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miércoles, 9 de mayo de 2018

Se relanzó la Ley Cascioli: la memoria de Humor®, para darle futuro a las revistas culturales autogestivas

Con la presencia de Carlos Ulanovsky, Mona Moncalvillo y Miguel Rep, tres integrantes de la mítica revista Humor® dirigida por Andrés Cascioli, se relanzó ayer en la Feria del Libro la Ley de Fomento de Revistas Culturales Independientes, impulsada por AReCIA. La charla estuvo coordinada por Sergio Ciancaglini (MU) y repasó cómo era hacer periodismo en dictadura, y cómo el Estado hizo quebrar la empresa en democracia
Compartimos aquí el texto homenaje de Ulanovsky a Cascioli, que resume también las razones por las cuales las revistas independientes exigen una ley que democratice el sector de la prensa gráfica.
Por: Carlos Ulanovsky
En junio de 1978, cuando la dictadura exigió a los medios que el mundial de fútbol fuera considerado como una cuestión de Estado, apareció la revista Humor. En la tapa, la caricatura del director técnico del seleccionado nacional, César Luis Menotti, se veía como consumido(todavía más flaco de lo que era) y con unas orejonas que evocaban inequívocamente a las del entonces super ministro de Economía Martínez de Hoz. Al dibujo lo acompañaba una frase irónica pero surgida de la realidad: “El mundial se hace, cueste lo que cueste”. Había que animarse. Esa revista se atrevió a eso y mucho más.

Humor Registrado (tal era su marca comercial, aunque todos la llamaban La Humor) fue la creación de un dibujante, historietista, ilustrador, humorista y caricaturista notable, de nivel internacional: Andrés Cascioli. De él quiero hablar .

A partir de esa aparición, durante once años (cinco de ellos atravesados por la más cruenta dictadura de la historia argentina) y de 566 ediciones La Humor desafió a la censura, fue una alternativa alivianadora frente al pensamiento único , en un momento en que cualquier clase de contenido diferente era considerado, calificado y perseguido como subversivo. Prohibida en el país la actividad política Humor fue un medio desafiante, que empezó- solo acompañado por Dante Panzeri que lo hacía, pero en serio, desde el diario La Prensa – señalando algo muy transgresor de ese momento como era la inutilidad del mundial. Y no solo eso: en un momento, en que todos los canales estaban en manos del estado criticaba a la programación televisiva y, todavía más: se permitía chanzas sobre la intelectualidad de los militares en el poder o sobre el rumbo de la política económica, esa que dejó culo para arriba a más de medio país. La revista tuvo varias etapas de desarrollo, pero seguramente la más dura de sobrellevar fue la de la dictadura, con el mundial, la guerra de Malvinas, el conflicto con Chile, la censura y la cuestión de los asesinados, desaparecidos y apropiados. Pero aún en esas circunstancias de riesgo Humor lo hizo. Por ejemplo publicó la tira Leopoldo el grande, inspirada en Galtieri y se burló de varios militares en un número que fue censurado por haber sugerido con un dibujo fantástico que las limitaciones de los militares eran tantas que ni siquiera podían sostenerse arriba de una patineta.

En 1972, Cascioli, apodado el tano, había sido, junto a sus amigos y socios en una agencia de publicidad, Oskar Blotta, Pedro Ferranteli y Carlos Blotta el gestor de otra revista de humor llamada Satiricón , finalmente clausurada por inmoral en 1974 por el gobierno de Isabel Martínez, después de dos años, 24 ediciones y una venta pico ,en el momento de su cierre, de 250 mil ejemplares mensuales. Su inmediato intento, Chaupinela, también de humor político y de costumbres, fue nuevamente prohibida por Isabel, López Rega y sus secuaces. Luego de esas dos hecatombes, que costaron sangre, sudor, plata y exilios, Cascioli participó por corto tiempo en El Ratón de Occidente, en el mensuario Perdón, en Mad, franquicia de una celebrada publicación norteamericana, también mandada a cuarteles de invierno por los milicos.

