El conflicto que sacudió al teatro rosarino
Lo que comenzó como una inquietud entre actores y actrices de Rosario terminó convirtiéndose en uno de los mayores conflictos culturales que atravesó la ciudad en los últimos años. Asambleas, comunicados públicos, reuniones institucionales y presentaciones ante el Concejo Municipal marcaron las últimas semanas de una controversia que tiene como epicentro la elección de Yiya, el musical para la duodécima edición de la Comedia Municipal Norberto Campos.
La decisión de la Secretaría de Cultura de Rosario generó el rechazo de amplios sectores de la comunidad teatral, que consideran que la obra elegida contradice el espíritu con el que fue creada la Comedia Municipal y vulnera los objetivos establecidos por la ordenanza Nº 8951, sancionada en 2012.
El reclamo fue impulsado por ACTUAR, la Asociación Argentina de Actores y Actrices Delegación Rosario, el Movimiento VEA Teatro Rosarino y artistas autoconvocados, quienes llevaron su preocupación hasta la Comisión de Cultura y Educación del Concejo Municipal.
Ante los concejales, los representantes del sector expresaron su desacuerdo con la elección de una producción desarrollada fuera de Rosario y reclamaron que se garantice el cumplimiento de la normativa que dio origen a la Comedia Municipal, concebida como una herramienta para fortalecer la producción teatral local y promover la construcción de una memoria cultural colectiva.
Para los artistas, la controversia no gira alrededor del género musical ni de una discusión sobre gustos estéticos. Lo que está en debate, afirman, son los criterios utilizados para seleccionar la obra y el modo en que se tomó la decisión.
Lo que comenzó como una inquietud entre actores y actrices de Rosario terminó convirtiéndose en uno de los mayores conflictos culturales que atravesó la ciudad en los últimos años. Asambleas, comunicados públicos, reuniones institucionales y presentaciones ante el Concejo Municipal marcaron las últimas semanas de una controversia que tiene como epicentro la elección de Yiya, el musical para la duodécima edición de la Comedia Municipal Norberto Campos.
La decisión de la Secretaría de Cultura de Rosario generó el rechazo de amplios sectores de la comunidad teatral, que consideran que la obra elegida contradice el espíritu con el que fue creada la Comedia Municipal y vulnera los objetivos establecidos por la ordenanza Nº 8951, sancionada en 2012.
El reclamo fue impulsado por ACTUAR, la Asociación Argentina de Actores y Actrices Delegación Rosario, el Movimiento VEA Teatro Rosarino y artistas autoconvocados, quienes llevaron su preocupación hasta la Comisión de Cultura y Educación del Concejo Municipal.
Ante los concejales, los representantes del sector expresaron su desacuerdo con la elección de una producción desarrollada fuera de Rosario y reclamaron que se garantice el cumplimiento de la normativa que dio origen a la Comedia Municipal, concebida como una herramienta para fortalecer la producción teatral local y promover la construcción de una memoria cultural colectiva.
Para los artistas, la controversia no gira alrededor del género musical ni de una discusión sobre gustos estéticos. Lo que está en debate, afirman, son los criterios utilizados para seleccionar la obra y el modo en que se tomó la decisión.
Una ordenanza en disputa
Buena parte del conflicto se concentra en el procedimiento seguido por la Secretaría de Cultura.
Las organizaciones sostienen que la dependencia municipal incumplió la propia ordenanza que regula la Comedia Municipal al avanzar con la selección sin convocar a la Comisión Asesora prevista por la normativa.
Según denunciaron, la decisión se tomó de manera unilateral y sin generar instancias de debate con los distintos sectores teatrales de la ciudad.
En el comunicado difundido públicamente, los artistas calificaron la medida como "una expresión autoritaria más de esta gestión municipal que maneja de manera discrecional presupuestos y fondos públicos y que ya nos tiene acostumbrados a las irregularidades y a la falta de cumplimiento de concursos e instancias democráticas".
También cuestionaron que la obra elegida no dialogue con los objetivos planteados por la ordenanza, particularmente con el mandato de promover la construcción y el ejercicio de la memoria cultural colectiva.
La crítica se extendió a la política cultural de la actual gestión municipal. En el mismo documento sostuvieron que la convocatoria forma parte de "una serie de decisiones de una gestión a la que no le interesa generar y sostener de manera seria políticas públicas para el sector de las artes escénicas en particular y de la producción cultural en general".
