domingo, 27 de enero de 2013

Magnum sigue disparando

La prestigiosa agencia, que debe su nombre a la afición de sus fundadores por las grandes botellas de champán, cumple 65 años en la cima del fotoperiodismo. Su revolución gráfica pervive a pesar de las graves crisis del oficio
Por: Jon Sistiaga
Magnum sigue disparando… porque esta legendaria cooperativa de los mejores fotógrafos del planeta no ha dejado de apuntar con sus cámaras de fotos hacia todo lo que en estos últimos 65 años merecía la pena ser retratado. Sí, ya sé que el nombre de la agencia Magnum no se refiere al conocido revólver, sino a la botella de litro y medio de champán que tanto le gustaba beber a Robert Capa después de una dura campaña de fotos saltando de trinchera en trinchera, pero es cierto que gran parte de la épica de este grupo de escogidos fotógrafos se ha forjado en las guerras del siglo XX y que la marca Magnum es sinónimo de fotografía bélica.
Sin embargo, sus hombres y mujeres han documentado desde conflictos y revoluciones, hasta concursos de belleza, migraciones, desastres naturales o partidos de béisbol, y siempre con una enorme intencionalidad estética en cada uno de sus fotogramas. Porque esa parece ser la divisa de Magnum. Su sello. No solo están siempre donde hay que estar, sino que además logran contarlo, plasmarlo, de la manera más efectiva posible, mas impactante, incluso más bella si es que una fotografía de guerra, por ejemplo, puede ser bella.
Robert Capa, el más conocido de los primeros cuatro socios de la cooperativa, nos dejó una frase para la historia (y para las facultades de Periodismo): si tu fotografía no es buena es porque no estabas lo suficientemente cerca. La gente de Magnum apenas usa teleobjetivos. Suelen trabajar con ópticas cortas, de las que obligan a acercarte a los hechos para capturar ese momento efímero.
Capa debe de ser el único fotógrafo que ha conseguido imágenes icónicas de al menos dos grandes conflictos: su miliciano del mono blanco cayendo herido de muerte en Cerro Muriano, en la guerra civil española, y la borrosa silueta de un marine estadounidense en las playas de Normandía iniciando el asalto a Europa. En las dos él estaba tan cerca que ya nos da igual no saber quiénes eran esos dos soldados, porque las fotografías trascienden su significado y nos dicen, sobre todo, que el fotógrafo estaba allí. En los últimos años, incluso, se ha dudado de que el miliciano español hubiera sido herido, que estuviera siquiera en el frente y si la fotografía era de Capa o de su entonces compañera sentimental, Gerda Taro. Pero ese debate, de verdad, solo lo hemos tenido en España. Para el resto del mundo, para la historia, el fundador de Magnum fue el primero que retrató a un soldado en el momento de su muerte. Y eso ya no hay quien lo cambie. Capa murió en 1954 reventado por una mina en Indochina y no consta que dejara nada dicho o escrito sobre esa fotografía ni ese miliciano. No existe su verdad sobre ella, más allá de que siempre reivindicó esa foto como suya. Que ya es bastante.
Otro de sus colegas, Henri Cartier-Bresson, le sobrevivió casi cincuenta años más. El francés fue, podemos decir, el maestro retratista de la agencia. Un hombre que bebía de las fuentes del surrealismo parisiense del periodo de entreguerras y que nunca se desprendió de su Leica de 35 milímetros. Cartier-Bresson dejó un concepto que todos los periodistas, gráficos o no, hemos intentado alguna vez aprehender: “El instante decisivo”. Ese fogonazo de comunión absoluta con la realidad que tienes delante.
El momento mágico donde exclamas para tus adentros “lo tengo”. Ese clic que encierra días de preparación, horas de espera, minutos de riesgo y segundos de duda. Cartier-Bresson fue un fotógrafo humanista y esa impronta se convirtió también en marca de la casa Magnun. Algunos de sus más reputados miembros, como Sebastião Salgado, han elevado sus series sobre las migraciones humanas a categoría de arte. Cristina García Rodero, la única española en la agencia, ha documentado la España oculta y, seguramente, más fascinante, desde hace muchos años.
El mito de Magnum reside en la incontestable calidad de su nómina de fotógrafos, pero también en la enorme fuerza creativa del trabajo de sus fundadores y el destino trágico de alguno de ellos. David Seymour murió dos años después de Capa, abatido por las balas egipcias en el conflicto del Canal de Suez. Y George Rodger no volvió a fotografiar una guerra después de ser de los primeros en entrar en el campo de concentración nazi de Bergen Belseny retratar las pilas de cadáveres de judíos en lo que fue la primera prueba gráfica del genocidio.
Fíjense en las fotografías que acompañan este reportaje. Con el trabajo de los señores de Magnum muchos de nosotros nos hemos formado y preparado. Hemos aprendido y hemos soñado. Su catálogo tiene más de 200.000 fotografías y todas buenas. En 2010 fue vendido al magnate informático Michael Dell, que a su vez lo cedió a la Universidad de Tejas para su estudio y conservación. En estos tiempos confusos para el periodismo y sus valores, los hombres y mujeres de Magnum siguen siendo un ideal de entrega y de calidad. No está muy claro cómo sobrevivirá la agencia a estos vaivenes digitales, a los móviles con cámara, a los tiempos de Instagram donde cualquiera se hace fotógrafo y juega a poner filtros y crear atmósferas. Ahora que las redes sociales están popularizando ese periodismo ciudadano donde todo vale y se retuitea sin contrastar ni valorar, se sigue necesitando la ética y la estética de Magnum para enterarnos de verdad cuál es el “instante decisivo” de un acontecimiento. Para que sigan enseñándonos el mundo a través de ópticas cercanas, donde el respeto a la realidad y el gusto por una buena historia, “por pequeña que sea”, como decía Cartier-Bresson, siga siendo la diferencia.
Revolucionarios asociados
Por: Jon Lee Anderson
En 1947, cuatro reporteros gráficos fundaron en París la Agencia Magnum. Iba a convertirse en la primera cooperativa de fotógrafos colaboradores del mundo. Cada uno de los fundadores había participado directamente en la II Guerra Mundial. Una experiencia que cambió sus vidas. El grupo lo formaban el húngaro Robert Capa, el francés Henri Cartier-Bresson, el británico George Rod­ger y el polaco David Seymour, Chim.
Capa era ya un conocido y veterano fotógrafo de la Guerra Civil española –que había cubierto junto a su socia Gerda Taro– y de la II Guerra Mundial cuando surgió en su cabeza la idea de crear la Agencia Magnum. Había fotografiado en Normandía el desembarco en Omaha Beach. Sus imágenes eran legendarias. Capa era un hombre apuesto que aún no había cumplido 35 años y que encarnaba además la elegancia y la valentía de un fotógrafo de guerra.
Seymour también había capturado imágenes de la Guerra Civil española. Después de emigrar a Estados Unidos y de convertirse en ciudadano estadounidense, se había alistado en el Ejército norteamericano y había servido como fotógrafo de guerra en Europa durante la II Guerra Mundial. Cuando regresó a Polonia, sus padres habían muerto en un campo de concentración nazi.
Cartier-Bresson era el heredero de una adinerada familia francesa católica. Se convirtió en un fotógrafo surrealista que compartía un estudio en el París de antes de la guerra con Capa y Seymour. Los tres eran amigos. Cuando Alemania invadió Francia, Cartier-Bresson se alistó en el Ejército francés como fotógrafo de combate. Aunque fue capturado y estuvo tres años en la cárcel como prisionero de guerra, posteriormente se escapó para unirse a la resistencia francesa.
Rodger era un aventurero inglés que tras el bachillerato se lanzó a la mar. Después de pasar una temporada en un barco mercante en el que dio la vuelta al mundo, volvió a su país y encontró trabajo como fotógrafo. Cuando comenzó la II Guerra Mundial, documentó el Blitz de Londres captando las acciones bélicas de los aliados, trabajó como colaborador en la revista Life y pasó el resto de la guerra cubriendo conflictos en África, Europa, Birmania y China. Cuando la guerra mundial terminó, Rodger fue uno de los primeros fotógrafos que entró en Bergen-Belsen, capturando con su cámara las primeras evidencias visuales de los campos de exterminio de los nazis. Aquella experiencia fue tan traumática que, a diferencia de sus compañeros fundadores de Magnum, decidió que jamás volvería a trabajar como corresponsal de guerra. Y no lo hizo.
Posteriormente, los hombres de Magnum se dividieron el mundo en distintas zonas geográficas, y se pusieron a trabajar. En 1954, Capa murió al pisar una mina terrestre en Indochina. Dos años más tarde, Seymour fue alcanzado por el fuego de una ametralladora egipcia mientras cubría el conflicto del Canal de Suez en 1956. Rodger vivió más tiempo y murió en 1995, a los 87 años. Cartier-Bresson, que había nacido el mismo año que Rodger, vivió casi diez años más. Murió en 2004 a los 96 años.
Al tiempo que nuevos fotógrafos se han ido incorporando a la Agencia Magnum durante los últimos 65 años, otros han muerto o se han jubilado. Pero todos sus miembros han continuado capturando las imágenes de los conflictos mundiales. (…)
La mayoría de los fotógrafos que pertenecen a la última generación de Magnun, cuyo rango de edad oscila entre los 28 y 29 años y los cuarenta y pocos, eran aún unos niños cuando se desmoronó el comunismo. Aprendieron su oficio en un complicado campo de pruebas con desagradables consecuencias para ellos: en el Cáucaso, durante la separación de Yugoslavia y en las guerras de Irak y Afganistán que siguieron a los atentados terroristas del 9 de septiembre. Incluso, mientras algunos de aquellos conflictos empezaban y otros terminaban, ciertas tensiones sin resolver que se produjeron tras la desintegración de la Unión Soviética dieron origen –del mismo modo que se produce un seísmo cuando hay un desplazamiento de las placas tectónicas–, a una serie de así llamadas revoluciones de colores contra los totalitarismos arraigados en lugares como Georgia (revolución de las rosas), Ucrania (revolución naranja) y Kirguistán (revolución de los tulipanes), cada una de ellas documentada muy de cerca por el fotógrafo alemán Thomas Dworzak. (…)
Junto a su amigo norteamericano, y también fotógrafo Chris Hondros, el fotógrafo británico Tim Hetherington, que había iniciado su carrera en Magnum, murió en abril de 2011 mientras cubría el asedio de las fuerzas de Gadafi a la ciudad libia de Misrata. Fue una trágica pérdida de un hombre joven con talento y en la plenitud de su vida. Es un recordatorio que nos hace pensar que las revoluciones pueden ser dramáticas. Son acontecimientos que cambian la vida, e incluso para demasiados, pueden significar el final de sus vidas.
¿Será posible que la revolución tecnológica tenga como consecuencia que este excepcional grupo de reporteros gráficos de Magnum desaparezca dentro de unos pocos años? Tal vez. Pero aún es muy pronto para saberlo. Este libro, mientras tanto, es el testimonio de un periodo extraordinario de la historia humana que ha sido contado por un grupo de hombres y mujeres igualmente extraordinario. Puede que no volvamos a ver algo parecido otra vez.
© 2012, Jon Lee Anderson. Traducción de Virginia Solans.
Texto extraído del libro ‘Magnum Revolution. 65 years of fighting for freedom’, editado recientemente por Prestel


