Gastón Darío Medina, periodista y director de Cadena Sur TV, fue asesinado en Ica por sicarios que lo atacaron a la salida de su casa. Medina, de 60 años, era conocido por sus denuncias sobre corrupción y extorsión en el ámbito político y judicial de la región, lo que lo convirtió en un objetivo de quienes se sintieron amenazados por su trabajo. La Asociación Nacional de Periodistas exigió una investigación exhaustiva para esclarecer el crimen
El comunicador peruano Gastón Darío Medina Sotomayor, propietario y director de un canal regional que denunció casos de corrupción y extorsión, fue asesinado este lunes por sicarios que le dispararon a la salida de su vivienda, en la ciudad de Ica, según informó la Asociación Nacional de Periodistas (ANP), el principal gremio de periodistas del país.
"El comunicador Gastón Medina, propietario y director de Cadena Sur TV, ha sido asesinado de varios disparos frente a su casa en Ica", señaló la ANP en un comunicado.
Medina, de aproximadamente 60 años, fue trasladado a un hospital, donde se confirmó su fallecimiento.
Según la ANP, el periodista "venía denunciando al Gobierno Regional, la Municipalidad Provincial, el Poder Judicial y a los extorsionadores". Testigos indicaron que los atacantes dispararon hasta diez veces contra Medina, quien fue rápidamente trasladado al hospital de EsSalud Félix Torrealva, pero falleció debido a la gravedad de las heridas.
Medina era conocido por su postura crítica hacia el Gobierno Regional de Ica y por haber denunciado irregularidades en el Poder Judicial, así como casos de extorsión vinculados al servicio público de transporte en Ica, una ciudad de aproximadamente 453.000 habitantes en el sur de Perú.
Su trabajo lo convirtió en un objetivo para aquellos que se sintieron amenazados por sus investigaciones y denuncias. La Asociación Nacional de Periodistas exigió una investigación exhaustiva para esclarecer el móvil del crimen y llevar a los responsables ante la justicia.
El portal de investigación La Lupa detalló que Medina fue sorprendido por los atacantes mientras se dirigía al canal. Con él iba un hombre que también resultó herido, aunque su estado de salud es incierto, según la información disponible.
Su tío Guido Medina fue uno de los primeros en llegar al hospital al enterarse del hecho. "Gastón fue mi primer sobrino varón. Fue una persona muy cercana a mí, a pesar de que vivíamos en ciudades distintas. Sin querer, yo inspiré su deseo de ser comunicador, ya que en mi juventud fui locutor. Luego trabajé con él en el canal hasta que me retiré. Me siento profundamente dolido", expresó visiblemente afectado.
El abogado Wilmer Quispe, apoderado de Medina, afirmó que se comunicó con él antes del fatal ataque. "Él estaba muy amenazado de muerte. Necesitamos una investigación profunda por parte de la Policía Nacional", declaró Quispe a los periodistas en la salida del hospital.
El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) condenó el asesinato en un comunicado y solicitó a las autoridades tomar medidas inmediatas para esclarecer el caso. Además, subrayaron la importancia de garantizar la seguridad de los periodistas y proteger su derecho a informar sin temor a represalias.
Fuentes: Agencia AFP, La Lupa, IPYS
lunes, 20 de enero de 2025
domingo, 19 de enero de 2025
La adaptación del periodismo en la era de la inteligencia artificial
El periodismo no se trata únicamente de escribir rápido, sino de averiguar qué es lo que importa al lector
Por: John Micklethwait
Ya en 2006, una de mis primeras portadas como editor de The Economist se tituló "¿Quién mató al periódico?". En aquella época, la internet estaba acabando con el acogedor modelo de negocio de la mayor parte de los diarios de las grandes ciudades, que se basaban en su monopolio de los anuncios clasificados.
En retrospectiva, sin embargo, fue más un suicidio que un asesinato.
Demasiadas marcas de medios de calidad sucumbieron a la retórica tecnológica de que los medios tradicionales habían muerto y que los contenidos debían ser gratuitos. En poco tiempo se quedaron atrapadas en un círculo vicioso de perseguir clics, recortar costes y entregar poco a poco su negocio a los gigantes de la tecnología.
Pero terminó imponiéndose la razón, se comenzó a cobrar por el periodismo y los medios de comunicación tradicionales empezaron a recuperarse.
The New York Times, que contaba con tan solo 500.000 suscriptores digitales cuando Mark Thompson llegó en 2012 y centró a la Grey Lady (como se conoce al periódico debido a tu tradición de enfocarse en las palabras) en la venta de suscripciones, actualmente cuenta con más de 10 millones de clientes que pagan por sus servicios.
Ese "contenido gratis" que atrajo a numerosos grandes nombres ha sido silenciado; los nuevos aspirantes como The Information, Puck y (a pesar de su nombre) The Free Press se encargan de que la gente pague tarde o temprano.
Y, sin embargo, justo cuando la prensa de calidad ha aceptado el uso de internet y las redes sociales, llega otro cambio aún mayor: la inteligencia artificial.
La IA promete meterse en la piel de nuestra industria y cambiar la forma en que escribimos y editamos historias. Nos pondrá a prueba, al igual que ya lo hace con otros trabajadores del conocimiento, como abogados, guionistas y contables.
¿Cómo se desarrollará exactamente esta revolución?
Antes de hacer mis predicciones, conviene ser un poco humilde. Cuando me convertí en editor de The Economist, no tenía ni idea de que diez días antes se había fundado una empresa llamada Twitter; sin embargo, cuando llegué a Bloomberg nueve años después, Twitter era, de hecho, el periódico más importante del mundo. Así que tengan cuidado con cualquier editor (incluido este) que venda certezas.
Pero yo diría que nuestra sala de redacción en Bloomberg es un laboratorio bastante bueno para buscar pistas sobre cómo podría avanzar esta revolución. En parte porque utilizamos más tecnología, incluidas las primeras versiones de IA, que en cualquier otro lugar.
De las 5.000 historias que producimos cada día, hay alguna forma de automatización en más de un tercio de ellas. Y en parte porque nuestra audiencia está cerca del exigente consumidor de noticias del futuro.
Nuestros lectores intercambiarán millones de dólares en función de lo que escribamos. Por lo tanto, la precisión y la falta de sesgo son clave para ellos, pero también lo es el tiempo. Nuestros lectores, espectadores y oyentes odian que les hagamos perder el tiempo, y como veremos, ahorrar tiempo es una parte clave de lo que ofrece la IA.
A continuación se muestran dos ejemplos de lo que la inteligencia artificial ya puede hacer:
El primero es un informe que publicamos y que mostraba cómo se saca de contrabando petróleo de Irán y cómo se lo traslada de un barco a otro. Los implicados hacen todo lo posible para evitar que los pillen haciendo esto, por lo que creamos un algoritmo que analizaba imágenes satelitales de barcos para detectar cuándo dos buques estaban uno al lado del otro.
En los 566 días en que el cielo estuvo despejado entre principios de enero de 2020 y el 4 de octubre de 2024, encontramos 2.006 de estas sospechosas formaciones una al lado de la otra, que nuestros periodistas pudieron investigar.
La IA es muy buena en el reconocimiento de patrones: ordena una gran pila de imágenes, documentos o datos para contar una historia cuando la pila es demasiado grande y confusa para que un humano la haga. Nuestra jefa de periodismo de datos, Amanda Cox, dice que su analogía favorita para los grandes modelos de lenguaje es la de los "pasantes infinitos".
No siempre se puede confiar del todo en los resultados que ofrecen, pero, al igual que los pasantes humanos, las máquinas siguen mejorando cada día: desde la inteligencia de un niño pequeño en 2020 hasta algo cercano a la inteligencia de un doctorado, al menos cuando se trata de tareas específicas, con las próximas iteraciones de ChatGPT y similares.
A la mayoría de los periodistas les encanta la IA cuando les ayuda a descubrir el contrabando de petróleo iraní. El periodismo de investigación no es difícil de vender a una sala de redacción. El segundo ejemplo es un poco más complicado.
Durante el mes pasado, comenzamos a probar resúmenes impulsados por IA para algunas historias más largas en la Terminal Bloomberg.
El software lee la historia y produce tres viñetas. A los clientes les gusta, pueden ver rápidamente de qué se trata cualquier historia. Los periodistas son más desconfiados. A los reporteros les preocupa que la gente se limite a leer el resumen en lugar de su historia.
A lo que la respuesta honesta es: sí, un lector podría hacer eso, pero ¿preferiría que perdieran su tiempo leyendo párrafos sobre un tema que en realidad no les interesa? Para mí está bastante claro: estos resúmenes, utilizados correctamente, ayudan a los lectores y ahorran tiempo a los editores.
Así pues, si nos fijamos en nuestro laboratorio, ¿qué creo que ocurrirá en la era de la IA? A continuación, se ofrecen ocho predicciones.
En primer lugar, la IA cambiará el trabajo de los periodistas más de lo que los reemplazará.
Veamos un ejemplo sencillo: cubrir los anuncios de resultados de las empresas.
Cuando llegué por primera vez a Bloomberg, había un equipo de periodistas de "velocidad" que se especializaban en escribir titulares con la esperanza de superar a nuestros rivales más cercanos por unos segundos. Luego apareció la automatización: computadoras que podían analizar minuciosamente los comunicados de prensa de una empresa en fracciones de segundo.
La gente temía por sus empleos, pero las máquinas necesitaban humanos. Primero, para decirles qué buscar: la cantidad de iPhones vendidos en China podría tener más importancia para el precio de las acciones de Apple que los ingresos reales. Y la máquina también necesita humanos que busquen e interpreten lo inesperado: la renuncia repentina de un CEO, por ejemplo, podría ser significativa o no.
Seguimos empleando aproximadamente la misma cantidad de personas para analizar los resultados, pero la cantidad de empresas cuyos resultados cubrimos y la profundidad de la cobertura en torno a esos anuncios han aumentado drásticamente. Y, yo diría, el trabajo también se ha vuelto más interesante: no se trata solo de escribir rápido, sino de averiguar qué es lo que importa.
Lo mismo podría suceder con la inteligencia artificial: multiplicar la cantidad de contenido que producimos.
Por ejemplo, una agencia de noticias sobrecargada podría no tener tiempo suficiente para proporcionar a sus lectores una explicación sobre la caída de Asad en Siria, pero ¿qué sucedería si pudiera pasar cuatro de sus noticias actuales por un algoritmo? En cuestión de segundos, tendría un borrador básico de una explicación para que un periodista trabajara en él.
Otro multiplicador obvio de contenido es la traducción automática: más piezas llegarán a más lectores y más periodistas de grandes organizaciones globales podrán escribir en su propio idioma.
En segundo lugar, las noticias de última hora seguirán siendo enormemente valiosas, pero durante períodos de tiempo cada vez más cortos.
El valor de las noticias no da señales de disminuir, y los cambios políticos ahora igualan en valor a los económicos. Cada vez que revelamos un cambio de política en Washington, París o Pekín, se puede ver cómo los mercados de divisas suben. Pero lo que es crucial es el tiempo que esto cuenta, ya que las noticias siguen bajando.
En lo que respecta a los grandes anuncios de noticias, como, por ejemplo, las cifras de empleo, hace tiempo que se reduce a fracciones de segundo, y nuestra competencia son a menudo los fondos de cobertura que utilizan su propia inteligencia artificial para analizar las cifras tan rápido como nosotros.
En lo que respecta a una noticia sobre un acontecimiento inesperado, como una adquisición o la dimisión de un director ejecutivo, es mucho más difícil de medir, pero me atrevería a hacer una suposición poco científica de que el tiempo que tardan los precios en moverse se ha desplomado de varios segundos a milisegundos durante mi tiempo en Bloomberg.
La IA acelerará aún más ese proceso y lo universalizará. Mucho depende de cómo se resuelvan los acuerdos de derechos de autor, pero lo más probable es que cada vez más noticias, como parece, se ingieran de inmediato en máquinas como ChatGPT que tienen en cuenta más de un mercado y se añadan a lo que podría llamarse conocimiento general inmediato. Estará disponible para todos, o al menos para un grupo mucho más amplio de personas que ahora.
En tercer lugar, la información seguirá teniendo un valor enorme.
Uno de los puntos básicos sobre la mayoría de las cosas que he mencionado hasta ahora es que se necesita información. Un resumen de IA es tan bueno como la historia en la que se basa. Y obtener las historias es donde los humanos todavía importan.
La máquina no puede persuadir a un ministro del gabinete para que le diga que el canciller acaba de renunciar; no puede invitar a un jefe ejecutivo a almorzar; no puede escribir una columna original o engatusar a un entrevistado para que admita algo en antena.