Incluso afirmaron que la Secretaría de Cultura y Educación "funciona exclusivamente como una productora privada" y que privilegia la medición de audiencias masivas por sobre el desarrollo de políticas públicas destinadas al sector artístico.
Género, violencia y el corazón de la polémica
Sin embargo, la discusión administrativa es apenas una parte del conflicto.
Uno de los cuestionamientos más contundentes apunta al contenido mismo de Yiya, el musical.
Las organizaciones consideran que la obra reproduce discursos discriminatorios y naturaliza formas de violencia de género incompatibles con los principios que deberían orientar una producción financiada con fondos públicos.
La crítica cobró especial relevancia por producirse pocos días después de una nueva movilización de Ni Una Menos.
En ese contexto, los artistas consideraron "un atropello" que la obra incluya referencias a figuras asociadas a asesinatos y femicidios, entre ellos el odontólogo Ricardo Barreda, Carlos Robledo Puch y el Petiso Orejudo.
A su entender, lejos de construir una mirada crítica sobre esos personajes, el texto los presenta mediante recursos humorísticos que terminan banalizando la violencia.
"Dificulta la elaboración de preguntas incómodas acerca de la violencia, la manipulación, el ejercicio del poder, las desigualdades de género y la responsabilidad ética de los sujetos", señalaron.
Y fueron todavía más lejos al definirla como "un texto vetusto, con chistes chabacanos".
La asamblea de artistas encontró una imagen particularmente gráfica para sintetizar su rechazo: "Yiya, el musical es el parque acuático de la cultura. Una obra que no dialoga ni con los artistas, ni con la ciudadanía, ni con la época".
La reunión donde las posiciones quedaron enfrentadas
La tensión acumulada desembocó el viernes 12 de junio en una reunión realizada en la sede de la Secretaría de Cultura y Educación.
Del encuentro participaron representantes de ACTUAR, de la Asociación Argentina de Actores y Actrices Delegación Rosario, de la Escuela de Teatro y Títeres y del Movimiento VEA. Por parte del municipio estuvieron presentes el secretario de Cultura, Federico Valentini; la directora del Teatro de la Comedia, Carolina Garralda; Daniela Groppo, Federico Salafia y la abogada Carla Luccarini.
Según la minuta elaborada por los representantes del sector teatral, Valentini abrió la reunión explicando que había sido una decisión de la Secretaría que la edición 2026 de la Comedia Municipal estuviera dedicada al género comedia musical y afirmó que allí existía un punto de acuerdo.
Luego tomó la palabra Garralda, quien explicó que la elección de Yiya respondió a criterios técnicos. Según indicó, era el único musical disponible en Argentores Rosario que reunía las condiciones requeridas para la convocatoria. También señaló que se habían consultado otras obras del mismo género, pero que no se encontraban disponibles, y precisó que la compra de los derechos tuvo un costo de 30 mil pesos.
Sin embargo, cuando los representantes teatrales solicitaron documentación que acreditara la inexistencia de otras alternativas, la funcionaria reconoció que no contaba con constancias porque las consultas habían sido realizadas de manera telefónica.
Para los artistas, esa explicación terminó reforzando una de sus principales críticas: la ausencia de una instancia formal de análisis y debate.
La propia Garralda reconoció además que la Secretaría había solicitado colaboración a un trabajador con conocimientos en teatro musical para evaluar opciones, un dato que para las organizaciones puso en evidencia que nunca se convocó a la Comisión Asesora prevista por la ordenanza.
La tensión acumulada desembocó el viernes 12 de junio en una reunión realizada en la sede de la Secretaría de Cultura y Educación.
Del encuentro participaron representantes de ACTUAR, de la Asociación Argentina de Actores y Actrices Delegación Rosario, de la Escuela de Teatro y Títeres y del Movimiento VEA. Por parte del municipio estuvieron presentes el secretario de Cultura, Federico Valentini; la directora del Teatro de la Comedia, Carolina Garralda; Daniela Groppo, Federico Salafia y la abogada Carla Luccarini.
Según la minuta elaborada por los representantes del sector teatral, Valentini abrió la reunión explicando que había sido una decisión de la Secretaría que la edición 2026 de la Comedia Municipal estuviera dedicada al género comedia musical y afirmó que allí existía un punto de acuerdo.