Comparto esta mesa con históricos de Humor. Mona Moncalvillo que era la autora de entrevistas memorables, que, sin temores, preguntaba y publicaba lo más de lo menos permitido, otorgándole visibilidad a grandes personajes que o estaban prohibidos o en las tinieblas .Y Miguel Rep que, con apenas 16 años, se integró al notable seleccionado de ilustradores, historietistas y humoristas de la revista que encabezaba Cascioli. También me gustaría mencionar a otros pioneros. Tomás Sanz, Aquiles Fabregat , Enrique Vázquez, Hugo Paredero, Alejandro Dolina, Gloria Guerrero. Para los tiempos que siguieron podría mencionar a cien grandes firmas que hicieron de Humor una usina de inteligencia y una publicación cultural e independiente de características únicas. Al lado de ellos yo soy una especie de advenedizo porque pasé afuera del país los años de la dictadura y comencé a escribir columnas en La Humor a partir de 1986, hasta el final. También está en la mesa Julia Pomiés, que de revistas independientes y autogestivas sabe todo y ahora conduce ARECIA.
En la década del 80 y parte de la del 90 la editorial de Cascioli creció y publicó revistas de excelente nivel que hoy podrían calificarse como de nicho aunque con pretensiones de masividad: El Péndulo, Superhumor, SexHumor, Mutantia, Humi, Fierro, El Cazador, El Periodista. Todas ellas vivieron momentos de transición entre la dictadura y la recuperación de la democracia. Humor celebró el retorno a la vida institucional, apoyó al gobierno del doctor Alfonsín, aunque muchos funcionarios del partido radical temblaban frente a algunas sátiras, alegando que la democracia era muy joven y había que cuidarla. Peor todavía le fue con el siguiente gobierno. Menem y muchos de su entorno respondieron a chistes u observaciones críticas con tormenta de juicios y amenazas. Más tapas adversas publicaba, más incombustibles se volvían personajes como Menem o Cavallo y menos vendía la publicación. Se puede afirmar que allí se inicia una especie de declinación de la revista. A la intolerancia al humor de los funcionarios de la década del 90, debe sumarse que hubo cambios en los medios y Humor ya no estaba sola en la sanadora tarea de reírse de la realidad. Posteriormente, a la persecución política y judicial se sumó la tributaria, al punto que la entonces Dirección General Impositiva le solicitó la quiebra por una deuda. El último número de Humor apareció el 18 de octubre de 1999. Revisar hoy la colección de la Humor confirma no solo que fue una publicación memorable sino que pudo transformar en risa tolerable tantos momentos intolerables que nos tocaron vivir.

Diez años después de ese cierre, en el 2009 murió Cascioli, demasiado joven, con mucho todavía para ofrecer. Lo que se registró en algunos medios acerca de su partida -no todos, por suerte – fue simbólico del lamentable estado del periodismo argentino, al que Humor definió a la perfección desde su slogan: la revista que supera apenas la mediocridad general. Resulta que al pobre tano le tocó dar las hurras el mismo día en que se fueron para el otro mundo Michael Jackson y la actriz Farrah Fawcett y muchos, de la mano de aquél nefasto concepto de que todo aquello que no está en la televisión no existe, se perdieron la oportunidad de reivindicarlo como merecía. Por eso está muy bien este acto en donde desde las publicaciones que, a mi entender, más pertinentemente están defendiendo los trapos del mejor periodismo se vuelve posible poner de manifiesto la estatura cultural, artística, estética, ética e incluso política de la obra de Andrés.

Hace un par de años la Asociación de revistas culturales e independientes (nucleadas en la sigla ARECIA) presentó un proyecto de ley de fomento a la producción gráfica autogestionada. A ese proyecto, y a modo de homenaje, sus impulsores lo denominaron la Ley Cascioli, seguramente porque entendieron que ese apellido era símbolo de independencia periodística tanto como sujeto de enormes y arbitrarios ataques. Recuerdo que esa presentación ocurrida en el 2016 fue callejera, durante un sábado de mucho calor, al lado de lo que había sido Ediciones de la Urraca, la editorial de Cascioli, en Venezuela al 800, un edificio que Andrés perdió y en donde en ese momento funcionaba la Defensoría del Pueblo…¿Y qué creen todos ustedes?¿Que imaginás,Tano Cascioli, allí donde te encuentres? Me cuenta Lucas Pedulla (periodista joven, organizador de este acto) que desde el 2016, ya en dos ocasiones distintas, el proyecto perdió estado parlamentario, por lo que fue necesario volver a presentarlo por tercera vez. Me agrega Lucas: “Durante 2017, cada martes, nos apersonamos a la Comisión de Cultura de la Legislatura para pedirles que la volvieran a tratar pero no tuvimos la respuesta que necesitábamos. Vale decir que el proyecto nunca se promulgó.”.

Está muy bien que recordemos a Cascioli y en especial que este acto sea iniciativa de periodistas jóvenes y vocacionales, como los que integran La MU. Todos tenemos mucho que reconocerle a Cascioli y aprender de su tarea .Andrés fue un comunicador brillante; fue un tipo valiente, que siempre quería más, que una y cien veces corrió los límites desafiando a los poderes y que con su ingenio y talento nos hizo pensar y nos hizo reír.

Me pregunto qué sería de su vida hoy, y no me resulta difícil responderme. Me lo imagino actualizado e inquieto, dibujando y creando, probablemente investigando las redes, y,seguro, al lado de las reivindicaciones de las mujeres, inventando recursos para soportar con alguna gracia los tarifazos o recreando de diversas maneras el hit del verano.
Fotos: Federico Imas/Revista Cítrica
Fuente: Revista MU

domingo, 20 de noviembre de 2016

El periodismo deportivo y la selección: los sonidos del silencio

Lionel Messi fue el encargado de comunicar una decisión grupal. Marcó así un límite ético y señaló el estado actual del periodismo deportivo. ¿Cómo se llegó a esta situación? La farandulización, el show del rating y la defensa de los viáticos. El rol de los tanques mediáticos y lo que se oculta tras el ruido: la promiscua relación entre fútbol, política y corporaciones. Para pensar estos temas, una charla con dos profesionales del periodismo deportivo: Ezequiel Fernández Moores y Ariel Scher.

