gratuita: "Reciben fortuna por eso".

Frente a esa situación, el sindicato, asegura, no permaneció en silencio. "Nosotros lo denunciamos y lo peleamos", afirma. Las discusiones llegaron a la Cámara de Diputados, a la Legislatura, al Concejo y a los distintos niveles del Ejecutivo.

El sindicato fue al gobierno municipal, al provincial y mantuvo reuniones con los funcionarios responsables de administrar la pauta oficial.

Carmona recuerda incluso las discusiones con el secretario de Comunicación de la provincia, Luis Persello  y remarca que cuando el gremio participa de ese tipo de encuentros procura hacerlo acompañado por testigos.

"Nosotros reclamamos que la comunicación tiene que ser un bien social, que tiene que tener pautas claras", sostiene.

Hechos, interpretación y línea editorial
La existencia de una línea editorial propia no está en discusión para Carmona. Cada medio tiene derecho a defender una posición política, económica o ideológica. Lo que no puede hacer, plantea, es alterar los hechos para acomodarlos a esa posición.

Para explicarlo recurre a una escena deliberadamente sencilla. "Hay un choque en la esquina, choca un auto rojo con un auto verde", dice. Un medio puede interpretar quién tuvo la responsabilidad, discutir si funcionaba el semáforo o aportar cualquier análisis sobre lo sucedido.

Pero no puede cambiar la naturaleza del hecho. "Yo no puedo decir que chocó un camión de caudales con un tranvía". La obligación periodística, sostiene, es respetar aquello que efectivamente ocurrió.

Después puede aparecer la interpretación, el análisis y la línea editorial. "La interpretación y la línea editorial también es una obligación de los medios", afirma, siempre que el medio sea transparente respecto de la posición desde la cual informa.

En otros países, recuerda, esa identificación ideológica forma parte de la práctica habitual.

Durante una elección, un periódico puede anunciar abiertamente que apoya a los republicanos o a los demócratas, o que adhiere a determinadas ideas de izquierda o de derecha. De esa manera, el lector sabe qué posición editorial tiene delante y puede interpretar las noticias teniendo en cuenta ese marco.

Para Carmona, esa transparencia es preferible a una supuesta neutralidad que en realidad oculta intereses. "Hay que eliminar la trampa en la comunicación", sostiene. Y agrega una definición que considera central: "La trampa en la comunicación es una trampa a la democracia".

La gravedad aumenta, entiende, porque la sociedad contemporánea es mucho más compleja que aquella en la que los habitantes de un pequeño pueblo podían enterarse de lo que ocurría simplemente conversando entre ellos.

Cuando las comunidades eran pequeñas, explica, "todos nos enterábamos boca a boca de la realidad". Cada persona podía después interpretarla de acuerdo con sus propias ideas, pero no necesitaba necesariamente de un intermediario para conocer los hechos básicos. Hoy esa posibilidad desapareció.

La complejidad social hace necesaria la intermediación periodística. Son los periodistas y los medios quienes seleccionan, investigan, jerarquizan y explican una parte importante de aquello que la sociedad necesita conocer.

Por eso existen pautas éticas que deberían garantizar que esa intermediación sea lo más transparente posible. "Cosa que no ocurre en la ciudad de Rosario", afirma Carmona. Y enseguida refuerza la idea: "Ni estamos ni cerca".

La frase no funciona, en su relato, como una crítica aislada a un medio o a un gobierno determinado. Es el diagnóstico de un sistema en el que las fronteras entre información, propaganda, negocios e intereses políticos se han vuelto, según él, peligrosamente difusas.

¿Y qué tiene de malo?
Y entonces vuelve sobre la escena de los "capuchones", porque considera que allí aparece una de las claves del problema.

Cuando planteó a funcionarios y responsables de la comunicación oficial por qué se enviaban esos contenidos ya elaborados, recuerda que recibió una respuesta que, para él, revela hasta qué punto se naturalizó la práctica.

