miércoles, 10 de setiembre de 2008

Nelma Jalil

Nelma Jalil fue la primera madre que comenzó a dar vueltas por la Plaza 25 de Mayo en Rosario. Muchas veces estaba sola con su pañuelo. Recién un mensaje avisa que Nelma falleció. Sus restos serán velados desde las 19 en la cochería Caramuto, Córdoba 2936 de Rosario. Ella era la Presidenta de Madres de Plaza 25 de Mayo de nuestra ciudad. La familia pide que no se compren flores, el dinero destinada a las misma le sea aportado a las madres, quienes fueron sus compañeras de lucha.
En el archivo encontré estos textos uno a 30 años del golpe y otro de los compañeros de la revista Abrapalabra:
En el 30 aniversario del comienzo de la dictadura Nelma relató su caso: “El 14 de octubre de 1976 empieza nuestro drama. Se presentaron en mi casa quince o veinte hombres fuertemente armados, que vestían ropa de fajina, parecía que tenían peluca, barba y bigotes postizos. Estaban tan excitados que parecían drogados. Dijeron ser de la policía, de la jefatura y que venían a buscar a mi hijo Sergio. El no estaba en casa. Lo mismo pasaron, revolvieron y buscaron hasta el último rincón. Al ver que no estaba se fueron diciendo “vamos, vamos que está todo levantado”. Después que se fueron el comentario en la familia, vivían mi hija, mi yerno y mi marido. Viste lo que dijeron, que estábamos todos levantados. Mirá vos, con un ejército dentro de la casa íbamos a quedar durmiendo...
“No tonta, no es eso...El 15 a la tarde a Sergio lo detienen en calle República 3635 en un procedimiento que matan a una chica que le decían Lala. Eso nos enteramos después por los vecinos, recorriendo, íbamos con fotos. Los vecinos nos contaron que esta chica Lala estaba de rodillas implorando que no la maten, totalmente desarmada y la mataron a quemarropas. A Sergio lo detienen, le vendan los ojos con un pulover rojo que tenía en la cintura, lo esposan y lo llevan en un auto blanco a Jefatura donde lo torturan salvajemente... Esto pasó el 15 y el 17 a la madrugada junto a seis compañeros son llevados a Los Surgentes donde son fusilados.
“Yo fui a hablar con el padre Zitelli que era muy amigo del padre Griffa que se crió con mi marido y en una carta muy extensa le pidió, le suplicaba que hiciera todo lo posible por informarnos”, siguió diciendo Nelma.
“Y entonces el padre Zitelli nos recibió y me dijo que no le correspondía a ellos. Que tenían otra misión. Son tantas las que vienen por lo mismo. Yo no puedo hacer nada. No me corresponde, yo tengo otras cosas más importantes de las que ocuparme. Así que dígale al querido Antonito, por Griffa, que lamentablemente no lo puedo complacer en su pedido”, explicó la increíble rosarina de la zona norte.
Pero quizás el caso de mayor vergüenza para los cristianos sea la práctica del cura García, el secretario de monseñor Bolatti.
“El padre García me tuvo engañada tanto tiempo. Me decía que Sergio estaba bien, que como se había recibido ese año de agrónomo lo tenían trabajando de agrónomo en el campo que estaba perfectamente y que de un momento a otro iba a estar con nosotros. Y me decía siempre ya falta menos, falta menos, ya va a llegar y un día, víspera de navidad, las navidades eran terribles para mi y siguen siendo, me dice Señora póngase contenta, vaya a su casa, prepárele la camita, ventílele toda la ropita, prepárele la comida que más le gusta porque esta navidad Sergio la pasa con ustedes. Yo me fui enloquecida a mi casa y empecé a hacer todo lo que él había dicho. Y me dispuse a esperarlo... y Sergio no llegó. El padre García era el secretario del obispo Bolatti y él se encargaba de dar falsas noticias a los familiares de los desaparecidos a cambio de regalos que él mismo nos pedía. Me acuerdo que un día me pidió un maletín de cuero y yo en ese momento no contaba con dinero porque había
abandonado todas mis actividades, yo trabajaba en el comercio con mi esposo y me dediqué únicamente a buscar a Sergio, entonces no contaba con dinero y juntando las moneditas y fui y le compré el maletín y se lo regalé. Le llevaba vinos finísimos y como yo desfilaban las madres porque a todas nos tenía igual. Hasta que un día me convencieron sobre lo que estaba pasando y yo nunca más le llevé regalitos pero tampoco tuve más audiencias”.
“Para mi Sergio está presente en cada niño que muere de desnutrición, en cada padre que no tiene trabajo, en cada marcha de los maestros, en la lucha de sus compañeros, con los jubilados, está todos los jueves en la plaza junto con las madres...por eso yo te digo, Sergio no estás desaparecido. Estás presente en la lucha de tu pueblo y todas la mañanas cuando me despierto, veo el rostro de mi hijo que me sonríe y me dice dale gorda, adelante, vos podés, fuerza”, se emociona al contar su creencia íntima y social.

