domingo, 26 de septiembre de 2010

Brasil: debate abierto por primera vez antes de elecciones

La campaña electoral brasileña, en la cual el diario Estado de Sao Paulo expresó su apoyo al candidato opositor José Serra, fue la primera en que se polemizó "abiertamente" sobre el rol de los medios en la democracia, afirmó Laurindo Legal Filho, profesor de Comunicación de la Universidad de Sao Paulo
"Desde la recuperación democrática, en 1985, la agenda sobre medios y asuntos conexos siempre estuvo ausente del temario de los candidatos a la presidencia, y este año apareció con una fuerza especial, es algo inédito en Brasil", dijo a ANSA Leal Filho, autor de varios libros y ensayos sobre sistemas comparados de medios.
"Las discusiones sobre medios, política y elecciones que estamos presenciando en Brasil no son muy distintas a los debates que hubo el año pasado en Argentina por la ley de medios, o en las asambleas constituyentes de Ecuador y Bolivia", afirmó Filho. Filho mencionó que la semana pasada la campaña electoral se centró en dos actos, uno que tuvo como consigna "repudiar el autoritarismo" del gobierno frente a los medios, y otro contra el "golpismo de los medios".
Esos eventos a favor y contra de los grandes medios "contaminaron el noticiario nacional, la confrontación entre los candidatos" y fueron "citados directa o indirectamente en los discursos" pronunciados en los actos de campaña, enumera.
Durante un mitin proselitista en el sur del país el presidente Luiz Lula da Silva afirmó que los medios más importantes actúan como si fueran un "partido" en defensa del candidato José Serra, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña, opositor.
Lula fustigó el supuesto "odio" de algunos órganos de prensa hacia su gobierno y su discípula, la candidata presidencial Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores.
El tono de los discursos de Lula pareció dar un giro cuando dijo que la prensa puede opinar lo que le plazca y que está dispuesto a aceptar con "humildad" los artículos en que es criticado.
Es poco frecuente que los grandes medios brasileños expresen su preferencia por un postulante a la presidencia y es por ello que causó impacto el editorial del diario Estado de Sao Paulo en el que manifiesta su apoyo a José Serra.
Por su parte el diario Folha de Sao Paulo publicó en su portada un editorial extenso en el que también explicita su posición ante las elecciones y rebate las opiniones de Lula sobre la prensa. A pesar de sus juicios contrarios al gobierno, Folha, a diferencia de Estado, no manifestó explícitamente a qué candidato da su respaldo.

Foto: epa european pressphoto agency
Fuente: Agencia ANSA

Diarios y revistas condenan las críticas de Lula a la prensa

Los principales diarios y revistas de Brasil condenaron hoy las críticas que el presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha hecho sobre el trabajo de la prensa en el marco de las elecciones presidenciales del próximo domingo
"Lula y la candidata oficialista (Dilma Rousseff) se han limitado a vituperar a la prensa, ejerciendo su propio derecho a la libertad de expresión, aunque en términos incompatibles con la serenidad que requiere el cargo que pretenden intercambiar", dijo el diario Folha de São Paulo en un editorial titulado "El poder tiene límites".
El editorial remite a una declaración de Lula, quien en un mitin de Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores (PT), afirmó que algunos medios de comunicación "son una vergüenza", pues "se comportan como un partido político" pero "no se animan a decirlo".
El mandatario protestaba por informaciones que, en las últimas semanas, revelaron escándalos de corrupción en el Ministerio de la Presidencia, que hasta marzo pasado ocupaba Rousseff, dichas informaciones le costaron el cargo a la sucesora de la candidata, Erenice Guerra, que dimitió presionada por las denuncias.
El editorial de Folha reconoce que la altísima popularidad del presidente, en torno del 80%, "no es fortuita", así como las encuestas que muestran a Rousseff como clara favorita para ganar las elecciones del 3 de octubre, gracias al carisma y la gestión de Lula.
El diario admite que eso responde a la obra del actual Gobierno, que mantuvo " una política económica sensata" y " trajo un crecimiento económico que comenzó a reducir la desigualdad social".
Sin embargo, sostiene que "ni siquiera por eso, un Gobierno puede sentirse por encima de las críticas".
En la misma línea se manifestó la revista Veja, uno de los medios más críticos con Lula, a través de una "Carta al Lector" publicada en su edición de hoy.
Veja condena la "deformación" de la óptica del Gobierno, que atribuye a "las convicciones de quienes continúan rumiando la idea totalitaria del leninismo, según la cual gobierno y pueblo se confunden y, por tanto, la prensa no tiene derecho a criticar".
El semanario afirma que, por denunciar asuntos de corrupción en el Ministerio de la Presidencia, "Veja y algunos grandes diarios fueron tildados de 'golpistas', porque la noticia podía restar votos a Rousseff".
La misma opinión manifestó el periodista Merval Pereira, uno de los columnistas más importantes del diario O Globo, quien la semana pasada presentó el libro "El Lulismo en el Poder", en el que analiza lo que define como "tintes autoritarios" del Gobierno del PT.
En su columna de hoy, Pereira sostiene que las últimas denuncias de corrupción "llevan a creer que el presidente no sabe escoger a sus asesores, lo cual siembra dudas sobre su elección de Rousseff como candidata, o no consigue controlar a su equipo".
Pereira agrega que "Lula es el sujeto más engañado del mundo. O el que más engaña. O se cree capaz de engañar a todo el mundo".
El diario Estado de Sao Paulo también dedicó un titular al mismo asunto y dijo que Lula "tiene el mal hábito de perder la compostura" y "también todo el derecho de discrepar de la cobertura" que "casi todos los medios de prensa han considerado este tema "como un deterioro moral del Gobierno que preside".
El periódico paulista dio un paso más allá y declaró abiertamente su apoyo a la candidatura del opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).
"Con todo el peso de la responsabilidad" de "sus 135 años de luchas, O Estado apoya la candidatura de Serra", por sus "méritos", "su currículum ejemplar" y "por la convicción de que es quien tiene la mejor posibilidad de evitar un gran mal para el país", indicó.
En la gran prensa brasileña, el único medio que presentó hoy una posición diferente fue la revista Istoé, también en un editorial.
En aparente alusión a la prensa, el semanario dice que "diversos agentes implicados en el proceso electoral no dieron oído ni espacio a la voz de la calle y atacaron de forma visceral y virulenta la opción seguida, como si se estuviese errando por la simple razón de escoger".

