Kaloian Santos Cabrera es fotoperiodista y fue quien capturó la imagen que mostró al cabo Guerrero, el mismo efectivo que disparó la granada de gas lacrimógeno que hirió gravemente en la cabeza al fotógrafo Pablo Grillo. Tras el análisis de diversos videos y fotos, y con el respaldo de peritos, se identificó al agresor como un cabo primero de la Gendarmería, perteneciente a la Unidad Móvil 6 de la fuerza federal. Esta información salió a la luz gracias al trabajo de
, una red que realiza un seguimiento exhaustivo de los hechos de violencia institucional, compuesta por actores como el CELS, el colectivo editorial Crisis, CorRePI, Instiruto en Foco, el Movimiento Nuestra América y legisladores, entre otros, con la colaboración de peritos especializados.
Este miércoles, en medio de un cordón de Infantería de la Policía Federal y diversos manifestantes, Kaloian continuaba con su labor, como lo hace en cada evento, documentando lo que ocurre desde hace más de 15 años. Sin embargo, esta semana se enteró de que no le renovaron el contrato en la Secretaría de Cultura de la Nación.
"Fui el único al que no le renovaron en el área de prensa y comunicación de la Secretaría de Cultura", comenta, y recuerda que varios de sus compañeros y compañeras de otras áreas sí recibieron la renovación de su contrato. "Mi nombre no figuraba en la lista, la orden vino de más arriba," agrega.
¿Este despido tendrá alguna relación directa con la foto que logró capturar y que ayudó a identificar al responsable del disparo? Kaloian afirma: "Como dicen por aquí, no tengo pruebas, pero tampoco dudas. Aunque hay algunos indicios, creo que esto es el resultado de una acumulación de situaciones, no solo por esa foto. He estado realizando una lectura crítica de lo que sucede y publicando al respecto, tanto en mis redes sociales como en otros medios. Como fotoperiodista, he dejado mi marca en las marchas, especialmente en la de los jubilados. Obviamente, esa foto fue un factor que no se pudo ignorar, sobre todo con lo que ocurrió con Pablo."
El pasado lunes, Kaloian se encontraba en su lugar de trabajo, el CCK, como aún lo sigue llamando, cuando recibió un llamado de la directora de Comunicación de la Secretaría de Cultura, María José Pérez Insúa: "Mi jefa me informó que habían decidido no renovar mi contrato. Antes de que llegara el correo, ella quería decírmelo. Le pregunté si había algún problema con mi trabajo. Es paradójico, porque en esta gestión varias veces fui felicitado por el trabajo que realicé allí, al igual que mis compañeros como parte del equipo de fotografía. Es decir, mi directora, que conoce mi trabajo, me está diciendo que desde recursos humanos le notificaron que debía ser desafectado. Y esa misma noche, cuando faltaban dos horas para que terminara el día y mi contrato, me llegó el correo notificando el despido, a mi cuenta personal de Gmail, no al institucional, que es por donde debería haber llegado," detalla.
Al día siguiente, Kaloian fue a conversar con la gente del gremio y la respuesta fue la misma, según contó. Rindió el examen de idoneidad que el gobierno libertario aplicó a los trabajadores del Estado nacional: "Lo rendí perfectamente, aprobé en la primera y antes de diciembre," señala con orgullo. También menciona que la renovación de su contrato debía ser por un año, pero a él solo le llegó por tres meses. Cuando pidió explicaciones, asumieron que fue un error burocrático y le aseguraron que en abril se lo renovarán automáticamente.
"No esperaba que esto ocurriera," dice el fotógrafo y agrega: "A pesar de la política del gobierno, de los despidos masivos, nunca imaginé que podría ser el siguiente. He trabajado en el mismo contexto durante años, realizando las mismas coberturas, y siempre he sido reconocido por mi labor. Incluso durante el macrismo, seguía haciendo las mismas fotos, cubriendo las mismas cuestiones, y seguía trabajando en el Ministerio de Cultura, siempre con ética y profesionalismo, haciendo lo mejor posible." El trabajador recuerda haber sido felicitado por el propio Leonardo Cifelli (secretario de Cultura de la Nación). "No tenía ningún indicio, más allá de la intolerancia con la que se maneja el Gobierno," remarca.
"Si este despido fue por esa foto, me siento orgulloso de mi profesión y de haberla tomado," cuenta Kaloian, y resalta que lo ocurrido "no es hacia mí, es hacia nuestro gremio." Además, señala que detrás de esto "hay un disciplinamiento que no va solo hacia mí; mañana puede ser otro." A pesar de todo, subraya que "no hay que tener miedo, no hay que decir ‘no voy a más ninguna marcha’ o ‘no voy a tomar la foto que ejemplifique o que determine que se cometió un delito y me la voy a guardar por temor a represalias."