Es fundamental que las salas de redacción sigan necesitando personal sobre el terreno.
Especialmente en un mundo en el que ya no se puede dar por sentado que un país emergente como Indonesia o la India vaya a seguir los modelos occidentales de libertad, y donde muchos países están tratando de poner coto a la información, se necesitarán personas que conozcan a otras personas.
En cuarto lugar, es probable que el cambio sea mayor para los editores que para los periodistas.
Divida la mayoría de los trabajos de edición en una serie de habilidades.
Comience por gestionar un equipo de periodistas: no le sorprenderá saber que todavía creo, con aire de suficiencia, que las redacciones necesitarán gente como yo.
A continuación, encargue una historia: una vez más, creo que seguirá siendo principalmente una habilidad humana, aunque en Bloomberg ya utilizamos inteligencia artificial para que nos indique que debemos considerar escribir una historia (señalando que el precio de una acción ha subido o que las redes sociales hablan de una explosión).
Sin embargo, una vez que se haya entregado la historia y estemos en el proceso real de cambiar las palabras en las pantallas, creo que veremos que las herramientas de inteligencia artificial entran en juego cada vez más, reestructurando y reescribiendo borradores, verificando datos, etc. Una vez más, no me refiero a la edición al estilo de The New Yorker , pero muchos informes de noticias son más bien formales.
Pensemos, por ejemplo, en un reportaje deportivo sobre un partido de fútbol. En cinco años, una periodista británica podría enviar su artículo sobre un partido en el King Power Stadium a su editor en Londres.
Un segundo después, tanto ella como su editor recibirán una versión editada: habrá sido revisada tanto en cuanto a ortografía como a estilo; habrá preguntas junto con afirmaciones dudosas (¿por qué el periodista afirmó que el Liverpool dominó el partido cuando en realidad el Leicester tuvo el 51% de la posesión?); se habrán añadido fotografías y segmentos de vídeo, y enlaces a los cuatro jugadores del Leicester que marcaron goles.
En este punto, mi ejemplo probablemente se esté volviendo increíble en múltiples niveles diferentes, especialmente para cualquiera que siga el fútbol. Pero creo que se puede ver cómo la IA probablemente cambiará los trabajos de edición más que los de reportaje.
En quinto lugar, el mundo de la búsqueda dará paso al de preguntas y respuestas.
A medida que las herramientas de resumen masivo como ChatGPT y Perplexity absorben cada vez más historias, las utilizan para construir respuestas. Ya se puede ver eso cuando se le hace una pregunta a Google. En lugar de obtener una larga cadena de enlaces a otras historias, se obtiene una respuesta que se extiende a un par de oraciones, a veces cerca de un párrafo. Mi colega Chris Collins, quien dirige nuestro equipo de productos para Bloomberg News, dice que la búsqueda tal como la conocemos podría desaparecer.
Esto marcará una enorme diferencia para cualquier persona cuyo negocio dependa de la publicidad en buscadores y del recuento de visitas. Actualmente, cuando un lector hace clic en un enlace, el editor puede recibir unos pocos centavos de un anunciante. Pero a medida que obtenga una respuesta cada vez más larga del motor de búsqueda (o más bien del motor de respuestas), esos clics cesarán.
Esta es otra razón por la que es tan importante para las publicaciones de noticias serias crear un negocio de suscripción sostenible e invertir en relaciones a largo plazo con un grupo comprometido de lectores. También es un incentivo para resolver el problema de los derechos de autor; es evidente que necesitamos que nuestros tribunales y legisladores nos den mucha más claridad sobre lo que se puede y no se puede utilizar de forma gratuita.
En sexto lugar, las alucinaciones serán más fáciles de resolver en texto que en vídeo o audio.
Si se habla de IA con periodistas, es probable que alguien mencione las alucinaciones, es decir, la idea de que la máquina inventará una historia o se dejará engañar para que la invente. Es inevitable que haya un cierto grado de ensayo y error en relación con la IA, y no faltan personas que creen que pueden obtener ventajas comerciales o políticas estafándonos.
Mi intuición es que, en el futuro previsible, el principal peligro es que la IA se utilice para generar imágenes de vídeo o audio falsas que distorsionen o amplifiquen malignamente un acontecimiento que realmente ocurrió, en lugar de inventar acontecimientos completamente falsos.
Gran parte de esto tiene que ver con la interacción entre humanos y máquinas.
Hace unos años, seguí la forma en que nuestro equipo de noticias de última hora se ocupó de un tiroteo en el metro. Las redes sociales les informaron de que había sucedido algo malo. Se podía ver que la conversación en las redes aumentaba rápidamente, pero lo confirmaron solo cuando contaban con una fuente humana en la que confiaban: en este caso, un testigo ocular que estaba en el lugar de los hechos.
En cambio, el video y el audio son mucho más difíciles de confirmar.
Durante el tiroteo en el metro, apareció en las redes sociales una fotografía espeluznante de una persona aparentemente muerta. Pero, ¿era real? ¿Había sido inventada? A gran velocidad, esto es más difícil de verificar. Hay que comparar la imagen con fotografías de la estación de metro, inspeccionarla para ver si se han movido los píxeles, etc. Tal vez la IA facilite la eliminación del audio y el video fraudulentos, pero hasta ahora la mayoría de los ejemplos que he visto son falsificaciones cada vez más elaboradas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta una nota de pie de página. En lo que respecta a las "noticias falsas", es notable que los regímenes que durante mucho tiempo difundieron mentiras ahora tienden a especializarse en ocultar la verdad en una nube de información falsa en lugar de insistir en una sola mentira. En los viejos tiempos, por ejemplo, Pravda simplemente decía una mentira y luego la repetía.
Ahora, cuando sucede algo que no le gusta al Kremlin (como el derribo de un avión de pasajeros o la pérdida de una batalla), el ejército de robots de Rusia genera una multiplicidad de resultados posibles. El objetivo principal es confundir.
En séptimo lugar, la personalización se convertirá en una realidad cada vez más frecuente.
Esto también es una corazonada.
La personalización ha sido el santo grial del periodismo digital. Imaginemos que sólo recibiésemos las noticias que necesitábamos: nuestro periódico personal. Hasta ahora, esto ha sucedido de forma bastante torpe. A muchas personas no les gusta facilitar sus datos a las organizaciones de noticias, aunque parezca que les conviene hacerlo.
Algunos lectores se ponen nerviosos cuando les sugerimos cosas. Les preocupa quedarse atrapados en guetos de opinión. Echan de menos ese elemento de serendipia, la historia que no sabíamos que nos interesaría. Es la diferencia entre visitar una librería tradicional, donde podemos curiosear y encontrar una novela interesante, y recibir sugerencias de Amazon.
La IA comenzará a descifrar este rompecabezas.
Los algoritmos son buenos para descubrir lo que te puede interesar, para detectar patrones que la gente no ve por sí misma. Los pasantes infinitos podrán hacer conexiones de manera más sencilla que esos recuadros bastante aleatorios de "noticias para ti" que te brindan demasiada información o hacen que te pierdas lo que todos los demás están comentando.
Esta personalización predictiva de los contenidos tiene un lado oscuro. Los mismos algoritmos que predicen que nos puede gustar un curso de jardinería también pueden llevar a un adolescente que acaba de ser abandonado por su novia a ver videos sobre el suicidio.
En la actualidad, las empresas de redes sociales no son responsables del contenido de sus redes de la misma manera que lo sería un editor como yo. Gracias a normas como la tristemente célebre "Sección 230″ de Estados Unidos, los gigantes tecnológicos son tratados como si fueran más compañías telefónicas que empresas de medios de comunicación. Son responsables de los cables, pero no de lo que se dice a través de ellos.
Ese argumento ya es bastante trillado y espero que lo sea aún más a medida que la IA se haga más poderosa. Durante décadas, las compañías tabacaleras se escudaron en el argumento de que no era su producto el que mataba a la gente (fumar era una cuestión de elección personal), pero con el tiempo esa defensa se desmoronó.
Creo que los gigantes tecnológicos también perderán esa batalla, sobre todo porque cualquiera que tenga hijos puede hablar de la adicción de su producto. Lo que me lleva a mi octava y última predicción:
La regulación está llegando.
Para los políticos de todo el mundo, la IA se volverá simplemente demasiado complicada, demasiado poderosa, demasiado intrusiva y (si vives fuera de Estados Unidos) demasiado estadounidense como para que la dejen en paz. En la década de 1990, los políticos estadounidenses querían liberar a las jóvenes empresas de Internet para que pudieran innovar.
Nadie piensa ahora que empresas como Amazon, Microsoft y Facebook deban ser protegidas de nadie. Más bien lo contrario. Las empresas tienen que hacer más que cumplir la ley.
La sociedad parece contenta de conceder a una corporación privilegios como la responsabilidad limitada mientras esa firma en particular sea vista como alguien que hace el bien. Varias empresas e incluso industrias enteras pueden perder su franquicia de la sociedad; pasas de ser los innovadores geniales a "los malhechores de la gran riqueza" (como Theodore Roosevelt llamó a los barones ladrones hace un siglo cuando introdujo las leyes antimonopolio).
En este momento, es algo que se puede ver en los gigantes tecnológicos.
En Estados Unidos, la política es complicada, porque los legisladores estadounidenses, aunque no les gusten los gigantes tecnológicos, los siguen considerando una de las razones por las que Estados Unidos está por delante de China en términos económicos.
En Bruselas, habrá menos dudas de ese tipo, especialmente una vez que los políticos europeos se den cuenta de lo atrasados que están en materia de inteligencia artificial. Como me dijo un empresario: "Estados Unidos innova, China replica, Europa regula".
Así pues, esas son mis predicciones generales. Tengan en cuenta, una vez más, que es posible que haya pasado por alto por completo el equivalente en inteligencia artificial de la fundación de Twitter hace diez días. Pero, ¿dónde dejan estas ocho conjeturas un tanto fundamentadas a nuestro mundo y al oficio que me ha mantenido empleado desde 1987? Creo que, en general, se nos permite un cierto grado de optimismo paranoico.
Paranoia, porque no es difícil ver cómo podría salir mal la cosa: dónde prolifera la cantidad de contenido falso, dónde el periodismo se ve atrapado entre políticos entrometidos y superpotencias tecnológicas, y dónde mucha gente en las salas de redacción pierde su trabajo porque la máquina puede editar el texto.
En el peor de los casos, en lugares como China y Rusia, los gobiernos podrían usar la IA para obstaculizar aún más el periodismo independiente: para perseguir a nuestras fuentes, censurar lo que hacemos y crear sus propias redes elaboradas de noticias falsas.
Pero en algún momento, el optimismo empieza a abrirse paso.
Volvamos a nuestra historia sobre los barcos iraníes. Toda esta nueva tecnología nos dará aún más formas de reconocer patrones y exigir cuentas a las personas poderosas. En el pasado, países enteros podían parecer fuera de lugar. Ahora los políticos siempre están siendo filmados en algún lugar. A menudo haciendo cosas estúpidas. Como dijo el historiador Timothy Snyder: "No importa cuán oscuro sea el mal, siempre hay un rincón para la pequeña linterna del ridículo".
También soy optimista y creo que esta vez nuestra industria está mejor preparada para la tecnología. Los editores y las editoriales están más alertas con la IA que conla internet y las redes sociales, están menos dispuestos a revelar su contenido, por lo que el vuelo hacia la calidad será más rápido.
Digo "esta vez" porque a menudo cometemos el error de imaginar que somos la primera generación de periodistas a la que le ha tocado el turno a la tecnología. De hecho, lo que ha sucedido en lo que va de siglo (y lo que está a punto de volver a suceder) es en realidad una vieja historia que se vuelve a contar: una nueva tecnología que marca el comienzo de un período de locura y agitación, y luego de algo de sentido común.
A inicios del siglo XIX, la llegada de la prensa de vapor hizo posible imprimir panfletos y hojas de escándalo en cantidades que podían decir cualquier cosa sobre cualquier persona. El coloso de la prensa de un penique fue el New York Sun, que rápidamente se convirtió en el periódico de mayor venta del planeta.
Una de sus series de investigación más famosas afirmaba haber descubierto, con la ayuda de un telescopio grande pero extrañamente muy difícil de localizar, que la luna estaba poblada por una maravillosa colección de criaturas, entre ellas seres mitad humanos y mitad murciélagos que construían templos.
Pero poco a poco las cosas empezaron a arreglarse.
Los neoyorquinos preferían pagar por noticias útiles, que les contaran cosas del mundo real, y las nuevas empresas de bienes de consumo preferían anunciar sus productos junto a historias que fueran realmente ciertas. Aparecieron nuevos títulos. The Economist se fundó en 1843, el New York Times y Reuters aparecieron en 1851, el Financial Times en 1888, el Wall Street Journal en 1889. Se produjo una huida hacia la calidad.