Fuente: Agencia EFE

El caso Papel Prensa: El método de los vivos (y los honestos útiles)

Por: Julio Raffo*
El heterogéneo aglomerado de intereses que se engloba bajo el rótulo de kirchnerismo repite, contra viento y marea, un esquema de acción política que siempre le rinde frutos, especialmente entre sus contumaces seguidores, muchos de ellos motivados por la siempre vigorosa lealtad presupuestaria.
El esquema es simple: se divide el escenario entre un enemigo a todas luces “réprobo” y una opción en la cual se incluye un objetivo central pragmático (el verdadero objetivo), el cual es amontonado con todas las causas nobles que la coyuntura permite arrimar; forzándose de ese modo una opción entre dos paquetes cerrados, uno que representa el mal y el otro el bien.
El Sr. K se presenta como el paladín del paquete del bien, dentro del cual se disimula la avivada que, en la coyuntura, pretende. En ambos paquetes se incluye la Biblia y el calefón y, en ese escenario, es difícil no caer en la trampa: las personas normales se sienten siempre inclinadas a optar por el bien en contra del mal.
En el paquete del bien se encuentra el afano de Skanka, la valija de Antonini, la impúdica relación político-económica de la Sra. K con Peter Munk y el veto a la ley de glaciares, el maravilloso incremento patrimonial de la pareja presidencial, el curro de los subsidios de Echegaray, la sobrevivencia de la ley de entidades financieras y los negocios de los bancos, el sistema impositivo regresivo de la década menemista, la indiferencia ante la desnutrición y la mortalidad infantil, el generoso auspicio del Sr. GroboKopatel en Venezuela, los pesitos de Jaime, la sanción de la ley “antiterrorista”, el negocio con las telefónicas en el original proyecto de la ley de medios audiovisuales, las recaudaciones de De Vido, etcétera, etcétera, etcétera.
Así las cosas, si decís que Jaime y los K son chorros es porque estás con Videla y los genocidas; si decís que el enriquecimiento del matrimonio K es impúdico e ilícito es porque sos un garca que está con Clarín; si denuncias la relación Cristina-Peter Munk es porque querés volver a poner el cuadro de Videla; si pedís retenciones a la minería, la protección de los glaciares y la modificación el sistema impositivo es porque no querés que se juzgue a los genocidas, etcétera, etcétera.
Ese es el genial método K en el cual los vivos de los negocios hacen de las suyas, ayudados por los que maman del presupuesto y sumados a los honestos útiles (que siempre han acompañado a todos los gobiernos chorros haciéndose los boludos, mirando para otro lado para no ensuciarse y callándose para que no los rajen).
Lo están haciendo con el tema Papel Prensa: si pensás que no cierra que el Sr. Magneto haya tenido interés en torturar a Lidia Papaleo en marzo del ’77, cuando hacía cuatro meses que ya tenía en su poder las acciones de Papel Prensa; si pensás que no cierra que los Papaleo hayan tenido temores de denunciar las irregularidades que ahora denuncian, durante los cuatro años del gobierno de Néstor y después de haber realizado valientes declaraciones en los juicios por el genocidio; si pensás que no cierra que cuando los Graiver reclamaron –en los tiempos de Alfonsín– la indemnización al Estado por los bienes que les sacó la dictadura no hablaron de Papel Prensa porque tenían miedo de hacerlo; si pensás que no cierra que la hija y el hermano de Graiver digan que no tienen nada que reclamar y la otra parte de la familia, de la mano con los K, diga lo contrario justo cuanto éstos se están peleando con Clarín (la misma empresa a la que le regalaron diez años de licencia para Canal 13) y Magnetto (el mismo que cenaba con frecuencia en Olivos, según dichos de Cristina); si decís que estas cosas no te cierran, es porque sos un hijo de puta que estás en contra de que se sepa la verdad respecto de la identidad de los hijos adoptados por Ernestina.
Ese es el método K, y yo comprendo que lo usen con frecuencia, porque les da buenos resultados para retener a la tropa propia y conseguir sus objetivos crematísticos; lo que no entiendo es que haya tantos boludos que no lo advierten.


