Cierra Google Video: Adiós mi clip
El cierre de Google Video cuestiona cuáles son las formas adecuadas de preservar el material que está en internet
Por: Ezequiel Rivero
Google Video surgió a comienzos de 2005, permitiendo buscar videos y subir material propio a cualquier persona. El servicio era bastante bueno y -entre varias ventajas- permitía subir videos de larga duración y en buena calidad. Miles de usuarios subieron documentales, filmaciones caseras, material antiguo de archivo, etcétera.
Siendo un excelente ejemplo de cómo no resolver estas situaciones, las críticas contra el cierre tan repentino no tardaron en aparecer, a las que Google, por suerte, respondió, poniendo una herramienta con la posibilidad de mover contenidos directamente de Google Video a YouTube. Así, con tan sólo tres semanas de tiempo, los usuarios están armando listas con el material que se encuentra exclusivamente en Google Video, tratando de respaldar la mayor cantidad posible. Respaldar todo el material, de cualquier forma, es imposible: hay muy poco tiempo para poder respaldar los dos millones y medio de videos que se encuentran en el sitio. Inevitablemente, mucho material será perdido para siempre.
Las ciudades borradas
Ésta no es la primera vez que un servicio que almacena cantidades enormes de datos de usuarios decide cerrar sus puertas y hacer un borrado completo con sus datos. Lo mismo ocurrió, a mayor escala, con Geocities, sitio adquirido por Yahoo! y que funcionaba desde 1994, toda una eternidad en tiempos de internet. El caso de Geocities marcó el fin de una era, la que empezó con los comienzos más populares de internet (94-95), hasta luego de la explosión de la burbuja de las dot-com (1999-2000). Geocities fue uno de los primeros sitios que daba hosting gratuito a cualquier usuario, permitiendo que el aficionado tuviera su propia página online. Con millones de usuarios, llegó a ser el tercer sitio más popular en internet en 1997. Pero claro, Geocities solamente era una comunidad enorme, no era redituable y no generaba más que pérdidas. Fue comprada por Yahoo! por una montaña de dinero en 1999, para luego intentar monetizarla, cosa que fracasó rotundamente. Miles de usuarios se fueron en masa y dejaron abandonadas sus páginas en Geocities, que quedaron “acumulando polvo” por años y años. El sitio jamás llegó a producir dinero, y Yahoo! lo dejó desatendido, hasta que en 2009 decidió borrarlo por completo.
El evento llegó a ser considerado una “atrocidad online” por la cantidad increíble de datos que se iba a perder para siempre. Geocities era una enorme colección de arte folk creada por sus propios usuarios, la más grande del mundo. Así que la gente no se quedó quieta. Varias organizaciones, como The Internet Archive, Internet Archeology, Archive Team, y miles de voluntarios se dedicaron a explorar, descargar y catalogar el contenido de Geocities. No lograron abarcarlo todo, pero sí bastante: cualquiera puede descargarse un monstruoso archivo de 900 gigas con casi la totalidad de Geocities, recopilado durante seis meses por cientos de computadoras. Estas organizaciones ahora hacen lo mismo con Google Video, y con cualquier otro sitio del que se hayan enterado que está por sucumbir. The Internet Archive tiene un servicio fantástico llamado The Wayback Machine, que mantiene respaldos de millones de sitios web cada unos meses, pudiendo revisar cómo era un sitio hace tres meses, seis meses, dos años, etcétera. The Archive Team tiene una lista de sitios “en la mira” que hace mucho no tienen actividad y que se sospecha que puedan ser dados de baja.
Cada año se generan más y más datos a los que sólo se accede por servidores, sin que estén físicamente al alcance. Mientras las gigantes tecnológicas como Google o Apple tienden a que cada vez más datos estén exclusivamente online, en lo que se llama “La nube”, estos hechos demuestran que tal vez aún no sea el momento para fiarnos 100% de dejar nuestros datos ahí. Podemos sacar dos cosas en claro de esto; una, que cualquier escritor de ciencia-ficción y ciberpunk se haría las delicias con la imagen de cientos de hackers haciendo arqueología de sitios web con un tiempo límite, tratando de rescatar la última página, el último archivo y el último GIF animado. Otra, bajando a tierra, que por ahora lo mejor sigue siendo respaldar todo dato importante en un disco duro, pendrive o DVD.
Fuente: La Diaria





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