Mientras nos concentremos en reportajes originales, en escribir historias que la gente en el poder no quiere que publiquemos o que nos digan algo nuevo sobre el mundo, y lo hagamos sin miedo, favoritismo ni prejuicios, nos irá bien.
*Este ensayo es un extracto editado de la Conferencia Memorial James Cameron que tuve el honor de pronunciar en City St George’s, Universidad de Londres.
Está previsto que el trabajo del periodista no será reemplazado sino más bien se transformará con el cada vez más frecuente uso de la IA
Los periodistas somos, por naturaleza, bastante paranoicos. Estamos permanentemente preocupados por si alguien, en algún lugar (los gobiernos, los abogados, nuestros colegas, el departamento de informática) está a punto de hacernos algo terrible a nosotros o a nuestro material.
Ya en 2006, una de mis primeras portadas como editor de The Economist se tituló "¿Quién mató al periódico?". En aquella época, la internet estaba acabando con el acogedor modelo de negocio de la mayor parte de los diarios de las grandes ciudades, que se basaban en su monopolio de los anuncios clasificados.
En retrospectiva, sin embargo, fue más un suicidio que un asesinato.
Demasiadas marcas de medios de calidad sucumbieron a la retórica tecnológica de que los medios tradicionales habían muerto y que los contenidos debían ser gratuitos. En poco tiempo se quedaron atrapadas en un círculo vicioso de perseguir clics, recortar costes y entregar poco a poco su negocio a los gigantes de la tecnología.
Pero terminó imponiéndose la razón, se comenzó a cobrar por el periodismo y los medios de comunicación tradicionales empezaron a recuperarse.
The New York Times, que contaba con tan solo 500.000 suscriptores digitales cuando Mark Thompson llegó en 2012 y centró a la Grey Lady (como se conoce al periódico debido a tu tradición de enfocarse en las palabras) en la venta de suscripciones, actualmente cuenta con más de 10 millones de clientes que pagan por sus servicios.
Ese "contenido gratis" que atrajo a numerosos grandes nombres ha sido silenciado; los nuevos aspirantes como The Information, Puck y (a pesar de su nombre) The Free Press se encargan de que la gente pague tarde o temprano.
Y, sin embargo, justo cuando la prensa de calidad ha aceptado el uso de internet y las redes sociales, llega otro cambio aún mayor: la inteligencia artificial.
La IA promete meterse en la piel de nuestra industria y cambiar la forma en que escribimos y editamos historias. Nos pondrá a prueba, al igual que ya lo hace con otros trabajadores del conocimiento, como abogados, guionistas y contables.
¿Cómo se desarrollará exactamente esta revolución?
Antes de hacer mis predicciones, conviene ser un poco humilde. Cuando me convertí en editor de The Economist, no tenía ni idea de que diez días antes se había fundado una empresa llamada Twitter; sin embargo, cuando llegué a Bloomberg nueve años después, Twitter era, de hecho, el periódico más importante del mundo. Así que tengan cuidado con cualquier editor (incluido este) que venda certezas.
Pero yo diría que nuestra sala de redacción en Bloomberg es un laboratorio bastante bueno para buscar pistas sobre cómo podría avanzar esta revolución. En parte porque utilizamos más tecnología, incluidas las primeras versiones de IA, que en cualquier otro lugar.
De las 5.000 historias que producimos cada día, hay alguna forma de automatización en más de un tercio de ellas. Y en parte porque nuestra audiencia está cerca del exigente consumidor de noticias del futuro.
Nuestros lectores intercambiarán millones de dólares en función de lo que escribamos. Por lo tanto, la precisión y la falta de sesgo son clave para ellos, pero también lo es el tiempo. Nuestros lectores, espectadores y oyentes odian que les hagamos perder el tiempo, y como veremos, ahorrar tiempo es una parte clave de lo que ofrece la IA.
A continuación se muestran dos ejemplos de lo que la inteligencia artificial ya puede hacer:
El primero es un informe que publicamos y que mostraba cómo se saca de contrabando petróleo de Irán y cómo se lo traslada de un barco a otro. Los implicados hacen todo lo posible para evitar que los pillen haciendo esto, por lo que creamos un algoritmo que analizaba imágenes satelitales de barcos para detectar cuándo dos buques estaban uno al lado del otro.
En los 566 días en que el cielo estuvo despejado entre principios de enero de 2020 y el 4 de octubre de 2024, encontramos 2.006 de estas sospechosas formaciones una al lado de la otra, que nuestros periodistas pudieron investigar.
La IA es muy buena en el reconocimiento de patrones: ordena una gran pila de imágenes, documentos o datos para contar una historia cuando la pila es demasiado grande y confusa para que un humano la haga. Nuestra jefa de periodismo de datos, Amanda Cox, dice que su analogía favorita para los grandes modelos de lenguaje es la de los "pasantes infinitos".
No siempre se puede confiar del todo en los resultados que ofrecen, pero, al igual que los pasantes humanos, las máquinas siguen mejorando cada día: desde la inteligencia de un niño pequeño en 2020 hasta algo cercano a la inteligencia de un doctorado, al menos cuando se trata de tareas específicas, con las próximas iteraciones de ChatGPT y similares.
A la mayoría de los periodistas les encanta la IA cuando les ayuda a descubrir el contrabando de petróleo iraní. El periodismo de investigación no es difícil de vender a una sala de redacción. El segundo ejemplo es un poco más complicado.
Durante el mes pasado, comenzamos a probar resúmenes impulsados por IA para algunas historias más largas en la Terminal Bloomberg.
El software lee la historia y produce tres viñetas. A los clientes les gusta, pueden ver rápidamente de qué se trata cualquier historia. Los periodistas son más desconfiados. A los reporteros les preocupa que la gente se limite a leer el resumen en lugar de su historia.
A lo que la respuesta honesta es: sí, un lector podría hacer eso, pero ¿preferiría que perdieran su tiempo leyendo párrafos sobre un tema que en realidad no les interesa? Para mí está bastante claro: estos resúmenes, utilizados correctamente, ayudan a los lectores y ahorran tiempo a los editores.
Así pues, si nos fijamos en nuestro laboratorio, ¿qué creo que ocurrirá en la era de la IA? A continuación, se ofrecen ocho predicciones.
En primer lugar, la IA cambiará el trabajo de los periodistas más de lo que los reemplazará.
Veamos un ejemplo sencillo: cubrir los anuncios de resultados de las empresas.
Cuando llegué por primera vez a Bloomberg, había un equipo de periodistas de "velocidad" que se especializaban en escribir titulares con la esperanza de superar a nuestros rivales más cercanos por unos segundos. Luego apareció la automatización: computadoras que podían analizar minuciosamente los comunicados de prensa de una empresa en fracciones de segundo.
La gente temía por sus empleos, pero las máquinas necesitaban humanos. Primero, para decirles qué buscar: la cantidad de iPhones vendidos en China podría tener más importancia para el precio de las acciones de Apple que los ingresos reales. Y la máquina también necesita humanos que busquen e interpreten lo inesperado: la renuncia repentina de un CEO, por ejemplo, podría ser significativa o no.
Seguimos empleando aproximadamente la misma cantidad de personas para analizar los resultados, pero la cantidad de empresas cuyos resultados cubrimos y la profundidad de la cobertura en torno a esos anuncios han aumentado drásticamente. Y, yo diría, el trabajo también se ha vuelto más interesante: no se trata solo de escribir rápido, sino de averiguar qué es lo que importa.
Lo mismo podría suceder con la inteligencia artificial: multiplicar la cantidad de contenido que producimos.
Por ejemplo, una agencia de noticias sobrecargada podría no tener tiempo suficiente para proporcionar a sus lectores una explicación sobre la caída de Asad en Siria, pero ¿qué sucedería si pudiera pasar cuatro de sus noticias actuales por un algoritmo? En cuestión de segundos, tendría un borrador básico de una explicación para que un periodista trabajara en él.
Otro multiplicador obvio de contenido es la traducción automática: más piezas llegarán a más lectores y más periodistas de grandes organizaciones globales podrán escribir en su propio idioma.
En segundo lugar, las noticias de última hora seguirán siendo enormemente valiosas, pero durante períodos de tiempo cada vez más cortos.
El valor de las noticias no da señales de disminuir, y los cambios políticos ahora igualan en valor a los económicos. Cada vez que revelamos un cambio de política en Washington, París o Pekín, se puede ver cómo los mercados de divisas suben. Pero lo que es crucial es el tiempo que esto cuenta, ya que las noticias siguen bajando.
En lo que respecta a los grandes anuncios de noticias, como, por ejemplo, las cifras de empleo, hace tiempo que se reduce a fracciones de segundo, y nuestra competencia son a menudo los fondos de cobertura que utilizan su propia inteligencia artificial para analizar las cifras tan rápido como nosotros.
En lo que respecta a una noticia sobre un acontecimiento inesperado, como una adquisición o la dimisión de un director ejecutivo, es mucho más difícil de medir, pero me atrevería a hacer una suposición poco científica de que el tiempo que tardan los precios en moverse se ha desplomado de varios segundos a milisegundos durante mi tiempo en Bloomberg.
La IA acelerará aún más ese proceso y lo universalizará. Mucho depende de cómo se resuelvan los acuerdos de derechos de autor, pero lo más probable es que cada vez más noticias, como parece, se ingieran de inmediato en máquinas como ChatGPT que tienen en cuenta más de un mercado y se añadan a lo que podría llamarse conocimiento general inmediato. Estará disponible para todos, o al menos para un grupo mucho más amplio de personas que ahora.
En tercer lugar, la información seguirá teniendo un valor enorme.
Uno de los puntos básicos sobre la mayoría de las cosas que he mencionado hasta ahora es que se necesita información. Un resumen de IA es tan bueno como la historia en la que se basa. Y obtener las historias es donde los humanos todavía importan.
La máquina no puede persuadir a un ministro del gabinete para que le diga que el canciller acaba de renunciar; no puede invitar a un jefe ejecutivo a almorzar; no puede escribir una columna original o engatusar a un entrevistado para que admita algo en antena.
Es fundamental que las salas de redacción sigan necesitando personal sobre el terreno.
Especialmente en un mundo en el que ya no se puede dar por sentado que un país emergente como Indonesia o la India vaya a seguir los modelos occidentales de libertad, y donde muchos países están tratando de poner coto a la información, se necesitarán personas que conozcan a otras personas.
En cuarto lugar, es probable que el cambio sea mayor para los editores que para los periodistas.
Divida la mayoría de los trabajos de edición en una serie de habilidades.
Comience por gestionar un equipo de periodistas: no le sorprenderá saber que todavía creo, con aire de suficiencia, que las redacciones necesitarán gente como yo.
A continuación, encargue una historia: una vez más, creo que seguirá siendo principalmente una habilidad humana, aunque en Bloomberg ya utilizamos inteligencia artificial para que nos indique que debemos considerar escribir una historia (señalando que el precio de una acción ha subido o que las redes sociales hablan de una explosión).
Sin embargo, una vez que se haya entregado la historia y estemos en el proceso real de cambiar las palabras en las pantallas, creo que veremos que las herramientas de inteligencia artificial entran en juego cada vez más, reestructurando y reescribiendo borradores, verificando datos, etc. Una vez más, no me refiero a la edición al estilo de The New Yorker , pero muchos informes de noticias son más bien formales.
Pensemos, por ejemplo, en un reportaje deportivo sobre un partido de fútbol. En cinco años, una periodista británica podría enviar su artículo sobre un partido en el King Power Stadium a su editor en Londres.
Un segundo después, tanto ella como su editor recibirán una versión editada: habrá sido revisada tanto en cuanto a ortografía como a estilo; habrá preguntas junto con afirmaciones dudosas (¿por qué el periodista afirmó que el Liverpool dominó el partido cuando en realidad el Leicester tuvo el 51% de la posesión?); se habrán añadido fotografías y segmentos de vídeo, y enlaces a los cuatro jugadores del Leicester que marcaron goles.
En este punto, mi ejemplo probablemente se esté volviendo increíble en múltiples niveles diferentes, especialmente para cualquiera que siga el fútbol. Pero creo que se puede ver cómo la IA probablemente cambiará los trabajos de edición más que los de reportaje.
En quinto lugar, el mundo de la búsqueda dará paso al de preguntas y respuestas.
A medida que las herramientas de resumen masivo como ChatGPT y Perplexity absorben cada vez más historias, las utilizan para construir respuestas. Ya se puede ver eso cuando se le hace una pregunta a Google. En lugar de obtener una larga cadena de enlaces a otras historias, se obtiene una respuesta que se extiende a un par de oraciones, a veces cerca de un párrafo. Mi colega Chris Collins, quien dirige nuestro equipo de productos para Bloomberg News, dice que la búsqueda tal como la conocemos podría desaparecer.
