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sábado, 21 de marzo de 2026

Arderá la memoria: las voces de las Madres de Rosario en un documental imprescindible a 50 años del golpe

En Aire Libre Radio Comunitaria, dentro del programa Señales, la mañana transcurría con el pulso de una fecha cargada de sentido: a medio siglo del golpe de Estado cívico, militar y eclesiástico, la memoria volvía a ocupar el centro de la escena. Entre actividades en escuelas, bibliotecas, sindicatos y centros culturales, la circulación de materiales documentales se afirmaba como una forma activa de sostener la historia. En ese marco, emergía una obra que, con el paso del tiempo, se había vuelto indispensable: Arderá la memoria.

El periodista introdujo la conversación situando el documental como una pieza clave dentro de ese entramado de iniciativas conmemorativas. La película, centrada en las voces de las Madres de la Plaza 25 de Mayo de Rosario, tendría una nueva proyección el domingo 22 de marzo a las 18 en el El Cairo Cine Público, con entrada gratuita. Del otro lado de la comunicación, Marianela Scocco, productora e investigadora del film, reconstruía la historia de una obra que, dieciséis años después de su estreno en 2010, no había perdido vigencia.

Scocco evocaba aquel contexto inicial como un tiempo atravesado por el auge de las políticas de memoria y el comienzo de los juicios de lesa humanidad en Rosario. En ese clima, un grupo de jóvenes que acompañaba a las Madres en sus rondas de los jueves empezó a advertir algo urgente: esas voces estaban en riesgo de perderse. Muchas de ellas ya eran muy mayores; otras habían fallecido. La necesidad de registrar sus testimonios se volvió entonces una tarea impostergable. El documental nació de ese impulso: preservar la palabra viva, construir un archivo que capturara sus historias en primera persona.
La decisión estética acompañó esa búsqueda. No habría voz en off. La narración quedaría completamente en manos de las propias Madres, a través de entrevistas que, en aquel momento, aún podían realizarse con cinco o seis de ellas. A ese material se sumaron fragmentos de archivo —imágenes y registros de quienes ya no estaban—, componiendo un tejido donde la memoria se sostenía, literalmente, en las voces de sus protagonistas. Con el tiempo, esa intuición inicial se volvió certeza dolorosa: poco después del rodaje, todas las Madres fallecieron. El documental, decía Scocco, se convirtió así en un lugar donde volver a encontrarlas.

A lo largo de los años, la película construyó un recorrido amplio. Se proyectó en escuelas, clubes, centros culturales y salas de cine, tanto en el país como en el exterior. Su duración —45 minutos— resultó, según la productora, una clave para su llegada a públicos diversos, especialmente a jóvenes. Contra ciertos prejuicios sobre la atención de las nuevas generaciones, la experiencia repetida fue la de una escucha profunda, atenta, atravesada por preguntas. Cada proyección derivaba en conversaciones, muchas veces con estudiantes, que encontraban en el documental una puerta de entrada a la historia reciente.

Hubo un tiempo, recordaba Scocco, en que esas instancias de intercambio contaban con la presencia de las propias Madres. Ellas asistían a las escuelas y dialogaban con los estudiantes, generando momentos de una intensidad difícil de replicar. Sin embargo, el lenguaje audiovisual, con su capacidad de transmitir no solo información sino también sensibilidad, permite hoy que algo de esa experiencia persista. "No es lo mismo que las puedan ver y sentir", sugería, subrayando una dimensión que excede las palabras.
El film, disponible también en plataformas digitales, adquiere otra dimensión en la sala oscura. Verlo en el cine —insistía— potencia su impacto. Y no solo por la imagen: la música original, compuesta por Matías Díaz, constituye uno de sus elementos más conmovedores. Las piezas, creadas especialmente para la película, acompañan momentos clave, como la enumeración de los nombres de los desaparecidos, generando una carga emocional que muchos espectadores destacan. La canción final, también de su autoría, sintetiza ese trabajo atravesado por el compromiso.

La dirección de Eugenio Maglioca aportó una mirada que, según Scocco, se distingue especialmente en el tratamiento sonoro respecto de trabajos anteriores como No somos héroes. Pero más allá de los aspectos técnicos, la productora insistía en una idea: el documental está atravesado por el amor y por una ética militante. Ese espíritu se expresa también en las decisiones narrativas, como la inclusión de la militancia política de los hijos e hijas de las Madres. En un momento en que ese aspecto aún no era tan visibilizado, el equipo optó por incorporarlo como una forma de reivindicación integral: no solo de las Madres, sino también de los proyectos políticos de esa generación.

Esa elección abre, todavía hoy, discusiones en los espacios de proyección. Las preguntas de los jóvenes —sobre organizaciones como Montoneros o el ERP, sobre la lucha armada, sobre el contexto político de la época— habilitan debates que el documental no esquiva. Al contrario, los promueve como parte de una comprensión más amplia del período, incluyendo también a otros sectores perseguidos por la dictadura: trabajadores, estudiantes, militantes sociales.

Realizada con recursos mínimos, casi de manera artesanal, la película es también testimonio de una práctica colectiva. El equipo, joven e inexperto en su mayoría, logró concretarla gracias a aportes solidarios y al acompañamiento de quienes compartían ese espacio con las Madres. Scocco lo resumía como un trabajo "a pulmón", donde la falta de medios se compensó con convicción.
La nueva proyección en El Cairo se inscribe en ese mismo horizonte. Al tratarse de una función gratuita —como es habitual en ese espacio los domingos—, se espera una sala llena, por lo que se recomienda asistir con anticipación para retirar entradas. La actividad no se agota en la exhibición: tras la película, se abrirá un espacio de intercambio con sus realizadores, prolongando ese gesto que ha acompañado al documental desde sus inicios.

A cincuenta años del golpe, Scocco situaba el sentido profundo de la convocatoria: recordar a las Madres no solo como figuras del pasado, sino como protagonistas de una lucha que sigue interpelando el presente. En su mirada, reivindicarlas implica también recuperar los proyectos por los que pelearon sus hijos e hijas, y pensar en las deudas aún abiertas: las desigualdades, los derechos vulnerados, las condiciones de vida de amplios sectores. La memoria, en ese sentido, no es un ejercicio estático, sino una práctica viva.

Así, Arderá la memoria vuelve a proyectarse no como una pieza cerrada, sino como un dispositivo en movimiento. Un puente entre generaciones, una herramienta pedagógica y, sobre todo, un espacio donde las voces que ya no están siguen diciendo.

Escuchá la entrevista completa:

lunes, 24 de noviembre de 2025

Luciano, el retrato íntimo del amigo que se volvió película

Durante siete años, Manuel Besedovsky acompañó la vida de Luciano, un joven trans de Barrio Tablada cuya historia transformó no solo una película, sino también la mirada del director. Un retrato cercano, afectivo y profundamente humano que sigue iluminando incluso después de su ausencia
Horas después del estreno en El Cairo Cine Público, todavía persistía en el aire la vibración de una sala llena, los abrazos contenidos y la emoción que rodeó la primera proyección en Rosario de Luciano, el primer largometraje documental de Manuel Besedovsky. A sus veinticinco años, Manuel se encontró sosteniendo una película que ya había hecho un largo recorrido antes de llegar a casa y que cargaba, además, la ausencia más dolorosa: la de su protagonista. Pero como él mismo decía, quizá lo más luminoso de todo era que Luciano había llegado a ver la película terminada. Y había sido feliz.

Manuel nació en Rosario en 1999, creció entre aulas de arte, recreos convertidos en sets improvisados y una temprana intuición de que el cine sería su lenguaje. En el Complejo Educativo Dr. Francisco Gurruchaga, "La Gurru", encontró una puerta que quizá no sabía que buscaba: se anotó en la terminalidad de Arte —hoy Tecnicatura en Diseño y Comunicación Multimedial— casi por instinto. Pero fueron las clases de teatro del centro cultural de la escuela las que, según recuerda, le enseñaron a disponer el cuerpo, a leer obras, a trabajar en colectivo, a entender que una historia podía respirarse. "A los 16 años, con los equipos de la escuela y la ayuda de mis mejores amigos dirigí mi primer corto, que filmamos entre los recreos y las horas de almuerzo", contaría después. "Creo que ese fue el momento en que dije: yo quiero hacer esto".

El camino se intensificó cuando ingresó a la Escuela Provincial de Cine y Televisión (EPCTV) y, más tarde, cuando se trasladó a Buenos Aires para estudiar Dirección en la Universidad del Cine. Esos años formativos lo conectaron con una tradición cinematográfica hecha de maestros, militancia estética y experimentación constante. También lo llevaron a recibir una beca del Fondo Nacional de las Artes, que sería crucial para financiar Luciano, un proyecto que le demandaría siete años de trabajo y una forma de mirar que no solo transformó su película, sino también su vida.
Porque lo que comenzó como un encuentro laboral —o incluso más casual que eso— terminó por convertirse en una amistad profunda y en un relato íntimo sobre la identidad, la pobreza, la dignidad y el deseo. Todo empezó en 2018, cuando Manuel terminaba la secundaria y realizaba pasantías como encargado audiovisual de una ONG. Fue allí donde apareció Luciano. Llegó con una idea entre las manos: filmar un video sobre lo que pasaría si un hombre fuera a una ginecóloga. Esa provocación, a la vez ingenua y disruptiva, abrió la primera conversación entre ambos. Y detrás de la ocurrencia, emergió un mundo que Manuel desconocía casi por completo.