Cuando el matemático Lionel Messi logró la cuadratura del círculo –ubicando un objeto esférico en un ángulo recto ante un arquero que volaba hacia la nada- la respuesta fue un griterío asombrado. Pero cuando un rato después el mismo ciudadano de jopo bicolor anunció que los jugadores de la Selección no hablarían más con la prensa, lo que estalló fue un asombro mayor aún, y un aplauso.

Así fue el ambiente juvenil que me rodeó durante y después la transmisión de Argentina 3 -Colombia 0. Y es el clima que parece haberse diseminado por múltiples rincones del planeta futbolero, y más allá. El encuentro contra Colombia, en sí, tuvo efectos antidepresivos después de Brasil 3-Argentina 0. Pero la novedad de los jugadores rebelándose frente al periodismo fue un dato inesperado.

¿Por qué esa reacción?
  • “Porque el periodismo se convirtió en un asco. Todos son gritos, mentiras, escándalos”.
  • “Está bien que critiquen cuando se juega mal, todos criticamos, pero esto ya es otra cosa. Y es insoportable”.
Así hablaron los jóvenes que aplaudieron a Messi. Alguien más veterano de nuestro equipo razonó: “Una decisión grupal fue comunicada ante las cámaras por el más mediático de sus integrantes y así, casi performáticamente, marcaron un límite ético. Es impensable que el periodismo haga hoy algo similar: se plante grupalmente y diga: basta, así no”.

lavaca conversó horas después con dos periodistas deportivos, acerca de estos misteriosos episodios:
  • “La vara del Tano Pasman quedó muy alta. Parecía parte del folklore, pero los periodistas la quieren igualar”, razonó Ezequiel Fernández Moores. El Tano Pasman era aquel señor que gritaba, insultaba y se tiraba de los pelos frente al televisor mientras veía cómo su River empezaba a caer hacia el descenso, cosa que parecía equivalente a al infierno, o cosas peores.
  • “Todo se espectaculariza. El argumento en el periodismo deportivo es: hago quilombo y eso me da rentabilidad o rating o lo que sea, y eso es bueno”, diagnosticó Ariel Scher.
Muchísimas gracias y buenas noches
Antecedentes: luego de la derrota en Brasil se dijo (y se replicó al infinito en medios digitales, televisivos y radiales que –cada vez más- tienden a ser todos como clonados) que los jugadores argentinos forman una generación de fracasados, pechos fríos, faltos de actitud, se los trató de millonarios reblandecidos, e incluso de ratas.

Pero fue la versión que rebotó en todo el cosmos, según la cual Ezequiel Lavezzi, Pocho, fumó un porro durante la concentración la que marcó el offside. Al terminar el partido contra Colombia los jugadores fueron a la conferencia de prensa en la que Messi tomó el micrófono y con lenguaje nada pomposo y sin falsos dramatismos, anunció: “Estamos para comunicarles que hemos tomado la decisión de no hablar más con la prensa”.

El argumento: “Recibimos muchas acusaciones, muchas faltas de respeto y nunca dijimos nada. Pero esto sobrepasó todo. La acusación al Pocho es muy grave. Si no salimos a decir nada, la gente cree que es así. Mucha gente compra lo que le dicen. Pero queremos cortar esto de una vez. Lamentamos que tenga que ser así, pero no nos queda otra. Sabemos que hay muchos que no entran en ese juego de faltarnos el respeto, porque vos podés opinar de si jugamos bien o jugamos mal, de lo que hacemos dentro de la cancha. Pero ya meterse en la vida personal de uno y hacer acusaciones de este tipo, que no es la primera, pero si no lo cortábamos hoy no lo cortábamos más. Es muy grave. Por eso estamos acá y no vamos a entrar en el juego ese. Nos van a seguir diciendo un millón de cosas como nos vienen diciendo, pero nosotros no vamos a ser partícipes de eso. Así que queda dicho, muchísimas gracias y buenas noches”.

Cacería de público
“El deporte se ha vuelto el espectáculo central de una época donde se espectaculariza todo”, dice Scher, periodista que tuvo a su cargo la sección de deportes de dos diarios, profesor de periodismo y que acaba de editar un libro sobre fútbol y literatura: Deportivo Saer. Se refiere así a esta época extraña, de redes sociales, ratings por minuto, inmediatez ansiosa y un despliegue mediático con una dinámica técnica: la captura de la atención, una especie de cacería de público, que además se mide en directo para comprobar sus efectos lisérgicos.

El mecanismo de captura -describe Scher- es la estridencia, que habrá que entender como sobreactuación, exageración, ruido, hiperintensidad y obsesión por clavar las miradas en la pantalla. “El hecho periodístico, creativo, de investigación, pasó a ser sustituido por el logro de efectos. Lo que importa es producir el show y captar atenciones temporarias para liderar porciones de mercado”, plantea Scher.

Las noticias más leídas tras el partido en varios medios fueron sobre la Selección: las discusiones entre un locutor machista y la hermana de Messi, los memes sobre Higuaín, el denunciante de Lavezzi y, más abajo en este ranking de consumo noticioso, el gol de Messi que ya es parte del paleozoico. Cada noticia se va reemplazando por otra que haga más estridencia. Scher: “Es una mezcla de la sociedad del vértigo con la sociedad del rendimiento, con la farandulización del periodismo deportivo”.