Esto marcará una enorme diferencia para cualquier persona cuyo negocio dependa de la publicidad en buscadores y del recuento de visitas. Actualmente, cuando un lector hace clic en un enlace, el editor puede recibir unos pocos centavos de un anunciante. Pero a medida que obtenga una respuesta cada vez más larga del motor de búsqueda (o más bien del motor de respuestas), esos clics cesarán.
Esta es otra razón por la que es tan importante para las publicaciones de noticias serias crear un negocio de suscripción sostenible e invertir en relaciones a largo plazo con un grupo comprometido de lectores. También es un incentivo para resolver el problema de los derechos de autor; es evidente que necesitamos que nuestros tribunales y legisladores nos den mucha más claridad sobre lo que se puede y no se puede utilizar de forma gratuita.
En sexto lugar, las alucinaciones serán más fáciles de resolver en texto que en vídeo o audio.
Si se habla de IA con periodistas, es probable que alguien mencione las alucinaciones, es decir, la idea de que la máquina inventará una historia o se dejará engañar para que la invente. Es inevitable que haya un cierto grado de ensayo y error en relación con la IA, y no faltan personas que creen que pueden obtener ventajas comerciales o políticas estafándonos.
Mi intuición es que, en el futuro previsible, el principal peligro es que la IA se utilice para generar imágenes de vídeo o audio falsas que distorsionen o amplifiquen malignamente un acontecimiento que realmente ocurrió, en lugar de inventar acontecimientos completamente falsos.
Gran parte de esto tiene que ver con la interacción entre humanos y máquinas.
Hace unos años, seguí la forma en que nuestro equipo de noticias de última hora se ocupó de un tiroteo en el metro. Las redes sociales les informaron de que había sucedido algo malo. Se podía ver que la conversación en las redes aumentaba rápidamente, pero lo confirmaron solo cuando contaban con una fuente humana en la que confiaban: en este caso, un testigo ocular que estaba en el lugar de los hechos.
En cambio, el video y el audio son mucho más difíciles de confirmar.
Durante el tiroteo en el metro, apareció en las redes sociales una fotografía espeluznante de una persona aparentemente muerta. Pero, ¿era real? ¿Había sido inventada? A gran velocidad, esto es más difícil de verificar. Hay que comparar la imagen con fotografías de la estación de metro, inspeccionarla para ver si se han movido los píxeles, etc. Tal vez la IA facilite la eliminación del audio y el video fraudulentos, pero hasta ahora la mayoría de los ejemplos que he visto son falsificaciones cada vez más elaboradas.
Sin embargo, hay que tener en cuenta una nota de pie de página. En lo que respecta a las "noticias falsas", es notable que los regímenes que durante mucho tiempo difundieron mentiras ahora tienden a especializarse en ocultar la verdad en una nube de información falsa en lugar de insistir en una sola mentira. En los viejos tiempos, por ejemplo, Pravda simplemente decía una mentira y luego la repetía.
Ahora, cuando sucede algo que no le gusta al Kremlin (como el derribo de un avión de pasajeros o la pérdida de una batalla), el ejército de robots de Rusia genera una multiplicidad de resultados posibles. El objetivo principal es confundir.
En séptimo lugar, la personalización se convertirá en una realidad cada vez más frecuente.
Esto también es una corazonada.
La personalización ha sido el santo grial del periodismo digital. Imaginemos que sólo recibiésemos las noticias que necesitábamos: nuestro periódico personal. Hasta ahora, esto ha sucedido de forma bastante torpe. A muchas personas no les gusta facilitar sus datos a las organizaciones de noticias, aunque parezca que les conviene hacerlo.
Algunos lectores se ponen nerviosos cuando les sugerimos cosas. Les preocupa quedarse atrapados en guetos de opinión. Echan de menos ese elemento de serendipia, la historia que no sabíamos que nos interesaría. Es la diferencia entre visitar una librería tradicional, donde podemos curiosear y encontrar una novela interesante, y recibir sugerencias de Amazon.
La IA comenzará a descifrar este rompecabezas.
Los algoritmos son buenos para descubrir lo que te puede interesar, para detectar patrones que la gente no ve por sí misma. Los pasantes infinitos podrán hacer conexiones de manera más sencilla que esos recuadros bastante aleatorios de "noticias para ti" que te brindan demasiada información o hacen que te pierdas lo que todos los demás están comentando.
Esta personalización predictiva de los contenidos tiene un lado oscuro. Los mismos algoritmos que predicen que nos puede gustar un curso de jardinería también pueden llevar a un adolescente que acaba de ser abandonado por su novia a ver videos sobre el suicidio.
En la actualidad, las empresas de redes sociales no son responsables del contenido de sus redes de la misma manera que lo sería un editor como yo. Gracias a normas como la tristemente célebre "Sección 230″ de Estados Unidos, los gigantes tecnológicos son tratados como si fueran más compañías telefónicas que empresas de medios de comunicación. Son responsables de los cables, pero no de lo que se dice a través de ellos.
Ese argumento ya es bastante trillado y espero que lo sea aún más a medida que la IA se haga más poderosa. Durante décadas, las compañías tabacaleras se escudaron en el argumento de que no era su producto el que mataba a la gente (fumar era una cuestión de elección personal), pero con el tiempo esa defensa se desmoronó.
Creo que los gigantes tecnológicos también perderán esa batalla, sobre todo porque cualquiera que tenga hijos puede hablar de la adicción de su producto. Lo que me lleva a mi octava y última predicción:
La regulación está llegando.
Para los políticos de todo el mundo, la IA se volverá simplemente demasiado complicada, demasiado poderosa, demasiado intrusiva y (si vives fuera de Estados Unidos) demasiado estadounidense como para que la dejen en paz. En la década de 1990, los políticos estadounidenses querían liberar a las jóvenes empresas de Internet para que pudieran innovar.
Nadie piensa ahora que empresas como Amazon, Microsoft y Facebook deban ser protegidas de nadie. Más bien lo contrario. Las empresas tienen que hacer más que cumplir la ley.
La sociedad parece contenta de conceder a una corporación privilegios como la responsabilidad limitada mientras esa firma en particular sea vista como alguien que hace el bien. Varias empresas e incluso industrias enteras pueden perder su franquicia de la sociedad; pasas de ser los innovadores geniales a "los malhechores de la gran riqueza" (como Theodore Roosevelt llamó a los barones ladrones hace un siglo cuando introdujo las leyes antimonopolio).
En este momento, es algo que se puede ver en los gigantes tecnológicos.
En Estados Unidos, la política es complicada, porque los legisladores estadounidenses, aunque no les gusten los gigantes tecnológicos, los siguen considerando una de las razones por las que Estados Unidos está por delante de China en términos económicos.
En Bruselas, habrá menos dudas de ese tipo, especialmente una vez que los políticos europeos se den cuenta de lo atrasados que están en materia de inteligencia artificial. Como me dijo un empresario: "Estados Unidos innova, China replica, Europa regula".
Así pues, esas son mis predicciones generales. Tengan en cuenta, una vez más, que es posible que haya pasado por alto por completo el equivalente en inteligencia artificial de la fundación de Twitter hace diez días. Pero, ¿dónde dejan estas ocho conjeturas un tanto fundamentadas a nuestro mundo y al oficio que me ha mantenido empleado desde 1987? Creo que, en general, se nos permite un cierto grado de optimismo paranoico.
Paranoia, porque no es difícil ver cómo podría salir mal la cosa: dónde prolifera la cantidad de contenido falso, dónde el periodismo se ve atrapado entre políticos entrometidos y superpotencias tecnológicas, y dónde mucha gente en las salas de redacción pierde su trabajo porque la máquina puede editar el texto.
En el peor de los casos, en lugares como China y Rusia, los gobiernos podrían usar la IA para obstaculizar aún más el periodismo independiente: para perseguir a nuestras fuentes, censurar lo que hacemos y crear sus propias redes elaboradas de noticias falsas.
Pero en algún momento, el optimismo empieza a abrirse paso.
Volvamos a nuestra historia sobre los barcos iraníes. Toda esta nueva tecnología nos dará aún más formas de reconocer patrones y exigir cuentas a las personas poderosas. En el pasado, países enteros podían parecer fuera de lugar. Ahora los políticos siempre están siendo filmados en algún lugar. A menudo haciendo cosas estúpidas. Como dijo el historiador Timothy Snyder: "No importa cuán oscuro sea el mal, siempre hay un rincón para la pequeña linterna del ridículo".
También soy optimista y creo que esta vez nuestra industria está mejor preparada para la tecnología. Los editores y las editoriales están más alertas con la IA que conla internet y las redes sociales, están menos dispuestos a revelar su contenido, por lo que el vuelo hacia la calidad será más rápido.
Digo "esta vez" porque a menudo cometemos el error de imaginar que somos la primera generación de periodistas a la que le ha tocado el turno a la tecnología. De hecho, lo que ha sucedido en lo que va de siglo (y lo que está a punto de volver a suceder) es en realidad una vieja historia que se vuelve a contar: una nueva tecnología que marca el comienzo de un período de locura y agitación, y luego de algo de sentido común.
A inicios del siglo XIX, la llegada de la prensa de vapor hizo posible imprimir panfletos y hojas de escándalo en cantidades que podían decir cualquier cosa sobre cualquier persona. El coloso de la prensa de un penique fue el New York Sun, que rápidamente se convirtió en el periódico de mayor venta del planeta.
Una de sus series de investigación más famosas afirmaba haber descubierto, con la ayuda de un telescopio grande pero extrañamente muy difícil de localizar, que la luna estaba poblada por una maravillosa colección de criaturas, entre ellas seres mitad humanos y mitad murciélagos que construían templos.
Pero poco a poco las cosas empezaron a arreglarse.
Los neoyorquinos preferían pagar por noticias útiles, que les contaran cosas del mundo real, y las nuevas empresas de bienes de consumo preferían anunciar sus productos junto a historias que fueran realmente ciertas. Aparecieron nuevos títulos. The Economist se fundó en 1843, el New York Times y Reuters aparecieron en 1851, el Financial Times en 1888, el Wall Street Journal en 1889. Se produjo una huida hacia la calidad.
Mientras nos concentremos en reportajes originales, en escribir historias que la gente en el poder no quiere que publiquemos o que nos digan algo nuevo sobre el mundo, y lo hagamos sin miedo, favoritismo ni prejuicios, nos irá bien.
*Este ensayo es un extracto editado de la Conferencia Memorial James Cameron que tuve el honor de pronunciar en City St George’s, Universidad de Londres.
Foto: John Taggart/Bloomberg
Fuente: Bloomberg
sábado, 18 de enero de 2025
Leila Guerriero: Vivir y sobrevivir en Argentina
La mitad de los argentinos temen que su precaria situación pueda deteriorarse aún más
Por: Leila Guerriero
El otro día, en Buenos Aires, pedí un auto en una aplicación. No suelo hacerlo: defiendo el taxi. Precisamente por las aplicaciones queda en esta ciudad menos de la mitad. Pero después de esperar un rato sin que apareciera ninguno, pedí un Uber. Cuando pasamos frente a un edificio, el conductor dijo: “Trabajé hasta hace un mes en esa obra. Se terminó y no nos volvieron a contratar. Hace dos semanas me puse a trabajar con el auto”. Me preguntó si viajaba mucho. Le dije que sí. “Yo conozco dos ciudades nada más —me dijo—: la de Paraguay donde viví hasta hace 15 años, y Buenos Aires”. Su primer trabajo en la Argentina había sido en una empresa textil. Por aquel tiempo vivía en un departamento alquilado, tenía un auto. Cuando la empresa cerró, no le pagaron indemnización y trabajó de mesero, despachó en un almacén del barrio. Tuvo que mudarse a un hotel barato, vender el auto, hasta que consiguió trabajo en la construcción. Pasaba ocho horas expuesto al frío, la lluvia, pero pudo volver a alquilar y comprarse otro vehículo. Entonces eso también se terminó y ahí estaba, manejando un auto esmirriado sin conocer bien la ciudad. Su teléfono tenía la pantalla rota sostenida por una bandita elástica que, a veces, necesitaba apartar para seguir el recorrido que le marcaba el navegador. Me dijo que estaba casado y tenía una hija de tres años. Su mujer había trabajado cuidando a una señora de 82 hasta que, a mediados de 2024, la señora ya no pudo pagarle. “El alquiler me vence ahora y nos vamos a tener que meter en un hotel otra vez”. Pensé que era una historia triste, como la de la mitad de quienes viven en la Argentina, hasta que me preguntó: “¿Sabe lo que me da miedo? Que todavía no llegué a lo más bajo. Todavía puedo bajar mucho”. Y, sin mayor drama, dijo: “Me gustaría llegar rápido abajo del todo porque, si no, uno se va haciendo ilusiones”. Ilusión de que alguna vez la vida será más que sobrevivir. Es la peor de todas.