*Abogado, profesor y vicepresidente segundo de la Legislatura porteña por el Proyecto Sur
Fuente: Diario Perfil

Editores de diarios, divididos por el proyecto oficial para Papel Prensa

Críticos de la ofensiva política, prácticos en los negocios. Arrancaron las audiencias públicas para discutir la iniciativa K. Un proyecto para sentar a editoriales en el directorio de la fabricante de papel. Estarían en representación del Estado
Por: Sebastian Iñurrieta
Algunos lo definen como “unidos por el espanto” y otros, “enemigos que se alistan contra otro enemigo en común”. Con ambas definiciones, en el mundo de los editores de diarios se intenta explicar cómo medios que apoyan al Gobierno, otros que coquetean con él y quienes no pierden la oportunidad de defenestrar cada medida oficial, se encolumnaron detrás del embate estatal contra los socios privados de Papel Prensa, es decir, Clarín y La Nación.
Confluyen en la misma vereda empresarios con medios abiertamente kirchneristas, como Sergio Szpolski, y socios de enemigos políticos del matrimonio presidencial, como el mendocino Daniel Vila, que selló acuerdos comerciales con el diputado Francisco de Narváez.
En el mismo bando se alineó Ámbito Financiero. Hasta su muerte, Julio Ramos, fundador del matutino económico, fue uno de los pocos que levantó casi en soledad la bandera contra la política comercial de la papelera que controlan el Grupo Clarín, el diario La Nación y en la que el Estado, es socio minoritario.
Hace diez días, en la primera audiencia convocada por la Comisión de Comercio de la Cámara de Diputados para discutir el proyecto oficial que busca declarar de “interés público” el papel, el diario hizo honor al legado de su creador. “Ámbito Financiero pagó el año pasado $ 2,5 millones extra por no acceder al cupo de la papelera mixta”, denunció su director periodístico, Gustavo Isaak, ante la mirada de un puñado de diputados oficialistas. Los legisladores opositores no participan de las audiencias.
Dos denuncias en común encolumnan a este grupo de medios gráficos: discriminación y los cupos en las compras. “Para perjudicar a Diario Uno, que compite con Los Andes en Mendoza, Papel Prensa nos negaba como clientes”, acusó Daniel Vila ante Perfil. A principios de mes, su diario rosarino encabezó este alineamiento con un editorial titulado: “La Capital es víctima de la situación monopólica”.
Crónica también movió sus fichas. Esta semana Raúl Olmos, que junto a su hermano Alejandro compró la marca registrada por Héctor Ricardo García, apuntó contra Clarín en Diputados. En diálogo con Perfil, opinó que los diarios que están fuera de la papelera deberían “tener voz en la empresa”.
Con pequeños matices, es una idea que sobrevuela la cabeza de varios empresarios periodísticos del país. Si el Estado logra capitalizar una futura inversión y pasar a tener un mayor paquete accionario, no pocos apuestan a que ese lugar en el directorio deberían ocuparlo figuras designadas por los otros diarios.
En el bando que milita abiertamente contra el proyecto K hay mayor homogeneidad: sobretodo aquellos que tienen participación directa en la empresa por estar ligados al Grupo Clarín (como Los Andes y el cordobés La Voz del Interior).
Pero hay otros casos en este universo; por ejemplo, La Nueva Provincia de Bahía Blanca. “Detrás de los Kirchner hay un proyecto hegemónico. El ataque a Clarín y a La Nación esconde una forma de controlar la distribución de papel en el país”, disparó a Perfil Vicente Massot, su director, al tiempo que afirmó que “nunca” tuvieron problemas con Papel Prensa.
Varios diarios aún no explicitaron en forma oficial su postura. Algunos de ellos dejan entrever una inclinación en sus páginas o en las mentes de sus dueños. El Territorio, de Misiones, es uno de ellos. “No fijamos posición pero no confío en este gobierno, porque si controla el papel, nos controla a nosotros”, opinó su director Gonzalo Peltzer.
Otros adoptaron un lugar neutral. El Tribuno, de Salta, propiedad de la familia del senador Juan Carlos Romero, se plantó a través de un artículo de opinión de su jefe de redacción, Francisco Sotelo, a fines de agosto. Al tiempo que acusaba al Gobierno de “malversación de los derechos humanos”, criticaba el “manejo caprichoso” de Papel Prensa contra los “400 diarios de las provincias”.

‘Crónica’ quiere tener voz en la empresa
Raúl Olmos, cara visible del grupo que controla Crónica y El Atlántico, apoya decididamente el proyecto oficial.
Crónica de una verdad. Así tituló el Grupo Olmos a su minidocumental que presentó en la tercera audiencia pública convocada por la comisión de Comercio de la Cámara de Diputados el jueves.
Olmos lo presentó en persona. En el video, acusaron a Clarín de beneficiarse en tres ocasiones durante su historia:
1) Con la clausura de La Razón en 1951, “dándole el negocio de los clasificados”.
2) Con el traspaso de lectores por el cierre de Crónica en el ’74.
3) Con la “entrega” de Papel Prensa. “El lobby político del monopolio es muy fuerte y siempre fueron funcionales a los gobiernos para obtener ventajas”, acusó Olmos frente a Perfil. Y agregó: “Los diarios tenemos que tener voz en las decisiones de la compañía”.

Szpolski: “Para todos y al mismo precio”
Propietario de los diarios El Argentino, Tiempo Argentino y Diagonales, que reciben una porción importante de la torta de publicidad oficial, Sergio Szpolski se define.

¿Es cliente de Papel Prensa?
Nunca nos quiso vender papel hasta hace cuatro meses, gracias a la resolución judicial.

¿Qué opina del proyecto oficial?
El papel es el insumo básico de la libertad de expresión. No se puede seleccionar a unos u otros, sino que hay que garantizar papel a todo el que quiera expresar sus ideas. Hay dos alternativas: o todo el papel debe ser nacional o se subsidia al papel importado.

