domingo, 25 de enero de 2009

El error de la BBC en relación a Gaza

Por: Hernán Zin
En ningún otro apartado de la agenda internacional la labor de los periodistas sufre un escrutinio tan constante e implacable como cuando se trata de reflejar las acciones del gobierno de Israel.
Y la BBC, uno de los principales medios de comunicación del mundo, no se ha mantenido ajena a esta realidad en las que conviven el legítimo derecho a disentir y argumentar, con presiones poco honestas que atentan contra la libertad de expresión.
Habitualmente, la cadena británica emite de forma gratuita las campañas para recaudar fondos ante emergencias humanitarias del Disasters Emergency Committee (plataforma integrada por organizaciones no gubernamentales como Action Aid, Save the Children, la Cruz Roja Británica, World Vision, Islamic Relief, Oxfam…).
En anteriores ocasiones, estos llamamientos públicos a solidarizarse con las víctimas de diversas catástrofes y conflictos armados, han permitido recaudar importantes cantidades de dinero:414 milllones de euros para los supervivientes del tsunami, 14 millones para los refugiados en Darfur y Chad, 10 millones para los desplazados en la guerra del Congo.
Sin embargo, el pasado jueves la BBC anunció que no emitirá la gala que mañana se dedicará a ayudar a los civiles que han sufrido las consecuencias de la última ofensiva en Gaza."La decisión de la BBC se hizo en consideración de la entrega de ayuda en una situación volátil, y también para evitar el riesgo de socavar la confianza del público acerca de la imparcialidad de la BBC en relación a una historia que está aún en desarrollo", señaló la cadena pública en un comunicado oficial.

Todos contra la BBC
Esta decisión no solo ha enfurecido a los integrantes de esta plataforma de ONGs, que señalan con acierto que la imparcialidad informativa no está reñida con el apoyo a las víctimas civiles de los conflictos, derecho que les garantiza la Cuarta Convención de Ginebra, sino también a numerosos medios de comunicación, políticos y miembros del gobierno.
No son pocos los periódicos que hoy se despiertan con duras críticas en sus páginas hacia Mark Thomson, director de la cadena: The Independent, The Guardian, The Observer. Asimismo, Ben Bradshaw, antiguo periodista y Ministro de Salud, expresó su rechazo a la medida y calificó de "pobres" a los argumentos expresados para justificarla. El doctor John Sentamu, arzobispo de York, dijo que la polémica "no se trata de ser o no imparcial, sino de ser humano".
Por otra parte, se organizó también una marcha de protesta en la calles de Londres subrayando la sensatez de un hecho innegable: que la ofensiva israelí no sólo ha matado a 1.300 personas, entre las que se cuentan 410 niños, sino que ha destruido 4.000 casas dejando sin hogar a más de 100 mil personas que necesitan asistencia urgente.
A la negativa de la BBC se sumaron otras dos cadenas que ya habían participado de esta iniciativa en el pasado: ITV y Sky News (la decisión de esta última no resulta extraña, ya que pertenece al zar de la comunicación Rupert Murdoch, famoso por la línea editorial populista de derecha de sus medios, abanderado de las tesis neoconservadoras, que contó con José María Aznar en sus filas). Finalmente, ITV ha cambiado de decisión, y se sumará a Channel 4, Five y Al Jazeera, cadenas que sí emitirán mañana el evento.

¿A favor de los palestinos?
La presión de grupos pro israelíes sobre la BBC ha resultado siempre notable, como suele ser con respecto a gran parte de los medios de comunicación. No en pocas ocasiones la han acusado de estar a favor de los palestinos. Sin embargo, un estudio realizado en 2004 demuestra todo lo contrario: que el lado israelí siempre ha sido el más beneficiado de la cobertura del ente público.
Peor aún, un análisis del Glasgow Media Unit descubrió que los espectadores pensaban que al hablar de "la ocupación" de Cisjordania y Gaza, se referían a los palestinos y no a los colonos israelíes.
Y la BBC vivió momentos injustamente humillantes, como cuando en 2004 desveló el andamiaje nuclear de Israel gracias a una entrevista con Mordecai Vanunu. A Simon Wilson, jefe de la delegación en Jerusalén, se le quitó el permiso de trabajo y se le negó la entrada al país. Meses más tarde tuvo que escribir una carta de perdón por haber burlado a los censores.

Fuente: 20 Minutos

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