"¿Y qué tiene de malo?", le preguntaron. Carmona todavía parece indignarse al recordarlo. "¿Cómo que tiene de malo?", replica. La explicación que recibió fue que los medios no querían enviar periodistas porque hacerlo resultaba costoso.

Para Carmona, esa interpretación invierte deliberadamente la cuestión. "No, los medios no te mandan la gente porque vos le pagás para que no la manden, que es distinto", sostiene. 

El problema, además, no termina en la producción de contenidos oficiales. Según denuncia, existen casos en los que funcionarios llegan incluso a pedir que determinados trabajadores sean despedidos cuando los medios envían periodistas a cubrir determinadas actividades.

Para alguien con más de cuatro décadas de experiencia en el sector, el fenómeno resulta inédito. "Yo en mi vida, yo tengo más de 40 años en los medios, nunca vi, nunca vi lo que estoy viendo", afirma.

Lo repite para subrayar la dimensión de lo que considera un cambio profundo: "Nunca vi".

Lo que ve ahora es una combinación de influencia, concentración y descontrol que, a su entender, ha modificado las relaciones tradicionales entre los medios, los gobiernos y los trabajadores.

Carmona vuelve sobre aquello que acaba de describir y busca una palabra capaz de dimensionarlo. No está seguro de que sea la adecuada, pero finalmente la pronuncia: "Está así, pornográfica, la incidencia de los oficialismos de hoy sobre los multimedios de hoy".

Del poder de Clarín a los medios al servicio del poder
La comparación con otras épocas le permite explicar por qué considera que el fenómeno actual es diferente. Durante décadas, cuando se hablaba de concentración de medios en la Argentina, había un nombre que aparecía inmediatamente: Clarín.

Era el gran grupo al que se señalaba como capaz de imponer condiciones. La frase que circulaba entonces era contundente: "Una tapa de Clarín te voltea un gobierno".

También recuerda a La Nación y una de sus tapas más recordadas, vinculada a la entrevista de Mirtha Legrand con Néstor Kirchner. Después de aquel encuentro, recuerda Carmona, Claudio Escribano, subdirector del diario había planteado las condiciones para el nuevo gobierno y el diario había llevado aquella posición a su portada.

Aquellos eran medios que, desde su perspectiva, tenían poder propio. Podían presionar, imponer condiciones e influir sobre los gobiernos. 

Pero Carmona observa una transformación profunda en la relación entre el poder económico y el poder político. "Ahora acumulan medios para ser sirvientas, alcahuetes del poder político", sostiene. Ya no se trataría solamente de un medio poderoso que intenta imponerle condiciones al gobierno de turno.

El mecanismo que denuncia es otro: grupos que acumulan medios y aceptan las condiciones del poder a cambio de recursos. "Ya ni siquiera es que yo impongo condiciones. No, yo acepto las condiciones por la plata que me pagan y entrego un producto a libro cerrado para que otro lo escriba".

La conclusión vuelve a ser tajante: "Es vergonzoso".
El caso LT3
Ese diagnóstico lleva directamente al caso de LT3, una de las emisoras históricas de Rosario. Para Carmona, lo que ocurrió con la radio constituye "otro desastre".

El conflicto tiene como protagonista al grupo Alpha Media, de Marcelo Figoli, un empresario que fue adquiriendo una cantidad importante de radios y medios en Buenos Aires. Entre sus operaciones más relevantes menciona la compra de Radio Rivadavia y otras emisoras como Rock & Pop y Splendid, además de numerosas FM. También recuerda a Radio Colonia y a Noticias Argentinas, entre otras propiedades.

Figoli también estuvo vinculado a la adquisición del canal que Telefe tenía en Neuquén, una operación que posteriormente generó cuestionamientos en Paramount porque la señal fue revendida a otro grupo local y el empresario conservó una participación accionaria menor.