¿Cuál prefiere?
La inversión estatal; la política de subsidios puede llamar a sospechas.

¿Y de esa manera el Gobierno no controlaría el papel?
El Estado debe garantizar que el papel sea para todos a un mismo precio, no controlar el papel. Antes de que lo controle Clarín, prefiero que lo controle el Estado.

“El Estado no produce”
Daniel Vila, el principal accionista del Grupo UNO, con diarios en Cuyo y la Mesopotamia apoya la intervención estatal.

¿Se sintió discriminado por Papel Prensa?
Había una negativa de venta a los diarios de mi grupo. Para beneficiar a Los Andes, nuestro competidor en Mendoza, Papel Prensa no le vendía a Diario Uno. Teníamos que importar todo el papel, lo que repercutía en los costos.

¿Qué opina del avance oficial contra la empresa?
Hay una idea oficial de estatizar Papel Prensa, de otorgarle un rol más importante al Estado a través de una fuerte inversión y con la capitalización de acciones, de dejar en minoría a los privados dentro de la compañía.

¿Prefiere que la empresa sea controlada por Clarín o por el Gobierno?
Ninguna de las dos. Con un activo estratégico como el papel, la lógica es que todos los diarios tengamos participación, un cupo equivalente de acceso a la materia prima determinado por las ventas. Entiendo que como cliente no es lo mismo Diario Uno que Clarín.

¿El Estado debe garantizar el papel?
En el escenario actual, donde un privado monopoliza el papel, está bien que el Gobierno se involucre. Pero no debe ser un productor.

Fuente: Diario Perfil

Robert Cox: Hay libertad, pero es frágil

Hace un par de años, recibí una llamada telefónica en mi oficina del diario The Post and Courier, en la ciudad de Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos

Era de un periodista que trabajaba para la revista 7 Días, quien me explicó que estaba haciendo una nota acerca del director de Perfil, Jorge Fontevecchia. El periodista quería que le diera detalles de la complicidad de Fontevecchia con la última dictadura militar.
Me quedé petrificado. “Es exactamente lo contrario”, le dije firmemente, mientras le explicaba que Fontevecchia había sido secuestrado, torturado y detenido en El Olimpo, una de las más crudas prisiones clandestinas operadas por los escuadrones de la muerte de la dictadura. Le comenté, además, que personalmente reporté su desaparición forzada en el diario Buenos Aires Herald, en enero de 1979.
La noticia, que apareció en ese entonces en primera plana, hizo sonar la alarma de los medios internacionales; y eso, considera Fontevecchia, terminó salvándole la vida.
El reportero de 7 Días intentó hacerme decir exactamente lo contrario. Quería que le dijera que quien a los 21 años fue editor y fundador de La Semana había sido un entusiasta defensor y admirador de los militares.
Llamé entonces a un amigo de Noticias y le conté que me estaban intentando usar para difamar a Fontevecchia. Para mi sorpresa no se mostró sorprendido. Me dijo que el cronista seguramente era un joven que simplemente estaba haciendo lo que le había pedido su editor.
Ante la curiosidad que le produjo este extraño incidente, mi amigo se aseguró una copia de la edición de 7 Días, y se sorprendió y horrorizó al ver cómo aquel joven periodista había logrado que varias de las Madres de Plaza de Mayo –incluyendo, triste es decirlo, a la presidenta de las Abuelas, Estela de Carlotto– declararan en el texto, dando la falsa impresión de un Fontevecchia cómplice de la dictadura.
Nada decía aquel artículo de la detención en El Olimpo, donde fue torturado e interrogado durante diez días, cubierto con una capucha en condiciones infrahumanas, aunque con la suerte de no haber sido llevado en camión hasta la base aérea de El Palomar, desde donde despegaban los vuelos regulares que llevaban prisioneros hacia la muerte, y los arrojaban, drogados, al Océano Atlántico.
Para los ojos de los militares, Fontevecchia era culpable de subversión porque ignoraba las órdenes de no publicar noticias acerca de quienes figuraban en las listas negras de la dictadura, entre los que estaban artistas como Mercedes Sosa y Nacha Guevara. La Semana sí publicó, por supuesto, editoriales favorables a los militares en los años previos a la dictadura, como probablemente todos los diarios de la Argentina lo hicieron, incluido el Buenos Aires Herald.
Para empezar, los editores no sabían que el “Proceso” era un proceso rutinario de tortura y asesinato. Un editorial ocasionalmente favorable actuaba como una póliza de seguro. Era una cuestión de supervivencia.
La razón de este relato personal es para advertir que hay algo que está podrido en el periodismo argentino, y debe ser extirpado. He tenido otra sorpresa en relación con Fontevecchia desde mi regreso a Buenos Aires, luego un exilio de 30 años, hace poco más de dos meses. Descubrí que, como tantas otras cosas en la Argentina, la historia de Fontevecchia no es completamente conocida. Un periodista veterano, muy estimado, me dijo que Fontevecchia “fue detenido y retenido durante sólo unos días porque iba a alta velocidad en el camino a Mar del Plata”. Fontevecchia no relató la historia completa de su barbárico sufrimiento hasta el año 2005. Ver acá
La difamación intencional contra Fontevecchia es un ejemplo particularmente atroz de ataque disfrazado de periodismo. Todos los días, el público accede a información falsa o distorsionada de algunos periódicos, que son esencialmente órganos de propaganda.
Me he encontrado en el centro de una controversia en el debate sobre la libertad de prensa y la democracia, y me he sorprendido al ver cómo cada lado ha utilizado mis declaraciones para su propio beneficio, en lo que se ha convertido en una guerra mediática. El truco consiste en falsear o informar parcialmente lo que se dice.
Por eso, permítanme establecer mi posición. Mi carrera en el periodismo argentino se extiende por casi medio siglo. En primer lugar, quiero decir que nunca he visto a los medios de comunicación tan libres como lo están hoy. Simplemente mirando un puesto de periódicos, encendiendo la radio o el televisor, uno se da cuenta rápidamente de que todos los puntos de vista políticos están representados. La gente puede decir lo que quiera, de hecho, pueden insultar a quienes no les guste. Y, hasta ahora, las peores consecuencias que ha habido por hablar en contra del Gobierno son violentas amenazas verbales, que pueden ser interpretadas, a veces, como chiste.
Pero la libertad es frágil en la hoy polarizada Argentina, y, como la historia prueba, la agresión verbal puede fácilmente convertirse en violencia armada.
La pluralidad y diversidad que caracterizan a los medios de comunicación desaparecerían si, como algunos parecen querer, Clarín y La Nación, los principales periódicos del país, fueran silenciados, usando la claramente cuestionable adquisición de Papel Prensa durante la dictadura como pretexto, y la tortura de miembros de la familia Graiver, los antiguos propietarios, como justificación.
En una democracia, una cuestión jurídica como lo es la relacionada con la compra de Papel Prensa, independientemente de las circunstancias terribles en las que ocurrió, no representaría una amenaza para la supervivencia de los periódicos y otros medios de comunicación controlados por el Grupo Clarín y La Nación. Los medios de comunicación en Argentina son visiblemente libres, pero hay una amenaza en el aire. Sigo recordando un pequeño poema que captura la incertidumbre en la que se vive hoy:
A medida que subía las escaleras/ me encontré con un hombre que no estaba allí/ hoy tampoco estaba/ ¡Oh, como me gustaría que se fuera!