Luciano hablaba de varones trans, de lo que significa ser hombre habiendo nacido y sido criada como mujer, de preguntas que él mismo había atravesado y que llevaba consigo como un laberinto íntimo. Manuel, cuyo mundo hasta entonces no había rozado directamente esas experiencias, sintió que algo se abría frente a él. "Ahí empezamos a charlar sobre este mundo", recuerda, pero muy pronto la charla derivó en otra cosa: en largas horas de conversaciones, en un vínculo inesperado, en una amistad. Luciano era más grande que él. Vivía en Barrio Tablada, una de las zonas más vulnerables de Rosario, un lugar donde la violencia, decía, era cotidiana. Pero en sus relatos Manuel descubría algo más profundo: la constancia de una vida a fuerza de changas, la búsqueda diaria de estabilidad, la preocupación por su mamá y por sus hermanas, el deseo de un futuro más digno.

En una de tantas conversaciones, Luciano finalmente le confesó que era trans. No lo hacía desde un afán explicativo, sino desde la confianza. Y Manuel recuerda la sensación de sorpresa, pero también de revelación. No porque estuviera frente a "una historia para filmar", sino porque lo que se desplegaba era el encuentro con un ser humano que le abría una intimidad compleja, frágil, a la vez dura y afectiva. Allí empezó a germinar la película. Lo que en principio sería un video institucional adquirió otra dimensión: se transformó en un documental sobre la vida de Luciano, filmado durante siete años, acompañando su camino, sus preguntas, sus contradicciones, sus luchas.
En ese entonces Manuel (foto) trabajaba con Pablo Romano, quien luego sería productor del filme. Juntos comenzaron a delinear la película desde un lugar casi orgánico, sin más brújula que observar, estar, acompañar. La relación entre Manuel y Luciano, crecida sin planificación alguna, fue el sostén de todo el proyecto: un vínculo de pares, de escucha mutua, de un aprendizaje recíproco donde la cámara no se imponía, sino que se volvía un elemento natural del espacio compartido. "La cámara siempre estaba —cuenta—, no siempre filmando, pero presente. Y llevó mucho tiempo hasta que la cámara logró convivir ahí adentro". Convivir significaba hacerla parte del mundo emocional de Luciano, parte de su casa, de sus silencios, de su barrio.

La primera vez que Manuel caminó el barrio lo sorprendió la estructura espacial: largos y laberínticos pasillos donde la vida cotidiana discurría entre pasajes angostos y conversaciones de puerta. Ese entramado físico lo llevó a pensar en otra forma de laberinto: el interior, el de la identidad. Porque Luciano también era eso: un conjunto de preguntas, de incertezas, de búsquedas. Sin embargo, pronto descubrió que detrás del relato del barrio violento había otras capas. Lo que encontró fue una red afectiva sólida que Luciano había construido: su mamá, su hermanita, su hermana mayor, sus amigos, los vecinos que lo reconocían y lo querían. "Había construido un círculo muy amoroso —dice Manuel— donde uno supondría que no es posible construir una vida trans digna". Ese descubrimiento cambió la mirada de la película: el barrio ya no sería una amenaza, ni un decorado para reforzar estereotipos, sino el territorio real donde Luciano había logrado tejer protección y afecto.

La película empezó a enfocarse en la vida cotidiana: en las rutinas domésticas, en la lucha permanente por conseguir un trabajo, en el deseo profundo de independencia. Luciano lo decía sin vueltas: quería poder trabajar sin patrón, ser dueño de su propio negocio, "así nadie me rompe los huevos". Recordaba que de chico no le habían puesto límites y que eso había marcado su carácter. Su mamá, en cambio, insistía: había que levantarse todos los días, lavarse la cara, aprender responsabilidades mínimas para sostener responsabilidades mayores. Esas escenas, esas charlas, esos contrapuntos familiares se fueron volviendo parte fundamental del relato. No como intervenciones pedagógicas, sino como el retrato de un hogar que convivía con dificultades, pero que también funcionaba como núcleo de cuidados.

El documental avanzó por capas, registrando decisiones delicadas vinculadas a la identidad de Luciano, conversaciones íntimas, dudas, esperanzas, tristezas. Fueron tantos años que la cámara dejó de ser un objeto extraño: se convirtió en un puente entre Manuel y Luciano, en un testigo callado. A esa convivencia se sumó un equipo de producción e instituciones que bancaron el proyecto: el INCAA, casas productoras como Reina de Pike y Doménica Films, y un conjunto de apoyos públicos que hicieron posible una película de largo aliento.
Pero mientras la película tomaba forma, la vida seguía desplegándose con la misma intensidad. Luciano (foto) seguía lidiando con su situación económica, con la vulnerabilidad de su barrio, con los obstáculos que lo atravesaban como varón trans en un entorno desigual. Y, sin embargo, Manuel siempre subraya lo mismo: Luciano había logrado construir una identidad plena, digna, deseante, aun cuando el contexto parecía negarle todas las posibilidades. Se había convertido, sin proponérselo, en un referente para él.

Hacia el final del proceso ocurrió lo inesperado: Luciano murió. Fue de manera repentina, por un virus, meses antes de que Manuel viajara a Alemania para presentar la película en la competencia internacional de DOK Leipzig. La noticia lo atravesó por completo. La película, que ya era íntima y afectiva, quedó entonces cargada de otra dimensión emocional. Sin embargo, había algo que lo sostenía: Luciano había alcanzado a ver la película terminada. La había disfrutado. Estaba ansioso, orgulloso, feliz. Y eso, para Manuel, se volvió un gesto reparador dentro del dolor.

Tras su paso por Alemania, la película llegó al Festival Internacional Asterisco LGBTIQ, donde ganó el premio a Mejor Película. Y luego, finalmente, desembarcó en Rosario, en El Cairo Cine Público, con una sala colmada de familiares, amigos, vecinos del barrio, artistas y curiosos que querían ver la historia de ese chico que había crecido en Tablada y que, aun sin saberlo, había dejado una huella. Durante esos días también se anunció que Manuel viajaría a Cuba para filmar un cuento de Samanta Schweblin en la mítica Escuela Internacional de Cine y TV, fundada por el maestro Fernando Birri.

En cada presentación de Luciano, Manuel repetía algo fundamental: la película no fue concebida para un público específico. No es un documental sobre una "temática trans", ni sobre la marginalidad urbana, ni sobre la pobreza. Es una película para todxs, porque las preguntas que Luciano cargaba eran, al final, preguntas humanas: ¿quién soy?, ¿qué deseo?, ¿qué tengo que hacer para vivir dignamente?, ¿qué significa ser responsable, ser libre, ser afectado por los otros? "No hay una respuesta clara sobre lo que es la identidad", afirma Manuel. "Lo que queríamos era generar interrogantes, que el público se sienta interrogado".

Luciano combina historias de género, de clase, de familia, de amor, de sobrevivencia. Muestra cómo una persona puede construir dignidad aun en los márgenes, cómo puede perseguir un deseo incluso cuando las condiciones parecen negarlo todo. Y allí, en ese trayecto, Manuel sintió que Luciano se había convertido en una especie de maestro inesperado: alguien que lo obligó a replantearse el mundo, a mirar distinto, a romper sus propios prejuicios. Descubrió que la forma más potente de combatir la ignorancia es el conocimiento: estar con el otro, acompañarlo, dejarse atravesar.
Sobre el final, Manuel siempre vuelve a lo mismo: al deseo de que la película circule, que viaje, que llegue a todos los rincones posibles. Que quienes la vean se lleven algo del espíritu de Luciano. "Para mí es fundamental que se siga haciendo cine", dice. "El cine sirve para contarnos como sociedad, para contar la diversidad de historias que existen". Y Luciano —entiende él— es la prueba de eso: una película que nació del encuentro con una persona única, que reveló la complejidad de lo humano y que dejó, sobre todo, un mensaje de esperanza.

Porque Luciano, con su vida, hizo algo digno. Algo enorme. Persiguió su deseo pese a todas las adversidades. Construyó vínculos fuertes donde otros ven solo violencia. Levantó su identidad en un contexto áspero. Y permitió que un amigo —uno mucho más joven que él, casi un hermano menor— hiciera de su historia una película capaz de interpelar a quienes la miran.

Hoy, cada vez que Manuel se para frente a una sala llena, siente que Luciano está ahí, respirando entre las imágenes. Que la película lo mantiene vivo. Y que su historia continúa generando preguntas, conmoviendo, rompiendo moldes, iluminando pasillos iguales a esos de Tablada: laberínticos, inmensos, profundos, llenos de sombras, pero también llenos de luz.