Datos de las fotos en órden de publicación
La guerra eterna de Steve Mccurry
Afganistán, 1980. Trincheras durante la contienda entre las tropas afganas respaldadas por el Ejército soviético y los guerrilleros islamistas que contaron con el apoyo de Estados Unidos. El conflicto se prolongó durante los ochenta y abrió paso a la guerra civil afgana, que precipitó la llegada al poder de los talibanes. La invasión de la OTAN tras el 11-S dura hasta nuestros días.
La batalla de Argel de Sergio Larrain
‘Casbah’ de Argel, 1959. Como sacada de la célebre película de Gillo Pontecorvo que narró la guerra entre el colonialismo francés y el Frente de Liberación Nacional argelino, esta imagen de Sergio Larrain retrata el ambiente de tensión militar que dominó las calles de Argel durante los años de guerra de guerrillas en la segunda mitad del siglo pasado. Los atentados terroristas estaban a la orden del día y las tropas francesas agudizaron la represión en la capital durante la conocida como batalla de Argel. El conflicto armado se prolongó hasta los acuerdos de la independencia de Argelia pactados en 1962.
Barricadas en Egipto de Sergio Larrain
El Cairo, 2011. Escena tomada en la calle de Mohamed Mahmoud, vecina de la emblemática plaza de Tahrir. La inestabilidad ha amenazado Egipto en varias ocasiones desde la ‘primavera árabe’, que derrocó la tiranía de Hosni Mubarak. En noviembre de 2011, el Ejército egipcio levantó bloques de cemento y alambres de espino para separar dos bandos enfrentados: por un lado, manifestantes; y por otro, policías antidisturbios que sofocaron brutalmente las protestas.
El muro se desmorona de Mark Power
Berlín occidental, 1989. Los reporteros gráficos se apelotonan para retratar a los berlineses del Este cruzar al lado occidental de la frontera. Es 10 de noviembre de 1989, la mañana siguiente a la caída del muro de Berlín que marca el comienzo del fin de la guerra fría. Europa abandona el siglo XX e inicia el camino hacia la demolición de sus fronteras, preludio de la época de mayor estabilidad del Viejo Continente prolongada durante los últimos decenios... Hasta el estallido de la crisis.
Mujeres contra el ‘apartheid’de Ian Berry
Sudáfrica, 1960. En el Vanderbijlpark, unas mujeres protestan contra las brutales políticas de ‘apartheid’ para la segregación racial que el Gobierno sudafricano comenzó a aplicar a mediados de los cincuenta del pasado siglo. La represión duró más de cuatro decenios, en los que uno de los más grandes líderes mundiales del siglo XX, Nelson Mandela, se convirtió en emblema de la lucha contra la injusticia.
Fuente: El País Semanal