Luego tomó la palabra Garralda, quien explicó que la elección de Yiya respondió a criterios técnicos. Según indicó, era el único musical disponible en Argentores Rosario que reunía las condiciones requeridas para la convocatoria. También señaló que se habían consultado otras obras del mismo género, pero que no se encontraban disponibles, y precisó que la compra de los derechos tuvo un costo de 30 mil pesos.
Sin embargo, cuando los representantes teatrales solicitaron documentación que acreditara la inexistencia de otras alternativas, la funcionaria reconoció que no contaba con constancias porque las consultas habían sido realizadas de manera telefónica.
Para los artistas, esa explicación terminó reforzando una de sus principales críticas: la ausencia de una instancia formal de análisis y debate.
La propia Garralda reconoció además que la Secretaría había solicitado colaboración a un trabajador con conocimientos en teatro musical para evaluar opciones, un dato que para las organizaciones puso en evidencia que nunca se convocó a la Comisión Asesora prevista por la ordenanza.
"A como dé lugar"
La discusión se volvió más áspera cuando el debate se trasladó al contenido de la obra.
Según la reconstrucción realizada por los participantes, los representantes teatrales insistieron en la existencia de discursos discriminatorios y violencia explícita dentro del texto.
Durante toda la reunión, aseguran, Valentini sostuvo reiteradamente que la obra se realizaría "a como dé lugar".
Los artistas plantearon que la obra carece de perspectiva de género y cuestionaron la decisión de sostenerla dentro de una política pública cultural. Según relataron, las respuestas oficiales redujeron el planteo a una cuestión moral, sin reconocer la dimensión ética y política de la discusión.
Ante la insistencia de los participantes, los funcionarios propusieron que el texto fuera revisado por la Secretaría de Derechos Humanos y Género de la Municipalidad. Los representantes teatrales respondieron que cualquier evaluación debería incluir también a organizaciones feministas y colectivos de derechos humanos.
La posibilidad de modificar el libreto también apareció sobre la mesa. Desde la Secretaría señalaron que podría gestionarse una autorización especial de los autores para adaptar algunos fragmentos de la obra. Sin embargo, los artistas argumentaron que una medida de ese tipo demandaría tiempos similares a los necesarios para abrir una nueva convocatoria.
El trabajo como rehén del conflicto
A medida que avanzó la reunión apareció otro tema que atraviesa silenciosamente toda la discusión: la precariedad laboral del sector.
La Comedia Municipal representa una de las pocas oportunidades de empleo sostenido para actores, actrices, directores y directoras de la ciudad. Durante seis meses, quienes integran la producción acceden a una remuneración estable en un contexto económico cada vez más complejo para la actividad teatral.
Por eso, varios participantes señalaron que la controversia no puede analizarse por fuera de esa realidad.
La actriz Carla Sacanni advirtió que quienes finalmente deberán sostener el espectáculo sobre el escenario serán los propios trabajadores de la escena. "Somos los actores, las actrices, los directores quienes vamos a poner el cuerpo", planteó al término del encuentro, y llamó a reflexionar sobre si el colectivo artístico está dispuesto a representar y legitimar el discurso que propone la obra.
Los artistas consideran que la necesidad laboral termina condicionando la libertad de elección de muchos trabajadores, obligándolos a aceptar proyectos con los que no necesariamente acuerdan desde el punto de vista ético o ideológico.
Un conflicto abierto
Lejos de desactivarse, el conflicto parece haber entrado en una nueva etapa.
Tras la reunión, la actriz Mayra Sánchez aseguró que la Secretaría rechazó el pedido de dar de baja la obra y confirmó que el proyecto seguirá adelante. Sin embargo, insistió en que todavía existe tiempo suficiente para revisar la decisión, seleccionar otro texto, realizar nuevos concursos de dirección y convocar un elenco sin vulnerar los principios que dieron origen a la Comedia Municipal.
Mientras tanto, las organizaciones continúan reuniéndose en asambleas y ampliando apoyos dentro del sector cultural. Entre las medidas que analizan figura incluso la presentación de un amparo judicial para intentar frenar la decisión del Ejecutivo municipal.
Más de una década después de su creación, la Comedia Municipal Norberto Campos se encuentra en el centro de una discusión que excede largamente una programación teatral. Lo que está en juego, sostienen quienes impulsan el reclamo, no es solamente la realización o no de una obra, sino el sentido mismo de una política pública construida durante años por la comunidad artística rosarina. La disputa, por ahora, permanece abierta.