Próximas exhibiciones del documental Luciano en el El Cairo, Cine Público:
Sábado 29/11 – 22:30 - Domingo 30/11 – 20:30

Entradas: General: $4000 - Estudiantes y jubilados: $3000

Escuchá a Manuel Besedovsky:

domingo, 8 de junio de 2025

ILEgal un documental que rompe el silencio: Cinco mujeres. Seis abortos. Cuarenta años de activismo

ILEgal es un documental humano, y también político, que recorre las experiencias de mujeres que decidieron interrumpir embarazos en distintos momentos de sus vidas. Algunas lo hicieron en la clandestinidad, otras bajo el protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE). Todas tienen algo en común: decidieron. Y ahora lo cuentan, en voz alta, frente a cámara.
Esta semana, el documental se proyecta en El Cairo, Cine Público, en Rosario. Su directora, Estefanía Andreotti, contó en Señales cómo nació y evolucionó el proyecto. La idea surgió en 2019, como tesis de grado de la carrera de Producción y Realización Audiovisual, en conjunto con su amiga y coproductora Danaly Riquelme. Las primeras entrevistas que realizaron resultaron tan potentes que decidieron transformar ese trabajo académico en un largometraje documental. Años más tarde, con el título en mano y las experiencias acumuladas, se propusieron llevar la película a un circuito profesional de exhibición y postproducción.
Uno de los mayores desafíos fue reunir los testimonios. Muchas mujeres querían hablar, pero no todas se animaban a hacerlo frente a cámara. Algunas que aceptaron luego se arrepintieron. Finalmente, decidieron enfocar el estudio en abortos realizados en Rosario, para trabajar con mayor profundidad sobre el territorio. La ciudad, explicó Andreotti, representa una excepción en el contexto latinoamericano: una "isla" en derechos reproductivos, donde confluyen el compromiso del sistema de salud público, una sólida educación universitaria y años de gobiernos progresistas que facilitaron el acceso de mujeres a roles de poder. Estos factores, según ella, contribuyeron a un desarrollo destacado en derechos humanos en la ciudad, por encima del promedio nacional y regional.
En el documental participan la médica y docente Celeste Loizaga y la histórica militante Mabel Gabarra, una de las fundadoras de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en Argentina, que recientemente cumplió 25 años. Gabarra aportó una mirada histórica desde la recuperación democrática, mientras que Loizaga brinda herramientas prácticas e información médica sobre cómo acceder a un aborto seguro dentro del sistema de salud. Sobre la evolución del documental, señaló que comenzó antes de la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Mientras definían si lo presentarían en festivales o lo distribuirían comercialmente, se inició el segundo debate parlamentario sobre la ley. Decidieron entonces postergar el estreno para no quedar desactualizadas, atravesaron la pandemia y el contexto global cambiante. Finalmente, con la ley aprobada, filmaron nuevas entrevistas e incorporaron ese proceso social y político a la narrativa del film. Para Andreotti, la película fue también una forma de resistencia durante tiempos de incertidumbre.
Resaltó que todo el equipo técnico estuvo conformado por mujeres y disidencias, principalmente compañeras de la Universidad Nacional de Rosario. La elección no solo respondió a una convicción feminista, sino que también generó un ambiente de cuidado para las entrevistadas, muchas de las cuales contaban sus experiencias por primera vez a personas desconocidas. En palabras de la directora, fue una forma de reivindicar el rol de las mujeres en el ámbito del trabajo audiovisual. Además, destacó que la película se filmó de forma autogestiva.
ILEgal fue declarado de interés municipal por el Concejo de Rosario y tuvo una proyección especial en el Museo de la Memoria. También fue exhibido en festivales y distintas facultades de la UNR. La próxima función será el viernes 13 de junio a las 22:30 en El Cairo, Cine Público, en el marco de los diez años del movimiento Ni Una Menos. La entrada será libre y gratuita. Andreotti imagina el documental como una herramienta educativa, especialmente en el marco de la Educación Sexual Integral (ESI). Aunque reconoce que el contexto actual es adverso en comparación con el de 2019, confía en que el cine, la memoria y la educación siguen siendo espacios clave para sembrar conciencia. Porque más allá del aborto como temática específica, ILEgal habla de cuerpos, decisiones y derechos. Y, sobre todo, de no callar.
Escuchá la entrevista completa:

viernes, 30 de mayo de 2025

Una ley para filmarnos: impulso colectivo a la industria audiovisual santafesina

El nuevo proyecto de Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual de Santa Fe, elaborado por las organizaciones y trabajadores del sector, fue presentado este jueves 29 en la Escuela Provincial de Cine y TV, tras haber sido ingresado el viernes 23 de mayo en la Cámara de Diputados. Con eje en la producción, la identidad y el trabajo, el sector vuelve a decir presente.

Con la sala llena y una energía colectiva difícil de ignorar, la comunidad audiovisual santafesina volvió a dar un paso firme en su camino hacia una legislación que ampare, potencie y proyecte el trabajo de cientos de realizadores, productores, actores, actrices, técnicos y estudiantes del sector. Este nuevo proyecto de Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual de Santa Fe es una iniciativa construida desde la base por organizaciones, colectivos y trabajadores del audiovisual, que fue ingresada formalmente en la Cámara de Diputados de la provincia el viernes 23 de mayo.

El texto, que busca ser una herramienta legal efectiva para la producción, conservación y difusión de obras audiovisuales, plantea como pilares la creación de un fondo de fomento, un festival internacional un archivo provincial y el impulso a las salas y espacios de exhibición, entre otras. Lejos de un reclamo sectorial aislado, la ley representa una apuesta cultural, política y económica frente a un contexto nacional de desfinanciamiento y desmantelamiento de instituciones clave del sector desde la llegada del gobierno de Javier Milei.

Desde la Comunidad Audiovisual Santafesina se espera que el proyecto inicie prontamente su tratamiento en comisiones y avance hacia la votación en ambas cámaras legislativas. Mientras tanto, quienes hacen cine en la provincia continúan organizándose para garantizar que la producción audiovisual no sea solo posible, sino también sostenible, identitaria y colectiva.

Narrar para existir: voces del audiovisual santafesino en plano general
Federico Matteucci – Director de la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario:
"Ojalá este momento sea histórico, una nueva fundación que permita que este proyecto, que hoy se va a dar a conocer a muchos integrantes de la comunidad audiovisual, pueda realmente avanzar.

Desde la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario, desde este lugar quiero abrir las puertas de la institución, como lo estamos haciendo hoy, para generar un espacio de debate, de diálogo, de intercambio. Un espacio donde puedan encontrarse todos los sectores que conforman la comunidad audiovisual, así como también los y las representantes políticos que estén dispuestos a conversar sobre este proyecto.

Ofrezco este espacio como un punto de encuentro entre todas las partes interesadas, con la esperanza de que este proyecto pueda avanzar y lograr un resultado verdaderamente positivo en el transcurso de este año".
Gustavo Postiglione – Director, productor y guionista de cine, televisión y teatro: 
"Hace una semana hablaba de la necesidad urgente de avanzar en algo que tiene que ver con lo más esencial: nuestro trabajo, nuestras posibilidades concretas de seguir produciendo audiovisual en la provincia. Y hoy, en esta instancia, ver esta sala llena emociona. Ojalá también podamos verla así cuando exhibamos nuestras películas, cuando lo que hacemos llegue al público. Porque este proyecto no se trata solamente de una ley, sino de crear las condiciones para que el trabajo audiovisual tenga existencia real, continuidad, y proyección.

Hoy volvemos a poner sobre la mesa una propuesta que fue construida colectivamente, y que ahora debemos seguir desarrollando entre todos. Pero para hacerlo, también necesitamos tomar conciencia de la situación en la que estamos. Porque esta instancia, a la que llegamos con tanto esfuerzo, no surge de la nada. Es el resultado de años de trabajo, de lucha, de resistencia, en un contexto donde la cultura está siendo atacada de forma sistemática.

Algunos ya lo sabrán, otros tal vez no, pero hace pocos días la CONABIP —la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares— comenzó a ser desmantelada. El Instituto Nacional del Teatro atraviesa la misma situación. Y el INCAA, el Instituto Nacional de Cine, está prácticamente paralizado por decisiones políticas del actual gobierno. Estas no son amenazas abstractas: son políticas concretas de desfinanciamiento, vaciamiento y deslegitimación de la cultura. Y esto afecta directamente a compañeros y compañeras con los que trabajamos todos los días. Por eso también nos solidarizamos con ellos. Porque son parte de lo mismo. Porque lo que se pone en juego hoy es un modelo de país.

En este escenario, la cultura en general, y el audiovisual en particular, están siendo atacados de manera permanente. ¿Y qué hacemos nosotros frente a eso? Somos los que hablamos. Somos los que levantamos la voz cuando muchos actores de la política callan. Y sin embargo, necesitamos también que la política institucional nos acompañe. Porque sin su compromiso, no podemos avanzar. Lo que hoy pedimos —y exigimos— es una ley audiovisual para la provincia de Santa Fe.

Santa Fe, hoy, es una provincia desamparada en términos de política audiovisual. No hay beneficios, no hay incentivos, no hay resguardo del Estado para producir. No hay una estructura que nos permita desarrollar una actividad que, además de ser cultural, genera trabajo y movimiento económico. Por eso, hace ya unos cuantos años, desde la comunidad audiovisual decidimos organizarnos. Y eso, para mí, es fundamental. Logramos unir criterios, dejar de lado diferencias, incluso entre personas que quizás en otro momento no podían sentarse en una misma mesa. Entendimos que solo colectivamente podíamos construir algo que sirviera a todos: un proyecto de ley que genere trabajo, que promueva la industria, que amplíe las posibilidades creativas de compañeros y compañeras, y que también abra puertas para quienes egresan de las escuelas de cine.

Porque esta ley no es solo para quienes ya estamos trabajando. Esta ley es también para el futuro. Para ustedes, estudiantes de cine, que están formándose y que merecen un horizonte posible. En un país donde, paradójicamente, el cine argentino es reconocido mundialmente por su calidad —estamos entre los cinco países más prestigiosos en el ámbito cinematográfico— hoy enfrentamos un escenario desolador. Y eso, simplemente, no puede ser aceptado.