sábado, 26 de enero de 2013

Papelón de El País: Un relato desde la redacción sobre un tremendo error

1° Nota: El Defensor del Lector
La difusión de una foto falsa de Hugo Chávez intubado indigna a los lectores, que critican su publicación incluso en el supuesto de que hubiera sido auténtica
Por: Tomas Delclos Juanola
La publicación de una foto falsa el pasado jueves del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, fue un tremendo error, y así lo admitía la rectificación que publicó el viernes el diario y que se titulaba “La foto que El País nunca debió publicar”. Una vez, aunque tardíamente, detectado que se trataba de la imagen de otro paciente, el diario la retiró de la web y paralizó la distribución de la edición impresa en todos los puntos de venta donde fue posible. Paralelamente se imprimió una nueva edición, sin la supuesta noticia, que llegó con retraso a los quioscos.
Tomas Delclos Juanola
El jueves, el diario publicó una nota en la edición digital en cuya versión definitiva se pedía disculpas a los lectores por lo ocurrido y se anunciaba la apertura de una investigación.
La foto fue ofrecida al departamento de Fotografía en la mañana del miércoles por la agencia Gtres Online, con la que el diario ha trabajado en distintas ocasiones sin problemas. A lo largo de la tarde, el director adjunto, varios subdirectores y el responsable de Fotografía aquel día, así como un representante de la agencia, tuvieron distintas conversaciones para analizar la oferta y la publicación de la imagen. El director, ausente de España, fue informado. El asunto central era evaluar las garantías que ofrecía la agencia sobre la autenticidad del documento. Según su versión, la foto había sido obtenida siete días antes por una enfermera del hospital cubano donde está ingresado el mandatario y había llegado a España a través de la hermana de esta. La agencia, que ha admitido que fue engañada, pidió que no se publicasen estos detalles para evitar represalias. Aunque se hizo un chequeo en Internet buscando la foto, no se detectó que, la semana anterior, varios internautas habían denunciado en Twitter la difusión de un vídeo de unos 30 segundos de una persona intubada en el que falsamente se apuntaba que Chávez era el enfermo. En los citados mensajes se enlazaba a su auténtico origen. Esta semana, Venezolana de Televisión emitió un reportaje donde relataba la manipulación del citado vídeo, cuyo montaje atribuía a un exembajador panameño. La foto que publicó este diario procede de este vídeo que, en realidad, presenta el tratamiento a un paciente acromegálico de 48 años. Un documento médico que no tiene nada que ver con Chávez y que se halla en YouTube desde el 6 de agosto de 2008. No es la primera vez que en Internet circulan imágenes fraudulentas de Chávez. Este mes se distribuyó un fotomontaje, utilizando un fotograma de la serie Perdidos,que presenta el supuesto cadáver del dirigente venezolano. Este mismo miércoles circuló por la Red otra imagen, igualmente sin ninguna acreditación de veracidad, en la que aparecía el político venezolano paseando por La Habana. A las 2.11 de la madrugada del jueves, la agencia Efe distribuía una nota en la que informaba de la publicación por parte del diario de la citada foto y se citaba que en el pie informativo de la misma el diario precisaba que “no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso, ni el lugar. Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible”. El propio diario anunciaba en las redes sociales la supuesta exclusiva. La imagen fue publicada en la web del diario a las 3.50. Los comentarios de internautas sobre la falsedad de la foto alertaron a los responsables del diario que retiraron la imagen de la web hacia las 4.20 e iniciaron la compleja operación de paralizar la distribución de los ejemplares impresos. El proceso de cambio en la edición supuso que el jueves llegara con retraso a muchos puntos de venta.
Los lectores han manifestado a través de mensajes y llamadas su indignación. Algunos admiten que la reacción del diario, retirando la edición, fue la debida, aunque ello no mitiga su crítica por lo sucedido. Otros plantean una segunda cuestión. ¿Incluso en el caso de que la foto hubiera sido auténtica… debería haberse publicado? Su respuesta es que no. La oportunidad de la difusión de la imagen del enfermo intubado, obviamente ignorando su falsedad, fue considerada por los responsables del diario. La conclusión a que se llegó es que la imagen era pertinente tras la ausencia de Chávez en el acto de toma posesión del nuevo mandato y ante la falta de transparencia informativa de las autoridades venezolanas sobre la situación del enfermo.
Varias sentencias del Tribunal Constitucional español establecen el criterio de que ante una colisión de la libertad de información con el derecho a la intimidad debe darse preferencia, en general, a aquella. El Libro de estilo del diario establece que las fotografías con imágenes desagradables “solo se publicarán cuando añadan información”. En la hipótesis de que se hubiera tratado de una foto auténtica cabría plantearse su publicación si sirviera de aval a una precisa y contrastada información sobre el estado de salud del mandatario y para combatir la opacidad. Sin estos datos, la imagen aislada, en un contexto indeterminado, pierde valor testimonial y se carga de connotaciones indeseables. He trasladado al director del diario, Javier Moreno, las quejas de los lectores por la decisión de publicar una foto sin que el diario hubiera logrado establecer de forma independiente las circunstancias, lugar y fecha de la foto, y el reproche porque, incluso en la hipótesis de que hubiera sido auténtica, el diario hubiera considerado que merecía ser publicada.
“La publicación de una foto falsa del presidente venezolano durante 30 minutos en la web —y en la edición impresa, que tuvo que ser retirada en la madrugada de los canales de distribución— constituyó un error de enorme gravedad, cuyas consecuencias sobre la credibilidad y el prestigio del periódico en España y en el extranjero, especialmente en América Latina, no minusvaloramos. Tras el incidente, ordené a dos periodistas del diario, José María Irujo y Joseba Elola, una exhaustiva investigación sobre lo sucedido. De la lectura del texto, que se publica hoy en la sección de Internacional, y de mi conocimiento de los hechos, tengo claro que el error primordial consistió en creer que la agencia estaba realizando un trabajo de verificación, similar en estándares a los del propio periódico, cuando en realidad nada de ello estaba aconteciendo durante las largas horas en las que se sucedieron las negociaciones y conversaciones para la adquisición de la imagen. Ese fue un yerro propio, que no podemos ni debemos atribuir a nadie más. Y puesto que no pudimos verificar de forma independiente las circunstancias, el lugar o el momento en el que se tomó la fotografía, como se explicaba en el texto que acompañaba a la imagen, esta no debió publicarse nunca. He de manifestar que esta precisión sobre el hecho de que El País no hubiera podido verificarla de forma independiente no se introdujo en el texto a modo de cautela, en la eventualidad de que aquella fuese falsa, como finalmente se demostró. La foto se publicó porque creímos que era auténtica. La precisión se añadió para proporcionar al lector toda, absolutamente toda la información: creemos que la foto corresponde al presidente venezolano —por eso la publicamos, y no por otra razón—, pero aun así ha de saber que nosotros no hemos logrado verificarla de forma independiente. Ese es el abismo moral que media entre el error y la manipulación; nadie, cuando se equivoca, es consciente de que se está equivocando; aquellos que violan un principio ético son perfectamente conscientes de lo que están haciendo. De haber llegado la foto a la redacción por una vía irregular, sin mediar una organización profesional como una agencia informativa, y al depender únicamente de nuestras propias averiguaciones, la imagen jamás hubiera encontrado un camino hasta las páginas del periódico. Otro debate legítimo es si la foto, incluso en el caso de ser verdadera, debiera haberse publicado. Comprendo las razones de los lectores que argumentan que un periódico como El País no debería haber accedido en ningún caso a difundir la imagen de una persona en una cama de hospital, por lo que ello supone de grave menoscabo a su derecho a la intimidad y a su imagen personal. Y me preocupan especialmente las acusaciones de doble rasero: que el periódico pueda tomar esa decisión con un dirigente latinoamericano, pero que jamás lo hubiera hecho con un mandatario europeo. Un periódico se distingue tanto por lo que publica como por lo que no publica, y este último es también un derecho que en El País ejercemos a conciencia: la publicación de toda foto susceptible de herir sensibilidades o infringir los derechos de las personas se debate siempre en profundidad, a menudo de forma acalorada entre los responsables de la redacción. Yo tomo siempre la última decisión. Y, efectivamente, una imagen similar de un dirigente político de un país con una democracia avanzada, en la que prima la transparencia informativa, en el que los medios ejercen su trabajo sin trabas ni restricciones, y en el que el equipo médico responsable emite un parte diario para mantener informada a la opinión pública no tiene cabida alguna en nuestro periódico, y así se ha acreditado siempre a lo largo de nuestra historia. Ese respeto no ha variado. Y se seguirá aplicando de forma inflexible en el futuro, se trate de personas en Europa, en América Latina o en el resto del mundo. Pero Venezuela no observa ninguna de las normas anteriores: el presidente no acudió a la toma de posesión, las informaciones sobre su salud han sido escasas o inexistentes y a millones de ciudadanos venezolanos se les priva del conocimiento de las circunstancias y el estado preciso de salud de su presidente, internado por añadidura en Cuba, una dictadura que además de excluir la pluralidad limita severamente las libertades de información y opinión. En estas circunstancias, juzgamos que la foto de Chávez constituía un documento de interés para la opinión pública.La respuesta es más larga de lo habitual, pero la excepcionalidad del caso creo que justifica su publicación íntegra:
Lo sucedido me ha llevado también a poner en marcha un debate en el periódico sobre la necesidad de reforzar las estructuras de consulta y de toma de decisión en el periódico; de ordenar la investigación a fondo de las circunstancias que llevaron a la comisión del error que hoy publicamos y a escribir este texto a requerimiento del Defensor del Lector. Por su longitud (más de 1.000 palabras), hubiese podido convertirse en un artículo propio. Pero he considerado que en los momentos de zozobra y dudas sobre nuestras propias capacidades que siempre suscita la comisión de un error, resultaba más necesario que nunca someterse a —y reforzar así— las instituciones que rigen la vida de El País y los mecanismos con los que buscamos la excelencia, pese a los errores de los que no se libra ninguna actividad humana. El Defensor del Lector y el trabajo profesional de sus periodistas, en la figura de los que hoy firman la investigación sobre este desgraciado asunto, son dos de ellas”, concluye el director.He hablado antes del abismo moral que distingue el error de la manipulación. Los otros elementos que separan al uno de la otra consisten en la rectificación, pronta y con limpieza, y en la petición de disculpas. Tras descubrir el engaño, el periódico retiró en media hora la noticia de su página web y a esa hora de la madrugada, las 4.20 (horario peninsular español), comenzó una compleja operación logística, en la que no se escatimaron esfuerzos ni regatearon costes, para retirar la edición impresa de todos los canales de distribución. El periódico pidió disculpas a sus lectores, que yo quiero hacer hoy extensivas a los venezolanos que se hayan sentido ofendidos por la publicación de la foto y, naturalmente, al propio presidente de Venezuela.
El diario cometió un grave error que procuró subsanar sin reservas. Pero el episodio pone en evidencia la necesidad urgente de establecer nuevos protocolos de verificación que refuercen el blindaje ante el error e impidan que se reiteren estas lamentables equivocaciones.