Leila Guerriero ganó el Premio Zenda de Narrativa con una historia de la dictadura argentina
El nombre Leila Guerriero no es nuevo en el periodismo. La reportera argentina, de 57 años, fue galardonada con el Premio Zenda de Narrativa 2023-2024 por su libro La llamada, donde retrata la historia de Silvia Labayru, víctima de la dictadura militar del país gaucho en 1976.
La primera edición del Premio Zenda fue realizada por la revista literaria digital del mismo nombre. El jurado calificó a La Llamada como un “ágil reportaje periodístico y una vigorosa narración”. Además, destacaron que Guerriero pudo transformar un caso real de terrorismo político en un relato conmovedor.
El libro de Leila Guerriero narra la historia de Silvia Labayru, que cuando ocurre el golpe militar en marzo de 1976, a los 20 años y embarazada, integraba el sector de inteligencia de la guerrilla Montoneros. El 29 de diciembre de ese mismo año, Labayru fue secuestrada por militares y trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, hoy conocida como Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA, donde fue torturada, violada y obligada a realizar trabajo esclavo. En 1978 fue liberada; sin embargo, los argentinos en el exilio la acusaron de traidora y fue rechazada por sus compañeros de militancia.
Leila Guerriero ganó el Premio Zenda de Narrativa con una historia de la dictadura argentina
El nombre Leila Guerriero no es nuevo en el periodismo. La reportera argentina, de 57 años, fue galardonada con el Premio Zenda de Narrativa 2023-2024 por su libro La llamada, donde retrata la historia de Silvia Labayru, víctima de la dictadura militar del país gaucho en 1976.
La primera edición del Premio Zenda fue realizada por la revista literaria digital del mismo nombre. El jurado calificó a La Llamada como un “ágil reportaje periodístico y una vigorosa narración”. Además, destacaron que Guerriero pudo transformar un caso real de terrorismo político en un relato conmovedor.
El libro de Leila Guerriero narra la historia de Silvia Labayru, que cuando ocurre el golpe militar en marzo de 1976, a los 20 años y embarazada, integraba el sector de inteligencia de la guerrilla Montoneros. El 29 de diciembre de ese mismo año, Labayru fue secuestrada por militares y trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada, hoy conocida como Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA, donde fue torturada, violada y obligada a realizar trabajo esclavo. En 1978 fue liberada; sin embargo, los argentinos en el exilio la acusaron de traidora y fue rechazada por sus compañeros de militancia.
Fotos: Natacha Pisarenko - AP, Ecuavisa
Fuentes: Diario El País y Ecuavisa
viernes, 17 de enero de 2025
Corte Suprema de EE.UU. avala ley para prohibición de TikTok
El tribunal estableció que la ley no atenta contra el derecho a la libertad de expresión y que las medidas para su aplicación "deben recaer en la próxima administración" de Donald Trump.
Fuentes: Agencias DPA, AFP, AP, Reuters, Amnistía Internacional Argentina
La Corte Suprema avaló este viernes (17.01.2025) por unanimidad una ley que amenaza con prohibir a partir del domingo la red social TikTok en Estados Unidos, donde cuenta con 170 millones de usuarios.
En lo que constituye una importante derrota para TikTok, el alto tribunal estableció que la ley no atenta contra el derecho a la libertad de expresión y que el gobierno estadounidense ha demostrado que son legítimas sus preocupaciones sobre la propiedad china de la plataforma.
Funcionarios de la Casa Blanca aseguraron este viernes que dejarán la aplicación de la ley en manos del presidente electo Donald Trump, que tomará posesión del cargo el lunes, un día después del eventual veto.
"Dada la mera circunstancia del calendario, este gobierno reconoce que las acciones para aplicar la ley simplemente deben recaer en la próxima administración", precisó en un comunicado Karine Jean-Pierre, secretaria de prensa del mandatario saliente Joe Biden.
Trump indicó también que discutió sobre TikTok con el presidente chino Xi Jinping en una conversación telefónica este viernes y posteriormente advirtió que necesita revisar la situación para tomar una decisión.
"Mi decisión sobre TikTok se tomará en un futuro no muy lejano, pero debo tener tiempo para revisar la situación. Permanezcan atentos", señaló en su red Truth Social.
Tiktok amenaza con bloquear servicios el día de mañana
La empresa advirtió que la falta de una respuesta clara por parte de la administración Biden podría dejar sin acceso a millones de usuarios
Según informó CNN, la popular aplicación de videos cortos TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance, podría volverse inaccesible a partir del domingo para los usuarios dentro de Estados Unidos, si la administración del presidente Joe Biden no actúa frente a la inminente sanción.
En un comunicado emitido este viernes, TikTok expresó su preocupación por la ausencia de garantías por parte del gobierno de Joe Biden y del Departamento de Justicia para asegurar la continuidad de la plataforma en Estados Unidos.
"Las declaraciones emitidas hoy tanto por la Casa Blanca de Biden como por el Departamento de Justicia han fallado en proporcionar la claridad y garantía necesarias a los proveedores de servicios que son fundamentales para mantener la disponibilidad de TikTok para más de 170 millones de estadounidenses", señaló la empresa.
El documento también advierte que, de no recibir una declaración definitiva que asegure la no aplicación de la ley, TikTok se verá obligado a suspender sus servicios en Estados Unidos el 19 de enero.
La ley en contra de Tiktok sentencia que la red social debe de venderse a un residente americano para seguir operando con servicios americanos, similar a lo que ocurre en Brasil, o de lo contrario, se obligarían a empresas americanas a dejar de prestar sus servicios a la empresa.
En lo que constituye una importante derrota para TikTok, el alto tribunal estableció que la ley no atenta contra el derecho a la libertad de expresión y que el gobierno estadounidense ha demostrado que son legítimas sus preocupaciones sobre la propiedad china de la plataforma.
Funcionarios de la Casa Blanca aseguraron este viernes que dejarán la aplicación de la ley en manos del presidente electo Donald Trump, que tomará posesión del cargo el lunes, un día después del eventual veto.
"Dada la mera circunstancia del calendario, este gobierno reconoce que las acciones para aplicar la ley simplemente deben recaer en la próxima administración", precisó en un comunicado Karine Jean-Pierre, secretaria de prensa del mandatario saliente Joe Biden.
Trump indicó también que discutió sobre TikTok con el presidente chino Xi Jinping en una conversación telefónica este viernes y posteriormente advirtió que necesita revisar la situación para tomar una decisión.
"Mi decisión sobre TikTok se tomará en un futuro no muy lejano, pero debo tener tiempo para revisar la situación. Permanezcan atentos", señaló en su red Truth Social.
Tiktok amenaza con bloquear servicios el día de mañana
La empresa advirtió que la falta de una respuesta clara por parte de la administración Biden podría dejar sin acceso a millones de usuarios
Según informó CNN, la popular aplicación de videos cortos TikTok, propiedad de la empresa china ByteDance, podría volverse inaccesible a partir del domingo para los usuarios dentro de Estados Unidos, si la administración del presidente Joe Biden no actúa frente a la inminente sanción.
En un comunicado emitido este viernes, TikTok expresó su preocupación por la ausencia de garantías por parte del gobierno de Joe Biden y del Departamento de Justicia para asegurar la continuidad de la plataforma en Estados Unidos.
"Las declaraciones emitidas hoy tanto por la Casa Blanca de Biden como por el Departamento de Justicia han fallado en proporcionar la claridad y garantía necesarias a los proveedores de servicios que son fundamentales para mantener la disponibilidad de TikTok para más de 170 millones de estadounidenses", señaló la empresa.
El documento también advierte que, de no recibir una declaración definitiva que asegure la no aplicación de la ley, TikTok se verá obligado a suspender sus servicios en Estados Unidos el 19 de enero.
La ley en contra de Tiktok sentencia que la red social debe de venderse a un residente americano para seguir operando con servicios americanos, similar a lo que ocurre en Brasil, o de lo contrario, se obligarían a empresas americanas a dejar de prestar sus servicios a la empresa.
Prohibir TikTok no resolverá los daños causados por las grandes tecnológicas
La reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de respaldar la prohibición de TikTok por motivos de seguridad nacional ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos. Según Amnistía Internacional, esta medida no resuelve los riesgos y daños sistémicos asociados con los modelos de negocio basados en la vigilancia, utilizados por TikTok y otras grandes empresas tecnológicas como Google y Meta.
Desde Amnesty Tech, su Directora Adjunta, Lauren Armistead, señaló que la prohibición restringe de manera innecesaria el derecho a la libertad de expresión, que incluye la capacidad de buscar, recibir y difundir información. La organización argumenta que en lugar de imponer restricciones arbitrarias, las autoridades estadounidenses deberían implementar regulaciones que abarquen a todas las plataformas tecnológicas para proteger los derechos humanos en el entorno digital.
Amnistía Internacional también alertó sobre los peligros ampliamente documentados de la recolección masiva de datos y los algoritmos en redes sociales, como la amplificación del discurso de odio en las plataformas de Meta o el impacto del contenido perjudicial en la salud mental de los jóvenes usuarios de TikTok. En este contexto, instan a los reguladores estadounidenses a priorizar el abordaje de problemas estructurales en los modelos de negocio de las grandes tecnológicas y a garantizar un entorno digital que respete los derechos humanos.
La organización reiteró su llamado a TikTok para que deje de utilizar información personal sensible de sus usuarios como herramienta para crear un contenido diseñado para generar adicción, destacando la urgencia de establecer un marco regulatorio que limite estas prácticas.
Contexto
El viernes, la Corte Suprema de EE.UU. respaldó una ley que prohíbe TikTok en el país por motivos de seguridad nacional si ByteDance no vende la aplicación de videos cortos a un comprador certificado en EE.UU. antes del domingo 19 de enero de 2025.
La prohibición impide que las tiendas de aplicaciones distribuyan TikTok a sus más de 170 millones de usuarios en EE.UU.
En el 2024 Amnistía Internacional Argentina presentó su informe titulado “Domar el algoritmo: desafíos para la salud mental y privacidad en el uso de TikTok Argentina”, en el que se abordan los impactos del algoritmo de la plataforma en dos ejes principales: la privacidad y el manejo de datos personales, y la salud mental de sus usuarias y usuarios. Entre los hallazgos destacados, el informe analiza la espiral tóxica que puede generar el uso de TikTok, las estrategias de hiperpersonalización de su algoritmo, los desafíos en la gestión del tiempo, los temores asociados a la exposición y la violencia, así como sus posibles consecuencias en el bienestar emocional. Este análisis busca generar conciencia sobre los riesgos y promover un uso más responsable de la tecnología.
En 2023, Amnistía Internacional publicó dos informes que destacan los abusos sufridos por niños y jóvenes que usan TikTok. Driven into the Darkness: How TikTok Encourages Self-harm and Suicidal Ideation detalla cómo la búsqueda de atención de los usuarios jóvenes por parte de TikTok puede agravar problemas de salud mental. Otro informe, “I feel Exposed”: Caught in TikTok’s Surveillance Web, examina las prácticas de recolección de datos de TikTok y las prácticas perjudiciales para los usuarios.
Estos informes forman parte del trabajo de Amnistía Internacional para exponer los modelos de negocio de las grandes tecnológicas, que constituyen un ataque al derecho a la privacidad y priorizan las ganancias por encima de los derechos humanos.
La reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de respaldar la prohibición de TikTok por motivos de seguridad nacional ha generado preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos. Según Amnistía Internacional, esta medida no resuelve los riesgos y daños sistémicos asociados con los modelos de negocio basados en la vigilancia, utilizados por TikTok y otras grandes empresas tecnológicas como Google y Meta.
Desde Amnesty Tech, su Directora Adjunta, Lauren Armistead, señaló que la prohibición restringe de manera innecesaria el derecho a la libertad de expresión, que incluye la capacidad de buscar, recibir y difundir información. La organización argumenta que en lugar de imponer restricciones arbitrarias, las autoridades estadounidenses deberían implementar regulaciones que abarquen a todas las plataformas tecnológicas para proteger los derechos humanos en el entorno digital.
Amnistía Internacional también alertó sobre los peligros ampliamente documentados de la recolección masiva de datos y los algoritmos en redes sociales, como la amplificación del discurso de odio en las plataformas de Meta o el impacto del contenido perjudicial en la salud mental de los jóvenes usuarios de TikTok. En este contexto, instan a los reguladores estadounidenses a priorizar el abordaje de problemas estructurales en los modelos de negocio de las grandes tecnológicas y a garantizar un entorno digital que respete los derechos humanos.
