sábado, 13 de junio de 2026

El Impenetrable en pie de lucha: acampe Wichí contra el hambre y las muertes evitables

La lluvia cae fina sobre el acceso a Misión Nueva Pompeya y convierte el camino de tierra en una franja de barro espeso que obliga a caminar despacio, hundiendo los pies a pocos metros del pueblo. A los costados de la ruta, en el predio conocido como "La Balanza Vieja", el paisaje se detiene en una fila de carpas improvisadas, ollas negras y lonas tensadas contra el viento. No hay tránsito habitual: el ingreso está tomado por familias Wichí que decidieron quedarse hasta obtener respuestas.

Hace nueve días que el lugar dejó de ser un punto de paso para transformarse en un acampe por tiempo indeterminado. La consigna que lo ordena es directa: "Basta de hambre y muertes por tuberculosis".

El reclamo reúne a comunidades de Misión Nueva Pompeya, Fortín Belgrano, El Sauzal, El Sauzalito, Comandancia Frías, Tres Pozos, Vizcacheral y Wichí El Pintado. Todo se articuló tras una asamblea con legisladores de la Comisión de Pueblos Indígenas de la Cámara de Diputados del Chaco. Allí se decidió marchar, instalarse y no retirarse hasta obtener respuestas concretas.

"Hace mucho tiempo que venimos así", dice Mario Gómez, referente de la comunidad Wichí e integrante del Movimiento Originarios en Lucha, en diálogo con el programa Señales, mientras el humo de una olla popular se mezcla con la humedad del aire. "El problema que reclamamos es la salud, la alimentación, el agua y la luz".

La muerte de Sara Maldonado, una mujer wichí de 64 años, atraviesa el acampe como una herida reciente. Había sido trasladada de urgencia a Juan José Castelli por un cuadro pulmonar grave, pero no sobrevivió. "A veces hay médicos una semana y después ya no están más", señala Gómez. "Muchos hermanos Wichí mueren por falta de atención".

En el relato de las comunidades, la atención médica aparece fragmentada o directamente ausente. Las ambulancias no siempre llegan, los caminos se vuelven intransitables y los traslados pueden tardar horas o días. En ese tiempo, aseguran, se define la vida o la muerte. "Ya es tarde cuando llegan", repiten.

La tuberculosis ocupa un lugar central en las preocupaciones. Es una enfermedad tratable, pero sin controles sostenidos ni seguimiento sanitario se convierte en un riesgo permanente. "Muchos se mueren por esa enfermedad, que tiene cura, pero no hay controles médicos", insiste Gómez.

El hambre aparece como otra constante. Las familias reciben módulos alimentarios del programa provincial Ñachec —arroz, harina, polenta, azúcar, aceite, yerba, lentejas y leche en polvo—, pero en la práctica no alcanzan. "Duran uno o dos días y después no hay más para comer", describen.

En una localidad de unos cuatro mil habitantes, las mil cajas distribuidas periódicamente resultan insuficientes. Tampoco las asignaciones sociales logran compensar la situación. "Las cosas están muy caras", sostiene. "El hambre no espera", resume el referente.

Las comunidades reclaman también la reapertura de comedores y merenderos. "Queremos que los chicos puedan tomar leche", dicen, sin rodeos.

El acceso a la energía eléctrica se suma al cuadro de precariedad. Denuncian cortes por deudas acumuladas y sistemas de facturación que consideran arbitrarios. "Cobran lo que quieren, a veces sin controlar medidores", afirman. Cuando el servicio se interrumpe, quedan hogares enteros sin luz ni refrigeración, incluso en contextos de enfermedad.
El agua potable, aseguran, es otro derecho incompleto. Aunque existen acueductos en la región, muchas comunidades no tienen conexiones domiciliarias. "Los caños pasan cerca de las casas, pero no pueden conectarse", explican. Obtener agua implica caminar largas distancias o depender de tanques comunitarios.

En paralelo al acampe, las comunidades informan y actualizan la situación a través de redes sociales. El principal canal es el perfil de Instagram @luchasdelchaco, donde se difunden novedades, necesidades y formas de colaboración. Allí también circulan pedidos de donaciones para sostener la permanencia en el lugar.