El cielo inconcluso
No era nada fácil recorrer cielo y tierra, cuando no estaba muy claro dónde queda el cielo, cuando la tierra desaparece bajo los pies y las palabras están por estar, pues no tienen permitido nombrar…
En esa maraña de caminos, de laberintos, Nelma cambió para siempre y ya nunca será la misma.
Cuando las primeras Madres comenzaron a girar en la Pirámide de Mayo ella estuvo ahí, al lado de Azucena Villaflor, y llamando asesino al asesino aprendió que las palabras no deberían estar de puro estar, y el espacio no debería quedar en ningún sitio.
Lo raro es que el silencio se hacía escuchar, y contra esto no podían los hombres de la iglesia, que mentían esperanzas cuando no callaban.
A veces se anda desandando y Nelma supo que Dios también está en otra parte, que poco tiene que ver con auto flageladas espaldas y que, acaso, su hijo Sergio y otros tantos jóvenes, nos hayan dejado un cielo inconcluso, un cielo para todos, que basta con atreverse una brisa, para ponerlo de nuevo a andar.

A mi hijo Sergio Desaparecido el 15- 10- 1976 ¡Feliz cumpleaños!
Dentro de unos días cumplirás los años
te encontrarás muy solo, pero no es así…
desde aquí tu madre, que te quiere mucho
te acompaña siempre, y está junto a ti.

Por eso querido, no quiero que sufras;
sé fuerte y valiente, como yo lo soy
que aunque a ocultas lloro, sin tener consuelo
a los gritos digo… ¡Qué orgullosa estoy!

Cómo cambia todo, las cosas, la vida…
cuando tú naciste, yo pensaba así;
este “capullito” de carne rosada,
algún día será grande y me hará feliz.

Pasaron los años, y Dios te hizo “hombre”
siempre fuiste bueno, y como hijo ejemplar;
aunque para algunos los buenos son malos
por eso hijo mío, por esto pasas.

No te desesperes, Sergito querido,
que Dios en silencio me transmite a mí
que pronto muy pronto, se verá su justicia
y entonces los buenos, triunfarán al fin…

Feliz cumpleaños… Hijito querido
feliz cumpleaños, aunque no estés aquí…
a cada momento me tendrás contigo,
aunque no te vea, yo te haré feliz.

Rezaré un Rosario y pediré a la Virgen
como ella fue madre, me comprenda a mí;
le diré orgullosa que mi hijo es muy bueno,
y juntas te diremos: Que los cumplas feliz.

Nelma 1979

3 comentarios:

Jorge Cadús dijo...

NELMA

Cuando septiembre recién comienza a respirar sus aires de una nueva primavera, Nelma Jalil, Madre de la Plaza rosarina, decidió encender nuevos fuegos en otros arrabales. Apenas lleva como equipaje su pañuelo. Ése que es ya símbolo y corazón de la pelea cotidiana por un mundo más justo, más solidario, menos desgarrador.

La imaginamos en el abrazo soñado con Sergio.

La pensamos en el reencuentro con Irma, con Elena, con Rubén.

Aprendimos con ella que la ronda es -siempre- contra los relojes y los tiempos del poder.

Sabemos que un pañuelo blanco jamás, nunca jamás, es despedida.

Hasta la victoria, siempre,

Jorge Cadús.

Pablo Álvarez dijo...

LA CUERDA DE LAS LOCAS / POR PABLO ÁLVAREZ

"Cuando sentía frío me desabrigaba, cuando tenía mucho calor me ponía mucha ropa. Porque sentía que Sergio, mi hijo, donde sea que lo tuvieran estaba sufriendo.. Por eso yo no me permitía estar bien. Quería sentir que lo acompañaba..."

Nelma Jalil



-¿Y ustedes a qué están jugando? preguntó el pibe aquella tarde, con cierta malicia en la mirada, montado en su bicicleta. Primero miraba de lejos, con su grupo de amigos, a esas mujeres que giraban y giraban en el centro de la plaza 25 de Mayo, acompañadas de un manojo de personas.

...a qué están jugando? se animó.

-No jugamos, ayudamos a las Madres a darle cuerda al cosmos.

Respondió un viejo, medio poeta.