La descripción de Scher, en realidad, aplica todos los rubros del oficio.

De Hitler a Higuaín
Ezequiel Fernández Moores – periodista de una agencia de noticias internacional, columnista en medios gráficos y radiales y autor de Díganme Ringo, la biografía del boxeador Oscar Bonavena- calcula que la esta actitud de la Selección no puede quedar atrapada en nombres de periodistas: “Uno puede individualizar, pero es como quedarse con el árbol y perderse el bosque. Porque los tipos que han producido esta reacción trabajan en medios importantes, como Fox, Radio Mitre de Clarín, América. Son lugares centrales donde se apaña y se da micrófonos y horarios importantes a gente así para que sume rating de estos modos”.

Individualicemos: Mariano Liberman cosechó atención al reclamar a la Selección la clasificación al Mundial 2018 con el siguiente argumento: “Yo quiero ir al Mundial. Me hacés perder guita si no voy al Mundial. Nosotros vivimos de esto: si no van, no cobramos los viáticos”. En respuesta, este señor recibió ayer un mensaje de la hermana de Messi: “Para Liberman que lo mira por TV”. Contestó con un clásico del machismo: “Yo con mujeres no discuto, ni de fútbol ni de nada”.

Individualicemos: Gabriel Anello y Alejandro Fantino habían llamado ratas a los jugadores. El primero, periodista de Radio Mitre, fue el autor del despropósito que involucró a Lavezzi. Ahora, tras el límite que marcó la Selección, se recordó que el año pasado fue denunciado por golpear a su ex pareja y que por eso se repartieron volantes durante la entrega del Martín Fierro con la leyenda: “Ni una menos. Gabriel Anello, golpeador. No seamos cómplices”. También se mencionó que le escribió al hijo de un árbitro judío en Facebook: “Hitler debió haber vivido 10 años más para terminar la obra”. Este señor fue premiado con el Martín Fierro. Fernández Moores: “Son premios de la industria periodística, lo que te muestra que esa forma de trabajar es bendecida, pagada y glorificada por los propios medios”.

Fernández Moores señala sobre la reacción periodística ante la conferencia de Messi: “Ves que esos periodistas están como indignados, creyendo que sus opiniones valen más que los goles de Messi, y decís: claro, los jugadores tienen razón, estos tipos están en Marte. Es un microclima que les da rating, y una industria periodística a la que le conviene esto del insulto”.

¿Por qué le conviene?
Fernández Morre: “Porque mientras hablamos de todo eso, sigue la pelea por la compra de derechos, por negocios fabulosos alrededor del fútbol, vínculos políticos y la rosca de turno. Los dueños del fútbol, de la información y del poder económico están cada vez más vinculados”. Quedan así marginados temas que sería interesante descifrar: “Por ejemplo, nadie plantea cómo se designó en la Selección a un técnico que fue el único de 44 sondeados que no tuvo que presentar ni currículum”. La teoría es que ese acercamiento de Bauzá vino de la mano del operador del PRO y ex funcionario menemista, Fernando Niembro: “Y Niembro es Fox, y su sucesor en la pantalla es Liberman. Hay toda una cadena”.

Ese estilo periodístico escandaloso se justifica a sí mismo planteando la doctrina espejo: refleja lo que le interesa a la gente. Fernández Moores: “Supongamos que la gente pide el linchamiento público de Higuaín. ¿Qué nos corresponde hacer? Quieren pena de muerte: ¿Qué hacemos? Al menos yo, creo que el periodismo es otra cosa: nuestro trabajo es informar, investigar, pensar, contrastar, reflexionar.”.

Victorias y derrotas
La lógica de hiperconsumo mediático y de mercado, contamina también lo deportivo. Scher: “Es un clima cultural que plantea que quien hace mejores números, más goles, sólo por eso, exclusivamente por eso, es mejor que los otros. Y los otros son derrotados, fracasados”.

Fernández Moores: “Creo que dramatizan mucho más las derrotas y los éxitos los periodistas que los jugadores. Para los jugadores ganar y perder es lo cotidiano, forma parte de la lógica del deporte. En cambio el periodismo vive el minuto a minuto y necesita explotar el triunfo, exprimir la derrota, ser más papista que el Papa y más jugador que los jugadores”.

Sobre la decisión de los jugadores Fernández Moores tiene una teoría: “Uno sabe que es un lujo que se pueden dar. Porque Messi es muy consciente de que los medios necesitan de él, pero él ya no necesita a los medios. Un político está esperando por que lo llamen los programas de radio. Messi no lo necesita. Y puede ponerle condiciones a los medios: es un juego de poderes raro e interesante”. También es cierto que los jugadores muchas veces usan a los medios para lanzar noticias, promover compras, ventas, negocios. “Los jugadores a veces son marcas, industrias en sí mismas, más importantes que muchos clubes”.