2° Nota
Relato de un error de El País
Dos reconocidos periodistas del diario reconstruyen lo ocurrido con la falsa foto de Chávez
Por: José Maía Irujo / Joseba Elola
El País cometió el pasado jueves uno de los mayores errores de su historia. Ese día, el periódico difundió una fotografía falsa aportada por la agencia Gtres Online en la que supuestamente aparecía intubado el presidente venezolano, Hugo Chávez. Pese a las dudas que les surgieron sobre las circunstancias que rodeaban esa imagen, los responsables del diario decidieron difundirla. Esas dudas no resueltas quedaron reflejadas incluso en el breve texto que acompañaba la fotografía, en el que se indicaba que “El País no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso ni el lugar.
Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible”. El director de la publicación, Javier Moreno, es el primero en asumir que fue una equivocación: “Ese es el error central de la historia. Creíamos tener verificada una fotografía que no habíamos verificado”. Como Moreno, toda la cadena en la toma de decisiones asume la gravedad de lo ocurrido y pide disculpas. En cuanto tuvo conocimiento del error, la dirección del periódico ordenó recoger todos los ejemplares distribuidos hasta ese momento y, a la vez, retirar de la web la falsa fotografía. El coste de la reimpresión del diario y la nueva reimpresión supuso un coste adicional de unos 225.000 euros. El error tuvo una gran repercusión en las redes sociales y originó también la protesta del Gobierno venezolano. Nada más regresar de Davos, donde se encontraba, Javier Moreno analizó los hechos con el Comité de Dirección y el Comité Profesional, anunció cambios para mejorar el método en la toma de decisiones y encargó un relato a dos reconocidos periodistas del diario. Este es el resultado de ese trabajo periodístico.
“¿Puedes hablar? Es urgente”. A las dos de la tarde del miércoles 23 de enero, Javier Moreno, director de El País  observa en la pantalla del teléfono que tiene dos llamadas perdidas del director adjunto, Vicente Jiménez. Moreno está en Davos (Suiza) asistiendo al Foro Económico Mundial en el que se reúnen las élites sociales y económicas del planeta. Le extraña que desde la redacción en Madrid se comuniquen con él mediante Facetime, aplicación para hablar por videoconferencia.
—Javier tenemos una foto de una persona que parece Hugo Chávez en una sala de operaciones. La ofrece una agencia y estamos haciendo gestiones para conseguirla porque primero se la han ofrecido a El Mundo.
—¿Qué sabemos de la fotografía?
—La agencia dice que la ha sacado una enfermera en Cuba y que se la ha enviado a su hermana a España. Esta la ha ofrecido a una colaboradora de la agencia.
—¿No podemos tener más información?
—Luis Magán [jefe de fotografía] va a comer con el comercial de la agencia y lo va a intentar.
La foto está haciendo su entrada en el periódico. Es la foto que protagoniza uno de los mayores errores de la historia del diario El País.  Esta es la narración de cómo una imagen falsa acabó en la portada, reconstruida a través de conversaciones con los que intervinieron en el proceso.
Las llamadas perdidas de Jiménez son para enseñarle la foto al director. Pregunta si se la puede enviar a Davos, pero el comercial de la agencia, Manuel Montero, rechaza su difusión. Facetime es la solución más rápida para mostrarla a distancia.
El director adjunto se comunica de nuevo con Moreno y le enseña la instantánea. “Me mostraron la fotografía montada sobre una cartulina blanca. Pedían 30.000 euros y respondí que no. Me parecía la típica subasta entre periódicos”, recuerda Moreno, que sugiere ofrecer 10.000.
La foto falsa llega a El País a través de la agencia Gtres Online. El miércoles 23 de enero, a las 11.00, Luis Magán queda en una cafetería con el director comercial de esta agencia que provee a El País desde 2009 con fotos, sobre todo, para las secciones de Gente y Cultura. Montero anuncia que tiene una foto de Hugo Chávez hospitalizado. Y que se la han ofrecido antes al diario El Mundo, pero la operación aún no está cerrada.Cuando el director ve la fotografía le asaltan dudas de que sea un montaje y pide que se verifique. Minutos más tarde envía un SMS a Jiménez: “Estamos seguros de que es Chávez, ¿no? ¿No alguien que se le parece en un montaje hecho en Lima, por ejemplo?”. Jiménez responde: “Creo que no, pero, claro, es una foto que llega por un cauce irregular”.
Sobre las 13.30, Montero se acerca a un bar próximo a Miguel Yuste, 40, la sede del diario El País,  con una carpeta blanca con el logo de la agencia. En su interior, dos reproducciones en papel de la misma imagen. Magán las ve por primera vez: “La veo y creo que es Chávez. Lo único que pongo en duda es la fecha en que se haya hecho la foto”, recuerda.
El jefe de fotografía pide explicaciones y Montero ofrece su relato. Cuenta que la foto ha sido realizada hace siete días. Que ha llegado a la agencia a través de una colaboradora de plena confianza.
Magán sube con la foto al despacho del director adjunto, Vicente Jiménez.
—¿Esta agencia será de fiar, no?, le pregunta Jiménez, en referencia a la agencia.
—A mí me parece que es Chávez, le responde Magán, en alusión a la foto.
A lo largo de la tarde del miércoles 23, por el despacho de Vicente Jiménez pasan, entre otros, Luis Magán y tres subdirectores: Jan Martínez Ahrens, Goyo Rodríguez y José Manuel Romero. “En esos momentos estamos manejando la sensación de tener una exclusiva mundial”, relata Magán. Hay dudas sobre la fecha y la autenticidad de la foto. “Pero nadie pone en duda que sea Chávez”, relata el jefe de fotografía.
“¿Te la han podido colar?”, pregunta Martínez Ahrens. Es fundamental despejar incógnitas. El subdirector Jan Martínez Ahrens es el encargado de hacerlo. Se reúne en su despacho, después de la hora del almuerzo, con el comercial de Gtres Online y le interroga sobre la procedencia de la foto. “El relato es francamente flojo, vago y difuso”, cuenta Martínez Ahrens. Sobre las 17.30 pide hablar con el director de la agencia, Carlos Van Eyck, y le somete a un tercer grado telefónico. Van Eyck asegura que creen que la foto es verdadera y dice que confían en la persona que la ha traído a la agencia. No da la identidad del contacto en España, ni la de quién ha tomado la foto con el objetivo de proteger al filtrador.
“Me la han podido colar”, responde Van Eyck, quien en otros momentos, en cambio, insiste en la fiabilidad de su fuente.
Martínez Ahrens traslada esta información a Vicente Jiménez.
La agencia y su representante insisten una y otra vez en que la fuente de la que han recibido la fotografía es fiable y que confían en su colaboradora. En paralelo continúa la negociación económica. El representante de Gtres Online pide tiempo para hablar con la intermediaria.
Hacia las ocho de la tarde, Jiménez recibe la información de que la negociación ha prosperado y que la fotografía va a ser adquirida. “Cuando pactamos el precio [15.000 euros] decidimos publicarla”, recuerda el director adjunto. “Nos dicen que no quieren que se firme la fotografía porque podría poner en peligro a la persona que la hizo. Nos pareció razonable y creímos que era una salvaguarda de protección y no debilidad de la fuente. Era una enfermera que se estaba jugando la vida. Está claro que nos equivocamos”.
¿Por qué se tomó la decisión de publicar la foto si la agencia Gtres Online no había respondido a todas las dudas que se le plantearon esa tarde? “Consideramos que la fotografía era buena y seguimos de forma natural”, explica el director adjunto. “No se votó ni nadie planteó su oposición. Nadie me trasmitió dudas serias sobre la conveniencia de no publicarla o sobre su autenticidad, salvo un subdirector, que dudaba si debíamos publicar la imagen de un enfermo, pero estábamos de acuerdo en que era una noticia relevante porque el Gobierno venezolano no informa sobre la salud de su presidente. Hicimos una cesión de confianza a la agencia a pesar de que había puntos que no se podían comprobar”, reconoce Jiménez. “Hicimos mal nuestro trabajo”.
Desde Davos, el director de El País insiste durante la tarde en que se verifique la autenticidad de la fotografía. Se ha encontrado con Moisés Naim, analista venezolano y columnista del periódico al que le cuenta que se está trabajando en la historia. “En un momento dado me trasladan la convicción de que la agencia lo ha verificado, que la historia es buena, que vamos adelante. No me dijeron que había muchas dudas porque si hubiera sido así lo habría parado, pero como había incógnitas sin resolver le pedí a Vicente que en el texto se añadieran, como información adicional, las preguntas a las que no habíamos podido responder. No como cautela sino como información complementaria. Creí que lo más honesto era reconocerlo”.Magán, que recibió la oferta y negoció la compra, lo recuerda así: “Fue una decisión colectiva. Llega un momento en que tenemos que arriesgarnos o no”. Hugo Chávez no aparece en público desde el pasado mes de diciembre ni acudió a la toma de su posesión en Caracas al permanecer convaleciente en La Habana. Su dolencia está rodeada de secretismo.
Moreno asume que fue un error publicar la foto y acompañarla de un texto que dice que no se confía en la instantánea. “Ese es el error central de la historia. Creíamos tener verificada una fotografía que no habíamos verificado”.
La apostilla dictada por Moreno y que se incluye en el pie de la imagen falsa dice: “El País no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso ni el lugar. Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible”.
El director asume que dejar en manos de una agencia las verificaciones que debería haber hecho el periódico es un error grave. La precipitación fue el otro. Y reconoce que el hecho de que la información fuera compartida por un número reducido de mandos multiplicó el riesgo.
Martínez Arhens, subdirector, telefonea al colaborador en Caracas y le advierte de que el periódico va a publicar una información sensible para prevenirle. “Me dijo que era un asunto delicado y que estuviera atento a la reacción del Gobierno”, señala Scharfenberg. El periódico no le informó de que iba a publicar una supuesta foto de Hugo Chávez. A partir de las 21 horas se comienza a editar la imagen para la edición impresa. La fotografía falsa pasa por más manos: diseño, fotografía, internacional y se vuelca en el sistema de edición Hermes por lo que numerosos redactores ya la pueden observar en pantalla. Media hora antes, el director adjunto y los subdirectores muestran la imagen a Guillermo Altares, redactor jefe de Internacional. “¿Esto es lo que creo que es? ¿Estáis seguros al cien por cien?”, pregunta el periodista a sus jefes. “Estaban muy seguros de lo que tenían”, recuerda. Altares propone hablar con el colaborador en Caracas, Ewald Scharfenberg, pero se decide no comunicarle la noticia por temor a que a través de la conversación telefónica se filtre la exclusiva. “Tengo plena confianza en Ewald pero no en las comunicaciones venezolanas”, apostilla el redactor jefe.
A esa misma hora, Mokhtar Atitar, 31 años, editor gráfico de la web, ve la fotografía y le asaltan las dudas. Deja su asiento en la mesa digital en forma de media luna situada en el centro de la redacción y se dirige a la mesa de Magán. Le expresa sus reticencias, no tiene claro que la imagen sea buena. Después regresa a su puesto y se pone a buscar en Google para ver si hay en la red alguna imagen parecida. “No encontré nada pese a que hice varias búsquedas de imágenes. Lo hice por iniciativa propia”, explica. Atitar busca fotos, pero la imagen, en realidad, procede de un vídeo.
En Davos, sobre las 23 horas, Naim coincide de nuevo con Moreno.
—Javier, ¿cómo va la historia?
—Vamos a dar la foto.
—¿Puedo tuitear la noticia?
—Pero no digas que es Chávez.
Naim tuitea: “Prepárense para una extraordinaria foto exclusiva en la web de El País en breve”. Poco después, Moreno lo retuitea.
Ewald Scharfenberg, el colaborador en Caracas, ve el tuit de Naim y escribe a Altares para preguntarle si sabe de qué va la cosa. “Me responde: no te puedo decir nada sorry [lo siento]”. La supuesta exclusiva se ha manejado con la máxima discreción para evitar filtraciones. Más tarde, Scharfenberg le envía otro mensaje en el que le advierte sobre una fotografía vieja que ese mismo día circula, una instantánea de Chávez con su padre y hermano.
Son las tres de la madrugada en Madrid, las ocho en México D.F y Bernardo Marín llega a la redacción digital que El País tiene en la capital mexicana. Los ejemplares de la edición impresa con la foto falsa en portada ya están llegando a esas horas a distintos puntos de Latinoamérica, sobre todo a Argentina. Y ya hay gente tuiteando que El País lleva a Chávez intubado en portada. Marín llama a Jiménez y le dice que considera que hay que adelantar la publicación, dado que en las redes ya se empieza a hablar de ello.
Las cuatro personas que están en ese momento en la redacción de México, responsables de la web del periódico durante la noche, empiezan a preparar la pieza informativa digital. Por centrarse en la preparación del despliegue, pierden de vista por cinco minutos la conversación de Twitter, donde algunos empiezan a hablar de que la foto puede ser falsa.
A las 3.52, Bernardo Marín aprieta el botón de publicar. La supuesta gran exclusiva mundial se empieza a difundir en las redes sociales, Twitter y Facebook. A las 3.54 mira su cuenta de Twitter para ver qué repercusión está teniendo la noticia. Ve que hay tuits que ponen en cuestión la autenticidad de la foto. “Cuando es la dirección del periódico la que ha dado por buena una información, ni se te ocurre pensar que puede ser un error”, explica por teléfono desde México. Inés Santaeulalia, una de las redactoras en ese país, llama por teléfono y alerta de que hay mucha gente tuiteando que esa foto es falsa. La cuenta de Twiter de Moisés Naim recibe insultos : “Hubo una explosión de agresiones por parte de seguidores de Chávez. Algunos incluso dicen que yo tuve un rol en todo esto”, explica el escritor.
Marín comprueba que la foto ha sido extraída de un vídeo que está circulando por la red. Se trata de una captura. Aparece un paciente acromegálico en una mesa de operaciones. La imagen data de 2008. La noche anterior, de hecho, la televisión pública venezolana ha denunciado que ese vídeo esta circulando, que es falso, y que no es Chávez.
Marín llama a Vicente Jiménez y le manda una captura de pantalla del vídeo. Son las cuatro de la madrugada.
A las 4.10, Jiménez llama al responsable de distribución e impresión de Pressprint, Juan Manuel Albelda. Le dice que es preciso retirar toda la tirada. Albelda le informa de que hay rutas que están distribuidas y entregadas. No se consigue frenar la distribución de ejemplares destinados a las líneas aéreas, ferrocarriles, hoteles y suscriptores. En España, 4.100 ejemplares llegan a los lectores con la foto falsa. “De llegar la orden media hora más tarde, hubiera sido dramático”, confiesa Albelda.A las 4.08 Javier Moreno recibe la llamada del director adjunto. Se encuentra descansando en la habitación de su hotel a las afueras de Davos. La conversación dura cuatro minutos y Moreno ordena que los responsables de la web retiren la fotografía de la portada y que se paralice la distribución de la edición de papel para evitar que llegue a los quioscos. “Tomé la decisión al instante, sin pensar lo que iba a costar y sin consultar a nadie”, recuerda el director. Desde ese instante, y hasta las 8.12 horas, Moreno hace 26 llamadas y decide reimprimir El País para volver a colocarlo en los puntos de venta.
Se consigue paralizar el 93% de la tirada. Pero en Argentina solo se recupera un 30% y 8.050 ejemplares llegan a los quioscos. En la República Dominicana se recupera un 10%: 5.670 ejemplares con la foto falsa llegan a destino.
En total son 22.635 los ejemplares con la foto falsa que se distribuyen. Se vuelve a imprimir una nueva edición. El coste de la reimpresión del diario ronda los 125.000 euros. La nueva distribución que hay que poner en marcha supone otros 100.000 euros.
“Me pareció increíble que, algo que para cualquier venezolano era un timo, fuera en la portada de El País, remata Scharfenberg, colaborador en Caracas.
La reacción del Gobierno venezolano es inmediata. El chavismo acusa a El País de participar en un complot contra la oposición. “Nadie cree que la foto es algo casual, los lacayos internos tienen su réplica en el extranjero”, escribe en su cuenta de Twiter el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. “Cada vez que alguien en el mundo, llámese El País,  Bosé, Juanes, Willie Colón, Cochez o Uribe, ataca a la patria, la oposición lo hace su héroe”, dice en otro mensaje reproducido por medios oficiales.
El Gobierno de Hugo Chávez anuncia que emprenderá acciones legales y su embajada en Madrid acusa al diario de “despreciar” a los venezolanos. “La publicación de esta fotografía grotesca no es más que la confirmación de la campaña sistemática que ese periódico y otros más mantienen aprovechándose de manera atroz de la situación de salud por la que pasa el comandante Chávez”, espeta Ernesto Villegas, ministro de Información. Desde Argentina, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner escribe en su cuenta de Twitter: “En la portada de El País vi una foto. Me corrijo, eso no es una foto, es una canallada”.
Al día siguiente de la publicación, descubierta ya la estafa, una reunión en Miguel Yuste con los responsables de Gtres Online permite comprobar que la primera versión que dieron no es correcta.
Carlos Van Eyck, director de la agencia, explica que en la misma mañana en que se descubrió la falsedad, su colaboradora llamó a la persona que le facilitó la fotografía y que esta cambió su versión.
El nuevo relato hace que la pista de la foto se difumine aún más. La supuesta intermediaria en España es una venezolana que ha recibido una foto enviada por su hermana, vía Whatsapp, desde Venezuela. Esta última, a su vez, es la que habría recibido la imagen supuestamente procedente de Cuba. Pero, no. La foto era falsa.
Fuente: Diario El País
Ver anterior: Papelón del El País, compró falsa foto de Chavez, La foto que El País nunca debió publicar, Periodista italiano se atribuye la falsa foto del presidente Chávez