Desarrollamos esta propuesta con responsabilidad. Hablamos con funcionarios, con legisladores, con referentes de cultura y producción. El proyecto fue presentado, perdió estado parlamentario, y hoy lo volvemos a presentar. Para nosotros, eso no es empezar de cero, pero sí es volver a poner el tema en discusión. No porque creamos que nuestra propuesta es la única posible, sino porque creemos que tiene que discutirse. Que debe abrirse a todos los sectores. Y que espacios como este, esta escuela de cine, son los lugares adecuados para debatir, compartir y construir colectivamente.

La Ley de Cine no es solo una necesidad sectorial. Es una necesidad social. Pero también es una oportunidad: de diálogo, de construcción política, de pensar el futuro. Porque si el proyecto no se aprueba, nos quedamos sin ley, y con eso se nos cierra la posibilidad de planificar, de producir, de sostener la identidad cultural desde nuestro lugar. Por eso el diálogo es el primer paso. Y es clave que ustedes —los futuros realizadores, técnicos, guionistas— puedan comprender esto, explicarlo, replicarlo. Porque muchas veces la cultura es subestimada. Se la asocia solo al entretenimiento, al goce, a lo emocional. Pero no se la considera como lo que también es: trabajo. Trabajo legítimo, digno, necesario.

Nosotros defendemos nuestra actividad porque somos trabajadores. Y nuestro trabajo tiene valor. No es un capricho hacer películas. No es un hobby. Es nuestra forma de vivir, de expresarnos, de construir comunidad. Y eso, además, forma parte de la identidad de un pueblo. Porque la identidad no se hereda, se construye. Y se reafirma, sobre todo en momentos como estos, donde todo parece querer ser borrado o reemplazado por narrativas que vienen de otro lado.

Si no producimos nuestras propias historias, si no tenemos nuestras propias pantallas, si no tenemos nuestras propias políticas, entonces lo que vamos a ver, lo que se va a contar, va a ser lo que otros decidan. No vamos a ser más productores: vamos a ser solo espectadores de una historia que no es nuestra.

Por eso esta ley es fundamental. Porque no es solo fomento. Es industria, es cultura, es identidad. Es una estrategia para sostener una actividad que atraviesa a toda la sociedad. Porque la cultura es transversal. Y si no la defendemos, estamos perdidos.

Quiero subrayar algo que me parece central: lo que logramos como comunidad audiovisual es haber encontrado un punto en común. Esta ley es ese punto. Es lo que nos une. Y por eso es la ley que estamos dispuestos a defender, a debatir, y a explicar. No porque sea perfecta, sino porque es necesaria. Necesitamos el apoyo de toda la comunidad, de la sociedad en su conjunto. Porque este proyecto está pensado también para lo que viene. Para ustedes. Para el futuro.

Nosotros ya llevamos muchos años trabajando en esto. Pero ustedes, estudiantes de la escuela de Cine y Televisión, están empezando. Y merecen una ley que los contenga, que los ampare, que les permita proyectarse. Porque el futuro está ahí. Y ustedes son ese futuro. Esta ley es para ustedes".
Rubén Plataneo – Director, productor y programador: 
"Gracias al diputado Carlos del Frade, que tuvo la actitud política y el compromiso concreto de presentar, el viernes 23 de mayo a las 7 de la mañana, el proyecto de Ley de Fomento a la Producción Audiovisual de Santa Fe. Ese proyecto, que hoy vuelve a ingresar a la Legislatura, es el resultado de más de cuatro años de trabajo colectivo, que comenzó a principios de 2021. Ya había sido presentado en un período legislativo anterior por la exdiputada Matilde Bruera, y desde entonces venimos intentando, en múltiples instancias, que el contenido de ese articulado sea escuchado y atendido por legisladores y funcionarios del gobierno provincial.

La motivación para escribir este proyecto nació ante una situación de desamparo, no solo económico y financiero, sino también cultural, que ya veíamos agravarse desde hace años. Entendimos que el sector audiovisual santafesino no contaba con una herramienta legal que reflejara sus derechos, necesidades y particularidades. Había —y hay— una ausencia de legislación específica. Es decir, el sector no tenía un instrumento normativo que garantizara su desarrollo. Por eso lo hicimos: porque si algo tiene la fuerza de obligar al Estado a sostener un sector, es una ley.

Entonces nos abocamos a redactar ese instrumento. Lo hicimos con responsabilidad y datos, lo llenamos de sustancia y de contenido técnico. Elaboramos un texto con cinco capítulos y veinticinco artículos que describen detalladamente cómo funciona nuestra actividad: sus etapas, sus procesos, sus necesidades técnicas, sus tiempos, sus riesgos y su potencial de desarrollo. Todo lo que ustedes conocen porque lo están estudiando, y que muchos otros desconocen, lo pusimos por escrito.

El proyecto contempla todas las fases del trabajo audiovisual: desde la idea inicial y la escritura del guion, hasta el rodaje, la postproducción, la distribución, la exhibición y la circulación en festivales y mercados. Pero no solo busca que la actividad se desarrolle, sino que se potencie. Usamos esa palabra de manera deliberada: potenciar. Porque capacidades hay, conocimiento hay, talento hay, y todo eso ya está en funcionamiento, pero sin acompañamiento estatal no puede escalar, no puede consolidarse como industria.

La clave estructural del proyecto es el artículo 3, que propone la creación de un Fondo de Fomento Audiovisual. Este fondo estaría destinado a cubrir todas las etapas de la producción cinematográfica y audiovisual, con un alcance integral: desde la etapa de desarrollo hasta la exhibición. El artículo 4, a su vez, establece cómo se distribuye ese fondo: el 80% iría a la producción de obras, el 10% a la creación y sostenimiento de un Festival Internacional de Cine con sede rotativa entre Santa Fe y Rosario, y el otro 10% a la creación de una Cinemateca Provincial, que preserve y difunda todo el material audiovisual santafesino, pasado, presente y futuro.

Este fondo de fomento representa apenas el 0,089% del presupuesto provincial. Es un porcentaje ínfimo, pero con un impacto enorme. Con ese monto podríamos, cada año, financiar aproximadamente diez películas y dos series. Es un cálculo concreto, hecho con datos del sector, que muestra que es viable y eficaz. A diferencia de otras actividades económicas, la producción audiovisual requiere un volumen de inversión alto, porque combina arte, industria y tecnología. No hay forma de desarrollarla sin fondos estables y públicos.

El festival internacional que proponemos no solo permitiría mostrar nuestras obras al mundo, sino también traer obras del mundo a nuestra región y establecer un mercado de coproducción y distribución que nos conecte con otras provincias y países. Provincias como Entre Ríos, Misiones, Mendoza, Jujuy ya tienen estructuras similares en funcionamiento. Santa Fe, siendo la segunda provincia exportadora del país, con el segundo mayor PBI luego de Buenos Aires, todavía no cuenta con un sistema de fomento audiovisual estructurado. Es hora de que lo tenga.

El tercer eje central del proyecto es la creación de la Cinemateca Provincial. No podemos seguir dejando que nuestras producciones queden archivadas en discos duros personales o se pierdan con el tiempo. La Cinemateca garantizaría la recolección, la preservación y la difusión del acervo audiovisual santafesino.

Por supuesto, todo esto requiere una estructura administrativa. Por eso también está prevista la designación de una Autoridad de Aplicación, que tendría la función de coordinar los fondos, el festival y la cinemateca. Propusimos que esta autoridad se articule entre el Ministerio de Producción y el Ministerio de Cultura, con una división de funciones ya estipulada en el articulado. Esta articulación es clave, porque refleja la doble naturaleza del audiovisual: como industria productiva y como bien cultural.

Además, al igual que la Ley Nacional de Cine, este proyecto incluye la creación de un Consejo Asesor, compuesto por representantes de las distintas asociaciones del sector. Este consejo tendría el rol de acompañar y asesorar a la autoridad de aplicación en la organización de concursos, en la asignación de recursos del fondo y en las decisiones estratégicas que hacen al crecimiento de la industria.

Por último, el proyecto prevé que, una vez votada, la ley deberá ser reglamentada por el Ejecutivo provincial en un plazo de 90 días. Ese paso es esencial para que el fondo se active, para que se cree la estructura de gestión, y para que finalmente se ponga en marcha.

Venimos trabajando en esto desde hace cuatro años. En ese tiempo, tuvimos decenas de reuniones con legisladores, senadores, funcionarios de cultura y producción, de distintos partidos. Avanzamos, retrocedimos, insistimos. El año pasado, en diciembre, la primera presentación del proyecto perdió estado parlamentario. Pero no bajamos los brazos. Hoy volvemos con más fuerza y con más legitimidad.

Lo que pedimos ahora es claro: que el proyecto empiece a ser tratado. Que pase por las comisiones de Cultura, Economía, Asuntos Constitucionales. Que ingrese al recinto de Diputados y luego a Senadores. Y que finalmente se convierta en ley.

A todos los estudiantes, realizadores, productores, técnicos, docentes y trabajadores del sector: necesitamos que se sumen a este esfuerzo. Que propulsen, reclamen, exijan. Que lo hagan visible. Esta ley no solo impulsa una actividad: garantiza derechos. El derecho al trabajo, el derecho a la cultura, el derecho a producir nuestras propias historias".
Carlos del Frade – Diputado del Frente por la Soberanía*: "La verdad es que tengo el privilegio de estar acá, y quiero explicar por qué es un verdadero privilegio. Nosotros, como bloque, somos de los que más proyectos de ley presentamos en la historia de la legislatura. Y también, hay que decirlo, los que más hemos fracasado. Pero esta es la primera vez que presentamos un proyecto de ley junto a estudiantes, con pibas y pibes que están formándose. Y eso lo convierte en una esperanza concreta, no es solo resistencia: es esperanza encarnada.