La organización reiteró su llamado a TikTok para que deje de utilizar información personal sensible de sus usuarios como herramienta para crear un contenido diseñado para generar adicción, destacando la urgencia de establecer un marco regulatorio que limite estas prácticas.
Contexto
El viernes, la Corte Suprema de EE.UU. respaldó una ley que prohíbe TikTok en el país por motivos de seguridad nacional si ByteDance no vende la aplicación de videos cortos a un comprador certificado en EE.UU. antes del domingo 19 de enero de 2025.
La prohibición impide que las tiendas de aplicaciones distribuyan TikTok a sus más de 170 millones de usuarios en EE.UU.
En el 2024 Amnistía Internacional Argentina presentó su informe titulado “Domar el algoritmo: desafíos para la salud mental y privacidad en el uso de TikTok Argentina”, en el que se abordan los impactos del algoritmo de la plataforma en dos ejes principales: la privacidad y el manejo de datos personales, y la salud mental de sus usuarias y usuarios. Entre los hallazgos destacados, el informe analiza la espiral tóxica que puede generar el uso de TikTok, las estrategias de hiperpersonalización de su algoritmo, los desafíos en la gestión del tiempo, los temores asociados a la exposición y la violencia, así como sus posibles consecuencias en el bienestar emocional. Este análisis busca generar conciencia sobre los riesgos y promover un uso más responsable de la tecnología.
En 2023, Amnistía Internacional publicó dos informes que destacan los abusos sufridos por niños y jóvenes que usan TikTok. Driven into the Darkness: How TikTok Encourages Self-harm and Suicidal Ideation detalla cómo la búsqueda de atención de los usuarios jóvenes por parte de TikTok puede agravar problemas de salud mental. Otro informe, “I feel Exposed”: Caught in TikTok’s Surveillance Web, examina las prácticas de recolección de datos de TikTok y las prácticas perjudiciales para los usuarios.
Estos informes forman parte del trabajo de Amnistía Internacional para exponer los modelos de negocio de las grandes tecnológicas, que constituyen un ataque al derecho a la privacidad y priorizan las ganancias por encima de los derechos humanos.
Fuentes: Agencias DPA, AFP, AP, Reuters, Amnistía Internacional Argentina
jueves, 16 de enero de 2025
Archivos encontrados: Alberto Benegas Lynch (h.) analiza el periodismo independiente
El 27 de febrero de 1997, el canal América 2 suspendió sorpresivamente el programa periodístico "Sin límites" que iba a emitir un informe sobre la nueva casa del entonces presidente Carlos Menem en Anillaco. Los conductores del programa, Marcelo Longobardi, Luis Majul, Alfredo Leuco y Román Lejtman, denunciaron que la decisión fue resultado de presiones gubernamentales, específicamente por parte del presidente Menem, quien, según los periodistas, contactó al dueño del canal, Eduardo Eurnekian, para evitar la emisión. El informe, preparado por Lejtman, detallaba la construcción de la casa de Menem, su pista de aterrizaje y otros elementos como una represa y un centro tecnológico. Los periodistas consideraron el episodio como un acto de censura previa. Aunque el vocero presidencial, Raúl Delgado, negó las presiones y ofreció transmitir el programa por otros medios públicos, el hecho suscitó un intenso debate sobre la libertad de prensa en el país. Ante esto Alberto Benegas Lynch (h.) publicó en el diario La Nación, un 5 de marzo de 1997, la siguiente columna de opinión:
El periodismo independientePor: Alberto Benegas Lynch (h.)Durante la fatídica noche del 14 de junio de 1643, el parlamento inglés suspendió la libertad de imprenta. Una medida digna de trogloditas que apunta los dardos al corazón mismo de la civilización, los derechos y la posibilidad del conocimiento, todo lo cual constituye el andamiaje sobre el que se basa la sociedad abierta. Al año siguiente, Milton publicó su célebre alegato en favor de la libertad de expresión, obra maestra de la prosa inglesa que ha significado un mojón invalorable pará todos los espíritus libres.El conocimiento es un proceso que requiere debate, puertas y ventanas abiertas de par en par para discutir, refutar y volver a reformular pensamientos en el contexto de teorías rivales que permiten reducir en algo nuestra ignorancia. Todavía empleamos la expresión "libertad de prensa" debido al síndrome de Gutenberg, pero esta libertad se extiende a todos los medios posibles por los que se pueda canalizar el pensamiento. Esta libertad crucial no solo sirve para ensanchar el conocimiento, sino para establecer límites precisos al poder político en su permanente afán por la extralimitación y el abuso. De ahí la importancia del periodismo independiente; aunque "periodismo independiente" sea un pleonasmo, vale la pena la reiteración como señal de alarma frente a los seudoperiodistas que siempre son cómplices serviles del poder de turno.Libertad de expresión.En 1787, el Congreso de Filadelfia sometió el proyecto de Constitución norteamericano a la consideración de los Estados miembro. Antes y después de su ratificación se suscitó un interesante debate acerca de la necesidad de incorporar una Declaración de Derechos. Esta postura fue principalmente sostenida por los llamados "antifederalistas", quienes, como es sabido, eran más federalistas que los propios personajes que firmaban sus colaboraciones con el seudónimo de Polibius. No se incorporó la Declaración de Derechos a la Constitución original debido a que muchos consideraban una insolencia para con los gobernados el incluir taxativamenteaquello que estaba a buen recaudo debido a los estrictos límites impuestos al poder político. Uno de los escritos de Hamilton en "Los papeles federalistas" (el número 84) constituye un buen ejemplo de este modo de pensar.Finalmente, por la vía epistolar, desde París, Jefferson pudo convencer a James Madison acerca de la razón de los antifederalistas y así, en 1791, se incorporaron las diez primeras enmiendas a la Constitución. La primera de estas enmiendas se refiere a la "libertad de expresión o de prensa" basada en la Declaración de Virginia de 1776, escrita por George Mason, cuyo punto duodécimo reza así: "Que la libertad de prensa es uno de los grandes baluartes de la libertad y no puede ser restringida jamás, a no ser por gobiernos despóticos". A su vez, este principio fundamental reconoce como antecedente inmediato los Commentaries of the Laws of England de sir William Blackstone, quien explica lo devastador que resulta la censura previa, lo cual no es óbice para que recurra a la Justicia quien se sienta lesionado, como siempre como en ex postfacto. Entre nosotros, Alberdi y los constituyentes de 1853 recogieron aquella preocupación.Los problemas atroces de la Justicia y una corrupción impune convierten los fundamentos éticos de una sociedad en un chiste macabroEl poder políticoA un mes del horrendo asesinato de José Luis Cabezas, nos informa La Nación que los periodistas Marcelo Longobardi, Alfredo Leuco, Román Lejtman y Luis Majul denunciaron una presión directa de la presidencia de la República para que no se emita un programa televisivo y no se difunda un informe especial sobre una nueva residencia Anillaco. Cualquiera que sea la derivación de este episodio bochornoso que se denuncia, el hecho constituye una nueva afrenta para las instituciones republicanas. En este caso no solo por la grave amenaza a la libertad de expresión: en lugar de tanta "relación carnal" con los Estados Unidos para poder continuar con la danza colosal del endeudamiento público para financiar pesados gastos estatales y mitigar el abultado déficit fiscal, sería interesante tomar de aquel país el ejemplo de cumplir con la disposición según la cual todos los regalos que recibe el presidente son propiedad de la Nación. La inexistencia de la división horizontal de poderes, los problemas atroces de la Justicia y una corrupción impune convierten los fundamentos éticos de una sociedad abierta en un chiste macabro.He repetido ad náuseam un pensamiento de Whilhem Röpke que resume muy bien nuestro dilema: "La diferencia entre un régimen totalitario y una sociedad abierta no estriba en que en esta última se produzcan más heladeras y hamburguesas. La diferencia se resume en marcos ético-institucionales opuestos. Si perdemos la brújula en el área ética, además, entre otras muchas cosas, nos quedaremos sin hamburguesas y sin heladeras". Gastón Boissier, en su obra "La oposición bajo los Césares", apunta a quienes "la oposición irrita y que, para liberarse de ellos, recurren a los medios de la mayor violencia". En los tiempos modernos el poder ha mejorado ampliamente la hedionda marca de los Césares en cuanto a los procedimientos nauseabundos a que recurren para limitar la libertad de expresión y avanzar sobre las vidas y las haciendas de quienes están supuestos de proteger.Como es sabido, cuándo Alejandro Magno, en Crito, lo encontró a Diógenes tomando sol le dijo que le pidiera cualquier cosa, ya que él se la podía conceder. Diógenes le replicó con la expresión más higiénica y más potente de cuantas registra la historia: "Apártate de mí porqué me haces sombra". Sabiamente, ha señalado Erich Fromm que el que vulgarmente se considera "poderoso" en el ámbito político es psicológicamente débil, puesto que necesita complementar su yo con la incorporación del dominado, mientras que quien rechaza este tipo de poder y tiene la potencia de hacer cosas de modo independiente y sin la fuerza bruta que lo respalde, es el fuerte, es el que puede, es en verdad el poderoso.
Fuente: Diario La Nación
Human Rights Watch advierte que las acciones de Javier Milei ponen en riesgo la democracia
Human Rights Watch (HRW) señaló que el primer año del gobierno de Javier Milei en Argentina estuvo marcado por retrocesos en derechos humanos, destacando recortes en programas sociales, restricciones al derecho a la protesta y ataques a la libertad de prensa y la comunidad LGTBQ+. Además, criticaron la postergación de designaciones judiciales clave y advirtieron sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad. HRW también destacó la retórica hostil del Gobierno y su postura contraria a la Agenda 2030 en temas como desigualdad y cambio climático
El presidente Javier Milei presenta el presupuesto para el año 2025 ante el Congreso de la Nación Argentina, Buenos Aires, 15 de septiembre de 2025.
El primer año de gobierno del presidente Javier Milei estuvo caracterizado por nuevos desafíos en materia de derechos humanos, incluyendo recortes a la financiación de programas sociales, obstáculos para el ejercicio del derecho a la protesta pacífica y una retórica gubernamental hostil contra periodistas y personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT). Aunque la prolongada crisis económica argentina persistió y los índices de pobreza continuaron aumentando, los altos niveles de inflación comenzaron a estabilizarse.
Instituciones democráticas
El Congreso lleva años sin nombrar a un procurador general, un defensor del pueblo y un magistrado de la Corte Suprema, figuras clave en la protección de los derechos humanos y cuyos nombramientos requieren una mayoría legislativa de dos tercios.
En abril, el presidente Milei nominó al juez federal Ariel Lijo para cubrir una vacante de la Corte Suprema y al académico Manuel García-Mansilla para cubrir otra vacante que se abrió en diciembre, cuando uno de los jueces cumplió 75 años.
Numerosas organizaciones de derechos humanos, ciudadanos, asociaciones empresariales y académicos expresaron su preocupación por el historial de Lijo como juez federal. A octubre, Lijo tenía cinco investigaciones disciplinarias pendientes en el Consejo de la Magistratura, el órgano encargado de investigar y destituir a jueces federales. Según un estudio, se ha enfrentado a otros 29 procedimientos disciplinarios que fueron archivados, incluidos 16 in limine, es decir, sin ningún análisis. Algunos procedimientos se basaron en acusaciones de que Lijo atrasó o manipuló investigaciones por casos de corrupción.
Al momento de redacción de este capítulo, la comisión de Acuerdos del Senado no había votado para someter las candidaturas de Lijo y García-Mansilla a votación en el recinto del Senado. De ser nombrados, la Corte Suprema de cinco miembros estaría compuesta únicamente por hombres, el único alto tribunal con tal composición en América Latina.
Al momento de redacción de este capítulo, el gobierno de Milei no había nominado a ningún candidato para el cargo de procurador general y el Congreso no había nominado a ningún candidato para el puesto de defensor del pueblo.
A noviembre había 300 puestos vacantes en la justicia federal y nacional, casi un tercio del total. En 2015, la Corte Suprema concluyó que la demora en el nombramiento de jueces, que provoca que jueces subrogantes ocupen cargos durante años, atenta contra la independencia judicial.
Derechos económicos, sociales y culturales
La inflación interanual al mes de octubre fue del 193 %, según informó el gobierno, con un aumento de los precios de la vivienda, el agua y la energía del 285 %. Tras un elevado porcentaje de inflación mensual del 25 % en el mes en que el expresidente Alberto Fernández traspasó el cargo al presidente Milei, los elevados niveles de inflación comenzaron a estabilizarse en 2024, con una inflación mensual del 2,7 % registrada en octubre.
