martes, 30 de noviembre de 2010

Cablegate: ¿Cómo contar la mayor filtración de la historia?

Por: Jon Laiseca

Actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista Julian Assange, fundador de Wikileaks (28/11/2010)
Un correo electrónico de la secretaria adjunta para Asuntos Legislativos del Departamento de Defensa
Elizabeth L. King,  disparó las alertas en Estados Unidos el pasado miércoles ante una “inminente” filtración de “varios cientos de miles” de documentos secretos sobre la política exterior del país que podrían incluso “tener un impacto negativo en las relaciones diplomáticas” estadounidenses. El mismo día, Reuters avanzó que, además de los diarios habituales, Wikileaks podría haber entregado el material al francés Le Monde y a El País.
El sábado, el semanario alemán Der Spiegel permitía ver por unas horas en su página web parte de la filtración y dejaba caer un nombre: SIPRNet, la red a través de la cual transmiten documentos secretos los Departamentos de Defensa y de Estado. La información fue retirada al de unas horas.
Pero fue el jefe de investigación de The Guardian, David Leigh, el que abrió la espita a las 20:00 del mismo sábado a través de Twitter. Confirmaba que el diario británico publicaría “pronto” lo que después acabaría siendo “la mayor filtración de la historia”. Al día siguiente, lo ratificaba owni.fr, el único medio exclusivamente online que trata con Assange. La tarde de domingo de infarto empezaba con la filtración en Twitter de la portada y de varias de las páginas del próximo número de Der Spiegel, que revela los datos secretos. Sobre las 17:30, Wikileaks anunciaba que su web era víctima de un ataque DoS y Leigh reiteraba la intención del diario británico de seguir adelante con lo planeado, a pesar de los contratiempos. Apenas minutos después, llegaba la confirmación oficial por medio de Twitter: Le Monde, El País, The Guardian, The New York Times y Der Spiegel distribuirían la información filtrada al portal. Toda la secuencia de acontecimientos fue seguida al minuto en el Liveblogging de owni.fr.
El País puso en marcha un canal en Eskup para seguir la última hora sobre el #cablegate -etiqueta propuesta por Wikileaks para seguir el tema en Twitter- y minutos después lo llevó a su portada, donde todavía mandaban las elecciones catalanas.
Poco después, habilitó una lista en Twitter y una página en Facebook. Mientras, las únicas menciones a los papeles filtrados en elpais.com eran una pieza de agencia y una previa de la edición impresa de la corresponsal en Washington, Yolanda Monge, sobre la reacción de Washington a la más que cercana publicación.
Con el paso de los minutos, se sustituye el mero contexto por la última hora: el ataque sufrido por la web de Wikileaks y un enlace a la cobertura en directo en Eskup. La página principal de elpais.com la siguen abriendo los comicios catalanes.
Eskup, mientras, mantiene un perfil bajo y rememora el vídeo de los empleados de Reuters asesinados por tropas estadounidenses en Irak, correspondiente a la anterior filtración de Wikileaks. Poco después, se añade un artículo de opinión de Thomas Genton, consejero de Prensa, Cultura y Educación de la Embajada de Estados Unidos en Madrid.
A las 19:15 estalla todo. Le Monde, The New York Times, The Guardian y El País pulsan el botón rojo -como queda registrado en el vídeo que han grabado en la redacción de Miguel Yuste-. El diario de Prisa prepara un completo especial y reserva todo el protagonismo de su portada digital a las filtraciones bajo un sugerente titular que después retocará ligeramente en la portada de papel del día siguiente.
Dentro del especial, Javier Moreno, el director de El País, explica en un vídeo que “garantizar la seguridad de las fuentes es fundamental” en casos como este. Un mapa estático visualiza el número de ‘cables’, o documentos secretos, con origen o destino cada una de las embajadas y consulados fiscalizados; son las “zonas calientes”.
Se recoge el tratamiento que otros medios implicados en la publicación han dado a los papeles de Wikileaks, y a última hora del domingo se incorpora un nuevo blog de Joseba Elola. El País cuelga íntegros varios de los documentos filtrados, y ofrece una sencilla guía en forma de gráfico para interpretarlos.
Tras la publicación del especial, Eskup se reactiva, y es el lugar donde los periodistas del periódico actualizan más ágilmente la información en tiempo real, como cuando llega primera reacción de la Casa Blanca.
Los otros periódicos implicados también han echado el resto, aunque con diferentes estrategias. The New York Times ha dejado de lado los gráficos, y únicamente ha apostado por el color a la hora de replicar los documentos secretos.
The Guardian ha preparado un Flash para buscar los documentos por países, aunque, como en ocasiones anteriores, lo mejor lo reserva para su Datablog, el templo del Periodismo de datos. Mediante Google Fusion Tables, el blog de Simon Rogers recoge la totalidad del material filtrado, un mapa estático con su procedencia, y un timeline con los ‘cables’ enviados en los días previos y posteriores al 11 de septiembre de 2001.
Der Spiegel, por su parte, ha preparado un buen vídeo con algunas de las revelaciones más impactantes del #cablegate y un mapa interactivo con la distribución geográfica de los documentos -el que mostró el sábado, presumiblemente por error-.

Por último, el medio online owni.fr ha puesto su innovador diseño al servicio de los ‘State logs’, como ha llamado a las filtraciones de Wikileaks. Su impresionante aplicación en inglés y en francés, diseñada ad hoc, ofrece los documentos, refleja comentarios de los lectores y promete mapas y líneas de tiempo.
Le Monde ha sido el medio más conservador, ya que ha juzgado que la mejor forma de hacer llegar el #cablegate a sus lectores es únicamente mediante el texto.


Fuente: 1001 medios

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