Para Scher que exista todo este debate es un síntoma positivo: “Si la actitud de los jugadores nos hace hablar de estas cosas, ya es una buena noticia. Porque si se dice cualquier cosa sobre Lavezzi, por ejemplo, ¿por qué se dice? ¿Cómo puede ser concebido como algo narrable? Fueron los jugadores los que reaccionaron al sentir que se quebró una frontera. Habrá que ver si la discusión que se desencadena es algo que nos dé la oportunidad de pensar cómo llegamos hasta acá”. Y quizá, cómo salir.

En esta frontera, Fernández Moores hace una apuesta que merece que cada quien piense a su modo: “Me parece bueno alejarse del ruido. Y aprender a buscar más en los sonidos del silencio -como dice aquella vieja canción-, que en los sonidos que nos aturden”.
Fuente: Revista La Vaca

domingo, 8 de mayo de 2016

Lanzan el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo

Por: Javier Borelli. Periodista, Presidente de la Cooperativa Por Más Tiempo
La definición es globalmente conocida pero poco aplicada: el periodismo consiste en develar información socialmente relevante que los poderosos no quieren que se sepa. Irónicamente, el obstáculo más grande para poder cumplir con ese objetivo es que las empresas periodísticas se han transformado en uno de los actores de peso que muchas veces evitan que algunos hechos salgan a la luz.

Aquellos que han teorizado sobre la comunicación suelen hablar de la función de "gatekeeper" (guardián de puerta) del periodista, comparando ese rol con la capacidad de filtrar qué parte de toda la información disponible es la que se difunde. No hay juicio de valor al respecto, el oficio implica necesariamente hacer un recorte del hecho y presentarlo como noticia. Pero el riesgo de que haya datos importantes que hubieran quedado afuera, voluntaria o involuntariamente, disminuye cuantas más personas tengan acceso a la información total.

La divulgación pública de una base de datos conteniendo información sobre más de 200 mil entidades offshore registradas en 21 paraísos fiscales de todo el mundo, que realizará mañana el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), será entonces una gran posibilidad para democratizar el acceso a una información que hasta ahora estuvo sólo al alcance de unas pocas manos pertenecientes a unos pocos medios en el mundo, en su mayoría grandes corporaciones. La imposibilidad de conocer qué información disponían y cuán profundo habían indagado los puso en el centro del cuestionamiento, un lugar que en el caso argentino también estuvo abonado por las críticas que hicieron a la cobertura el diario francés Le Monde y el alemán SüddeutscheZeitun, receptor de todas las filtraciones que hoy componen los "Panamá Papers".

Es por eso que la revista Mu, Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (RedCom), que nuclea a 26 universidades de gestión pública y privada de todo el país, decidieron promover el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo. Un espacio que, en esta primera etapa, elaborará dos informes en base al análisis del listado que se difundirá mañana: en el primero se clasificará y hará accesible la información sobre funcionarios, políticos, empresarios y medios argentinos con sociedades offshore; y en el segundo, se analizará la diferencia entre el contenido total del listado y lo publicado por los medios argentinos hasta ahora.Los informes serán públicos y de libre reproducción.

Apostamos a que este sea apenas el primer trabajo conjunto de un grupo cada vez más grande de medios comprometidos con el periodismo profesional autogestivo. Confiamos en demostrar que, para desarrollar una investigación profunda, lo más importante no son los recursos económicos.

En La Vaca: Nace el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo
La publicación de la lista completa de los involucrados en los Panamá Papers, que se concretará el 9 de mayo, representa una oportunidad para constatar qué información priorizaron publicar los medios argentinos, y cómo ese recorte pudo influir en la repercusión y percepción pública de esa información.

Para hacer ese análisis, conformamos el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo, coordinado por la revista MU, el diario Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (RedCom), que nuclea a 26 universidades del país.

Como primera tarea, el Consorcio elaborará informes en base al análisis del listado de los Panamá Papers, con el objetivo de:
  • Clasificar y hacer accesible la información sobre funcionarios, políticos, empresarios y medios argentinos involucrados.
  • Analizar la diferencia entre el contenido total del listado y lo publicado por los medios argentinos antes de hacerse pública la información.
Estos informes serán públicos y de libre reproducción.

Los Panamá Papers
Lo que llamamos Panamá Papers comenzó en 2015 cuando el periódico alemán Süddeutsche Zeitun fue contactado por John Doe, el nombre de fantasía de la persona que dio origen a esta investigación de película.  El diario alemán decidió compartir esa abrumadora cantidad de información con el ICIJ, un consorcio de periodistas con sede en Washington fundado con un objetivo: mantener con vida el periodismo de investigación, casi extinguido en la práctica de los medios comerciales. El consorcio realizó una primera clasificación del material. El resultado fue sintetizado por el ICIJ : “La investigación permite ver cómo fluye el dinero negro a través del sistema financiero mundial”.

En Argentina, los Panamá Papers fueron confiados a dos medios que son socios en varios negocios: el diario La Nación y TN, del Grupo Clarín. El 3 de abril de 2016, según lo acordado por el Consorcio, se publicaron en todo el mundo las primeras revelaciones. Argentina tuvo así el extraño protagonismo global de integrar la lista con su presidente, Mauricio Macri y su crack futbolístico, Lionel Messi. Con el correr de los días, además, diferentes fuentes periodísticas ajenas a Panamá Papers aportaron pruebas que vinculaban a importantes funcionarios de gobierno con sociedades offshore.