A junio de 2024, el 52,9 % de la población vivía en situación de pobreza, un fuerte aumento respecto al 27,5 % de 2019. Las personas que vivían en situación de indigencia—que el gobierno define como la incapacidad de cubrir las necesidades alimentarias más básicas—ascendían al 18,1 % de la población. Dos tercios de los niños menores de 14 años vivían en la pobreza y casi 3 de cada 10 en la indigencia.
El plan de austeridad del presidente Milei redujo drásticamente el gasto público, lo que tuvo consecuencias en la financiación de varios programas sociales. Un estudio mostró que, durante los primeros cuatro meses del 2024, los programas destinados a víctimas de violencia de género sufrieron recortes de entre el 70 % y el 100 %. Los recortes también afectaron a programas de atención médica a enfermos de cáncer y de integración de personas con discapacidad. El presidente Milei también vetó leyes aprobadas por el Congreso para aumentar jubilaciones y la financiación de universidades públicas.
El gobierno duplicó el poder adquisitivo del programa de transferencias mensuales por hijo, que beneficia a más de cuatro millones de menores de 18 años.
Derecho a la protesta pacífica
En diciembre de 2023, el Ministerio de Seguridad publicó un protocolo que, en la práctica, criminaliza cualquier impedimento al tránsito derivado de una manifestación. También otorga a la policía amplios poderes para dispersar protestas y permite al gobierno obligar a los organizadores de manifestaciones a pagar los operativos policiales y los daños a la propiedad pública que sean consecuencia de una manifestación.
En enero, tres relatores especiales de Naciones Unidas solicitaron al gobierno de Milei adecuar el protocolo a los estándares internacionales sobre el derecho de reunión pacífica.
En junio, cuando miles de personas protestaron frente al Congreso en contra de un proyecto de ley impulsado por el gobierno, la policía activó el protocolo y respondió disparando balas de goma y gases lacrimógenos y golpeando a manifestantes. Algunos manifestantes quemaron contenedores de basura y un vehículo. La policía detuvo a 33 personas ese día, la última de las cuales fue liberada en septiembre.
Políticas de seguridad
En 2023, Argentina tenía una tasa de homicidios de 4,4 por cada 100.000 habitantes, una de las más bajas de América Latina. Sin embargo, la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe, donde distintas bandas locales se han disputado el territorio para la venta de droga, tenía una tasa de homicidios cinco veces superior a la nacional.
En diciembre de 2023, el gobierno de Milei envió un mayor número de miembros de las fuerzas de seguridad a Rosario y puso en marcha un plan para una mayor coordinación de las estrategias de seguridad con los gobiernos locales. El gobierno provincial también reforzó los controles en las prisiones. A octubre, los asesinatos en Rosario habían disminuido un 72 % en 2024 en comparación con el mismo periodo de 2023.
En marzo, el Ministerio de Seguridad publicó una resolución que amplía el alcance del uso de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad. La resolución permite el uso de armas de fuego en un rango inaceptablemente amplio de circunstancias y debilita la rendición de cuentas tanto a nivel administrativo como judicial.
Ataques a periodistas
El presidente Milei y miembros de alto nivel de su gabinete han utilizado una retórica hostil para estigmatizar a periodistas independientes y a medios de comunicación, usualmente a través de publicaciones en redes sociales, discursos y entrevistas que incluyen una amplia variedad de insultos y ataques personales. El Foro de Periodistas Argentinos (FOPEA) afirmó, en septiembre, que el presidente había agredido verbalmente a al menos 45 periodistas desde que asumió el cargo.
Violencia de género
A pesar de una ley de 2009 que dispone medidas exhaustivas para prevenir y castigar la violencia contra las mujeres y las niñas, el Registro Nacional de Femicidios reportó 250 femicidios—el asesinato de mujeres y niñas debido a su género—en 2023.
La violencia de género es sistémica y se da en todos los sectores de la sociedad. En agosto de 2024, la ex primera dama Fabiola Yáñez denunció penalmente al expresidente Fernández por violencia de género. Fernández negó las acusaciones. La justicia estaba investigando el caso al momento de redacción de este capítulo.
Violencia contra las personas LGBT
El presidente Milei y miembros de su gobierno han hecho comentarios despectivos sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, la identidad de género y la educación sexual inclusiva.
En mayo, un hombre lanzó un cóctel molotov contra una habitación de una pensión en Buenos Aires, matando a tres mujeres lesbianas e hiriendo a otra, un ataque que activistas relacionaron con el aumento de la retórica anti-LGBT.
Abusos pasados
A comienzos de la década del 2000, la Corte Suprema y la justicia federal declararon la nulidad de los indultos y las leyes de amnistía concedidos a exmilitares implicados en delitos cometidos durante la última dictadura (1976-1983). A septiembre, el Ministerio Público Fiscal informó que, de 3.732 personas investigadas por delitos de lesa humanidad, 1.187 habían sido condenadas, 1.213 murieron y 192 fueron absueltas; las restantes continuaban siendo investigadas.
En julio, un grupo de legisladores del partido del presidente Milei visitó a detenidos que cumplían penas de prisión por delitos de lesa humanidad, entre ellos el exoficial de la Marina Alfredo Astiz, condenado en Francia y en Argentina por el secuestro y tortura en 1977 de dos monjas francesas en Argentina, entre otros crímenes.
Después de 30 años, aún no hay condenados por el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), en el cual perdieron la vida 85 personas y más de 300 resultaron heridas. En junio, la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que Argentina era responsable por no haber prevenido e investigado el atentado, e instó a las autoridades a identificar y llevar ante la justicia a los responsables del atentado y de su encubrimiento.
Política exterior
El gobierno de Milei se ha opuesto a resoluciones internacionales sobre derechos económicos, sociales y culturales y de género. En septiembre, en la Asamblea General de la ONU, el presidente Milei rechazó la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible y su gobierno se opuso al Pacto para el Futuro, un marco global para abordar cuestiones como la desigualdad, el cambio climático y la gobernanza financiera internacional. En octubre, Argentina fue el único país que rechazó una declaración sobre igualdad de género en el foro del G20. Ese mes, el presidente Milei amenazó con despedir a los diplomáticos de carrera que no apoyaran sus posiciones en política exterior.
Fuente: Human Rights Watch
martes, 14 de enero de 2025
La comunicación debe ser guardiana de la democracia y de la libertad de expresión
El publicista Sidônio Palmeira, que asumió este martes como ministro de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia brasileña, dijo que su principal desafío será combatir "las mentiras" propagadas por la ultraderecha y que impiden a la población ver los logros del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y habló de combatir la desinformación.
"Nuestro país volvió a ser respetado en el mundo, pero ese buen trabajo no está siendo percibido por parte de la población. La información de los logros no llega a la punta. La población no consigue ver las virtudes del Gobierno", afirmó.
El publicista, responsable de la campaña que le permitió a Lula vencer las elecciones presidenciales de 2022, atribuyó las fallas en la comunicación a un "proyecto macabro" de la extrema derecha para difundir mentiras.
"Tenemos un presidente al que le han dado para gobernar un país destruido y desmoralizado. En sólo dos años su gobierno puso las cosas en orden, pero este trabajo no es notado por una parte de la población. La información de los servicios no llega al final. La población no puede ver al gobierno y sus virtudes las mentiras en los entornos digitales promovidas por la extrema derecha crean una cortina de humo en la vida real, manipulan a personas inocentes y amenazan a la humanidad. Para combatir este macabro movimiento, no basta con llamar a un especialista en marketing", señaló.
En su discurso de toma de posesión Palmeira afirmó que la comunicación debe ser guardiana de la democracia y de la libertad de expresión. Además, dijo que el trabajo al frente del departamento es combatir la desinformación creada por la extrema derecha.
El ahora ministro habló de un "salvaje oeste digital" y de que es necesario combatir lo que llamó un movimiento "macabro" -en referencia a las fake news.
El publicista, responsable de la campaña que le permitió a Lula vencer las elecciones presidenciales de 2022, atribuyó las fallas en la comunicación a un "proyecto macabro" de la extrema derecha para difundir mentiras.
"Tenemos un presidente al que le han dado para gobernar un país destruido y desmoralizado. En sólo dos años su gobierno puso las cosas en orden, pero este trabajo no es notado por una parte de la población. La información de los servicios no llega al final. La población no puede ver al gobierno y sus virtudes las mentiras en los entornos digitales promovidas por la extrema derecha crean una cortina de humo en la vida real, manipulan a personas inocentes y amenazan a la humanidad. Para combatir este macabro movimiento, no basta con llamar a un especialista en marketing", señaló.
"La xenofobia y la violencia racial y de género promueve el revisionismo histórico, bajo el imperio de la charlatanería política que promete prosperidad inmediata y allana el camino para una cultura del odio, la cancelación y el individualismo", afirmó.
Durante su toma de posesión, dijo que nunca quiso dedicarse a la política, sino que asumió el cargo por el bien de la justicia. En opinión del nuevo ministro, la población no ve las virtudes del gobierno debido a la difusión de noticias falsas. Pero, en tono optimista, afirmó que asumirá el mando en la segunda parte, que es la más decisiva en un partido de fútbol.
Según Palmeira, las medidas para limitar la verificación de contenido en las redes sociales como las anunciadas recientemente por el grupo Meta, controlador de Facebook, Instagram y Whatsapp, son negativas y responden a una concepción desvirtuada de la libertad de expresión difundida por la ultraderecha.
"La ONU ya reconoce el combate a las noticias falsas como parte de la defensa de los derechos humanos. El Gobierno hará frente a ese desafío, pero necesita de la participación de toda la sociedad", afirmó.
Palmeira dijo que una de sus primeras tareas será mejorar la comunicación del Gobierno en los ambientes digitales, en los que la oposición de ultraderecha tiene una enorme preponderancia, ya que el nuevo modelo exige una comunicación más alineada con las nuevas demandas.
En la misma ceremonia, el ministro saliente, el diputado oficialista Paulo Pimenta, coincidió que el actual desafío es el combate a las mentiras en las redes sociales y dijo que se trata de un problema que no es exclusivo de Brasil sino mundial.
El nuevo ministro se especializó en campañas electorales durante los últimos años y, de hecho, dirigió la de Lula en 2022 y otras de candidatos del PT y de otros partidos a diversos cargos desde 2016.
Según Palmeira, las medidas para limitar la verificación de contenido en las redes sociales como las anunciadas recientemente por el grupo Meta, controlador de Facebook, Instagram y Whatsapp, son negativas y responden a una concepción desvirtuada de la libertad de expresión difundida por la ultraderecha.
"La ONU ya reconoce el combate a las noticias falsas como parte de la defensa de los derechos humanos. El Gobierno hará frente a ese desafío, pero necesita de la participación de toda la sociedad", afirmó.
Palmeira dijo que una de sus primeras tareas será mejorar la comunicación del Gobierno en los ambientes digitales, en los que la oposición de ultraderecha tiene una enorme preponderancia, ya que el nuevo modelo exige una comunicación más alineada con las nuevas demandas.
En la misma ceremonia, el ministro saliente, el diputado oficialista Paulo Pimenta, coincidió que el actual desafío es el combate a las mentiras en las redes sociales y dijo que se trata de un problema que no es exclusivo de Brasil sino mundial.
El nuevo ministro defendió la regulación de las redes y la responsabilidad de quienes difunden noticias falsas. Incluso reclamó el regreso de la discusión del proyecto de noticias falsas, que no avanzó en la Cámara y pidió la participación de todos y afirmó que llamar a un 'comercializador' no solucionará el problema. En mensaje a aliados, dijo que el desafío de mejorar la comunicación no es exclusivo de la Secretaría de Comunicaciones (SeCom) y que, en lugar de quejarse, hay que participar y que el trabajo de comunicar mejor hay que compartirlo.
El nuevo ministro se especializó en campañas electorales durante los últimos años y, de hecho, dirigió la de Lula en 2022 y otras de candidatos del PT y de otros partidos a diversos cargos desde 2016.
Foto: Ricardo Stuckert / PR
Fuentes: Agencia Brasil, CBN, Periódico Brasilia
domingo, 12 de enero de 2025
Cuatro décadas en defensa de las lectoras y los lectores
Los mensajes que llegan a la Redacción nos llevan a reflexionar sobre lo más pequeño o lo más grande del trabajo periodístico, de las peticiones más simples a los debates más elevados
Por: Soledad Alcaide
El continuo diálogo que El País mantiene con sus lectores a través del defensor cumple 40 años en 2025. Este periódico fue el pionero de los medios de habla hispana al establecer en 1985 esta figura, que han ejercido hasta ahora 14 periodistas. Por eso, quiero recordar hoy a todos mis antecesores ―Ismael López Muñoz, Jesús de la Serna, José Miguel Larraya, Soledad Gallego-Díaz, Juan Arias, Francisco Gor, Camilo Valdecantos, Malén Aznárez, Sebastián Serrano, Milagros Pérez Oliva, Tomás Delclós, Lola Galán y Carlos Yárnoz— porque ellos caminaron para que ahora se pueda correr.