Que ustedes le den forma y sostén a este proyecto impulsado por trabajadoras y trabajadores del sector audiovisual es maravilloso. Tal vez no lo vean ahora, porque no están en el día a día de la dinámica legislativa, con leyes, pedidos de informe, proyectos de comunicación. Pero les aseguro —y lo digo junto a nuestra querida compañera Ana Laura Pinto, que coordinó este trabajo con enorme dedicación— que esto es excepcional: ver a jóvenes comprometerse con su pasión, con su futuro laboral y artístico, es profundamente conmovedor. Gracias también a la escuela por recibirnos.

Ahora bien, el proyecto ya tiene número de expediente: 56.370. Anótenlo, repítanlo, difúndanlo. No solo sirve para jugar a la quiniela —aunque también—, sino para que lo reclamen. Escríbanle al gobernador Maximiliano Pullaro, a la ministra de Cultura, Susana Rueda; al ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini y al ministro de Economía, Pablo Olivares. Digan: "Queremos que se trate el proyecto 56.370". Así se logra avanzar. La experiencia nos lo enseñó: la expropiación del edificio para la Escuela Carlos Guido y Spano fue posible porque las y los estudiantes presionaron desde afuera. Los funcionarios no pudieron ignorar esa oleada de reclamos. Así se ganan las leyes: de afuera hacia adentro, no al revés.

Este proyecto es necesario porque siembra futuro. Y no hay nada que proyecte más futuro que el arte, el cine, la producción audiovisual. No estamos hablando de un lujo: estamos hablando de trabajo, de cultura, de identidad.

Y lo digo con total claridad: no estamos pidiendo un favor. Estamos exigiendo fomento para una industria que genera empleo, valor simbólico y arraigo. No somos delirantes. ¿Sabían que empresas como Dreyfus no pagan Ingresos Brutos? ¿Y nosotros no podemos pedir una Ley de Cine? Es absurdo.

Entendemos que el contexto es difícil. Otras industrias también están golpeadas —basta con mirar lo que ocurre en General Motors—, pero por eso mismo tenemos que defender lo nuestro. Apostar a nuestra capacidad de trabajo, a nuestra dignidad como laburantes y como creadores de sentido colectivo.

Esta cruzada no va a ser fácil. De hecho, si me preguntan, el fracaso está garantizado... si no peleamos. Pero si salimos a militar este proyecto por fuera de la Legislatura, si hacemos presión social, si lo convertimos en una causa de ustedes, podemos lograrlo.

Y quiero que piensen en esto: el presupuesto de la provincia de Santa Fe es de 10 billones 400 mil millones de pesos. Un número de catorce cifras: 10.400.000.000.000 pesos. ¿Saben cuánto se destina al Ministerio de Cultura? El 0,12%. Doce centavos cada cien pesos. Nada. Casi simbólico.

Santa Fe es la principal exportadora del país: el 40% de las exportaciones nacionales salen de nuestra provincia. Pero también somos una potencia cultural. Desde Fernando Birri en adelante, tenemos una historia cinematográfica extraordinaria. ¿Cómo no vamos a apostar a esta ley?

Este proyecto va a entrar por la Comisión de Cultura y también por la de Industria. Pero vamos a pedir el giro a Asuntos Constitucionales, porque ya se trató anteriormente en esas comisiones. Constitucionales es la comisión que permite que un proyecto se trate en el recinto. Y aunque somos una minoría, si hay presión desde afuera, hay chances reales.

Así que insisto: tomen el ejemplo de la Guido y Spano. Si ustedes se organizan, si presionan, si lo hacen visible, ¿quién dice que antes de fin de año no tengamos media sanción en Diputados? Y después, bueno, veremos cómo abordamos el debate en el Senado. Pero lograr la media sanción sería una bandera enorme para esta escuela, para la comunidad audiovisual santafesina, para la cultura.

Estamos profundamente felices. Porque en tiempos tan duros como los que vivimos, apostar a una Ley de Cine junto a ustedes es una verdadera celebración.
 
*Presentó el proyecto de ley por segunda vez, tras haber perdido estado parlamentario la propuesta original de la exdiputada Matilde Bruera
Ana Taleb – APPAS (Asociación de Productoras y Productores Audiovisuales de Santa Fe Provincia): 
"Nos conformamos hace cinco, casi seis años, justo antes de la pandemia. Desde APPAS, lo que buscamos es generar un espacio donde podamos dialogar y nuclear a realizadores y realizadoras integrales, así como a productores y productoras, con una mirada que se diferencia de la concepción tradicional del productor como sinónimo de empresa. Esto tiene mucho que ver con la idiosincrasia del sector audiovisual en nuestra provincia.

En relación a la Ley de Cine, pienso en lo fundamental que es hoy discutir los fondos regionales en Argentina, especialmente en un contexto donde el INCAA está paralizado. Es clave que podamos generar oportunidades para que estudiantes de cine participen en rodajes, en películas. Doy clases en la escuela, y muchos me cuentan que nunca tuvieron la oportunidad de trabajar como meritorios o aprendices, roles que son el primer paso para ingresar a una producción audiovisual. Y es ahí, en el hacer, donde realmente se aprende este oficio.

Algunos se preguntarán por qué no se van a Buenos Aires si quieren hacer cine en Argentina. Pero justamente, la lucha por una Ley de Cine provincial tiene que ver con eso: con poder hacer cine acá, en Rosario donde elegimos vivir, en esta provincia. Poder escribir guiones, filmar, producir, contar nuestras propias historias desde nuestro lugar. Que no vengan de afuera a contarlas por nosotros.

También se trata de profesionalizarnos como técnicos y técnicas, de tener trabajo, de generar cultura e identidad. Si no peleamos nosotros por esta ley, nadie lo va a hacer por nosotros. Puede venir alguien con el discurso de que nuestra propuesta es demasiado ambiciosa, pero no lo es. Es simplemente lo que nos corresponde. Porque una Ley de Cine no solo genera trabajo: sostiene la cultura y garantiza nuestros derechos, también los culturales.

Y eso es una batalla que debemos dar, más aún ahora, en un contexto nacional donde incluso se está discutiendo el rol de la Constitución. La Ley de Cine es también el derecho a la cultura. Y esta ley no es solo nuestra: es de ustedes, de los estudiantes de cine.

Carlos Golti – Prosecretario Gremial del Sindicato de la Industria Cinematográfica Argentina: "Quiero ir directo al punto: esta es una actividad económica altamente rentable, con un potencial enorme y una capacidad inmensa de generar puestos de trabajo. No solo hablamos de los empleos directos —técnicos, actores, extras—, sino también de todo un entramado de sectores que se benefician con cada producción audiovisual.

Una inversión en cine y televisión impacta desde un chofer de taxi hasta empresas proveedoras de tecnología de punta. Se trata de una cadena muy amplia que incluye alquiler y venta de equipos específicos, catering, hotelería, transporte, locaciones, construcción, vestuario y muchísimo más. Son muchas las personas y sectores que se ven beneficiados directa e indirectamente por esta industria.

Y es importante recalcar esto, porque estamos en un momento donde parece que si no se habla de dinero, no se habla de nada. Bueno, hablemos de dinero: esto genera plata, y mucha. Y esa riqueza puede quedarse en nuestra provincia. No todo tiene que ser biodiesel y soja. El audiovisual también puede mover la economía santafesina. Y no estamos hablando de algo que viene de afuera: lo podemos hacer nosotros. Mejor dicho, ustedes. Porque esta lucha es por el futuro, y ese futuro lo representan ustedes, los y las estudiantes, las nuevas generaciones.

Además, esta industria no solo genera trabajo: tiene un valor agregado que no muchas otras tienen. Genera identidad. Promueve nuestra narrativa como nación. Somos nosotros quienes tenemos que contar nuestras historias. Si no lo hacemos nosotros, vendrán otros a contarlas desde miradas ajenas.

Por eso es fundamental que participemos activamente, no solo por nuestro futuro laboral y el sustento de nuestras familias, sino por lo que esto representa culturalmente. No somos ambiciosos ni delirantes: estamos pidiendo políticas de fomento para una industria concreta. Pensemos que empresas como Dreyfus* no pagan ingresos brutos. Es una locura.

Sí, el contexto es difícil. Sabemos que muchas industrias están atravesando momentos complicados —basta ver lo que está pasando con los compañeros de General Motors—, pero nosotros tenemos que apostar por lo nuestro. Apostar a nuestra capacidad de trabajo, a nuestra dignidad como trabajadores y trabajadoras, y como generadores de identidad.

Esta cruzada no va a ser fácil. Pero si frenamos, va a ser aún más difícil. Así que adelante. Sigamos".
 