La edición argentina de los Panamá Papers fue la única criticada por el diario alemán, titular de la reveladora información y, por lo tanto, uno de los que mejor conoce la diferencia entre lo que contienen esos documentos y lo que aquí se publicó. A estas críticas se sumó también el diario francés Le Monde. ¿Qué objetaban? El sesgo de la edición.

Desde el primer día de la publicación, distintos medios –entre ellos lavaca– advirtieron que tanto La Nación como Clarín tenían sociedades offshore en Panamá. Finalmente, el 11 de abril La Nación lo admitió. Clarín, en tanto, ya había sido confrontado con la existencia de sociedades offshore durante una de las tantas interpelaciones que originó su entorpecimiento de la aplicación de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. El comportamiento de la prensa argentina precipitó la decisión del diario alemán y el ICIJ de hacer pública toda la lista de los Panamá Papers. Será el próximo 9 de mayo cuando en todo el mundo se difunda lo que todos queremos saber.

¿Cómo hacer ese análisis?
La respuesta es el ejemplo del diario alemán Süddeutsche Zeitun. Se trata de un periódico local que se enfrentó con una tarea que excedía sus posibilidades y recursos. Recurrió entonces a la experiencia y trabajo de un consorcio de periodistas. Y este, al trabajo de muchos más.

En Argentina no existe tal ámbito y por eso nos propusimos crearlo. Por iniciativa de lavaca, el Consorcio de Periodismo de Investigación Autogestivo será un espacio abierto coordinado por la revista MU, el diario Tiempo Argentino y la Red de Carreras de Comunicación Social y Periodismo de Argentina (RedCom), que nuclea a 26 universidades de gestión pública y privada de todo el país.

Este será el primer trabajo conjunto de un Consorcio comprometido con el periodismo profesional autogestivo. Un espacio integrado por periodistas y docentes que demuestran que para desarrollar una investigación profunda lo más importante no son los recursos económicos de los medios comerciales.
Fuentes: Tiempo Argentino, La Vaca

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Revista Mu sin kioscos y sin ley

Hoy Mu, el periódico de lavaca no está a los kioscos. Su salida fue afectada por el piquete que los canillitas porteños organizaron frente al Centro de Distribución como forma de reclamar a la Asociación de Editores de Revistas que cumplan con lo prometido: otorgarles una suma que compense la pérdida del histórico porcentaje que ellos obtenían por su labor
Vender revistas se transformó hoy en un conflicto de trama compleja que intentaremos aquí explicar. Pero lo histórico de este día es que por primera vez tres publicaciones formaron parte de esa medida de fuerza: La Garganta Poderosa, Barcelona y Mu. Es decir, participamos de un piquete que afectaba a nuestra propia publicación. Lo hicimos, paradójicamente, porque Mu es una de las fuentes de ingresos más importantes de nuestra cooperativa y exactamente de eso conversamos en la vereda con los más de 200 canillitas que estaban ahí manifestándose: nuestro medio es un medio para ganarnos dignamente la vida y lo vamos defender como se defiende el sustento cotidiano. Lo hicimos, también, porque lo que está en juego en estos días es, nada menos, que el destino de todo el circuito de distribución y comercialización de publicaciones. Quién lo va a controlar, quién va a participar de él y, por supuesto, quién no. Otra paradoja: ese es el tema de la tapa de esta edición de Mu que hoy no está en los kioscos.
El por qué estuvimos ahí se sintetiza en el texto que suscribimos las tres publicaciones. Cómo llegamos hasta allí es lo que intentaremos explicar a continuación.

La carta
“En un hecho inédito tres revistas participamos de un piquete que impedía la circulación de algunas de nuestras publicaciones. No es un disparate, sino la puesta en práctica de nuestra mirada sobre la crisis del circuito de distribución y comercialización de medios gráficos.
Canillitas y Editores Independientes constituimos algunas de las partes fundamentales de la cadena que nos posibilita llegar a miles de lectores. Es esa cadena la que quieren cortar y controlar algunos sectores corporativos que intervienen en el circuito.
Canillitas y Editores Independientes tratamos de vivir dignamente de las publicaciones que vendemos y eso es lo que hoy está en peligro, amenazado por aquellos que quieren convertir cada kiosco en una góndola donde sólo se acomoden los productos de esos “grandes” que cada vez venden menos ejemplares.
Canillitas y Editores Independientes sabemos que la crisis de los medios gráficos la desató la falta de credibilidad y la baja calidad de las publicaciones que ya no viven de las noticias que publican, sino de la información que ocultan.
Nuestras publicaciones representan apenas una muestra de una nueva forma de concebir medios gráficos: el medio como medio. Cada revista no es para nosotros un negocio que se negocia, ni una inversión que se especula. Nuestras publicaciones son una herramienta de cambio.
Por eso hoy fuimos, como siempre, a estar presentes, parándonos al lado de quienes consideramos nuestros aliados, para expresar lo que aprendimos: de estas crisis se sale desde abajo y construyendo desde el presente lo que queremos para nuestro futuro. Un futuro en donde el periodismo vuelva a ser periodismo, los kioscos lugares de encuentro con diferentes miradas sobre la realidad, donde unos y otros, Editores Independientes y Canillitas, podamos vivir dignamente de nuestro trabajo”.
La Garganta Poderosa
Revista Barcelona
Mu, el periódico de lavaca