*Robert Cox es periodista. Director del Buenos Aires Herald durante la dictadura y, actualmente, es columnista de ese diario.

Perfil: El día que Timerman, y no Magnetto, “defraudó” y “coaccionó” a Papaleo

Los riesgos de recortar y manipular la historia. En 1976, mientras se apuraba el traspaso de acciones en Papel Prensa, el dueño del diario La Opinión licuó las acciones de la familia Graiver. El actual canciller calla esa parte
Por Edi Zunino
Si alguien pretendiera recortar el pasado para echarle más leña al fuego del presente y afirmar que en los 70 ni siquiera los santos fueron tan inmaculados, podría dar por confirmado en base a documentos irreprochables que el mítico periodista Jacobo Timerman y su hijo Héctor cometieron con Lidia Papaleo, en el diario La Opinión, tropelías análogas a las que, según el actual canciller y todo el Gobierno K, le dispensaron a la viuda de David Graiver los principales directivos de Clarín y La Nación en Papel Prensa.
Es que, allá por noviembre de 1976, durante los mismos días en que Papaleo apuraba la transferencia de las acciones de su marido en la papelera de las actuales discordias, los Timerman licuaron del 45 por ciento al 3,5 por ciento, sin el conocimiento y mucho menos el consentimiento de la heredera de Graiver, los títulos que la hacían acreedora de la mitad accionaria de aquel matutino que hizo historia.
Por aquellas horas, y aún en libertad, Papaleo de Graiver soportaba múltiples presiones. Los militares en el poder buscaban desarmar el grupo económico enhebrado por su marido y que incluía el manejo de las finanzas de Montoneros, quienes a su vez pretendían recuperar a toda costa (ofreciéndole pastillas de cianuro, por ejemplo) 17 millones de dólares provenientes del secuestro de los hermanos Born. El ex ministro de Economía José Ber Gelbard le exigía otros 7 millones por la mitad de negocios desarrollados en común. Los accionistas de los tres diarios más grandes del país daban por hecho (al igual que los jerarcas militares a cargo del Estado) que les había llegado el momento de encabezar la fabricación de papel para periódicos. Y Timerman pretendía salvar a La Opinión de peligrosos y eventuales futuros socios, en caso de que Papaleo decidiera pagar a Montoneros o a otros indeseables acreedores con porcentajes del diario.
Hoy, Papaleo de Graiver (en tándem con la Casa Rosada), acusa al CEO del Grupo Clarín, Héctor Magnetto, de haberla amenazado por aquellos días de 1976 en unas oficinas de La Nación con que, si no vendía su porcentaje en Papel Prensa, su vida y la de su hija María Sol corrían peligro.
En fechas coincidentes hasta lo asombroso, durante una reunión en la confitería del Hotel Alvear, Lidia Papaleo juró hace 34 años haber escuchado a Jacobo Timerman decirle que podían matarla por poseer acciones de La Opinión.
De aquellos documentos surge también que los Timerman apoyaron al general Jorge Rafael Videla para que el “sector duro” de las Fuerzas Armadas no tomara las riendas. Y que a partir de 1973, la conducción del diario había empezado a desprenderse de los periodistas que militaban o simpatizaban con Montoneros.
¿Alcanzarían estas revelaciones para acusar a los Timerman de haber sido “partícipes necesarios” en crímenes de lesa humanidad?
Tal vez sí, si alguien decidiera despegar la foto de la película completa. O a los hombres de sus circunstancias. Los actuales paladines de la moral absoluta, la verdad revelada y el pasado perfecto deberían ver menos pajas en los ojos ajenos, como mínimo en homenaje a sus propias (e incómodas) lagañas.