*Louis Dreyfus Company (LDC) es una de las mayores empresas del país. En General Lagos tiene el segundo puerto privado más grande de Argentina, además de una planta en Timbues dónde tiene una planta de procesamiento de oleaginosas
Luciana Labrasa – Presidenta de la Cámara de Empresas Productoras Audiovisuales de Santa Fe: 
"Quiero destacar que incluso personas que no forman parte directa de la comunidad audiovisual se solidarizaron con nosotres y aportaron su conocimiento para que este proyecto pudiera llegar a esta instancia. Desde nuestro punto de vista —y creo representar a quienes integramos la Cámara— este es un proyecto muy sólido, porque contempla todo el proceso productivo: desde subsidios para el desarrollo de guiones, hasta la creación de mercados donde posicionar obras y encontrar financiamiento para producirlas.

Somos un sector diverso. Hoy acá hay representantes de tres organizaciones diferentes dentro del audiovisual santafesino. El hecho de que existan organizaciones ya habla de un sector consolidado, que necesita espacios colectivos, que construye comunidad. Este proceso nos puso a todos en la necesidad de sentarnos, dialogar, consensuar, y lo logramos. Por eso creemos que también deberían hacerlo quienes tienen responsabilidades en la función pública.

Y no lo decimos desde un lugar de soberbia, sino desde la experiencia concreta: desde la praxis. Queremos una ley que no solo sea posible, sino que también sea útil. Porque una ley "posible" pero mal diseñada no le sirve a nadie. Esta actividad es cultural, sí, pero también es económica, y genera trabajo. No solo para quienes estudiamos o nos especializamos en esto, sino para mucha más gente, a lo largo de toda la cadena productiva.

También me quedó resonando algo que se dijo acá: que un proyecto se trata cuando hay más de uno presentado. Me parece bien que se presenten todos los proyectos que hagan falta; eso demuestra que el tema es relevante. Pero también es clave que exista una base social movilizada. Que hagamos ruido, que levantemos la voz, que vayamos y digamos: "¡Dale, somos un montón!". Porque también es cierto que estudiar para insertarse en una industria que está destruida, sinceramente, no es algo que se pueda recomendar con entusiasmo. Entonces movilicémonos para construir futuro.

Entiendo que en un contexto de tanta hostilidad, el ánimo decae. Nos cuesta sostener la energía. Pero les hablo —y me hablo también— para decir: tratemos de levantarnos. De entender que si no lo hacemos nosotros, si no arrobamos, si no etiquetamos, si no usamos las redes, nadie más lo va a hacer por nosotres. Hoy, parte de la militancia pasa por el teléfono. Y si no se visibiliza, no existe.
Gracias por estar acá. Para quienes llevamos muchos años en esta actividad, verlos y verlas comprometidas es algo que realmente valoramos muchísimo. A mis colegas que también se acercaron: fuerza para todos".

Mario Herrero – Asociación Argentina de Actores, delegación Rosario: "Generalmente, la mayoría de quienes trabajan en el sector audiovisual están detrás de cámara, pero frente a cámara estamos nosotras y nosotros: actrices y actores. Y, como decía, cuando se necesita generar experiencia, somos nosotros quienes tenemos que estar trabajando.

Me comprometo a movilizar, a través de los distintos colectivos y grupos de WhatsApp que tenemos, para que desde nuestro sector también impulsemos esta iniciativa. Es fundamental que acompañemos el proyecto de ley y generemos un movimiento conjunto con ustedes.

En su momento se habló de la posibilidad de realizar diez películas y dos series por año. Eso sería excelente para nuestra comunidad, especialmente considerando el contexto actual, donde la cultura está siendo atacada. El Instituto Nacional del Teatro está siendo desmantelado: han despedido a la mayoría de sus delegados en todo el país. La Ley Nacional del Teatro también está siendo avasallada; hoy solo se ejecuta el 30% de lo que la ley establece. Esto no es casual: hay una intención clara de destruir el entramado cultural.

Por eso necesitamos organizarnos, movilizarnos y mostrar todo lo que la cultura puede generar. La comunidad audiovisual y el cine son un núcleo potente. Desde nuestro lugar podemos contar lo que somos, lo que hacemos cada día, porque nadie mejor que nosotros para transmitir nuestra realidad.

Este proyecto es muy importante también porque genera trabajo. Una sola película implica empleo para muchas personas: actrices, actores, docentes, técnicos, transportistas, y tantos otros rubros. Eso es lo que necesitamos: trabajo digno y sostenido.

Así que vamos para adelante. Ojalá esta ley se apruebe lo antes posible".
Matías Gómez – Abogado (Asesor del proyecto de ley): 
"Me sumé a este proyecto desde mi rol como abogado, intentando aportar desde lo técnico, pero sobre todo, desde el compromiso. Fue un proceso de aprendizaje enorme. Pude conocer de cerca al sector, sus necesidades reales. Más allá de mi amor personal por el cine y el audiovisual, entendí la dimensión de esta industria como generadora de empleo, como espacio de dedicación y esfuerzo colectivo.

A veces, a las ocho de la noche, agotados, seguíamos discutiendo estrategias, puliendo el proyecto. Esas horas de trabajo, esas discusiones intensas, me hicieron pensar que este tipo de experiencias son las que realmente pueden refundar la política. Porque claro, existe el sistema de partidos, las elecciones, las estructuras formales. Pero también existen estas otras formas de participación política: genuinas, comprometidas, colectivas.

Acá hay un recorrido de años, impulsado por compañeras y compañeros que vienen militando esta causa. Hoy el contexto es diferente, la crisis se agudizó. Pero justamente por eso, estas experiencias son aún más necesarias. Que estudiantes vivan una experiencia de participación política real; que referentes, actores, actrices y trabajadores del sector tengan protagonismo; que se pueda actualizar esa práctica militante, creativa, colectiva: eso es refundar la política.

Por supuesto, está la batalla legislativa, con su calendario institucional. Pero también está la disputa simbólica, la de reinstalar en la sociedad el valor de la cultura, especialmente en una ciudad como esta, que tiene una tradición de políticas culturales. Podremos criticarla, querer mejorarla, pero existe, y es valiosa si la comparamos con otras provincias del país. Esa discusión merece volver a los espacios públicos, merece ser parte del debate social.

Yo me involucré porque creo en la causa, no en la espera pasiva de que tal o cual dirigente venga a "salvarnos". Por eso quiero transmitir fuerza y apoyo a quienes, después de largas jornadas de trabajo, igual se sientan a pensar cómo seguir. Hay que dar esta pelea, entendiendo que requiere tiempo y estrategia.

Porque esta no es solo una ley: es una propuesta que compromete derechos humanos, el derecho al trabajo, y sobre todo, el derecho a la cultura. Y nuestra ciudad, nuestra provincia, se merece eso.

Por eso, también es fundamental participar en la Comisión Constituyente, instalar este debate con fuerza. La ley tiene que ser la realización concreta del derecho a la cultura. Tenemos que convocar a todas las fuerzas políticas. Las leyes más importantes, las que cambian estructuras, son transversales. Se necesita construir mayorías.

Más allá de nuestras convicciones y de nuestra tradición de acompañar proyectos populares, tenemos que construir una estrategia legislativa sólida: sumar, invitar, abrir el juego a todos los referentes posibles.

En definitiva, esta es una instancia para refundar la política. En la práctica, en el modo de vivirla, en cómo nos involucramos. Y eso —para mí— es lo más valioso de todo este proceso".
Fotos: Señales, gentileza Mariano Antenore

jueves, 29 de mayo de 2025

Mirko Rafael Buchín 1932 – 2025

Mirko Buchín fue un gran maestro de teatro, autor, actor, director, docente y figura fundamental de la cultura rosarina y santafesina
Nacido en 1932 en Juan Bernabé Molina, Santa Fe, Buchín dedicó su vida al arte en todas sus formas. Desde muy joven abrazó el teatro, la educación, la dramaturgia y el cine como vehículos de expresión, pensamiento y sensibilidad. Su trayectoria fue extensa, profunda y vital, marcada por su compromiso con la palabra, la escena, la docencia y la cultura popular.
 
Formación, docencia y pensamiento teatral
Se formó en Rosario, donde cursó Filosofía y Letras, y se graduó como Profesor Nacional de Teatro en la Escuela Nacional de Arte Dramático. Fue convocado por instituciones de prestigio para compartir su saber: dictó cátedras como Práctica Escénica III, Historia del Teatro I e Introducción a la Obra en la Universidad Nacional de Córdoba, y se desempeñó como profesor adjunto en la cátedra de Introducción al Lenguaje de las Artes Combinadas y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

En Rosario fue docente del Estudio de Comedias Musicales del Teatro El Círculo, y profesor en la Escuela de Música de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, donde también ofreció cursos, talleres y conferencias a lo largo de décadas, a través de la universidad y del Fondo Nacional de las Artes. Entre los temas que abordó se cuentan el miedo en el escenario, la historia del teatro, el arte escénico, la ópera, el teatro musical, la formación del actor y los clásicos dramáticos.

Participó como jurado en múltiples certámenes nacionales: concursos docentes en la UNC, becas del Fondo Nacional de las Artes, dramaturgia de Argentores, y certámenes de la Subsecretaría de Cultura de Santa Fe.
Dramaturgo y autor

  • Fue un dramaturgo prolífico y reconocido, autor de obras memorables como:
  • La casa de Ula, Premio Argentores 1971
  • La linterna, Premio Teatro Sha de Buenos Aires
  • La valija del rompecabezas
  • La leyenda del gauchito Gil (musical)
  • Por simpatía
  • Víctor en el país
  • Haciendo patria
  • Hay sapos que no son feos
  • La caja del almanaque, Primer Premio en la I Bienal de Obras Teatrales Argentinas
  • El tucán escocés, Premio en Necochea al Teatro para Niños
  • Las ocultas intenciones
Publicó en revistas como Talia de Buenos Aires, donde apareció su ensayo El arte del silencio: Marcel Marceau, y escribió el prólogo para Casa de muñecas / Espectros de Henrik Ibsen.
 
