sábado, 4 de setiembre de 2010

No es fácil ser un trabajador de prensa del multimedios

Después de 11 años sin representación gremial de los trabajadores de prensa en canal 13/TN, ocho compañeros fuimos elegidos delegados en diciembre de 2008. Por supuesto, lo habitual, desde ése momento quienes suscribimos ésta carta tenemos prohibido el ingreso a la empresa
No es fácil ser un trabajador de prensa del multimedios más poderoso de la Argentina. Por lo general los trabajadores no elegimos ni concebimos a nuestros patrones a nuestra imagen y semejanza.
Vimos desde adentro crecer la influencia y el peso del monopolio en la sociedad. Su avaro apetito de maximizar ganancias a costa de trabajadores despedidos o precarizados
Sufrimos, hasta el límite de poner en riesgo nuestra propia salud, las presiones diarias para que ningún contenido quede fuera de control.
No es fácil ser un trabajador de prensa del multimedios y saber que de nuestros sueldos, fuera de todo parámetro convencional o paritario, dependen la alimentación, la salud y la educación de nuestras familias.
Sabemos y aprendimos con la experiencia que cuando confrontamos por un modelo distinto de periodismo y empresas periodísticas nos enfrentamos a directorios aliados de dictaduras militares. Las escalofriantes imágenes de connivencia casi familiar de la heredera del monopolio Ernestina Herrera de Noble con los dictadores Lanusse y Videla inaugurando Papel Prensa es de una violencia simbólica para muchos suficientemente “ ejemplificadora” del lugar que deben ocupar los reclamos en éste tipo de empresa. Los compañeros periodistas desaparecido, perseguidos o exiliados, son testimonios por demás elocuente.
“No es éste un lugar para libre pensadores”, reflexionaba a viva vos Carlos De Elía Gerente de Noticia de Canal 13. “Solo somos soldados” repiten sus capitanes en la redacción.
La mirada atenta de las cámaras de seguridad cubriendo todas las perspectivas posibles de una redacción sin ventanas y la policía privada recorriendo los pasillos, son recursos extremadamente eficaces para el control hasta de los deseos.
Como verán no es fácil ser un trabajador de prensa en el multimedios.
En una encuesta de opinión que realizamos entre más de 150 compañeros, y que fuera presentada como prueba en la justicia, algunos datos resultaron reveladores.
El 55 % expresó que se siente a disgusto en la empresa y que percibe un clima laboral malo o muy malo. La abrumadora mayoría de un 97,5 % considera que el diálogo con la empresa no es bueno. El 91% siente que no hay instancias para opinar libremente. El 86 % que recibe presiones injustificadas de sus jefes. El 40 % declara haber tenido problemas de ansiedad, estrés o depresión a causa del trabajo. Y casi la mitad dice haber tenido que recurrir a medicamentos contra esas mismas patologías.
No es fácil ser un trabajador de prensa del multimedios.
En los años 2007/8 después de mucho tiempo de silenciamiento obligado y esfuerzos “clandestinos”, nos atrevimos a denunciar las condiciones laborales que sufríamos. La total indiferencia al convenio colectivo de trabajo. La falta absoluta de respeto al Estatuto del Periodista. La falta de libertad de sindicalización. La reincorporación de los compañeros despedidos. Todas condiciones que abonan la idea de que el multimedios es un territorio desprovisto de derechos constitucionales solo comparable a la Argentina del terrorismo de estado.
Y la respuesta a nuestros reclamos no tardó en llegar. Repatriaron a la Gerencia de Recursos Humanos de Artear S.A. a un viejo conocido de los trabajadores, el licenciado Ángel Franco Cosentino, el mismo que echó a cientos de compañeros allanando el camino para que Clarín se alzara con Canal 13 en los 90”. Carrera que continuó con despidos injustificados y persecutorios en Canal 9 y América.
No es fácil trabajar en el multimedios sobre todo si la decisión es organizarse junto a otros compañeros. Quince de nosotros fuimos despedidos o castigados por éste intento organizativo.
En nuestro caso, desde el día 1º de diciembre de 2008, después de más de 10 años de trabajo, la empresa nos impide el ingreso por haber sido elegidos delegados de los trabajadores de prensa.
Aun recordamos cuando, 24 horas antes de las elecciones gremiales, el licenciado Ángel Franco Cosentino amenazaba que, como nosotros, las urnas “no entrarían” a la empresa. Finalmente, pese a estas maniobras, 104 compañeros eligieron una comisión interna después de once años sin representación sindical.
El 7 de julio de 2010, ya son varios los fallos en el mismo sentido, la Justicia vuelve a condenar a la demandada Arte Radiotelevisivo Argentino (ARTEAR) S.A. a reinstalarnos en nuestros puestos de trabajo y al pago inmediato de nuestros salarios, por cuanto “(…) los despidos fueron nulos (…) productos de actos ilícitos”.
No permitir la organización gremial de los trabajadores es atacar la libertad de expresión.
No reconocer los fallos de la justicia es creerse un poder superior al estado mismo.
No es fácil ser trabajador de prensa del multimedios, mucho más difícil aún, ser un trabajador organizado con opiniones independiente.
¿Cuántas comisiones internas de delegados fueron despedidas sin titubeos? Por supuesto que recordamos la lucha de los compañeros del diario Clarín por organizarse y permanecer, con ellos aprendimos.
En junio de 2008 en un acto por demás pletórico de anuncios, realizado en un estudio del canal, el Gerente de Noticia Carlos De Elía anunciaba la fusión técnica de Cablevisión y Multicanal como la coronación del exitoso e irreversible proceso de concentración de empresas, cuyo origen fue, ahora queda claro, el saqueo de la dictadura militar y las privatizaciones menemista. Más de 250 canales, anunciaba como parte de guerra, forman esta extensa red de “periodismo Independiente”. Para su control se recurriría a una nueva gerencia que se haría cargo de la “necesaria homogenización de contenidos” que “como el General Roca, en el buen sentido” explicó, correrían las fronteras de la comunicación en la Argentina.
Dos años después asistimos al debate de la nueva Ley de Servicios y Medios Audiovisuales que tira por tierra aquella ley de la dictadura que diera marco legal a la monopolización de los medios de comunicación y el manejo discrecional de los contenidos.
Para los trabajadores la monopolización significó menos ocupación y más trabajadores precarizados. Menos periodistas y más periodistas silenciados.
Por eso la Ley de la democracia no puede ser objeto de chantaje para los trabajadores.
Democratización de los medios de información, pluralidad, libertad de expresión, defensa de las fuentes de trabajo, aplicación de las convenciones colectivas y el Estatuto del Periodista, paritarias libres con trabajadores organizados, son caras de una misma moneda.
Porque no es fácil ser trabajador de prensa del multimedios afirmamos que ningún trabajador puede ser despedido o extorsionado. Nos merecemos dar la batalla por un trabajo digno, por más libertad de expresión, por más y mejor democracia.

Ricardo Junghanns, Marcelo Moreira - Delegados de los Trabajadores de Prensa de Canal 13/TN

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