Esa situación, explica Carmona, habría sido uno de los elementos que generaron objeciones cuando posteriormente se avanzó en la adquisición de Telefe Buenos Aires y de las señales de Telefe del centro del país, que quedaron en manos de Scaglione. El empresario también tiene negocios vinculados con equipos de fútbol y con el Parque de la Costa, en Tigre.

En el terreno de las agencias de noticias, Carmona considera que la gestión sobre Noticias Argentinas terminó reduciendo notablemente el peso que alguna vez tuvo la agencia.

Ese mismo grupo terminó adquiriendo Rosario Difusión S.A., la sociedad que administra LT3, en el marco del concurso preventivo. Al principio, Carmona y el sindicato tuvieron alguna expectativa.

La radio venía atravesando un proceso de deterioro prolongado y, después de Guillermo Whpei, había quedado prácticamente sin una estructura patronal capaz de administrarla. Ante esa situación, el propio gremio intervino para ayudar a sostenerla y concretar una mudanza.

Había que devolver la sede de calle Balcarce 843 y el sindicato gestionó el traslado.

Durante un tiempo, gracias al sindicato de Luz y Fuerza, pudieron instalarse en un local de Corrientes y Mendoza que les fue prestado. Después llegó la compra de la sociedad y comenzó un largo período de incertidumbre.

Durante los primeros dos años, cuenta Carmona, prácticamente no hubo inversión. Más adelante, la radio volvió a mudarse y esa nueva etapa generó cierta expectativa entre los trabajadores. La nueva sede se instaló en la zona de Rioja y Lagos, cerca de Callao.

"Nos ilusionamos un poco de que la radio podía volver a adquirir algún brillo, recuperar su brillo histórico", recuerda. La expectativa tenía un fundamento simbólico y periodístico. LT3 es una de las radios históricas de Rosario y, como recuerda Carmona, es la emisora AM más antiguas del interior. 

Durante un tiempo apareció la posibilidad de recuperar una programación local más fuerte. Pero la expectativa duró poco. El grupo Alpha Media entró en crisis y el impacto de esa situación llegó rápidamente a Rosario. En Buenos Aires fueron despedidas cerca de cien personas y varias de las FM quedaron reducidas prácticamente a la reproducción de música.

Las emisoras que, según Carmona, conservaron mayor estructura fueron Rivadavia y Rock & Pop, aunque también atravesaron procesos de ajuste. En Rosario, la consecuencia fue el levantamiento de casi toda la programación propia de LT3.  Solo permaneció el programa de la mañana y el resto de la señal comenzó a retransmitir Radio Rivadavia.

El sindicato quedó entonces involucrado en una nueva pelea: reclamar los salarios adeudados. El dinero finalmente fue abonado, pero con una modalidad que Carmona describe como permanente: retrasos, pagos fuera de término y cuotas que convierten cada cobro en un calvario.

"Hasta ahora venimos cobrando el mes, está atrasado, pero venimos cobrando", explica. La discusión continúa por los programas que fueron levantados y que habían sido contratados por la propia radio. Algunos trabajadores quedaron con un mes de salario sin cobrar.

El sindicato reclama esos pagos y, al mismo tiempo, intenta recuperar la programación local. La situación de LT3 llegó incluso al Congreso. 

Stella Hernández llevó la voz del sindicato en una jornada de la Comisión de Libertad de Expresión de la Cámara de Diputados dedicada a discutir la situación de la información y la libertad de expresión.

Allí se plantearon los problemas de la región, la concentración mediática y las dificultades concretas para producir información local. Porque detrás de las discusiones empresariales existe, para Carmona, un problema menos visible pero igualmente profundo: la frustración de quienes trabajan en los medios.

"Hay un momento tan difícil, hablar de frustración de los trabajadores parece un detalle menor, pero hay una frustración, una angustia muy grande en los compañeros", afirma.

Escuchá la entrevista completa:

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