"Un kilo de azúcar, un poco de yerba, cualquier ayuda sirve para aguantar esta lucha", dice Gómez, mientras señala el movimiento constante de vecinos que llegan con aportes.

Reclamo extendido y ausencia estatal
El reclamo no se limita a Misión Nueva Pompeya. Las comunidades sostienen que la misma situación se repite en distintos parajes del Impenetrable chaqueño, donde la falta de infraestructura y la distancia del Estado agravan las condiciones de vida.

"Pedimos médicos que puedan asistir a todo El Impenetrable", sintetiza Gómez.

La protesta es la continuidad de una reunión realizada el 4 de junio, en la que cerca de 250 pobladores, caciques y pastores dialogaron con integrantes de la Comisión de Pueblos Indígenas de la Legislatura chaqueña, presidida por el diputado Rodolfo Schwartz e integrada también por las legisladoras María Luisa Chomiak y Gladys González. Según Gómez, los legisladores recibieron el petitorio y se comprometieron a trasladar los reclamos, pero las respuestas concretas aún no llegaron.

También exigen la presencia de funcionarios provinciales en el territorio. "Que venga algún ministro o el mismo gobernador para que vea la situación que tenemos, porque es muy grave desde hace mucho tiempo", reclaman. Afirman que no han recibido respuestas directas ni instancias de diálogo recientes.

En ese marco, la figura del gobernador Leandro Zdero aparece como ausencia persistente en el relato comunitario. "Nunca estuvo o convocó a la comunidad", sostiene Gómez.
Judicialización del reclamo
El conflicto también se trasladó al plano judicial. Las comunidades impulsan una medida cautelar que obligue al Estado a garantizar agua potable y alimentos en el departamento General Güemes. La presentación es promovida por la defensora general adjunta del Poder Judicial, Gisela Gauna Wirz, quien impulsa acciones por la situación crítica en la región.

Distintos actores judiciales y sociales han caracterizado el escenario como un posible "exterminio silencioso", en referencia al deterioro sostenido de las condiciones de vida, salud y acceso a derechos básicos.

En paralelo, el Juzgado Civil y Comercial N.º 6 de Resistencia intimó al Gobierno del Chaco a informar qué acciones concretas está llevando adelante para garantizar el acceso al agua y la alimentación en Misión Nueva Pompeya, El Sauzalito, Fuerte Esperanza y otros parajes rurales.

El petitorio
El comunicado difundido por las organizaciones sintetiza los reclamos que sostienen el acampe.

En salud, exigen medicamentos, insumos hospitalarios, operativos móviles con especialistas, diagnósticos, tratamientos, internación en territorio y sistemas efectivos de traslado y seguimiento de pacientes.

En alimentación, denuncian malos tratos en la entrega de beneficios sociales y reclaman la apertura inmediata de comedores y merenderos en todos los niveles educativos.

Respecto de los servicios públicos, piden la suspensión de cortes de energía por falta de pago, la reconexión de familias sin suministro, la condonación de deudas acumuladas y la ampliación de redes eléctricas hacia zonas rurales.

En relación con el agua potable, solicitan la extensión de redes domiciliarias a todos los parajes excluidos.

En materia social, exigen la restitución de planes dados de baja, una renta mínima garantizada y actualización de montos de asistencia.

En el plano productivo, proponen la entrega de semillas y herramientas, capacitaciones para jóvenes y la creación de cooperativas de artesanías, yicas y trabajos en barro.

En educación, reclaman la creación de un anexo de nivel secundario y terciario en Fortín Belgrano y la incorporación de docentes bilingües interculturales en escuelas rurales y urbanas. Finalmente, exigen avanzar en la titularización de los territorios ancestrales del pueblo Wichí.

El acampe continúa
Bajo la llovizna persistente, las familias siguen en el mismo punto desde el inicio de la protesta. El barro crece con cada día y la permanencia se sostiene con donaciones de vecinos, organizaciones sociales, sindicatos y estudiantes.

"Un kilo de azúcar, un poco de yerba, cualquier ayuda sirve para aguantar esta lucha", repite Gómez.

El acampe se mantiene activo en "La Balanza Vieja". La escena, mientras tanto, no cambia: fuego, ollas, carpas y una espera que se mide en días sin respuesta.

"Lo único que falta es que se cumpla", dicen las comunidades.

Escuchá la entrevista completa:

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