El traspaso. Este informe se basa en tres documentos:
◆ Las declaraciones indagatorias de Jacobo Timerman e Lidia Elba Papaleo y los careos entre ambos registrados en el voluminoso expediente del llamado Caso Graiver.
◆ Tres cables desclasificados de la Embajada de Estados Unidos revelados por el website Tribuna de Periodistas y chequeados por Perfil.
◆ Y el libro Historia confidencial: La Opinión y otros olvidos, de Abrasha Rotenberg, quien fuera mano derecha de Timerman y amigo de David “Dudi” Graiver.
Tanto en uno como en los otros se coincide en que, entre septiembre y octubre de 1976, Jacobo Timerman decidió licuar el capital de los herederos del recién fallecido financista del matutino sin consultarlos ni darles aviso.
“Los Graiver están pasando un momento difícil. Disponen de un gran patrimonio, pero también tienen muchísimos acreedores. ¿Qué vamos a hacer si alguno los embarga y se queda con las acciones o las entregan para cancelar deudas? Tenemos que dejarlos en ínfima minoría, en un dos o un tres por ciento... Nuestro único patrimonio es esta empresa, nada más. La disyuntiva es clara: nos salvamos ahora o nos hundimos en el futuro con los Graiver”, asegura Rotenberg en su libro que le propuso Jacobo, tras hacerlo volver con urgencia de Madrid.

La viuda de David Graiver fue obligada a firmar sobre su huella digital los careos con Jacobo Timerman, a quien acusó. Ahora tiene entre sus principales sostenes al canciller Timerman
El llamado formal a la asamblea de accionistas se hizo en los primeros días de noviembre con una solicitada perdida en las páginas finales del diario El Cronista Comercial. Nadie llamó a la viuda ni al hermano de Graiver, que no asistieron. Fue un trámite de incremento de capitales coordinado por el síndico Roberto Carlos Ocaña, un licenciado en Ciencias Económicas recién recibido que conseguiría su matrícula profesional recién cinco meses después.
Las sociedades controlantes de la opinión eran dos: Gustavo SA (talleres gráficos) y Olta SA (editora).
El reparto de acciones pasó a ser el siguiente: Timerman, su esposa Raisha y su hijo Héctor (nombrado vicepresidente de ambas firmas) pasaron del 45% al 65% y 68%, respectivamente. Rotenberg, del 10% global al 30%. Y los Graiver, del 45% al 2% y al 5%.

Tinieblas. Lidia Papaleo de Graiver y Jacobo Timerman tuvieron ocasión de debatir estos asuntos en las peores circunstancias que se puedan imaginar. Ella fue detenida por un grupo de tareas el 14 de marzo de 1977. El fundador de Primera Plana, Confirmado y La Opinión, un mes después. Ambos recibieron salvajes torturas. Los carearon dos veces: el 21 y el 26 de abril. El paquete accionario del matutino era la obsesión del coronel Oscar Gallino, interrogador designado por el chacal Guillermo “Pajarito” Suárez Mason.

¿Qué sucedió para que variaran las composiciones accionarias de Gustavo SA y Olta SA? –le preguntó Gallino a Timerman.
Para la construcción del nuevo edificio y el pago de cuotas de la imprenta, Rotenberg y yo hicimos nuevos aportes de capital. Luego se llamó a asamblea para limpiar esto, para terminar de organizarlo. Si la familia Graiver se hubiera presentado, hubiera podido suscribir acciones también –respondió Jacobo.

¿Conocía usted el tipo de sociedad que ligaba a su esposo con el señor Timerman? –interrogó Gallino a Lidia.
Sabía de una sociedad en la cual mi marido tenía el 50 por ciento de las acciones. Y supe que se habían hecho importantes aportes de capital durante 1976 para la construcción de esa planta. Si iban tantas veces a las oficinas del grupo a pedir dinero, podían haber avisado aunque fuera por teléfono de la asamblea. Era elemental que ocurriera así –contestó la detenida.


¿Considera que esa falta implica un intento de defraudación?
Sí, señor.

¿Nunca intentó establecer contacto con el señor Timerman para dilucidar el estado de estas acciones? –interrogó el coronel.
Tuve una entrevista con él en el Hotel Alvear a fines de septiembre o principios de octubre. Con respecto a las acciones del diario, me aconsejó que tuviera cuidado, dado que corría peligro de muerte como ya había ocurrido con un accionista del diario La Razón, de apellido Satanowsky (N de R: Marcos, asesinado por matones de la SIDE).
En la reunión del Alvear –interrumpió Timerman– ella me comentó lo abrumada y asediada que estaba. Yo le sugerí que se rodeara de buenos asesores y que consultara al general Lanusse. Supe por el propio Lanusse que lo hizo y a los pocos días, ella me envió una caja con flores al diario.

Continúe con la coacción a que hacía referencia, señora... –calificó Gallino.
Yo le dije que las acciones estaban depositadas fuera del país. Después de varias notas desfavorables para nosotros en La Opinión, nos llamó la atención y quisimos tomar contacto con él a través de mi cuñado, Isidoro Graiver.

¿Se enteró de esas llamadas, señor Timerman? ¿Las atendió?
No las atendí. Mis contactos fueron siempre pura y exclusivamente con David Graiver. Con nadie más...