-Le damos cuerda para que no pare de andar.

Era una tarde de febrero de 1996. El sol ya casi cumplía con su tarea de rajar la tierra un día mas. Y las respuestas, como siempre, no hacían otra cosa que abrir otros interrogantes. Si las Madres rondaban para darle cuerda al cosmos había otros que, por el contrario, solo querían detener su marcha. Poniendo palos en la rueda.

-Ustedes no le dan cuerda. Le dan loca...

Replicó aquel pibe de unos doce o trece años.

Faltaba apenas un mes para que se cumplieran 20 años de aquel 24 de marzo de 1976, y las "locas" de la plaza rosarina giraban con sus blancos pañuelos, contra reloj, en la ronda del tiempo.



Desandares
"A veces voy andando por la humedad de mis ojos, por la humedad de mis lágrimas...".

Escribió Elena Belmont, y sus palabras se repiten en cada uno de los testimonios de las otras madres, que un día salieron a buscar a sus hijos y, a cambio, se encontraron a ellas mismas, pero diferentes. Tejiendo pedazos de historia. Paradas en otro escenario.

Aunque fue recién en 1981 cuando las Madres rosarinas comenzaron a agruparse, ya venían de golpear muchas puertas, caminar muchos pasillos, desandar otros caminos.

La iglesia, el Arzobispado rosarino, se convirtió en el más emblemático sendero, empedrado de mentiras y velos de muerte.

Eugenio Segundo Zitelli, el cura párroco de Casilda, es uno de los más oscuros ejemplos...

"Dígale al padre Griffa, si la envió a que hable conmigo, que yo estoy para cosas más importantes". Respondía. "Se hubiese preocupado por su hijo mucho antes...". Zitelli justificaba la tortura pero... "si además de tortura hubo violación... ya es otra cosa".

Por otra parte las falsas promesas: el padre García, secretario del Arzobispado de Rosario, mentía a los familiares de los desaparecidos, les decía las cosas que ellos querían escuchar, a cambio de regalos.

"Una vez me dijo que me prepare, porque para la Noche Buena tendría a mi hijo en casa.. me dijo que arregle sus cosas, que ventile su ropa... y así lo hice. Pero Sergio no llegó nunca".
Nelma Jalil le había regalado vinos finos al padre García. Y en la última oportunidad le regaló un portafolios de cuero que, él mismo, le pidió.

"Después no hubo más regalos, pero tampoco tuve más audiencia con él...".



El Turco

Sergio Jalil es uno de los militantes fusilados el 17 de octubre de 1976, en la localidad cordobesa de Los Surgentes. En uno de los barrios pobres de Rosario, Nelma se encontró con su hijo a través de los testimonios de los vecinos, que nunca lo olvidaron.

"Me contó una familia que Sergio le había salvado la vida a su hija. Había recorrido cielo y tierra en su bicicleta, durante todo el día, para conseguirle un remedio que no tenía. Los padres llamaron a la chica, ya más grandecita, y le contaron que yo soy la madre del Turco, así lo llamaban, el mismo que te salvó la vida..."

"Después me acordé que un día Sergio llegó a casa todo sucio, y yo lo retaba. El se reía y me dijo que estaba contento por haberle salvado la vida a una chiquita. Había recorrido toda la ciudad hasta que, por fin, consiguió un remedio. Llegó a casa a las tres de la mañana. Él había ayudado, también en ese barrio, a que todos tengan el agua".



Pañuelos

El viejo medio poeta me contó que la idea de darle cuerda al cosmos no es de él. Eso lo dijo en un poema Adela Antokolets, madre de Plaza de Mayo.

Dijo que la ronda significa eso, darle cuerda al cosmos para que no se detenga.

Y a mí se me ocurre que cada jueves, las Madres, le dan cuerda al universo para agitar los sueños que permanecían dormidos. Para que nadie se olvide de la lucha de toda una generación, la de sus hijos, que entregaron sus vidas por un país diferente. Libre y solidario.

Hablar hoy de aquellos sueños es darle cuerda al presente.

Por eso las Madres rondan, y rondan contra reloj.

Porque además.. ¿quién dijo que un pañuelo blanco es despedida?

Del número 1º Revista Alapalabra

Anónimo dijo...

Hace mas de un año que te fuiste y me entero hoy por esta nota. Gracias por conocerte, gracias por lo que me brindaste hace mas de 34 años,gracias por lo que me diste hace un par de años cuando nos volvimos a ver.Manuel y yo estaremos etenamente agradecidos a a una madraza como vos.A tu familia que sigan adelante y a vos en donde estes segui luchando. Siempre hay por que luchar

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