"Quedé impactado por lo que le había pasado a Pablo Grillo, sentí que eso me podía haber pasado a mí," apunta Kaloian.
El Mapa de la Policía "A la madrugada, cuando gracias al Mapa de la Policía logran reconstruir desde dónde salió el disparo, yo estaba ahí, a esa misma hora, en paralelo, haciendo fotos a ese pelotón. Empecé a buscar, a determinar la hora, a revisar los metadatos de las fotos, y encontré grandes indicios de que tenía una foto del posible efectivo que había disparado," afirma.
Era de madrugada, Kaloian pensó si debía enviar lo que había encontrado al Mapa de la Policía y confiesa: "Con todo lo que ha pasado, la historia de este país y la historia del fotoperiodismo, y pensando en (José Luis) Cabezas, tuve miedo. Si mando esta foto, ¿qué va a pasar? ¿Qué va a pasar con mi trabajo? Pensé en mi esposa y en mi familia en Cuba, en un montón de cosas, y ¿sabes qué, compadre? Pensé y me acordé de algo que me impactó mucho. Cuando vi la foto de mi colega, Pablo Grillo, tirado en el piso, con la cabeza abierta por hacer una foto, pensé que si eso me hubiese pasado a mí y Grillo hubiese tenido esa foto – la del gendarme –, la habría entregado. Así que el miedo no me inmovilizó y dije, sea lo que sea, esa foto tiene que salir, no tengo que guardarla," ratificó.
"Más adelante, recordó: ‘Esa represión fue brutal, no la vi en ninguna de las que yo he participado y tengo experiencia a lo largo de estos 15 años haciendo fotoperiodismo. Incluso en esa desbandada de los gendarmes, que disparaban y le dieron a Pablo Grillo, pero también estaban disparando a manifestantes que estaban en la plaza, donde había jubilados, familias y donde estábamos muchos trabajadores de prensa. Ahí, en ese momento, sentí mucho temor, me resguardé y comencé a hacer mi labor como pude.’"
Viendo sus fotos, advierte que hay un efectivo que dispara de forma correcta, en un ángulo de 45 grados: "Esa foto la tengo, y en ese mismo pelotón había otro que se creía Rambo y disparaba en línea recta. En ese momento, hasta yo sentí miedo y pensé, ¿dónde caía este proyectil? Al que le dé, lo mata, sin saber lo que había ocurrido con Pablo."
Kaloian destaca que hay una gran solidaridad entre los reporteros y las reporteras gráficas: "Nos cuidamos. Ese día de la represión, en un momento determinado, vino Rodrigo Abd, un colega fotógrafo, reconocido de Associated Press, me agarró por el brazo y me dijo: ‘No andes solo.’ Los colegas que hicieron fotos con Grillo en el piso, hicieron dos fotos y enseguida vieron cómo asistirlo," afirma.
"Yo estoy orgulloso de ARGRA (Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina), de la cual soy parte, de la profesión que tengo, y eso también me llevó a decir cuando empezó este gobierno, que yo tengo un nombre en las redes donde comenzaba a poner mis fotos de todas las cuestiones, de las marchas. Pensé en hacerlo con un seudónimo, pero luego me dije: ¡No puedo ser tan cagón! Debo honrar mi profesión, poner el cuerpo en la calle. Eso fue lo que me movió, más allá de todo," reflexiona.
¿Se tiene miedo de las fuerzas de seguridad? El reportero proclama: "Uno empieza a tener temor, estaban desaforados, reprimiendo. Hoy, en el gremio fotoperiodístico, en vez de hablar de cómo compras cámaras y lentes, estás viendo dónde comprar una careta antigás y un casco. Estamos saliendo a trabajar en las condiciones de un conflicto bélico, eso es locura."
Para finalizar, pidió una pronta recuperación para Pablo Grillo: "Mucha fuerza, quiero encontrarme con él, que venga a la calle, a hacer fotos, que es donde tiene que estar. Pablo, un abrazo grande."
Testimonio de Fabián Grillo, padre de Pablo Grillo, sobre la salud de su hijo y las críticas al gobierno represorFabián Grillo, padre de Pablo Grillo, el fotógrafo gravemente herido por la represión ordenada por la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, durante una manifestación en el Congreso de la Nación, compartió un desgarrador testimonio sobre la salud de su hijo y las difíciles situaciones de violencia que enfrentan los trabajadores de prensa. En sus palabras, se reflejan los avances positivos en la salud de Pablo, al tiempo que expresa duras críticas a las políticas represivas del gobierno de Javier Milei.