El conflicto: de Moyano a Clarín
Desde siempre y hasta hace un mes el circuito de distribución y venta de publicaciones en la Capital Federal tenía cuatro actores: el editor, el distribuidor, los recorridos y los canillitas. Nunca fue fácil la relación entre estas partes y hay en la historia infinidad de enfrentamientos que pusieron de manifiesto el poder de este sistema: quien lo controla puede determinar el destino de una publicación. “Para nosotros tiene que ser un sistema solidario, donde las publicaciones más grandes soporten los mayores costos y permitan así el desarrollo de nuevos títulos”, explicaban hoy los canillitas en el piquete.
La primera mutación del esquema tradicional se puso de manifiesto cuando el gremio que conduce Hugo Moyano obligó, con bloqueos y paros, a reconocer a los trabajadores de los recorridos como afiliados a su gremio. El resultado fue una notable mejora en sus condiciones salariales que impactó en los costos del sector. Sin embargo, lo que puso de manifiesto este nuevo encuadre es el resultado de otra mutación: la mayoría de los diarios y revistas comerciales ya no vive de las publicaciones que venden sino de negocios que van desde la pauta publicitaria (que es negra tanto en su versión oficial como privada) hasta los lobbys que disfrazan como información. Necesitan, entonces, de los kioscos para lucirlos. Así, un circuito que era usado para la distribución y venta fue usurpado para el traslado y la exhibición. Moyano captó el cambio y reclamó para su gremio la reconversión del distribuidor en fletero. Los canillitas ahora resisten a que sus kioscos se transformen en góndolas.
Jaqueados por los nuevos costos, los recorridos encargaron a una empresa auditora que hiciera un diagnóstico sobre el impacto de la crisis en el sector distribución. “¿El resultado sabés cuál fue? Que el mayor gasto lo generaba Clarín, porque usa el circuito 5 ó 6 veces por cada edición con la cantidad de suplementos y cotillones que saca y del que el canillita no ve ni una moneda. Te doy un ejemplo concreto: hace 2 sábados la edición de Clarín tenía nada más que 40 páginas editoriales y el resto era publicidad. ¿Cómo hacemos para venderle un catálogo así a la gente? Por eso nadie compra Clarín un sábado”, nos explicaba hoy un canillita.
La conclusión de la auditoría originó, sin embargo, una medida diferente. A algunos editores se le presentó una factura emitida por un nuevo e inesperado actor: Rediaf. Una empresa desconocida hasta ese momento por todos los editores, pero con la que algunos habían contraído una deuda. Sin saberlo ni siquiera tener posibilidad de buscar otra opción para su distribución, fueron notificados de una deuda contraída en diciembre de 2011, fecha en la que el Centro de Distribución gerenciado por Rediaf, decidió prorratear sus costos de estructura entre aquellos que le generaban devolución de ejemplares no vendidos en los kioscos. ¿A qué editores les facturó esa deuda a quiénes no? A los más pequeños, a los independientes.

El control del circuito
Junto con la novedad de la deuda comenzaron a circular las versiones de la compra del Grupo Clarín de varios recorridos y, por lo tanto, de haber logrado tomar así el control del Centro de Distribución. “Clarín ya ha comprado distribuidoras. Ahora es una empresa de contenido y distribución. El 30% de los puntos de venta lo controla a través de testaferros, dicho por los propios distribuidores”, afirma Omar Plaini, titular del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas y diputado nacional.
Esa es la mano negra que se intuye detrás de la arbitrariedad de las deudas inventadas por Rediaf. La mayoría de los editores abonaron esa primera factura fechada en diciembre bajo la amenaza de que si no lo hacían quedaban excluidos del sistema. Pero se encontraron con la sorpresa de una nueva facturación con un aumento del 130%. Y una noticia: la siguiente sería casi 300% mayor. Ninguno las abonó por dos motivos contundentes: las cifras eran impagables y su significado era evidente. “Se trata de una maniobra de exclusión y eso no puede aceptarse”, explicaban los canillitas en la calle. “Nadie gana si se achica el mercado, y muchas de las revistas que están queriendo dejar afuera con estas medidas arbitrarias son las que nos dan de comer porque son las que viven de las ventas y no de cosas raras”. Señalan, también, el efecto de otro cambio arbitrario en las reglas de juego que cambia todo el juego: por primera vez en el circuito alguien pretende cobrar por no vender. “Argumentan que estos costos los generan las devoluciones. Pero cobrar las devoluciones desfigura todo el negocio porque los editores pueden sospechar que no se reparten todos los ejemplares que entrega. Por ejemplo: a ustedes–le pregunta Plaini a la gente de La Garganta Poderosa- ¿cuántos ejemplares te cantan como devolución? Bueno: a mi kiosco no me llegó ninguna. Y te pueden decir acá los muchachos cuántos ni la recibieron”. Eso fue lo que pasó: el canillita de la estación Lacroze fue el primero que les pidió que anotaran su dirección.
Las deudas inventadas cobraron sus primeras víctimas. Rediaf sancionó la semana pasada a una editorial: se negó a repartir sus ediciones hasta tanto no saldara la deuda inventada. En ese contexto, estalló el conflicto de los canillitas: decidieron ir a un paro para reclamar un aumento en el porcentaje de las ventas, que los diarios aceptaron. Ahora reclaman que hagan lo mismo las revistas. Proponen que se les destine un aumento de 1 peso en aquellas publicaciones cuyo precio de tapa sea menor a 10 pesos, y de 2 pesos en las que superan los 10. De ese aumento, el 75% sería para los canillitas y el 25% para los recorridos. Y ese dinero sólo lo generarían los ejemplares efectivamente vendidos.
Algunas publicaciones comerciales remarcaron sus títulos con este aumento, pero no lo destinaron a los canillitas y así provocaron el piquete con el que bloquearon la salida de las nuevas ediciones, entre ellas las de MU.