Daniel Vila: "No creo que puedan aplicar la Ley de Medios. Ni en 2015 ni después"

El empresario, de ambivalente relación con los K, cree que el Ejecutivo no podrá hacer cumplir la norma. Dice que si Magnetto no se adecua, sus medios tampoco lo harán
Por: Rosario Ayerdi desde Pinamar
El Grupo Uno, liderado por Daniel Vila y José Luis Manzano, propuso desprenderse de licencias, canales y crear nuevas sociedades a través de un plan voluntario de adecuación a la Ley de Medios. Pero ahora, tras un fallo judicial que benefició al Grupo Clarín y lo eximió de presentar ese plan, Vila asegura que no cumplirán con el desprendimiento hasta que Clarín no lo haga.

¿Sigue firme el plan de adecuación a la ley?
Sí, la propuesta tiene un trámite administrativo y el trámite administrativo sigue vigente, lo cual no quiere decir que terminado pasemos a la implementación del plan, porque hasta que el Grupo Clarín presente el plan de adecuación y se adecue, nadie va a cumplir con el plan que se presentó.

Entonces, hasta que la Justicia no resuelva la situación de Clarín, ¿ustedes no se van a adecuar a la ley?
Entre las cosas que dijimos que vamos a hacer es desprendernos de activos, fusionar licencias, vender otras empresas, pero nada de eso va a ocurrir hasta que no haya esta igualdad ante la ley.

¿Transferir medios a su hija o a su hermano, como está en su propuesta, es asegurar la pluralidad de voces?
Estamos desarmando el grupo de medios que es lo que pide la ley y repartirnos las empresas, una se la queda mi hermano, otras José Luis, otra mis hijos y otras yo. La ley te marca ciertas pautas que tenés que cumplir. Nosotros en esa distribución que hemos hecho del grupo de activos estamos cumpliendo la ley. En la medida que cada uno maneje los medios de manera independiente, hace a la pluralidad de voces. Cada uno manejará su empresa de la manera que crea conveniente.

El Grupo Clarín asegura que la Justicia beneficia al Gobierno, y el kirchnerismo dice que la Justicia beneficia a los grandes grupos económicos. ¿Quién tiene razón?
En este caso, hay un sector de la Justicia que está favoreciendo al grupo Clarín. La Justicia Civil y Comercial le está dando protección.

¿Cree que el Gobierno va a poder hacer cumplir la ley antes de 2015?
No, no creo que la puedan aplicar. Ni en 2015 ni después. Creo que en algún momento, fuera de la pelea ente Clarín y Gobierno, en Argentina se van a tener que sentar con seriedad a elaborar un proyecto de ley que sirva. Sacaron una ley muy discutida, inconsulta, el resultado es que salió una norma inaplicable, atrasada y que hasta acá, en materia de pluralidad de voces y contenidos, no ha cambiado nada. Que me digan que los pueblos originarios tienen una FM no cambia la historia de la Argentina en materia de comunicación. Si no logran que Clarín presente su plan de adecuación, no hay ley.