La salud de Pablo: un panorama esperanzador Fabián inició su relato con una nota de optimismo: "Pablo está evolucionando muy bien, estamos recibiendo buenas noticias sobre su estado. Están evaluando su salida de terapia intensiva, y aunque aún no hay una fecha definida, está cada vez más cerca. Los médicos nos han mencionado que hay un pequeño problema con el sodio, que está algo bajo, pero están trabajando en regularlo. También están ajustando los antibióticos, ya que Pablo no ha tenido fiebre. Una vez que esto se estabilice, lo trasladarán a una habitación común y podrá comenzar con la rehabilitación."
El padre de Pablo también compartió detalles sobre el estado de ánimo de su hijo: "Está alerta, habla, lee mucho; incluso terminó un libro en un solo día. Se la pasa leyendo y cantando. Está de buen humor, bromea con los amigos y se muestra optimista. Aunque en algunos momentos se apaga un poco, como si estuviera somnoliento, es un paciente ejemplar. Está comiendo bien, lo cual es muy positivo," comentó.
Los primeros días, sombríos y angustiosos Sin embargo, Fabián recordó los primeros días después del ataque, cuando el pronóstico era muy incierto: "Los primeros días fueron terribles, el panorama era sombrío. Nos aferrábamos a la mínima posibilidad, a ese 1 en 1000. Los médicos nos dijeron que, incluso, uno de ellos pensó que Pablo no iba a sobrevivir a la primera operación. Pero aquí estamos, gracias a la intervención médica, Pablo sigue adelante."
Reacción ante la represión y las políticas del gobierno El testimonio de Fabián también se centró en las políticas represivas que, según él, ha adoptado el gobierno frente a las manifestaciones sociales y la labor de los trabajadores y las trabajadoras de prensa. Fabián criticó duramente la forma en que se maneja la represión contra quienes protestan o cubren las protestas.
"Es evidente que este gobierno ha adoptado un método de represión, no solo contra los manifestantes, sino también contra quienes muestran esas protestas. La violencia parece ser una herramienta para implementar sus políticas. Hoy en día, parece que no tenemos derecho a manifestarnos, ni a cubrir una manifestación. Esto es una grave violación de los derechos civiles, y lo más preocupante es que está ocurriendo en un contexto en el que la Corte Suprema sigue sin tomar acción. Este protocolo de represión está durmiendo en la Corte, y no se hace nada al respecto," afirmó Fabián.
Para él, las políticas del gobierno son una continuación de métodos autoritarios: "Esto ya no es un gobierno democrático, es cada vez más parecido a una dictadura. La represión está justificada por el miedo, y vivir con miedo es una situación insoportable. La gente no puede vivir así. Tenemos derechos constitucionales, y uno de esos derechos es el derecho a peticionar ante las autoridades. Es lo que dice el artículo 14 de la Constitución, y parece que se olvida," dijo, refiriéndose a las protestas sociales que el gobierno ha intentado sofocar con fuerza.
La represión, un método que se repite Fabián también mencionó la constante represión que han sufrido los periodistas en el país. Relató que, a pesar de la magnitud de la manifestación que su hijo estaba cubriendo, los métodos represivos siguen siendo los mismos: "La manifestación en la que Pablo fue herido era grande, pero los métodos no cambiaron. Siempre lo mismo: la represión y la criminalización de quienes protestan o de quienes muestran esa protesta," afirmó.
El padre de Pablo también hizo referencia a un caso reciente de otro periodista herido, Diego Gómez, y destacó cómo la represión parece estar dirigida no solo a los manifestantes, sino también a los periodistas que cubren los hechos. "Los argumentos que presentan son absurdos. A mi hijo primero le dijeron que era un militante, que estaba allí para causar disturbios, y por eso lo atacaron. Pero cuando se trata de un periodista, como Diego, los argumentos son igual de vacíos. A uno le tiran una moto encima, y a otro le disparan con balas de goma. Todo esto es una muestra de la represión sistemática que el gobierno aplica, y los fotoperiodistas, como en el caso de Pablo, son víctimas," señaló Fabián.
Atropellado Una vez más, los jubilados se manifestaban de manera pacífica frente al Congreso, pero las fuerzas de seguridad bloquearon su paso cuando intentaron rodear el edificio. Al llegar a la altura de Callao, la Gendarmería comenzó a reprimir la marcha, seguida poco después por la policía motorizada. Fue en medio de los empujones y los ataques con gases lacrimógenos que el periodista Diego Gómez fue atropellado por un efectivo de la Policía Motorizada de la Federal y tuvo que ser trasladado al Hospital Ramos Mejía debido a un traumatismo en la rodilla.
Fuentes: C5N, Código QR, Señales