Ley de medios para todos los medios
Ya en octubre de 2011 se había conocido la noticia de que el Grupo Clarín había adquirido Cúspide, la distribuidora y cadena de librerías. Pagó por ello más de 6 millones de pesos y desde que se hizo cargo dejó en claro su política de control: muchas editoriales independientes dejaron de ser aceptadas por esa cadena. Un ejemplo que podemos aportar: los títulos editados por lavaca vendían en el circuito de Cúspide la mitad de una edición. Del último título publicado por nuestra editorial, Argentina Originaria, no aceptaron ninguno.
¿Ahora el Grupo fortalece su control sobre la prensa gráfica para desde allí librar su batalla contra las restricciones que le impone a sus negocios la Ley de Servicios Audiovisuales? Que esta crisis se destape en las previas al 7 de diciembre, fecha en la que debe adecuar sus negocios a la ley y, por lo tanto, abandonar sus inversiones en Cablevisión, abonan esta teoría. En ese caso, Clarín aprovechó la debilidad de la nueva norma: la Ley de Medios no es para todos los medios. Dejó afuera a los gráficos y de Internet.
La Asociación de Revistas Culturales Independientes (AReCIA), integrada por más de 200 publicaciones de todo el país, elaboró un proyecto de ley de promoción y fomento de las publicaciones culturales gráficas y de Internet autogestivas que, justamente, intenta saldar esta deuda. Esta edición de MU que hoy no está en los kioscos se presenta la campaña con que AReCIA busca el consenso social para lograrlo. MU dice allí, junto a la foto de 22 revistas que posaron para esta nota:
“Hay que estar loco para hacer una revista cultural independiente nos dijeron a todas estas publicaciones alguna vez. Nos lo dijeron con palabras, con la mirada y, fundamentalmente, por ni mirarnos: no hay en ningún antro de formación académica una sola materia que enseñe o investigue cómo se gestiona una revista independiente. Sin patrón.
Nosotros sabemos que hay que estar muy cuerdo para ser una revista cultural independiente. Porque serlo durante largo tiempo, durante varias ediciones, significa que cada revista pudo construir aquello que la sostiene, financiera y socialmente. No un mercado, porque eso sí que es una locura que arrasó con miles de publicaciones, incluso con aquellas que se jactaban de contar con sólidas inversiones. Lo que encontró cada una de las más de 300 revistas que se publican hoy en forma independiente en cada rincón de Argentina son lectores dispuestos a bancarlas.
Algunas de estas publicaciones lograron, con este impulso, crecer y multiplicar sus lugares de encuentro con esos lectores. Llegamos a los kioscos, por ejemplo. En el circuito de Capital Federal y el conurbano hay 6.000 canillitas que sostienen el rito de entregar un ejemplar a cambio de dinero. Viven de eso, así como vivimos algunos de nosotros, un nosotros que alimenta de ese modo el latido de colectivos de periodistas, organizaciones sociales, proyectos y sueños.
Desde hace tiempo, entre los lectores, los canillitas y las publicaciones independientes se interpuso una corporación con modales patoteros, que ya no vive de la venta de ejemplares ni crece al ritmo de la calidad de la información que publica. Su negocio está en esa oscuridad que llaman pauta y que es negra, tanto en el territorio oficial como el privado. Son los que quieren convertir cada kiosco en una góndola en donde exhiben sus extorsivos negocios privados. Y los que imponen por la fuerza nuevas reglas a este juego, inventando costos que deben soportar lectores, kiosqueros y editores independientes. ¿Hasta cuándo?
Las revistas culturares independientes nacimos en los márgenes y estamos orgullosas de ese origen, que nos da sentido. Apostamos a la autogestión y por eso ni al Estado ni al mercado le rogamos nada. Exigimos, sí, vivir en una sociedad cuyas instituciones garanticen la democratización de la comunicación, fomenten la pluralidad de voces y les pongan freno a las mafias. Exigimos que Ley de Medios sea eso: de todos los medios”.
Fuente: Revista Mu

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