Mientras esto ocurría en la Jefatura de Policía de La Plata, Héctor Timerman encabezaba el reclamo internacional por la liberación de su padre. Esto explicaba en la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, según cables desclasificados de la dependencia diplomática: “David Graiver tenía el 45 por ciento de las acciones y mi padre el otro 55% junto a Abrasha Rotenberg. Sin embargo, la parte de Graiver fue reducida y al presente sólo alcanza al 2%. Desmiento lo dicho por Lidia Graiver, en cuanto a que se convocó a una junta de accionistas para reducir su participación accionaria”.

Otros enojos. Los careos entre Timerman y Papaleo fueron realizados ante otros detenidos.
Al primero fueron convocados Ramiro de Casasbellas y Luis Jara, últimos estrechos colaboradores de la dirección de La Opinión. El segundo se hizo ante los síndicos de los talleres y la parte editorial.
Casasbellas y Jara se enteraron recién allí (con el fundador del diario preso y el diario extinguiéndose en una intervención militar) de que David Graiver había sido su financista, como lo había sido de Héctor Ricardo García en el vespertino Ultima Hora, de Bernardo Neustadt en sus emprendimientos mediáticos y del Canal 2 de La Plata. Nunca le perdonarían semejante secreto, pero en el interrogatorio confirmaron que habían sido contratados para limpiar la redacción de montoneros y militantes de la Juventud Sindical Peronista, que habían llegado a tratar en asamblea la apropiación de la mitad del matutino por parte de los trabajadores.
¿Debía Timerman haber entregado el control de su criatura al cuerpo de delegados? ¿Tenía que privilegiar la legalidad más pura cuando la ilegalidad avanzaba a sangre y fuego, a riesgo de que cualquier acreedor de los Graiver pasara de la noche a la mañana a imponer condiciones?
La claridad asomó con la recuperación de la democracia.
El 30 de diciembre de 1985, Raúl Alfonsín firmó el decreto 2530, por el cual se indemnizó a la familia Graiver con 84 millones de dólares por las posesiones incautadas, salvo la vendida Papel Prensa.
Timerman y Rotenberg recibieron de ellos 4 millones de dólares (habría sido una condición presidencial explícita para la firma del decreto), equivalentes al 55 por ciento original de las acciones que habían acordado con “Dudi” en vida. No reclamaron ni un peso más, volviendo sobre los polémicos pasos de aquella fugaz asamblea de noviembre del ’76, cuando el terror y la incordura iban copando la escena. Y a los actores.

Jacobo Timerman
En noviembre de 1976 licuó las acciones de los herederos de David Graiver en el diario La Opinión, a sus espaldas.
Lidia Papaleo lo acusó, mientras ambos estaban detenidos, por lo que consideró un “intento de defraudación”.
La viuda de Graiver también se consideró coaccionada por Timerman, que le había aconsejado cuidarse porque las acciones en La Opinión podían llevarla a la muerte.
En los expedientes del Caso Graiver, explicó su apoyo inicial al general Videla y por qué decidió despedir montoneros del diario.

Héctor Magnetto
En noviembre de 1976, el CEO del Grupo Clarín participó de las negociaciones con Papaleo por el control de Papel Prensa.
La viuda del financista lo acusa hoy de haberse escudado en el terrorismo de Estado para lograr que vendiera sus acciones.
También de haberla amenazado en aquellos días, al decirle que debía cuidar su vida y la de su hija, María Sol Graiver.
Esta semana, el Gobierno se presentó como querellante en la causa que investiga la comisión de supuestos crímenes de lesa humanidad en el traspado de Papel Prensa.

Abrasha Rotenberg
Un libro de hace once años que nunca pierde actualidad
Ex socio. Fue mano derecha de Jacobo e íntimo amigo de Graiver


A Jorge Abraham Rotenberg todos lo conocen por su diminutivo, Abrasha, que delata sus orígenes ucranianos en la vieja Unión Soviética, allá por 1926. Para quienes no lo conocen vayan estas referencias: fue mano derecha de Jacobo Timerman en La Opinión e íntimo amigo de David Graiver, y es el papá de la actriz Cecilia Roth.
En 1999, su libro Historia confidencial: La Opinión y otros olvidos conmocionó el ambiente periodístico por la emotiva crudeza con que pintó a Timerman y a su hijo Héctor, el actual canciller argentino, y por las revelaciones sobre los vínculos de Graiver con los poderes militares y civiles de los 70.
Las últimas diez páginas vuelven a cobrar hoy gran actualidad. Son la prueba de cómo Héctor Timerman, factótum de la movida Papel Prensa para Todos, recorta la historia a su antojo para manipularla en beneficio del Gobierno que integra.
Contó allí, Abrasha, su sorpresa e inicial oposición a la idea de Jacobo de licuar las acciones de la familia Graiver en el diario, su intención de contarles todo apenas lo supo y su determinación final de guardar silencio cuando, en un encuentro con Lidia Papaleo e Isidoro Graiver en un bar de Santa Fe y Suipacha, los vio tan pero tan desesperados por hacerse de efectivo para responder a sus multimillonarios acreedores, que prefirió seguirle la corriente al mentor del diario para preservarlo. En los diálogos, intensos, cinematográficos, se dibuja una época marcada tanto por la violencia como por la ambición y la locura por la supervivencia.
Se ve allí a un Jacobo Timerman genial, tiránico e influyente. Y a un Héctor más caracterizado por la mitad jactanciosa de su padre que por su aguda inteligencia. Lo vio nacer. Crecer. Acomodarse. Jamás lo seguiría en Twitter.
El libro lo alejó definitivamente de los Timerman, que por solidaridad con Jacobo (a quien conoció a los 14 años y quiso como a un hermano hasta que lo consideró un “traidor”) le dieron la espalda tal vez para siempre.
Ahora Rotenberg calla, pero no otorga. Prefiere mantenerse al margen de una teatralidad en la que todos mienten, algunos por goteo y otros en catarata. La distancia y la serenidad regaladas por el paso de los años lo llevan a preguntarse, cauto, casi silencioso, si alguien creerá seriamente que las cosas pudieron haber sido muy distintas de lo brutales y apasionantes que fueron.
Supo desde adentro lo que es competir en desventaja con los grandes diarios. También que no sólo ellos avalaron la irrupción de aquella noche.