La novela que se volvió película: Chechechela
Su novela, Chechechela, fue llevada al cine en 1986 bajo la dirección de Bebe Kamin (Los chicos de la guerra), con un guion coescrito por Buchín. La historia cuenta sobre un famoso vecino de la ciudad supo decir que caminando por la peatonal Córdoba, al ver pasar a una mujer uno se pierde… se pierde la que viene detrás. Y si la que viene detrás, son todas las mujeres que habitan la ciudad, y tienen los modos propios del barrio, que pueden ser de zona sur como Arroyito, y una voz y una cadencia de una música que no sabemos reconocer porque es tan nuestra, y si esa mujer, esa chica, tiene grandes sueños y objetivos concretos para su vida, esa chica es Chechechela. La película fue protagonizada por la actriz Ana María Picchio acompañada por Víctor Laplace, Tina Serrano, Ana María Giunta, Juan Manuel Tenuta, la rosarina María Fiorentino y gran elenco.
Cineasta fanático
Buchín tuvo varias incursiones en el universo audiovisual, sobre todo en sus últimos años. Fue parte de:
  • La noche del crimen (1987), ficción televisiva dirigida por José María "Cocho" Paolantonio, basada en un cuento de Mateo Booz, junto a Pepe Soriano
  • Los teleféricos (2010), cortometraje de Federico Actis, incluido en el ciclo Historias Breves 6 del INCAA
  • Cuatromil (2012), corto de Elena Guillén
  • Severino (2019), bajo dirección de Gastón Calivari
  • Pájaros negros (2020), miniserie dirigida por Jesica Aran
Teatro: la vocación de toda su vida
Dirigió y actuó en numerosas puestas teatrales, entre ellas: Jettatore de Gregorio de Laferrère, La lección de Eugène Ionesco, Fiebre de heno de Noël Coward, Severino el cruel de Roberto Arlt, El casamiento de la Laucha de Roberto J. Payró, Así es (si les parece) de Luigi Pirandello, Yerma de Federico García Lorca y Nuestros hijos de Florencio Sánchez. También trabajó en obras como Muertas de hambre, El canillita, Fama, Robin Hood, Balada de los tres inocentes, Corazón de bizcochuelo y El cadáver del Sr. García, muchas de ellas adaptaciones o creaciones colectivas del teatro independiente rosarino.

Fue fundador de la sala Caras y Caretas, inaugurada en Rosario en 1973 con Mientraiga de Payró, y dirigió el Grupo de Teatro Universitario.

Como régisseur, montó óperas en Rosario, otras ciudades del país y en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires, coordinando la dirección escénica e interpretativa con los músicos y cantantes.

Reconocimientos
Además de sus premios por obras teatrales, recibió distinciones como:
  • Premio a la Trayectoria del Instituto Nacional del Teatro (2004)
  • Ciudadano Ilustre de Rosario (2008), declarado por el Concejo a pedido del Grupo El Búho
  • Distinción por sus 25 años de trayectoria de Argentores (2022)
  • Premio Erminda Benítez de Lambruschini de la UNR (2024)
Despedidas institucionales y afectivas
Su partida generó homenajes sentidos en todo el país: 
Facultad de Humanidades y Artes (UNR): "Mirko, se autodefinía como una persona con tres nacionalidades: ‘mi viejo era serbio, mi madre croata y soy argentino por el aire y la comida’. Decía: 'En el teatro es fundamental la palabra. Si lo gestual pasa a primer plano y prescinde del texto, ya no es teatro, es pantomima'."

Asociación Argentina de Actores y Actrices: "Despedimos con profundo pesar a Mirko Buchín, actor, autor, docente y director teatral, figura emblemática de la cultura santafesina, cuya obra dejó una huella imborrable en todo el país."

AMSAFE: "Mirko fue maestro de actrices y actores, amigo y compañero de tantas y tantos docentes. Deja un legado imborrable en la escena teatral de Rosario y del país."

Comuna de Juan Bernabé Molina: "Despedimos con profundo pesar a nuestro Ciudadano Ilustre. Su legado, compromiso y amor por nuestro pueblo permanecerán siempre en la memoria de quienes tuvimos el honor de conocerlo."

Miguel Ángel Spinelli (Radio Noventa, J.B. Molina): "Anoche falleció Mirko Buchín. Se cumplió su deseo: ‘que la muerte me encuentre vivo’. Vivió felices 92 años, murió en paz, con su J.B. Molina siempre en su corazón."
Liliana Gioia (actriz y amiga): "No permitiré que esta tristeza disminuya la dicha de haberte tenido tan cerca como maestro, director, dramaturgo. Te vas por la puerta grande, la muerte te sorprendió viviendo: enseñando, estudiando idiomas y arte, haciendo ejercicio. Te llevo en mi corazón, con gratitud infinita."

domingo, 16 de junio de 2024

"Blanca en Alfonsina, tiempo de regreso", la última producción teatral del grupo Arteón

"Blanca en Alfonsina, tiempo de regreso" es la última obra del grupo Arteón, que se presenta todos los viernes a las 21:00 hs. en el Teatro del Rayo, ubicado en Salta 2991. Esta obra narra la historia de Blanca, una costurera de barrio que espera ser comprendida, valorada y acompañada. En su camino, se encuentra con Alfonsina, quien regresa desde un tiempo lejano. En las Señales, dialogamos con Néstor Zapata, autor y director de la obra.
Hablamos de "Blanca en Alfonsina", Tiempo de regreso, obra que se está representando los días viernes en el Teatro del Rayo. Hace unos años escribiste un monólogo para la siempre recordada y querida Sara Lindberg, gran actriz y tu compañera de vida. ¿Y allí surge la idea de esta obra?
Así fue. Hace varios años escribí para La Cocina de los Dramaturgos un monólogo, que era la historia de una mujer muy humilde de barrio, una costurera, madre soltera, que su hijo se ha ido a España por la falta de trabajo en el país. En aquel entonces, muy fuerte era la depresión y quería comunicarse con el hijo. Lo que pasa que serían muy caras las llamadas y el hijo le proponía usar el internet, pero la mujer no sabía usar el internet y además quería escucharlo, quería oír su voz. En aquel entonces era todo por texto. Y ahí nació la idea de esta mujer, de Blanca, y con los años fue muy maravilloso lo que hizo Sara, muy querido el trabajo y quedó dando vuelta y flotando su idea. Y bueno, con los años apareció Alfonsina, que era lo que le faltaba a Blanca, una mujer que la comprenda, que la apoye, que de alguna manera la valorice y le enseña eso tan importante que ella quería hacer, que era simplemente escribir. Mirá qué cosa chiquita, escribir un poema. Y ahí nace la historia mía de Blanca en Alfonsina.