¿El Gobierno logró reducir el poder de Clarín?
No, porque no lo hizo desprenderse de nada. Al contrario, Clarín viene sumando en las últimas cinco décadas activos de medios permanentemente. Clarín siempre ha ido por más y siempre lo ha conseguido. La ley no ha tenido efectos prácticos completos.

“Me causa gracia que llame la atención lo de mi hija”
“Me causa gracia que lo que más llame la atención del plan de adecuación es que mi hija Barbarita se haga cargo de una radio de Mendoza, cuando hay una propuesta de adecuación mucho más importante como que hayamos vendido Supercanal. Estamos hablando del segundo operador de cable del país y eso es mucho más relevante como parte de la propuesta de adecuación a la ley, a que le transfiramos una radio a Barbarita”, explicó Vila sobre la incorporación de su hija en el negocio para desprenderse de licencias. Sobre la venta que concretó Daniel Hadad del canal de noticias C5N y sus radios al empresario kirchnerista Cristóbal López, Vila aseguró: “Hadad vendió porque quiso, no creo que haya habido ninguna presión y me parece que hizo un muy buen negocio con una operación interesante. Armó un multimedio, y en muy poco tiempo lo hizo efectivo. Como negocio, hizo muy buen negocio”.
Vila cree que el grupo “más cercano al Gobierno y el que más beneficio tiene es el grupo de Szpolski. Son medios que tienen un sostén muy importante en la pauta publicitaria, lo que no es el caso nuestro. De nuestra facturación, la influencia de la pauta oficial oscila entre el cuatro y seis por ciento”.
Fuente: Diario Perfil

jueves, 24 de enero de 2013

A 16 años del asesinato de Cabezas: La impunidad sigue en torno al mafioso asesino

Ya otro aniversario y van 16 años de impunidad del brutal asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, que en 1997 trabajaba para la Revista Noticias y fue quien mostró el rostro de uno de los empresarios más fuertes, poderosos y mafiosos de la Argentina, el conocido como el ‘cartero’ Alfredo Yabrán
Para nuestra institución, como para la mayoría de quienes consideran que la justicia lenta, tardía, pesada y muchas veces corrupta, no es Justicia, recordar a José Luis Cabezas supone hacerlo con un hecho bisagra, emblemático y que pretendió ser aleccionador, no sólo para los trabajadores de prensa sino para la sociedad toda. José Luis Cabezas fue asesinado en Pinamar el 25 de enero de 1997 y de allí en más el errático accionar policial y judicial derivó en la casi total impunidad del crimen.
Los argentinos debimos vivir luego otros hechos con derivaciones semejantes que pusieron en el lugar de aquél de quien se duda, a la misma Justicia, tal el femicidio de Sandra Cabrera -en Rosario, un 27 de enero de 2004-, de la desaparición de Jorge Julio López, testigo en el juicio que condenó a perpetua al torturador Miguel Etchecolatz, en La Plata; del crimen de la ex detenida de la dictadura militar, testigo y querellante en los juicios por delitos de lesa humanidad, Silvia Suppo, del caso de la desaparición de Marita Verón, ligado a la trata de personas; los crímenes del 2001 y tantos otros que en situaciones vinculadas al gatillo fácil y al narcotráfico conmueven a la sociedad.
Hace 16 años, en una cava de Pinamar se encontró calcinado el cuerpo del fotógrafo José Luis Cabezas. El SPR junto a muchas otras organizaciones del país reclamaron desde entonces para que sus asesinos cumplieran con las condenas que les correspondían. Sin embargo, sólo continúan detenidos dos de “Los Horneros”, Horacio Braga y José Luis Auge, y no precisamente por la muerte del reportero gráfico, sino por violar las condiciones de los arrestos domiciliarios. El policía Gustavo Prellezo, autor material del crimen del fotógrafo, ya había sido beneficiado con la prisión domiciliaria por la Cámara de Apelaciones de Dolores y luego se le permitió trasladarse en transportes públicos, en la ciudad de La Plata, para asistir a la universidad estatal donde estudia Derecho. Mientras tanto, los otros ex policías, Sergio Cammarata y Aníbal Luna, quienes habían sido beneficiados con la llamada ley del 2x1, ya derogada, fueron detenidos nuevamente en noviembre pasado para que terminen de cumplir con la pena.
Ayer Gladys Cabezas, hermana de José Luis, dijo al SPR que: “ninguno de los imputados, aún a quienes se les aplicó el beneficio del 2x1 terminó de cumplir la condena. Necesitamos que la Justicia cambie porque esta es, justamente, la negación de justicia, tal como ocurrió de manera reciente con el caso de Marita Verón”.
El injusto y desequilibrado comportamiento judicial se verifica en los casos mencionados y en muchísimos otros que no tienen vuelta atrás ni retorno porque en ellos se perdieron vidas, pero la parcialidad y la corrupción se ven en tantos otros hechos de la cotidianeidad social que determina que las mayores aplicaciones del Código Penal sean para pobres y excluidos, que haya jueces dependientes de negocios varios y que leyes votadas por el Congreso Nacional no puedan aplicarse en su totalidad -o que se miren con lupa acerca de su posible ‘inconstitucionalidad’-, como en el caso de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, cuya completa aplicación aportará a una mayor democracia informativa.
Rosario, 25 de enero de 2013
Comisión de Libertad de Expresión y Formación Profesional
Sindicato de Prensa Rosario

Foto: Eduardo Lerke

Comunicado de los trabajadores de Veintitrés contra las amenazas fascistas

Desde la Asamblea de Trabajadores y la Comisión Interna de Veintitrés repudiamos enérgicamente las amenazas contra nuestro compañero Tomás Eliaschev por parte de tres de los mencionados en la nota “El Club de Fachos”
Desde la Asamblea de Trabajadores y la Comisión Interna de Veintitrés repudiamos enérgicamente las amenazas contra nuestro compañero Tomás Eliaschev por parte de tres de los mencionados en la nota “El Club de Fachos" en el número 750 de la revista, en la que se describe el accionar de grupos nazi-fascistas en la Argentina.
El abogado José María Soaje Pintos envió al autor de la nota dos mails plagados de insultos, frases judeofóbicas, misóginas y homofóbicas, que además fueron divulgados en sitios fascistas. Su hermano Juan Manuel Soaje Pinto también escribió un texto agraviante. Asimismo, el suboficial (R) Roberto Oscar Barbalace hizo sus propias amenazas en su programa televisivo y por Internet.
Estas agresiones pretenden silenciar nuestra labor periodística, atentando contra la libertad de expresión.
No lo permitiremos.
Asamblea de Trabajadores/as de revista Veintitrés – Comisión Interna

Tomás Eliaschev en CN23
Nota de Juan Manuel Soaje Pinto (en la imagen, con el nazi local Alejandro Biondini):

La Revista 23, publicó recientemente un artículo titulado "El club de los Fachos" donde, un colage de publicaciones viejas y mezcolanza depersonalidades pretenden demonizar por considerarnos, sin duda, políticamente incorrectos. Como es costumbre de la zurda, burguesa y cipaya kirchnerista de tergiversar el espíritu que muchos argentinos sentimos por nuestra Patria y nuestra fe en Cristo, transformándonos, bajo su inmunda perspectiva, en los peligrosos del sistema democrático colonial que padecemos.
Soy Argentino hasta el tuétano, soy nacionalista porque amo a mi Patria y la defiendo, soy católico porque es la fe en la que creo y es la misma que fundió la Cruz de Cristo en nuestra tierra e historia y soy del CONASUBAR porque la Patria se construyó con soldados de ley en defensa de nuestra soberanía.
No me hieren ni me amedrentan, no les tengo miedo ni me asustan, todo lo contrario, me enorgullece que me tilden de Patriota y católico militante, ¿cuantos somos los argentinos que estamos al pie del cañón en defensa de la fe y de la Patria??
Por mi parte, los editores y escritores de esas letrinas gráficas, incluyo a Pagina 12, se pueden ir todos a la PMQLP.
A ellos les llegará la hora y, se los aseguro, no nos temblará el pulso.
Viva la Patria y Viva Cristo Rey !!!
Lic. José María Soaje Pinto