A ellos se debe que esta figura haya resistido el paso de los años, adaptándose a los profundos cambios políticos y sociales y a los avances tecnológicos que desde entonces ha vivido la humanidad y que El País ha reflejado, pero también experimentado internamente; empezando por la audiencia, que ya no vive en un solo país, sino que nos sigue desde todos los continentes, y continuando por la drástica evolución en la manera de consumir la información o la pérdida de influencia del periodismo. Sin embargo, todavía hoy son muy pocos los medios en español que cuentan con un defensor y en España sobran dedos para enumerarlos, justo cuando las posibilidades tecnológicas hacen más necesaria que nunca la transparencia sobre la información ante los lectores.
En 1985, había 29 ombudsmen en todo el mundo (en su mayoría en Estados Unidos y los países escandinavos) y hoy más de 80 están inscritos en ONO (Organization of News Ombudsmen and Standards Editors). Pienso por ello que el primer director de El País, Juan Luis Cebrián, fue valiente al nombrar a un periodista con el cometido principal de revisar los procesos y dar explicaciones públicas. Desde entonces, en El País, el defensor del lector, el Estatuto de la Redacción y el Comité de Redacción forman un armazón institucional que garantiza la independencia del periódico.
La conversación sigue viva
De las primeras cartas manuscritas que llegaban a la Redacción con quejas y sugerencias, los lectores se pasaron con los años al móvil, a través de blogs o chats. Ahora sus mensajes llegan en texto y audio, vía internet, y la única carta postal en más de un año contenía una felicitación navideña, dibujada por el lector José Luis Acarregui. Pese a esta metamorfosis, cuatro décadas después, puedo constatar que la conversación se mantiene muy viva.
Al reflexionar sobre todo ello, me doy cuenta de cómo los lectores nos llevan prácticamente cada día de lo más pequeño a lo más grande del trabajo periodístico, de las peticiones más simples al pensamiento más elevado. Uno alerta de un anuncio invasivo y otro pone sobre la mesa una cuestión de ética profesional que apela a los grandes debates de la sociedad. Estos mensajes van dirigidos a la defensora, pero apuntan a toda la maquinaria del periódico: de la Redacción a los equipos de negocio, en particular los de Producto y Suscripciones. La respuesta no consiste solo en corregir, sino que muchas veces sirve para pulir y rectificar el sistema de trabajo, cuando conduce a reflexionar sobre por qué hacemos las cosas como las hacemos.
Esta misma semana, los lectores Raúl Martín y Ángel Herreros han escrito para cuestionar una información de la sección Tu Tecnología, en la que la redactora Laura Pajuelo hablaba de su experiencia al probar unas lentes graduadas con inteligencia artificial. Ambos lo calificaban de “publirreportaje” y se extrañaban de que no estuviera identificado y de que se pudiera publicar esta información sin acudir a estudios clínicos. Sin embargo, el objetivo del artículo no era hacer publicidad de una marca, sino probar una opción tecnológica y contar la experiencia como servicio para los lectores. Lo que sí nos ha hecho ver este caso es que el formato era confuso, porque nada les orientaba sobre el grado de subjetividad del texto. La subdirectora de la edición digital, Cristina Delgado, admite que no se había indicado adecuadamente la carga de opinión de estos textos, que deberían titularse en cursiva para mostrar a los lectores que la visión del autor está muy presente. Tanto este artículo como otros anteriores de la sección se han corregido ya de esta manera.
En este equilibrio entre escuchar a los lectores y respetar el criterio periodístico hay siempre aristas. La audiencia se muestra implacable cuando cree que falla un servicio que ha pagado, y los periodistas a menudo consideran que el esfuerzo que ponen en su trabajo resta importancia a cualquier equivocación. Pero el defensor ―la defensora en este caso― no es ni el portavoz de los lectores ni un escudo para proteger al periódico, sino una vía de diálogo entre ambos que permite abordar los errores, explicarlos con transparencia y ayudar a mejorar la calidad informativa en beneficio de unos y otros.
A veces hay también desencuentros estrepitosos. Ha ocurrido esta semana con una larga carta de queja de la lectora Cristina Cortés, muy crítica con un reportaje sobre el derecho de los nacidos por reproducción asistida a conocer su identidad genética, publicado el 5 de enero, y que considera “sesgado”, con una “casuística sensacionalista, impropia de un periódico serio”. A esta lectora le he escrito un extenso correo con la versión de la sección de Sociedad, que consideró pertinente aportar un punto de vista nuevo en un debate que, en países como Portugal, Francia o Alemania, ha provocado cambios legislativos. De ninguna manera era una información de parte y se elaboró con todas las cautelas profesionales. El hecho de tratar un tema polémico no implica una toma de partido ideológico, sino un verdadero esfuerzo por explicar los diferentes puntos de vista.
Es justo uno de los casos a los que me refería al hablar de cómo los lectores nos plantean a menudo los grandes debates de la sociedad. Aquí surge también un ejercicio de ética profesional que suele quedar en la trastienda. Lo fácil sería ceder ante el lector, borrar o rectificar el trabajo y actuar bajo la premisa de que el cliente siempre tiene la razón. Lo difícil es resistir ante lo que no deja de ser un tipo de presión y mantener el criterio profesional, que en muchas ocasiones resulta un bien a proteger a pesar de nuestros propios lectores. Casi siempre es más complejo mantener la independencia ante los amigos.
Ser la defensora me da un lugar privilegiado para presenciar cómo El País forma parte de la vida de los lectores. De cómo en el enfado con el error o con la falta de celo existe la misma raíz sentimental que la decepción que provocan los desaciertos de aquellos a los que tenemos en alta estima. Una relación que es impagable y que los periodistas debemos respetar y cuidar. Ojalá que los lectores sepan también apreciar estas cuatro décadas de verdadero interés por lo que quieren que sea El País. Por muchos años más.
El continuo diálogo que El País mantiene con sus lectores a través del defensor cumple 40 años en 2025. Este periódico fue el pionero de los medios de habla hispana al establecer en 1985 esta figura, que han ejercido hasta ahora 14 periodistas. Por eso, quiero recordar hoy a todos mis antecesores ―Ismael López Muñoz, Jesús de la Serna, José Miguel Larraya, Soledad Gallego-Díaz, Juan Arias, Francisco Gor, Camilo Valdecantos, Malén Aznárez, Sebastián Serrano, Milagros Pérez Oliva, Tomás Delclós, Lola Galán y Carlos Yárnoz— porque ellos caminaron para que ahora se pueda correr.
A ellos se debe que esta figura haya resistido el paso de los años, adaptándose a los profundos cambios políticos y sociales y a los avances tecnológicos que desde entonces ha vivido la humanidad y que El País ha reflejado, pero también experimentado internamente; empezando por la audiencia, que ya no vive en un solo país, sino que nos sigue desde todos los continentes, y continuando por la drástica evolución en la manera de consumir la información o la pérdida de influencia del periodismo. Sin embargo, todavía hoy son muy pocos los medios en español que cuentan con un defensor y en España sobran dedos para enumerarlos, justo cuando las posibilidades tecnológicas hacen más necesaria que nunca la transparencia sobre la información ante los lectores.
En 1985, había 29 ombudsmen en todo el mundo (en su mayoría en Estados Unidos y los países escandinavos) y hoy más de 80 están inscritos en ONO (Organization of News Ombudsmen and Standards Editors). Pienso por ello que el primer director de El País, Juan Luis Cebrián, fue valiente al nombrar a un periodista con el cometido principal de revisar los procesos y dar explicaciones públicas. Desde entonces, en El País, el defensor del lector, el Estatuto de la Redacción y el Comité de Redacción forman un armazón institucional que garantiza la independencia del periódico.
La conversación sigue viva
De las primeras cartas manuscritas que llegaban a la Redacción con quejas y sugerencias, los lectores se pasaron con los años al móvil, a través de blogs o chats. Ahora sus mensajes llegan en texto y audio, vía internet, y la única carta postal en más de un año contenía una felicitación navideña, dibujada por el lector José Luis Acarregui. Pese a esta metamorfosis, cuatro décadas después, puedo constatar que la conversación se mantiene muy viva.
Al reflexionar sobre todo ello, me doy cuenta de cómo los lectores nos llevan prácticamente cada día de lo más pequeño a lo más grande del trabajo periodístico, de las peticiones más simples al pensamiento más elevado. Uno alerta de un anuncio invasivo y otro pone sobre la mesa una cuestión de ética profesional que apela a los grandes debates de la sociedad. Estos mensajes van dirigidos a la defensora, pero apuntan a toda la maquinaria del periódico: de la Redacción a los equipos de negocio, en particular los de Producto y Suscripciones. La respuesta no consiste solo en corregir, sino que muchas veces sirve para pulir y rectificar el sistema de trabajo, cuando conduce a reflexionar sobre por qué hacemos las cosas como las hacemos.
Esta misma semana, los lectores Raúl Martín y Ángel Herreros han escrito para cuestionar una información de la sección Tu Tecnología, en la que la redactora Laura Pajuelo hablaba de su experiencia al probar unas lentes graduadas con inteligencia artificial. Ambos lo calificaban de “publirreportaje” y se extrañaban de que no estuviera identificado y de que se pudiera publicar esta información sin acudir a estudios clínicos. Sin embargo, el objetivo del artículo no era hacer publicidad de una marca, sino probar una opción tecnológica y contar la experiencia como servicio para los lectores. Lo que sí nos ha hecho ver este caso es que el formato era confuso, porque nada les orientaba sobre el grado de subjetividad del texto. La subdirectora de la edición digital, Cristina Delgado, admite que no se había indicado adecuadamente la carga de opinión de estos textos, que deberían titularse en cursiva para mostrar a los lectores que la visión del autor está muy presente. Tanto este artículo como otros anteriores de la sección se han corregido ya de esta manera.
En este equilibrio entre escuchar a los lectores y respetar el criterio periodístico hay siempre aristas. La audiencia se muestra implacable cuando cree que falla un servicio que ha pagado, y los periodistas a menudo consideran que el esfuerzo que ponen en su trabajo resta importancia a cualquier equivocación. Pero el defensor ―la defensora en este caso― no es ni el portavoz de los lectores ni un escudo para proteger al periódico, sino una vía de diálogo entre ambos que permite abordar los errores, explicarlos con transparencia y ayudar a mejorar la calidad informativa en beneficio de unos y otros.
A veces hay también desencuentros estrepitosos. Ha ocurrido esta semana con una larga carta de queja de la lectora Cristina Cortés, muy crítica con un reportaje sobre el derecho de los nacidos por reproducción asistida a conocer su identidad genética, publicado el 5 de enero, y que considera “sesgado”, con una “casuística sensacionalista, impropia de un periódico serio”. A esta lectora le he escrito un extenso correo con la versión de la sección de Sociedad, que consideró pertinente aportar un punto de vista nuevo en un debate que, en países como Portugal, Francia o Alemania, ha provocado cambios legislativos. De ninguna manera era una información de parte y se elaboró con todas las cautelas profesionales. El hecho de tratar un tema polémico no implica una toma de partido ideológico, sino un verdadero esfuerzo por explicar los diferentes puntos de vista.
Es justo uno de los casos a los que me refería al hablar de cómo los lectores nos plantean a menudo los grandes debates de la sociedad. Aquí surge también un ejercicio de ética profesional que suele quedar en la trastienda. Lo fácil sería ceder ante el lector, borrar o rectificar el trabajo y actuar bajo la premisa de que el cliente siempre tiene la razón. Lo difícil es resistir ante lo que no deja de ser un tipo de presión y mantener el criterio profesional, que en muchas ocasiones resulta un bien a proteger a pesar de nuestros propios lectores. Casi siempre es más complejo mantener la independencia ante los amigos.
Ser la defensora me da un lugar privilegiado para presenciar cómo El País forma parte de la vida de los lectores. De cómo en el enfado con el error o con la falta de celo existe la misma raíz sentimental que la decepción que provocan los desaciertos de aquellos a los que tenemos en alta estima. Una relación que es impagable y que los periodistas debemos respetar y cuidar. Ojalá que los lectores sepan también apreciar estas cuatro décadas de verdadero interés por lo que quieren que sea El País. Por muchos años más.
Ilustración: Fernando Hernández Puente:
Fuente: Diario El País
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