¿Quiénes son los personajes de la obra? ¿Quiénes representan? Pienso en Blanca, en Alfonsina y en otros.
El tema es que yo traté de no hacer un elenco demasiado numeroso, como en otras puestas, por las situaciones de la posibilidad de giras y traslados y demás. Así que el personaje es el personaje de Blanca, el personaje de Alfonsina. Blanca lo hace Bárbara Zapata, mi hija. Alfonsina lo hace Adriana Frodella. Y luego está el personaje, digamos, del oscuro, que es un personaje como un hombre, pero mediocre, digamos. Un hombre muy materialista, muy simple, qué sé yo, un hombre muy oscuro. Por eso de ahí nace el nombre. Y después está el personaje del hijo, de Blanca, que lo hace Fernando Galassi. Y el personaje de Horacio Quiroga, que es el personaje que de alguna manera reclama el amor de Alfonsina. Son tres personajes masculinos y dos personajes femeninos que de alguna manera van entrelazando esta historia. Y la historia recorre lugares fundamentalmente poéticos. Es casi como un pretexto, como un pretexto para meternos en esas cosas que nuestro corazón y nuestra alma tienen latiendo permanentemente, que son los recuerdos, que son los momentos vividos felices, que son los encuentros, que son también las pérdidas, por qué no. Y ese recorrido de la necesidad de este mundo actual tan necesario, y por eso se justifica Blanca, que es estar más juntos, vernos más, dejar un poco de lado la inmediatez del celular y tomar la vida más profundamente, a partir de reflexionar y de estar presente, y de valorar el encuentro, que es esa cosa tan importante en la vida, y la comunicación, ¿verdad?
Te escuchaba decir unos días atrás que la poesía se confunde con lo cotidiano y la realidad con la imaginación, y no puedo dejar de pensar en esta semana tan dura para nuestro país. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando decís eso?
De alguna manera para el artista siempre tienes un refugio, porque la imaginación tiene por suerte la libertad absoluta de ser, y el hombre puede imaginar libremente aunque esté en una cárcel, ¿verdad? O sea, el hombre tiene la virtud de poder imaginar las mejores cosas, el mundo que quiere, lo que sueña, y yo creo, soy de los que creen que no hay nada que se puede lograr si no se imagina y no se sueña antes. Lo que pasa es que estamos viviendo, como vos decís, un momento muy difícil en este país, muy difícil, fundamentalmente en el tema cultural y educativo. Es alarmante lo que estamos viviendo, o sea, se ha liquidado gran parte del Instituto Nacional de Cine, del Instituto Nacional de Teatro, del apoyo del Fondo Nacional de las Artes, un montón de lugares que de alguna manera eran recurrentes para la actividad cultural, pero quiero decir, si hay una forma de resistir a esa realidad, yo creo que es haciendo cosas, o sea, estando presente, representando, filmando, actuando. Vamos por una palabra un poco difícil, la militancia del hombre de la cultura. El hombre de la cultura debe militar, tal vez como lo haces vos también como periodista, estando presente, comunicándose, no bajando la guardia en ese sentido. Esa es la mejor forma, yo creo, de imaginar un mundo mejor y tengo la absoluta seguridad y la absoluta confianza de que lo vamos a conseguir, porque estamos persuadidos del destino de nuestro país.
Decías también que se busca el reencuentro con los sentimientos más entrañables, y pensaba, ¿cuáles son esos sentimientos y qué es lo que está impidiendo ese reencuentro?
Sí, claro. Eso que te decía era porque, como vos sabés, Arteón es un grupo emblemático de la ciudad que ha estado siempre presente en los grandes compromisos de la comunidad. Por ejemplo en Malvinas, hemos hablado, fuimos los primeros que hicimos una obra sobre Malvinas, sobre el Túpac Amaru y la obra sobre Túpac, sobre La Forestal, la explotación del obrero en el Chaco Santafesino, sobre qué sé yo, sobre Bienvenido León de Francia, la lucha de los radioteatreros por vivir con dignidad. O sea, Arteón ha estado siempre presente en esa actitud social de defensa y esta vez yo, ya mayor, me dije vamos a calar un poco por adentro ahora, vamos a hablar un poco a ver qué nos está pasando por adentro. Porque ahí hay un reencuentro, indudablemente, con las cosas que nos pertenecen a todos. No somos exclusivos, el ser humano es un ser colectivo y nos pertenece a todos, nos pertenece, qué sé yo, a los sueños, nos pertenecen los proyectos, nos pertenecen las cosas que hemos perdido, nos pertenecen los amores, los afectos, las necesidades para ese alimento espiritual que es tan importante como el alimento material, para que nuestra alma siga viva, para que el hombre no sea nada más que un proyecto de materia, para que el hombre sea algo más trascendente. Y en esa reflexión estaba trabajando para Blanca y Alfonsina y aparece a cada momento. ¿Por qué? Porque la encontrás, por ejemplo, en los poemas de Alfonsina y la encontrás en las reflexiones de la gente simple de un barrio, cuando en dos palabras te dice, por ejemplo, qué sé yo, podemos pensar distinto pero sentimos iguales. Y con eso te estás sintetizando la necesidad de una comunidad más sensible, en donde reine un poco más la poesía y menos la violencia y el mezquino afán de lo económico. Esto es un poco lo que yo traté de reflexionar. Pensaba, mientras buscaba material el otro día, recordaba que fue declarada de interés municipal y una de las cosas en las que consideramos, decían nuestros concejales, concejalas, que fueron las que llevaron adelante esa declaratoria, que hacías visible a través de la puesta en escena el encuentro imaginario entre esta costurera blanca, una costurera de barrio, y la gran poeta Alfonsina Storni. Recursos fundamentales que hacen al sentido de la vida, la imaginación, la recreación, esas formas de ilusión y el coraje de ambas de luchar por un mundo mejor. Exactamente, eso es así. Nosotros tenemos la herramienta del teatro y el teatro nos permite volar arriba de la realidad y mezclarla con la imaginación y mezclarla con la creación. A veces el teatro se vuelve más real que la realidad y a veces la realidad se vuelve más poética que el teatro. Entonces, en este caso, Alfonsina Storni muere en 1938 y esta costurera de barrio la ubico yo más o menos en los años 2000, 2001. Pero se encuentran, se encuentran, y esto es posible. Y nadie te pregunta, ningún espectador te va a decir cómo esto es posible. Porque el teatro lo permite. El teatro permite, por ejemplo, que en Malvinas, canto el sentimiento de un pueblo, uno de los soldados que ha muerto en Malvinas regresa a su barrio, regresa a su casa. Pero no es que regresa materialmente, es que regresa de otra manera, ¿verdad? Regresa escapándole a la muerte y reuniéndose con sus amores porque lo necesitaba más que nada en el mundo. Bueno, o sea, permite la magia. Y si el teatro te permite la magia es una herramienta maravillosa porque te permite vivir lo que vos querrías vivir, aunque la realidad no te lo permita. Esto es un privilegio que tenemos, que tiene el ser humano, ¿verdad? Es un privilegio maravilloso que el teatro te posibilita. Por eso tal vez el teatro es un arte milenario. Y aunque te dicen que no, ya está en decadencia, no va a desaparecer, que no, que sí, ha vivido decadencia durante 3, 4, 5 mil años, o sea que no tiene problema. El teatro es un arte que nació con el hombre porque es el arte de lo imposible. De lo que va más allá de la simple materia. Esto es muy importante que lo podamos vivir, ¿no? Nos gusta que esto sí exista.
Arteón sigue girando, así lo presentan ustedes, en casi 60 años el teatro ha pasado por muchas salas. Hubo momentos donde no tenían sala, hubo buenos momentos. En enero, cuando hablamos, había un momento realmente de festejo, porque uno hablaba de un encuentro entre las autoridades del municipio, la provincia, la Universidad Nacional de Rosario, todos juntos para encontrarle un nuevo lugar. Cuando lo tuvimos al rector, sentado acá en el piso, nos dijo dónde iba a estar y aseguró que a mitad de año tenía que estar funcionando. ¿Cómo está eso?
Me alegro mucho que recuerdes esas palabras que hayas tenido al rector allí, que es un amigo, pero realmente lo que se prometió en enero aún no se ha materializado. Yo sé que hay muchos problemas, indudablemente la Universidad Nacional está sobrellevando momentos más que difíciles a nivel presupuestario, a nivel de su relación con la nación, que demandan inclusive los últimos paros que ha habido y demás. Y también entiendo que hay un problema de economía en la provincia y en la municipalidad, pero lo que pasa es que yo creo que si en enero había estado desentusiasmado y esa convicción de que Arteón era un espacio de cultura emblemático para la ciudad y que se le iba a dar un lugar, un ámbito donde desarrollar su nuevo espacio cultural, eso debe cumplirse, ¿verdad? Y nosotros tenemos la expectativa y la esperanza de que van a cumplir. Lo que pasa es que está demorado eso, está demorado porque ya estamos en junio, han pasado más de cinco meses y no tenemos el lugar todavía. Se está definiendo, se está definiendo, pero se demora. Pero tenemos absoluta confianza de que eso va a salir, tenemos absoluta confianza porque creemos en la palabra de las autoridades, porque se han comprometido públicamente, porque han firmado una carta de intención y bueno, y creemos que esto es una cosa seria, importante y que no podemos defraudarnos mutuamente. Nosotros seguimos trabajando, tratando de no defraudar a nadie. Seguimos haciendo cine, teatro. Ayer hicimos la proyección en El Cairo de "Contraolvido", la última producción audiovisual nuestra, que la acompañamos con un cortometraje porque era como un repaso retro de cada realizador rosarino. Así que hicimos el cortometraje de Sueño de Barrio, de Fontanarrosa, y yo lo filmé como parte del largometraje, que fue muy lindo, con mucho humor. Y luego pasamos nuestra querida "Contraolvido", que es como un presagio de lo que iba a pasar con la sala. Son los fantasmas de un teatro que no quieren abandonarlo y la sala se va a demoler. En el caso nuestro, todavía no se demolió, pero se demolió moralmente, porque nos echaron de la sala de calle Sarmiento, que hacía más de 55 años que venimos trabajando allí. Pero bueno, por eso, como vos decís, Arteón sigue girando, es un poco la síntesis de que Arteón sigue existiendo, sigue haciendo cine, teatro. Hoy tenemos, por ejemplo, un encuentro maravilloso en el Lumiere, hoy a las 19 horas, y mañana domingo también a las 19 horas se va a proyectar "Contraolvido" y vamos a estar presente nosotros para presentar la película, para explicar por qué la hicimos en medio de la pandemia y por qué hablamos de los fantasmas de Arteón, que no hay que asustarse, no son fantasmitas, son los personajes, los personajes de todas las obras que pasaron por un escenario y están reclamando seguir actuando, están reclamando seguir siendo no olvidados por el público. Esa es la historia de "Contraolvido".
Viernes de junio, 21 hs: 
Blanca en Alfonsina
Esta es la historia de nuestra Blanca, la costurera del barrio, que hace tiempo espera que alguien la comprenda, la valore, la acompañe. Y de Alfonsina, regresando desde un tiempo lejano, tal vez, porque en estos tiempos la estábamos necesitando.

Ficha técnica
Elenco: Adriana Frodella – Bárbara Zapata – Matías Tamburri – Santiago Pereiro – Fernando Galassi
Vestuario y Caracterización: Ramiro Sorrequieta
Música Original: Matías Tamburri
Luminotecnia: Federico Zapata - Julián López - Andrés Martorell
Sonido y efectos: Maripí Paredes
Asistente de Dirección y Edición de Imágenes: Miler Blasco
Coordinación de Producción: Nelson Reche.
Prensa: Mariel Cortez Piñero
Autor y Dirección General: Néstor Zapata
Lugar: Teatro del Rayo, - Salta 2991
Entradas: Anticipadas con Descuento al 341-5842730.

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