A continuación, transcribimos los textos amenazantes
Primer mail de José María Soaje Pinto:
Estaba leyendo tu artículo, y...la verdad, me parece una mierda. Mira que soy lector frecuente y, además, acepto el derecho de las personas a disentir, pero ese invento que has pergeñado, metiendo en la misma olla la entrada, comida, postre y café...me parece una mierda.
Vos te has ganado mi atención. Hasta hoy, me resultabas indiferente, hoy realmente me pareces una mierda. No tiene nada que ver con el hecho de que seas judío, no. Eso no tiene relación alguna.
Sólo un infradotado como vos puede pensar que mi profesión de abogado –con la que pretendo ganarme la vida– sea destinada exclusivamente a defender a la ultraderecha.
Tus argumentos con los que se construye ese verso tienen entre 20 y 25 años. Todos están relacionados con mi profesión de abogado penalista.
Sólo un imbécil como vos puede relacionar las personas que por mi profesión me ha tocado defender, con los hechos que ellos han cometido.
Pero esta es mi profesión, la que elegí y la que me gusta, expuesto a la crítica de los mediocres como vos.
Me hacés acordar una anécdota que mi padre me contaba de Sarmiento, contestando una crítica de un diario opositor. Le dicta a su secretario privado una frase y califica al oponente de “cagatinta”; el secretario lo corrige “...querrá decir tinterillo...”, y Sarmiento le contesta “No, cagatinta... Tinterillo es usted...”
Bueno, ni siquiera me parecés un cagatinta, Eliaschev. Eres sólo un tinterillo.
Los cagones como vos, que se venden por unas pocas monedas, se llenan la boca de democracia y en el fondo se cagan en la democracia. Son muy guapos e implacables contra los militares del proceso... pero cuarenta años después.
Pendejo... me hubiera gustado verte haciéndote el guapo en un retén militar de ruta, como me pasó a mí, y que te lleven para fusilarte.
Te hubieras cagado bien en los pantalones, marica.
Te aclaro algunas cosas, Juan Manuel no es mi primo, es mi hermano. Nosotros, por lo menos los que yo conozco, no le faltamos el respeto a ninguna mujer. Esa costumbre debe ser tuya. No le pegamos a los periodistas, pero entendemos que el título de periodista no te da un “bill de indemnidad” para que hagas lo que se te dé la gana.
Lo que te debería llamar la atención es que a este gobierno que te paga se le oponen los fachos, nazis y/o extremistas de derecha, pero también los derechistas, los de centro, la izquierda, los judíos, los radicales, los demócratas, Clarín, La Nación; la CGT, el peronismo, los socialistas... en fin... todos.
El que creo que no se opone es Bergoglio, nuestro arzobispo, pero bueno... es Jesuita. El casi te diría... consiente el ataque de los gays y las abortistas a la Catedral y a las distintas Iglesias, donde creo que te prendés vos... entre los maricas...
Pero bueno, yo he sido educado por otros jesuitas más antiguos y guapos. Cuando Bergoglio llegó al Colegio, yo justo me tenía que ir por kilombero.
No creo que me veas parado frente a la Catedral, permitiendo que maricas como vos o como esas asesinas aborteras me escupan e insulten cuando les impida pintarrajear las paredes de la casa de Dios. No, porque no soy un buen católico... te agarraría del cuello y te cagaría a trompadas. Por eso trato de no ir.
En cuanto a lo de Moreno, también te equivocás. Soy guapo, pero tengo 63 años y no soy boludo. No ataco a ocho personas para que me lastimen. Eso es propio de un miserable y cobarde como Moreno y su chupamedia mediocre, Reposo.
Está bien, lo reconozco, me pegaron entre los tres y me lastimaron con un sillonazo. Digamos que me humillaron porque todos me pegaron a mí, y me agarraron a mí para que no pegara, y finalmente me culparon a mí. Y todos salieron a defender a esos dos soretes, hasta Boudou lo hizo...
Pero yo los jorobé, sabés por qué, porque se acabó ese mamarracho que estaban gestando en Papel Prensa, y Moreno lo reconoció inmediatamente (“...Uhh, que cagada me mandé...”).
Y gané por partida doble, porque Clarín, que siempre fue mi crítica más aguda, ahora se tiene que callar la boca. Ya no pueden seguir calificándome como totalitario, fundamentalista o polémico. Porque les salvé el cuello del ataque Kirchnerista.
Ellos ya no van a decir nada, nunca más. Fijate, me han colgado esas expresiones supuestamente pronunciadas en Papel Prensa, pero toda esa reunión fue grabada y filmada. Y Magneto, Clarín y Papel Prensa nada han dicho al respecto.
Ahora tengo, gracias a Ustedes, un enemigo menos.
Por eso me parecés una mierda, y me cago en tu puta madre.
José María Soaje Pinto
Jmsp999@hotmail.com
Soaje Pinto 2
Retomando el diálogo de ayer, quiero disculparme. Mi enojo fue tan grande con las estupideces que pusiste, que para molestarte llegué hasta ofender a tu madre, que no se lo merecía. Me arrepiento ya que la responsabilidad de los padres finaliza cuando el boludo alcanza la mayoría de edad, y aunque seas un bocón, sos bastante grandecito.
Quiero que sepas que me gustó mucho decirte lo que pienso, pero con el transcurso de las horas surgieron interrogantes que quiero que aclares.
Por ejemplo, el tipo de nazismo que me atribuís, ya que hoy el calificativo constituye una generalidad. Por ejemplo, sabemos que los nazis que se escaparon de Alemania y se fueron a EE.UU. son nazis democráticos. Los que fueron a Rusia son nazis comunistas. Los que viajaron a Israel y gobiernan aún, esos son nazis “nazis”, no andan con jodas.
Seguramente te referirás a los nazis de la Argentina, que serían los nazis “renazis”, que evolucionaron desde 1945.
Estos nazis criollos ya no van a paso de ganso con sus uniformes y correajes por oscuros y tenebrosos lugares. Ahora se asocian con los Chávez, con los Castro, con los iraníes y eyaculan cuando ven un retrato del Che.
Esos son los tuyos... los Szpolski, los Delía... que cobra 300 lucas por mes o la Bonafini, que se afanó 100 palos verdes de la guita del país. Estos son nazis como Moreno y Reposo, que te atacan por la espalda o son guapos entre varios, te persiguen si pensás distinto. Digamos que se cagan en el disenso. Por eso quiero la aclaración. Porque estoy confundido. Notarás que me ha calmado el enojo de ayer, pero no te engañes, sigo pensando que sos una mierda. Mi concepto no ha cambiado.
Voy a superar tus tonterías para ir directo al punto: no somos destituyentes porque no nos interesa destituir –ya deberías haberte dado cuenta–.
Ustedes se van a destituir solitos y nosotros los vamos a estar mirando. Y cuando sea el momento, cuando se quieran rajar con la guita robada porque la cuestión sea inmanejable; cuando se agote la guita del Banco Central y la paciencia del pueblo; cuando el caos llegue, les vamos a cortar las bolas.
...Antes no.
Esto ya lo vi. Es nuevo para vos, pendejo, que te compraste toda esa forrada del proletariado. Te vas a salvar sólo si cruzás la frontera.
Si no.... cagaste...
Vi que hace tiempo te cagaron bien a trompadas y no aprendés. Mirá si por todas estas estupideces que escribís se enojan los del 8N... no vas a poder salir a la calle...
Te van a pegar todos: te van a pegar los gendarmes, los prefectos, los policías, los nazis, los fascistas, los falangistas, los católicos, los peronistas, los liberales, la derecha, los izquierdistas, los judíos... y los miles de “destituyentes” que salieron a putear contra el Gobierno… Hasta tu viejo te va a pegar, que ese día estaba en el obelisco... Todos te van a cagar a trompadas y te lo vas a merecer, por estúpido.
Porque eso es la guerra civil a la que nos están conduciendo. Padre contra hijo, hermano contra hermano, amigo contra amigo, aniquilándose. Finalmente, te quiero decir que mi estudio jurídico no está señalado como partícipe de ninguna estafa. Eso es una mentira tuya. Mentiroso, y eso me molesta mucho.
No sos nadie. Cómo será que tuve la opción de querellarte y elegí mandarte a la mierda.
Y así me puedo seguir cagando en vos...
José María Soaje Pinto.
Jmsp999@hotmail.com

Periodista italiano se atribuye la falsa foto del presidente Chávez

El periodista italiano Tommasso Debenedetti se atribuyó la autoría de la falsa foto del presidente Chávez que publicó el diario El País. Según explicó, su intención era verificar la rigurosidad de los medios cuando deciden publicar material fotográfico
El periodista italiano Tommasso Debenedetti se atribuyó la autoría de la falsa foto de Hugo Chávez que publicó este jueves el diario El País de España.
Debenedetti, conocido en Italia por suplantar identidades en Twitter de ministros españoles e italianos y por inventar una entrevista con el Papa Benedicto XVI, reveló a la agencia mexicana Notimex que “nunca imaginó” que la imagen iba a estar en la portada de El País.
“La falsa foto de Chávez, que tomé de un video de youtube, la envié la semana pasada a una agencia de Costa Rica, a la agencia estatal venezolana (AVN) y a Prensa Latina y nunca me imaginé que iría a terminar en la primera plana de El País”, declaró Debenedetti a Notimex.
El País debió retirar en su página web y en su edición impresa al reconocer públicamente que es falsa la imagen que colocó de Chávez intubado en su primera página de este jueves.
Debenedetti explicó que por “extrañas circunstancias” apareció en la primera plana de “un diario tan importante como El País”.
El periodista italiano reveló que se hizo pasar por el ministro venezolano de Cultura, Pedro Calzadilla, al negociar la imagen con el diario madrileño.
Explicó que su intención con El País fue la de verificar la rigurosidad de los medios cuando deciden publicar material fotográfico.
Sin embargo, el comunicado no precisó a Notimex si vendió o cedió la imagen que, según el diario El Mundo de España, estaba siendo vendida por 30.000 euros.
Además es señalado de publicar en los medios de su país entrevistas inventadas con personajes como el Papa Benedicto XVI, Mijail Gorbachov, el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa o Noam Chomsky, entre otros.
Lo más curioso de la historia es que “El País” haya sido una nueva “víctima” de una de las maniobras de Debenedetti, al que le hizo una entrevista en junio de 2010 contando, con lujo de detalles, sus “falsos” reportajes. “Me gusta ser el campeón italiano de la mentira”, dijo en las página del diario español que fue -quizás y hasta sin quererlo- la encarnación de su obra maestra de la mentira: una primera plana con una foto falsa, de la que hoy habla el mundo.