Desde Estados Unidos responde Timermann vía TwitLonguer:
Fontevecchia, la absurda metralleta de Magnetto. Un cagatinta que pretende ser periodista
El viernes la revista Noticias acusó a Lidia Graiver de cobrar 2 millones de dólares para acusar a Magnetto, Noble y Mitre de delitos de lesa humanidad.
Hoy, domingo, acusa mi padre de querer estafar en 1976 a Lidia Graiver. Lo hace para entorpecer mi testimonio sobre el robo de Papel Prensa.
Las fuentes que usa Fontevecchia son el mejor ejemplo del periodismo escatológico que practica desde joven.
El acusador de Lidia es el actual socio propietario de Papel Prensa, Julio Saguier. Y la prueba es el supuesto diálogo sin testigos donde Lidia le habría dicho "cobro dos millones para acusarlos"
La "prueba" contra mi padre es el "testimonio" del Gerneral Gallino. ¿Quién es Gallino? El 7 y 9 de Abril de 1977 se reúnen Mitre y Magnetto con Gallino para darle información sobre Papel Prensa. El 15 lo secuestran a mi padre. Lidia y mi padre son salvajamente torturados por orden de Gallino. En esas condiciones "firman una confesión" que ahora usa Perfil para acusar a mi padre. Ni más ni menos que la reproducción de un supuesto "diálogo" en un centro clandestino y frente al torturador. El torturador Gallino que se reunía con Mitre y Magnetto antes de las sesiones de tortura.
No me extraña de Fontevecchia. Ya en 1982 se convirtió desde sus revistas en el apologista del asesino Camps y hoy vuelvo a lo mismo. El testimonio que reproduce fue el resultado de una noche de tortura en un centro clandestino. ¿Se puede caer tan bajo?

Noam Chomsky: “10 estrategias de manipulación mediática”

El lingüista estadounidense Noam Chomsky, célebre por su militancia política progresista, elaboró una lista de las “10 estrategias de manipulación” a través de los medios. Prescindiendo de las consideraciones ideológicas que Chomsky agrega, las fórmulas de manipulación que sintetiza son, en líneas generales,en forma alternativa y a veces simultánea

Por: Noam Chomsky
1.- La estrategia de la distracción
El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2.- Crear problemas, después ofrecer soluciones
Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3.- La estrategia de la gradualidad
Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- La estrategia de diferir
Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.


5.- Dirigirse al público como criaturas de poca edad
La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

6.- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión
Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…


7.- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad
Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8.- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad
Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9.- Reforzar la autoculpabilidad
Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!


10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen
En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Fuente: ATTAC

sábado, 25 de septiembre de 2010

Caso Fibertel: Justicia impide que el estado cancele el servicio a clientes

El juez federal de La Plata, Elvio Sagarra, aceptó una medida cautelar de un grupo de consumidores y ordenó al Estado que se “abstenga” de afectar de cualquier forma la prestación del servicio de Internet de Cablevisión-Fibertel, al tiempo que impidió que se modifiquen las condiciones contractuales que la empresa convino con sus clientes
El fallo, firmado ayer por el magistrado, apuntó a que la Resolución 100 de la secretaría de Comunicaciones que dispuso la caducidad de la prestadora de banda ancha “no sólo afecta la libertad de elección y la libertad de expresión de todos los usuarios de Fibertel, sino también la competencia en general, siendo la misma en consecuencia, inconstitucional”.
La resolución de la SeCom había decretado la caducidad de la licencia de Fibertel para brindar servicios de Internet, entre otros, y además ordenó la migración compulsiva de sus clientes hacia otros proveedores, en el plazo de 90 días.
El juzgado señaló que “el Estado nacional deberá abstenerse por sí y/o a través de sus organismos o terceros, afectar de cualquier forma la efectiva prestación del servicio de Internet Fibertel, que actualmente presta Cablevisión, como así de impedir, obstaculizar y/o dificultar la modificación de las condiciones contractuales vigentes a la fecha o a la recontratación de dicho servicio”.
De esta manera, al suspender la aplicación y ejecución de la Resolución 100, la medida ordenada por el juez Sagarra se extiende a todos los usuarios y consumidores de Fibertel, los cuales continuarán recibiendo el servicio contratado, en las condiciones estipuladas.
Al respecto, en su fallo, el magistrado dispuso que Cablevisión tiene que respetar “plazos, condiciones, modalidades, etc” tal como lo indica la ley de Defensa del Consumidor y conforme a las cuáles “el servicio de Internet ha sido ofrecido, publicitado y contratado”, hasta tanto se dicte sentencia definitiva en el proceso.
El recurso de amparo había sido promovido por María Eugenia Espósito quien accionó en nombre de un grupo de consumidores que se sintieron damnificados por la decisión oficial.
                                                                    
Fuente: DyN

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