Venezuela emprenderá las acciones legales necesarias contra El País

El ministro de Comunicación, Ernesto Villegas repudió este jueves a la publicación de la fotografía falsa publicada por el diario español El País en su edición de este jueves. “La publicación de una fotografía asociada al presidente Chávez violentó todas las normas del periodismo ético”.
Villegas aseguró que el gobierno emprenderá las acciones legales “necesarias” contra el diario español y apuntó que las disculpas enviadas desde la rotativa son “magras” y que con ellas no hicieron mención al mandatario nacional, principal afectado con esto.
“El escándalo internacional que esta publicación ha ocasionado no se resarce con las disculpas del periódico. “Es lamentable que el periódico El País haya caído en el pantano de ABC. Han causado un daño al presidente Chávez, a su familia y al pueblo venezolano al publicar esa fotografía “.
Al ser inquirido sobre la salud del primer mandatario nacional, aseguró que, “el ministro Jorge Arreaza ha presentado un reporte sobre la salud de Chávez, y nos llenamos de mucha alegría al saber de la evolución del Presidente. Sin embargo no hemos querido sembrar ningun expectativa sobre una fecha de regreso de Chávez”.
Afirmó que el primer mandatario está activo y tomando decisiones.
Fotos: Andrea Comas, Reuters y AFP
Fuente: Notimex
Ver anterior: Papelón del El País, compró falsa foto de Chavez, La foto que El País nunca debió publicar

La foto que El País nunca debió publicar

El periódico pide disculpas tras retirar una imagen falsa de Hugo Chávez
El País cambió en la madrugada de este jueves su edición impresa para retirar una fotografía falsa facilitada por la agencia española Gtres Online que mostraba supuestamente al presidente venezolano, Hugo Chávez, intubado en una cama de hospital durante el tratamiento de una grave enfermedad en Cuba. La imagen también fue retirada de la página web, donde permaneció una media hora, aproximadamente entre las 3.50 y las 4.20, también durante la madrugada.
A los pocos minutos de colocar la imagen en Internet, el periódico supo por las redes sociales que la imagen no era de Chávez, sino que procedía de un vídeo de 2008 sobre una operación a un paciente sin relación con el mandatario. El País rectificó inmediatamente en su página web e informó de ello, dando detalles de lo sucedido a lo largo de todo el día de hoy.
Asimismo, con un gran esfuerzo logístico, procedió a frenar la distribución de ejemplares con la foto falsa y a retirarlos de los puntos de venta de España, Europa y América. Una nueva edición corregida sustituyó, con el consiguiente retraso, a la anterior. Dada la complejidad de la distribución del periódico, algunos ejemplares con la foto falsa llegaron a los lectores, básicamente suscriptores y hoteles. El País pidió disculpas a sus lectores por el perjuicio causado. El diario revisará sus procedimientos de verificación a la vista de los errores cometidos.
La agencia gráfica Gtres Online, con la que El País trabaja desde hace años y que representa en España a otras 60 agencias internacionales, entre ellas Associated Press y United Press International, ofreció la imagen a este periódico en la mañana del miércoles por los conductos habituales. Al serle requerida información sobre el origen de la foto y las circunstancias de la misma, la agencia señaló que procedía de una enfermera cubana a través de su hermana, residente en España. Esta, a su vez, había contactado con la citada agencia. Gtres Online trasladó a El País en todo momento su confianza en la veracidad de la instantánea.
El periódico requirió más información a la agencia a lo largo de varias conversaciones. Gtres Online explicó que la imagen había sido tomada siete días antes y que la persona que la había obtenido había sido retirada del círculo médico que atiende a Chávez.
Gtres Online pidió que no se publicasen estos detalles para evitar represalias a la presunta autora de la foto en Cuba. En vista de todo ello, El País acompañó la foto con un texto en el que advertía de que no había logrado verificar las circunstancias, el lugar o la fecha en que se había realizado la fotografía. La agencia ha reconocido que fue engañada por quien le proporcionó el material y que emprenderá acciones legales.
El País quiso dejar bien claro a sus lectores que no había podido verificar las circunstancias en que fue hecha la foto dadas las restricciones informativas que aplica el régimen de Cuba. La corresponsal de El País en la isla, Yoani Sánchez, es, además, una conocida y crítica bloguera vetada por las fuentes de información oficiales y cuyos movimientos son vigilados permanentemente por las autoridades, lo que dificulta cualquier trabajo de verificación. Tratar de que Yoani Sánchez se pusiese en contacto con cualquier fuente habría supuesto un riesgo para ella y las personas supuestamente implicadas en la foto.
La publicación de un enfermo intubado y convaleciente en un hospital fue largamente debatida por los responsables del periódico. El Libro de estilo de El País establece que “las fotografías con imágenes desagradables solo se publicarán cuando añadan información”.
La conclusión a la que se llegó es que la imagen era pertinente en un momento en que el estado de salud del presidente venezolano es motivo de gran polémica y encendido debate político en su país por su ausencia en la toma de posesión tras las elecciones presidenciales y ante la falta de transparencia de las autoridades.
La imagen publicada no contenía elementos extraordinarios o ajenos a los propios de cualquier enfermo en una situación similar, pero sí constituía, a juicio de los responsables de la Redacción, un documento de interés informativo.
El chavismo, tanto desde los medios oficialistas como desde el Gobierno, acusó este jueves a El País de participar en un complot con la oposición. “Nadie crea que la foto es algo casual, los lacayos internos tienen su réplica en el extranjero”, escribió en su cuenta de Twitter el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. “Cada vez que alguien en el mundo, llámese El País, Bosé, Juanes, Willie Colón, Cochez, Uribe atacan a la patria, la oposición lo hace su héroe”, señaló en otro mensaje reproducido por medios oficiales. En un comunicado, la Embajada de Venezuela en Madrid acusó a este diario de “despreciar” a los venezolanos.
El incidente de la foto retirada por El País recorrió este jueves las redes sociales y fue objeto de atención por medios internacionales. Las cabeceras de referencia destacaron el comportamiento de El País por la rapidez a la hora de rectificar, pedir disculpas y retirar los periódicos con la foto falsa de los puntos de venta.
Fuente: Diario El País
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Papelón del El País, compró falsa foto de Chavez

Publicó el Diario El País "La larga y oscura enfermedad de Hugo Chávez": “La imagen que hoy publica El País  tomada hace unos días, muestra un momento del tratamiento médico en Cuba, según las fuentes consultadas por este diario. Ni Venezuela ni Cuba han dado información sobre la enfermedad que sufre Chávez, ni sobre su tratamiento o recuperación, lo que ha generado una enorme controversia y la exigencia de transparencia por parte de la oposición venezolana”, sostiene el rotativo. Y agrega: “El País no ha podido verificar de forma independiente las circunstancias en que fue tomada la imagen, ni el momento preciso ni el lugar. Las particularidades políticas de Cuba y las restricciones informativas que impone el régimen lo han hecho imposible”.
El País anunció la foto como exclusiva mundial y le colocó marca de agua, ver foto, y en el pié de foto publicaron: “El presidente Chávez, durante el tratamiento médico recibido en Cuba”, donde incluso colocan “Derechos mundiales de Ediciones El País, prohibida su reproducción”.
En realidad se trata del video “Intubación de Acromegalia AMVAD” lleva más de 80 mil reproducciones y en el minuto 2:34 se observa la misma imagen que publicó el diario español.
La imagen fue retirada a los pocos minutos de su portal. El director de El Mundo Pedro J. Ramirez ‏@pedroj_ramirez escribió en su cuenta de Twitter: "Ah, por cierto, ayer nos quisieron vender una foto de Chavez entubado. Dijimos no. Cuando la veaís en otro medio ya diréis si acertamos"
Publica El País:
El País retira una falsa foto de Hugo Chávez
Madrid 24 Ene 2013 - 09:01 CET
El País retiró esta madrugada de su página web una foto que mostraba a un hombre entubado en una cama de hospital y que una agencia informativa (Gtres Online) había suministrado al periódico afirmando que se trataba de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Chávez se encuentra hospitalizado en Cuba tras ser operado de un cáncer cuyas características el Gobierno venezolano no ha querido precisar. La foto permaneció en la página web del periódico aproximadamente una media hora.
En el texto que acompañaba la foto se afirmaba que El País no había logrado verificar de forma independiente las circunstancias, el lugar o la fecha en la que se había realizado la fotografía. Tras constatar que la imagen ofrecida no correspondía a Chávez, El País paralizó asimismo la distribución de su edición impresa y procedió a enviar una nueva edición a los puntos de venta, que se puede consultar en Kiosko y Más. El incidente puede ocasionar que la edición impresa del periódico con fecha de hoy jueves 24 de enero no esté disponible en algunos kioscos, tanto en España como en el extranjero.
El País pide disculpas a sus lectores por el perjuicio causado. El diario ha abierto una investigación para determinar las circunstancias de lo sucedido y los errores que se hayan podido cometer en la verificación de la fotografía. 

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